“Cortitos y al pie”, fútbol y literatura en pos de la convivencia

 

 

No descubro nada si repito que uno de mis mantras favoritos es que la unión de fútbol y literatura es una magnífica puerta de acceso a la lectura. Pero, no solo eso, puesto que cuando esos dos mundos se sitúan en el mismo lado de la cancha, los beneficios pueden ir mucho más allá. Por ejemplo, como en el caso de la interesantísima acción que acabo de conocer, y en la que fútbol y literatura van de la mano, también, como canal para mejorar la convivencia.

La propuesta lleva por título “Cortitos y al pie”, y está coordinada desde el Espacio Surgir, un “espacio educativo no formal para la promoción de la convivencia pacífica, la comunicación no violenta y la gestión empática de entornos conflictivos”.

El acto de presentación se celebró el pasado martes en su sede, situada en la provincia argentina de Santa Fé. Tal y como lo describen, se trata de “un proyecto diseñado artesanalmente por el equipo de Surgir y que ponemos a rodar hoy con juveniles de Club Atlético Unión, Club Atlético Colón, jóvenes del Programa #NuevaOportunidad del Gobierno de Santa Fe y las integrantes de Martas Fútbol Feminista.

 

Imagen de Georgina Stizza, publicada en La Diez

 

Personalmente me encantan este tipo de iniciativas, actuaciones locales, modestas, fuera de los grandes focos, pero que en muchas ocasiones tienen una valiosísima función social en la comunidad en la que se desarrollan.

La intención es trabajar sobre cuestiones como la reflexión grupal, el intercambio de conocimientos, la convivencia y las relaciones personales a partir de textos de temática futbolera. En la experiencia formarán parte integrantes de diferentes colectivos. Por un lado, 25 futbolistas de categoría juvenil del equipo de Unión y otros 25 del de Colón, todos ellos residentes en pensiones de estos clubes. También 10 integrantes del colectivo feminista Las Martas, y miembros de la Asociación Civil Los Cebollitas, un club de la ciudad que participa en la Lita Interbarrial.

Entre los objetivos principales del proyecto, que se retoma después de que se pusiera en marcha en el 2015, está el de acercar los libros a los jóvenes aprovechando el potencial del fútbol, poniendo también un énfasis especial en todo lo que tenga que ver con la convivencia. Tal y como se explica en la fundamentación del proyecto “la literatura futbolera nos habilita, de este modo, a crear una nueva instancia de participación para la reflexión, la expresión y el intercambio de miradas de las juventudes; comprendiendo que el ejercicio de lectura constituye una herramienta elemental para la formación de la personalidad, de la capacidad individual de socialización y que, al mismo tiempo, facilita el desarrollo intelectual y promueve la imaginación”.

 

Fotografía de Pablo Aguirre, publicada en El Litoral, correspondiente al acto de presentación

 

La estructura del ciclo sigue la propia del fútbol, y para ello se han seleccionado 11 cuentos y relatos futboleros, cuya lectura permitirá a los participantes participar en las diferentes sesiones. Cada grupo de participantes disputará cuatro partidos: los tres primeros encuentros, tendrán un formato de taller de dos horas de duración cada uno. Pero, previamente, deberán haber realizado una serie de actividades vinculadas a los ámbitos en los que los jóvenes conviven.

En el segundo y el tercer taller cada grupo tendrá la posibilidad de interactuar con periodistas deportivos y jugadores de las plantillas profesionales de Unión y de Colón. Finalmente, todos los grupos y participantes del proyecto, se reunirán en la jornada de cierre para participar de una jornada de convivencia, lectura e intercambio de experiencias con algunos autores de cuentos y relatos.

 

 

Estamos ante una maravillosa iniciativa de gran valor social, en tanto que vincula jóvenes, lectura y convivencia aprovechando el potencial del fútbol que habrá que seguir muy de cerca.

Tenéis más información en las noticias publicadas en La Diez y en El Litoral.

 

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Publicación de “La jugada de todos los tiempos. Fútbol, mito y literatura”, tesis doctoral de David García Cames

 

 

Hace unos tres años, el colombiano Luis Alejandro Díez Zuloaga adquirió el título de doctor tras concluir la tesis “Literatura y fútbol: otros horizontes de la literatura en España e Hispanoamérica”. El trabajo analiza un total de 110 libros sobre esta temática que incluyen novela, cuento y poesía. Recientemente, su autor fundó la editorial Caballito de Acero, especialmente destinada a “Futboliterarios“, “Bicinoveleros“, “Boxicuentísticos“, “Ajedrepoéticos“, tal y como se definen, y que ya ha publicado sus primeras obras de temática futbolera. Podéis leer una entrevista con él en este enlace, realizad, por cierto, por Wilmar Cabrera, autor de “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“.

