“Ser portero”, por Josep Maria Fonalleras

 

Max Beckmann: “Jugadores de fútbol

 

Sin duda, la de portero es la posición más extraña y controvertida de un equipo de fútbol. Un juego en el que el rey es el pie, incluye a un solitario y extraño personaje especializado en detener balones con las manos. Minoritario hasta en su propio equipo, en el que juega un uno contra diez, es, seguramente, la figura más expuesta a críticas tras cometer algún error después del árbitro.

De él decía Eduardo Galeano que “también lo llaman guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas”. Y, añadía: “el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace”.

Creo que era Antonio Deltoro quien hablaba del fútbol como “la venganza del pie sobre las manos“. Por eso, lo del portero es una auténtica extrañeza: intentando colar sus manos en el reino de los pies. De unos años a esta parte, la tendencia es a que los porteros se asemejen cada vez más, con su capacidad para jugar con los pies, a los jugadores. El introductor de esa línea fue Johan Cruyff, quizá buscando diluir a los porteros entre el resto de jugadores, de manera que su figura quedara cada vez más difuminada. Un acto de compasión, en definitiva, quizá para que las culpas pudieran repartirse mejor.

Hay que ser raro para ser portero. El objetivo de todos los niños, cuando aún lo son, es chutar la pelota, no detenerla con las manos. Nadie, cuando hay una pelota de por medio, quiere ser el portero. Esa querencia solo aparece, durante la infancia, por dos razones. Por incapacidad técnica para ocupar cualquier otra posición en el campo (de ahí que siempre, a los malos, se les envíe a la portería) o por exceso de personalidad y necesidad de diferenciarse del resto, de reivindicarse, mediante la vestimenta, los instrumentos para jugar y la función a cumplir. Ser portero de niño, de manera voluntaria, es un primer signo de afirmación identitario.

 

Carlo Carrá: “Partita di calcio” (1934)

 

La evolución de los porteros es curiosa durante los años de infancia. En mis tiempos de partidos interminables en la calle quien se ponía de portero no lo hacía por propia voluntad. El portero “no se ponía”. Al portero “lo ponían” los demás para que no molestara al resto del equipo ni entorpeciera el desarrollo del juego. Pero, más adelante, tan solo algunos años después, solo se podía poner de portero quien fuera realmente bueno, quien tuviera capacidad para mantener a cal y canto la portería. El portero, entonces, se volvía una más que cotizada pieza.

Quizá esa rareza es la misma que debe llevar inscrita en su código genético el creador. Será por eso, quizá, que Nabokov, Albert Camus o Ryszard Kapuscinki fueron porteros. O que Rafael Alberti consideró que quien merecía un poema era Platko, igual que Miguel Hernández escribió una “Elegía al guardameta“.

O que Eduardo Chillida escogió ser cancerbero, como también lo hicieron Gabriel García Márquez, o incluso Arthur Conan Doyle, primer portero del Portsmouth, o Gunter Grass, quien en el poema “Estadio de noche” hablaba del portero como de un “poeta solitario”.

Y quizá por esa rareza compartida escribió Umberto Saba un poema dedicado al portero. Y también, seguramente por eso, es la segunda vez que Josep Maria Fonalleras lo recuerda. La primera fue hace poco más de un año, en un artículo titulado “Saba y el portero”. Y la segunda ha sido hoy, con “Ser portero”.

Es este:

Ser portero

Josep Maria Fonalleras

Publicado en El Periódico el viernes 1 de junio de 2018

 

Umberto Saba tiene un poema precioso sobre la figura del portero de fútbol. Es un mundo aparte, el único especialista de verdad, el que se mantiene al margen del grupo. Saba se lo imagina mientras su equipo acaba de marcar un gol. Le llega una especie de perfume de la victoria, diluido, pero él no puede sino celebrar el triunfo solo, alejado del resto de compañeros que se juntan para conmemorar la hazaña. El portero, siempre melancólico, lo vive desde la lejanía. Hace tiempo, las agrias confesiones de Víctor Valdés (“si ahora pudiera, no lo volvería a ser”) me hicieron pensar en el portero de Saba, este espécimen singular, ausente.

