FutBlog Capítulo 8: 11 de agosto: fútbol, literatura y probabilidades matemáticas

Me he visto obligado a pensar en la relación que hay entre fútbol y matemáticas. Así, a bote pronto, se me han ocurrido tres ejemplos:

  1. En “El delantero centro fue asesinado al atardecer”, de Manuel Vázquez Montalbán, aparece una estrambótica táctica expresada en forma de fórmula matemática inventada por Gerardo Passani, el entrenador argentino del Barça de la novela.
  1. Fútbol pensado”, de Edgardo Broner, una obra en la que se plantean diferentes enigmas y acertijos relacionados con el mundo del fútbol y en el que no faltan algunos que son auténticos ejercicios matemáticos.

 

  1. Fútbol y matemáticas”, un libro que espero no tardar en conseguir y en el que se describe de qué manera intervienen las matemáticas en el mundo del fútbol.

 

 

Dicho esto, me dispongo a adentrarme en uno de los apartados que forman parte del universo matemático: el de las probabilidades. Comencemos con una sencilla pregunta de fácil respuesta. Si metemos en un bombo una bola con cada uno de los días del año, ¿cuál es la probabilidad de extraer la correspondiente a un día en concreto? 1 entre 365, ¿verdad?

Vale. Sigamos, pero hagámoslo ahora buscando esa relación con el mundo de la literatura futbolera. ¿Cuál es la probabilidad de que una fecha en concreto aparezca impresa en un libro sobre fútbol? Uff, difícil de calcular. Pero, en cualquier caso, no podemos decir que las probabilidades sean muchas. ¿Lo dejamos en pocas? Ok.

¿Y cuál es la probabilidad de que esa fecha en concreto aparezca en uno de los libros que tienes en tu casa? Pocas poquísimas, ¿no? De acuerdo. ¿Y cuál es la probabilidad de que la fecha en cuestión aparezca en el libro que estás leyendo? Bufff. Esto ya casi es más difícil que te toque la lotería. Pues ahora, vamos a rematar la jugada. ¿Cuál es la probabilidad de que tomes un libro, te pongas a leer, y que al cabo de unas páginas aparezca la fecha del día en que lo estás leyendo? O, para ser más exactos, ¿cuál es la probabilidad de que el día 11 de agosto te pongas a leer y acabes leyendo algo sucedido otro 11 de agosto?

¿Una entre un montón? ¿Una entre un montonazo? ¿Una entre mil millones? ¿Una entre un trillón?

Sea la que sea, me ha tocado a mí.

El fragmento aparece en el capítulo “El club georgià del KGB que va conquerir Europa”, dedicado al Dinamo Tbilisi, y forma parte de la obra “Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars”, escrito por Ramon Usall y publicado por Ara Llibres.

“L’11 d’agost de 2015 les mirades del món del futbol europeu s’adreçaren a una ciutat poc habituada a ser centre de totes les atencions futbolístiques. Tbilissi, situada al cor del Caucas, tot just on Europa esdevé ja Àsia, acollí la final continental de la Supercopa que el Barça guanyà in extremis al Sevilla. La capital del jove Estat de Geòrgia, independent des del 1991 i més aviat conegut pels conflictes que assolen el territori que no pas per les grans gestes esportives, havia aconseguit seduir la UEFA i acollir per primer cop a la història una final continental”.

Y ahora, la pregunta definitiva: ¿a vosotros también os pasan estas cosas?

Imagen de www.elconfidencial.com

5 de julio: 35 años del Brasil-Italia del Mundial 82

 

 

Hoy, 5 de julio, se cumplen 35 años del memorable Brasil-Italia del Mundial 82 que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià. Un partido que recordaremos esta tarde en la Biblioteca Marta Mata de Cornellá, y que nos servirá también para hablar de fútbol y literatura.

Aquel encuentro generó artículos de prensa, crónicas, referencias en textos, algún relato e incluso una novela, “Los fantasmas de Sarriá visten de chándal”, escrita por Wilmar Cabrera, uno de los textos que tendrán un destacado papel en la sesión de esta tarde.