 

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La tesis de Luis Alejandro Díez no es la única sobre fútbol y literatura que podemos encontrar, aunque, si no estoy equivocado, se trata de un trabajo que no todavía no ha sido publicado.

Sí se puede adquirir, en cambio, otra tesis, la realizada por David García Cames, y cuyo atractivo título es “La jugada de todos los tiempos. Fútbol, mito y literatura”.

En la reseña del editor podemos leer lo siguiente:

El fútbol es mito, el fútbol puede ser literatura. Un deporte que apasiona y conmueve a millones de personas como ningún otro juego a lo largo de la historia no puede permanecer al margen de cuentos, poemas y novelas. El fútbol es un fenómeno que, en contra de lo que pueda parecer, en contra de los prejuicios acumulados, ha recibido una atención notable por parte de algunos de los mejores escritores en lengua española. De Cela a Delibes, de Bolaño a Villoro, pasando por los clásicos futboleros como Fontanarrosa o Soriano, este ensayo rastrea la evolución del fútbol en la literatura hispánica a través de los principales motivos que han servido para fijar y anotar el gol en la palabra.

 

Se trata, sin duda, de una obra imprescindible para los amantes del fútbol y la literatura, que seguro que se acabará convirtiendo en material de referencia y que ya se puede conseguir a través de Amazon.

Por cierto, David García Cames es el autor, entre otros artículos, de un texto imprescindible para todos los amantes del fútbol y la novela negra. Se trata de “Nadie escuchó los llantos. Fútbol, crónica y represión en la novela hispánica del XXI“, y lo podéis leer haciendo clic aquí.

 

Más fútbol y novela negra con “El futbol és així”, de Edicions Xandri:

 

 

Seguramente, el de la novela negra es uno de los géneros literarios que ha establecido una relación más prolífica con el mundo del fútbol. Hace un tiempo publiqué este artículo en el que ofrecía una relación de obras en las que lo negro y lo futbolístico combinan a la perfección.

Pero si queréis profundizar en este aspecto os recomiendo encarecidamente la lectura de “Nadie escuchó los llantos. Fútbol, crónica y represión en la novela negra hispánica del XXI”. Se trata de un artículo publicado en el número de invierno de 2016 de Pasavento. Revista de Estudios Hispánicos, y está firmado por David García Cames, quien, por cierto, acaba de publicar “La jugada de todos los tiempos. Fútbol, mito y literatura”, que tiene toda la pinta de ser un auténtico caramelo para los amantes del fútbol y la literatura.

Volviendo al género negro y su relación con el fútbol, tuvimos otro ejemplo a finales de agosto, con la celebración de una tertulia sobre “Fútbol y literatura” en el marco de la tercera edición del Cubelles Noir, Festival de Gènere Negre del Garraf. Y ahora nos llega otro interesante ejemplo, gracias a la publicación de “El futbol és així”, un libro de relatos que reúne diferentes historias de periodistas y escritores en las que lo negro forma parte de la trastienda de lo futbolero.

 

 

Editado por Edicions Xandri, el acto de presentación se celebrará el próximo jueves 27 de septiembre a las 19.30h., y servirá para inaugurar la segunda edición del Sang Cugat, Festival de Novela y Cine Negro de la barcelonesa población de Sant Cugat del Vallès.

 

 

 

“Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo”, de Eduardo Verdú. Plaza Janés

Portada

 

– ¿Un gabinete de crisis? ¿Toda una operación porque un futbolista se ha ido a jugar a otro equipo?

– ¿No lo comprendes? Es una traición al socialismo.

– Querrás decir al Dynamo de Berlín.

– Eso también.

– Querrás decir que es una traición a ti.

– Eso… eso también.

