“Asesinato en el Mundial 74”, Curtis Garland. Editorial Bruguera (Colección Servicio Secreto)

 

 

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EL dardo mortal partió en medio de la llovizna de aquel día trece de junio en que se jugaba la jornada inicial a las cinco de la tarde, hora local de la World Cup Soccer 74, en Frankfurt.

 

Asesinato en el Mundial-74” es una novela de género negro publicada en la Colección Servicio Secreto (con el núm. 1249) de la Editorial Bruguera en 1974, es decir, el mismo año en el que se celebró el Campeonato del Mundo de Fútbol en Alemania, que actúa, además, como telón de fondo. La obra está firmada por Curtis Garland, uno de los pseudónimos de Juan Gallardo Múñoz (1929-2013), uno de los más reconocidos autores de “literatura popular española” (también conocida como ‘novelas de quiosco’, ‘novelas de a duro’ o ‘bolsilibros’), junto a nombres tan populares como los de Marcial Lafuente Estefanía, Corin Tellado, Silver Kane o Frank Caudett, entre muchos otros.

Especialistas en cultura popular como Jesús Cuadrado indican que Curtis Garland llegó a escribir más de 2.000 obras de este tipo, mayoritariamente repartidas entre los géneros policiaco, del oeste, ciencia-ficción, aventuras, terror y bélico, los más habituales en este tipo de producción. Con un catálogo de tal dimensión, y tratándose de una época en la que el fútbol ya se había convertido en todo un fenómeno de masas, era extraño que estos autores no hubieran dedicado al menos alguna obra al mundo del fútbol. La demostración de ello es esta novela. Y todavía existe al menos otra más de temática futbolera escrita por Garland.

 

Esta novela, naturalmente, ha sido escrita por su autor, con anterioridad a este Campeonato Mundial que se celebra actualmente en Alemania Federal. Téngase en cuenta que, para aparecer en estas fechas, el original tuvo que ser hecho con una antelación considerable. De ahí ciertas vaguedades en los detalles, y algunos puntos inconcretos a lo largo del relato que, sin embargo, no merman la intriga ni influyen en el transcurso de los acontecimientos novelescos, aquí reflejados, sobre el fondo apasionante de los encuentros finales de la World Cup 74.

 

En “Asesinato en el Mundial-74” existe una intención evidente de aprovechar la celebración de un acontecimiento de actualidad, como es la celebración de un Campeonato del Mundo de fútbol. El de Alemania fue, además, uno de los que mayor repercusión social han tenido a lo largo de la historia, sobre todo si tenemos en cuenta que en aquellos años la televisión comenzó a invadir los hogares, una circunstancia que permitió multiplicar el número de espectadores que pudieron seguir los encuentros del Mundial. Ese fue, precisamente, mi caso. Y la final que disputaron Alemania y Holanda es, seguramente, uno de los recuerdos de niñez más poderosos que conservo.

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En el prólogo, el propio autor explica algunas cuestiones relativas a la relación entre la novela y el Mundial. Al estar escrita justo antes del inicio del campeonato, gran parte de lo que allí se explica sobre partidos y clasificación de selecciones es inventado. Al margen de ello, existe un intento por ajustar a la realidad todo lo relacionado con Alemania-74: ciudades, estadios, los nombres de algunos jugadores… También existe una referencia a lo largo de la historia al ataque terrorista que la delegación de Israel sufrió durante la olimpiada celebrada en Munich en 1972.

 

El Mundial 74, iba a terminar cómo empezó entre bastidores, en las ciudades elegidas para el gran concierto internacional del Fútbol Asociación.

Con sangre humana derramada.

Con un crimen a distancia, cometido por un asesino desconocido.

 

En cuanto a la novela (con una impactante portada de Enrique Martín), nos encontramos ante una lectura típica del género, todo un magistral ejemplo de ofrecer entretenimiento con una trama negra llena de suspense y acción. Dice Santiago Roncagliolo que el mejor momento para cometer un crimen es durante un partido de fútbol, pues todo el mundo está pendiente de él. Aquí, la repercusión del Mundial de Alemania es utilizada como cortina de humo para la ejecución de un acto delictivo por parte de una poderosa banda internacional. Una serie de asesinatos con la intención de hacer callar a quienes tienen información sobre sus actividades será lo que ponga en marcha la trama.