 

 

Otros ejemplos destacados de transformación de la vivencia de aquel partido en literatura son los que os dejo aquí. El primero corresponde a un fragmento de una de las crónicas escritas por Miguel Delibes, cuyo título es “Sobre el Mundial”, y que se encuentra recogida en “El otro fútbol”. El segundo es el artículo que Mario Vargas Llosa publicó con motivo de aquel legendario encuentro y cuyo título no puede ser más elocuente: “Un partido para la memoria”. El tercero es obra de Llorenç Bonet, y aparece en su libro “Camp de terra“. Y, por último, encontraréis otro fragmento del relato “Los antihéroes del 82” escrito por el periodista Ricard Torquemada.

Puro fútbol, pura literatura.

 

 

            ¿Qué Italia no realizó el mejor fútbol del Mundial? Eso por descontado. El esplendor, la brillantez y, en todo caso, el espectáculo, corrió a cargo del Brasil y, en ocasiones, de Francia y hasta de Polonia. Italia trenzó un fútbol rápido, eficaz y práctico; Brasil, vistoso, festivo, alegre, musical, tonificante. Brasil ha acertado al conjugar la fuerza y la filigrana, el malabarismo y la velocidad. Su fútbol es una fiesta. Para Brasil no rige ese socorrido principio de «sudar la camiseta». Su juego es eso, puro juego, un ejercicio de destreza, lúdico, simple y, sobre todo, asociado, todo lo contrario del fútbol laborioso, aplicado destajista que se le ha opuesto. Los cariocas constituyen un mundo aparte. Mientras Brasil juega, los demás trabajan”.

 

Miguel Delibes, en “El otro fútbol

 

 

 

Será un partido que recordaremos, del que hablaremos todavía cuando hayan pasado muchos años y sus principales protagonistas sean sólo nombres vinculados a la mitología del fútbol. Un partido que vimos con el corazón acelerado, en vilo, como algo electrizante y dramático y cuyos espectadores, tanto los abrumados con la derrota del Brasil como los exaltados con el triunfo de Italia, tendrán siempre por el más emocionante y el de mayor excelencia futbolística que ha visto este Mundial.

Estos son los contrastes y paradojas del balompié: Nada está escrito y la lógica se triza como un cristal. El mejor equipo de la Copa, el que partido a partido había venido exhibiendo el fútbol de calidad más elevada y consistente, cae derrotado, en un encuentro inolvidable, por una escuadra que, luego de unos comienzos mediocres y decepcionantes en la primera vuelta, había venido mejorando progresivamente hasta crecerse y demostrar que podía medirse con los más grandes de igual a igual y vencerIos.

Fui al Estadio de Sarriá con la seguridad de que los brasileños ganarían, pero, apenas ocupé mi lugar en la tribuna, y vi el estadio al tope, repartido entre esas dos barras animosas y multicolores, encrespadas de vítores, bocinas, bombos y banderas, tuve el pálpito de que algo sorprendente podría ocurrir. Estaba en el aire caliente y pegado en la expectativa de la gente, en la convicción rotunda de los hinchas de ambos bandos. Y en ese momento supe, con certeza total, que ganara quien ganara, el partido sería memorable.

Lo fue desde que se iniciaron las acciones y en esos primeros minutos, en que la pelota rodó por el centro de la cancha, entre los dos equipos fue evidente que se vería buen fútbol. Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el «match» con Argentina, Italia había salido, no a impedir que el adversario marcara goles, sino a marcarlos ella. No le quedaba otro remedio, por lo demás: el empate le bastaba a Brasil para clasificarse.

Sería una injusticia clamorosa decir que la escuadra de Enzo Bearzot ganó el partido porque la de Tele Santana jugó mal. Lo cierto es que, con excepción de algunas fallas de Serginho y de una cierta abulia de Waldir Peres —el portero es el más débil eslabón del equipo—, Brasil jugó magníficamente. Con la maestría y el pundonor de un campeón, luchando hasta el último instante por cerrar la ventaja que le sacó en tres ocasiones el once italiano. Lo consiguió por dos veces, merecidamente. Pero Italia anotó el tercer tanto y supo replegarse y resistir, con recursos de buena ley, hasta lograr esta clasificación que, más todavía que un triunfo sobre Brasil, significa la recuperación para Europa de un cetro futbolístico que se hallaba en América Latina.

El partido no tuvo un instante de abulia, anarquía o mediocridad. Las acciones se mantuvieron todo el tiempo en el nivel más alto, abundaron los tiros a los arcos, las jugadas inteligentes, las combinaciones primorosas y no hubo más brutalidad de la tolerable. No se puede hablar de un dominio de juego por alguno de los adversarios, pues, aunque, tal vez, la pelota estuvo más tiempo en el campo italiano –sobre todo en el segundo tiempo-, los contraataques de Italia fueron mucho más numerosos y más rápidos, y, también, lo más deslumbrante de la tarde.

Si, hasta ahora, la figura de esa delantera italiana había sido Conti, el gran señor y maestro de este partido fue Paolo Rossi, otrora legendario y que, en la primera fase, había interpretado un rol bastante pobre. Hoy estuvo lleno de ideas, de ímpetu, veloz, efectivo, fulminante en los remates, escurridizo en el regateo, potente al patear y astuto al cabecear. Sin desmerecer a sus compañeros, que jugaron, todos, admirablemente, Rossi fue el alma de este cuadro que se agigantó de manera increíble en relación con sus actuaciones anteriores en el Mundial.

Con una misión muy clara a cuestas, la de permanecer adelantado en todo momento, a fin de sujetar, retrasados, a los defensas brasileños y servir de ariete en los contragolpes de su cuadro, Rossi cumplió su cometido de maravilla, pero no contento con ello fue, también, un esforzado que, de cuando en cuando, bajaba a buscar el pase hasta su propio terreno y desde allí ponía en movimiento a Graziani, Conti o Tardelli en ofensivas relampagueantes y demoledoras. Los tres goles que marcó, y que destellarán sin duda mucho tiempo con una luz celestial para los italianos y un fulgor de infierno para los brasileños aficionados al fútbol, son un premio justísimo y una demostración concreta del magistral partido que jugó el delantero italiano.

Los comentaristas registran los ataques y contraataques de la tarde, la estadística probará que el equilibrio reinó todo el tiempo y que, si Italia ganó, fue porque Brasil no tuvo nadie que contuviera a un Rossi y, en cambio, Italia tuvo a un Gentile que no anuló a Zico pero sí lo disminuyó considerablemente.

Y esta vez –a diferencia de lo que hizo en el marcaje a Maradona- con más elegancia y destreza que violencia. Pero también el desempeño de los guardametas fue un factor decisivo a la hora en el resultado. Después de Rossi, el otro monstruo italiano de la cancha fue Zoff, quien, a la postre, resultó más efectivo a la hora de contener la ofensiva brasileña que el célebre «catenaccio» defensivo de su cuadro. No falló ni dudó ni se puso nervioso una sola vez. Los goles que le metieron Sócrates y Falcao sólo eran atajables con ayuda divina. Pero, en cambio, le vimos parar casi milagrosamente dos mortíferos chutazos de Falcao, otros dos cabezazos de Sócrates, salir siempre con oportunidad y despejar hábilmente con los puños cuando las circunstancias eran críticas. Waldir Peres, por su parte, estuvo nervioso, inseguro y sobre todo apático. De los tres goles que encajó, uno al menos era evitable si hubiera mostrado mejores reflejos.

Y bueno, con el desenlace del partido de esta tarde, el Mundial cambia de tónica de composición y de color. Echaremos de menos a los brasileños, no sólo a su fútbol vistoso y creador, sino también a la alegría de esa «torcida» que encendía las tribunas y las calles de España con su música, sus bailes, su buen humor a prueba de todo (incluidas, esperamos, las derrotas), y por supuesto que nos apenará no ver más, en los partidos que faltan, esa cometa mágica que salía de la «torcida» y se paseaba a ritmo de samba sobre la cancha animando subrepticiamente a sus jugadores.

Pero ni siquiera los que esperábamos el triunfo de Brasil debemos ponernos tristes. El fútbol es el fútbol y esta tarde hemos visto que lo que más admiramos en el cuadro brasileño puede lucirlo Italia cuando quiere: ingenio y garra, imaginación y destreza, alegría y potencia. Toquemos madera para que en los partidos que le falta jugar, Italia sepa estar a la altura de esa responsabilidad que con tanta valentía y talento ha conquistado en esta tarde histórica.

Mario Vargas Llosa, artículo publicado en el diario ABC

 

 

 

“El meu primer orgasme no me’l dóna una dona sinó que és fruit d’un partit que em canvia la vida. Es disputa al ja desaparegut camp de l’Espanyol a l’avinguda de Sarrià, un Itàlia-Brasil. Tres a dos a favor dels italians amb aquella fabulosa tarda de l’ídol Paolo Rossi, partit hipnotitzant per la bellesa estètica de dos equips que representaven estils antagònics executats brillantment. Encara ara, al Youtube visualitzo durant les tardes d’investigació futbolística aquella obra mestra que era el Brasil tècnic i elegant enfront d’una Itàlia tàctica i disciplinada. Els colors de la samarreta de la canarinha i el sobri disseny blau i blanc de l’escuadra italiana s’entrellaçaven a la Barcelona mediterrània i solejada en un moment de bellesa estètica memorable.

Llorenç Bonet en “Camp de terra

 

 

“El fútbol ha sido y será siempre mi compañero de viaje vital. Mi primer recuerdo de un partido completo es del Yugoslavia-España de finales del 1977, seguramente por el impacto de aquel gol tan valioso como extraño de Rubén Cano a centro imposible de Cardeñosa; mi primera redacción futbolística escolar y mi primera explosión de euforia en la niñez fue de la final de la Recopa de Basilea; mi primer enamoramiento, de Maradona; y mis primeras lágrimas alrededor del fútbol, luego llegaron muchas más, fueron con la eliminación de Brasil contra Italia en el Mundial de España de 1982. Vi aquel partido con mi padre, sentados en dos sillas de apartamento alquilado, en el comedor, en una televisión pequeña con antenas en blanco y negro”.

Ricard Torquemada en “Los antihéroes del 82

 

15 de mayo: 117 años del primer partido de la selección italiana

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Imagen de www.es.wikipedia.org

Hoy, 15 de mayo, se cumplen 117 años del primer partido jugado por la selección de fútbol de Italia. Encontramos una referencia a esa efemérides en “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“.

“El partido de Sarrià era el 397 en la historia de la Nazionale Italiana di Calcio. Selección que nació en 1898, pero que solo disputó su primer partido internacional el 15 de mayo de 1910. Aquel día, en Milán, la escuadra vestida con camiseta blanca venció a Francia 6-2. Los colores del pantalón y las medias eran diferentes. Dependían del equipo al que perteneciera el jugador, no por disposición ni política federativa sino porque no había. Solo se consiguió el dinero para comprar las camisetas más baratas, así que a los convocados, como en cualquier equipo de barrio, les tocó traer medias y pantalones desde sus clubes. Fue el primero de muchos partidos oficiales. La camiseta azul se estrenó en el tercer partido, un juego contra Hungría, el Día de Reyes de 1911, en el estadio Cívico Arena de Milán”.

 

wilmar cabrera

23 de abril: Día del libro, los autores y las dedicatorias… futboleras

11 libros Sant Jordi

 

Ya tenemos aquí un nuevo 23 de abril. El gran día de la fiesta del libro. En Catalunya, además, celebramos también el día de la rosa. Y no se me ocurre mejor fiesta que esta, una celebración en la que las calles se inundan de libros y rosas.

Me he puesto a bucear en el blog para recuperar los artículos que he ido publicando con motivo de los anteriores Días del Libro. Se trata, en concreto, de los correspondientes al año 2015 y el 2016. Lo que he descubierto es que hace dos años hice una recopilación de once libros de temática futbolera para el público infantil y otros once para lectores adultos.

 sant jordi adultos

Un año después, es decir, el 2016, lo que hice fue reunir sobre el terreno de juego del fútbol y la literatura una selección de autores no solo declaradamente futboleros, sino que habían publicado alguna obra con esta temática.

Alineación escritores Sant Jordi 2016 - copia

Para la edición del Día del Libro de este año me he decidido a continuar explorando el hilo de los autores. El contacto con el escritor de una obra, sea de la temática que sea, siempre es grato y agradable. Y particularmente siempre me ha hecho especial ilusión el momento de conocer a alguno de ellos en persona, poder intercambiar algunas palabras sobre fútbol y literatura y conseguir su dedicatoria.

Por esa razón, he querido dedicar el artículo de este año a la modesta colección de dedicatorias que conservo como oro en paño en lugar destacado de mi biblioteca. Os invito a que las veáis, pero, sobre todo, a que leáis a sus autores.

Jordi Agut en “L’últim defensa

Jordi Agut

jordi agut.png

 

Llorenç Bonet en “Camp de terra

LlorençBonet

llorenç bonet

Wilmar Cabrera en

Los fantasmas de Sarrià visten de chándal

Wilmar Cabrera firma

wilmar cabrera

Vicent Dasí en “El millor dels 22

Vicent Dasí

vicent dasi

Gerard van Gemert en “Lucha por la victoria“,

de la serie “Futbolmanía

Gerard van Gemert

gerard van gemert

Andrés Iniesta en “La jugada de mi vida

Andrés Iniesta

andres iniesta

Jordi de Manuel en “Lletres al camp

Jordi de Manuel

Jordi de Manuel en “Orsai

Jordi de Manuel Orsai

jordi de manuel orsai4

Joan Gols (Jordi de Manuel) en “Pantera negra

Jordi de Manuel Pantera Negra

jordi de manuel pantera negra

Ignacio Martínez de Pisón,

relato “El fin de los buenos tiempos

Ignacio Martínez Pisón Fin buenos tiempos

ignacio pison fin buenos tiempos.jpg

Ignacio Martínez de Pisón,

en “El siglo del pensamiento mágico

Ignacio Martínez de Pisón

ignacio pison siglo pensamiento magico.jpg

Miguel Ángel Ortíz Olivera en “Fuera de juego

Miguel Ángel Ortiz - Fuera de juego

miguel angel ortiz fuera juego

Miguel Ángel Ortíz Olivera

en “La inmensa minoría

Miguel Angel Ortiz - Inmensa minoría

miguel angel ortiz inmensa minoriva.jpg

Jaime Palomo Cousido,

en “El loco Higuita y el escorpión“,

de la serie “Gol o penalti

Jaime Palomo

jaime palomo cousido

Víctor Panicello en

7000 metres quadrats de gespa

Víctor Panicello

victor panicello.jpg

Quique Peinado en “¡A las armas!

Quique Peinado

quique peinado.jpg

Jordi Puntí en “Lletres al camp

Jordi Puntí - Letres al camp

Jordi Puntí en “Cuando era un Neeskens“, relato publicado en “Cuando nunca perdíamos

Jordi Puntí - Cuando nunca perdíamos

jordi punti

Pablo Ríos y Santiago García

en “Fútbol. La novela gráfica

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futbol novela grafica.jpg

Pablo Santiago Chiquero

en “Once goles y la vida mientras

Pablo Santiago Chiquero

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Quien sabe si mañana, con un poco de suerte, consigo ampliar mi colección 🙂

“Un balón envenenado”, de Luis García Montero y Jesús García Sánchez, para el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

 

 

“Mis amigos poetas futboleros

a veces tienen lunes desastrosos.

Da igual que sean de liga o amistosos,

si pierden sus equipos andan fieros”.

Fragmento de “Mis amigos poetas futboleros”, de Daniel Rodríguez Moya

 

Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, una iniciativa aprobada por la Unesco en 1999 en París. Uno de sus objetivos es el de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenzadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas. El día, en Europa, se conoce como la “Primavera de los Poetas”, y significa la celebración de numerosos actos en los que la poesía es la protagonista absoluta.

No he sido capaz de encontrar si en alguna ocasión se ha realizado alguna acción especial desde el ámbito del fútbol para conmemorar este día. Por ejemplo, si algún club de fútbol celebró el Día Mundial de la Poesía organizando un recital poético, o repartiendo poemas entre los asistentes al partido de esa jornada. En cualquier caso, no sería nada extraño, puesto que la relación entre fútbol y poesía ha sido constante y fructífera a lo largo de la historia.

 

ÁRBITROS

Y tres señores de negro,

Un pito y dos banderines:

Alcancías de improperios.

Rafael Martínez Shaw

 

El año pasado, con motivo del 21 de marzo, publiqué este artículo en el que además del “Poema de fútbol” de Walter Saavedra y Claudio Cherep hacía también referencia a uno de los libros imprescindibles en la biblioteca de todo amante del fútbol y la literatura: “Épica y lírica del fútbol”, de Julián García Candau.

Se trata de un trabajo que ofrece una completísima recopilación de textos de autores de todas las épocas. Desde Rabelais a Shakespeare, pasando por Machado, Alberti, Miguel Hernández, Pemán, y muchísimos otros, el libro es un completo catálogo de poemas que constituye una magnífica muestra de la relación entre fútbol y poesía.

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Hoy, en este día tan especial, vale la pena volver a reivindicar el papel del fútbol como inspirador poética a través de otro libro “Un balón envenenado”, un volumen especial publicado en la Colección Visor de Poesía, en cuyo trasfondo encontramos el trabajo de dos grandes de la poesía: Luis García Montero y Jesús García Sánchez.

En la sinopsis podemos leer:

La colección Visor de Poesía tiene la costumbre de celebrar con un libro especial cada centena de títulos que alcanza su catálogo. Con motivo de la aparición del número 800 se presenta ahora “El balón envenenado”, una antología de poemas dedicados al fútbol. El lector encontrará aquí hermanados los nombres de Platko, Di Stefano, Pelé, Messi o el Niño Torres con Rafael Alberti, Miguel Hernández, Mario Benedetti, Mújica Laínez o Eduardo Galeano. Un partido de fútbol resume en 90 minutos muchas preguntas sobre la memoria, el futuro, la identidad, la suerte, la justicia, el yo y el nosotros. No es extraño que los poetas se hayan interesado por este deporte rey, sin duda el más republicano de todos, desde los años de la vanguardia hasta nuestros días. Como cualquiera de los grandes asuntos relacionados con la vida, el fútbol ha provocado himnos y elegías, sátiras y cultos a la personalidad, declaraciones de amor y de principios.

Lo que corre por las barras de los bares, las discusiones de autobús, los quioscos de prensa, las llamadas de teléfono, las alegrías y tristezas de la gente, no puede ser ajeno a la poesía. Del mismo modo, estamos convencidos de que la poesía sigue ocupando un lugar en la vida. Así lo demuestra un catálogo con 800 títulos, casi un partido con 800 goles. Gracias, lector, por tu compañía.

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Un balón envenenado” es una auténtica joya, una delicia de obra que pone a nuestro alcance una extraordinaria recopilación de poesías de temática futbolera, un atractivo catálogo con una completa diversidad de perspectivas y miradas.

“Elemental y recio, tu pasado

es la cruda tangente para el vuelo

de un litro de aire en cuero aprisionado…”

Fragmento de “Oda a Jacinto Quincoces”, de Federico Muelas

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Poemas escritos por autores que son declarados apasionados del fútbol y también por otros que no lo son. Homenajes a jugadores, a equipos, a estadios, a momentos vitales en los que el fútbol es el centro del mundo, a episodios históricos de la historia del fútbol, a la afición, al árbitro… En “Un balón envenenado” hay espacio para todas las caras del poliédrico universo fútbol.

Algunos ejemplos para que os hagáis una idea de lo que se reúne en este volumen. Autores de Chile, Nicaragua, Perú y España, entre otras nacionalidades. Apasionados de clubes como Nacional de Montevideo, el Manchester United, San Lorenzo, Boca Juniors Atlético de Madrid, Xeréz, Osasuna y algunos más.

