1 de marzo: 16 años de la firma del contrato de Messi

 

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De todos es conocida la historia del contrato de Messi en una servilleta de papel. Sucedió el 14 de diciembre de 2000. Aquel peculiar contrato se convertiría, pocos meses después, en un acuerdo de verdad que vinculaba al todavía niño Lionel con el Fútbol Club Barcelona. Esa firma se produjo el 1 de marzo de 2001. Es decir, hoy hace exactamente 16 años.

Y así lo explica el gran Juan Villoro en su relato “Lionel Messi: infancia es destino”, publicado en el recopilatorio “Cuando nunca perdíamos”.

Para tranquilizar a la familia, el técnico firmó el «contrato» más delgado del fútbol. El 14 de diciembre de 2000 tomó una servilleta de papel en un bar y escribió un párrafo en el que se comprometía a velar por el niño. El documento tenía el mismo valor legal que una plegaria en Montserrat, pero hoy en día es custodiado por Josep Maria Minguella, gestor de la contratación, como una valiosísima pieza de arte popular.

 El 1 de marzo de 2001 se firmó un contrato de verdad y la familia Messi  se trasladó a Barcelona para apoyar a la Pulga.

Uno de los mayores desafíos de un futbolista es la administración de la soledad. Durante horas sin fin debe matar el tedio en cuartos de hotel. Esto se agrava cuando el jugador es un niño alejado de su entorno. Sin los pasatiempos ni los ravioles familiares. Leo descubrió que vivir en Barcelona era tan aburrido como chupar un clavo.

Nunca ha sido una persona con muchas ni muy variadas aficiones, pero no es lo mismo estar triste en casa que estar triste lejos.

También sus hermanos se deprimieron. Estaban desubicados, ansiosos. La madre decidió regresar a Argentina con ellos. Leo permaneció con su padre en la ciudad donde el más célebre extranjero envejecía en el zoológico: el gorila blanco Copito de Nieve.

La importancia de quedarse

A Messi le sobraban facultades, pero la historia del fútbol está llena de talentos que se quedaron en el camino. ¿Valía la pena permanecer en Barcelona, lejos de la familia, sin recompensa certera a la vista?

Una tarde, el padre no pudo más y propuso que volvieran. Otra puerta parecía cerrarse en su carrera. Pero a los trece años Leo ya era un especialista en adversidades. El niño que escapó por una ventana para ganar su primer título le pidió a su padre que se quedarn. En Rosario estaba el mundo, pero en Barcelona estaba la Masía, la esuela de fútbol donde se formaron Xavi, Iniesta y Guardiola.

 

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Imagen de www.fcbarcelonanoticias.com

Portada - Cuando nunca perdíamos

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5 de enero: Athletic de Bilbao-Barcelona, Abidal y las cosas del fútbol y la literatura

 

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Hoy se cumplen exactamente cinco años del único gol que Eric Abidal marcó con la camiseta del Barça. Fue un 5 de enero, en un partido como el de hoy, en el que el equipo azulgrana visitó San Mamés para enfrentarse al Athletic de Bilbao en partido de Copa del Rey.

El calendario tiene estos caprichos, y parece que cinco años después nos quiera hacer revivir aquellos momentos. Es imposible, claro está, puesto que Abidal ya no está en activo. Y porque un partido nada tiene que ver con el otro. ¿O quizás sí? En aquella ocasión, el resultado final fue de 1 a 1. ¿Será una premonición para el encuentro de esta noche?

De momento, recordemos la presencia de aquel 5 de enero en la literatura futbolera de la mano de José Antonio Garriga Vela, quien lo convirtió en parte de su relato “Cruce de vidas“, publicado en el recopilatorio “Cuando nunca perdíamos“.