 

Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo” es una novela (magnífica novela) del periodista y escritor Eduardo Verdú y publicada por Plaza Janés a principios de este 2018. La descubrí antes de haber leído ninguna referencia sobre su existencia, mientras olfateaba entre los estantes de una librería en busca de alguna novedad futbolera. Recuerdo que me llamó la atención su título, que me parece muy atractivo, así como la portada. En ella se ve a una mujer que camina cabizbaja junto a un muro en el que aparece la imagen de un hombre. Si nos fijamos con atención descubrimos que él tiene las manos en la espalda, y que viste una camiseta en la que aparecen las siglas DDR. Así, no es difícil asociar la imagen con la de un futbolista. Una mancha de color rojo (que se identifica rápidamente con la sangre) no impide que podamos ver sus rasgos. Como es de suponer, cogí el libro y leí su sinopsis:

“Un jugador ambicioso, una mujer traicionada y un servicio secreto todopoderoso se baten en una drama emocional y político basado en hechos reales.

En 1979 el aclamado futbolista Lutz Eigendorf lo abandona todo, a su mujer, Gabi, a su hija de dos años, Sandy, su trabajo y su patria, la Alemania comunista, en busca de libertada. La huida de la estrella del Dynamo de Berlín supone un duro golpe para el sistema socialista y para Erich Mielke, presidente del equipo y, además, jefe de la Stasi (servicio de inteligencia), quien jura venganza.

Mientras el jugador intenta reunir a su familia al oeste del muro, Gabi es sometida a interminables interrogatorios y a un férreo acoso. ¿Sabía Eigendorf que con su fuga ponía en riesgo su vida y condenaba la de su familia?

 

Estaba claro que estaba ante una obra de gran interés, una idea que se reforzó en cuanto leí el prólogo. En él, explica el autor que fue en el 2013, mientras se dirigía en tren al entierro de un familiar, cuando decidió escribir la novela. Fue tras la lectura de un artículo de José Manuel Comas en el diario El País titulado «El Beckenbauer del Este». Precisamente en marzo de este año, con motivo de la publicación de la novela y del aniversario de la muerte del jugador, Diego Torres escribía el artículo “La fuga imposible del futbolista que obsesionó a la Stasi”.

 

Foto El Pais

Imagen de www.elpais.com

 

No había duda: aquella combinación de fútbol, historia reciente y drama personal basado en hechos reales prometía y mucho. Sin embargo, enfrascado como estaba en otras lecturas y asuntos, el ejemplar pasó a ocupar un lugar indeterminado en la pila de pendientes. Afortunadamente, el azar, siempre certero, vino en mi auxilio hace un par semanas para obligarme a zambullirme en su lectura.

Fue el azar, como decía, y de la forma más inesperada, pues utilizó para ello un sorprendente intermediario. Se trata del escritor nicaragüense Sergio Ramírez, cuyo nombre me vino inexplicablemente a la cabeza hace dos o tres semanas, de quien conozco muy poca cosa. Aunque no podría asegurarlo, creo que leí hace muchos años “Margarita está linda la mar”, una de sus obras más conocidas, y también sé que el año pasado le fue otorgado el Premio Cervantes.

Aparte de eso, poca cosa más puedo aportar respecto de su trayectoria literaria. Sin embargo, como decía, su nombre se cruzó en mi camino sin razón aparente. Como no podía ser de otra manera, apliqué el protocolo que suelo utilizar en estas situaciones, que consiste, básicamente, en formular dos preguntas. La primera: ¿es futbolero? Y la segunda: en caso afirmativo, ¿tendrá algo escrito relacionado con el fútbol?

 

– ¡No es suficiente! –grita Mielke escupiendo carne blanca-. ¡Quiero joderle!, ¿entendido? Quiero que se arrepienta cada día, cada segundo. Quiero que esté tan jodido que no pueda comer, que no pueda dormir, que no pueda respirar, que no pueda jugar al fútbol.

 

No desvelo ningún secreto si confieso que este particular protocolo me ha proporcionado grandes satisfacciones, pues disfruto mucho cuando descubro que algún autor desconocido para mí tiene algún artículo o relato relacionado con el mundo del balón. En el caso de Sergio Ramírez mis expectativas no eran demasiado elevadas, pues jamás había oído nada sobre él relacionado con el mundo del balompié. Pero, como se suele decir, la liebre salta donde uno menos se lo espera. Y bien potente que fue el salto, puesto que tras investigar un poco al respecto descubrí dos magníficos relatos del nicaragüense en los que el fútbol es el eje central.

