“El caso del futbolista asustado”, de Vicente Segrelles. Serie Scotland Yard. Editorial Plan (1970)

 

Hace un par de semanas, en mi última incursión por la cueva de los tesoros que es el Dominical de Sant Antoni, encontré una interesante publicación. Se trata de una novela gráfica para adultos titulada “El caso del futbolista asustado”, perteneciente a la serie Scotland Yard, y publicada en 1970 por la Editorial Plan de Hernani. Una curiosidad es que la publicación presenta dos ilustraciones a color a modo de portadas, aunque no constan datos acerca de la autoría (ni de las imágenes ni del contenido de la historia) en el interior.

El único dato al que agarrarse es el nombre V Segrelles que aparece en la portada externa, y que casi da la impresión de haber sido escrito con bolígrafo.

 

Con esa única referencia me puse a investigar para intentar averiguar algún dato más acerca de la publicación. Y mis pesquisas me permitieron llegar a contactar con Vicente Segrelles, un ilustrador e historietista de destacada producción y extensa trayectoria, e internacionalmente reconocido. Afortunadamente, dispone de una página web propia, en la que aparecen referenciadas gran número de sus obras.

Utilizando el canal de contacto que en ella aparece, decidí escribirle para preguntarle acerca de “El caso del futbolista asustado”. Su contestación fue muy rápida, y muy amablemente me respondió que aunque apenas recordaba nada acerca de esta obra (han pasado muchos años) sí podía afirmar que probablemente era obra suya, pues el estilo de la imagen que le adjuntaba correspondía al de sus obras.

 

 

En cambio, respecto a la imagen del interior de la publicación, cuyo estilo es claramente diferente, me indicaba que basándose en la firma podía haber sido realizada por el ilustrador Fernando Fernández Sánchez.

 

En cuanto a la novela, se trata de una historia de intriga protagonizada por el detective Paul Coffin, que es el narrador de la historia. Su hermana Margie está casada con John Benson, portero del Chalk Country y considerado mejor guardameta de las islas británicas. El portero se verá envuelto en una turbia trama de apuestas ilegales que será el objeto de la investigación de Coffin.

 

 

La historia tiene un gran ritmo y dinamismo y mantiene el suspense hasta la última viñeta.

 

Ralph Barby, el fútbol y “Crimen en la cancha”

 

 

-¿El balón? – repitió la inglesa, abriendo sus grandes ojos castaños, chispeantes como cielo agostino. Sus manos se entrecruzaron incapaces de controlar sus nervios.

-Sí, el balón blanco de cuero.

-¿Cómo han sabido que tengo yo un balón?

-Nosotros sabemos más cosas, guapa, quizá demasiadas para lo que a ti respecta.

 

Hace unos días tuve el gran privilegio de intercambiar unas palabras con uno de los mitos de la literatura popular: Ralph Barby (Rafael Barberán). Autor de más de 1000 novelas de géneros diversos (policiaco, westerns, ciencia ficción, etc.), con destacada importancia en el del terror, se trata de uno de de los más destacados representantes de la producción en formato bolsilibro, una tipología de novelas que protagonizaron gran parte del ocio de la sociedad de las décadas de los 40 a los 80.

El conjunto de su producción es tan variado que se me ocurrió que quizá se incluyera en su extenso catálogo alguna obra de temática futbolera, así que me decidí a escribirle y le pregunté por ello. Su respuesta no pudo alegrarme más, pues me informaba de que, efectivamente, en 1967 escribió una novela de título tan significativo y llamativo como “Crimen en la cancha“, publicada con el número 902 en la colección Servicio Secreto de la Editorial Bruguera. Como peculiaridad, indicar que el número de páginas es de 126, frente a las habituales 96 del tradicional formato de los bolsilibros. La portada es de Jaime Provenzal, y también incluye una ilustración interior obra de Peña.

 

 

El libro es una joyita en la que siendo el fútbol un elemento tangencial, sí que incluye un elemento plenamente futbolístico de cierta importancia en la trama: un balón con unas características un tanto particulares.

 

El estadio del Parc des Princes no tardaría en hervir frente a sus malabáricas jugadas y el cañoneo de sus fabulosas piernas. Shoren era el internacional que toda Europa ansiaba ver jugar a través de la pequeña pantalla. El partido iba a ser retransmitido por toda la cadena de Eurovisión.

 

La historia está ambientada en la ciudad de París, y se inicia justo en las horas previas a la celebración de la final internacional de Copa entre los franceses del Racing de París y los alemanes del Hannover-70. La estrella del equipo germánico es Karl Shoren, a quienes todos llaman el “Cañonero Bismarck“, y se verá envuelto en un turbio episodio mientras se encuentra en su hotel, un suceso que verá su continuación poco después, a los pocos minutos del comienzo del partido. Con este planteamiento, lleno de acción y dinamismo, como toda la novela, se abre el argumento y una intriga que te arrastra hasta la última página.

