Promoción de la lectura desde el mundo el fútbol: “Letras y fútbol”, Fundación del Athletic de Bilbao

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Esta tarde, el estadio de San Mamés acogerá la quinta jornada de la edición de este año de “Letras y Fútbol“, una iniciativa más que consolidada que está organizada por la Fundación Athletic Club con la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia y el patrocinio principal de Euskaltel

Se trata, sin duda, de una propuesta que se ha convertido en el auténtico referente de vinculación entre fútbol y literatura, que edición tras edición consigue proponer un programa en el que letras y fútbol son emparejados desde diferentes perspectivas, una apuesta valiente y necesaria que contribuye a potenciar el mensaje de que el fútbol es mucho más que un deporte para “almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan“, como afirmaba Rudyard Kipling.

Cada año, por estas fechas, cuando una nueva edición del festival se acerca, me propongo hacer lo posible por no perderme tan suculento banquete de fútbol y literatura. Luego, claro está, llega la realidad del currito como yo y de una colleja me pone firme y mirando, no a Cuenca, sino a Bilbao.

Por eso, mientras espero el día en que pueda pisar San Mamés en noviembre, reinterpreto la frase de Eduardo Galeano (quien, por cierto, ya estuvo en una de las ediciones de “Letras y Fútbol“), y grito:

“Yo no soy más que un mendigo de fútbol y literatura. Voy por el mundo, libro en mano, y en los estadios, librerías y bibliotecas suplico una linda lecturita por amor de Dios. Y cuando el buen fútbol sucede en un libro, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece”.

Pues eso.

Y por si alguien necesita más información sobre el festival “Letras y fútbol” puede entrar en su página web, y también la tiene en su pagina web, y también mirar este vídeo en el que Galder Reguera, su responsable, lo explica detalladamente.

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Johan Cruyff: fuente de fútbol y literatura

Imagen de www.telegraph.com.uk

Ayer se hizo pública una triste noticia: Johan Cruyff padece cáncer de pulmón. Tras los resultados de las pruebas de las últimas semanas el diagnóstico ha sido confirmado a través de un comunicado emitido por Cruyff Management. Pese a lo negativo de la información, parece que Cruyff está animado y dispuesto a afrontar la enfermedad, una dura situación que no le es desconocida, pues en 1991 fue intervenido a corazón abierto después de sufrir una insuficiencia coronaria en fase aguda.

Después de aquella intervención -muchos lo recordarán- dejó de fumar y protagonizó una conocida campaña de televisión contra el tabaco cuyo lema era: “En mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida, y en cambio, fumar casi me la quita“.

Imagen de www.marca.com

A quien fue mi ídolo de infancia, quien me impresionó con su forma de jugar las pocas veces que en aquellos tiempos pude verlo por la televisión, a quien me hizo llorar tras la derrota de Holanda frente a Alemania en el Mundial de 1974, a quien me hizo descubrir regates, cambios de ritmo y jugadas cuya existencia desconocía, a quien tanto me ha hecho disfrutar con su valentía a la hora de ver, entender e interpretar el fútbol, a quien tanto le deben todos los aficionados al buen juego, al espectáculo, es de justicia dedicar el espacio de hoy del Fútbol Club de Lectura. Y para hacerlo, nada mejor que recordar lo que ha significado para el mundo del fútbol de la mano de tres grandes escritores.

Porque Johan Cruyff, además, ha sido una gran fuente de fútbol y literatura. Así que aquí van estos tres fragmentos de Eduardo Galeano (que nos ayuda a entender quién fue), Manuel Vázquez Montalbán (que nos ilustra sobre lo que significó) y de Juan Villoro (que nos muestra cuál fue su legado).

Imagen de www.bidami.com

Deseando que también pueda ganar este partido, aquí tenéis los textos.

LO QUE FUE:

 

“Cruyff”

“A la selección holandesa la llamaban la Naranja Mecánica, pero nada tenía de mecánico aquella obra de la imaginación, que desconcertaba a todos con sus cambios incesantes. Como la Máquina de River, también calumniada por el nombre, aquel fuego naranja iba y venía, empujado por un viento sabio que lo traía y lo llevaba: todos atacaban y todos defendían, desplegándose y replegándose vertiginosamente en abanico, y el adversario perdía las huellas ante un equipo donde cada uno era once.

