10 de octubre en “Futbolín”, de Alessio Spataro. DeBolsillo

 

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8 de octubre: 17 años de la retirada del dorsal 10 de Maradona en el Nápoles

 

 

Hoy, 8 de octubre, se cumplen 17 años de uno de los homenajes que el Nápoles ofreció a Maradona: la retirada para siempre del dorsal número 10. Lo explica Juan Villoro en el tercer bloque de esa biblia de la literatura futbolera que es “Dios es redondo” y que lleva por título “Vida, muerte y resurrección de Diego Armando Maradona”.

El texto viene precedido por el título “Las opiniones de un pie izquierdo”, y es el siguiente:

 

El domingo 8 de octubre de 2000 la camiseta número 10 fue retirada para siempre la alineación del Nápoles. Otro episodio en la ópera que Diego Armando Maradona representó al borde del Vesubio. Cuando el dios de los pies pequeños llegó al equipo, en 1984, el Nápoles se había salvado del descenso por un punto. Los méritos deportivos del club eran escasos, pero tenía una fanaticada de taquicardia. En un acto de 15 minutos, el argentino fue recibido por ochenta mil feligreses en el Estadio San Paolo y sucumbió a su segunda pasión pública, el llanto inconsolable. La verdad sea dicha, el redentor no estaba en mejor estado que su equipo. Venía de una larga hepatitis, una fractura marca Goikoetxea, el fracaso en el Mundial de España 82, largas disputas con la directiva del Barcelona y el recién adquirido vicio de la cocaína. A los 23 años podía convertirse en un jubilado precoz.

 

11 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Hoy, 11 de septiembre, se celebra la Diada Nacional de Catalunya, un día con el que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión Española, el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Se trata de un día con un marcado carácter político, como también lo tienen otros sucesos ocurridos en otros lugares del mundo y que también eligieron esa casilla del calendario. Los ejemplos más claros serían el atentado terrorista contra las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre del 2001, o el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973.

La importancia de esos hechos no podía quedar al margen del fútbol y la literatura, por lo que en un día tan especial como el de hoy vale la pena recuperar algunos ejemplos de cómo se pasea esa fecha por las páginas de nuestra particular biblioteca de libros de fútbol.

 

Manuel Vázquez Montalbán en

Fútbol. Una religión en busca de un Dios”. Editorial Debate, 2005

“No hay que ver, pues, a Núñez como un dictador a la vieja usanza, defendiendo como gato panza arriba su pedestal civil, sino como un profeta de una nueva cosmovisión barcelonista en la que la vinculación nacional será un simple paisaje emocional para el 11 de septiembre, ni un minuto más. El Barça del futuro podrá estar formado por jugadores apátridas que en estos momentos ya deben de estar incubándose en laboratorios holandeses de ingeniería genética, alimentados, eso sí, con sueros aromatizados con pan con tomate artificial para que el globalizado público del futuro perciba el olor a pan con tomate nada más salir los jugadores al césped y se sienta por ello zoológicamente ratificado.

 

 

Barça i política”, conversa entre Manel Serras i Ferran Ariño,

en “Amb blau sofert i amb grana intens”, Editorial Proa, 1999.

 

“Fent una ullada a la història ens trobem amb situacions de clara identificació del Barça amb el sentit de catalanitat. Per exemple el juny de 1925, quan Milans del Bosch, llavors capità general de Catalunya, va tancar les Corts durant sis mesos perquè s’havia xiulat l’himne espanyol, va haver-hi una resposta clara no solament dels socis, sinó de la societat catalana que va donar suport econòmic a l’entitat.

             Però era conseqüència d’una altra cosa. Llavors el Barça era un dels elements que reflectia aquella situació. I sort que era així. Però ara molta gent, sobretot la més jove, es pensa que el Barça era un element actiu polític. I per sí mateix no ho ha estat mai. En els butlletins interns del Barça s’explica que Pompeu Fabra va donar classes de català als socis, i es feia una referència habitual als 11 de setembre, i es convocava els socis a les manifestacions, però ningú s’escandalitzava per tot això. Era una entitat viva del país”.

 

 

Juego sucio. Fútbol y crimen organizado“, Declan Hill. Alba, 2010

 

En este negocio, la gente habla. El flujo de información es un fenómeno poderoso y mensurable. La clientela habla de los corredores de apuestas que son de fiar y de los que no. Rivales que se detestan se pasan información sobre clientes que no pagan. El presupuesto elemental de muchos circuitos de apuestas ilegales es el de la «información perfecta»: alguien en algún lado sabe todo lo que hay que saber sobre determinado asunto. Debido a la facilidad con que se transmite la información , y a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el Pentágono se planteó la posibilidad de crear un mercado de futuros basado en ataques terroristas e intentos de asesinato del presidente George W. Bush.