 

—Un crimen fantástico —dijo lentamente Denk, arrugando el ceño. Oprimió una mano de Saddie, con ánimos—…Me recuerda las novelas de espionaje.

 

Mucho dinamismo, descripciones muy cinematográficas de algunos episodios, con persecuciones automovilísticas y tiroteos incluidos, un futbolista que se convierte en héroes involuntario, una figura femenina protagonista de alguno de los momentos clave, extraños asesinatos promovidos por unos enigmáticos mafiosos… Son elementos que consiguen mantener la atención del lector, que no descubrirá quien es el responsable hasta la última página. Puro divertimento.

 

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Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland), en una imagen de www.elpais.es
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“Verano en rojo”, de Berna González Harbour. RBA Serie Negra

 

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“… a esperar a que dieran las nueve y comenzara el partido contra Paraguay. Estaba disfrutando del condenado Mundial. No hacía falta ser muy futbolero para compartir una expectación vibrante, nada contenida, una alegría simple y contagiosa que ilusionaba por igual –y sin que sirviera de precedente- a delincuentes y agentes. Había buen humor en el ambiente y eso era reparador. «España contiene el aliento ante los cuartos de final», «El país está en sus manos», «España fútbol club» eran los titulares en su mesa”.

 

Como todo en la vida, también el “placer de la lectura” tiene su cruz. En mi caso, esa parte negativa emerge en cuanto termino uno de esos libros que te atrapan y no te sueltan, y que te hacen perder el mundo de vista durante unas horas. Sucede, especialmente, con esas obras de género negro de trama atractiva y absorbente, protagonizadas por personajes especiales y bien caracterizados, en las que la narración consigue que el lector se sienta partícipe de todo cuanto sucede como si también él formara parte de la historia.

Libros de trama policiaca en las que la minuciosa investigación se acompaña del ritmo adecuado para mantener la tensión en todo momento, pero en los que también hay espacio para intercalar interesantes reflexiones que no solo no entorpecen la historia, sino que la enriquecen y la refuerzan. Obras, en definitiva, que explican el porqué del éxito del género negro.

Una de esas obras es la magnífica “Verano en rojo”, escrita por Berna González Harbour y publicada en el 2012 en Serie Negra de RBA. Se trata de una historia en la que se trata un tema delicado y polémico, como son los casos de pederastia en el seno de la iglesia. La aparición del cadáver de un joven en el estanque de un parque de Madrid pondrá en marcha los mecanismos de una acción que irá alternando tres puntos de interés. Por un lado, el de la minuciosa investigación policiaca, dirigida por la comisaria María Ruiz, mujer valiente, luchadora y atractiva que ha conseguido hacerse un hueco en un mundo de hombres. María contará con la ayuda de otros compañeros del departamento, especialmente Tomás y Carlos, su mentor, con los que conserva vínculos emocionales de diferente tipo. Por otro lado está la participación de Luna, el viejo periodista, conocedor del auténtico oficio en un mundo en el que el periodismo parece estar derrumbándose. Y luego están los personajes del mundo eclesiástico y su oscura atmósfera de actos inconfesables.

SINOPSIS

Madrid, verano de 2010. Corren los días del Mundial de fútbol y, mientras los ojos de todos están puestos en los tortuosos avances del equipo de España en Sudáfrica, la comisaria María Ruiz se enfrenta a un tenebroso crimen: un joven ha aparecido asesinado. Sin identidad visible. Sin pistas aparentes. Sin móvil. Mujer atractiva, concienzuda y tenaz, María iniciará una investigación que se complicará cada vez más. Pero no está sola: el veterano periodista Luna, un maestro de la profesión hoy acorralado por la crisis y la era digital, y Tomás, brillante informático de la Policía, serán claves para llegar hasta el fin. La intriga será para ellos tan trepidante como la que acompañó a la selección nacional hasta su gesta final.

La intriga y el desarrollo de la acción son impecables y te atrapan sin soltarte desde la primera página. La acción va saltando de Madrid a Santander y Burgos, y a lo largo de la novela el lector es testigo de la minuciosa investigación. Esto, acompañado de unos diálogos ágiles, unos personajes muy bien construidos y un cierto tono de crónica periodística hacen que la lectura sea muy fluida.

