Mortadelo y Filemón: “Mundial 86”

 





Seguramente, el de México 86 es uno de los Mundiales más recordados por todos los aficionados al fútbol. Una de las razones principales es que fue el campeonato de Maradona, quien llevó a la selección de Argentina a convertirse en la campeona marcando dos de los goles más recordados de la historia del fútbol, ambos contra Inglaterra: uno, el considerado uno de los mejores jamás visto, tras dejar sentados a varios rivales ingleses. Y el otro, el inducido por la que él mismo señaló como “la mano de dios”.

Mortadelo y Filemón, tras las experiencias en el Mundial de 1978 y el de España en 1982 (repartidos en tres álbumes), no faltaron a su cita cuatrienal. Aunque, en esta ocasión, su participación se vio interrumpida por el cierre de la editorial Bruguera en 1986.

 

 

Tal y como aparece en la Wikipedia, se trata de una de las historias apócrifas de la pareja de detectives, pues fue serializada por el denominado Bruguera Equip con un guión de Jesús de Cos. Fue la última historieta larga de Mortadelo y Filemón serializada por la Editorial Bruguera, apareciendo las primeras 32 páginas en los números 275 a 277 de la revista Mortadelo, quedando interrumpida la aventura por el cierre de la editorial. El final de la historieta pudo leerse al año siguiente en los números 1 y 2 de la nueva revista Súper Mortadelo, de Ediciones B, con el título “El superpatadón”.

 

SINOPSIS

La organización rival de la T.I.A., la A.B.U.E.L.A, ha decidido sembrar el caos en el mundial de México 86 infiltrando una lista con partidos controvertidos como el de los racistas de África del Sur contra Bélgica (con jugadores negros falsos de la A.B.U.E.L.A) o USA contra URSS (quienes llevan sus tanques y misiles al campo de juego). Mortadelo y Filemón deben evitar que la violencia campe a sus anchas en los partidos.​

 

 

 

La historieta sigue la línea de las habituales de Ibáñez: sucesión de gags con las disparatadas peripecias de los agentes, poco duchos en materia futbolística, y una marcada crítica a los fastos de los dirigentes. Además, en esta ocasión, se hace también referencia a las disputas entre países por problemas raciales, como el enfrentamiento entre Bélgica y África de Abajo, que acaba con un escandaloso empate… a heridos. Y, así mismo, a la histórica animadversión entre países como Irandia e Irakundia (fácilmente identificables) o entre USA y la URSS.

 

 

Y, por supuesto, no falta alguna viñeta espectacular que es todo un homenaje a la “concordia entre aficiones”.

 

FUENTES:

Wikipedia

La página no oficial de Mortadelo y Filemón

Página Mortadelo y Algo más

Lo mejor de Mortadelo y Filemón

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Javier Marías, la Final de la Champions y Laurie Cunningham

 




 

El fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Esta simple pero contundente frase es, seguramente, una de las más repetidas, conocidas y acertadas a la hora de intentar describir lo que significa el fútbol y porqué nos sentimos tan atraídos hacia él. Fue formulada por Javier Marías, futbolero y madridista declarado y autor de “Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol”, una de las obras de cabecera de todo amante de la relación entre fútbol y literatura. El libro recoge gran parte de los artículos que en relación con el fútbol ha ido escribiendo a lo largo de los años. Bueno, en realidad es mucho más que un simple recopilatorio: es un claro de ejemplo de cómo convertir lo futbolístico en literario. Y es, por ello, uno de los culpables de mi afición a emparejar el mundo de la lectura con el del balón.

Hace unos meses (el lunes 18 de septiembre de 2017, para ser más exactos), con motivo de la presentación de “Berta Isla”, su última novela, Marías visitó Barcelona. Tras alguna que otra peripecia que algún día explicaré conseguí abordarlo durante un par de minutos a la entrada de la Biblioteca Jaume Fuster, en la que se celebraría el acto. Fueron unos breves instantes que me permitieron conseguir, además de la dedicatoria de su última novela, dos cosas más. La primera, que también firmara mi edición de “Salvajes y sentimentales” del año 2000, la primera que se publicó, antes de la que apareció ampliada de 2010. Un ejemplar, por otro lado, que recuerdo perfectamente adquirí hace ya casi 20 años en Bilbao.

