Mapas y calendarios en el fútbol y la literatura

 

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En la “Crítica de la razón pura“, el filósofo alemán Immamnuel Kant analiza los conceptos de espacio y tiempo para elaborar su teoría sobre el conocimiento. Se trata de dos dimensiones a través de las cuales los objetos son percibidos por nuestros sentidos.

Espacio y tiempo son también dos conceptos siempre presentes en mis incursiones por la literatura futbolera. El tiempo, en tanto que me permite fijar las fechas de aquello que leo y el espacio porque puedo ubicar donde suceden. Con el tiempo construyo mi particular “Calendario de la literatura futbolera“, mientras que el espacio me ha servido para crear el “Mapa del Fútbol Club de Lectura” y el “Mapa provincial del fútbol y la literatura“.

Cuando era niño me gustaba deambular con la vista por las páginas de los mapas. Aquellas líneas y colores me parecían mágicas. También me gustaba saltar de un país a otro, y conocer sus banderas, y los ríos que los cruzaban, y las fronteras con otros países. La literatura futbolera me ha permitido disfrutar del espacio y la geografía de otro modo, buscando historias al azar que suceden en diferentes lugares del mundo. Y para disfrutar de esta afición dispongo de algunas obras de referencia por las que es un auténtico placer viajar:

 

Fútbol que estás en la Tierra. La vuelta al mundo en 40 historias con balón

David Ruiz de la Torre. Poebooks, 2017

 

SINOPSIS

La magia del fútbol consigue que millones de personas en todo el planeta estén conectadas a través de un juego que se ha instalado en sus vidas como una liturgia imbatible. A lo largo de este revelador y fascinante viaje de 40 historias, David Ruiz nos descubrirá cómo Gandhi pulió su revolución pacífica sirviéndose de un deporte por el que sentía una especial fascinación; cómo los monjes budistas han revitalizado en la antigua Birmania la pasión por un juego prohibido por la dictadura comunista; el modo en que Palestina se aferra a los Barça-Madrid y a su selección frente a la ocupación israelí; o cómo el embrujo de la redonda logra que los niños africanos salgan a las calles con el anhelo de seguir algún día el sendero de los Drogba, Yaya Touré, Essien o Eto’o. No hay estado de ánimo, actitud ante la vida o comportamiento que se resista a la embriagadora fragancia del fútbol, ya sea en Rusia, Borneo, Costa de Marfil, Irak, Rumanía, Tonga, Nicaragua o Mongolia. Porque el fútbol es una aldea global.

 


Atlas de una pasión esférica

Toni Padilla y Pep Boatella. Geoplaneta, 2018

 

 

SINOPSIS

Atlas de una pasión esférica reúne 34 historias de todo el mundo unidas por un nexo común: la pasión por el fútbol. Una pasión capaz de elevarse sobre conflictos bélicos, fronteras, prejuicios atávicos o discriminaciones de género para erigirse en un monumento a la dignidad humana.

Este atlas recoge historias narradas en un estilo ameno pero con gran rigor histórico, con emocionantes ejemplos de superación personal (comola lucha de la primera persona transgénero que llegó a ser futbolista internacional o la escuela de fútbol que salvó la infancia de cientos de niños bosnios durante la guerra)y del triunfo de los valores deportivos sobre las adversidades (por ejemplo, la delos soldados de la Primera Guerra Mundial que hicieron una tregua navideña para jugar a fútbol con los enemigos).

 


 

Fútbol contra el enemigo

Simon Kuper. Editorial Contra, 1994

 

 

SINOPSIS

El fútbol no es solo el deporte más popular del mundo. Como dijo Bill Shankly, el mítico entrenador del Liverpool: «el fútbol no es una cuestión de vida o muerte; es mucho más importante que eso.» Y no le faltaba razón: durante años ha fraguado guerras, ha alimentado revoluciones e incluso ha contribuido a mantener a dictadores en el poder. Por algo se le conoce como «el deporte rey».
Simon Kuper viajó a veintidós países, de Argentina a Camerún, de Ucrania a Botsuana, de Brasil a Sudáfrica, de Alemania a España, para investigar la poderosa influencia que el fútbol ejerce en la política, en la cultura y en la sociedad. El resultado, a medio camino entre un libro de viajes y un ensayo sociopolítico, es un fascinante y divertido relato de las complejas tramas ocultas de ambición y poder, de pasiones individuales y nacionales, de la historia y, cómo no, de la belleza del deporte más popular del mundo.