 

juego sucio declan hill

 

 

“¿Quién mató a Kennedy“, en “Historias del calcio“,

Enric González, RBA 2007

 

“Abundan quienes creen que la llegada a la Luna fue un montaje, que el 11-S fue organizado desde Jerusalén y el Pentágono, que los socialistas españoles mantienen una relación perversa con unos polvos bóricos y que Elvis Presleys sigue vivo. En Italia, el país de la dietrología (la ciencia de lo que está detrás, oculto), esa tendencia a la fabulación posee una gracia especial por la distancia entre lo real (el país funciona de milagro) y lo fantástico (todo lo que ocurre forma parte de un plan maestro).

                La última gran teoría dietrológica italiana explica bajo una nueva luz lo que ha ocurrido en el calcio. Pensábamos que el director general de la Juventus, Luciano Moggi, había creado una trama de relaciones con los poderes federativos y arbitrales que le permitía manipular los resultados. Parecía que las conversaciones telefónicas intervenidas a Moggi y a otros dirigentes de su cuerda resultaban esclarededoras: pedían un árbitro así o asá, que amonestar a tal jugador o a tal otro, que pitara un penalti a favor de éste o aquél…, y el domingo siguiente salía todo clavado. El asunto se perfilaba bastante claro, dentro de la turbiedad.

 

 

Fútbol contra el enemigo“, Simon Kuper. Editorial Contra, 2012

 

“A pesar de todo, muchos iraníes se aficionaron al fútbol gracias a ese Mundial. Ser aficionado al fútbol empezó a reemplazar a fumar cigarrillos como imagen icónica de la cultura juvenil occidental. Mientras caminaba por la ciudad iraní de Isfahán poco después de los ataques del 11 de septiembre, un estudiante iraní se acercó a un amigo mío británico y lo acribilló a preguntas:

                – ¿Eres inglés? ¿Sabes que, después de Israel y de los Estados Unidos, vosotros sois nuestros peores enemigos? ¿No crees que George Busch es el mayor terrorista del mundo por apoyar a Israel? ¿Tú qué opinas: en el Manchester United, Beckham debería jugar en la banda derecha o en el centro”?

 

“Después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo conoció a Bin Laden, los fans del Arsenal crearon un nuevo cántico:

Se esconde cerca de Kabul,

es hincha del Arsenal,

Osama

¡Oh oh oh oh!

                Poco después de eso, Bin Laden demostró que él y sus seguidores aún tenían una visión del mundo propia de un fanático del fútbol. En diciembre de 2011, el departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo público un vídeo suyo en el que recordaba los ataques del 11 de septiembre. En él, Bin Laden recuerda a un seguidor que, un año antes, le había dicho: «Te vi en un sueño, estabas jugando un partido de fútbol contra los Estados Unidos. ¿Y cuando nuestro equipo salió al campo, eran todos pilotos!». En el sueño los pilotos de Al Qaeda ganaban el partido”.

 

futbol contra enemigo

 

Vicenç Villatoro en “Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça“. Alfaguara, 2010

 

                Faltos de épica, hijos y nietos como mucho de una épica de derrotados, de perdedores de Ligas, como nos llamaba Félix de Azúa, entre el 11 de septiembre de 1714 y el 26 de enero de 1939, entre el anarquista de Terrassa y el señor de Terrassa, a los míos, a mi clase, a los que temíamos el lunes porque los castellanos de los carmelitanos eran del Madrid y se burlarían de nosotros y los catalanes de Can Culapi pensaban –entonces- que el fútbol era el opio del pueblo o el entretenimiento de los pobres, nos convernía que pasara finalmente lo que ha pasado, la entrada en la era no sé si llamarla mesiánica o messiánica. De Messi, claro. Pero esta era viene fundamentalmente de Guardiola. Messi triunfa en el Barça y no triunfa en la Argentina de manera paralela porque el molde es otro, el entorno es otro. Y el molde que ha triunfado en el Barça, que nos ha dado una era épica y una era messiánica, que nos ha hecho definitivamente y eternamente felices –lo seguidores siendo, en el recuerdo, incluso cuando se acabe, porque un día u otro se acabará, es lo que sentimos nuestro, como portadores de los valores de la clase media, de la gente del centro del campo, del centrocampismo inteligente y sobrio, que enlaza con lo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres, no sobre el fútbol, sobre la vida.

 

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Futbolítica“, Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

“En aquell temps, el Júpiter, que havia adoptat un Escot d’alt simbolisme polític, ja que recollia la senyera i la coronava amb un estel Blau, emulant els primers antecedents de la bandera independentista catalana, que aparegué formalment en un document del Comitè Pro Catalunya amb data de l’11 de setembre de 1918, reforçà la seva identitat obrerista i catalanista fins al punt de forjar la llegenda, en aquells anys de pistolerisme, que els seus jugadors, molts d’ells vinculats al sindicalisme anarquista, aprofitaven les instal·lacions i els desplaçaments de l’equip per custodiar i traslladar armes, de vegades amagades dins de les pilotes de cuir, destinades a grups armats anarquistes com Los Solidarios”.