Ahora he vuelto a rememorarlo, viendo la mágenes de Loris Kariusgenes de Loris Karius, el portero del Liverpool que regaló la última Champions en Madrid. Después de sus pifias, los monumentales errores del peor partido de su vida, el alemán se arrodilló en el césped, se hundió bajo la coraza de la camiseta y lloró. A solas. Nadie le fue a consolar. En los primeros minutos de la derrota, nadie le acogió ni le abrazó. Permaneció, en la humillación, tan solitario como en la alegría. Después, pidió perdón a la afición y desapareció. Su alma se desintegró. “Me gustaría que se pudiera ir hacia atrás en el tiempo”, dijo. Quería borrar la tragedia, pero le acompañará siempre, como un hado. Por eso Camus dijo que el fútbol le había enseñado todo lo que sabía sobre la vida. Porque era portero.

Gerardo Dottori: “Partita di calcio” (1928)
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Fútbol, lectura y diversión en las sesiones del Fútbol Club de Lectura Infantil y Juvenil

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Días intensos de fútbol, lecturas, juego, diversión, emoción, compañerismo y, sobre todo, de ganas de pasarlo bien los que hemos vivido esta semana. Dos días en los que la lectura de un libro sobre fútbol combinada con un juego de preguntas y respuestas en un escenario que simulaba un campo de fútbol nos han permitido demostrar que leer puede ser muy divertido, que el fútbol también se puede leer, y que la combinación de fútbol y lectura en la literatura infantil es una gran transmisora de valores.

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Enmarcadas en la propuesta de les “Colles de la Lectura” que cada verano organiza la Biblioteca Pública Terra Baixa de El Vendrell, las dos sesiones estaban dirigidas a dos grupos de edades diferentes.

El primero, el Fútbol Club de Lectura Infantil, estaba compuesto por 20 niños y niñas de entre 8 y 10 años (de los cursos de primero a tercero de primaria), mientras que el Fútbol Club de Lectura Juvenil lo integraban otros 20 niños y niñas de entre 10 y 12 años (de cuarto a sexto).

En ambos casos, los 20 participantes de cada grupo se repartían en cuatro equipos que iban celebrando partidos basados en preguntas y respuestas sobre una lectura previamente realizada, y en función de los aciertos o los errores se iban creando jugadas, marcando goles, perdiendo la pelota, etc.

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Y, también en los dos grupos, se pidió a los participantes que trajeran a las sesiones tres palabras que resumieran lo que los libros les habían sugerido, para poder hacer un breve comentario final y mostrar que una misma lectura puede provocar reacciones muy diferentes en función de quien la realice.

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Como en la edición del año pasado (en este enlace la referencia a la sesión infantil, y en este otro a la sesión juvenil), las dos sesiones han sido todo un éxito, en tanto que durante casi dos horas los niños y niñas de los dos grupos se han divertido, han explotado de alegría con los aciertos y los goles, se han animado, han sufrido con las repuestas, se han abrazado, han trabajado como un equipo y todo ello como consecuencia de un acto tan sencillo como el de haber leído un libro.

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La primera de las sesiones se celebró el martes, y correspondió al grupo de los más pequeños, el Fútbol Club de Lectura Infantil. En este caso, todos los participantes jugaron los partidos tras la lectura de dos libros: “Tres gols i un barret” de Gerard van Gemert (publicado por Símbol Editors) y “ABC del Barça”, de Cristina Losantos, de la misma editorial.

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Mucha igualdad en todos los encuentros disputados, con numerosos aciertos en las respuestas, demostrando que las lecturas de los libros se habían realizado con gran atención. Al final, un premio en forma de empate por parte de los cuatro equipos que permitió que todos ellos acabaran levantando la copa con el himno de la Champions de fondo.



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FÚTBOL CLUB DE LECTURA JUVENIL

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La edición de este año del Fútbol Club de Lectura Juvenil ha sido muy especial y emotiva puesto que hemos podido contar con la colaboración de Josep Maria Fonalleras, autor de “Demà anirem al camp, Joan!”, una de las lecturas que los participantes han realizado.

