20 de diciembre y las misteriosas llamadas telefónicas a Jaime “el Tubo” Gómez

 

Seguramente, la máxima expresión de la relación entre fútbol y literatura sería la de un futbolista leyendo sobre el terreno de juego durante un partido. Por inverosímil que parezca, esta imagen no es inventada, sino que se produjo en la realidad. Sucedió el 24 de abril de 1955, durante un partido de la máxima rivalidad entre los equipos mexicanos de Chivas y Atlas.

En un momento determinado del partido, Jaime “Tubo” Gómez, el portero de Chivas, viendo que el partido estaba completamente encarrilado a favor de su equipo (a los 7 minutos ya ganaban por 3 a 0), decidió mofarse de los aficionados rivales que tenía justo detrás de su portería. Para ello, no se le ocurrió otra cosa que demostrarles lo aburrido que le estaba pareciendo el partido, y el escaso trabajo que le estaban dando sus rivales. Él mismo lo explicó de la siguiente manera:

“Cuando los gritos hirientes eran más insistentes, se me ocurrió hacerlos enojar con algo extraordinario para que no se les olvidara nunca. Y fue entonces que decidí pedirle una revista de historietas a un fanático de sol y me senté a leer recargado en un poste del marco. (…) Pero tan pronto me tomaron la fotografía para los periódicos, me levanté rápidamente y les hice el ademán a los ‘catrines’ de sombra numerada del Atlas, que estaban servidos. La bronca no se hizo esperar entre las Margaras y quisieron matarme, como luego me lo confesaron después algunos “amigos” rojinegros”.

 

El “Tubo” Gómez fue también el protagonista de otro peculiar episodio. Fue en un encuentro entre Chivas y Oro de la temporada 1962-1963, que serviría para decidir quien sería el campeón de ese torneo. Al final del encuentro, el “Tubo” subió a rematar de cabeza un córner que estuvo muy cerca de convertirse en el que habría significado gol de la victoria.

“Como al minuto 20 del segundo tiempo Manuel Tavares ‘Neco’ nos anotó el gol, enseguida le hablé a Isidoro Díaz para decirle que si persistía el 1-0 a favor del Oro iba a subirme a rematar de cabeza en un tiro de esquina, y le pedí que centrara al manchón de penalty, que era donde iba aparecer por sorpresa”.

En su obra “Los once de la tribu”, Juan Villoro hace una referencia a ese hecho y a una misteriosa costumbre que se inició a partir de entonces y que se fue repitiendo cada 20 de diciembre:

“El tiempo del fútbol es un factor tan subjetivo que no existen las “jugadas efímeras”. Hay un testigo eterno para cada lance. En un artículo excepcional, “La noche que pudo cambiar la historia” (Umbral, verano-otoño, 1992), Jaime Tubo Gómez narra la célebre jugada en que abandonó la portería del Guadalajara para subir a rematar al área del Oro, y agrega una anécdota que revela el temple de los aficionados: cada 20 de diciembre, durante muchos años, una voz anónima le habló por teléfono para felicitarlo por su arriesgado cabezazo”.

 

 

 

Aquí tenéis un vídeo en el que se hace un recorrido por su historia:

 

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16 de diciembre: 27 años del debut de Guardiola

 

Imagen de www.arxiu.fcbarcelona.cat

 

Hoy, 17 de diciembre, se cumplen 27 años del debut de Pep Guardiola de la mano de Cruyff. Lo explica el maestro Juan Villoro en el capítulo “Guardiola: el exilio y el reino“, de “Dios es redondo“.

Aquí tenéis un fragmento de la explicación:

                Cuando Cruyff hizo debutar a Guardiola, el 16 de diciembre de 1990, seguramente pensó en lo que se muchacho representaba para la afición. Las multitudes armadas de banderas que cada quince días recorren la Diagonal rumbo al Camp Nou, sabían que Pep era tan local como el viento garbí que llega del Mediterráneo, y suponían que estaría ahí para siempre; no en balde llevaba el número 4, que estimulaba juegos de palabras en las pancartas: «Guardiola 4 ever».

                En 1986, César Luis Menotti, recién salido del Barcelona, publicó su libro Fútbol sin trampa. El prólogo de Joan Manuel Serrat parecía dirigido a Guardiola, entonces de 15 años. El cantante hablaba de los jóvenes que juegan en las calles y pierden la alegría cuando entran al fútbol profesional: «No los conviertan en aburridos prematuros, que de eso, con el tiempo, ya se ocupa la empresa.». Cruyff, poco amigo de las lecturas y de los consejos, llegó a la misma conclusión sin oír a Serrat. Guardiola entraría al Barça como a una prolongación del barrio.