 

“De fet, Pinochet protagonista el cop d’estat contra Salvador Allende en un moment d’allò més dolç per al futbol xilè. Aquell tràgic 11 de setembre de 1973, quan els militars colpistes ocuparen el Palacio de la Moneda, el Colo-Colo feia ben poc que havia assolit la que fins aleshores havia estat la seva principal fita esportiva: arribar a la final de la Copa Libertadores. A més, la selecció xilena estava a punt de classificar-se per al Mundial del 1974, un objectiu que assolí ja amb Pinochet al poder i després que la Unió Soviètica es negués a jugar a l’estadi Nacional, convertit en camp de detenció i tortura d’opositors al règim durant els mesos immediatament posteriors al cop d’estat”.

 

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“La suela de mis zapatos”, Gonzalo Suárez. Seix Barral, 2006

 

TESTAMENTO DE UN JUGADOR AZULGRANA

                Un martes 11 de septiembre del 62, la noche en la que un tal Eder Jofre retenía el título mundial de los gallos, ganando por K.O. a un tal Joe Medel, Eulogio Martínez, entonces delantero centro del Barça, se mostró muy explícito conmigo y me proporcionó, sin yo buscarlo, otro de los reportajes que, en su día, causaron sensación. Por supuesto, el delantero centro estaba muy enfadado. Pero su cólera, ahora, fuera de contexto, dista de equipararse a la de Aquiles. Es, más bien, la de un niño despechado. Y, en algunos aspectos, cargado de razón.

 

Cuando, ahora, muchos años después, releo estas líneas, me viene a la mente, sin que yo pueda evitarlo, la imagen de Eulogio Martínez atropellado por un coche, mientras reponía una rueda al suyo, precisamente en la Diagonal y probablemente muy cerca de donde, ese martes 11 de septiembre, estábamos cenando. La noticia de su muerte apenas ocupaba, en las páginas deportivas del periódico, un recuadro algo mayor que el pedazo del lenguado trinchado. Siento vértigo y me entristece comprobar, una vez más, la futilidad de la fama y de otros nimios asuntos que, en su día, han motivado nuestro interés o suscitado escándalo. Esto dicho, retomemos las palabras de Eulogio Martínez.

 

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“Todos tenemos nuestra cruz”, por Raül Llimós, en “Relatos del Mundial”

 

Julio Salinas Fernández (Bilbao, 11-9-1962). 6 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas del rey, 1 Recopa, 1 Supercopa de Europa, 4 Supercopas de España; 19 temporadas como profesional (Athletic Club, At. Madrid, FC Barcelona, Deportivo, Sporting de Gijón, Yokohama Marinos y Alavés); 395 partidos en 1º División, 152 goles; 56 veces Internacional, 3 Mundiales (1986, 1990, 1994), 2 Eurocopas (1988, 1996), 23 goles con la selección. Cifras espectaculares, que resumen la carrera de un delantero que nunca dejó a nadie indiferente.

 

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“Futbolín”, de Alessio Spataro. Punto de Lectura, 2016

 

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“Futbolistas de izquierdas”, Quique Peinado. Léeme Libros, 2015

 

“Tras el bombardeo de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, Colo Colo, casa de admiraciones reverentes hacia el futbolista comunista, vive un curioso proceso. Como otros equipos en Sudamérica, hace presidente de honor a Augusto Pinochet, como blindaje frente al previsible acoso por parte del régimen. Este movimiento se convierte ciertamente en algo habitual en la Sudamérica de las dictaduras militares: el Olimpia de Paraguay también nombra presidente de honor al general Alfredo Stroessner, en Uruguay la Junta apoya más que veladamente al Peñarol y en Ecuador, el ejército tiene su propio equipo, El Nacional. Caszely había salido de allí en el momento justo”.

 

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“Fin de siglo”, de Enric González, en “Historias del calcio”, RBA, 2007

 

“Hay quien dice que, en términos históricos, el siglo XX concluyó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. También se puede pensar que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el primer ataque terrorista a gran escala. En esos mismos términos, quizás el siglo XX del calcio concluyó ayer, 22 de abril de 2007, con el decimoquinto scudetto del Inter”.

 

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Messi no és perfecte“, por Xavi Torres,

en “Relats Solidaris de l’Esport“, 2015

 

“La ‘palomita’ no es va fer el 19 de desembre (a Poy no li anava bé), sinó l’11 de setembre de 2004, jornada de la Diada de Catalunya i que també ho va ser ‘canalla’. Quasi un miler de seguidors de Central vinguts d’arreu de Catalunya, Espanya i Europa van participar de la festassa que es va fer a Polinyà, al Vallès Occidental. I Aldo Pedro Poy, amb ells. Ja sabeu, semicercle davant de la porteria, pilota al punt just i rematada en ‘palomita’ de Poy a gol. I abraçades. I la bogeria. “És el dia que més a prop he estat de Rosario!”, s’escoltava entre els assistents. Un autèntic òrgan de premsa i difusió de Rosario Central.”