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Desde aquí quiero aprovechar para dar las gracias a Josep Maria Fonalleras por la predisposición y ganas de colaborar con la iniciativa desde que contacté con él y le expliqué en qué consistía la actividad. Con su colaboración los chicos pudieron ver al principio de la actividad el vídeo de presentación en el que ofrece una pincelada sobre la serie “Contes blaugrana”, a la que pertenece el libro.

Asímismo, a lo largo de la sesión, se fueron intercalando en los diferentes partidos seis preguntas sobre el libro realizadas por el propio Fonalleras y proyectadas en pantallas.

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Una colaboración que fue toda una sorpresa para los participantes y que personalmente le vuelvo a agradecer.

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Además de “Demà anirem al camp, Joan!”, en el Fútbol Club de Lectura Juvenil tuvieron que leer “En Max juga a futbol”, escrito por Dominique de Saint Mairs y publicado por la editorial La Galera.

Como conclusión final destacar que se ha cumplido con creces el objetivo de vincular lectura, fútbol y una actividad lúdica. Pero la mayor satisfacción es que al terminar la actividad alguno de los participantes te diga que se le ha hecho corta, que ha disfrutado con las lecturas, y te pregunte que si se volverá a repetir.

Y todo ello, como antes decía, después de que 40 niños y niñas hayan leído dos libros.

 

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Vuelve el “Fútbol Club de Lectura Infantil y Juvenil”

 

 

 

Malos tiempos  para la lírica” cantaba Golpes Bajos, aquel enorme grupo de los años 80 que se introdujo en nuestras vidas al suplicarnos “No mires a los ojos de la gente”. Es posible que no sea momento para la lírica. Seguramente tampoco es país para viejos, ni son para el verano las bicicletas. Pero, ¿y el fútbol? ¿Acaso el estío, la canícula, el mes de julio han estado diseñados para el fútbol? No.

Se acabó la Liga, la Champions, la Copa, la Copa América, el Mundial Femenino, y este año no toca ni Eurocopa ni Mundial. Millones de aficionados deambulan desesperados “convertidos en mendigos de buen fútbol”, como lo hacía Eduardo Galeano, quien “sombrero en mano suplicaba una linda jugadita por amor de Dios”.

Pues bien. Aunque hayan bajado la persiana de los estadios, y el césped de los campos de fútbol haya desaparecido hasta el mes que viene, en el Fútbol Club de Lectura nadie quedará huérfano de fútbol, de competición, de equipos, jugadores y, por supuesto, de goles.

Y es que esta semana saltarán de nuevo al terreno de juego de este particular club en el que libros y lectores hacen paredes futbolísticas los equipos del Fútbol Club de Lectura Infantil y Juvenil, que han estado entrenándose durante los últimos días para celebrar un particular campeonato en el que las jugadas nacen de los libros y los goles de las lecturas.

Mañana, como ya sucediera hace un año, 20 intrépidos jugadores y jugadoras del equipo infantil formarán las cuatro escuadras que intentarán conseguir la victoria después de haber leído “Tres gols i un barret”, de Gerard van Gemert y publicado por Símbol Editors y “ABC del Barça”, de Cristina Losantos, de la misma editorial.

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Y el miércoles, repitiendo también el encuentro de hace un año, llegará al turno del Fútbol Club de Lectura Juvenil, 20 lectores futbolísticos que se enfrentarán en un apasionante duelo en la Biblioteca Pública Terra Baixa del Vendrell tras haber entrenado durante las últimas con “Demà anirem al camp, Joan!”, de Josep Maria Fonalleras y editado por Cruïlla, y “En Max juga a futbol”, de Dominique de Saint Mars, publicado por La Galera.

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Los jugadores están a punto de saltar al terreno de juego, y la música de la Champions está a punto de sonar…

 

 

 

¿Cómo describir el gol de Messi?