El protagonista es Tony Perck, un tipo atractivo y sin miedo a nada, inteligente y con un afilado sentido del humor, capaz de adentrarse en los rincones más oscuros del hampa sin ningún tipo de reticencia. Busca a Maurice Ben Anui, un franco-argelino líder de una banda de traficantes de droga con quien quiere hacer negocio. Ambos episodios, el de la muerte de Shoren y el las incursiones de Perck en el mundo del narcotráfico guardan, como es de esperar, una estrecha relación. Y una vez el autor ha puesto las cartas sobre la mesa la historia se va desarrollando a un ritmo frenético, con un gran dinamismo que arrastra al lector escena a escena, con un tratamiento muy cinematográfico y visual en el que las escenas de acción se suceden con gran detallismo. Los personajes son los propios de las novelas de este género, encabezados por el protagonista Perck -un auténtico James Bond-, y un escurridizo y avispado mafioso acompañado de sus secuaces entre otros.

 

Cuando saltó a la cancha entre sus compañeros, el verde llenó sus ojos. Arriba, en lo alto, grandes y potentes ocos iluminaban como soles el amplio terreno. En la oscuridad, como un gran monstruo, el público rugía.

 

La novela juega con todos los ingredientes de las tramas policíacas, y se devora porque el desarrollo de la trama te va arrastrando sin dejar espacio para pausas. Las situaciones se van sucediendo con un ritmo trepidante, sin que falten los inesperados giros argumentales que aumentan el interés por conocer el desenlace final. Diálogos ingeniosos y llenos de chispa, escenas, como antes decía, que uno lee como si estuviera viendo una película, y un argumento que oculta algunas de las claves hasta el final hacen de “Crimen en la cancha” una obra en la que la diversión está garantizada.

Os recomiendo que veáis este interesante reportaje que le hicieron hace apenas un año en su casa de Altafulla, en compañía de su esposa, parte destacada en su producción, y que leáis esta entrevista en la que aporta varias claves relacionadas con el mundo de los bolsilibros. También podéis seguirlo en su blog.

 

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“El gol del diablo”, de Juan Antonio de Laiglesia. Editorial Saturnino Calleja (1953)

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Juan Antonio de Laiglesia (1917-2002) fue un polifacético autor que destacó en numerosos géneros, incluyendo desde obras teatrales y para el público infantil y juvenil como otras de tipo teórico sobre el mundo de las historietas y la cultura popular. (En este enlace encontraréis más información sobre él).

En su extensa producción no faltan obras policiacas, entre las que se cuenta la interesante serie de “Los enigmas del Inspector Vega”, publicados por la Editorial Saturnino Calleja en la década de los 50. Fueron, en total, once novelas, correspondiendo el número 6 a “El gol del diablo”, con el fútbol como telón de fondo.

 

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Juan Antonio de Laiglesia. Imagen de www.tebeosfera.com

 

SINOPSIS

Una novela policiaca sin robos ni asesinatos. ¿Materia de delito? ¡¡UN GOL!! Un gol que decide un Campeonato del Mundo, y que el portero, cegado por un misterioso rayo de luz, no puede detener, ante el asombro de millares de espectadores. ¿Cómo se proyectó aquella luz? ¿Quién dirige la banda que ha saboteado al equipo derrotado? El inspector Vega y su secretaria Sonsoles…

La historia se sitúa en Atenas, ciudad que acoge una final del Mundial a la que han llegado las selecciones de Holanda y Rumania. En uno de los lances del partido, el equipo rumano se adelanta en el marcador batiendo con facilidad al portero holandés, considerado el mejor del mundo, después de que este haya sido deslumbrado a propósito por un destello de procedencia desconocida. El Inspector Vega y Sonsoles, su secretaria, que estaban en Atenas como simples visitantes, se pondrán manos a la obra para intentar averiguar qué es lo que ha ocurrido.

La novela tiene un planteamiento interesante, pues, tal y como destaca la sinopsis, no existe ni robo ni asesinatos. El enigma de todo lo que sucede va por otros derroteros, consiguiendo el autor poner en funcionamiento un amplio conjunto de piezas y personajes que mantienen el interés hasta el final. Narrada en tercera persona, por sus páginas se van entrelazando y construyendo la trama jugadores de la selección rumana y la holandesa, el responsable de la policía de Atenas, un antiguo amigo griego del inspector Vega y otros secundarios con participación en la historia.

 

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Pese al siniestro título de la novela, “El gol del diablo”, que puede llevar a pensar que nos encontramos ante una obra oscura y dura, lo que prevalece aquí es el proceso de deducción de lo que sucede. Incluso podría decirse que existe un cierto tono amable en toda la historia, no exenta de ciertos toques de humor presentes a lo largo de todo el libro.

