Martes de Carnaval y el primer partido de fútbol

 

Hoy es Martes de Carnaval, y recupero el artículo que publiqué hace un par de años para conmemorar que un día como hoy, de hace más de 1800 años, se celebró el primer partido de fútbol.

 

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Hoy es Martes de Carnaval, el último día de Carnaval, el anterior al Miércoles de Ceniza, con el que se da comienzo a la Cuaresma. Hasta aquí la explicación académica. Porque a nosotros nos interesa mucho más el hecho de que hoy, según refieren algunos estudios, se cumplirían exactamente 1800 de la celebración del primer partido de fútbol. Se trata del que se disputó en la población inglesa de Derby el martes de Carnaval del 217 d. C.

Se pueden encontrar numerosas referencias a este episodio histórico. Por ejemplo, la primera parte de “Épica y lírica del fútbol” de Julián García Candau, ofrece una completísima introducción histórica a la evolución del fútbol, incluyendo referencias a la presencia de ese antepasado del fútbol durante la celebración de los carnavales:

“En aquella ocasión, la ciudad llevaba sitiada cinco meses por las tropas de Carlos I de España y V de Alemania. El asedio duró desde septiembre de 1529 a agosto de 1530. La ciudad estaba sitiada y no se recordaba un carnaval sin parido de «calcio». Pandolfo Puccini, el más famoso de los Gastadores de Florencia, sugirió la posibilidad de jugar un partido, cuyo interés legítimo estaba en que las tropas sitiadoras vieran, desde fuera, la celebración del mismo, lo que venía a significar que la moral de los defensores era alta”.

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Otra referencia es la que encontramos en el libro “Umberto Eco y el fútbol”, de Peter Pericles Trifonas y publicado por la Editorial Gedisa. Un fragmento de la contraportada del libro hace referencia a que “el fútbol es más que un juego; es un sistema de signos que codifica las experiencias y le da significados a diversos niveles. Permite al espectador leer la vida con ayuda de los recursos mediáticos que orientan y controlan nuestra visión de las experiencias”.

Si nos adentramos en el terreno de la interpretación de los signos y la semiótica, el referente es Eco. Y, así, seguimos leyendo: “Umberto Eco y el fútbol” muestra a Eco entregado a la crítica cultural, quien avanza por los caminos sinuosos de los signos de la cultura con la mirada aguda y atenta a los detalles olvidados del gran texto de la vida, sus equívocos e interpretaciones erróneas”.

Y, a continuación, el texto continúa haciendo referencia al partido celebrado el 217 en el marco de las celebraciones de carnaval:

“… Eco hace gala de una acerada ironía cuando afirma que ama los deportes «peligrosos» (como el fútbol) por su tendencia a eliminar una de las grandes lacras de la humanidad: el Homo sportivus, el plusmarquista atlético, permitiendo así que el común de los mortales siga poblando la tierra en anónima mediocridad.

Al establecer una comparación directa entre el fútbol y los juegos circenses –y más concretamente el espectáculo de los gladiadores en el Circo Máximo- Eco alude a las raíces históricas del deporte en el espectáculo de euforia, libertinaje y usurpación que supone la celebración de una victoria bélica. El primer partido del que se tiene constancia data del martes de Carnaval del año 217 d.C., en lo que hoy conocemos como Derby, Inglaterra. El «fútbol» se jugaba como parte de los fastos con que se celebraba una decisiva victoria militar sobre una guarnición romana. En el año 1175, el partido del martes de Carnaval ya se había convertido en un acontecimiento anual. Más tarde, la implantación del rugby hacia el año 1823 trajo consigo la confusión entre los nombres de ambos deportes, y la palabra «soccer» -abreviatura de «association football»- surgió con la fundación de la London Football Association (1863), destinada a promocionar el deporte que ponía el énfasis en la introducción de la pelota en la portería mediante una patada. La mayoría de las formas modernas de fútbol no son sino adaptaciones de juegos ancestrales, como el harpaston o harpastrum, que se jugaba en las antiguas Grecia y Roma, y que aún hoy se practica en la región de la Toscana y en Florencia bajo el nombre de calcio, que es también como se conoce el fútbol hoy en día en Italia.

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2 de febrero: Día de la Marmota, y día en que el Necaxa ganó al Santos de Pelé

 

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Desde que Bill Murray quedó “Atrapado en el tiempo”, todo el mundo sabe que el día 2 de febrero es el “Día de la Marmota”. Se trata de una peculiar y popular celebración mediante la cual los granjeros de Estados Unidos intentan predecir cuando será el final del invierno.

