29 de enero: 20 años sin Osvaldo Soriano

 


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Hoy, 29 de enero, se cumplen 20 años de la muerte de Osvaldo Soriano, periodista, escritor y uno de los cracks de la literatura futbolera argentina, y para quien el fútbol fue siempre una reconocida gran pasión.

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Creador de “Las memorias del míster Peregrino Fernández” entre muchos otros textos, también es el autor del relato “El penal más largo del mundo”, un clásico de la literatura futbolera que fue llevado al cine con el mismo título de la mano de Roberto Santiago, autor de la exitosa serie “Los futbolísimos”, destinada al público infantil.

Si navegáis por Internet encontraréis numerosas páginas que profundizan e informan sobre la producción futbolera de la obra de Soriano. Por ejemplo, en esta página encontraréis un completo artículo en el que también se hace un repaso por la evolución de la relación entre fútbol y literatura. Existe una completa recopilación de sus relatos de temática futbolera en una edición en Booket de 2010 bajo el título de “Fútbol. Relatos épicos sobre un deporte que despierta pasiones“.

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Para terminar este modesto recuerdo a Osvaldo Soriano vale la pena recordar un fragmento de “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“, de Wilmar Cabrera, protagonizado por la búsqueda de la tumba del autor argentino.

         – Tanto en 1906 como en 1907 y no hay nada…

         – Espere. ¿Cómo dijo? ¿1906, 1907?

         – Sí, esos fueron los años que usted me dijo.

         – No –le respondió, con la esperanza de vuelta a su cuerpo-. Enero de 1996 o 1997. Veintinueve de enero, para ser más exactos.

         – No, usted me dijo cero seis y cero siete.

         El asunto se había convertido en una discusión sin fondo ni forma. La señora insistía en que le dijo la fecha exacta. ¿Cómo no saberla? Es Soriano, quizá ella no lo conozca pero él sí. Y precisamente fue el día de su muerte, ¿cómo olvidar ese titular en el diario? Ella no quería reconocer. Ahí fue cuando entró en el pasillo un gordo que no caminaba sino que arrastraba su pierna derecha, como los arqueros cuando marcan el área de la cancha antes de un partido. La única diferencia es que este lo hacía adelante.

         – Sabés una cosa pibe –dijo, sin perderlo de vista-. Deja la fecha exacta y te tendremos una pronta respuesta.

 

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30 de diciembre en “Los fantasmas de Sarriá visten de chándal”

 

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El Brasil-Italia del Mundial 82 disputado en el desaparecido estadio de Sarrià es uno de los partidos más míticos y legendarios de la historia del fútbol. El otro día, viendo la portada del libro “Futbolistas de izquierdas“, de Quique Peinado, protagonizada por una imagen de Sócrates, volví a rememorar algunas imágenes de aquel inolvidable encuentro.

Sucedió en verano, exactamente el 5 de julio de 1982, en unas coordenadas del calendario bien alejadas de los fríos días de invierno que están a punto de dar carpetazo al año. Aún así, tal día como hoy, un 30 de diciembre, tenemos la posibilidad de recordar alguna de aquellas jugadas gracias a “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“, de Wilmar Cabrera.

Por ejemplo, con el siguiente fragmento.

Así pasó a los treinta y cinco segundos del juego. Junior tiró un pase a Sergio Chulapa, situado en la izquierda del área italiana. El delantero intentó dominar la pelota, que rebotó en su botín derecho, pero Collovati aprovechó y lo anticipó, entregándole el balón a Antognoni, que ante la marca de Cerezo se la pasó a Gentile, que por el cierre de Zico, lo retrocedió a Scirea. “Era alguien que siempre te sacaba de problemas”, diría Gentile en una entrevista. “Tanto fuera como dentro del campo. Con el 7 en su espalda, un número más para un delantero que un defensa, Gaetano salió por el centro del campo con la pelota dominada. Ese era su trabajo. Como lo hacía siempre desde que Bearzot lo llamó a la Nazionale, aquel 30 de diciembre de 1975 contra Grecia.

 

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Una gran novela sobre un gran partido para cualquier momento del año.

5 de julio, el Italia-Brasil de 1982 y “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal”

 

SócratesImagen de www.jotdown.es


Hoy, 5 de julio, se cumplen exactamente 34 años de uno de los encuentros más míticos y recordados de la historia del fútbol: el Italia-Brasil que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià durante el Mundial de 1982.