 

El lunes, todavía con la resaca del gol de Messi en la final de la copa del Rey contra el Athletic de Bilbao, escribí el artículo que podéis leer aquí. En él decía, entre otras cosas, lo siguiente:

Un gol, el del argentino, que fue sin duda mucho más que un gol, y que desde el mismo instante en que la pelota traspasó la línea de portería pasó a formar parte de la historia del fútbol. Ahora solo queda esperar a que el recuerdo de la jugada se vaya transformando en palabras y frases de la mano de escritores y periodistas, de manera que los amantes de la literatura futbolera podamos volverlo a revivir gracias a la lectura.

Y dicho y hecho, mi petición se ha visto recompensada, puesto que desde entonces se han vertido ríos de tinta, como se suele decir, intentando transformar en palabra escrita lo que Messi hizo sobre el césped.

Como no podía ser de otra manera, os ofrezco a continuación una recopilación apresurada de 11 fragmentos de periodistas, articulistas y escritores que nos ayudan a revivir el increíble gol de Messi. Evidentemente, es una selección arbitraria, con lo que he podido reunir de manera fácil y rápida, y en la que no están todos los que son pero sí son todos los que están.

Disfrutarlos, porque el sábado se juega la final de la Champions, y espero que sea otra fuente de inspiración para seguir llenando páginas y páginas de buena literatura futbolera.

Imagen de www.sport.es

Messi o cómo se visualiza un milagro

Ernesto Ayala-Dip, crítico literario (El País, martes 2 de junio”)

“Messi nunca decide en el momento. La devastación que inflige ya la visualizó en los vestuarios o en las escalinatas que lo retornaban al partido. Messi juega siempre con dos tiempos. El suyo propio y el de los partidos. Su hermético tiempo interior y el de sus milagros”.

 

“Messi es mejor que Maradona”

Ramón Besa, periodista (El País, domingo 31 de mayo)

 

“Messi mueve al mundo desde un rincón del campo, el sitio del clásico extremo derecho, el del 7. Aunque lleva el 10 como Maradona, sus goles son extremadamente difíciles, inéditos, nunca vistos, ninguno como el 0-1, puede que más complicado incluso que el de Getafe, aquel que le emparentó a Diego. Tomó la pelota de Alves en su costado, se esfumó ante tres defensas, aguantó la entrada de Mikel Rico, recortó a Laporte y remató seco y duro al palo de Herrerín. Un gol sin precedentes, solo al alcance del argentino, escurridizo, hábil y rápido, excelente en el cambio de ritmo, desequilibrante en el regate y disuasorio en el tiro, futbolista técnico, fuerte y veloz, un 10”.

 

“Ser Messi”

Martín Caparrós, periodista y escritor (El Periódico de Catalunya, lunes 1 de junio)

 

“Cualquiera que no fuera vasco lo sabía: no hay que molestar a la bestia dormida. El sábado, en el Camp Nou, Balenziaga y un par más empezaron el partido molestando a la bestia: lo apretaron, lo toquetearon, le respiraron en la nuca. El árbitro no se hizo cargo; la bestia reclamó, el árbitro le dijo que siguiera. Entonces la bestia se cabreó. Y, cuando se cabreó, hizo una vez más lo que nadie, nadie, nadie puede hacer. Hace ya medio siglo otro muchacho rosarino, Ernesto Guevara, dijo que “cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano, es la revolución”. Vivimos tiempos leves; ahora, cuando lo extraordinario se vuelve cotidiano, debe ser Leo Messi”.

 

Imagen de www.marca.com

 

“El rey de la meritocracia”

Ernest Folch, editor (El Periódico de Catalunya, lunes 1 de junio)

 

“Érase una vez un rey tan estoico que aguantaba impasiblemente las entradas de todos sus rivales, aun cuando ponían en riesgo su integridad física. Un rey que aprendió que la mejor forma de devolver un golpe no es otro golpe sino una obra de arte: el dolor supremo no es pegar a quien te pega sino dedicarle tu mejor creación.

         A Balenziaga no hizo falta ni siquiera despreciarlo con la mirada, bastó con hacerle pasar a la historia del fútbol por ser el destinatario del que ya es quizás el mejor gol de la historia del Barça”.