Años después, pienso que no se me ocurre mejor lugar para haber comprado aquel libro, cuyo título se acompaña de un “Letras de fútbol“, muy similar al “Letras y fútbol” que da nombre al festival sobre fútbol y literatura que cada año se organiza allí por parte de la Fundación del Athletic Club.

 

 

La segunda cosa que conseguí en mi breve momento con Marías fue que me respondiera a una pregunta: “¿Para cuándo un libro futbolero u otra recopilación de artículos?”. Tras unos breves instantes de silencio valorativo, su escueta respuesta fue que últimamente escribía poco sobre fútbol, y que no era algo que contemplara como proyecto. La verdad es que habría preferido que me hubiera dejado la puerta abierta a algún tipo de ilusión, un “bueno, ya veremos”, o “quizá más adelante”. Pero lo cierto es que no hubo nada de eso.

Ciertamente, Marías escribe últimamente poco sobre fútbol. Siguen siendo habituales sus artículos cada vez que se acerca un clásico, en los que ofrece su visión con su “corazón tan blanco”. El último texto de este tipo, si no me equivoco, fue “Desdibujado”, publicado en El País en diciembre de 2017. Fuera de eso, tan solo aparece de tanto en tanto alguna referencia suelta en sus artículos. Excepto la semana pasada, cuando la temática futbolera regresó a su sección La Zona Fantasma de El País Semanal con el artículo “También por el pie de Cunningham”.

Laurie Cunningham –lo explica Marías en su texto- “fue el segundo futbolista negro en jugar para la selección inglesa a cualquier nivel, y el primer británico que el Madrid había fichado en toda su historia”. Fue un jugador atlético y de gran elegancia, al que solo quienes tenemos una cierta edad recordaremos, y que dejó una imborrable huella en el Camp Nou en un partido que los merengues ganaron por 0 a 2, siendo ovacionado por el público culé al abandonar el campo.

Recordar a Cunningham le sirve a Marías para recordar, a su vez, la final de Copa de Europa de 1981 entre el Real Madrid y el Liverpool. En el artículo expresaba el deseo de que su equipo ganara la final de ayer para resarcirse de aquella de hace ya 37 años y, también, en recuerdo del malogrado jugador inglés.

 

Imagen de www.theindependent.com

 

Bueno, el Madrid venció anoche, así que los deseos de Marías se acabaron cumpliendo.

Y aunque soy barcelonista, no me queda más que dar la enhorabuena a los madridistas por la victoria conseguida y decir que por un momento también yo me acordé de Laurie Cunningham.

Os dejo el artículo.

 

LA ZONA FANTASMA. 20 de mayo de 2018

‘También por el pie de Cunningham’

 

Ya se sabe que la memoria es sólo a medias gobernable, y cualquier detalle convoca recuerdos desterrados hacía décadas. En el momento en que supe que la Final de la Copa de Europa de este año, el próximo sábado, iba a ser Real Madrid-Liverpool, me he visto transportado a 1981, que es cuando se disputó el mismo partido, con el mismo título en juego, en el Parque de los Príncipes parisino. Si lo tengo grabado no es porque esa fuera una de las tres finales perdidas por el Madrid, de las quince a que ha llegado (serán dieciséis ahora). Las derrotas dejan tanta huella como las victorias, si no más, de igual manera que duran más las tristezas que las alegrías, los fracasos que los éxitos, las ofensas que los halagos. Es, sobre todo, porque en los preliminares, si no me equivoco, hice la única entrevista de mi vida, y por eso me sentí aún más involucrado y concernido. A título muy personal, además de como madridista.