Aquel partido es el epicentro de la gran novela “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“, un libro acerca del cual ya escribí este artículo y que os sigo recomendando encarecidamente.

El autor de la novela es Wilmar Cabrera, que también es el propietario de una gran frase especialmente dedicada a ese partido:

El partido Italia-Brasil del Mundial 82 debería estar en el Louvre, como una obra de arte.”

 

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Imagen de http://www.deportes.elpais.es

Así que hoy, 5 de julio, es una ocasión magnífica para recordar aquel partido, volverlo a visionar, saltar por YouTube de vídeo en vídeo y empaparse de la recuperación de emociones insuperables, de deleitarse con imágenes que forman parte de la historia del fútbol, de disfrutar con la contemplación del deambular sobre la desaparecida hierba de Sarrià de auténticas leyendas futbolísticas.

Un día, en definitiva, para disfrutar con la experiencia estética de aquel partido, porque Wilmar, en parte, tiene razón cuando se refiere al contenido artístico de aquel encuentro. Y un día, en resumen, para que os entren unas ganas terribles de revivir lo que aquel partido fue capaz de generar gracias a “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“.

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Aquí tenéis el inicio de la novela:

El golpe de la bala lo mandó al suelo. Cuando sintió que el plomo caliente atravesó su carne, lo único que aquel cuerpo dejó salir por la boca, tras un hilo de baba blanca que ya se asomaba por una de las comisuras, fue la alineación de la selección italiana de fútbol del Mundial de España. Pronunció cada apellido lentamente, casi sin aire, entrecortado por una respiración que se volvía difícil y una visión que comenzaba a oscurecerse.

– Zoff… Scirea, Cabrini, Oriali, Collovati…

Tirado sobre el cemento de la acera de la Travessera de Les Corts con Vallespir, nadando en su sangre, la voz de aquel cuerpo recitaba los apellidos de la Squadra Azzurra para darse fuerzas y mantenerse con vida o para despedirse de ella recordando ese 5 de julio de 1982, cuando Italia ganó a Brasil por 3-2, en el demolido estadio de Sarrià, sobre la avenida del mismo nombre.

– Gentile, Tardelli, Antognoni, Conti… Rossi y Graziani.

 

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“Los fantasmas de Sarrià visten de chándal”, de Wilmar Cabrera. Editorial Milenio

 

 

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Hace tiempo escuché a un escritor decir que a la mayoría de las novelas le sobran 200 páginas. Se refería, claro está, a las que sobrepasaban las 400 o 500. Durante una época de mi vida dejaba caer esa cita cada vez que tenía ocasión, pues me parecía que me hacía más intelectual y conocedor de los entresijos de la alta literatura. Una chorrada como tantas otras de las que acostumbro a soltar en cuanto puedo.

Hoy me reafirmo en la idea de que el número de páginas a veces es importante. Y no porque sobren, sino justamente por todo lo contrario. Porque esas 200 páginas que a aquel autor le sobraban hoy las he echado en falta. Y cuando eso ocurre solo hay una explicación: se está disfrutando tanto que uno no querría que la historia acabara.

Viene todo esto a cuento de la magnífica “Los fantasmas de Sarrià visten de chandal”, una novela de Wilmar Cabrera a la que, ya lo he dicho, me habría gustado que se hubiera prolongado durante 200 páginas más. Un número –el 200- con el que casualmente antes de tener la oportunidad de leer el libro ya se produjo un cierto intercambio. Fue cuando publiqué el artículo con el que conmemoraba el post número 200 del blog. Para celebrarlo, no se me ocurrió otra cosa que publicar 11 páginas 200 de 11 novelas futboleras. Como aún no había tenido la ocasión de leer la novela de Wilmar, contacté con el autor para que me facilitara, al menos, una fotografía de la página 200 de su novela. Su respuesta fue: “Te lo agradezco, pero mi novela tiene menos de 200 páginas”.