         Un periodista brasileño lo llamó la desorganización organizada. Holanda tenía música, y el que llevaba la melodía de tantos sonidos simultáneos, evitando el bochinche y el desafine, era Johan Cruyff. Director de orquesta y músico de fila, Cruyff trabajaba más que ninguno.

         Este flaquito eléctrico había entrado al club Ajax cuado era niño: mientras su madre atendía la cantina del club, él recogía las pelotas que se iban afuera, limpiaba los zapatos de los jugadores, colocaba los banderines en las puntas del campo y hacía todo lo que le pidieran y nada de lo que le ordenaran. Quería jugar y no lo dejaban, por su físico demasiado débil y su carácter demasiado fuerte. Cuando lo dejaron, se quedó. Y siendo un muchacho debutó en la selección holandesa, jugó estupendamente, marcó un gol y desmayó al árbitro de un puñetazo.

         Después siguió siendo calentón, trabajador y talentoso. A lo largo de dos décadas ganó veintidós campeonatos, en Holanda y en España. Se retiró a los treinta y siete años, cuando acababa de convertir su último gol, en andas de la multitud que lo acompañó desde el estadio hasta su casa”.

Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”, Siglo XXI, 2010

Imagen de www.globovision.com

EN LO QUE SE CONVIRTIÓ:

 

“He aquí un curioso caso de hegemonía deportiva basada fundamentalmente en la inteligencia. Hay jugadores escasamente inteligentes en la vida real, pero de una gran inteligencia futbolística en el espacio-territorio de su praxis, el campo de fútbol. Los hay incluso que tienen una inteligencia especial en una zona concreta de ese campo, como ocurre con los delanteros centro especialistas, ya sean del modelo delantero torpedo a lo Müller o Vieri, o del modelo ágil y estratégico como Rossi. Pero pocas veces un jugador es totalmente inteligente y juega tan perfectamente a partir de la alianza entre cerebro y musculatura de la ligereza como Johan Cruyff. Bien es cierto que no estaba solo, que encabezaba una brillante promoción de jugadores holandeses que se quedaron siempre a las puertas de la victoria final, ya fuera en los campeonatos de Europa de los setenta o en el mundial de Argentina de 1978; Cruyff alcanzó el aura de los grandes en unos tiempos en que el negocio todavía no estaba preparado para trasmitir el imaginario de la globalidad y la FIFA tampoco estaba aún capacitada para entronizar dioses mundiales que prestigiaran un negocio en crecimiento. Hubo que esperara a que naciera Maradona, nacimiento mítico como en las leyendas primeras, el de un niño nacido lumpen que alcanzará la condición todavía no de Dios, pero sí de la mano de Dios.

Manuel Vázquez Montalbán en “Fútbol. Una religión en busca de un dios”,

Editorial Debate, 2005 

Imagen de www.deportes.elpais.com

LO QUE NOS DEJÓ:

 

“Como tantos innovadores, Cruyff no siempre es capaz de argumentar sus intuiciones. Ama el fútbol ofensivo y en permanente rotación; sin embargo, el modo de lograr este incesante oleaje no es para él cuestión de método. En la orilla del campo, chupa una paleta y mira el juego como un cuadro de expresionismo abstracto. De pronto, se le ocurre un color y llama al suplente más inesperado. A punta de goles demostró que su audacia es productiva. Bajo su tutela, el Barcelona conquistó cuatro ligas consecutivas y subió los 32 escalones que separaban el césped de Wembley de la Copa Europea de Clubes.

         Cruyff encontró en Guardiola a un cómplice inmejorable. La obsesión de ataque del holandés es tan marcada que comienza en el área de su equipo. El primero que toca el balón debe diseñar un lance al frente. Guardiola no tenía especial talento para las misiones canónicas del fútbol. Cruyff lo convirtió en el máximo estratega desde abajo. Al asignarle el número 4, que en la vieja nomenclatura definía a un central, no pensó en sus dones para el marcaje sino en su capacidad para entender que todo gol empieza de muy lejos. Compararlo con Beckenbauer resulta un tanto exagerado (el señorío del Kaiser era tal que no daba pases: absolvía la pelota); de cualquier forma, Guardiola posee la misma visión panorámica del juego. Su inteligencia aclara y reparte. Con justeza, Jorge Valdano dijo que se trataba del mejor entrenador con el balón en los pies. La precisa arquitectura del Dream Team requería de un dibujante al fondo del terreno. Partido tras partido, el 4 soñado por Cruyff transformó el fútbol en una asombrosa aventura del orden.”

Juan Villoro, en “Dios es redondo”, Ed. Anagrama, 2006

Imagen de www.palabradefutbolista.blogspot.com

Y para acabar, una selección de jugadas de Cruyff en este vídeo.

Vuelve el “Fútbol Club de Lectura Infantil y Juvenil”

 

 

 

Malos tiempos  para la lírica” cantaba Golpes Bajos, aquel enorme grupo de los años 80 que se introdujo en nuestras vidas al suplicarnos “No mires a los ojos de la gente”. Es posible que no sea momento para la lírica. Seguramente tampoco es país para viejos, ni son para el verano las bicicletas. Pero, ¿y el fútbol? ¿Acaso el estío, la canícula, el mes de julio han estado diseñados para el fútbol? No.

Se acabó la Liga, la Champions, la Copa, la Copa América, el Mundial Femenino, y este año no toca ni Eurocopa ni Mundial. Millones de aficionados deambulan desesperados “convertidos en mendigos de buen fútbol”, como lo hacía Eduardo Galeano, quien “sombrero en mano suplicaba una linda jugadita por amor de Dios”.

Pues bien. Aunque hayan bajado la persiana de los estadios, y el césped de los campos de fútbol haya desaparecido hasta el mes que viene, en el Fútbol Club de Lectura nadie quedará huérfano de fútbol, de competición, de equipos, jugadores y, por supuesto, de goles.

Y es que esta semana saltarán de nuevo al terreno de juego de este particular club en el que libros y lectores hacen paredes futbolísticas los equipos del Fútbol Club de Lectura Infantil y Juvenil, que han estado entrenándose durante los últimos días para celebrar un particular campeonato en el que las jugadas nacen de los libros y los goles de las lecturas.

Mañana, como ya sucediera hace un año, 20 intrépidos jugadores y jugadoras del equipo infantil formarán las cuatro escuadras que intentarán conseguir la victoria después de haber leído “Tres gols i un barret”, de Gerard van Gemert y publicado por Símbol Editors y “ABC del Barça”, de Cristina Losantos, de la misma editorial.

Futbol Club Lectura Infantil - copia

Y el miércoles, repitiendo también el encuentro de hace un año, llegará al turno del Fútbol Club de Lectura Juvenil, 20 lectores futbolísticos que se enfrentarán en un apasionante duelo en la Biblioteca Pública Terra Baixa del Vendrell tras haber entrenado durante las últimas con “Demà anirem al camp, Joan!”, de Josep Maria Fonalleras y editado por Cruïlla, y “En Max juga a futbol”, de Dominique de Saint Mars, publicado por La Galera.

Futbol Club Lectura Juvenil - copia

Los jugadores están a punto de saltar al terreno de juego, y la música de la Champions está a punto de sonar…

 

 

 

Los goles de Maradona en el Mundial 86 y la literatura

 

Imagen de www.mdzol.com

Hoy, 22 de junio, se cumplen 29 años de los goles de Maradona a Inglaterra en el Mundial 86. Una ocasión única para recordar no solo aquellos goles, sino la forma en qué algunos autores transformaron aquellos momentos en palabra escrita, en literatura futbolera.

Hace cuatro años, con motivo del 25 aniversario de aquellos momentos únicos en la historia del fútbol, en el medio Mendoza Online se públicó un artículo recogiendo algunos escritos inspirados en aquellos momentos. Textos de Eduardo Sacheri, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano o Ariel Sacher, entre otros, con enlaces a los textos para ser leídos y, en algún caso, a la narración del texto por parte de Alejandro Apo.

El artículo es este. Disfrutarlo.

La literatura también recuerda

los goles de Maradona a los ingleses

(Artículo original haciendo clic aquí)

Desde la literatura también se ha recordado una y otra vez los dos goles de Diego Maradona a Inglaterra, en el Mundial de México 86. Las plumas de Roberto Fontanarrosa, Osvaldo Soriano, Eduardo Sacheri, Eduardo Galeano y Ariel Scher, entre otras, han vuelto sobre esa jornada inolvidable del deporte argentino.

Hoy, a 25 años de la gran gesta maradoniana, recordamos algunos de los más grandes textos sobre el Barrilete Cósmico.