 

Aquella noche retrocedí en el tiempo hasta el 5 de enero de ese mismo año y me trasladé soñando a la Catedral. El Barça se jugaba el pase a semifinal de la Copa del Rey contra el Athletic. La primera imagen del sueño fue la del gol de Abidal en el minuto 74. Era su primer gol con el Barça. Lo celebró retrocediendo en el campo igual que yo acababa de hacer en el tiempo. Lo vi corriendo para atrás y sacando la lengua como si se burlara del peligro que lo había estado acechando durante todo el partido. Pero el enemigo que lo amenazaba en el sueño no era el Athletic de Bilbao, sino un tumor oculto en el hígado que pretendía derrotarlo. Una amenaza que él aún desconocía. Aquel partido representó mucho para Abidal. Después el enorme esfuerzo alcanzaba la recompensa. Me sentí plenamente identificado con él a lo largo del sueño, porque yo también había de enfrentarme a un enemigo invisible capaz de aniquilar a quien osara ponerse por delante. El sufrimiento también vale para vencer. La noche de San Mamés, al entrar Abidal en el vestuario, los compañeros le hicieron el pasillo. Nadie podía imaginar que al cabo de algunas jornadas iba a ser ingresado en el hospital para extirparle un tumor y que pocos meses después lo mantearían tras reaparecer en el partido de vuelta de la Champions contra el Real Madrid. ¿Será cierto que la vida es sueño?

Portada - Cuando nunca perdíamos

6 de abril, la muerte de Julio César Benítez y Ramon Besa

 

Imagen de www.cseguralap.blogspot.com

Hoy, día 6 de abril, se cumplen 48 años del inesperado fallecimiento del uruguayo Julio César Benítez Amodeo , uno de los jugadores más destacados y queridos poa la afición del F.C. Barcelona de la época. Defensa de gran poderío físico, su misteriosa y repentina muerte con tan solo 27 años fue todo un shock para el barcelonismo y el fútbol en general, e incluso todavía hoy día conserva un cierto halo de misterio.

Benítez era todo un ídolo entre muchos aficionados. Y muy especialmente para uno, Ramon Besa, quien hace referencia a aquel 6 de abril y la pérdida del jugador en su aportación al libro “Cuando nunca perdíamos“.

¿Por qué se murió Benítez?

A mí nadie pudo consolarme aquel día, 6 de abril de 1968, fecha en la que murió Julio César Benítez, mi ídolo. Yo estaba convencido de que era un jugador inmortal, el único capa de recortar el campo hasta rebanar la pelota a Paco Gento para después poner el mejor centro del partido o transformar la falta más escorada. No me convencieron de su fallecimiento porque nadie supo explicarme qué mal tenía ni qué le había ocurrido, salvo que se había tomado un plato de mejillones en mal estado, ni por qué ocurrió en vísperas de un partido contra el Madrid. Me pareció un misterio entonces tan indescifrable como el de los Reyes Magos. Así que jugué a favor de inventario y alimenté la leyenda de que sucesos como el de Benítez sólo le ocurrían al Barça, porque era “més que un club“, tal y como me había contado mi tío, un señor de Barcelona que cada verano pasaba por mi casa de Perafita y me llevaba como regalo unos cuantos tebeos y un par de libros.

Fragmento de “¿Un cuento o un relato“, de Ramon Besa,

en “Cuando nunca perdíamos“, Alfaguara 2011

Por cierto, viendo la foto que tiene Ramon Besa en su perfil de Twitter queda claro que su ídolo fue Benítez, ¿no? 😀

Ramon Besa y Benítez

Julio César Benítez y Ramon Besa

Johan Cruyff (1947-2016)

Si tuviéramos que resumir el legado y la influencia de Johan Cruyff mediante la portada de un libro, creo que la mejor forma de hacerlo sería utilizando esta:

Portada - Cuando nunca perdíamos

 

Hasta siempre Johan. Me enseñaste que era posible hacer cosas que hasta entonces nadie había hecho. Y también hiciste que un niño de 9 años descubriera que se puede acabar llorando tras la derrota de un equipo de fútbol.