Los dos cuentos en cuestión fueron publicados en el 2001 en el volumen “Catalina y Catalina”, y también podemos encontrarlos en “Todos los cuentos”, edición de este mismo año de Debolsillo. El primero de ellos lleva por título “El pibe Cabriola”, y en él autor recrea el asesinato de Andrés Escobar, defensa de la selección colombiana, en represalia al gol que se marcó en propia puerta en el mundial de fútbol de 1994. El segundo de los cuentos de temática futbolera es “La partida de caza”, y encontramos el tema en una de sus frases: «Se parece a la historia del futbolista Lutz Eigendorf, al que mató la Stasi porque se había fugado de Alemania Democrática para jugar en la Bundesliga».

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Como os podéis imaginar, terminé de devorar el cuento teniendo ya en perspectiva que lo primero que haría en cuanto lo hiciera sería salir corriendo a buscar la novela “Todo lo que ganamos cuando lo perdimos todo”. Y así lo hice, y no sabéis cuanto agradezco al azar que me haya obligado a no esperar ni un día más a disfrutar de esta gran historia, magníficamente escrita y novelada.

El arco temporal en el que la historia transcurre va desde el 20 de marzo de 1979 (día de la deserción de Eigendorf) hasta el día en el que el Bayern Kaiserslautern y el Eintracht de Braunschweig celebran un partido de homenaje tras su muerte, sucedida el 7 de marzo de 1983. Tal y como la sinopsis explica, se trata de un tremendo episodio en el que un reconocido futbolista de la Alemania del Este decide abandonar lo todo y pasar al otro lado del muro. Las consecuencias de ese acto afectan, especialmente, a sus familiares. Por un lado, a su esposa Gaby y a su pequeña hija Sandy, a quienes intentará reunir con él en el otro lado. Y, por otro, a sus padres.

Su huída pondrá en funcionamiento toda la terrible maquinaria de la Stasi y su tupida red de espías e informadores. Encabezada por Erick Mielke, su máximo responsable además de presidente del Dynamo de Berlín, se sentirá especialmente traicionado por el acto de Eigendorf, ya que además de un símbolo de los valores de la Alemania del Este sentía por él un aprecio especial.

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Imagen de www.footballrepublik.com

Partiendo del hecho concreto e histórico, la narración tiene el mérito de convertirse en algo que va mucho más allá de la mera descripción de lo que sucedió. El texto se divide en tres partes: “Balón dividido”, “Fuera de juego” y “Tiempo de descuento”, y va avanzando cronológicamente sumergiéndonos en la evolución de los tres personajes principales -Eigendorf, su esposa Gaby, y Mielke- y quienes les rodean.

 

Eigendorf corre detrás del esférico como si pudiese dejar atrás los errores y los recuerdos, los dulces y los afilados, como si el campo fuese una pista de una sola dirección y no hubiese posibilidad de dar media vuelta. Sin embargo, comprende que jamás se desprenderá de la membrana de nostalgia envolviéndole el corazón. Hay gente que vive con un tumor, con una bala alojada en la cabeza, con una orden de búsqueda. Él lo hará con la astilla de la melancolía, de la lástima, de la culpa clavándosele a cada carrera sobre el césped.

 

A partir de aquí, y con un ritmo que no decae en ningún momento, asistimos a las diferentes fases por las que atraviesa Lutz: la fuga y su nueva vida, en lo personal y lo deportivo, el intento por reunir con él a su familia, y la dicotomía que le genera la nueva vida con lo que occidente le ofrece y la que deja atrás. En el caso de Gaby, vemos el padecimiento por el abandono y lo que ello implica, y el proceso de adaptación a la nueva situación. Y, en cuanto a Mielke, la necesidad de resarcir el daño causado al sistema y sus valores, pero también el sufrido en lo personal en cuanto a la inesperada traición.

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Imagen de www.wikimedia.org

 

En “Todo lo que ganamos cuanto lo perdimos todo” hay un gran estudio psicológico de los personajes. La novela va más allá, como decía, de la simple descripción de los hechos, y profundiza en la forma de experimentar los grandes cambios en los que se sumergen: las dudas, los miedos, las expectativas, las esperanzas… Todo ello reforzado por un conjunto de secundarios de gran importancia en el desarrollo de la historia que son el complemento perfecto para entender la vivencia de los protagonistas.

En este sentido, el conjunto está muy equilibrado con la aportación de estos personajes que ayudan a entender la nueva situación de los protagonistas principales. Encontramos aquí a los compañeros que Lutz encuentra en sus nuevos equipos –el Bayern Kaiserslautern y el Eintracht de Braunschweig-, a algunos vinculados a su vida anterior y a las nuevas relaciones que hará en su nuevo destino. También Gaby deberá tomar decisiones, y ante las dificultades de una posible reunificación deberá plantearse rehacer su vida. Y, así mismo, cabe citar a algunos otros personajes que también intervendrán en la historia que se sitúan en la órbita de Mielke y la Stasi.

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Erich Mielke. Imagen de www.wikipedia.es

Un elemento en común de todos ellos es que a lo largo de la novela se percibe la búsqueda continua de una salida para sus vidas. El destino, indomable, los ha situado en una encrucijada que activa una necesidad de escapatoria para regresar a la zona de confort en la que se encontraban. Y esta circunstancia no solo afecta a Eigendorf, Gaby y Mielke, sino que también se detecta en el resto de personajes con papel relevante.

Desde el punto de vista futbolístico, las referencias son numerosas, y van desde el reconocimiento de quien fuera llamado el “Beckenbauer del Este” y su paso por el Dynamo de Berlín, hasta su nueva etapa en los equipos de la Alemania Federal. La vida de los futbolistas de la época –mucho más libertina que la actual-, así como descripciones de la forma de entrenar y el día a día de los jugadores profesionales de la época también tienen su espacio.

 

Lutz y Hans acuden al Texas Bar a ver el partido de vuelta de las semifinales de la Copa de Europa. El Hamburgo se mide en casa al Real Madrid. Los españoles llegan con la renta de un 2-0 gracias a un doblete de Santillana en el Bernabéu. En la otra semifinal, el Notthingham Forest viaja a Amsterdam para defender también un 2-0 ante el Ajax.

 

Y vale la pena destacar la magnífica descripción del debut de Lutz con su nuevo equipo, el Kaiserslautern. Siguiendo la línea del resto de la novela, lo que en ese pasaje se describe no es solamente el mero episodio futbolístico, sino que se hace un repaso por el recorrido emocional del jugador: el sentirse nuevamente jugador al volver a pisar el césped de un estadio, la ilusión por sentir el aliento de la grada, el nerviosismo del debutante y la alegría por volver a disfrutar de la esencia futbolística…

Así mismo, existen numerosas referencias a partidos y jugadores de finales de los 70, algunos de los cuales formaron parte de mi infancia: el fichaje de Schuster por el Barcelona, la figura de aquella potencia de la naturaleza que era Brieguel, una eliminatoria entre el Real Madrid y el Hamburgo, un gol de Cunnhingham…

Una gran novela, en definitiva, que ficcionaliza un hecho real de gran potencia dramática. Y además de la magnífica descripción histórica que se ofrece, se lee como si se estuviera ante una obra de suspense en la que, incluso para aquellos que conozcan su final, no podrán dejarla hasta llegar a la última página.

Con un final, por cierto, también muy acertado.

Aquí tenéis un booktráiler:

 

Fútbol y literatura en el “Cubelles Noir. III Festival de Novela Negra del Garraf”

 

 

Del 23 al 26 de agosto se celebra el “Cubelles Noir, III Festival de Novela Negra del Garraf. Se trata de una interesante e imprescindible cita para los amantes del género negro, y en la que también tienen cabida los aficionados a la novela negra de temática futbolera.

 

 

Hace un tiempo publiqué este artículo con una selección de obras en las que el fútbol y lo negro iban de la mano. Pero si queréis profundizar en esta cuestión no os perdáis la sesión que han programado, en el marco del festival, para el próximo viernes 24 a las 17.30. Se trata de una mesa redonda sobre fútbol y literatura, moderada por Maria Talló, y en la que participarán Luis Gutiérrez Maluenda, Yoli García, Carlos Quilez y Jordi Agut Parrés, autor de la destacada y más que recomendable “L’últim defensa”, y cuya versión en castellano acaba de ser recientemente publicada bajo el título de “El último defensa”.

 

 

 

Así que ya sabéis: si andáis cerca de Cubelles durante estos día, no os perdáis esta interesante convocatoria.

 

“La maldita vida futbolística de Wolfram Wuttke”, de José Miguel Gala

 

 

El paso del tiempo no perdona. Su demoledor efecto va arrastrando consigo gran parte de los rincones de la memoria, haciéndonos olvidar infinidad de recuerdos. Me pasa a menudo cuando intento recuperar nombres de futbolistas de los ochenta, aquellos que durante una época tuve bien presentes y cuya existencia se ha ido difuminando con el paso de los años.