Se trata de una novela en la que se nota la maestría del autor, dominador de géneros muy diferentes, y que cabría incluir en la amplia producción de las denominadas novelas de quiosco cuyo único objetivo era el de proporcionar un buen rato de lectura. Pero, además de conseguirlo, se demuestra una vez más que en este extenso conjunto de obras olvidadas la calidad literaria está bien presente en muchas de ellas.

Una delicia de obra: entretenida, ágil, muy bien escrita y en la que las piezas del enigma están tan bien encajadas que el interés no decae en ningún momento.

 

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“Terror en los mundiales”, Silver Kane. Serie Servicio Secreto. Bolsilibros Bruguera

 

 

Kelby gruñó:

– ¿Orsay? No lo era.

Maldito si entendía de aquello.

Pero de algún modo tenía que justificar su presencia allí.

 

 

Uno de los autores más reconocidos e importantes de la denominada novela negra de corte social española fue Francisco González Ledesma (1927-2015). Su producción es extensa, e incluye numerosos e importantes premios, como el Planeta, en 1984, por “Crónica sentimental en rojo” o el RBA de Novela Policiaca en 2007 por “Una novela de barrio” entre otros muchos.

Pero, además, fue uno de los autores más destacados de novelas del oeste bajo el pseudónimo de Silver Kane, de las que se considera que llegó a escribir más de un millar. Bajo esa firma publicó también historias de otros géneros, como el terror, la ciencia ficción terror, de misterio o thrillers. Y, seguramente una rareza, conozco al menos una en el que el fútbol forma parte del título y actúa como telón de fondo de la historia: “Terror en los mundiales”.

Publicada en 1975 con el número 1288 de la serie Servicio Secreto de la colección policiaca de Bolsilibros de la Editorial Bruguera, la acción transcurre en Munich, durante la celebración del campeonato del mundo de Alemania de 1974, y cuya final (a la que se hace referencia en algún momento del texto) disputaron las selecciones de Alemania y Holanda.

 

¡La gran final va a empezar! ¡Alemania y Holanda se disputan el título de campeón del mundo! ¡Polonia, equipo revelación, ha quedado en tercer lugar!

 

Kelby, el protagonista, es un agente americano que obtiene permiso para desplazarse hasta el país alemán para resolver un asunto que arrastra desde años atrás: capturar al peligroso Lebian, un escurridizo asesino con quien tiene alguna cuenta pendiente que arrastra desde el pasado. En esa búsqueda se cruza un episodio inesperado, como es el secuestro de Mengele, uno de los jugadores reservas del cuadro alemán por parte de un comando árabe.

Escenas de gran acción en la que no se evitan las descripciones sangrientas, y una intriga que no se acaba resolviendo hasta el final hacen que el interés del lector no decaiga en ningún momento.

 

Vio a uno que bajaba por la escalera.

Tenía tres ojos. Los dos de la cara y el de la metralleta. Pero fue éste el que más fastidió a Kelby.

A un tipo que tiene tres ojos se le pude quitar uno.

No le pasa nada. Total, queda como los otros hombres.

En lo que al fútbol respecta, y aunque no faltan algunas referencias que van apareciendo a lo largo de la narración, su función es la de actuar como escenario en el que situar la acción. Aunque, por otro lado, uno de los momentos de clímax se sitúa justo en el momento de la celebración de la final que disputaron Alemania y Holanda.

 

Una buena pareja para “Asesinatos en el Mundial 74” de Curtis Garland, ambientada en el mismo Mundial y publicada en la misma colección.

 

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“El ídolo sin pies”, de Federico Revilla. Ediciones Domingo Savio, Colección Géyser (1966)

 

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Hace unas semanas publiqué una reseña sobre “Días de fútbol”, una novela de Luis Aleixandre, publicada por Unaria Ediciones, y en la que un abuelo y su nieto mantenían un fuerte vínculo emocional gracias a su pasión por el Villareal C. F. Aprovechando aquel artículo hacía referencia a la existencia de una interesante serie de obras de temática futbolera en las que la relación entre padres e hijos (o abuelos y nietos), con el fútbol de telón de fondo, era parte destacada de la historia.

En el campo del fútbol y la literatura son diversos los ámbitos en los que esa relación se mueve: el fútbol como canal para relacionarse con el hijo o nieto, la transmisión de una pasión, la implicación en asuntos de apuestas ilegales, alguna vivencia trágica, etc.

Sin embargo, no me había encontrado nunca con una historia en la que los dos protagonistas fueran un padre y su hijo, siendo ambos futbolistas en activo. Es lo que sucede en “El ídolo sin pies”, una novela escrita por Federico Revilla en 1966 en formato bolsilibro, y publicada por la Editorial Domingo Savio en su Colección Geyser. La portada es obra de Jesús Blasco Monterde, e incluye un par de ilustraciones de Domingo Bladé.