 

“La alta costura de ese bajito”

Josep Maria Fonalleras, escritor  (El Periódico, domingo 31 de mayo)

 

“De repente, el fogonazo de Messi se lo cargó todo. Hizo un traje a Balenziaga, y luego uno más, y fue sastre y emperador. Cosió las costuras de un vestido majestuoso para que luciera en esa extraña pasarela del Camp Nou que, por un día, tuvo colores distintos a los habituales. En Barcelona atronaron los AC/DC y el Forum fue estruendo musical, pero los hilos que tejió Messi serán de oro en la memoria de todos aquellos que vimos el prodigio”.

 

“Dios o muerto”

Manuel Jabois, periodista y escritor (El País, domingo 31 de mayo)

 

“A Messi se le puso delante Balenziaga sin saber Balenziaga que él, por delante de 10 hombres, era el único resto de la muralla que le quedaba por descomponer al 10. Lo picoteó como el Pájaro Loco y al arrancar prefirió meterse en el callejón de las farolas rotas antes que en campo abierto. La opción fácil era buscar asociaciones, poder regatear a izquierda o derecha, echar a andar al equipo. La otra, verse rodeado de defensas sin esa mala verja de las películas, con la peste a gol en el estadio, era el turno de oficio. Sólo hay que ver la cara de pánico con que los tres defensores arrinconan a Messi en una esquina de la banda a 60 metros de la portería para saber que un segundo antes, cuando dejó atrás a Balenziaga, Messi ya había dejado atrás al portero.

 

Imagen de www.depor.pe

 

“La noche en que Messi destrozó a ‘Kansakuerpos’”

Emilio Pérez de Rozas, periodista (El Periódico, domingo, 31 de mayo)

 

“Y fue en el minuto 19:43 cuando Messi le rompió el corazón a mi amigo Kansakuerpos. D10S cogió el balón en la banda derecha, quebró a Beñat, hipnotizó a Balenziaga, que lo primero que hizo al llegar a los aledaños del Camp Nou fue averiguar dónde había dejado el extraterrestre Messi su nave espacial, dribló a Rico, enterró a Laporte en el área en plan Boateng y sentenció, de disparo duro, raso y junto al poste a un inmenso Herrerín”.

 

“No s’admeten comparacions”

Pep Riera, periodista (L’Esportiu, domingo 31 de mayo)

 

“No era un mal plantejament des d’un punt de vista racional. El problema és que Messi no sempre fa jugades racionals. No és racional que deixi clavats el seu defensor i els dos que l’ajuden, que entri a l’àrea, dribli un altre defensa i xuti amb l’ànima per fer entrar la pilota per on el porter no pot aturar-la. No ho és, però ho va fer.”

 

“Fe, esperanza y realidad”

Eduardo Rodrigálvarez, periodista (El Pais, domingo 31 de mayo)

 

“El Athletic había pensado en convertir las primeras páginas del partido en un relato sencillo, aburrido incluso, tedioso si llegaba el caso, literatura sin aspavientos, sin adjetivos, con la sana intención de adormecer al Barça, invitándole a ser más lector que escritor de la novela. Los antiguos intentos de acometer a los azulgrana en todas sus parcelas, de rebuscarles en todos los rincones para que siempre cabalgara con dificultad no funcionaron y concluyeron con gloriosos fracasos. Había que apelar a la rutina. Proponerle a Balenziaga que persiguiese a Messi casi por donde fuera, lo mismo a Bustinza, la espuma del champán de la alineación. El resto a sus parcelas, a la disciplina sin miedo a volar, pero cuidando de no tropezarse con las nubes.

         Lo que consiguió Messi en el primer gol fue convertir en natural lo que para cualquiera sería inaudito”.

 

Imagen de www.hsbnoticias.com

 

“Messi trasciende a Messi”

José Sámano, periodista (El País, lunes 1 de junio)

 

“Tan asombroso es este futbolista que siendo el más hábil del universo también cueste rebobinar jugadas en las que le hayan hecho penalti. Tan inalcanzable es. Lo comprobó Rico, que el hombre no pudo ni echarle el guante con una patada en su arrancada hacia Herrerín, un gol de safari entre un bosque de rojiblancos despatarrados por el suelo.”