 


 

Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars

Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

 

SINOPSIS

 

Pot un partit entre seleccions desencadenar una guerra? És el Barça l’únic club més que un club? Quins trets comuns uneixen equips com ara l’Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb i l’Ararat Erevan? I el Benfica, el Colo-Colo i l’Steaua de Bucarest? Podríem dir que el Reial Madrid té un passat republicà? No hi ha cap fet històric contemporani rellevant que no es pugui explicar a través d’un club de futbol. El simbolisme d’alguns clubs i seleccions és tan gran que una mirada acurada a la seva història ens permet reviure bona part dels esdeveniments que han marcat els darrers cent anys: les rebel·lions anticolonials i la lluita de classes, el nazisme i el comunisme, la Guerra Freda o la dels Balcans, els anhels de sobirania més recents…

Futbolítica és una lectura apassionant, farcida d’anècdotes i dades curioses, amb tota l’èpica pròpia de les grans gestes i dels grans partits, que ens convida a conèixer aquests actors polítics extraordinaris, representants de societats senceres, comunitats oprimides o minories rebels, que tot sovint han representat un paper crucial en el decurs de la nostra història. I ho han fet sempre mentre una pilota buscava una porteria i un gol decisiu.

 

¿Puede un partido entre selecciones desencadenar una guerra? ¿Es el Barça el único club más que un club? ¿Qué rasgos comunes unen a equipos como el Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreg y el Ararat Erevan? ¿Y el Benfica, el Colo-Colo y el Steaua de Bucarest? ¿Se podría decir que el Real Madrid tiene un pasado republicano. No hay ningún hecho histórico contemporáneo de relevancia que no pueda ser explicado a través de un club de fútbol. El simbolismo de algunos clubes y selecciones es tan grande que una atenta mirada a su historia nos permite revivir buena parte de los acontecimientos que han marcado los últimos cien años: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría o la de los Balcanes, los más recientes anhelos de soberanía…

Futbolítica es una lectura apasionante, repleta de anécdotas y datos curiosis, con toda la épica propia de las grandes gestas y de los grandes partidos, que nos invita a conocer estos extraordinarios actores políticos, representantes de sociedades enteras, comunidades oprimidas o minorías rebeldes, que a menudo han representado un paper crucial en el devenir de nuestra historia. Y lo han hecho siempre mientras una pelota buscaba una portería y un gol decisivo.

1 de enero, San Lorenzo de Almagro y Viggo Mortensen

 

Viggo Mortensen San Lorenzo de Almagro

 

Hace unos días volvió a saltar la noticia del episodio que el actor Viggo Mortensen vivió en 2006, cuando un grupo de ultras intentó agredirlo por llevar una camiseta con los colores azul y grana. Los agresors pensaron que era un aficionado del FC Barcelona, cuando, en realidad, la indumentaria pertenecía al club del que es un más que declarado aficionado: San Lorenzo de Almagro.

 

San Lorenzo de Almagro y el día 1 de enero mantienen una relación ideal para comenzar el año leyendo un fragmento de buen fútbol y literatura. Su autor, Osvaldo Soriano, y lo podemos encontrar en “Fútbol. Relatos épicos sobre un deporte que despierta pasiones“.

Feliz 2020 🙂

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Entre los hinchas de San Lorenzo de Almagro que festejaron alborozados la conquista de los títulos de 1972, caminaba un hombre de setenta y nueve años, de rostro seco como una cáscara de nuez, de ojos desteñidos que sólo podían permitirse una mirada lejana. No sintió los habituales dolores en el hígado y en la nariz, quebrada sesenta años atrás por un pelotazo. En el bolsillo trasero del pantalón guardaba una billetera de cuero gastado, abrigo de doscientos pesos, un carnet de socio vitalicio de San Lorenzo y una medalla de oro. Nadie lo reconoció, nadie le agradeció nada. Cuando llegó a la pensión de la calle Monte al 3700, se encerró en su pieza de tres por tres, sacó el calentador de queroseno, peló tres papas y las puso a hervir. Se sentó en la única silla, prendió la radio y escuchó cómo la gloria caía sobre un grupo de hombres que se ganan holgadamente la vida con el fútbol. Él no lo dice, pero quizás haya mirado a su alrededor, la vieja cómoda, el camastro, el crucifijo en la pared del que cuelgan siempre dos flores que se marchitan. La voz del locutor cuenta la historia de San Lorenzo, memora nombres rutilantes y menciona a los Forzosos de Almagro. El viejo Francisco Xarau asiente con la cabeza. Recuerda el 1 de enero de 1915: el wing derecho desbordó su punta y tiró el arco, la pelota rebotó en un defensor de Honor y Patria y vino de buscana, justito para la zurda de Xarau; le pegó como venía, buscando el efecto contrario para enderezarla. La pelota rozó con el tiento en la cabeza de un defensor y se clavó en la red. Xarau, veloz, hábil con las dos piernas, lo imprescindible para ser un gran centroforward, corrió a festejar. Lo ahogaron a abrazos. La vieja cancha de Ferrocarril Oeste estaba repleta. La barra de Almagro deliraba. Era la misma alegría que en 1972 sintieron los herederos de aquellos hinchas cuando Figueroa logró el tanto del triunfo frente a River Plate. Aquel gol de Xarau abrió el camino para que San Lorenzo ascendiera a la primera división de la Asociación Argentina de Football. Corrían treinta y siete minutos del primer tiempo. Dos goles más, el último del wing izquierdo Luis Giannella, sellaron el score definitivo: tres a cero. La barriada de Almagro tenía ya un club que la identificara.

 

Fútbol

 

 

Martes de Carnaval y el primer partido de fútbol

 

Hoy es Martes de Carnaval, y recupero el artículo que publiqué hace un par de años para conmemorar que un día como hoy, de hace más de 1800 años, se celebró el primer partido de fútbol.

 

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Imagen de www.http://jorgegatocruzteista.blogspot.com.es


Hoy es Martes de Carnaval, el último día de Carnaval, el anterior al Miércoles de Ceniza, con el que se da comienzo a la Cuaresma. Hasta aquí la explicación académica. Porque a nosotros nos interesa mucho más el hecho de que hoy, según refieren algunos estudios, se cumplirían exactamente 1800 de la celebración del primer partido de fútbol. Se trata del que se disputó en la población inglesa de Derby el martes de Carnaval del 217 d. C.

Se pueden encontrar numerosas referencias a este episodio histórico. Por ejemplo, la primera parte de “Épica y lírica del fútbol” de Julián García Candau, ofrece una completísima introducción histórica a la evolución del fútbol, incluyendo referencias a la presencia de ese antepasado del fútbol durante la celebración de los carnavales:

“En aquella ocasión, la ciudad llevaba sitiada cinco meses por las tropas de Carlos I de España y V de Alemania. El asedio duró desde septiembre de 1529 a agosto de 1530. La ciudad estaba sitiada y no se recordaba un carnaval sin parido de «calcio». Pandolfo Puccini, el más famoso de los Gastadores de Florencia, sugirió la posibilidad de jugar un partido, cuyo interés legítimo estaba en que las tropas sitiadoras vieran, desde fuera, la celebración del mismo, lo que venía a significar que la moral de los defensores era alta”.

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Imagen de www.wikipedia.es

 

Otra referencia es la que encontramos en el libro “Umberto Eco y el fútbol”, de Peter Pericles Trifonas y publicado por la Editorial Gedisa. Un fragmento de la contraportada del libro hace referencia a que “el fútbol es más que un juego; es un sistema de signos que codifica las experiencias y le da significados a diversos niveles. Permite al espectador leer la vida con ayuda de los recursos mediáticos que orientan y controlan nuestra visión de las experiencias”.

Si nos adentramos en el terreno de la interpretación de los signos y la semiótica, el referente es Eco. Y, así, seguimos leyendo: “Umberto Eco y el fútbol” muestra a Eco entregado a la crítica cultural, quien avanza por los caminos sinuosos de los signos de la cultura con la mirada aguda y atenta a los detalles olvidados del gran texto de la vida, sus equívocos e interpretaciones erróneas”.

Y, a continuación, el texto continúa haciendo referencia al partido celebrado el 217 en el marco de las celebraciones de carnaval:

“… Eco hace gala de una acerada ironía cuando afirma que ama los deportes «peligrosos» (como el fútbol) por su tendencia a eliminar una de las grandes lacras de la humanidad: el Homo sportivus, el plusmarquista atlético, permitiendo así que el común de los mortales siga poblando la tierra en anónima mediocridad.

Al establecer una comparación directa entre el fútbol y los juegos circenses –y más concretamente el espectáculo de los gladiadores en el Circo Máximo- Eco alude a las raíces históricas del deporte en el espectáculo de euforia, libertinaje y usurpación que supone la celebración de una victoria bélica. El primer partido del que se tiene constancia data del martes de Carnaval del año 217 d.C., en lo que hoy conocemos como Derby, Inglaterra. El «fútbol» se jugaba como parte de los fastos con que se celebraba una decisiva victoria militar sobre una guarnición romana. En el año 1175, el partido del martes de Carnaval ya se había convertido en un acontecimiento anual. Más tarde, la implantación del rugby hacia el año 1823 trajo consigo la confusión entre los nombres de ambos deportes, y la palabra «soccer» -abreviatura de «association football»- surgió con la fundación de la London Football Association (1863), destinada a promocionar el deporte que ponía el énfasis en la introducción de la pelota en la portería mediante una patada. La mayoría de las formas modernas de fútbol no son sino adaptaciones de juegos ancestrales, como el harpaston o harpastrum, que se jugaba en las antiguas Grecia y Roma, y que aún hoy se practica en la región de la Toscana y en Florencia bajo el nombre de calcio, que es también como se conoce el fútbol hoy en día en Italia.

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2 de febrero: Día de la Marmota, y día en que el Necaxa ganó al Santos de Pelé

 

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Imagen de www.eluniversal.com.mx

 

Desde que Bill Murray quedó “Atrapado en el tiempo”, todo el mundo sabe que el día 2 de febrero es el “Día de la Marmota”. Se trata de una peculiar y popular celebración mediante la cual los granjeros de Estados Unidos intentan predecir cuando será el final del invierno.

A unos cuantos kilómetros de distancia existe otro colectivo para quien el día 2 de febrero es también motivo de celebración. Se trata de los aficionados del Club Necaxa mexicano, el equipo de Juan Villoro, quienes conservan en el recuerdo que un día como el de hoy, el 2 de febrero de 1961, su equipo consiguió vencer por 4 a 3 al todopoderoso Santos de Brasil en el que jugaba Pelé.

 

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Imagen de www.eluniversal.com.mx

 

Buscando por internet se pueden encontrar numerosas crónicas sobre ese encuentro, como por ejemplo esta publicada en el diario Excelsior. También Villoro, a la hora de explicar de donde proviene su afición por el Necaxa, hace una breve referencia a ese legendario partido en “Dios en redondo” :

Durante 57 años el Necaxa no fue campeón de liga, ha desaparecido dos veces del primer circuito (la última me tocó en la adolescencia: mi equipo fue sustituido por el Atlético Español y regresó años después con un sobrenombre distinto, los Rayos). Ahora el más gitano de los clubes juega en Aguascalientes, que para los aficionados del Distrito Federal es una especie de Patagonia. Y, sin embargo, esa es la escuadra que una noche le ganó al Santos con todo y Pelé; donde el Fu Manchú Reynoso conquistó su apodo de mago al desaparecer un balón en la cancha; donde Álex Aguinaga, un gladiador cansado que respiraba con la boca abierta, arrastró a los suyos a un título en el que ya nadie creía. Los necaxistas no hemos necesitado ver la iglesia sumergida en la presa para creer en ella. En los días de milagro ahí suenan las campanas.

 

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30 de diciembre en “Una historia de fútbol”, de Jose Roberto Torero.

 

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En las primeras páginas de “Mercado de invierno“, la primera novela de la trilogía sobre fútbol de Philip Kerr, podemos leer: “Tres encuentros en siete días. Eso no es deporte, eso es un puto Ironman. Cuando la gente del mundo del fútbol profesional habla de lo bonito que es este deporte, normalmente no contempla las vacaciones navideñas“.

El fútbol inglés no es el único en el que no existe parón vacacional. También en la literatura infantil encontramos algún ejemplo. Como el día hoy, 30 de diciembre en el que el Siete de Septiembre y el Barón del Noroeste, dos de los equipos que podemos encontrar en la maravillosa “Una historia de fútbol“, de José Roberto Torero y Blackie Books, disputan la final de un competidísimo campeonato:

El 30 de diciembre fue la gran final del campeonato. De los treinta y dos equipos que habían empezado la competición, solo quedábamos el Siete de Septiembre y el Barón del Noroeste.

Hacía un sol tremendo. Nuestros uniformes deslumbraban de limpios y un montón de gente fue a ver el partido, todos con ropa de domingo. Algunas mujeres hasta llevaban sombrero. Papá, mama y la señora Celeste se pusieron en el palco que estaba adornado con banderitas. El señor Dondinho se sentó en un banco al borde del campo, junto al señor Landao. Carmencita fue vestida de rojo, que era el color del uniforme del Barón, y Senira iba de azul, que era el color del nuestro. Unos chicos se subieron a los árboles para ver mejor.

 

Si queréis conocer el resultado final… tendréis que leer el libro 🙂

 

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30 de julio: Pickels, un perro con buen olfato… para el Mundial

 

 

Imagen de www.buendiario.com

 

La infinita capacidad de influencia del fútbol en cualquier esfera en la que pensemos nos lleva a poderlo relacionar hasta con el mundo canino. Así, a bote pronto, se me ocurren varios ejemplos. El primero, de tipo cinematográfico, hace referencia a las diversas películas en las que los perros han ejercido de futbolistas (encontraréis un artículo sobre esta cuestión en este artículo). El segundo ejemplo, de tipo literario, es el conocido relato “Messi es un perro”, de Hernan Casciari. Y el tercero tiene por nombre Pickles, seguramente el can más conocido en el ámbito futbolero internacional, pues fue quien encontró debajo de un coche la mismísima Copa Jules Rimet, robada a pocos meses del inicio del Mundial de Inglaterra de 1966.

 

Imagen de www.cinemania.elmundo.es

 

El periodista Jordi Costa, en su texto “La copa maldita”, uno de los que integran el libro “Relatos del Mundial”, explica la historia de tan extraño suceso, y también de la gran fama que Pickles, bien merecidamente, se ganó:

 

“¿Y Pickles? Pues fue condecorado y pudo lamer los platos de la cena inaugural del Mundial como premio. Vivió de cerca las exhibiciones del portugués Eusebio –la pantera negra-, y la cacería salvaje que sufrió el gran Pelé hasta que lo lesionaron y lo dejaron fuera de juego; a él y a Brasil, que llegaba como gran favorita y que no pasó de la primera fase”.

 

 

Imagen de www.diariopopular.com.ar

 

La recuperación de la copa provocó que las medidas de seguridad en torno a ella se llevaran al extremo el día de la ceremonia final. Y así, un día como hoy, el 30 de julio de 1966, se hizo entrega de ella al capitán de la selección inglesa, vencedora del campeonato… aunque por poco tiempo, por si las moscas.

El fragmento en el que Jordi Costa lo explica es el siguiente:

 

“Pero, ¿y la Copa Jules Rimet? Buena pregunta. Pues sí, aquel 30 de julio de 1966, después de la final, la Reina Isabel se la entregó a sir Bobby Moore, el capitán inglés. La policía tenía tanto miedo de volver a perderla que, una vez bajaron las míticas escaleras de Wembley, abordaron sutilmente a Nobby Stiles para cambiarle el trofeo auténtico por un duplicado encargado a toda prisa semanas antes por la Federación Inglesa, cuando el robo todavía no se había hecho público e intentaban enmascarar el ridículo con una copia”.

 

Olfato goleador u olfato de Pickels: cada uno ha aportado su granito de arena al mundo del fútbol.

 

Imagen de www.linternainformativa.com.mx

 

Programa “Pase de Página” del 23 de mayo: Liverpool – Milán… en la selva de Borneo

 

 

Os dejo el enlace a la edición de ayer, 23 de mayo, del programa sobre fútbol y culturaPase de Página“. El de ayer fue el último de la temporada, y ha sido todo un placer y un honor poder aportar un granito de arena en esta aventura en la que lo futbolístico y lo cultural comparten equipo. Por eso, aprovecho a Jorge Molina, su responsable, y al resto del equipo, que me hayan permitido formar parte de este magnífico proyecto a través de la sección “Tal día como hoy en el calendario de la literatura futbolera“.

Mi colaboración de ayer giró en torno a algo que sucedió también un 23 de mayo, pero de 2007. Se trata de la final de la Champions que disputaron, aquel día, el Liverpool de Rafa Benítez y el Milán de Carlo Ancelotti en Atenas. Un partido con victoria italiana que fue muy celebrado en un lejano y exótico lugar del planeta: la selva de Borneo.

Os dejo el texto de mi aportación, con la encarecida recomendación de que os descarguéis el programa y disfrutéis de todos sus contenidos (podéis hacerlo haciendo link en la imagen).

Dentro de tres días, es decir, este sábado, el Real Madrid y el Liverpool disputarán la final de la champions. Será una repetición de la que tuvo lugar hace ya 27 años, concretamente, en 1981. En aquella ocasión fueron los diablos rojos quienes se alzaron con la copa, siendo, también, la última final que hasta el día de hoy han perdido los blancos.

La final del sábado devuelve a los ingleses al mayor escaparate futbolístico europeo. Hacía más de 10 años que no alcanzaban la final de la liga de campeones. La última vez que lo hicieron fue en el 2007, cuando cayeron derrotados por 2 a 1 en Atenas, frente al Milán que entrenaba Carlo Ancelotti.

Aquel día hubo lágrimas de tristeza en Liverpool. Pero también las hubo de alegría, por la victoria italiana, en Milán, por supuesto, y en un exótico y recóndito lugar del planeta: la aldea Ngemah, enclavada en el corazón de la malaya isla de Borneo.

Allí vive la tribu de los Iban, a la que pertenecen los hermanos Michael y Chen. Un día, hace ya algunos años, visitó la aldea un italiano de nombre Giacomo que era un activo seguidor del Milan. Y los aldeanos, que ya eran aficionados al fútbol, escucharon tantas historias sobre el equipo rossonero que se acabaron transformando en fieles aficionados.

En Ngemah tan solo había una televisión, un sencillo aparato gracias al cual los hermanos Michael y Chen seguían, de tanto en tanto, las evoluciones del club milanés. Y, muy especialmente, de uno de sus jugadores, Kaká, de quien se convirtieron en unos apasionados fans.

Por eso, en aquella lejana y desconocida aldea de la selva malaya, un 23 de mayo como el de hoy, pero del 2007, se vivió la otra cara de la moneda de las lágrimas del Liverpool. Pues aquel día, la victoria italiana en la final de la champions hizo que Michael y Chen vivieran su gran día de gloria como aficionados.

Todo esto lo explica el periodista David Ruiz de la Torre en esa delicia de libro que es “Fútbol que estás en la tierra. La vuelta al mundo en 40 historias con balón”, editado en el 2016 por PoeBooks.

A continuación, el fragmento:

“El 23 de mayo de 2007 Michael y Chen vivieron su día más grande como tifosi rossoneri. Y eso, a pesar de los 11.000 kilómetros de distancia con Atenas (escenario de la finalísima frente al Liverpool de Rafa Benítez), la fuerte lluvia que caía sobre Borneo y los aterradores rayos y relámpagos que se adueñaron aquella noche de la selva. “Casi nos da algo, porque la televisión se iba por causa de las descargas eléctricas de los rayos. Vimos el partido a ratos, y nuestro nerviosismo fue en aumento. Por suerte, pudimos ver el final sin interrupciones y lo celebramos por todo lo alto con licor de arroz”. Así lo recordaban con una lagrimilla resbalando por el pómulo mientras entonaban el “uuuuhaaaah” grito que significa “larga vida” y con el que festejan las buenas nuevas en ese rincón perdido de la selva malaya”.