Visto lo visto, Wilmar, no sabes cuánto me habría gustado que las tuviera. O 200 más 😀

Sinopsis

 

Es verano y mientras en Sudáfrica se realiza el Mundial de Fútbol 2010, a cientos de kilómetros de allí, en Barcelona, tres inmigrantes disímiles, un exfutbolista argentino, un periodista colombiano y un gángster búlgaro, se toman la tarea de revivir el partido Italia Brasil del Campeonato Mundial de España 1982. Lo hacen con el fin único de crear un ¿falso? tour que atraiga a los visitantes llegados a la Ciudad Condal. Un tour que recorra las calles y plazas que reemplazaron al estadio de Sarrià, entre el triángulo marcado por la avenida del mismo nombre, la General Mitre y la calle doctor Fleming. Los tres quieren aprovechar el flujo de turistas para venderles la ruta, la historia y simulados souvenirs –incluso hierba de un campo que ya no existe-. Sin embargo, su idea se ve truncada cuando intentan convencer al jardinero que cuidó el césped durante cuarenta y tres años para ser el guía del recorrido. El viejo prefiere seguir en un geriátrico, en donde se recluyó, queriendo olvidarse del fútbol, tras la demolición del estadio en 1997.

Los fantasmas de Sarrià visten de chándal, más que una novela, es una “almazuela literaria” que mezcla, agrupa, contiene, incorpora y combina: ficción, crónica deportiva, realidad, periodismo, inmigración, soledad, olvido, supervivencia y turismo futbolero. Una historia para leer más allá de los 90 minutos.

“Revivir un partido mítico como la derrota de Brasil frente a Italia en el Mundial de España  regala grandes momentos de disfrute en esta novela”. David Trueba.

Estructura

La estructura de la novela no podría ser más futbolera: once capítulos que incluyen tres niveles de lectura. Por un lado, la historia de los protagonistas, Wolframio Caballero y José Wenceslao Novac Irigoyen, y su surrealista proyecto de convertir la memoria del antiguo estadio de Sarrià en una ruta turística, impulsada por el búlgaro mafioso Dimitar Zehirov.

Un segundo nivel que es una auténtica disección de un partido de fútbol para recomponerlo en forma de ofrenda literaria: el legendario Italia-Brasil que se disputó en Sarrià en el Mundial 82.

Y, por un último, un tercer nivel, más breve y conciso, pero no por ello menos interesante y ameno, el de los apuntes que Wolframio va registrando en su “Cuaderno de notas” tras recibir el encargo del búlgaro de ir preparando el folleto publicitario para la ruta turística.

Imagen de http://www.jotdown.es

Las tres capas de lectura se complementan a la perfección, ofreciendo al lector tres perspectivas de una misma historia. Una composición en la que las tres partes independientes acaban construyendo el todo, como sucede en un caleidoscopio.

Los fantasmas de Sarrià visten de chándal” nos ofrece un detallado desglose de uno de los partidos más míticos de la historia del fútbol: el Italia-Brasil del Mundial 82. El autor aplica el microscopio y desmenuza el partido para volverlo a mostrar a partir de la gran cantidad de detalles que en él se pueden encontrar. Detalles que no solo se limitan a lo futbolístico (una alineación, una jugada, un gol…) sino que también contienen una gran componente emocional, y que nos muestra a algunos de sus protagonistas desde el punto de vista de lo que son: futbolistas, pero también personas.

Explica Wilmar Cabrera que uno de sus objetivos en relación con la literatura futbolera es el de intentar ir más allá de la mera descripción futbolística, alejarse del terreno tan habitual que se limita a aproximarse al fútbol desde una óptica más periodística que literaria. El fútbol, dice, también puede ser materia literaria. En torno a él también hay vida, y la vida puede ser explicada en igualdad de condiciones aun cuando el fútbol sea el escenario principal. Y cita como ejemplo de esta idea la novela de Ramiro PinillaAquella edad inolvidable”.

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No solo estoy totalmente de acuerdo con él, sino que, en mi opinión, en “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal” consigue que eso sea así, que el fútbol sea el cemento para construir una novela como cualquier otra cuyo tema fuera de tipo más “literario”. Aquí, lo que al final queda, además de aumentar nuestro idilio hacia un espectáculo histórico como fue aquel partido, es la sensación de que gracias al fútbol hemos conocido a unos personajes y unas vidas.

Lo que al final queda es el recuerdo de lo vivido, las ilusiones, las expectativas, la emoción vital que nos empuja a continuar adelante. Y eso, en esta novela, lo encontramos perfectamente descrito gracias al telón de fondo de dos episodios futbolísticos: el partido Italia-Brasil y la memoria del estadio de Sarrià.