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En lo que al fútbol respecta, aquí lo encontramos como telón de fondo y acontecimiento que ayuda a definir el marco temporal de la historia. Los sucesos y la investigación que se describen transcurren durante el verano del 2010, el año del Mundial de Sudáfrica. La aparición del cadáver del joven del inicio de la novela se produce el mismo día en el que el equipo español, tras superar la segunda fase, se encamina hacia los cuartos de final.

Es interesante en este sentido el papel de lo futbolístico en el conjunto de la novela. Cada vez que la selección debe disputar un partido se hace referencia en el texto, por ejemplo, porque algún trámite relacionado con la investigación obligará a los policías a perdérselo. Así mismo, parece como si todo lo que sucede pasara en una burbuja aislada del mundo exterior. Los personajes, las acciones, todo cuanto sucede está directamente relacionado con la investigación y los sucesos de la historia. Es como si fuera de ahí no hubiera nada, como si el mundo se hubiera detenido y nada sucediera en él. Excepto el fútbol. El fútbol es el nexo de unión entre lo policial y todo lo demás.

            – Parece que la han puesto solo para nosotros. ¿Dónde se ha metido el resto del universo?

            – ¿No te acuerdas? El partido. La semifinal.

 

En un momento de la historia se hace una referencia a la obra de Turner, el pintor inglés de atmósferas y horizontes difusos e indefinidos. La alusión me parece muy sugerente, puesto que el mundo que hay fuera de la investigación apenas se intuye, quedando difuminado como un cielo de Turner que impide adivinar sus contornos. En cambio, cuando llegan los partidos y los goles las nubes desaparecen, y el mundo que hay fuera de la realidad del caso se vuelve transparente gracias a la presencia del fútbol. Como colofón final, la resolución del caso se produce casi en paralelo a la resolución del Mundial.

Verano en rojo”, como decía, es una gran novela altamente recomendable. Además, supone el debut de la comisaria María Ruiz, uno de esos personajes inolvidables que los amantes del género pueden seguir disfrutando gracias a las dos novelas que dan continuidad a su serie: “Margen de error“, y “Las lágrimas de Claire Jones“.

 

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“Un cadáver junto al Bósforo”, de Celil Oker. Roca Editorial

 

 

– ¿Entiendes de fútbol?

– Como simple espectador –dije al tiempo que me sentaba enfrente de él.

– ¿Y del comportamiento humano?

– Se podría decir que también soy un espectador de comportamientos.

 

Debo reconocer que mis conocimientos sobre el fútbol turco se limitan a tres o cuatro nombres. Son los que acostumbran a aparecer cuando comienzan las eliminatorias de la Champions. Soy incapaz de ir más allá de recordar a equipos como Fenerbahce, Besiktas, Galatasaray o Trabzonspor. Y, en cuanto a futbolistas, más de lo mismo, pues solo puedo recordar a Hakan Sukur (un nombre de sonoridad inolvidable), Rustu, aquel portero que pasó por el Barcelona, o el más reciente Arda Turan.

El fútbol turco, en cambio, es uno de los ejes centrales de “Un cadáver junto al Bósforo”, novela de género negro escrita en el año 2000 por Celil Oker y publicada en el 2008 por Roca Editorial. El libro, sin ser una historia exclusivamente futbolera, sí tiene continuamente al balompié como eje en torno al cual se desarrolla toda la trama. Curiosamente, el fútbol al que aquí se hace referencia no es el de los grandes clubes ni el de la primera división. Los equipos de los que se hablan son los ficticios Karasy Güneshpor y Markez Idmanyurdu, ambos militantes de la tercera división, y máximos rivales que se juegan el descenso en el último partido de liga.

 

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ese a la existencia de ese partido de la máxima rivalidad, en el libro no encontramos jugadas ni descripción del partido. En todas las acciones relacionadas con el fútbol que van apareciendo a lo largo del libro no existe ninguna que tenga que ver con el desarrollo de un partido oficial. Se trata, así, de un acercamiento desde una perspectiva no habitual que demuestra que se puede ir más allá del juego en sí.

 

– En el mundo del fútbol hay muchos más espabilados de lo que uno se imagina. No es tan fácil vender por su cuenta un partido, sin llamar la atención. A menos que el presidente esté metido también en el ajo, en cuyo caso el equipo deja de esforzarse y ya está.