Eduardo Sacheri, autor de la novela “La pregunta de tus ojos”, en la que está basada la película “El secreto de tus ojos”, ganadora de un Oscar, escribió hace muchos años un texto fantástico que se llamó “Me van a tener que disculpar”. En esa confesión, el escritor recuerda los dos goles de Maradona a los ingleses, en un conmovedor relato, que podés leer acá.

El recordado Roberto Fontanarrosa también reproduce la fantástica jugada de Maradona, en un texto titulado “Aquel gol a los ingleses”. El querido Negro, fanático de Rosario Central y muy dolido cuando Diego firmó para Newell’s, cuenta cómo vivió el gol del 86 acá.

Eduardo Galeno, escritor uruguayo, autor del imprescindible “Las venas abiertas de América Latina“, admirador de Diego Maradona y gran conocedor del fútbol, escribe un texto hermoso sobre el astro argentino, que se puede leer en su libro “El Fútbol a sol y sombra“. Acá, el texto completo.

Ariel Scher, una de las más exquisitas plumas que tiene el periodismo deportivo de Argentina, le ha dedicado muchos textos a Maradona y sus logros. Una de las narraciones más deliciosas se llama “Mientras tanto, Diego”. Acá, el gran relato de Scher.

Si querés leer más textos sobre Diego Maradona, recomendamos una muy buena selección que hizo la página El Ortiba.

 

Y libros sobre fútbol para adultos en el Día del Libro y de Sant Jordi

sant jordi adultos

Y tras la lista de libros sobre fútbol para el público infantil, una propuesta de lecturas dirigidas al público adulto y en las que el fútbol tiene un papel destacado. Se trata de una lista que complementa la que publiqué en este artículo, razón la cual no he repetido ninguno de los libros allí mencionados.

Sin duda, una alineación con ausencias, integrada por libros recientes y otros más antiguos, por ensayos y obras de ficción. Una propuesta que tiene como única finalidad la de orientar a quien esté dispuesto a descubrir la apasionante relación entre fútbol y literatura.

Como siempre, no están todos los que son pero sí son todos los que están.

 

Mercado de invierno”, Philip Kerr. RBA

SINOPSIS

«En el fútbol no se puede jugar bajo los focos sin que haya sombras». Scott Manson es el segundo entrenador del London City, un equipo de la liga inglesa. Carismático y amado por sus jugadores tanto como por la prensa y la directiva, conoce todos los entresijos del juego, dentro y fuera del campo. Como si no bastara con la alta competición, el director técnico del equipo aparece asesinado en el estadio del London City. Un crimen que parece conectado con mareantes cifras de dinero, la exigencia deportiva y las miserias humanas. Scott Manson deberá encargarse de descubrir al asesino.


 

 

La inmensa minoría”, Miguel Ángel Ortiz.

Literatura Random House

SINOPSIS

Barcelona, a las puertas del Mundial de Sudáfrica. Pista, Retaco, Peludo y Chusmari viven en la Zona Franca. Tienen entre quince y dieciséis años, estudian 4.º de la ESO y resuelven sus preguntas existenciales con porros, mucha música, novias, algo de sexo, bastantes cervezas y el fútbol como metáfora, aprendizaje, combate y sueño. Viven en ese entorno físico, urbano y social de la periferia barcelonesa cuyo horizonte no es otro que el de las expectativas defraudadas. Y tratan de meterle un gol a la realidad. Sus padres y madres sobreviven como pueden: friegan casas, conducen autobuses, trabajan en una peluquería o venden ropa en los mercadillos. Son esas gentes, esa inmensa minoría, que salen poco en los periódicos y para los que la crisis es un llover sobre mojado.

 


 

 

 

El fútbol a sol y sombra”, Eduardo Galeano

SINOPSIS

Este libro rinde homenaje al fútbol, música del cuerpo, fiesta de los ojos, y también denuncia las estructuras de poder de uno de los negocios mas lucrativos del mundo. “La tecnocracia del deporte profesional -escribe el autor-ha ido imponiendo un fútbol de pura velocidad y mucha fuerza, que renuncia a la alegría, atrofia la fantasía y prohíbe la osadía. Por suerte todavía aparece en las canchas, aunque sea muy de vez en cuando, algún descarado carasucia que se sale del libreto y comete el disparate de gambetear a todo el equipo rival, y al juez, y al publico de las tribunas, por el puro goce del cuerpo que se lanza a la prohibida aventura de la libertad”.