Tenía por entonces una novia estadounidense que llevaba años viviendo en Madrid. Había sido trapecista del circo Ringling Brothers en su país, y ahora ejercía de modelo y empezaba a hacerlo también de fotógrafa. La verdad es que no teníamos mucho que ver. Era una de esas personas que no le ven sentido a estarse quietas, por lo general condición indispensable para leer libros. También era bastante calamitosa en la vida cotidiana: siendo bondadosa y encantadora, atraía los problemas como un imán (y algún desastre de vez en cuando). Yo procuraba ayudarla a salir de ellos, en la medida de mis posibilidades. Vivía con una gata blanca contagiada del carácter de su dueña, y por su culpa (de la gata) estuve a punto de perder mi amistad con Don Álvaro Pombo. Pero esa es otra historia. Aquel verano CB (esas eran y son sus iniciales) lo iba a pasar en su ciudad natal, Seattle, y se le ocurrió hacer en España una serie de entrevistas con personajes de aquí que se pudieran ofrecer y vender allí. Apenas había entonces españoles conocidos en los Estados Unidos. Creo que consiguió un encuentro con Antonio Gades, y, aunque nuestro fútbol no es popular en América, le sugerí probar con el extremo del Real Madrid Laurie Cunningham. Si el equipo se coronaba campeón y Cunningham destacaba… Cunningham fue el segundo futbolista negro en jugar para la selección inglesa a cualquier nivel, y el primer británico que el Madrid había fichado en toda su historia. Ese tipo de detalles podrían hacerlo atractivo en los Estados Unidos. Pero CB no entendía nada de fútbol, así que pueden imaginarse a quién le tocaba hablar con el gran e intermitente extremo izquierda. No tengo ni idea de cómo, logré contactar con él y me citó, me parece, en el gimnasio en que se recuperaba de una lesión que lo había tenido de baja bastante tiempo. Al menos tenía todo el rato un pie descalzo; me suena que lo habían operado de la rotura de un dedo. Grabé sus declaraciones en inglés (como casi todos los jugadores británicos —véanse hoy Bale y antes Beckham—, era incapaz de aprender lenguas), luego las transcribí y se las entregué a CB, que ya partía en breve. Cunningham dejó, sobre todo, una actuación espectacular en el Camp Nou, que lo ovacionó pese a haber marcado un gol o dos y haber traído de cabeza a la defensa blaugrana. No fue tan memorable su participación en aquella Final, en la que saltó al campo con Camacho, Del Bosque, Stielike, Santillana, Juanito y unos cuantos más con menos poso.

Así que el Madrid-Liverpool lo vi deseando no sólo que el Madrid ganara, como he deseado siempre salvo en alguna ocasión con Mourinho al frente, sino que Cunningham triunfara a lo grande, por él y por mi novia, que en ese caso quizá podría vender la entrevista. No fue así. En el minuto 82 el Liverpool sacó de banda (¡de banda!), un defensa nuestro se despistó y el lateral izquierdo Alan Kennedy metió el gol único y definitivo, uno de los poquísimos de su carrera. El Madrid era el perdedor. Cunningham brilló a ratos, pero andaba mermado. En 1983 o quizá 1984 el club lo dejó ir, y en 1989, a los treinta y tres años, se mató en un accidente de coche en Madrid, adonde había vuelto para jugar en Segunda con el Rayo Vallecano.

Llevo aguardando el resarcimiento de aquella derrota aciaga desde 1981, me doy cuenta ahora con sorpresa. Lo más probable es que ningún futbolista actual del Madrid sepa quién fue Cunningham, ni siquiera Zidane seguramente. Pero tengo el pálpito —es puro deseo— de que el próximo sábado ganarán su tercera Final consecutiva, impulsados por otros motivos. Pero, si así sucede, yo se lo agradeceré doblemente, porque no podré evitar pensar en el pobre Laurie Cunningham, que me cayó bien, que no tuvo suerte con las lesiones y además murió muy joven dejando viuda y un hijo españoles. Y me acordaré vagamente de la mañana en que lo entrevisté en un gimnasio con su pie descalzo, para ayudar a la novia de entonces, algo calamitosa y encantadora.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 20 de mayo de 2018

 

 

 

Programa “Pase de Página” del 23 de mayo: Liverpool – Milán… en la selva de Borneo

 

 

Os dejo el enlace a la edición de ayer, 23 de mayo, del programa sobre fútbol y culturaPase de Página“. El de ayer fue el último de la temporada, y ha sido todo un placer y un honor poder aportar un granito de arena en esta aventura en la que lo futbolístico y lo cultural comparten equipo. Por eso, aprovecho a Jorge Molina, su responsable, y al resto del equipo, que me hayan permitido formar parte de este magnífico proyecto a través de la sección “Tal día como hoy en el calendario de la literatura futbolera“.