 

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“Platón en Anfield”, de Serafín Sánchez. Laertes, 2015

 

Agüero contra Racing. 11-09-2005. Otro pequeño hecho de puro músculo «made in» la tierra del potrero. Uno de esos jugadores que tanto recuerda a Maradona, Ortega y demás gambeteadotes tan bajitos como imparables. Por si fuera poco, el gol que más me gusta de Agüero lo hace en un partido de máxima rivalidad, jugando para Independiente contra Racing en el derbi de Avellaneda”.

 

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“Johan Cruyff 14. La autobiografía”, Johan Cruyff. Planeta, 2016

 

“Hacía falta un entrenamiento mejor para crear el fútbol hábil y entretenido con el que siempre se ha asociado al Ajax. Todos teníamos que trabajar en ello manteniendo la paz en el club y siguiendo de cerca la evolución de todos los implicados, determinando quién podía hacerlo aún mejor y quién tenía que funcionar de otra manera. Y todos tenían que recordar que todo lo que hacían debía ser en interés del Ajax.

                Entretanto, yo dudaba cada vez más de las buenas intenciones del comisario Leo van Wijk. El 11 de septiembre de 2015, antes de la filtración del informe, Van Wijk, Ling y yo lo habíamos repasado juntos a fondo. Puesto que Leo había asentido de manera entusiasta con cada palabra del informe, Tscheu y yo nos quedamos perplejos cuando, cuatro días después, el consejo tomó medias que eran más o menos opuestas a lo que habíamos comentado con Van Wijk. Por ejemplo, Van der Sar había pedido que volviera Kinsbergen, porque tenía tanto trabajo que casi no le quedaba tiempo para su vida personal”.

 

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2 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Imagen de www.isecsports.wordpress.com

Los primeros días de septiembre acostumbran a ir asociados a los inicios de las principales competiciones. El fútbol va arrancando, poco a poco, intentando dejar atrás el parentesis vacacional de julio y agosto. Aparentemente, la primera semana del nuevo mes todavía se desplaza al ralentí, como si tuviera que hacer esfuerzos para abandonar el sopor estival. Sin embargo, el 2 de septiembre es un día con una importante representación en el calendario del fútbol y la literatura, y en el que, curiosamente, coinciden varios debuts.

A continuación, algunos ejemplos:

 

Épica y lírica del fútbol”, de Julián García Candau

Pelé nació en una familia modesta y alcanzó la gloria deportiva y la riqueza. Su padre era un humilde zapatero de Treis Coraçoes que como futbolista militó en el Atlético Mineiro y fue conocido como Dondinho. Pelé jugó primero en el equipo juvenil del Bauru Atlético y poco antes de cumplir los dieciséis años fichó por el Santos. Su debú en el Santos fue el 2 de septiembre de 1956 y lo hizo al sustituir a el ecchi. Fue en Sao André en un partido amistoso contra el Corinthians.

 

 

 

Del Olimpo al barro, la lucha continua”, de Agustín Benito,

enRelatos solidarios del deporte

 

                A pocos kilómetros de Lezama, Joaquín Caparrós dirigía al Athletic. El entrenador sevillano buscaba un lateral izquierdo que pudiera competir o cubrir la ausencias de Asier del horno y se fijó en Koikili, un pequeño lateral muy bravo que nunca se daba por vencido. Fue un fichaje inesperado, un capricho del técnico andaluz para muchos. Caparrós le mostró el camino y el jugador lo recorrió con la cabeza bien alta. Se apoderó de la banda izquierda y cerró el paso a muchos delanteros, e incluso lo intentó con Leo Messi.

                Espartaco, así lo llamaban sus compañeros del Sestao River, debutó con el Athletic en el Camp Nou contra el Barça de Ronaldinho, Deco, Iniesta, Henry… y de Messi. Aquel 2 de septiembre de 2009 su misión fue detener al astro argentino y salió airoso del primer combate, aunque fue expulsado. Inconvenientes del oficio.

 

Julián Lucendo”, por Fabián Ortiz, en36 historias solidarias del deporte”, pág. 85/86

                Entonces, el árbitro pita y la crónica de aquel Valladolid – Barça del 2 de septiembre de 1989 correspondiente a la primera jornada de la Liga de Primera División dirá que el Barcelona llevó el peso del partido y que dispuso de algunas ocasiones de gol para adelantarse en el marcador e incluso ganar el partido, pero resulta que el equipo castellano hizo el primer gol y después otro, y todo se fue al traste y Cruyff me cambió por el Nano Soler y caímos por un 2 a 0. Mire usted, señor periodista, el fútbol es así, unas veces se gana y otras se pierde, y, si las fuerzas están muy igualadas, se empata.