 

 

Herr Pep”, Martí Perarnau. Córner

SINOPSIS

“Herr Pep” es la crónica desde dentro del primer año de Pep Guardiola como entrenador del Bayern de Múnich.

Guardiola autorizó a Martí Perarnau a observar cuanto ocurrió en el interior del equipo alemán en la temporada 2013-2014 y el libro explica en detalle todas las vivencias de un curso saldado con cuatro títulos: Liga, Copa, Mundial de Clubes y Supercopa de Europa.

 


 

 

Saber perder”, David Trueba. Anagrama

SINOPSIS

Sylvia cumple dieciséis años el día en que comienza esta novela. Para celebrarlo organiza una falsa fiesta que sólo tiene un invitado. Horas después sufrirá un accidente que significará su entrada en la vida adulta. Su padre, Lorenzo, es un hombre separado que trata de superar el abandono de su mujer y el fracaso laboral. Ariel Burano es un joven jugador de fútbol que deja Buenos Aires para fichar por un equipo español. Con su superdotada pierna izquierda, será cuestión de tiempo que el estadio coree su nombre. Y tiempo es lo que no tiene el anciano Leandro, que vive en esa época donde casi todo se derrumba. Éstos son los cuatro personajes principales de Saber perder. Con las relaciones entre ellos se trenza un relato de supervivientes, de poderosa pegada narrativa y rico en matices.

 

 


 

 

Defensa cerrada”, Petros Markaris. Tusquets

 

SINOPSIS

Corrupción política, fútbol, blanqueo de dinero y el asesinato de un empresario. Estos son los elementos de este caso al que se enfrentará el comisario Jaritos en Atenas.


Fútbol”, Osvaldo Soriano. Booket

SINOPSIS

El fútbol y las pasiones que despierta son el hilo conductor de estos relatos. El plato fuerte lo forman las memorias del Míster Peregrino Fernández, un entrenador carismático, que se considera el creador del fútbol espectáculo. Otros relatos, como el dedicado a Diego Armando Maradona marcando con ayuda de «la mano de Dios» el gol contra Inglaterra que supuso la revancha de la guerra de las Malvinas; o los dedicados al inexistente Mundial de 1942, donde el árbitro, hijo de Butch Cassidy, anulaba goles a balazos, completan esta brillante recopilación.

 


 

 

 

Dios es redondo”, Juan Villoro. Anagrama

SINOPSIS

Sergi Pàmies ha descrito a Juan Villoro como «un crack de la literatura futbolística mundial». Dios es redondo ofrece una vibrante crónica de la religión laica que llena los estadios. La divertida y a menudo épica aproximación de Villoro puede cautivar al forofo deseoso de compartir datos reveladores en una tertulia, pero también al curioso –y aun al enemigo del fútbol– interesado en conocer las causas que llevan a proferir alaridos en nombre de un equipo. Enviado especial a los mundiales de Italia 90 y Francia 98, Villoro domina el arte de escribir al borde de la cancha, pero también el tono reflexivo. Así, Dios es redondo rinde tributo al más colorido de los divos del pie privilegiado, Diego Armando Maradona, registra las glorias y los excesos de la liga española, ofrece indelebles estampas del último Mundial del siglo XX y brinda un notable ejemplo del arte de la conversación con Jorge Valdano. El pulso del novelista entronca en estas páginas con el ritmo tenso del cronista, dispuesto a atrapar la vida secreta de los goles, las razones que eternizan lo que ocurre en un instante.

 


 

 

La vida que pensamos. Cuentos de fútbol

Eduardo Sacheri. Alfaguara

SINOPSIS

“Me gusta contar historias de personas comunes y corrientes. Personas como yo mismo. Personas como las que han poblado siempre mi vida. Ni siquiera sé por qué son ésas las historias que me nace contar. Tal vez, porque me seduce y me emociona lo que hay de excepcional y de sublime en nuestras existencias ordinarias y anónimas. En esas vidas habita con frecuencia el fútbol. Porque lo jugamos desde chicos. Porque amamos a un club y a su camiseta. Porque es una de esas experiencias básicas en las que se funda nuestra niñez y, por lo tanto, lo que somos y seremos”.