Fue cuando tu Holanda perdió la final del Mundial de 1974 contra Alemania.

Gracias por todo lo que me has hecho disfrutar de este deporte.

10 de marzo y Leo Messi

 

 

Hoy, 10 de marzo, se cumplen nueve años del primer hat-trick de Messi con la camiseta del Barça. Fue, además, en un partido contra el Real Madrid disputado en el Camp Nou y cuyo resultado final fue de empate a 3.

Aquellos goles tenían una importante carga simbólica. Culminaban una trayectoria llena de dificultades y obstáculos por parte del argentino hasta alcanzar aquel momento. Años de lucha y sacrificio que tenían su recompensa al convertirse en protagonista de gestas como la de aquel partido.

Así habla de aquel 10 de marzo la literatura futbolera:

 

“A Messi le sobraban facultades, pero la historia del fútbol está llena de talentos que se quedaron en el camino. ¿Valía la pena permanecer en Barcelona, lejos de la familia, sin recompensa certera a la vista?

Una tarde, el padre no pudo más y propuso que volvieran. Otra puerta parecía cerrarse en su carrera. Pero a los trece años Leo ya era un especialista en adversidades. El niño que escapó por una ventana para ganar su primer título le pidió a su padre que se quedaran. En Rosario estaba el mundo, pero en Barcelona estaba la Masía, la escuela de fútbol donde se formaron Xavi, Iniesta y Guardiola.

Rexach tuvo la generosidad de fichar a un jugador que no sería suyo. Él no iba a durar suficiente tiempo como entrenador para ver el debut de Messi.

El honor le correspondió a Rijkaard, quien supo llevarlo con buen ritmo y apoyarlo paternalmente durante su primera lesión grave.

La mayoría de edad de Leo coincidió con su maduración futbolística. En 2005 cumplió dieciocho años, fue nombrado mejor jugador del Mundial Sub-20 y anotó su primer gol con el F. C. Barcelona. En 2007 confirmó su jerarquía en el Santiago Bernabéu: el 10 de marzo fue responsable de un hat-trick ante el equipo merengue.”

Fragmento de “Lionel Messi: Infancia es destino”, de Juan Villoro, en “Cuando nunca perdíamos” (Alfaguara, 2011)

 

5 de enero y Eric Abidal

 

Aquella noche retrocedí en el tiempo hasta el 5 de enero de ese mismo año y me trasladé soñando a la Catedral. El Barça se jugaba el pase a semifinal de la Copa del Rey contra el Athletic. La primera imagen del sueño fue la del gol de Abidal en el minuto 74. Era su primer gol con el Barça. Lo celebró retrocediendo en el campo igual que yo acababa de hacer en el tiempo. Lo vi corriendo para atrás y sacando la lengua como si se burlara del peligro que lo había estado acechando durante todo el partido. Pero el enemigo que lo amenazaba en el sueño no era el Athletic de Bilbao, sino un tumor oculto en el hígado que pretendía derrotarlo. Una amenaza que él aún desconocía. Aquel partido representó mucho para Abidal. Después del enorme esfuerzo alcanzaba la recompensa. Me sentí plenamente identificado con él a lo largo del sueño, porque yo también había de enfrentarme a un enemigo invisible capaz de aniquilar a quien osara ponerse por delante. El sufrimiento también vale para vencer. La noche de San Mamés, al entrar Abidal en el vestuario, los compañeros le hicieron el pasillo. Nadie podía imaginar que al cabo de algunas jornadas iba a ser ingresado en el hospital para extirparle un tumor y que pocos meses después lo mantearían tras reaparecer en el partido de vuelta de la Champions contra el Real Madrid. ¿Será cierto que la vida es sueño?

Fragmento de “Cruce de vidas” de José Antonio Garriga Vela

En “Cuando nunca perdíamos“, Alfaguara, 2011.