Todo comienza con una escena aparentemente intrascendente, aunque al final del libro se revelará como premonitoria. Javier Arabizu, una de las figuras y goleadores de la liga española, y destacado miembro de la selección nacional, se encuentra de vacaciones jugando con su hijo Toni en el jardín de su casa de veraneo. El chico, de 17 años, quiere ser futbolista como su padre, pero en lugar de marcando goles su intención es detenerlos y jugar de portero.

En el arranque de la novela, el padre está lanzando chuts al hijo, que aunque consigue dar muestras de su talento como guardameta no puede evitar que la calidad de su padre le supere en más de una ocasión. Al cabo de un rato, alguien llama a la puerta. Se trata de un periodista deportivo que quiere entrevistar al goleador. Entre otras cuestiones, le pregunta si ha pensado ya en su retirada, teniendo en cuenta que tiene ya 39 años. Arabizu, que se siente todavía un jugador de gran calidad, le responde que en absoluto, y que piensa seguir marcando muchos goles y siendo el ídolo de los aficionados. Justo entonces recibe un telegrama. Procede del Deportivo C.T., equipo que pretende ficharlo. Arabizu utiliza ese hecho ante el periodista para demostrar que todavía es un jugador valorado.

A partir de entonces la novela nos muestra la evolución futbolística de padre e hijo. El primero, poco a poco, se verá obligado a admitir que ya no es el mismo que era, y que su estado físico comienza a restarle facultades. El hijo, en el inicio de su carrera, comienza a hacer destacados partidos, haciendo que se hable de él como de un portero de prometedor futuro. Tanto es así, que acaba siendo fichado por uno de los equipos más importantes de la liga.

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La evolución y consolidación del hijo corre en paralelo con el ocaso y la decadencia del padre. Uno forma parte del líder de la liga, mientras que el otro cada vez juega menos y es más criticado. Aunque le pese, todos coinciden en que ya no es el mismo que fue. Incluso su hijo le dice que es mejor retirarse por decisión propia que ser retirado por los demás. Arabizu, sin embargo, no quiere abandonar como un fracasado, y espera disponer de una oportunidad para hacerlo como la vieja gloria que fue.

A medida que la novela avanza comenzamos a intuir lo que sucederá al final de la historia. El equipo del hijo y el del padre participan en la Copa, y ambos van superando eliminatorias, con mayor o menor dificultad, hasta encontrarse en la final. Toni es titular indiscutible, mientras que Arabizu hace ya muchos partidos que no sale del banquillo. Sin embargo, en el entrenamiento previo al partido decisivo, el delantero titular del equipo de la vieja gloria sufre una lesión, y el entrenador, pese a sus reticencias, no tiene más remedio que hacer alinear en el equipo titular a Arabizu.

El partido se desarrolla de manera muy igualada, pero rápidamente se demuestra que Arabizu no está en condiciones de jugar. En ese momento, hasta él mismo se da cuenta de ello, y se convence de que no está al mismo nivel que sus compañeros. Por eso, cuando su equipo hace alguna jugada, él intenta mantenerse al margen, no tocar la pelota por miedo a fallar. Aún así, todavía alberga la esperanza de disponer de una oportunidad, una chispa que le permita volver a demostrar a todo el mundo, aunque sea por última vez, que fue un gran jugador, y poderse retirar por la puerta grande, dejando en los aficionados el recuerdo que por su trayectoria cree que se merece.

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Y esa oportunidad llega, en el momento que se convierte en el clímax de la historia. Javier Arabizu, con el marcador en empate a 1, recibe un balón desmarcado y avanza solo hacia el área rival, donde deberá enfrentarse en un mano a mano a su hijo Toni, quien inicia la salida para intentar evitar el gol. ¿El resultado? ¿Cómo resuelve el autor esta dramática situación?

Tengo un pequeño problema ante estas preguntas. Al no tratarse de un libro fácil de conseguir es difícil que podáis leerlo. En mi entorno, tan solo se encuentra en una biblioteca, pero debido a que se trata de una obra antigua está excluido de préstamo y únicamente se puede leer en la sala. Teniendo eso en cuenta, podría explicar cómo acaba la historia y no dejaros con la intriga. Pero, ¿y si alguien tiene la posibilidad de leerlo y le apetece hacerlo? ¿Le destrozo el final? Evidentemente, no puedo hacer eso. Así que si hay alguien por aquí que quiera conocer el desenlace de esa jugada final entre padre e hijo puede escribirme un privado y se lo cuento. Así dejamos todas las posibilidades abiertas.