 

 

Fútbol es fútbol, por Quim Monzó, en La Vanguardia del 21/11/2015 

Hace unos días leí la entrevista que Sergi López-Egea hizo a Ramon Maria Calderé, exjugador del FC Barcelona y ahora secretario técnico del Sant Andreu, ese equipo que arrastra la cruz de tener que soportar que cada vez más locutores de deportes lo pronuncien San Andreu, como si la te no existiese. En la entrevista, que nace de un repaso a los recuerdos de los futbolistas de los duelos con el Real Madrid, Calderé explica su debut como jugador del primer equipo azulgrana, el 2 de septiembre de 1984, en un partido en el Bernabeu que ganó el Barça por 0 a 3. Calderé marcó el tercer gol, de cabeza: “Mi abuelo estaba ingresado en el hospital de Reus y fui a verlo unos días antes de viajar a Madrid. Quería darle una alegría y se lo prometí: ‘Abuelo, marcaré un gol en el Bernabéu para ti’. (…) Centró Víctor y yo rematé de cabeza. Fue increíble. Debut en el Bernabéu con victoria y gol. Mi abuelo tuvo una inmensa alegría”.

 

 

Jóvenes promesas”, Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                – A ver, a ver… Somos dieciséis equipos, ¿no? O sea, que después del primer partido quedaremos ocho.

                Argüello aplaudió:

                -¡Quedaremos, bien dicho, quedaremos!; eso es ser positivo, ¡sí, señor!

                – Y después del segundo partido –continuó Pichichi- quedaremos cuatro, o sea, una semifinal, que se dice en Bilbao.

                Zamora asintió:

                -Eso es. Y los dos que ganen, juegan la final, el día 2 de septiembre.

 

Jóvenes promesas, de Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                La mañana del 2 de septiembre, Paco Bru estaba más preocupado que nunca. El partido era a las tres y a la hora de salir hacia el Stadion aún no veía un equipo claro. Exceptuando la portería, no tenía posibilidad de formar ninguna línea de garantías: detrás, Otero seguía mermado por el pie; Arrate no podía ni apoyarse en la rodilla izquierda; en medio, Belauste quedó descartado por una dolorosa distensión; la capacidad regenerativa de los dieciocho años de Samitier no era milagrosa y tampoco estaría para jugar, y delante, Acedo caminaba pero no podía correr y Patricia tenía la pierna rígida y de color nazareno.

 

Niños futbolistas”, Juan Pablo Meneses

                En el mundo del fútbol todos se conocen. Aunque, en realidad, uno debería decir que todos se desconocen. A cada nombre de manager que le consulto, el agente FIFA me responde parecido. Ese es un sinvergüenza. Ese es un delincuente. A ese ni me lo nombres. Dice que le han «levantado» jugadores de sus narices. Hoy, la manera más fácil de captar a un jugador de otro representante es haciéndole regalos y esperando a que termine el contrato anual. Recuerda que a él le levantaron a uno regalándole una consola Nintendo Wii, y a otro regalándole un autor.

                Si quieres entrar en este negocio, debes saber que pueden levantarte a tu jugador. Y también debes saber que, finalmente, tengan siete, doce o diecisiete años, se trata igualmente de menores. Según la Convención sobre los Derechos del Niño, desde el 2 de septiembre de 1990 se entiende por tal «todo ser humano menor de dieciocho años de edad», salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.

 

“Futbolítica”, Ramon Usall

                La primera decisión que se tomó en plena dictadura para restituir la memoria del Júpiter original llegó en 1959, cuando el club acordó volver a vestir los colores gris y grana que actualmente lo identifican y que la entidad ya había lucido durante los años 20. Quedaban así atrás los colores verdiblancos de la camiseta que lo habían identificado durante la Segunda República y el primer franquismo, unos colores que se sumaban, en la historia cromática del club, al blanco y al azul cielo que el Júpiter había vestido en su primera equipación.

                La gran restitución de la memoria del club no llegó, sin embargo, hasta mucho tiempo después del final de la dictadura franquista, cuando, en una asamblea celebrada en 1989, los socios acordaron restaurar el escudo original. Así pues, el 2 de septiembre de 1990, con el inicio de la temporada, el Júpiter volvía a lucir las cuatro barras y la estrella en el pecho de su camiseta. Era un acto de justicia que restituía a la entidad la estrella que había llevado por bandera y que había provocado la ciega represión de las dictaduras de Franco y de Primo de Rivera. Un acto de memoria que recuerda que este modesto pero ejemplar club había sido un fiel reflejo de la convulsa historia de Catalunya durante el siglo XX.