 

10 de noviembre: 8 años sin Robert Enke

 

Imagen de www.reddit.com

Hoy, 10 de noviembre, se cumplen 8 años de la “última salida al campo” de Robert Enke. Lo explica, mejor que nadie, Juan Villoro en “Balón dividido“.

Aquí tenéis un fragmento:

El 10 de noviembre de 2009, Robert Enke, portero de la selección alemana de fútbol, hizo su última salida al campo. Le dijo a su esposa que iba a entrenar, subió a su Mercedes 4×4 y se dirigió a un pequeño poblado cuyo nombre quizá le pareció significativo: Himmelreich, Reino del Cielo. Cerca de allí hay un descampado por el que corren las vías del tren. El guardameta dejó su cartera y sus llaves en el asiento del vehículo y no se molestó en cerrar la puerta. Caminó a la intemperie, como tantas veces lo había hecho para defender el arco del CZ Jena, el Borussia Mönchengladbach, el Benfica, el Barcelona, el Fenerbahçe, el Tenerife o el Hannover 96.

A doscientos metros de ahí, como a unas dos canchas de distancia, estaba enterrada su hija Lara, muerta a los dos años.

Un portero ejemplar, Albert Camus, dejó los terregales de Argelia para dedicarse a la literatura. Acostumbrado a ser fusilado en los penaltis, escribió un encendido ensayo contra la pena de muerte. Su primer aprendizaje moral ocurrió jugando al fútbol. Años después, escribiría: «No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio». Morir a plazos es la especialidad de los porteros. Sin embargo, muy pocos pasan de la muerte simbólica que representa un gol a la aniquilación de la propia vida. Enke fue más lejos que la mayoría de sus colegas. Su muerte, de por sí dolorosa, llegó con un enigma adicional: estaba en plenitud de su carrera y podía defender la portería de su país en el Mundial de Sudáfrica.

 

 

Y aquí tenéis un vídeo en el que Villoro habla de este magnífico libro publicado en el 2014, en el marco del Mundial de Brasil. Como siempre, una auténtica delicia escuchar al maestro.

 

8 de octubre: 17 años de la retirada del dorsal 10 de Maradona en el Nápoles

 

 

Hoy, 8 de octubre, se cumplen 17 años de uno de los homenajes que el Nápoles ofreció a Maradona: la retirada para siempre del dorsal número 10. Lo explica Juan Villoro en el tercer bloque de esa biblia de la literatura futbolera que es “Dios es redondo” y que lleva por título “Vida, muerte y resurrección de Diego Armando Maradona”.

El texto viene precedido por el título “Las opiniones de un pie izquierdo”, y es el siguiente:

 

El domingo 8 de octubre de 2000 la camiseta número 10 fue retirada para siempre la alineación del Nápoles. Otro episodio en la ópera que Diego Armando Maradona representó al borde del Vesubio. Cuando el dios de los pies pequeños llegó al equipo, en 1984, el Nápoles se había salvado del descenso por un punto. Los méritos deportivos del club eran escasos, pero tenía una fanaticada de taquicardia. En un acto de 15 minutos, el argentino fue recibido por ochenta mil feligreses en el Estadio San Paolo y sucumbió a su segunda pasión pública, el llanto inconsolable. La verdad sea dicha, el redentor no estaba en mejor estado que su equipo. Venía de una larga hepatitis, una fractura marca Goikoetxea, el fracaso en el Mundial de España 82, largas disputas con la directiva del Barcelona y el recién adquirido vicio de la cocaína. A los 23 años podía convertirse en un jubilado precoz.

 

1 de marzo: 16 años de la firma del contrato de Messi

 

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Imagen de www.paolarojas.com.mx

 

De todos es conocida la historia del contrato de Messi en una servilleta de papel. Sucedió el 14 de diciembre de 2000. Aquel peculiar contrato se convertiría, pocos meses después, en un acuerdo de verdad que vinculaba al todavía niño Lionel con el Fútbol Club Barcelona. Esa firma se produjo el 1 de marzo de 2001. Es decir, hoy hace exactamente 16 años.

Y así lo explica el gran Juan Villoro en su relato “Lionel Messi: infancia es destino”, publicado en el recopilatorio “Cuando nunca perdíamos”.

Para tranquilizar a la familia, el técnico firmó el «contrato» más delgado del fútbol. El 14 de diciembre de 2000 tomó una servilleta de papel en un bar y escribió un párrafo en el que se comprometía a velar por el niño. El documento tenía el mismo valor legal que una plegaria en Montserrat, pero hoy en día es custodiado por Josep Maria Minguella, gestor de la contratación, como una valiosísima pieza de arte popular.