Homenajes al fútbol callejero y al fútbol de la infancia, a la grada y a los estadios abandonados, a legendarios jugadores y a goles inolvidables… Versos de poetas, escritores e incluso cantantes. Palabras que se convierten en versos para ofrecernos inolvidables metáforas en torno al mundo del fútbol.

A todo ello cabe añadir un ensayo de presentación que es una auténtica reivindicación de lo que el fútbol ha significado y continúa significando desde un punto de vista social, pero también como parte inherente a la formación de nuestra identidad.

“… la verdadera verdad de las cosas

es que nosotros éramos gente de acción

a nuestros ojos el mundo se reducía

al tamaño de una pelota de fútbol

y patearla era nuestro delirio

nuestra razón de ser adolescentes…”

Fragmento de “Los profesores”, de Nicanor Parra

El libro ideal para leer en días como hoy, de reivindicación poética, pero también para llevarlos en el bolsillo de la chaqueta e ir echándole un vistazo de tanto en tanto, a medida que el partido transcurre, para disfrutar de lo que vemos sobre el “tapete verde del azar” explicado a través de los ojos y las palabras de los poetas.

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Imagen de www.ladiestradegerrard.wordpress.com/futbol-vintage-2/

100 años de TBO y fútbol, 100 años de fuTBOl

El TBO, una de las publicaciones de mayor impacto emocional para varias generaciones, cumple 100 años. Hace un par de semanas, Javier Pérez Andújar escribía un artículo especial con motivo de esta conmemoración en El Periódico de Catalunya. El texto comenzaba así:

“El próximo 17 de marzo, pero otros estudiosos aseguran que fue el día 11, hará 100 años que el primer número del semanario TBO salió de un pequeño taller litográfico de la calle de Enric Granados. Su legado cultural abarca todo el siglo XX y llega hasta el nuestro. En primer lugar, ha contribuido a un oficio, el de dibujante, que en más de una ocasión ha puesto a Barcelona en la cresta de la ola. Y por supuesto ha formado y entretenido a generaciones de lectores. Además ha nutrido el imaginario colectivo con personajes, como la familia Ulises, y con secciones, como Los grandes inventos del TBO o De todo un poco, que acabaron siendo parte de la vida y del lenguaje cotidianos, y trascendieron mucho más allá de nuestra ciudad, donde había empezado todo esto.”

 

A lo largo de todos estos años el TBO ha sido un completo retrato sociológico de la sociedad y las diferentes épocas por las que atravesaba. Y entre los temas tratados, como no podía ser de otra manera, también ha habido una importante presencia del fútbol.

Por esa razón, hoy, 17 de marzo, es un día idóneo para recordar algunas de las portadas que la publicación dedicó a este deporte, y con las que tan agradables ratos pasamos muchos de nosotros.







13 de marzo:

 

 

El calendario del fútbol y la literatura es un inagotable manantial de curiosidades. Veamos.

Ayer, 12 de marzo, el Barça caía derrotado por 2-1 en el campo del Deportivo de La Coruña en un encuentro que puede resultar “importantísimo” para el desenlace de la Liga.

Importantísimo” también era como calificaba Johan Cruyff el partido que el Barça tenía que jugar en la temporada 1993-1994, también por estas fechas, contra el mismo equipo, por aquel entonces llamado con total merecimiento “Superdepor”.

En aquella ocasión, el partido debía disputarse en el Camp Nou, siendo el resultado final de FC Barcelona 2 – Deportivo 0.

Como consecuencia de aquel encuentro el dibujante e historietista de La Vanguardia Enrique Ventura publicaba la siguiente viñeta, exactamente el 13 de marzo de 1993, hace hoy exactamente 24 años. Una ilustración que ha formado parte de la exposición “Gols de tinta“.

Aquel año Barça y Depor acabaron la liga ocupando los dos primeros puestos, resultando el equipo blaugrana ganador por gol average.

Ayer, David venció a Goliat.