 

“Un genio que no para de crear”

Xavi Solé, periodista (L’Esportiu, domingo, 31 de mayo)

 

“Va ser una de les millors obres d’art fetes mai per aquest artista que esculpeix amb els peus el que altres no serien capaços de fer amb les mans. Marcat per tres rivals a la banda dreta i sense gairebé espai per maniobrar, es va desfer d’ells en un pam de terreny i en un vist i no vist, i només d’entrar a l’àrea, quan un quart jugador de l’Athletic li va surtir al pas, se’l va fer com si res, i va batre Herrerín amb una canonada ajustada al pal curt”.

 

Imagen de www.pasionporelbalon.com

Barça – Athletic de Bilbao: una final repleta de fútbol y literatura

 

 

Esta noche el Camp Nou acoge la final de la Copa del Rey entre el Fútbol Club Barcelona y el Athletic de Bilbao. Es, sin duda, una de aquellas finales cien por cien futboleras, con dos equipos que prometen un gran espectáculo y con dos aficiones cuyas afinidades hacen que el de esta noche sea un auténtico acontecimiento futbolístico.

De hecho, aunque hace días que el aroma copero se ha ido extendiendo por todos los rincones, es hoy cuando en el ambiente solo se respira final. En mi caso, espero que cuando todo haya pasado nos quedemos con el recuerdo de haber presenciado el gran acontecimiento que un partido de estas características debería ser.

Y, como consecuencia de ello, espero también que se acabe convirtiendo en fuente de inspiración para futuras obras literarias, artículos periodísticos o narraciones cortas que sirvan para alimentar a los aficionados del fútbol y la literatura.

De momento, el día de hoy, el aroma de partido, la presencia del Barça y el Athletic me han llevado a estos cuatro pensamientos literarios.

1. Ramiro Pinilla

 

Porque si pienso en una final de copa en la que participa el Athletic de Bilbao no puedo dejar de pensar en Ramiro Pinilla y su magnífica “Aquella edad inolvidable”. Y, por supuesto, en su protagonista, Souto Menaya, autor de un histórico gol contra el Real Madrid en la final de la Copa de Rey de 1943.

 2. Un Barça – Athletic de Bilbao en una “sala d’estar que és un camp de futbol”

Pienso en Josep Maria Fonalleras y su “La sala d’estar és un camp de futbol”, cuando habla de un día que fue el Camp Nou a ver un partido en el que el Barça jugaba, precisamente, contra un Ahtletic de Bilbao cuyo portero era, por aquel entonces, Iríbar.

“És tan bo que em penso que mai de la vida no li faran un gol”.

Imagen de www.miathletic.com

3. Fan Zones y “Fanculers”

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Oigo en la radio entrevistas a aficionados que circulan por la Fan Zone destinada a los seguidores del Athletic de Bilbao. Está en Montjuic, y algunos se han quejado porque, dicen, están lejos del Camp Nou.

Y en el Camp Nou es donde encontramos no una Fan Zone, sino a los “Fanculers”, una serie de libros sobre el Barça, publicada por La Galera, y dirigida a los lectores a partir de 6 años. La serie está protagonizada por unos extraños personajes que viven en el Camp Nou. “La fàbrica de nata” y “La princesa Menjanta” són los dos primeros títulos de la serie que se han publicado.

El texto es de Carles y Eloi Sala, y las ilustraciones de José Labarí, y entre sus personajes encontramos a Fantrèpid, Fantina, Fanmanetes, Fanku, Fanbala o el Fansavi.

Podéis leer un fragmento en este enlace.

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4. Final de Copa = Duelo literario

 

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Y pienso, por último, en que la final ya comenzó a jugarse ayer por la tarde en forma de… ¡duelo literario! Eso es lo que hicieron Josep Maria Fonalleras y Luís Racionero como aficionados culers, por un lado, y Alejandro Fernández Aldasoro y Jon Maia en representación del Athletic de Bilbao, por otro.