 

Aquí, sobre todo, lo que encontramos son futbolistas como integrantes directos de la trama, un periodista deportivo, situaciones en las inmediaciones e incluso en el interior de un estadio, y la descripción de algún entrenamiento. Así mismo es interesante el hecho de que tras ambos equipos se encuentran dos importantes empresas relacionadas con el mundo de la moda. Esta extraña relación se debe a que la esposa de uno de los propietarios de una de estas empresas es una gran aficionada al fútbol, habiéndose convertido en presidenta de uno de los equipos.

La trama gira en torno a dos grandes empresas del sector de la moda que rivalizan en su mercado. Una de ellas, además, se ha convertido en la propietaria de un equipo de la tercera división turca. Un turbio asunto de compra de partidos, unido a la inesperada muerte de un periodista, llevará al particular Remzi Unal a ponerse al frente de la investigación. Se trata de un peculiar detective, solitario, de vida austera, que parece haber firmado un pacto de aceptación con lo que la vida le presenta. Expulsado de las Fuerzas Aéreas, conserva su afición a pasar su tiempo libro ante el simulador de vuelos que tiene en su ordenador.

 

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Sorprende en él una cierta parsimonia vital, como si estuviéramos ante una especie de Bartleby que actúa casi sin querer, a cámara lenta, y que, sin embargo, da la sensación de dominar los hilos en todo momento. Aparentemente, sus pasos son casi palos de ciego, pues dispone de pocos elementos en los que agarrarse. Pero, en cambio, el más insignificante de los indicios se convierte en la tecla adecuada que le permite continuar avanzando, de manera efectiva, en su investigación.

SINOPSIS

En la sinopsis podemos leer:

El detective privado Remzi Ünal, al que ya vimos en Último acto en el Bósforo, tiene un nuevo caso. El magnate Ilhan karasu, dirigente de Karasu Textil, es también propietario de un equipo de fútbol que está a punto de bajar de categoría. Después de recibir una llamada anónima en la que se le alerta de que dos de los jugadores del equipo, el portero y un defensa, han aceptado un soborno para dejarse ganar en el próximo partido, le encarga a Ünal que averigüe la veracidad de esta información y si el cerebro de dicho soborno es el presidente del equipo de fútbol rival, que casualmente es también el máximo competido de Karasu en la industria textil.Como no podía ser de otra forma, las cosas se complicarán desde el principio, cuando muere, en extrañas circunstancias un periodista deportivo que parecía estar al tanto del supuesto amaño. A pesar de que todo parece indicar que la muerte se ha debido a causas naturales, Ünal sospecha que alguien podría estar interesado en acabar con la vida de quien sabía demasiado. Lo que se presentaba como un simple caso de compra de un partido parece ocultar una compleja trama de turbios intereses, llena de interrogantes y de relaciones impropias e insospechadas.

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Por último, añadir que también la ciudad de Estambul forma parte de la novela, siendo numerosas las referencias a algunos de sus barrios, calles y avenidas. Una meticulosidad presente en la forma de escribir del autor, directo pero detallista, muy descriptivo a la hora de ir mostrando al lector todo cuanto sucede. El autor tiene una gran habilidad para ir esparciendo datos y relacionando a los diferentes personajes que deambulan por las páginas de la novela sin que se desvele el secreto hasta la explicación final del protagonista.

Una novela que nos mantiene enganchados hasta el final y que ofrece un acercamiento a un tipo de fútbol (el de las categorías inferiores turcas) diferente al que podemos encontrar en otras obras. Y, además, lo consigue resaltando a elementos que no son el propio juego en sí, pero que también son de gran importancia.

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“La ciudad de la lluvia”, de Alfonso del Río. Ediciones Destino

 

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“- El fútbol es solo un deporte, hijo. Pero en muchas ciudades tiene una función casi sagrada porque mantiene unidas a miles e personas que, si no, habrían roto todos sus vínculos. Puede sonar pueblerino, pero un gol hace más por una relación personal que miles de argumentos políticos, sociales o religiosos. Puede sonar pueblerino… pero orgulloso que estoy de formar parte de este pueblo”.

 

Hace unas semanas publiqué este artículo promovido por la lectura de “Días de fútbol”, de Luis Aleixandre Giménez y publicado por Unaria Ediciones. En la reseña hacía referencia a que el tema central de la novela tenía que ver con el vínculo afectivo que se establece entre un abuelo y su nieto gracias a que ambos son aficionados del mismo equipo, el Villarreal, en este caso.

Desde Twitter, el usuario JC Cristobal @JCCHristo me recomendó que añadiera a la lista “La ciudad de la lluvia”, de Alfonso del Río y publicada por la Ediciones Destino. Una recomendación que le agradezco porque me ha permitido disfrutar de una gran novela. Un thriller apasionante en el que se mezcla la historia reciente con la de la Alemania nazi, y en la que también hay un trasfondo futbolero, pues uno de los protagonistas es un jugador del Athletic Club, transcurriendo también alguna de las escenas en el estadio de San Mamés.

 

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Imagen de www.buscandomiequilibrio.com

 

SINOPSIS

En el Bilbao de principios de los años ochenta, tres misteriosas muertes unirán los destinos de varios personajes sin conexión aparente. Alain Lara, un joven y prometedor jugador del Athletic, descubre una vieja fotografía de los años cuarenta que su abuelo Rodrigo había mantenido siempre oculta. De todos los personajes que aparecen en ella Alain reconoce a su abuelo, junto a un también joven Ignacio Aberasturi, el gran empresario bilbaíno y actual candidato a la presidencia del Banco del Norte. La repentina y extraña coincidente desaparición de ambos, junto con otros sucesos, lo llevará a una investigación que se remontará a un pasado oculto.

En un intento por entender lo que sucede, Alain contactará con María, la hija y heredera del imperio Aberasturi, y junto a ella tejerán los hilos del pasado que unieron a sus familias en los años del Berlín nazi, en busca de respuestas. Pero lo que obtendrán serán más preguntas, más dudas, más sospechas.

¿Qué pudo unir hace más de cuarenta años a estos dos hombres cuyas vidas nunca más volvieron a cruzarse? ¿Quiénes son los demás personajes que aparecen retratados junto a ellos? ¿Quién y por qué anda detrás de ellos?

La ciudad de la lluvia” es un thriller que reúne lo mejor y lo peor que anida en el ser humano. Es una historia sobre el poder magnético de la ambición, el amor y la complicidad entre las personas, y que nos muestra que la cara oculta que todos tenemos no puede permanecer indefinidamente en la sombra.

 

La historia alterna diferentes periodos temporales, claves para comprender el núcleo de la trama. Así, se va saltando de la Alemania nazi de 1941 al Bilbao de 1983, el año de las terribles inundaciones y del campeonato de liga del Athletic. Y, en un tercer nivel, encontramos un diario personal en el que se van describiendo diferentes episodios y hechos clave de la historia.

El mecanismo se pone en funcionamiento a partir del momento en el que Alain, jugador de la plantilla profesional del Athletic y uno de los protagonistas de la novela, descubre una enigmática fotografía entre los objetos personales de su abuelo, con quien mantiene, por otro lado, un vínculo afectivo tan poderoso como el que se establece entre un padre y un hijo.

 

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Imagen de www.elbuhoentrelibros.com

 

La ciudad de la lluvia” entreteje una compleja y atractiva historia por la que desfilan personajes muy potentes y definidos procedentes de ámbitos aparentemente inconexos. Sin embargo, tal y como se va desvelando página a página, tienen muchas cosas en común: empresarios y abogados de las altas esferas de Euskadi, un particular policía de métodos poco ortodoxos, un futbolista del Athletic, personajes de la Alemania nazi como Goeebles y el Fuhrer… y todo ello orbitando en torno al enigmático ‘El Extranjero’, epicentro de la narración y poseedor de las claves que desvelan todo el misterio.

 

            – Puede que tengas razón –le dijo suspendiendo sus palabras-. La verdad… La verdad es que tienes una cabeza muy bien ordenada para … -María se interrumpió a sí misma cuando su propia voz le sonó demasiado ofensiva.

            Pero Alain clavó su mirada en ella consciente de lo que había querido decirle.

            – … ¿para ser jugador de fútbol? – preguntó con una ladeada sonrisa.

 

Una historia que te atrapa desde el inicio, en el que la complejidad de la trama se va transformando de forma fluida y natural en la apertura de nuevas puertas a partir de giros inesperados, y en el que el interés va en crescendo hasta la página final. Y todo ello salpicado con diferentes episodios futbolísticos relacionados con la historia del Athletic que incluyen alguna memorable escena en el mismo estadio de San Mamés.

 

MÁS INFORMACIÓN

Aquí tenéis el booktráiler del libro:

Y podéis leer un fragmento haciendo click aquí.