Me pasa, por ejemplo, cuando pienso que el 4 de mayo de 1988 me invitaron a ir al estadio de Sarrià para ver el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA que disputaron el Espanyol y el Bayer Leverkusen. Aquel fue un encuentro histórico e inolvidable, una gran noche de fútbol de la que conservo un gran recuerdo por la vivencia de aquellas horas: el trayecto hasta el campo, el ambiente en las gradas, la emoción y el buen juego sobre el terreno de juego… Los pericos vencieron por un contundente 3 a 0, un resultado que los alemanes, de manera inesperada, acabarían remontando en el partido de vuelta.

He consultado la alineación del Espanyol de aquel día, que entrenaba Javier Clemente: N’Kono, Job, Miguel Ángel, Gallart, Soler, Orejuela, Urquiaga, Iñaki, Valverde, Pichi Alonso, Losada. En el banquillo, Golobart y Lauridsen. Si no hubiera sido por la Wikipedia, tan solo habría sido capaz de recordar a cinco o seis de ellos. Y hasta que no la he leído no he podido volver a pensar en algunos de aquellos jugadores que había olvidado por completo.

 

 

Algo similar es lo que me ha pasado con un peculiar y talentoso jugador que jugó en el Espanyol entre el 1990 y el 1992. Un jugador de visible mostacho, cuerpo robusto, gran potencia física y buena capacidad técnica: Wolfram Wuttke. Era, como se solía decir en la época, el típico ‘panzer alemán’. Fue fichado por el club perico pese a todas las polémicas que rodeaban su vida personal, llena de excesos y no demasiado adecuada para un futbolista profesional. Pese a todo, Wuttke llegó a convertirse en el máximo goleador del equipo durante su primer año, además de ofrecer buenas dosis de fútbol. Haciendo clic en este enlace encontraréis un interesante artículo sobre su trayectoria.

 

Imagen de www.kaisermagazine.com

 

Hablo de Wuttke porque se acaba de publicar un pequeño e interesante libro sobre la tormentosa vida del alemán. Lleva por título “La maldita vida futbolística de Wolfram Wuttke”, y está escrito y autoeditado por José Miguel Gala. Su precio es de 8€ (7€ durante estos días) y se puede conseguir contactando directamente con el autor a través del correo electrónico librowolframwuttke@gmx.es

Una obra que tiene muy buena pinta para acercarse a la figura de alguien que teniéndolo todo para triunfar acaba cayendo en el lado oscuro.

 

 

 

“La muerte y el hincha”, Galder Reguera. La Caja Books

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“Yo era el único que creía que el amor por nuestros colores era incompatible con cualquier otro, estuviéramos en segunda B o en tercera división, ganáramos o perdiéramos. Eso me lo enseñó mi padre”.

 

¿Cómo funciona el engranaje emocional de un aficionado al fútbol? ¿Cuál es el secreto de ese enigmático impulso que lo lleva a vincular su vida al seguimiento por un equipo? ¿Cómo es posible que un fenómeno como un partido de fútbol, en el que no somos más que meros espectadores de cuanto sucede, llegue a afectarnos tanto como lo hace? ¿Puede el deporte del balón condicionar nuestras vidas hasta el punto de acabar con ellas?

El mítico Bill Shankly decía: “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”. Santiago Roncagliolo, por su parte, escribía hace unos días un artículo en el diario El País titulado “Fanáticos” en el que dice: “En el fondo, los hinchas son así. Cada uno se identifica con algo tan vago y general como unos colores, y está dispuesto a dar la vida por ellos. No existen explicaciones de por qué cada persona asiste a un estadio, se endeuda para viajar a un mundial, llora más por la derrota del equipo que por su propio divorcio”.

Y, casualmente, el periodista Màrius Carol escribía también hace unos días el artículo “Tributo al fútbol” en La Vanguardia, donde decía: “He vuelto a releer el relato de Camus antes de la final del Mundial para entender por qué nos gusta tanto este deporte, por qué es capaz de hacernos tan felices o tan desdichados el hecho de que un balón entre o no en la portería”.

Así pues, la pregunta está clara: ¿dónde está el límite entre la pasión por un equipo y la propia vida?