Mi colaboración de ayer giró en torno a algo que sucedió también un 23 de mayo, pero de 2007. Se trata de la final de la Champions que disputaron, aquel día, el Liverpool de Rafa Benítez y el Milán de Carlo Ancelotti en Atenas. Un partido con victoria italiana que fue muy celebrado en un lejano y exótico lugar del planeta: la selva de Borneo.

Os dejo el texto de mi aportación, con la encarecida recomendación de que os descarguéis el programa y disfrutéis de todos sus contenidos (podéis hacerlo haciendo link en la imagen).

Dentro de tres días, es decir, este sábado, el Real Madrid y el Liverpool disputarán la final de la champions. Será una repetición de la que tuvo lugar hace ya 27 años, concretamente, en 1981. En aquella ocasión fueron los diablos rojos quienes se alzaron con la copa, siendo, también, la última final que hasta el día de hoy han perdido los blancos.

La final del sábado devuelve a los ingleses al mayor escaparate futbolístico europeo. Hacía más de 10 años que no alcanzaban la final de la liga de campeones. La última vez que lo hicieron fue en el 2007, cuando cayeron derrotados por 2 a 1 en Atenas, frente al Milán que entrenaba Carlo Ancelotti.

Aquel día hubo lágrimas de tristeza en Liverpool. Pero también las hubo de alegría, por la victoria italiana, en Milán, por supuesto, y en un exótico y recóndito lugar del planeta: la aldea Ngemah, enclavada en el corazón de la malaya isla de Borneo.

Allí vive la tribu de los Iban, a la que pertenecen los hermanos Michael y Chen. Un día, hace ya algunos años, visitó la aldea un italiano de nombre Giacomo que era un activo seguidor del Milan. Y los aldeanos, que ya eran aficionados al fútbol, escucharon tantas historias sobre el equipo rossonero que se acabaron transformando en fieles aficionados.

En Ngemah tan solo había una televisión, un sencillo aparato gracias al cual los hermanos Michael y Chen seguían, de tanto en tanto, las evoluciones del club milanés. Y, muy especialmente, de uno de sus jugadores, Kaká, de quien se convirtieron en unos apasionados fans.

Por eso, en aquella lejana y desconocida aldea de la selva malaya, un 23 de mayo como el de hoy, pero del 2007, se vivió la otra cara de la moneda de las lágrimas del Liverpool. Pues aquel día, la victoria italiana en la final de la champions hizo que Michael y Chen vivieran su gran día de gloria como aficionados.

Todo esto lo explica el periodista David Ruiz de la Torre en esa delicia de libro que es “Fútbol que estás en la tierra. La vuelta al mundo en 40 historias con balón”, editado en el 2016 por PoeBooks.

A continuación, el fragmento:

“El 23 de mayo de 2007 Michael y Chen vivieron su día más grande como tifosi rossoneri. Y eso, a pesar de los 11.000 kilómetros de distancia con Atenas (escenario de la finalísima frente al Liverpool de Rafa Benítez), la fuerte lluvia que caía sobre Borneo y los aterradores rayos y relámpagos que se adueñaron aquella noche de la selva. “Casi nos da algo, porque la televisión se iba por causa de las descargas eléctricas de los rayos. Vimos el partido a ratos, y nuestro nerviosismo fue en aumento. Por suerte, pudimos ver el final sin interrupciones y lo celebramos por todo lo alto con licor de arroz”. Así lo recordaban con una lagrimilla resbalando por el pómulo mientras entonaban el “uuuuhaaaah” grito que significa “larga vida” y con el que festejan las buenas nuevas en ese rincón perdido de la selva malaya”.

 

Fútbol y literatura en las aulas con el proyecto de Loqueleo Argentina “Se viene el Mundial”

 

 

Loqueleo, el proyecto de literatura infantil y juvenil del Grupo Santillana, ha puesto en marcha, desde su delegación argentina, una interesante y acertada iniciativa bajo el título “Se viene el Mundial”.

Aprovechando la celebración del Mundial de Fútbol que dará comienzo en pocos días, se ha elaborado una selección de lecturas en las que el fútbol es uno de los temas presentes y adecuados a los diferentes grupos de edad escolar, desde los 6 hasta los 12 años.

Como complemento -y este es uno de los puntos fuertes de la iniciativa-, la relación de lecturas se acompaña de diferentes actividades complementarias para que los alumnas las puedan trabajar en el aula, proporcionando una magnífica herramienta al profesorado.