En cualquier caso, me ha parecido una historia magníficamente construida, con un ritmo perfecto, que refleja un gran conocimiento del autor sobre el mundo del fútbol y que plantea dos interesantes dilemas. Por un lado, el de la vieja gloria que no encuentra el momento de retirarse, ávido como está del aplauso del público. Una situación que conlleva un grave riesgo: el de acabar convertido en alguien de quien no se recuerden sus logros, sino su etapa final arrastrándose por los campos sin estar en condiciones. La otra reflexión de interés es la que se plantea entre el padre y el hijo. ¿Hasta dónde llega la defensa de los propios colores? ¿A pasar por encima de tu hijo? ¿A ser cómplice de la humillación de tu padre?

El debate está abierto.

Fútbol y literatura en los “no lugares” de un estadio

 

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Hace unos años, el antropólogo Marc Augé acuñó el concepto de “no lugar” para referirse a espacios transitorios de escasa importancia en comparación con otros que sí podemos calificar como “lugares”. La diferencia entre ambos tipos es que en estos últimos tenemos experiencias vitales, mientras que por los “no lugares” nos limitamos a pasar sin mayor vínculo. Ejemplos de “no lugares” serían los aeropuertos o las autopistas.

¿Y un estadio de fútbol? Los estadios de fútbol, evidentemente, no pueden ser calificados de “no lugares”. Seguramente se trata de uno de los espacios ciudadanos en los que se producen más vivencias de tipo personal. En todo caso, sí se da la circunstancia de que algunos de sus espacios podrían, en mi opinión, considerarse “no lugares”, en tanto se trata de zonas de puro tránsito que ni tan siquiera acostumbran a tener contacto (ni visual) con el espacio sagrado que conforman la grada y el césped. Pienso, por ejemplo, en los pasillos y escaleras, o en el entramado de vigas y muros que sostienen la estructura. Incluso en la cubierta o techos de las tribunas.

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Esos “no lugares”, sin embargo, dejan de serlo en la literatura futbolera e incluso el cine. El pasado sábado, por ejemplo, vi en la televisión la película “La última jugada”, en la que malos y buenos acaban enfrentándose, entre otros espacios, en la tribuna del estadio del West Ham, mientras el estadio está lleno de espectadores viendo un partido de su equipo contra el Dinamo de Kiev.

En el caso del fútbol y la literatura, conozco al menos tres momentos en los que esos “no lugares” se convierten en el escenario de alguno de los momentos de la trama. El primero lo encontramos en “Asesinato en el Mundial 74”, un Bolsilibro de la Editorial Bruguera, publicado en 1974 en la Colección Servicio Secreto y cuyo autor es Curtis Garland. En uno de los pasajes del libro leemos:

—¡Eh, Jean Jacques, no te espero! ¡Sigo hacia la tribuna!

El agitó su brazo, dando por bueno lo que ella decía, sin volverse siquiera.

Saddie corrió a lo largo de los interminables corredores de cemento y hierro, el esqueleto frío de un ardiente y estruendoso recinto deportivo.

Estaba sola. Completamente sola, perdida, extraña y como abandonada, en aquel amasijo laberíntico de cemento, de barrotes, de escalones, de puertas, de vigas y columnas rígidas, tremendamente grises…

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El segundo ejemplo corresponde a “La ciudad de la lluvia”, una maravilla de novela escrita por Alfonso del Río y publicada este 2018 por la Editorial Destino. Uno de los protagonistas del libro es un jugador del Athletic de Bilbao, y también sucede algún episodio de la historia en el estadio de San Mamés (adapto y elimino algunas cosas para no dar toda la información):

– ¡Joder! Hay alguien en el arco. ¿Lo ves?

– Ya se colgó un aficionado en un Athletic -Real Sociedad en el cincuenta y dos -apuntó mientras miraba hacia donde le indicaba-. Oye, tienes razón. Está caminando sobre la tejavana del estadio, debajo del arco…

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Y, por último, un tercer ejemplo es el que encontramos en “Sangre en el estadio”, una de las historietas de la serie del “Inspector Dan”, en la que el malo de la película se acaba precipitando desde las alturas del estadio.

 

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“La lesión”, de Lem Ryan. Bruguera Bolsilibros. Colección Doble Juego núm. 62

 

 

 

Un espectáculo lamentable, que jamás debería haberse producido en un deporte tan noble como el fútbol, tenía lugar en el estadio, ante las cámaras de televisión que transmitían el encuentro. Un espectáculo que derramó sangre, sin motivo alguno que lo justiciase, que provocó heridos…

 

 

El pasado jueves, con motivo de la inauguración de la nueva edición de BCNegra, se celebró una interesante tertulia bajo el título “Novela negra y Bolsilibros, un extenso legado. amplio legado. ¿Qué representaron las novelas de quiosco de los bolsilibros y cuál fue su legado?”. En ella participaron autores y especialistas en este tipo de publicaciones, siendo uno de ellos Lem Ryan, pseudónimo de Francisco Javier Gómez, y un destacado escritor de obras de este tipo.