 

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Ese planteamiento de fondo es el que encontramos en “La muerte y el hincha”, una novela corta de Galder Reguera que se incluye en esa maravilla que es “La Caja del Fútbol”, la atractiva y original propuesta editorial de La Caja Books. La caja en cuestión incluye también “La religión esférica” de Enrique Carretero y “Maradona en Humahuaca y otros goles con historia”, de Vicent Chilet.

 

“Qué sabían ellos, si su fútbol era de oro, de oro y brillantes y plástico y estadios llenos y focos que deslumbran. Qué sabían”

 

La muerte y el hincha” es una novela corta que se acaba devorando en un suspiro, casi como una obra de intriga pues las macabras coincidencias que van afectando a los protagonistas nos van arrastrando hasta la resolución de la historia. Pero es mucho más que eso, pues también plantea una acertada y profunda reflexión sobre lo que significa ser un aficionado al fútbol. Galder Reguera demuestra una vez más su habilidad a la hora de abordar lo futbolístico desde diferentes perspectivas.

Ya lo hizo con la maravillosa e imprescindible “Hijos del fútbol”, donde aplicaba el microscopio para descifrar cómo funciona la transmisión de la afición futbolera de padres a hijos. Y lo vuelve a hacer ahora, con una invitación indirecta a situarnos en el lugar de los protagonistas y terminar preguntándonos qué haríamos nosotros en su lugar.

SINOPSIS

 

Maka, Ariel, Mikel y Sergio son cuatro amigos unidos por una pasión: el fútbol. Cada uno es hincha de un equipo distinto. El día en que su club juega la final de la Copa del Rey, Maka aparece muerto en su cama. La desolación por la coincidencia de la muerte del hincha con la final de su equipo deja paso al miedo cuando lo mismo sucede con Ariel. El día en que su equipo disputa la ansiada final, muere. Quedan Sergio y Mikel. El destino enfrentará a sus clubes en una semifinal. ¿Celebrarán los goles de sus equipos, aunque la victoria tal vez suponga morir? ¿Desearán la derrota del club al que aman?

Galder Reguera ha escrito una conmovedora reflexión en torno a la figura del aficionado y el sentido último de la adhesión irracional a unos colores. Maka y su abnegada visión de la vida, donde la normalidad no se celebra. Ariel, hijo de intelectuales argentinos, con su pasión oculta en el armario. Mikel y su sensación de que el fútbol tritura a los héroes anónimos de la grada. Sergio y los recuerdos de un padre que ya no está. La muerte no se comprende, mascullan. Pero, ¿y la vida?

 

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Aquí hay aficionados al fútbol. Los parámetros que rigen a unos u otros, acaban siendo en el fondo los mismos, tanto si tu equipo es uno de los grandes, habituados a disputar finales a menudo como si es uno de los que se ven obligados a arrastrarse por el infierno de la segunda B. La afición, cuando es sincera, es vivida de la misma manera por unos y otros. Bueno, decir “vivida” en este caso puede sonar a sarcasmo, pues habría que decir, más bien, “muerta”.

A medida que las muertes de los protagonistas se van sucediendo la inevitable pregunta va cobrando cada vez más fuerza. ¿Qué importa más, la propia vida o la victoria de tu equipo? Este, como decía, es uno de los grandes temas de la novela, pero no faltan otros igual de interesantes en tanto que ayudan a comprender el significado de la condición de aficionado al fútbol.

 

“¿Unos niños jugaban con un balón, los bancos de la plaza como porterías? Qué bonita es la vida a veces, Maka.”

 

Así, hay referencias a la forma de vivir las victorias y las derrotas en función del tipo de equipo a quien uno siga (habituales a disputar finales o a “hundirse en las profundidades del fútbol de barro de la segunda B), al desprestigio que lo futbolístico ha tenido desde la esfera de lo intelectual (cada vez menor, afortunadamente), o a la transmisión de la afición por el fútbol que se produce entre padres e hijos, entre otros.

 

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Se trata, en definitiva, de una novela que cualquier aficionado al fútbol debería leer. Por un lado, porque se trata de una original trama que te acaba enganchando desde la primera frase:

 

“Tenían que hacerlo. Sabían que nadie lo comprendería. Sospechaban que era delito. Pero lo sentían como una obligación”.

Y, por otro, porque es una de esas lecturas que no abundan y que son muy necesarias para que todos aquellos que nos declaramos futboleros nos formulemos preguntas acerca de nuestra afición. Reflexionar sobre aquello que somos y hacemos siempre es sano.

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