 


 

 

 

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Fútbol, la novela gráfica”. Santiago García. Astiberri

SINOPSIS

La niña que quiso ser futbolista y acabó triunfando en las máximas categorías profesionales masculinas, los dos amantes que compartían vestuario y terminaron convertidos en máximos rivales sobre la cancha, el misterioso equipo de un pueblo de la sierra que llegó de las estrellas, el chocante episodio del artista contemporáneo que se hizo cargo de un club de Primera División, la verdadera historia del equipo de una localidad de la Costa del Sol dominado por un magnate corrupto… Éstas y otras son las historias que se entrelazan en Fútbol. La novela gráfica, que se plantea como unas Mil y una noches del balompié.

Tal y como el Mundial de Brasil nos recuerda, el fútbol es el deporte más universal, seguido con anhelo y pasión en los cinco continentes. A lo largo de su historia como espectáculo y como religión laica ha dado lugar a historias extraordinarias. Albert Camus dijo que todo lo que sabía sobre los hombres se lo debía al fútbol, y es cierto que el deporte colectivo revela lo más íntimo de nuestro ser. En esta novela gráfica, las historias reales se entretejen con las inventadas, y unas y otras exploran las más diversas y distantes regiones del alma humana.

 

 


 

 

El milagro de Castel di Sangro”, Joe McGinniss.

Editorial Contra

SINOPSIS

Durante el Mundial de fútbol de 1994 celebrado en EE. UU., en Joe McGinniss, contraviniendo la histórica desidia norteamericana hacia el fútbol, nació una pasión que cambiaría su vida. Descubrió las emociones exacerbadas que mueve este deporte, descubrió el calcio italiano y sucumbió ante la clase y el estilo de Roberto Baggio, que brilló y fracasó en aquel Mundial a partes iguales.
Poco después, siendo ya un converso al balompié en toda regla, supo de la gesta de un pequeño equipo de una población de apenas cinco mil habitantes perdida en medio de los agrestes Abruzos italianos. El Castel di Sangro Calcio hizo realidad una proeza inaudita: pasó en pocos años de las profundidades de la liga amateur —Campionato Promozione, Terza Categoria— a la Serie B de la liga profesional (el equivalente a la Segunda División española). El coraje, talento y arrojo de un equipo de jóvenes liderados por el aguerrido y brutal Osvaldo Jaconi logró un hito que pasaría a los anales de la historia del fútbol.

Eduardo Galeano abandona el terreno de juego

 

 

Malas noticias para el Fútbol Club de Lectura, ya que esta tarde ha muerto a los 74 años el escritor uruguayo Eduardo Galeano, autor de “El fútbol a sol y sombra“, uno de los libros estrella de todo amante de la literatura y el fútbol.

Y lo mejor que podemos hacer es justamente homenajear a este gran amante de este deporte, quien abría “El fútbol a sol y sombra” de la siguiente manera:

Confesión del autor

Como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol. Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero sólo de noche, mientras dormía: durante el día era el peor pata de palo que se ha visto en los campitos de mi país.

Como hincha, también dejaba mucho que desear. Juan Alberto Schiaffino y Julio César Abbadie jugaban en Peñarol, el cuadro enemigo. Como buen hincha de Nacional, yo hacía todo lo posible por odiarlos. Pero el Pepe Schiaffino, con sus pases magistrales, armaba el juego de su equipo como si estuviera viendo la cancha desde lo más alto de la torre del estadio, y el Pardo Abbadie deslizaba la pelota sobre la línea blanca de la orilla y corría con botas de siete leguas, hamacándose sin rozar la pelota ni tocar a los rivales: yo no tenía más remedio que admirarlos, y hasta me daban ganas de aplaudirlos.

Han pasado los años, y a la larga he terminado por asumir mi identidad: yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico:

– Una linda jugadita, por amor de Dios.

Y cuando el buen fútbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece.

Hasta siempre, Eduardo.

En el Fútbol Club de Lectura siempre recordaremos lo que aquellos niños que una vez se cruzaron contigo en Calella de la Costa y que venían de jugar a fútbol iban cantando:

Ganamos, perdimos,

igual nos divertimos.

Imagen de www.rockandball.com.ar

Un fragmento de “El fin del partido“, uno de los textos que se pueden encontrar en “El fútbol a sol y sombra“, narrado por la voz de Eduardo Galeano.