A unos cuantos kilómetros de distancia existe otro colectivo para quien el día 2 de febrero es también motivo de celebración. Se trata de los aficionados del Club Necaxa mexicano, el equipo de Juan Villoro, quienes conservan en el recuerdo que un día como el de hoy, el 2 de febrero de 1961, su equipo consiguió vencer por 4 a 3 al todopoderoso Santos de Brasil en el que jugaba Pelé.

 

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Imagen de www.eluniversal.com.mx

 

Buscando por internet se pueden encontrar numerosas crónicas sobre ese encuentro, como por ejemplo esta publicada en el diario Excelsior. También Villoro, a la hora de explicar de donde proviene su afición por el Necaxa, hace una breve referencia a ese legendario partido en “Dios en redondo” :

Durante 57 años el Necaxa no fue campeón de liga, ha desaparecido dos veces del primer circuito (la última me tocó en la adolescencia: mi equipo fue sustituido por el Atlético Español y regresó años después con un sobrenombre distinto, los Rayos). Ahora el más gitano de los clubes juega en Aguascalientes, que para los aficionados del Distrito Federal es una especie de Patagonia. Y, sin embargo, esa es la escuadra que una noche le ganó al Santos con todo y Pelé; donde el Fu Manchú Reynoso conquistó su apodo de mago al desaparecer un balón en la cancha; donde Álex Aguinaga, un gladiador cansado que respiraba con la boca abierta, arrastró a los suyos a un título en el que ya nadie creía. Los necaxistas no hemos necesitado ver la iglesia sumergida en la presa para creer en ella. En los días de milagro ahí suenan las campanas.

 

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30 de diciembre en “Una historia de fútbol”, de Jose Roberto Torero.

 

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En las primeras páginas de “Mercado de invierno“, la primera novela de la trilogía sobre fútbol de Philip Kerr, podemos leer: “Tres encuentros en siete días. Eso no es deporte, eso es un puto Ironman. Cuando la gente del mundo del fútbol profesional habla de lo bonito que es este deporte, normalmente no contempla las vacaciones navideñas“.

El fútbol inglés no es el único en el que no existe parón vacacional. También en la literatura infantil encontramos algún ejemplo. Como el día hoy, 30 de diciembre en el que el Siete de Septiembre y el Barón del Noroeste, dos de los equipos que podemos encontrar en la maravillosa “Una historia de fútbol“, de José Roberto Torero y Blackie Books, disputan la final de un competidísimo campeonato:

El 30 de diciembre fue la gran final del campeonato. De los treinta y dos equipos que habían empezado la competición, solo quedábamos el Siete de Septiembre y el Barón del Noroeste.

Hacía un sol tremendo. Nuestros uniformes deslumbraban de limpios y un montón de gente fue a ver el partido, todos con ropa de domingo. Algunas mujeres hasta llevaban sombrero. Papá, mama y la señora Celeste se pusieron en el palco que estaba adornado con banderitas. El señor Dondinho se sentó en un banco al borde del campo, junto al señor Landao. Carmencita fue vestida de rojo, que era el color del uniforme del Barón, y Senira iba de azul, que era el color del nuestro. Unos chicos se subieron a los árboles para ver mejor.

 

Si queréis conocer el resultado final… tendréis que leer el libro 🙂

 

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30 de julio: Pickels, un perro con buen olfato… para el Mundial

 

 

Imagen de www.buendiario.com

 

La infinita capacidad de influencia del fútbol en cualquier esfera en la que pensemos nos lleva a poderlo relacionar hasta con el mundo canino. Así, a bote pronto, se me ocurren varios ejemplos. El primero, de tipo cinematográfico, hace referencia a las diversas películas en las que los perros han ejercido de futbolistas (encontraréis un artículo sobre esta cuestión en este artículo). El segundo ejemplo, de tipo literario, es el conocido relato “Messi es un perro”, de Hernan Casciari. Y el tercero tiene por nombre Pickles, seguramente el can más conocido en el ámbito futbolero internacional, pues fue quien encontró debajo de un coche la mismísima Copa Jules Rimet, robada a pocos meses del inicio del Mundial de Inglaterra de 1966.

 

Imagen de www.cinemania.elmundo.es

 

El periodista Jordi Costa, en su texto “La copa maldita”, uno de los que integran el libro “Relatos del Mundial”, explica la historia de tan extraño suceso, y también de la gran fama que Pickles, bien merecidamente, se ganó:

 

“¿Y Pickles? Pues fue condecorado y pudo lamer los platos de la cena inaugural del Mundial como premio. Vivió de cerca las exhibiciones del portugués Eusebio –la pantera negra-, y la cacería salvaje que sufrió el gran Pelé hasta que lo lesionaron y lo dejaron fuera de juego; a él y a Brasil, que llegaba como gran favorita y que no pasó de la primera fase”.