Imagen de www.eldomingoalascinco.com

Tal y como explica el propio autor, nos encontramos ante una historia de transformaciones con el fútbol como motor de cambio. La transformación de un periodista en falso futbolista, y la transformación de un estadio en un conglomerado de viviendas. Un contenedor de historias en el interior del cual encontramos crónica deportiva, ficción, realidad, periodismo, supervivencia, inmigración, soledad…

Y también nos encontramos ante una contraposición entre dos modelos del fútbol. El de antes, en el que quien dominaba eran los futbolistas, representado por el jardinero, que tras la demolición del estadio se interna en un geriátrico, desaparece, como ha desaparecido su vida, y el del negocio actual, simbolizado por la sustitución del campo de fútbol por viviendas, por la sustitución del juego por el negocio inmobiliario.

Fútbol y literatura

Que el fútbol pueda ser considerado materia literaria de primera división y no de la tercera territorial es una de las intenciones del autor ya indicadas. La literatura, también lo he dicho ya, forma una excelente pareja con el fútbol en esta novela. Y, por si fuera poco, esa relación se remata con numerosas referencias a obras y autores repartidas a lo largo y ancho del terreno de juego del libro.

Así, por sus páginas no solo desfilan citas de autores como Juan Villoro o Dante Panzieri, sino que encontramos referencias a Osvaldo Soriano, Peter Handke, Enrique Vila-Matas e incluso a “La plaça del diamant” de Mercè Rodoreda.

Un tema acerca del cual tuve oportunidad de hablar con el autor el día que pude conocerlo. Una muy agradable conversación que espero no tardar en repetir.

Y para los que somos unos amantes de este tipo de referencias en los libros tenemos un regalo extra, como es el caso de las referencias cinematográficas, e incluso musicales, que van apareciendo dispersadas entre las páginas del libro. Y alguna escena, como la pasión del búlgaro por cierto cantante es impagable.

 

Jardines del Campo de Sarrià, imagen de www.barcelona.cat

Wolframio y Wenceslao, o Valentí y Fermín, son parejas de personajes que perfectamente podrían haber coincidido con Carvalho y Biscuter en alguna de las novelas de Vázquez Montalbán. Gentes que intentan tirar hacia adelante como pueden, algunos (Wenceslao y Wolframio) con más esperanza que otros (Valentí y Fermín, en el final de sus vidas). Los unos en fase de reconstrucción tras haber superado una etapa que ya no volverá (la de futbolista, en el caso de Wenceslao). Los otros, a la espera del derribo definitivo, apartados ya de toda circulación, como Valentí y Fermín.

Especialmente significativo es el caso de Valentí, jardinero durante más de 40 años del estadio de Sarrià. Aquel césped era su vida. El fútbol era aquel césped. Desaparecido el uno, desaparecido el otro. Y a partir de entonces, el aislamiento. El derribo. La desaparición.

Y todo ello con el telón de fondo de una identificación geográfica muy concreta y precisa, que hace que la novela se convierta también en un homenaje a una cierta zona de Barcelona, con numerosas referencias geográficas que, al menos a mi, me hacen entrar ganas de “recorrerla” y pasear por los lugares que aparecen.

Una novela en la que los dualismos son continuos, con una historia de parejas encabezada por la que para siempre será una de las más distinguidas y elegantes de la historia del fútbol: la formada por Italia y Brasil.

(Por cierto: “bonaerense” y “baronense” solo se diferencien en una letra “e”. ¿Otro dualismo?)

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Una novela, en definitiva, que es una pequeña joya en la que el autor combina diferentes y variados ingredientes para conseguir su objetivo: que el fútbol sea la excusa y el contexto para tratar temas universales. Para demostrar, nuevamente, que el fútbol y la literatura, cuando van de la mano, tienen mucho que decir.

Una historia llena de detalles a los que regresar, de referencias que releer, de ángulos desde los que aproximarse, rica en matices, y que, como al principio decía, me habría gustado hubiera tenido 200 páginas más 😀

MÁS INFORMACIÓN

Podéis leer el primer capítulo de la novela desde este enlace.

En este otro tenéis diferentes referencias aparecidas en prensa sobre la novela. Y aquí una entrevista con el autor.

En este vídeo tenéis una breve entrevista con el autor alguna opinión sobre la novela:

 

Este es el mapa de la novela:

 

Y aquí tenéis un booktráiler: