Más novedades de fútbol y literatura para el inicio de curso

Un nuevo curso escolar acaba de comenzar. En las aulas, los profesores de literatura proporcionan a sus alumnos el listado de libros que deberán leer a lo largo del curso. Este modesto espacio virtual no es una escuela, pero voy a aprovechar para compartir las sinopsis de una relación de novedades de temática futbolera o publicadas durante los últimos meses, como complemento a la que publiqué en este artículo de hace unas semanas.

Jugada personal, de Joanjo Pallás (Univers Llibres, edición en catalán)

La historia más personal de uno de los grandes periodistas del país. «Me he propuesto ser fiel al nombre de la colección de este libro, “La joie de vivre”, aunque siempre haya tenido una cierta inclinación al pesimismo y al cinismo. Es uno de los retos de este primer libro, mirar hacia atrás, encontrar rastros de felicidad como quien busca vida extraterrestre en otros planetas y ser capaz de transmitirlo mediante palabras. Soy un exagerado. En realidad no me ha ido tan mal.»

El último libro de fútbol, Enrique Ballester (Libros del KO)

Si Ballester fuese defensa central no sacaría de rabona la pelota en el minuto 90, sino que la golpearía lo más lejos posible de su portería. Por eso ha titulado «El último libro de fútbol» su último libro de fútbol. Pero no se engañen, por debajo de ese espíritu práctico (resumido en su aforismo autobiográfico: «No aporta soluciones, pero tampoco da problemas») late un esteta finísimo, uno de esos que disfruta tanto de tantas cosas que no llegará nunca a ser un cínico.

Y así, sus columnas se leen con un cosquilleo de ligereza y felicidad, como quien escucha la charla inspirada de un amigo que enumera anécdotas cotidianas (familia, trabajo, sofá, amigos) entrelazadas con historias de fútbol. Y al revés. Porque hay escritores que convierten el fútbol en una metáfora de la vida, y luego está Ballester, que también sabe convertir su vida en una metáfora del fútbol.

60 historias de vida y fútbol, de Luis Ángel Gómez (Letrame Editorial)

Fernando Cáceres abandona por un momento su silla de ruedas para golpear de nuevo un balón y emocionarnos a todos. Dennis Bergkamp nos priva de sus grandes noches europeas con el Arsenal aferrado a su miedo a volar. Jesús Castro se lanza al mar para salvar la vida de dos niños y ofrecernos su última parada. Sebastian Deisler decide dejarlo porque algo en su cabeza le dice que ya basta. Paul Gascoigne nos regala el genio y el complicado camino del exceso. Abdon Porte entrega la vida por sus colores. Gerd Müller va llevando al olvido toda su montaña de goles. La historia del fútbol esconde historias maravillosas, ejemplos de superación, tragedias, pasiones, miedos, decepciones, frustraciones y adicciones que merecen ser contadas. Cuando pensamos que los actores de este espectáculo, viven en su propia burbuja y permanecen alejados de estas sensaciones, nos equivocamos. Sienten y padecen como cualquiera de nosotros y conviven con situaciones que pertenecen a la propia vida. Es entonces cuando nos regalan estas historias nacidas desde lo más primitivo del ser humano. Historias con alma. Nacidas desde dentro del corazón. Por algo siempre se ha afirmado que este es el más pasional de entre todos los deportes.

Guarda silencio, de Lorena González (Plaza Janés)

Gabriel Baroli llega desde su Argentina natal convertido en el fichaje estrella de uno de los clubes más grandes de España. La inesperada muerte de su padre provoca que Álvaro de la Cruz, el capitán de su nuevo equipo, se convierta en el mayor apoyo del jugador argentino. De esta forma, ambos futbolistas comenzarán a estrechar una amistad que, poco a poco, se acabará convirtiendo en algo mucho más intenso y de consecuencias inimaginables. Así, Gabriel se debatirá entre esconder y negar la relación, o hacer pública su homosexualidad, con todo lo que eso podría conllevar. En su primera y valiente novela, la periodista Lorena González se adentra en temas tabú como la homosexualidad en el fútbol, la salud mental o el suicidio. Y lo hace a través de una emocionante historia de amor que indaga también en la trastienda del deporte rey, un mundo movido a menudo por el dinero, la presión mediática, el desarraigo, los prejuicios y las traiciones. Guarda silencio es también el intento de mostrar el lado más humano de figuras endiosadas, y de sacar a la luz lo que nadie sabe y todos callan.

La tribu vertical. Una historia de los ultras, hooligans y otros grupos radicales del fútbol español, Borja Bauzà (Libros del KO)

Fútbol, política, violencia, tribus urbanas, mitología. Borja Bauzá no escribe de oídas. Él mismo formó parte de un grupo ultra en su juventud, y para escribir este libro ha pasado años recorriendo España de norte a sur y de este a oeste entrevistándose con docenas de radicales de un sinfín de aficiones e ideologías. La tribu vertical es una radiografía sociológica, cultural y política de un fenómeno de masas transversal a nuestra historia reciente; desde sus orígenes en los años setenta hasta el día de hoy, pasando por el caos de los ochenta, el salvajismo de los primeros noventa y la sofisticación que llegó a partir del 2000 con las nuevas tecnologías. Entretenidísimo, pedagógico y plagado de anécdotas increíbles. Mientras pasa las páginas, el lector, sin darse cuenta, irá comprendiendo algunas de las claves de la evolución de la sociedad española —y del llamado «fútbol moderno»— en las últimas décadas. Un libro llamado a ser un clásico.

Crónicas balcánicas, de Axel Torres (Editorial Contra)

Impulsado por un profundo deseo de descubrir, comprender y explicar lo desconocido, de aventurarse lejos en busca de experiencias y aprendizaje, en 2013, Axel Torres emprendió un fascinante viaje a los Balcanes con un doble propósito: explorar Albania, una nación que durante el siglo XX se caracterizó por su notorio hermetismo hacia el exterior, y sumergirse en la compleja realidad del fútbol en Kosovo, un territorio cuya selección no contaba con reconocimiento y cuyo campeonato de liga no clasificaba para competiciones europeas. Desde ese primer viaje, Axel logró establecer vínculos profundos con diversas personas en ambos lugares.

Con el transcurso de los acontecimientos, su fascinación por la región lo llevó a regresar en cuatro ocasiones más. Estos viajes le otorgaron un conocimiento profundo del territorio desde un punto de vista futbolístico, político, histórico y cultural. Al concluir su quinto viaje, Albania, Kosovo, y él mismo, habrán cambiado mucho.

La pasión por el fútbol de Pier Paolo Pasolini

«El fútbol es un lenguaje con sus prosistas y sus poetas»

En el número 351 de Revista de Occidente, ejemplar correspondiente a los meses de Julio-Agosto de 2010, José Luis González Quirós, escribía:

«De la misma manera que ha abundado el desdén intelectual respecto de la tecnología y la ciencia, continúan existiendo una serie de prejuicios muy fuertes contra el deporte, en especial contra el fútbol. Se podría decir que al resto de los deportes les ha llegado una cierta redención, pero que el fútbol continúa siendo demasiado popular e innoble”.

Y completaba su afirmación con la siguiente cita de Jorge Luis Borges:

«Siempre me ha parecido más viril el desafío entre cuchilleros. Sigo sintiendo que a pesar de que matar formaba parte de esta práctica, había una nobleza que no he podido encontrar en un hombre que patea una pelota.»

La afirmación del gran escritor argentino no hacía más que poner de manifiesto, exageradamente quizá, el rechazo que el fútbol experimentó durante años (y sigue sufriendo, en ocasiones) por parte del mundo de la cultura. Una época en la que, sin embargo, no faltaron quienes entendían que reducirlo al romano panem et circenses, a una sencilla expresión de opio para el pueblo, era una injusta simplificación. Y entre esos intelectuales, uno de los que de forma más valiente y firme se manifestó como auténtico apasionado del juego de la pelota fue uno de los grandes intelectuales del siglo XX: Pier Paolo Pasolini.