 

 

Imagen de www.diariopopular.com.ar

 

La recuperación de la copa provocó que las medidas de seguridad en torno a ella se llevaran al extremo el día de la ceremonia final. Y así, un día como hoy, el 30 de julio de 1966, se hizo entrega de ella al capitán de la selección inglesa, vencedora del campeonato… aunque por poco tiempo, por si las moscas.

El fragmento en el que Jordi Costa lo explica es el siguiente:

 

“Pero, ¿y la Copa Jules Rimet? Buena pregunta. Pues sí, aquel 30 de julio de 1966, después de la final, la Reina Isabel se la entregó a sir Bobby Moore, el capitán inglés. La policía tenía tanto miedo de volver a perderla que, una vez bajaron las míticas escaleras de Wembley, abordaron sutilmente a Nobby Stiles para cambiarle el trofeo auténtico por un duplicado encargado a toda prisa semanas antes por la Federación Inglesa, cuando el robo todavía no se había hecho público e intentaban enmascarar el ridículo con una copia”.

 

Olfato goleador u olfato de Pickels: cada uno ha aportado su granito de arena al mundo del fútbol.

 

Imagen de www.linternainformativa.com.mx

 

Programa “Pase de Página” del 23 de mayo: Liverpool – Milán… en la selva de Borneo

 

 

Os dejo el enlace a la edición de ayer, 23 de mayo, del programa sobre fútbol y culturaPase de Página“. El de ayer fue el último de la temporada, y ha sido todo un placer y un honor poder aportar un granito de arena en esta aventura en la que lo futbolístico y lo cultural comparten equipo. Por eso, aprovecho a Jorge Molina, su responsable, y al resto del equipo, que me hayan permitido formar parte de este magnífico proyecto a través de la sección “Tal día como hoy en el calendario de la literatura futbolera“.

Mi colaboración de ayer giró en torno a algo que sucedió también un 23 de mayo, pero de 2007. Se trata de la final de la Champions que disputaron, aquel día, el Liverpool de Rafa Benítez y el Milán de Carlo Ancelotti en Atenas. Un partido con victoria italiana que fue muy celebrado en un lejano y exótico lugar del planeta: la selva de Borneo.

Os dejo el texto de mi aportación, con la encarecida recomendación de que os descarguéis el programa y disfrutéis de todos sus contenidos (podéis hacerlo haciendo link en la imagen).

Dentro de tres días, es decir, este sábado, el Real Madrid y el Liverpool disputarán la final de la champions. Será una repetición de la que tuvo lugar hace ya 27 años, concretamente, en 1981. En aquella ocasión fueron los diablos rojos quienes se alzaron con la copa, siendo, también, la última final que hasta el día de hoy han perdido los blancos.

La final del sábado devuelve a los ingleses al mayor escaparate futbolístico europeo. Hacía más de 10 años que no alcanzaban la final de la liga de campeones. La última vez que lo hicieron fue en el 2007, cuando cayeron derrotados por 2 a 1 en Atenas, frente al Milán que entrenaba Carlo Ancelotti.

Aquel día hubo lágrimas de tristeza en Liverpool. Pero también las hubo de alegría, por la victoria italiana, en Milán, por supuesto, y en un exótico y recóndito lugar del planeta: la aldea Ngemah, enclavada en el corazón de la malaya isla de Borneo.

Allí vive la tribu de los Iban, a la que pertenecen los hermanos Michael y Chen. Un día, hace ya algunos años, visitó la aldea un italiano de nombre Giacomo que era un activo seguidor del Milan. Y los aldeanos, que ya eran aficionados al fútbol, escucharon tantas historias sobre el equipo rossonero que se acabaron transformando en fieles aficionados.

En Ngemah tan solo había una televisión, un sencillo aparato gracias al cual los hermanos Michael y Chen seguían, de tanto en tanto, las evoluciones del club milanés. Y, muy especialmente, de uno de sus jugadores, Kaká, de quien se convirtieron en unos apasionados fans.

Por eso, en aquella lejana y desconocida aldea de la selva malaya, un 23 de mayo como el de hoy, pero del 2007, se vivió la otra cara de la moneda de las lágrimas del Liverpool. Pues aquel día, la victoria italiana en la final de la champions hizo que Michael y Chen vivieran su gran día de gloria como aficionados.