Podéis consultar las reseñas de los libros y las actividades que los acompañan haciendo click en este enlace.

La relación de lecturas (solo disponibles en Sudamérica, si no estoy equivocado) es la siguiente:

 

Desde 6 años

“¡Ay, cuánto me quiero!”, de Mauricio Paredes. Ilustraciones de Verónica Laymuns

 

Desde 8 años

“El anotador”, de Juan Sabia. Ilustraciones: O’Kif-MG

 

Ruperto y los extraterrestres”, de Roy Berocay. Ilustraciones: Daniel Soulier

 

Diminuto y el gol de oro”, de Liliana Cinetto. Ilustraciones: O’Kif-MG

 

La Superliga”, Antología. Ilustraciones: Augusto Spagnaro

 

Desde 10 años

Pateando lunas”, Roy Berocay. Ilustraciones: Daniel Soulier

 

El héroe y otros cuentos”, de Ricardo Mariño. Ilustraciones: Fortín

 

Te espero en Sofía”, de Diego Paszkowki. Ilustraciones: mEy!

 

Alma y Frin”, de Luis Pescetti. Ilustraciones: Lucía Mancilla Prieto

 

 

Mi mundial”, de Daniel Baldi. Ilustraciones: Gerardo Fernández Sánchez

 

El muro”, de Daniel Baldi. Ilustraciones: Gerardo Fernández Sánchez

 

Desde 12 años

 

El caso del futbolista enmascarado”, de Carlos Schlaen. Ilustraciones: Carlos Schlaen

 

 

Siempre he defendido que los libros de temática futbolística pueden ser una magnífica puerta de acceso hacia la lectura. Con este proyecto, creo que Loqueleo acierta de pleno, y estoy convencido de que será un gran éxito.

De momento, la iniciativa solo se pone en marcha en el ámbito argentino, por lo que espero que algún día pueda dar el salto y extenderse también hasta esta orilla. Estoy convencido de que sería un auténtico golazo.

 

 

 

“Victorias y derrotas, la historia a través del balón”: un atractivo proyecto

Victorias y derrotas, la historia a través del balón” es un interesante proyecto de crowfunding que nace en 2014 de la mano de Victor G. Muñiz. Su finalidad es la de presentar de manera didáctica y visual diversos puntos de la historia en los que el fútbol adquirió una relevancia socio-política de severa importancia en forma de novela gráfica.

El resultado final será una extensa novela gráfica de alrededor de 180 páginas, con 12 capítulos más extras, en los que cada capítulo estará centrado en un hecho histórico en el que el fútbol ha sido testigo primordial.

 

 

El proyecto es interesante por diferentes motivos, uno de los cuales es su vertiente pedagógica, en tanto que contempla su posible utilización por el profesorado y el alumnado, por lo que se incluyen textos didácticos con cada uno de los episodios, escenarios virtuales de aprendizaje o herramientas descargables vía web, entre otros elementos.

Dirigido en principio a escuelas, bibliotecas, archivos y otras entidades educativas, también está pensado como una novela gráfica que resulte atractiva a historiadores y aficionados al fútbol.

Se trata de una propuesta que me parece muy interesante y que creo merece salir adelante. A ver si entre todos lo conseguimos. Todavía quedan 29 días.

 

 

Tenéis toda la información y la forma de colaborar en esta iniciativa en la siguiente página web: http://www.goteo.org/project/victorias-y-derrotas-la-historia-a-traves-del-balo

Aquí tenéis el booktrailer en el que aparece el equipo de personas implicadas en “Victorias y derrotas, la historia a través del balón”.

 

Programa Pase de Página del 9 de mayo: Victorias y Derrotas y “Los hijos del fútbol” de Galder Reguera

 

Os dejo el enlace a la edición del programa “Pase de página” del pasado miércoles. Mi participación giró en torno a un interesante proyecto de crowfounding: “Victorias y derrotas“. Su objetivo es el de conseguir los recursos necesarios para poder llevar adelante la publicación de un libro, en forma de novela gráfica, en el que se presenten de manera didáctica y visual diversos momentos históricos en los que el fútbol tuvo cierta relevancia socio-política.

Y sobre la huella que dejan las “victorias” y las “derrotas” en los hinchas también existe una referencia en “Hijos del fútbol“, de Galder Reguera, relacionada con la final de la Europa League que el Athletic de Bilbao disputó el 9 de mayo de 2012 en Rumanía contra el Atlético de Madrid.

Podéis acceder al audio del programa haciendo click en la imagen.

 

 

 

Juan Villoro y Eduardo Sacheri en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

 

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Imagen de www.wmagazin.com

 

Desde el 26 de abril y hasta el 14 de mayo se está celebrando la 44ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Como no podía ser de otra manera, la pareja formada por fútbol y literatura no podía faltar a la cita. Así, el primer “Diálogo de escritores latinoamericanos” estuvo protagonizado por dos expertos en la materia como Juan Villoro y Eduardo Sacheri., bajo el título “Poética del fútbol. Pasión de multitudes“.

Desde WMagazín, medio literario digital dirigido por Winston Manrique Sabogal, se va haciendo un seguimiento diario de lo que acontece en la Feria, y en la crónica correspondiente al octavo día incorporan un fragmento con un resumen de la conversación mantenida entre Villoro y Sacheri. Es el siguiente:

 

El fútbol y su poética abren el Diálogo de escritores latinoamericanos

¿Qué les enseñó a ustedes el fútbol? Con esa pregunta fueron recibidos el argentino Eduardo Sacheri, que jugaba de local, y el mexicano Juan Villoro que lo hacía de visitante en la sala Victoria Ocampo ante unas 200 personas. Los dos escritores, apasionados del fútbol y conocedores de su galaxia, contaron las historias conmovedoras que los llevaron al encuentro de este deporte cuando eran niños. En el caso de Villoro fue porque su padre, que se acababa de separar, empezó a llevarlo a los estadios para poder estar más tiempo con él y pensando que al chico le gustaba; y en el caso de Sacheri como un refugio o tabla de salvación ante problemas en su casa y al ser muy tímido quiso empatizar con los chicos de su calle.

El fútbol es la alianza entre personas desconocidas que se reconocen en esa pasión, coinciden los dos autores. “Las relaciones humanas cristalizan en los estadios. El fútbol me llevó a una forma de ver el mundo”, contó Sacheri. Con el fútbol, confesó el autor de novelas como La pregunta de sus ojos (llevada con gran éxito al cine como El secreto de sus ojos), aprendió a “cómo encontrar a tener un lugar, a perder y que con él nuestra felicidad o destino no depende de nosotros sino de otros”.

Juan Villoro, que además como periodista cubrió el Mundial de Fútbol de 1990, en Italia, lamenta que el deporte haya banalizado su propio origen debido a la publicidad y al mercadeo de los jugadores. “Se puede cambiar de todo en la vida”, dijo, “pero no de equipo de fútbol, porque cambiar de equipo de fútbol es como querer cambiar de infancia, es un lugar de pertenencia”.

En cuanto al próximo Mundial de Fútbol en Rusia, Sacheri confesó: “Si hay un motivo por el que quiero que Argentina gane el Mundial es por Messi, para que alcance el triunfo que merece” y los argentinos y él se sientan reconciliados. La diferencia con Maradona en el imaginario de la gente, agregó Sacheri, es que el primero con el Mundial del 86 ayudó a cicatrizar heridas importantes como la Guerra de las Malvinas, el fin de la cruenta dictadura militar e impulsó el optimismo hacia la nueva democracia argentina, “en cambio Messi no tiene que cauterizar nada, como sí lo tuvo que hacer Maradona en los mundiales del 86 y 90”.

A la pregunta de cuál de los dos es más literario, Eduardo Sacheri cree que el carácter de Maradona dentro y fuera del campo lo hace muy literario, en cambio, añadió, “Messi se volverá literario si se retira sin haber ganado un mundial”.

La charla, amena, divertida y llena de información y recuerdos muy personales y épicos del fútbol terminó con una improvisada narración radial de Villoro sobre un hipotético partido de fútbol que se cerró con un aplauso de todos los hinchas de estos autores.

Fuente del texto: WMagazin

 

 

Y aquí tenéis el vídeo con la charla que mantuvieron Juan Villoro y Eduardo Sacheri. Disfrutadla.