Tal y como recogí en este artículo, Lem Ryan tiene, al menos, dos “bolsilibros” de temática futbolística. Uno de ellos es “La lesión”, publicado en 1983 con el número 62 de la Colección Doble Juego de Bruguera Bolsilibros. Mientras que el otro es “Historia de un crack”, publicado en la misma colección con el número 68 y también el mismo año.

En “La lesión” (cuya portada es de Antonio Bernal) nos encontramos una historia protagonizada por Brian Crawford, destacado futbolista del Britain Sports Club. La novela comienza con el desarrollo de un partido entre su equipo (que se juega el acercarse a los puestos de cabeza de la clasificación) y el Conquerers (equipo que lucha por evitar el descenso). Conocemos de donde procede el título de la obra desde la primera página. Después, mediante un salto atrás en el tiempo, se nos desvela el desarrollo de la historia.

 

 

El citado partido termina con victoria del Britain por 1 a 3. Nada más terminar el encuentro se produce una invasión de campo por parte del público. Uno de los aficionados, aprovechando la confusión y el tumulto generados, apuñala en la pierna a Brian lesionándolo gravemente. Tras ser operado, los médicos le diagnostican que será muy difícil que pueda volver a jugar al fútbol.

Brian decidirá entonces retomar los estudios de psicología que abandonó por el fútbol. Se matriculará para ello en la universidad de Cambridge, donde conocerá a Bertrand Hawick, quien se convertirá en compañero y amigo, y a Rosemary Cunningam, atractiva estudiante con algunas zonas oscuras. Brian y ella iniciarán una relación que servirá para que él se proponga recuperarse de su lesión y volver a jugar al fútbol al máximo nivel.

Su vida, sus sueños, sus ilusiones… convertidas en pedazos por culpa de un loco que utilizó el fútbol para desahogar sus ansias de violencia, causándole un daño irreparable.

 

Pero, tanto en su relación con Rose como en su propia recuperación deberá enfrentarse a la oposición de William Falsworth, pretendiente de la chica y, además, líder del equipo tanto de la facultad en la que estudian como de la selección de fútbol de la universidad de Cambridge. Falsworth hará todo lo posible para que Brian no sea admitido en el equipo, evitando, así, que su recuperación siga progresando. Y, cuando no puede evitar que Brian juegue algún partido, intentará por todos los medios que no sea con resultado satisfactorio.

Al mismo tiempo se interpondrá en la relación con Rosemary, con quien mantiene una extraña relación que provoque que ella acabe dejando a Brian por una razón que no se desvela hasta el final de la historia.

Si jugaba bien, si veía que seguía siendo el mismo con un balón en los pies, muchas cosas cambiarían. Igual que cambiaron aquel día maldito en su memoria, cuando un afilado trozo de metal estuvo a punto de acabar con su vida. Pero, para ello, debía demostrar que continuaba siendo el mejor.

 

Como en la mayoría de este tipo de obras, “La lesión” ofrece entretenimiento desde el principio. Nada más entrar en la obra el lector se ve arrastrado página a página hasta conocer el desenlace final. Quizá en este caso los elementos de “género negro” no sean tan abundantes como en otras novelas, limitándose aquí a cierto tipo de actividades de uno de los personajes. No falta alguna escena tórrida, y son abundantes las descripciones de tipo futbolístico, incluyendo algunas reflexiones en torno a lo que envuelve este deporte.

 

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Imagen de la tertulia del jueves extraída del twitter de Ralph Barby

 

Podéis leer un artículo sobre la exposición inaugurada también el pasado jueves y dedicada a la novela pupular en este enlace.

 

 

 

 

 

Bolsilibros en BCNegra

 

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Del 24 de enero al 3 de febrero tendrá lugar una nueva edición de BCNegra, el encuentro literario dedicado a la novela negra que se celebra en Barcelona desde el año 2005. El festival, impulsado por el desaparecido Paco Camarasa, responsable de la librería Negra y Criminal, ha tenido como participantes a los principales representantes del género del mundo literario. Por él, entre otros muchos, han pasado autores como Andrea Camilleri, Philip Kerr, Petros Márkaris, Dolores Redondo, Sue Grafton o Carlos Zanón, su actual comisario.

La edición de este año tiene por lema “La Barcelona más negra mira al mar. El barco del crimen llega a puerto”. Pero, además del completísimo programa de actividades que durante la semana de celebración se irán desarrollando, me interesa especialmente el inicio de la muestra, dedicado al mundo de los “bolsilibros”, acerca del cual escribí hace unas semanas este artículo en el blog y en el que, gracias al BCNegra, tenemos una oportunidad única de profundizar.