FutBlog Capítulo 8: 11 de agosto: fútbol, literatura y probabilidades matemáticas

Me he visto obligado a pensar en la relación que hay entre fútbol y matemáticas. Así, a bote pronto, se me han ocurrido tres ejemplos:

  1. En “El delantero centro fue asesinado al atardecer”, de Manuel Vázquez Montalbán, aparece una estrambótica táctica expresada en forma de fórmula matemática inventada por Gerardo Passani, el entrenador argentino del Barça de la novela.
  1. Fútbol pensado”, de Edgardo Broner, una obra en la que se plantean diferentes enigmas y acertijos relacionados con el mundo del fútbol y en el que no faltan algunos que son auténticos ejercicios matemáticos.

 

  1. Fútbol y matemáticas”, un libro que espero no tardar en conseguir y en el que se describe de qué manera intervienen las matemáticas en el mundo del fútbol.

 

 

Dicho esto, me dispongo a adentrarme en uno de los apartados que forman parte del universo matemático: el de las probabilidades. Comencemos con una sencilla pregunta de fácil respuesta. Si metemos en un bombo una bola con cada uno de los días del año, ¿cuál es la probabilidad de extraer la correspondiente a un día en concreto? 1 entre 365, ¿verdad?

Vale. Sigamos, pero hagámoslo ahora buscando esa relación con el mundo de la literatura futbolera. ¿Cuál es la probabilidad de que una fecha en concreto aparezca impresa en un libro sobre fútbol? Uff, difícil de calcular. Pero, en cualquier caso, no podemos decir que las probabilidades sean muchas. ¿Lo dejamos en pocas? Ok.

¿Y cuál es la probabilidad de que esa fecha en concreto aparezca en uno de los libros que tienes en tu casa? Pocas poquísimas, ¿no? De acuerdo. ¿Y cuál es la probabilidad de que la fecha en cuestión aparezca en el libro que estás leyendo? Bufff. Esto ya casi es más difícil que te toque la lotería. Pues ahora, vamos a rematar la jugada. ¿Cuál es la probabilidad de que tomes un libro, te pongas a leer, y que al cabo de unas páginas aparezca la fecha del día en que lo estás leyendo? O, para ser más exactos, ¿cuál es la probabilidad de que el día 11 de agosto te pongas a leer y acabes leyendo algo sucedido otro 11 de agosto?

¿Una entre un montón? ¿Una entre un montonazo? ¿Una entre mil millones? ¿Una entre un trillón?

Sea la que sea, me ha tocado a mí.

El fragmento aparece en el capítulo “El club georgià del KGB que va conquerir Europa”, dedicado al Dinamo Tbilisi, y forma parte de la obra “Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars”, escrito por Ramon Usall y publicado por Ara Llibres.

“L’11 d’agost de 2015 les mirades del món del futbol europeu s’adreçaren a una ciutat poc habituada a ser centre de totes les atencions futbolístiques. Tbilissi, situada al cor del Caucas, tot just on Europa esdevé ja Àsia, acollí la final continental de la Supercopa que el Barça guanyà in extremis al Sevilla. La capital del jove Estat de Geòrgia, independent des del 1991 i més aviat conegut pels conflictes que assolen el territori que no pas per les grans gestes esportives, havia aconseguit seduir la UEFA i acollir per primer cop a la història una final continental”.

Y ahora, la pregunta definitiva: ¿a vosotros también os pasan estas cosas?

Imagen de www.elconfidencial.com

5 de julio: 35 años del Brasil-Italia del Mundial 82

 

 

Hoy, 5 de julio, se cumplen 35 años del memorable Brasil-Italia del Mundial 82 que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià. Un partido que recordaremos esta tarde en la Biblioteca Marta Mata de Cornellá, y que nos servirá también para hablar de fútbol y literatura.

Aquel encuentro generó artículos de prensa, crónicas, referencias en textos, algún relato e incluso una novela, “Los fantasmas de Sarriá visten de chándal”, escrita por Wilmar Cabrera, uno de los textos que tendrán un destacado papel en la sesión de esta tarde.

 

 

Otros ejemplos destacados de transformación de la vivencia de aquel partido en literatura son los que os dejo aquí. El primero corresponde a un fragmento de una de las crónicas escritas por Miguel Delibes, cuyo título es “Sobre el Mundial”, y que se encuentra recogida en “El otro fútbol”. El segundo es el artículo que Mario Vargas Llosa publicó con motivo de aquel legendario encuentro y cuyo título no puede ser más elocuente: “Un partido para la memoria”. El tercero es obra de Llorenç Bonet, y aparece en su libro “Camp de terra“. Y, por último, encontraréis otro fragmento del relato “Los antihéroes del 82” escrito por el periodista Ricard Torquemada.

Puro fútbol, pura literatura.

 

 

            ¿Qué Italia no realizó el mejor fútbol del Mundial? Eso por descontado. El esplendor, la brillantez y, en todo caso, el espectáculo, corrió a cargo del Brasil y, en ocasiones, de Francia y hasta de Polonia. Italia trenzó un fútbol rápido, eficaz y práctico; Brasil, vistoso, festivo, alegre, musical, tonificante. Brasil ha acertado al conjugar la fuerza y la filigrana, el malabarismo y la velocidad. Su fútbol es una fiesta. Para Brasil no rige ese socorrido principio de «sudar la camiseta». Su juego es eso, puro juego, un ejercicio de destreza, lúdico, simple y, sobre todo, asociado, todo lo contrario del fútbol laborioso, aplicado destajista que se le ha opuesto. Los cariocas constituyen un mundo aparte. Mientras Brasil juega, los demás trabajan”.

 

Miguel Delibes, en “El otro fútbol

 

 

 

Será un partido que recordaremos, del que hablaremos todavía cuando hayan pasado muchos años y sus principales protagonistas sean sólo nombres vinculados a la mitología del fútbol. Un partido que vimos con el corazón acelerado, en vilo, como algo electrizante y dramático y cuyos espectadores, tanto los abrumados con la derrota del Brasil como los exaltados con el triunfo de Italia, tendrán siempre por el más emocionante y el de mayor excelencia futbolística que ha visto este Mundial.

Estos son los contrastes y paradojas del balompié: Nada está escrito y la lógica se triza como un cristal. El mejor equipo de la Copa, el que partido a partido había venido exhibiendo el fútbol de calidad más elevada y consistente, cae derrotado, en un encuentro inolvidable, por una escuadra que, luego de unos comienzos mediocres y decepcionantes en la primera vuelta, había venido mejorando progresivamente hasta crecerse y demostrar que podía medirse con los más grandes de igual a igual y vencerIos.

Fui al Estadio de Sarriá con la seguridad de que los brasileños ganarían, pero, apenas ocupé mi lugar en la tribuna, y vi el estadio al tope, repartido entre esas dos barras animosas y multicolores, encrespadas de vítores, bocinas, bombos y banderas, tuve el pálpito de que algo sorprendente podría ocurrir. Estaba en el aire caliente y pegado en la expectativa de la gente, en la convicción rotunda de los hinchas de ambos bandos. Y en ese momento supe, con certeza total, que ganara quien ganara, el partido sería memorable.

Lo fue desde que se iniciaron las acciones y en esos primeros minutos, en que la pelota rodó por el centro de la cancha, entre los dos equipos fue evidente que se vería buen fútbol. Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el «match» con Argentina, Italia había salido, no a impedir que el adversario marcara goles, sino a marcarlos ella. No le quedaba otro remedio, por lo demás: el empate le bastaba a Brasil para clasificarse.

Sería una injusticia clamorosa decir que la escuadra de Enzo Bearzot ganó el partido porque la de Tele Santana jugó mal. Lo cierto es que, con excepción de algunas fallas de Serginho y de una cierta abulia de Waldir Peres —el portero es el más débil eslabón del equipo—, Brasil jugó magníficamente. Con la maestría y el pundonor de un campeón, luchando hasta el último instante por cerrar la ventaja que le sacó en tres ocasiones el once italiano. Lo consiguió por dos veces, merecidamente. Pero Italia anotó el tercer tanto y supo replegarse y resistir, con recursos de buena ley, hasta lograr esta clasificación que, más todavía que un triunfo sobre Brasil, significa la recuperación para Europa de un cetro futbolístico que se hallaba en América Latina.

El partido no tuvo un instante de abulia, anarquía o mediocridad. Las acciones se mantuvieron todo el tiempo en el nivel más alto, abundaron los tiros a los arcos, las jugadas inteligentes, las combinaciones primorosas y no hubo más brutalidad de la tolerable. No se puede hablar de un dominio de juego por alguno de los adversarios, pues, aunque, tal vez, la pelota estuvo más tiempo en el campo italiano –sobre todo en el segundo tiempo-, los contraataques de Italia fueron mucho más numerosos y más rápidos, y, también, lo más deslumbrante de la tarde.

Si, hasta ahora, la figura de esa delantera italiana había sido Conti, el gran señor y maestro de este partido fue Paolo Rossi, otrora legendario y que, en la primera fase, había interpretado un rol bastante pobre. Hoy estuvo lleno de ideas, de ímpetu, veloz, efectivo, fulminante en los remates, escurridizo en el regateo, potente al patear y astuto al cabecear. Sin desmerecer a sus compañeros, que jugaron, todos, admirablemente, Rossi fue el alma de este cuadro que se agigantó de manera increíble en relación con sus actuaciones anteriores en el Mundial.

