Fútbol, bibliotecas, y un lateral izquierdo bibliotecario

 

 

 

Si uno de los hábitats naturales de un balón es el campo de fútbol, las bibliotecas lo son  en el caso de los libros. La relación entre unos y otros –fútbol y bibliotecas– se ha ido haciendo cada vez más fluida con el paso del tiempo. Los ejemplos de ello son numerosos: actividades, exposiciones, tertulias, ciclos de cine, elaboraciones de guías de lectura, e incluso retransmisiones de partidos.

En alguna ocasión he hecho alguna referencia a esa combinación. En mi caso, como creyente absoluto en los beneficios de vincular fútbol y bibliotecas como acción de fomento de la lectura, he puesto en marcha alguna actividad para el público infantil en esa línea.

Las experiencias de acercamiento, como decía, son cada vez más abundantes. Hace tiempo comencé a preparar un artículo al respecto, especialmente motivado por la cantidad de iniciativas que se pusieron en marcha con motivo de la celebración del Mundial de Rusia. Antes del campeonato, sin embargo, ya existían casos interesantes, como por ejemplo el de la Biblioteca Pública del Deporte y la Recreación, situada en el interior del estadio Pascual Guerrero, en Cali (Colombia), y acerca de la cual hablé en este artículo.

 

Imagen de www.marca.com

 

Y ahora tenemos otra más interesante aún, pues fútbol y bibliotecas estrechan sus lazos como nunca en la Biblioteca Pública Ánxel Casal de Santiago de Compostela. un equipamiento cuyo director es Jesús Torres Junquera, ex futbolista profesional que llegó a jugar en segunda división con el Compostela.

Hace unos días el diario Marca publicaba una interesante entrevista con él en la que hablaba de su experiencia. Sin duda,

 

Jesús Torres, de jugar en el Compos a dirigir una de las grandes instituciones de Santiago

EL DIRECTOR DE LA BIBLIOTECA ERA LATERAL IZQUIERDO

Imagen de www.marca.com

 

El mío es un perfil raro, casi único en España… pero marcado en cierto modo por las casualidades”. Lo admite Jesús Torres Junquera, ex futbolista profesional que llegó a jugar en Segunda división con el Compostela, actual director en Santiago de la Biblioteca Pública Ánxel Casal (de titularidad estatal, pero gestionada por la Xunta). “Tuve muchos problemas de impagos, incluso en Segunda nos dejaron 11 nóminas sin cobrar, después también en el Eldense, así que, ante tanta incertidumbre, con 28 años pensé que debía buscar algo que me diera estabilidad. Entré en una academia y las oposiciones que se preparaban en ese momento eran para las bibliotecas de la Universidad. Empecé a estudiar, aprobé y la dedicación profesional aumentó mi pasión por este mundo, pero puede que estuviéramos hablando de otra historia si aquel día me ofrecen por ejemplo para Abogado del Estado”, explica durante la conversación que mantiene con Primera Plana.

Tampoco su irrupción en el fútbol de élite resultó del todo ortodoxa. “Fui yo el que llamó al Compostela, porque me venía a Santiago a estudiar. Estaba jugando en el juvenil del Arousa, después de haberme formado en el Caldas, y destacaba. Así que me hicieron una prueba y me ficharon. Llegué al filial en el momento oportuno, porque el equipo acababa de bajar y se atravesaba una crisis económica. Quizás en tiempos mejores no habrían tirado de la cantera tan pronto, pero el caso es que en pocos meses ya estaba entrenándome con el primer equipo”.

Jesús estuvo en el Compostela hasta 2004 y en el curso 02-03 jugó en la categoría de plata. Para el recuerdo queda, por ejemplo, un marcaje que despachó sobre Mijatovic, entonces en el Levante. La escuadra gallega hizo un curso más que digno… pero descendió en los despachos precisamente por los impagos antes mencionados. Ahí se inició un proceso que llevaría posteriormente a Regional Preferente, primero, y a la liquidación de la entidad, después. Para entonces, como sucedió con tantos otros, ya no formaba parte de la misma el lateral izquierdo. “Antes jugaba de mediapunta o interior, pero al llegar a profesional estaban los Fabiano o Juanito y costaba más, así que poco a poco me fui hacia atrás. De hecho terminé mi carrera como central“, recuerda. Esa carrera también pasaría desde entonces por Ponferradina, el citado Eldense y, en el regreso a Galicia, Ciudad de Santiago, Negreira y, por último, Ordes. De todos, por cierto, guarda perfectamente organizados sus recortes de prensa. No podía ser de otro modo.

En paralelo, aprovechaba el tiempo. Se licenció en Ciencias Políticas y sacó una diplomatura en Relaciones Laborales. “El fútbol te ocupa poco. Dos horas para entrenar por la mañana, y si acaso otras dos por la tarde. Nunca perdí el hábito de estudiar”. Cinco años de interino, pasando por varias Facultades, desembocaron en otras oposiciones. Las de la Xunta. “Eran dos procesos paralelos, pero saqué los dos. Ahora, con 38 años, tengo el honor de dirigir esta biblioteca”, explica, reconociendo la complicada relación entre deporte y cultura. “Es cierto que casi todos los futbolistas que conozco gastaban o gastan poco tiempo libre en lectura y que son mundos poco hermanados, de hecho mi caso llama la atención, pero también hay un montón de intelectuales que escriben sobre fútbol, relatos chulos, cuentas en redes sociales…”

Jesús, marcado por ‘La historia interminable’ en su devoción lectora (“me marcó en la niñez”), desprende pasión a la que la charla deriva por fin hacia la Anxel Casal: “Las nuevas tecnologías nos reconfiguran, pero espero y deseo que nuestra misión principal siga siendo la promoción de la lectura y del amor por la misma. Nosotros tenemos una plataforma digital que funciona y organizamos cerca de 400 actividades culturales al año -conciertos, teatro, juegos de rol por ordenador, magia, aulas para mayores…-, pero la idea final sigue siendo que la gente se lleve un libro. Y es lo que los usuarios demandan. Tenemos más de 40.000 socios sobre una población que no llega a los 100.000 habitantes y en el día a día podemos recibir a más de 1.000 visitantes”.

Entonces, ¿una pelota o un libro? “Depende del momento. Ambas cosas son geniales“. Y compatibles, cabría añadir. Ahí está Jesús Torres para demostrarlo. El director de la biblioteca era lateral izquierdo.

 

Una historia que vale la pena seguir y que demuestra, una vez más, que fútbol y literatura pueden hacer una gran labor cuando juegan en el mismo equipo. Seguro que Jesús demostrará como nadie que entre balones y libros se pueden hacer grandes paredes lectoras.

 

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Imagen de www.elcorreogallego.es