Dos actos estarán protagonizados por el fascinante mundo de este tipo de publicaciones. Es poco probable que en alguno de ellos haya espacio para hacer referencia a las obras de temática futbolera. Al fin y al cabo, no fue uno de los géneros más prodigados. Aún así, y como recogí en el citado artículo, también hubo espacio para historias futboleras en el mundo de los bolsilibros. Y especialmente interesantes son aquellas en las que fútbol y el género negro fueron de la mano.

De hecho, uno de los autores que participarán en la mesa de redonda del día de la inauguración será Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez) autor, como mínimo, de dos novelas negras ambientadas en el mundo del fútbol que fueron publicadas en la Colección Doble Juego de la Editorial Bruguera: “Historia de un crack” (núm. 58, mayo de 1983) y “La lesión” (núm. 62, junio de 1983).

 

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Aunque lo tengo complicado, haré lo posible por escaparme, asistir a la tertulia e intentar que Lem Ryan me firme mi ejemplar de “La lesión“.

Os transcribo las informaciones que aparecen en la página web de BCNegra relativas a cada uno de los actos programados en relación con los bolsilibros, para que, si tenéis la más mínima oportunidad, no os los perdáis.

NOVELA NEGRA Y BOLSILIBROS, UN EXTENSO LEGADO

Qué representaron las novelas de quiosco de los bolsilibros y cuál es su legado?

 

Jueves 24 de enero a las 19.00h.

BIBLIOTECA JAUME FUSTER (Pl. de Lesseps, 20-22)

Mesa redonda con la participación de:

Rafael Barberán, autor de cerca de un millar de novelas de bolsilibros, bajo el pseudónimo de Ralph Barby.

Àngels Gimeno, autora de La escritora fantasma, esposa y colaboradora de Rafael Barberán, bajo el pseudónimo compartido de Ralph Barby.

Lem Ryan, pseudónimo de Francisco Javier Gómez, novelista de bolsilibros para la editorial Bruguera y guionista de cómics (entre otros, Sherlock Holmes: El hombre que no existía).

Alberto Valle, periodista y narrador, creador, con el pseudónimo de Pascual Ulpiano, de las novelas del expeditivo y duro sicario Palop, un homenaje consciente a la literatura pulp.

Moderadores:

Jordi Canal, exdirector de la Biblioteca La Bòbila de l’Hospitalet

Joaquim Noguero, comisario de la exposición “Secretos de bolsillo”

Literatura negra, de terror y fantástica, de ciencia-ficción… Durante muchos años, la literatura más popular se vendía junto a diarios y revistas, en unas colecciones que no solo llevaron a las mentes de mucha gente trabajadora unas horas de evasión en sus viajes en metro de casa al trabajo, sino que también consiguieron introducir a muchos jóvenes en el mundo de la lectura. Pero, ¿qué legado nos han dejado los bolsilibros? Nos lo explican tres autores que pusieron su talento al servicio de unas novelas breves que son historia pura del pulp local, además de un cuarto que se considera heredero de ellas.

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EXPOSICIÓN: SECRETOS DE BOLSILLO

Las colecciones policíacas de bolsilibros de la Editorial Bruguera

(Hasta el 21 de marzo de 2019)

 

Inauguración el jueves 24 de enero a las 18.00h.

BIBLIOTECA JAUME FUSTER (SALA D’EXPOSICIONS) (Pl. de Lesseps, 20-22)

Participan:

Carlos Zanón, comisario de BCNegra

Jordi Canal, exdirector de la Biblioteca La Bòbila de l’Hospitalet

Joaquim Noguero, comisario de la exposición y profesor de Periodismo Cultural en la Facultat de Comunicació Blanquerna (URL).

En medio del franquismo, en este país hacía frío. El calor del bolsillo puede parecer un refugio doméstico, pero durante más de veinte años –desde el inicio de los años cincuenta hasta el final de los setenta- miles de títulos de bolsilibros ejercían en la calle de pila voltaica para seguir tirando hacia adelante, de petaca de papel para el trago cálido de los sueños, de literatura popular de buen leer, de gran tec de aventura compartida. Nombres de regusto anglosajón como Mark Halloran, Lou Carrigan, Ralph Barby, Silver Kane, Curtis Garland, Frank Caudett, Peter Debry, Keith Luger o Vic Logan mantenían encendida una llama que ardía por la imaginación de unos cuantos buenos artesanos de nuestra casa. Los encontramos en las colecciones policíacas de bolsilibros de la Editorial Bruguera, como “Servicio Secreto”, “Punto Rojo” o “La Huella”. Esta exposición busca sus huellas en las páginas que nos legaron. Buena literatura pulp.

 

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“Asesinato en el Mundial 74”, Curtis Garland. Editorial Bruguera (Colección Servicio Secreto)

 

 

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EL dardo mortal partió en medio de la llovizna de aquel día trece de junio en que se jugaba la jornada inicial a las cinco de la tarde, hora local de la World Cup Soccer 74, en Frankfurt.