“Futbolsilibro”: fútbol de quiosco, fútbol de bolsillo

 

Imagen de www.siguealconejoblanco.es

 

Hace unos días leía el siguiente titular en el diario La Vanguardia: “Barcelona estudia que los quioscos incluyan otras funciones”. La noticia explicaba que desde el ayuntamiento se quería poner en marcha un plan piloto que tenía como objetivo principal el de revitalizar este tipo de establecimientos, muy implantados y valorados socialmente, pese a que atraviesan una cierta etapa de decadencia.

Hace poco más de un año, Javier Pérez Andújar escribía un maravilloso artículo en El Periódico de Catalunya bajo el título “Ser de quiosco”. En él decía, entre otras cosas, que los quioscos eran “la biblioteca de los pobres”, y el “Amazon de los bloques“. Representan la anulación de las fronteras culturales, y actúan como espacios en los que la ‘Ciropedia de Jenofonte‘ es el compañero de ‘Las colinas negras‘, de Lucky Luke.

Los quioscos forman parte del paisaje cultural de mi infancia y mi juventud. Allí compré lo que describe Andújar: tebeos y cromos, cómics y diarios deportivos, revistas y libros de ciencia, novelitas baratas y fascículos de colecciones de grandes clásicos de la literatura. Seguramente, hubo un tiempo en el que el refugio de lo que se podría llamar “fútbol y literatura” de la época estaba allí, en los quioscos: en forma de prensa deportiva, de álbumes de cromos y de revistas como Don Balón.

Pero también en otro producto más desconocido y hoy casi olvidado. Los quioscos fueron los distribuidores, diría que entre la década de los 40 a la de los 80 del siglo XX, de una de las principales opciones de ocio de la época en la que la televisión e internet todavía no lo habían inundado todo. Me refiero a la “novela popular” o “novelas de a duro” (por su precio), “de quiosco” (por el lugar en el que se adquirían) o “bolsilibros” (por el nombre de la famosa colección que puso en marcha Bruguera).

 

Eran lo que en Estados Unidos se denominaba “pulp“. Tras el rodaje de “Pulp Ficion”, Quentin Tarantino explicó en alguna entrevista que la película era, en el fondo, “un homenaje a ese tipo de literatura kleenex, de usar y tirar, de gran éxito en los años treinta y cuarenta, y que Vincent Vega (el personaje interpretado por John Travolta), devora en sus continuas visitas al cuarto de baño. Te compras un libro de estos por 10 centavos, te lo guardas en el bolsillo trasero del pantalón, te sientas encima de él, lo lees a ratos en el autobús y cuando lo terminas se lo das a alguien o lo tiras, no lo pones en la biblioteca. Algunos estupendos escritores salieron de ahí, pero fueron reconocidos de forma retrospectiva; en su momento se les consideró desechables, sólo para las masas”.

Podéis encontrar una completa explicación sobre los bolsilibros en esta página del blog “La memoria del bolsilibro“. Tal y como allí se explica, su formato era muy manejable, con unas medidas aproximadas de “10,5 cm. de ancho y 15 cm. de largo. Estaban encuadernados con goma y con unas tapas de cartón de baja calidad que contaban con sus correspondientes portadas ilustradas. El número de páginas se acercaba al principio a las 150, para acabar teniendo 96 páginas, lo que obligaba a los autores a ser cada vez más concisos en el desarrollo de las tramas”.

Este tipo de obras eran distribuidas en ejemplares de pequeño tamaño y papel de baja calidad (de ahí el nombre de ‘pulp’, en referencia al desecho de pulpa de madera que con que se fabricaba un papel amarillento de muy mala calidad y coste muy barato), y su principal objetivo era, única y exclusivamente, el de proporcionar entretenimiento. Abundaban, en aquellos libritos, las historias de terror, ciencia-ficción, bélicas, de aventuras, del oeste (con Marcial Lafuente Estefanía al frente) y, sobre todo, de género negro. También, por supuesto, había espacio para el romanticismo y la denominada novela rosa, territorio dominado por la gran estrella que era Corín Tellado en el mercado español.

