“Un cadáver junto al Bósforo”, de Celil Oker. Roca Editorial

 

 

– ¿Entiendes de fútbol?

– Como simple espectador –dije al tiempo que me sentaba enfrente de él.

– ¿Y del comportamiento humano?

– Se podría decir que también soy un espectador de comportamientos.

 

Debo reconocer que mis conocimientos sobre el fútbol turco se limitan a tres o cuatro nombres. Son los que acostumbran a aparecer cuando comienzan las eliminatorias de la Champions. Soy incapaz de ir más allá de recordar a equipos como Fenerbahce, Besiktas, Galatasaray o Trabzonspor. Y, en cuanto a futbolistas, más de lo mismo, pues solo puedo recordar a Hakan Sukur (un nombre de sonoridad inolvidable), Rustu, aquel portero que pasó por el Barcelona, o el más reciente Arda Turan.

El fútbol turco, en cambio, es uno de los ejes centrales de “Un cadáver junto al Bósforo”, novela de género negro escrita en el año 2000 por Celil Oker y publicada en el 2008 por Roca Editorial. El libro, sin ser una historia exclusivamente futbolera, sí tiene continuamente al balompié como eje en torno al cual se desarrolla toda la trama. Curiosamente, el fútbol al que aquí se hace referencia no es el de los grandes clubes ni el de la primera división. Los equipos de los que se hablan son los ficticios Karasy Güneshpor y Markez Idmanyurdu, ambos militantes de la tercera división, y máximos rivales que se juegan el descenso en el último partido de liga.

 

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ese a la existencia de ese partido de la máxima rivalidad, en el libro no encontramos jugadas ni descripción del partido. En todas las acciones relacionadas con el fútbol que van apareciendo a lo largo del libro no existe ninguna que tenga que ver con el desarrollo de un partido oficial. Se trata, así, de un acercamiento desde una perspectiva no habitual que demuestra que se puede ir más allá del juego en sí.

 

– En el mundo del fútbol hay muchos más espabilados de lo que uno se imagina. No es tan fácil vender por su cuenta un partido, sin llamar la atención. A menos que el presidente esté metido también en el ajo, en cuyo caso el equipo deja de esforzarse y ya está.

 

Aquí, sobre todo, lo que encontramos son futbolistas como integrantes directos de la trama, un periodista deportivo, situaciones en las inmediaciones e incluso en el interior de un estadio, y la descripción de algún entrenamiento. Así mismo es interesante el hecho de que tras ambos equipos se encuentran dos importantes empresas relacionadas con el mundo de la moda. Esta extraña relación se debe a que la esposa de uno de los propietarios de una de estas empresas es una gran aficionada al fútbol, habiéndose convertido en presidenta de uno de los equipos.

La trama gira en torno a dos grandes empresas del sector de la moda que rivalizan en su mercado. Una de ellas, además, se ha convertido en la propietaria de un equipo de la tercera división turca. Un turbio asunto de compra de partidos, unido a la inesperada muerte de un periodista, llevará al particular Remzi Unal a ponerse al frente de la investigación. Se trata de un peculiar detective, solitario, de vida austera, que parece haber firmado un pacto de aceptación con lo que la vida le presenta. Expulsado de las Fuerzas Aéreas, conserva su afición a pasar su tiempo libro ante el simulador de vuelos que tiene en su ordenador.

 

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Sorprende en él una cierta parsimonia vital, como si estuviéramos ante una especie de Bartleby que actúa casi sin querer, a cámara lenta, y que, sin embargo, da la sensación de dominar los hilos en todo momento. Aparentemente, sus pasos son casi palos de ciego, pues dispone de pocos elementos en los que agarrarse. Pero, en cambio, el más insignificante de los indicios se convierte en la tecla adecuada que le permite continuar avanzando, de manera efectiva, en su investigación.

SINOPSIS

En la sinopsis podemos leer:

El detective privado Remzi Ünal, al que ya vimos en Último acto en el Bósforo, tiene un nuevo caso. El magnate Ilhan karasu, dirigente de Karasu Textil, es también propietario de un equipo de fútbol que está a punto de bajar de categoría. Después de recibir una llamada anónima en la que se le alerta de que dos de los jugadores del equipo, el portero y un defensa, han aceptado un soborno para dejarse ganar en el próximo partido, le encarga a Ünal que averigüe la veracidad de esta información y si el cerebro de dicho soborno es el presidente del equipo de fútbol rival, que casualmente es también el máximo competido de Karasu en la industria textil.Como no podía ser de otra forma, las cosas se complicarán desde el principio, cuando muere, en extrañas circunstancias un periodista deportivo que parecía estar al tanto del supuesto amaño. A pesar de que todo parece indicar que la muerte se ha debido a causas naturales, Ünal sospecha que alguien podría estar interesado en acabar con la vida de quien sabía demasiado. Lo que se presentaba como un simple caso de compra de un partido parece ocultar una compleja trama de turbios intereses, llena de interrogantes y de relaciones impropias e insospechadas.

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Por último, añadir que también la ciudad de Estambul forma parte de la novela, siendo numerosas las referencias a algunos de sus barrios, calles y avenidas. Una meticulosidad presente en la forma de escribir del autor, directo pero detallista, muy descriptivo a la hora de ir mostrando al lector todo cuanto sucede. El autor tiene una gran habilidad para ir esparciendo datos y relacionando a los diferentes personajes que deambulan por las páginas de la novela sin que se desvele el secreto hasta la explicación final del protagonista.

Una novela que nos mantiene enganchados hasta el final y que ofrece un acercamiento a un tipo de fútbol (el de las categorías inferiores turcas) diferente al que podemos encontrar en otras obras. Y, además, lo consigue resaltando a elementos que no son el propio juego en sí, pero que también son de gran importancia.

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Jugadores de futbolín en portadas de libros de fútbol

 

El “futbolín” es, seguramente, el mejor sucedáneo que existe del fútbol.

Fue inventado por Alejandro Finisterre, un personaje con una vida increíble que podemos seguir en una más que recomendable novela gráfica de Alessio Spataro y cuyo título es, justamente, “Futbolín”.

Futbolín” (o “Metegol”, en Argentina) es también una historia de Eduardo Sacheri basada en el cuento “Memorias de un wing derecho” de Roberto Fontanarrosa. El texto fue convertido en película del mismo título en el 2013, con dirección de José Campanella.

Y el futbolín y, muy especialmente, los jugadores de futbolín, han sido uno de los motivos más utilizados en las portadas de los libros de literatura futbolera. En este artículo comparto 20 portadas que he conseguido ir reuniendo con el tiempo. Si conocéis alguna más estaré encantado de incorporarla a esta modesta exposición.