-Sin cine y sin escritura, ¿qué le hubiera gustado ser?

-Un buen futbolista. Después de la literatura y el eros, para mí el fútbol es uno de los grandes placeres.

Pasolini no entendía la vida sin fútbol. Y aunque nunca llegó a escribir una novela que se pudiera calificar de futbolera, encontramos referencias al balompié tanto en sus obras Chavales del arroyo como en Una vida violenta. Así mismo, se vistió de futbolista siempre que pudo. Jugó partidos en el equipo de la universidad, y organizó otros incluso cuando estaba trabajando. Fue el caso del que montó entre su equipo de grabación, en proceso de filmación de Saló. Los 120 días de Sodoma y Gomorra y el de otro grupo, el de Bernardo Bertolucci, que no lejos de allí trabajaba en Novecento. Aquel partido terminó con victoria del equipo de este último por 5 a 2, aunque se dice que hubo algo de «trampa» puesto que contrató a algún jugador profesional (como un joven Carlo Ancelotti) para contrarrestar la calidad como jugador que al parecer tenía Pasolini.

Su amor por el fútbol le llevó a ponerse a jugar siempre que pudo en cualquier partido que se estuviera jugando en los arrabales. En cuanto veía a un grupo de muchachos corriendo tras una pelota Pasolini se veía impulsado a lanzarse a participar del juego. Una afición acerca de la cual teorizó en forma de varios artículos recogidos en su obra Sobre el deporte, que recoge los textos que escribió entre 1957 y 1971.

Hace un par de años se publicó Pasolini. El último profeta, biografía escrita por Miguel Dalmau y premiada con el XXXIV Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. En esa completísima obra no faltan las referencias a su querencia sobre el fútbol. Pero si queremos adentrarnos en su relación con el fútbol podemos recurrir a El fútbol según Pasolini, de Valerio Curcio, publicada por la Editorial Altamarea también en el 2022.

Se trata de un completo trabajo que profundiza en todas las facetas del Pasolini futbolero. Con prólogo de Toni Padilla, el libro se divide en varios apartados que nos ofrecen una completa imagen del significado que el fútbol tenía para él: el forofo, el futbolista, el narrador, el cronista y el intelectual.

SINOPSIS

Este libro es un viaje que recorre, a través de entrevistas, fragmentos literarios y testimonios directos, la profunda relación sentimental entre Pier Paolo Pasolini y el fútbol. Antes que un deporte, el fútbol fue para Pasolini un lenguaje humano capaz de hablar a las masas; un idioma universal con sus poetas y sus prosistas que siempre atrajo el interés del autor italiano como intelectual y como aficionado.
Igualmente fascinado por el fútbol popular de los campos del extrarradio y por el espectáculo de los grandes escenarios de la Serie A, Pasolini siempre reivindicó con orgullo la aparente contradicción de ser un pensador comprometido y a la vez enamorado de un juego considerado por muchos como el «opio del pueblo».
Desde este insólito punto de observación, su mirada pudo abarcar tanto los aspectos más estéticos y lúdicos de las pachangas entre los «chavales del arroyo» de los suburbios romanos como el lado sociológico y político del fútbol profesional en cuanto último rito sagrado de la era contemporánea.
En palabras de Toni Padilla, autor del prólogo, El fútbol según Pasolini es «un homenaje precioso, un gesto de amor» hacia el jugador, el intelectual, el hincha, el cronista y, en fin, hacia el genio en su totalidad, pues «no hay nada más pasoliniano que el fútbol».

Una obra de referencia, más que recomendable, que nos proporciona un completo retrato de uno de los grandes intelectuales del siglo XX, y que, aun siendo un hombre de cultura, nunca ocultó su pasión por el fútbol.

«El fútbol es la última representación sagrada de nuestro tiempo. Es rito en el fondo, y también es evasión. Si otras representaciones sagradas, incluso la misa, están en declive, el fútbol es la única que nos queda. El cine no ha podido sustituirlo; el fútbol, sí.»

«Lanús», de Sergio Olguín (Tusquets, 2008)

“- Pero es verdad, hacés un mito de tu infancia, de la pelota, del Barrio con mayúsculas”.

Lanús es una ciudad de la provincia de Buenos Aires, y Lanús es también el título de la primera de las novelas del argentino Sergio Olguín, cuya lectura tenía pendiente desde hace tiempo. Se trata de una de esas novelas en las que aunque el fútbol no sea el tema principal tiene una presencia constante a lo largo de sus páginas.

SINOPSIS

Antes de que la policía le alcance, Francisco, que ha viajado desde Lanús al centro de Buenos Aires con mil pesos robados para pagar el aborto de su novia, hace una llamada de auxilio a un viejo amigo residente en la capital. Es Adrián, ex jugador de los infantiles del Racing, que ahora se gana la vida como diseñador. Pero Adrián escucha el mensaje demasiado tarde, y sólo el recuerdo de un antiguo pacto le empuja a volver al barrio de Lanús, a aclarar la desaparición de Francisco. Allí reencuentra viejos amigos de una pandilla diezmada, con los que evoca los partidos de fútbol, las peleas entre bandas o las tardes en que esperaban a los marcianos. Ahora, en cambio, no tarda en descubrir negocios clandestinos, historias de violencia y amenaza en un barrio dominado por la mafia local. Adrián se arriesga a sacar al descubierto asuntos turbios, mientras trata de poner orden en su vida afectiva, en la que conviven una ex novia, una secretaria histérica, una amiga prostituta y una enigmática chica de barrio a la que acaba de conocer. Novela de suburbios y de iniciación bajo la apariencia de un trepidante relato policiaco, Lanús es sobre todo una agilísima historia, repleta de vueltas de tuerca, sobre la fidelidad y la traición, los reencuentros y los nuevos amores, con las dosis justas de un humor de la mejor especie.

«A la pelota jugábamos en las veredas, en la calle sobre Catamarca, en alguno de los dos terrenos baldíos de Colombia, en las plazoletas de Arenas o en la Plaza de Mendoza y Paraguay. Como era de los más chicos, me mandaban siempre al arco.»

Se trata de una historia que podríamos encuadrar, con todos los matices, como de “barrio” y de intriga, puesto que gran parte de la trama tiene que ver con ese entorno geográfico y gira sobre la investigación que Adrián, uno de los protagonistas, debe llevar a cabo. Tras tener conocimiento de la desaparición de su amigo de infancia Francisco, regresará al barrio, lo que lo llevará a reencontrarse con sus antiguos compañeros. Un grupo que en su día llegó a hacer uno de esos tratos de honor ante el que se ve obligado a actuar. A lo largo de la narración se van rememorando momentos de la infancia del grupo, entre los que no faltan los relativos a la afición por el fútbol.

«Todo lo que supe sobre mis amigos, sobre lo que tenía que hacer y qué no hacer, sobre lo importante y lo trivial de la vida, lo aprendí jugando a la pelota.»

Una novela muy recomendable, de gran ritmo e intriga permanente, que refleja a la perfección todo el entramado social relativo a los personajes: la huella e influencia del barrio en el que crecieron, la evolución de sus vidas, la amistad y las lealtades inquebrantables que se forjan durante la infancia… Y un libro en el que las pinceladas futboleras van apareciendo como elemento básico de la identidad de los barrios en los que jugar al fútbol en la calle con los amigos, hacerse seguidor de un equipo, o soñar con convertirse en futbolista profesional formaban parte de las vidas de quienes los habitaban.

«Mi sueño era ser como el Héber, un puntero que hacía goles hasta de taquito. Un genio. Éramos dos hinchas de Boca y siete de Independiente.»