Todo esto lo explica el periodista David Ruiz de la Torre en esa delicia de libro que es “Fútbol que estás en la tierra. La vuelta al mundo en 40 historias con balón”, editado en el 2016 por PoeBooks.

A continuación, el fragmento:

“El 23 de mayo de 2007 Michael y Chen vivieron su día más grande como tifosi rossoneri. Y eso, a pesar de los 11.000 kilómetros de distancia con Atenas (escenario de la finalísima frente al Liverpool de Rafa Benítez), la fuerte lluvia que caía sobre Borneo y los aterradores rayos y relámpagos que se adueñaron aquella noche de la selva. “Casi nos da algo, porque la televisión se iba por causa de las descargas eléctricas de los rayos. Vimos el partido a ratos, y nuestro nerviosismo fue en aumento. Por suerte, pudimos ver el final sin interrupciones y lo celebramos por todo lo alto con licor de arroz”. Así lo recordaban con una lagrimilla resbalando por el pómulo mientras entonaban el “uuuuhaaaah” grito que significa “larga vida” y con el que festejan las buenas nuevas en ese rincón perdido de la selva malaya”.

 

Programa “Pase de página” del 25 de abril: Enrique Vila-Matas, Johan Cruyff y la pasión por los números

 

 

Aquí teneis el link a la edición del pasado miércoles, 25 de abril, del programa “Pase de página“, dirigido por Jorge Molina y dedicado íntegramente a hablar sobre fútbol y cultura.

Podéis acceder al audio haciendo click en la imagen. Para escucharlo con la máxima calidad os recomiendo que os descarguéis el archivo.

Mi modesta aportación del día giró en torno a la relación con los números de Enrique Vila-Matas y Johan Cruyff, con la lectura de un fragmento de la autobiografía de este último: “Johan Cruyff 14. La autobiografía“.

El texto es el siguiente:

Uno de los autores más reconocidos y premiados de la literatura española es Enrique Vila-Matas, quien también es un declarado aficionado al fútbol.

Hace unos años explicaba que durante un tiempo entabló amistad con futbolistas que leían. “Con Miguel Pardeza y Pep Guardiola, muy especialmente. Ellos querían que les hablara de literatura, y yo, en cambio, que me contaran secretos del fútbol”.

La admiración de Vila-Matas por Guardiola es similar a la que expresaba hacia Johan Cruyff, de quien opinaba que acertó siempre en todo, salvo con la muerte.

Curiosamente, además de lo futbolístico, Cruyff y Vila-Matas tenían otro interés en común: lo numérico.

Los números tuvieron para ambos cierta importancia, aunque de manera diferente. Vila-Matas no entendía el prestigio que tenían los denominados “redondos”, y de ahí el título de una de sus obras más curiosas: “Para acabar con los números redondos”.

En cambio, Cruyff, fue un auténtico apasionado de las cifras.

Hace ya dos años que nos dejó Johan Cruyff. Había nacido un 25 de abril como el de hoy. En su obra “Johan Cruyff 14. La autobiografía”, nos habla de ese día y de su particular relación con el universo numérico.

A continuación, el fragmento:

A pesar de haber sido un alumno mediocre, siento desde muy pequeño una gran afinidad por los números. Me interesa la numerología. Así que, por ejemplo, me casé con Danny el segundo día del duodécimo mes, diciembre. Dos más doce da el número de mi dorsal: catorce. El año era 1968, y seis más ocho también da catorce. No hay duda de por qué seguimos juntos tras cuarenta y ocho años. Nuestro matrimonio era dos veces bueno. Lo mismo pasa con mi hijo Jordi. Él nació en el 74 y yo en el 47. Ambos años suman once. Y su cumpleaños es el 9 de febrero y el mío el 25 de abril. Eso es nueve más dos y dos más cinco más cuatro. Ambos once.

 

 

Programa “Pase de página” del 4 de abril: Toni Padilla y San Lorenzo de Almagro

 

 

Aquí tenéis el enlace a la edición de “Pase de Página” del pasado 4 de abril. Mi participación en el programa tuvo que ver con otro 4 de abril, con la historia de San Lorenzo de Almagro, uno de los clubes histórios de Argentina,  y el Gasómetro, su estadio.

Todo ello a partir de la referencia que encontramos en “Atlas de una pasión esférica“, de Toni Padilla, Pep Boatella y Editorial Geoplaneta.

(Cuando accedáis a la página clicad en “Descargar” para que el sonido sea óptimo).