 El 1 de marzo de 2001 se firmó un contrato de verdad y la familia Messi  se trasladó a Barcelona para apoyar a la Pulga.

Uno de los mayores desafíos de un futbolista es la administración de la soledad. Durante horas sin fin debe matar el tedio en cuartos de hotel. Esto se agrava cuando el jugador es un niño alejado de su entorno. Sin los pasatiempos ni los ravioles familiares. Leo descubrió que vivir en Barcelona era tan aburrido como chupar un clavo.

Nunca ha sido una persona con muchas ni muy variadas aficiones, pero no es lo mismo estar triste en casa que estar triste lejos.

También sus hermanos se deprimieron. Estaban desubicados, ansiosos. La madre decidió regresar a Argentina con ellos. Leo permaneció con su padre en la ciudad donde el más célebre extranjero envejecía en el zoológico: el gorila blanco Copito de Nieve.

La importancia de quedarse

A Messi le sobraban facultades, pero la historia del fútbol está llena de talentos que se quedaron en el camino. ¿Valía la pena permanecer en Barcelona, lejos de la familia, sin recompensa certera a la vista?

Una tarde, el padre no pudo más y propuso que volvieran. Otra puerta parecía cerrarse en su carrera. Pero a los trece años Leo ya era un especialista en adversidades. El niño que escapó por una ventana para ganar su primer título le pidió a su padre que se quedarn. En Rosario estaba el mundo, pero en Barcelona estaba la Masía, la esuela de fútbol donde se formaron Xavi, Iniesta y Guardiola.

 

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Imagen de www.fcbarcelonanoticias.com

Portada - Cuando nunca perdíamos

“Los actores del césped”: conferencia magistral de Juan Villoro

Conferencia Villoro

 

Anoche, en el marco de la tercera edición del Coloquio Internacional de Teatro y Fútbol que tiene lugar en el Centro Nacional de las Artes de México, el gran Juan Villoro impartió una conferencia magistral bajo el título “Los actores del césped“.

Se hace tan difícil resumir el contenido de su charla que lo mejor que podéis hacer es sentaros tranquilamente a escucharla y a deleitaros con ella.

A continuación tenéis la conferencia completa, gracias a la grabación realizada por el colectivo Apuntes de Rabona.

Magistral es poco 🙂

 

10 de marzo y Leo Messi

 

 

Hoy, 10 de marzo, se cumplen nueve años del primer hat-trick de Messi con la camiseta del Barça. Fue, además, en un partido contra el Real Madrid disputado en el Camp Nou y cuyo resultado final fue de empate a 3.

Aquellos goles tenían una importante carga simbólica. Culminaban una trayectoria llena de dificultades y obstáculos por parte del argentino hasta alcanzar aquel momento. Años de lucha y sacrificio que tenían su recompensa al convertirse en protagonista de gestas como la de aquel partido.

Así habla de aquel 10 de marzo la literatura futbolera:

 

“A Messi le sobraban facultades, pero la historia del fútbol está llena de talentos que se quedaron en el camino. ¿Valía la pena permanecer en Barcelona, lejos de la familia, sin recompensa certera a la vista?

Una tarde, el padre no pudo más y propuso que volvieran. Otra puerta parecía cerrarse en su carrera. Pero a los trece años Leo ya era un especialista en adversidades. El niño que escapó por una ventana para ganar su primer título le pidió a su padre que se quedaran. En Rosario estaba el mundo, pero en Barcelona estaba la Masía, la escuela de fútbol donde se formaron Xavi, Iniesta y Guardiola.

Rexach tuvo la generosidad de fichar a un jugador que no sería suyo. Él no iba a durar suficiente tiempo como entrenador para ver el debut de Messi.

El honor le correspondió a Rijkaard, quien supo llevarlo con buen ritmo y apoyarlo paternalmente durante su primera lesión grave.

La mayoría de edad de Leo coincidió con su maduración futbolística. En 2005 cumplió dieciocho años, fue nombrado mejor jugador del Mundial Sub-20 y anotó su primer gol con el F. C. Barcelona. En 2007 confirmó su jerarquía en el Santiago Bernabéu: el 10 de marzo fue responsable de un hat-trick ante el equipo merengue.”

Fragmento de “Lionel Messi: Infancia es destino”, de Juan Villoro, en “Cuando nunca perdíamos” (Alfaguara, 2011)