Un debate celebrado en la Sala Moragas del Born Centre Cultural y que tuvo como moderador a otro destacado jugador del equipo que forman fútbol y literatura como es Vicenç Villatoro, y a quien me referiré dentro de una semana con motivo de la final de la Champions.

“La sala d’estar és un camp de futbol”, Josep Maria Fonalleras. Ara Llibres

 

 

Javier Marías, gran aficionado al fútbol y autor de “Salvajes y sentimentales”, una obra imprescindible para los amantes de la literatura futbolera, decía que “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Y una magnífica y emotiva recuperación de la infancia con retazos de fútbol como telón de fondo es lo que encontramos en “La sala d’estar és un camp de futbol”, de Josep Maria Fonalleras, publicada por Ara Llibres.

Últimamente pienso a menudo en mi infancia, e intento recuperar recuerdos de aquella época ya lejana que con el paso del tiempo va dejando en mi memoria un poso de paisaje casi idílico. Una infancia en la que como en tantos y tantos otros niños el fútbol en la calle, en el patio del colegio, con porterías improvisadas, en cualquier rincón y bajo cualquier excusa lo acababa invadiendo todo.

La manera més pràctica de saber si ha estat gol és comprovar-ho amb l’empremta que la pilota deixa a la paret. Ha d’haver plogut, és clar, i el terra encara ha d’estar moll, perquè, si no, al pati dels Maristes sempre hi ha discussions.

Los partidos interminables hasta que la noche caía y casi ya no se veía la pelota, las carreras detrás de una pelota con un bocadillo en la mano, los rasponazos en las rodillas, los marcadores infinitos, las colecciones de cromos y la admiración por los jugadores que veíamos tan inalcanzables, los encuentros improvisados en un pasillo…

 Imagen de www.eltravesser.cat

Una recuperación de ese fútbol de la infancia encontré en “Fuera de juego” y “La inmensa minoría”, dos magníficas obras de Miguel Ángel Ortiz y con las que tanto me identifiqué. Y algo muy parecido me ha ocurrido con el libro de Fonalleras, lleno de elementos, salvando las distancias, tan cercanos a mi niñez: los míticos madelman, el clásico Scaléxtric, el salvador Vicks Vaporub, las liturgias habituales en las familias de hace cuarenta años, el miedo al corte de digestión, las relaciones vecinales, y otros muchos elementos fácilmente reconocibles para quienes conocimos aquellos tiempos.

“En el joc, els jugadors que s’estan quiets, la gespa és  de color verd plàstic, molt lluent. El porter es pot moure amb una guia que el fa anar a dreta i esquerra, i els futbolistes, cadascú al seu lloc, tenen una molla als peus que els permet anar enrere per agafar impuls. És així com es fan les centrades i els xuts.

Como dice Vicenç Pagès Jordà en la reseña sobre el libro publicada en El Periódico de Catalunya y que podéis leer aquí, “Josep Maria Fonalleras no se limita a enumerar los recuerdos, pero tampoco aspira a agotarlos: con cuatro pinceladas le basta para dar fe de un tiempo y de un país.”

Y, claro está, el fútbol. “La sala d’estar és un camp de futbol” no es una novela “futbolera”, aunque, como no podía ser de otra manera, el fútbol va apareciendo de manera fragmentaria e intermitente. Pese a ello, su presencia se intuye en todo momento como parte del paisaje de la infancia del autor.

Pocos niños de aquella época deben haber sido ajenos al fútbol. De hecho, Fonalleras ha continuado cultivando esa afición, y podemos disfrutar con su serie de libros infantiles “Contes blaugrana”, una colección de seis libros publicados el año 2005 por la Fundació del Fútbol Club Barcelona y la Editorial Cruïlla, con motivo del Any del Llibre i la Lectura.