 

Asesinato en el Mundial-74” es una novela de género negro publicada en la Colección Servicio Secreto (con el núm. 1249) de la Editorial Bruguera en 1974, es decir, el mismo año en el que se celebró el Campeonato del Mundo de Fútbol en Alemania, que actúa, además, como telón de fondo. La obra está firmada por Curtis Garland, uno de los pseudónimos de Juan Gallardo Múñoz (1929-2013), uno de los más reconocidos autores de “literatura popular española” (también conocida como ‘novelas de quiosco’, ‘novelas de a duro’ o ‘bolsilibros’), junto a nombres tan populares como los de Marcial Lafuente Estefanía, Corin Tellado, Silver Kane o Frank Caudett, entre muchos otros.

Especialistas en cultura popular como Jesús Cuadrado indican que Curtis Garland llegó a escribir más de 2.000 obras de este tipo, mayoritariamente repartidas entre los géneros policiaco, del oeste, ciencia-ficción, aventuras, terror y bélico, los más habituales en este tipo de producción. Con un catálogo de tal dimensión, y tratándose de una época en la que el fútbol ya se había convertido en todo un fenómeno de masas, era extraño que estos autores no hubieran dedicado al menos alguna obra al mundo del fútbol. La demostración de ello es esta novela. Y todavía existe al menos otra más de temática futbolera escrita por Garland.

 

Esta novela, naturalmente, ha sido escrita por su autor, con anterioridad a este Campeonato Mundial que se celebra actualmente en Alemania Federal. Téngase en cuenta que, para aparecer en estas fechas, el original tuvo que ser hecho con una antelación considerable. De ahí ciertas vaguedades en los detalles, y algunos puntos inconcretos a lo largo del relato que, sin embargo, no merman la intriga ni influyen en el transcurso de los acontecimientos novelescos, aquí reflejados, sobre el fondo apasionante de los encuentros finales de la World Cup 74.

 

En “Asesinato en el Mundial-74” existe una intención evidente de aprovechar la celebración de un acontecimiento de actualidad, como es la celebración de un Campeonato del Mundo de fútbol. El de Alemania fue, además, uno de los que mayor repercusión social han tenido a lo largo de la historia, sobre todo si tenemos en cuenta que en aquellos años la televisión comenzó a invadir los hogares, una circunstancia que permitió multiplicar el número de espectadores que pudieron seguir los encuentros del Mundial. Ese fue, precisamente, mi caso. Y la final que disputaron Alemania y Holanda es, seguramente, uno de los recuerdos de niñez más poderosos que conservo.

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En el prólogo, el propio autor explica algunas cuestiones relativas a la relación entre la novela y el Mundial. Al estar escrita justo antes del inicio del campeonato, gran parte de lo que allí se explica sobre partidos y clasificación de selecciones es inventado. Al margen de ello, existe un intento por ajustar a la realidad todo lo relacionado con Alemania-74: ciudades, estadios, los nombres de algunos jugadores… También existe una referencia a lo largo de la historia al ataque terrorista que la delegación de Israel sufrió durante la olimpiada celebrada en Munich en 1972.

 

El Mundial 74, iba a terminar cómo empezó entre bastidores, en las ciudades elegidas para el gran concierto internacional del Fútbol Asociación.

Con sangre humana derramada.

Con un crimen a distancia, cometido por un asesino desconocido.

 

En cuanto a la novela (con una impactante portada de Enrique Martín), nos encontramos ante una lectura típica del género, todo un magistral ejemplo de ofrecer entretenimiento con una trama negra llena de suspense y acción. Dice Santiago Roncagliolo que el mejor momento para cometer un crimen es durante un partido de fútbol, pues todo el mundo está pendiente de él. Aquí, la repercusión del Mundial de Alemania es utilizada como cortina de humo para la ejecución de un acto delictivo por parte de una poderosa banda internacional. Una serie de asesinatos con la intención de hacer callar a quienes tienen información sobre sus actividades será lo que ponga en marcha la trama.

 

—Un crimen fantástico —dijo lentamente Denk, arrugando el ceño. Oprimió una mano de Saddie, con ánimos—…Me recuerda las novelas de espionaje.

 

Mucho dinamismo, descripciones muy cinematográficas de algunos episodios, con persecuciones automovilísticas y tiroteos incluidos, un futbolista que se convierte en héroes involuntario, una figura femenina protagonista de alguno de los momentos clave, extraños asesinatos promovidos por unos enigmáticos mafiosos… Son elementos que consiguen mantener la atención del lector, que no descubrirá quien es el responsable hasta la última página. Puro divertimento.

 

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Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland), en una imagen de www.elpais.es