Con una misión muy clara a cuestas, la de permanecer adelantado en todo momento, a fin de sujetar, retrasados, a los defensas brasileños y servir de ariete en los contragolpes de su cuadro, Rossi cumplió su cometido de maravilla, pero no contento con ello fue, también, un esforzado que, de cuando en cuando, bajaba a buscar el pase hasta su propio terreno y desde allí ponía en movimiento a Graziani, Conti o Tardelli en ofensivas relampagueantes y demoledoras. Los tres goles que marcó, y que destellarán sin duda mucho tiempo con una luz celestial para los italianos y un fulgor de infierno para los brasileños aficionados al fútbol, son un premio justísimo y una demostración concreta del magistral partido que jugó el delantero italiano.

Los comentaristas registran los ataques y contraataques de la tarde, la estadística probará que el equilibrio reinó todo el tiempo y que, si Italia ganó, fue porque Brasil no tuvo nadie que contuviera a un Rossi y, en cambio, Italia tuvo a un Gentile que no anuló a Zico pero sí lo disminuyó considerablemente.

Y esta vez –a diferencia de lo que hizo en el marcaje a Maradona- con más elegancia y destreza que violencia. Pero también el desempeño de los guardametas fue un factor decisivo a la hora en el resultado. Después de Rossi, el otro monstruo italiano de la cancha fue Zoff, quien, a la postre, resultó más efectivo a la hora de contener la ofensiva brasileña que el célebre «catenaccio» defensivo de su cuadro. No falló ni dudó ni se puso nervioso una sola vez. Los goles que le metieron Sócrates y Falcao sólo eran atajables con ayuda divina. Pero, en cambio, le vimos parar casi milagrosamente dos mortíferos chutazos de Falcao, otros dos cabezazos de Sócrates, salir siempre con oportunidad y despejar hábilmente con los puños cuando las circunstancias eran críticas. Waldir Peres, por su parte, estuvo nervioso, inseguro y sobre todo apático. De los tres goles que encajó, uno al menos era evitable si hubiera mostrado mejores reflejos.

Y bueno, con el desenlace del partido de esta tarde, el Mundial cambia de tónica de composición y de color. Echaremos de menos a los brasileños, no sólo a su fútbol vistoso y creador, sino también a la alegría de esa «torcida» que encendía las tribunas y las calles de España con su música, sus bailes, su buen humor a prueba de todo (incluidas, esperamos, las derrotas), y por supuesto que nos apenará no ver más, en los partidos que faltan, esa cometa mágica que salía de la «torcida» y se paseaba a ritmo de samba sobre la cancha animando subrepticiamente a sus jugadores.

Pero ni siquiera los que esperábamos el triunfo de Brasil debemos ponernos tristes. El fútbol es el fútbol y esta tarde hemos visto que lo que más admiramos en el cuadro brasileño puede lucirlo Italia cuando quiere: ingenio y garra, imaginación y destreza, alegría y potencia. Toquemos madera para que en los partidos que le falta jugar, Italia sepa estar a la altura de esa responsabilidad que con tanta valentía y talento ha conquistado en esta tarde histórica.

Mario Vargas Llosa, artículo publicado en el diario ABC

 

 

 

“El meu primer orgasme no me’l dóna una dona sinó que és fruit d’un partit que em canvia la vida. Es disputa al ja desaparegut camp de l’Espanyol a l’avinguda de Sarrià, un Itàlia-Brasil. Tres a dos a favor dels italians amb aquella fabulosa tarda de l’ídol Paolo Rossi, partit hipnotitzant per la bellesa estètica de dos equips que representaven estils antagònics executats brillantment. Encara ara, al Youtube visualitzo durant les tardes d’investigació futbolística aquella obra mestra que era el Brasil tècnic i elegant enfront d’una Itàlia tàctica i disciplinada. Els colors de la samarreta de la canarinha i el sobri disseny blau i blanc de l’escuadra italiana s’entrellaçaven a la Barcelona mediterrània i solejada en un moment de bellesa estètica memorable.

Llorenç Bonet en “Camp de terra

 

 

“El fútbol ha sido y será siempre mi compañero de viaje vital. Mi primer recuerdo de un partido completo es del Yugoslavia-España de finales del 1977, seguramente por el impacto de aquel gol tan valioso como extraño de Rubén Cano a centro imposible de Cardeñosa; mi primera redacción futbolística escolar y mi primera explosión de euforia en la niñez fue de la final de la Recopa de Basilea; mi primer enamoramiento, de Maradona; y mis primeras lágrimas alrededor del fútbol, luego llegaron muchas más, fueron con la eliminación de Brasil contra Italia en el Mundial de España de 1982. Vi aquel partido con mi padre, sentados en dos sillas de apartamento alquilado, en el comedor, en una televisión pequeña con antenas en blanco y negro”.

Ricard Torquemada en “Los antihéroes del 82