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En el episodio del programa Vía Llibre que podéis ver a continuación aparece una entrevista con Josep Maria Fonalleras. En la introducción, se habla de que lo que hace con este libro es actuar como un entomólogo, clasificando y pasando a analizar pequeñas impresiones de su infancia. Las correspondientes al fútbol nos lo muestran prácticamente en todas sus variedades, lo que demuestra el peso que debió tener en su infancia: los partidos con botones, las improvisadas pelotas de papel prensado, los partidos en el patio del colegio, el futbolín, las pruebas para entrar en un equipo…

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Una obra construida con recuerdos de infancia del autor sobre los que, tal y como él mismo define, actúa como un entomólogo, como si los observara a través de un microscopio. Un libro, en todo caso, con el que Josep Maria Fonalleras consigue completamente su objetivo de ofrecer un “canto vital” mediante la descripción de esos recuerdos de infancia.

En mi caso, ha sido un emotivo y revitalizante viaje hasta aquellos tiempos.

Imagen de www.ara.cat

Un último apunte “Austeriano”

Leo en el libro un episodio en el que se describe un concurso de aquellos tiempos que daban por la televisión los sábados por la mañana. La mecánica del juego consistía, más o menos, en que un grupo de cinco jóvenes, como si fuera un equipo de básquet, debía responder las preguntas que se le hacían.

Supongo que se refiere a “Cesta y puntos”, que estuvo en antena entre 1965 y 1971. Personalmente, cuando leí la referencia en el libro, creí que estaba siendo víctima de una de esas casualidades que tanto gustan a Paul Auster (y a mí, añado). Dejo aquí constancia de ello porque no puedo decir más, aunque espero y deseo poder un día explicar a qué me refiero. Cruzo los dedos.

“Demà anirem al camp, Joan!”, núm. 1 de la serie “Contes Blaugrana”

 

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Mañana se celebra en el Camp Nou la edición número 49 del Trofeo Joan Gamper.  Organizado por el Fútbol Club Barcelona por primera vez en 1966 tendrá como rival al C. F. León de Guajanato, equipo mexicano en el que militaba el exazulgrana Rafa Márquez y que ha sido el campeón del torneo de Clausura 2013 y del Apertura 2014 de su país.

Tradicionalmente, el Joan Gamper ha sido el partido con el que el Barça daba el pistoletazo de salida a la temporada, sirviendo de carta de presentación para el equipo y los nuevos fichajes. Actualmente, con la presencia de televisiones y otros medios de comunicación, este papel ha pasado a un segundo plano, ya que antes de comenzar la liga todo el mundo conoce a la perfección cómo juegan las nuevas incorporaciones, quienes serán los nuevos jugadores, y muchos otros aspectos relacionados con el equipo.

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El Gamper, sin embargo, continúa siendo una fecha idónea para que niños y jóvenes tengan su primer contacto con un partido de verdad en el estadi, para que tengan su primera experiencia con lo que significa el fútbol en el Camp Nou. Y de esa primera vez es de la que trata el libro “Demà anirem al camp, Joan” (“Mañana iremos al campo, Joan”), el primero de la colección “Contes blaugrana” (“Cuentos azulgrana”).

Escritos por Josep M. Fonalleras e ilustrados por Jordi Vila Delclòs, se trata de una colección de seis libros que fueron publicados por iniciativa conjunta de la Fundación del Fútbol Club Barcelona y la Editorial Cruïlla, con motivo de la celebración, el 2005, del Any del Llibre i la Lectura.

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Con motivo de esa misma celebración también se presentó, junto a esta colección, la serie de diez volúmenes “Clam Barça”, de la que ya hice una referencia al primer número en este enlace.

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Seis libros especialmente adecuados para los lectores a partir de los 7 años, y cada uno de los cuales gira en torno a un personaje central. En este caso, el protagonista es Joan, a quien su padre ha preparado una gran sorpresa: ir al Camp Nou a ver un partido del Barça. La historia nos muestra cómo vive el protagonista la noche anterior al partido, la camiseta, el estadio, la grada, la hierba, el himno, los jugadores… ¡y el primer gol!

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Seguro que mañana, durante la celebración del Gamper, se podrían encontrar muchísimos niños y niñas viviendo las mismas sensaciones y emociones que el Joan de nuestra historia.

 


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