Imagen de www.novelasdeaduro.blogspot.com

 

Imagen de www.bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com

Existen aficionados que mantienen viva toda aquella producción gracias a espacios en internet que son auténticas enciclopedias en la materia, como los blogs “Novelas de a duro (o bolsilibros)”, “La memoria del bolsilibro”, “Bolsilibros. Novela popular de kiosco”, “Novela de quiosco”. Y conste que los citados son, tan solo, algunos ejemplos de los que existen. Después tenemos los artículos de Pérez Andújar, de Toni Vall (como este), o acciones como la exposición “Francesc Caudet i la novel·la popular” organizada por la Biblioteca La Bòbila de l’Hospitalet. Como no es un tema que domine, seguramente se me escapan otros muchos casos en los que la novela popular es valorada con atención. Pero aún así, tengo la sensación de que se trata de un género que ha sido injustamente marginado y menospreciado.

Prácticamente ya nadie habla de esas obras, y siendo cierto que la gran mayoría se alejan de lo que podríamos considerar determinados criterios estéticos, ni siquiera se le reconoce el importante papel que jugó durante décadas acercando la lectura a varias generaciones. Y no hay que olvidar que hoy otorgamos la máxima consideración a autores que se iniciaron en ese “submundo”, como Raymond Chandler o Dashiell Hammet. La clave de todo radica, como dice Pérez Andújar, en el hecho de que lo que se consideraba “literatura de calidad” se vendía en las librerías, mientras que lo que se vendía en los quioscos no podía ser considerado un producto literario.

 

He citado antes a Marcial Lafuente Estefanía y a Corín Tellado. Pero junto a ellos destacaron nombres como los Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz), J. Mallorquí, Clark Carrados, (Luis García Lecha), Silver Kane, (Francisco González Ledesma), Frank Caudett, (Francisco Caudet Yarza), George H. White (Pascual Enguidanos) o Lou Carrigan (Antonio Vera Ramírez) entre muchos otros. Nombres que en realidad eran algunos de los diversos pseudónimos que cada uno de ellos utilizaba y bajo los cuales crearon miles y miles de ejemplares. Si a algunos de vosotros les suenan será porque en algún momento habéis sido usuarios de quioscos.

Pero, ¿y el deporte? Por supuesto, entre tanta producción también existía espacio para las narraciones en las que lo criminal se fundía con lo deportivo. Envidias, corrupciones, apuestas ilegales, drogas, bajos fondos y otras tramas inundaban esas páginas. Boxeo, hípica, hockey, béisbol, baloncesto, automovilismo, ajedrez… todas las disciplinas deportivas eran susceptibles de caer en el terreno de estas historias.

Y, cómo no, el fútbol no podía quedar al margen de este particular universo, y encontramos historias ambientadas en Europa, pero también en el soccer norteamericano. Algunas de ellas no tienen nada que envidiar a algunos de los best sellers actuales, y son puro divertimento, intriga y acción de la primera a la última página.

En este artículo comparto los títulos y colecciones de temática futbolera que he podido localizar después de que hace un par de meses me tropezara con “Asesinatos en el estadio“, de Peter Debry. Sin ánimo de exhaustividad, aquí tenéis los libros que desde entonces he conseguido localizar.

Y, por supuesto, si alguien conoce alguna otra obra de esta tipología que tenga al fútbol como temática agradeceré enormemente que me lo comunique para añadirla al artículo.

 

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Imagen de la Biblioteca Tecla Sala de l’Hospitalet

Josep Mallorquí Figuerola: padre de “El Coyote” y de “La novela deportiva

Iniciamos este repaso a finales de los años 30 y comienzos de los 40, con la figura de Josep Mallorquí Figuerola, popularmente conocido por tratarse del autor de la exitosa serie “El Coyote”. Mallorquí, de infancia complicada y formación autodidacta, trabajó para la Editorial Molino, que se trasladó a Buenos Aires tras el estallido de la guerra civil. Uno de los encargos recibidos fue el de la elaboración de una colección de novelas bajo el título “La novela deportiva”.

 

 

La principal referencia a esta colección la he encontrado en el blog “Novela de quiosco”, donde se explica que “allá por el año 1937 Mallorquí comenzó a preparar, para una posible serie de novelas, algunos cuentos y relatos cortos ambientados en el mundo del deporte, exclusivamente del deporte aficionado, excepto en el caso del boxeo”. El formato era de 14,5 x 19,5 cm, con un número de páginas entre 64 y 80. Las portadas eran de Bocquet, y las ilustraciones de Bocquet y otro.

A continuación, las portadas de los ejemplares de la serie dedicados al fútbol, extraídas todas del citado blog:

 

J Mallorquí - Mascara negra

J Mallorquí - Secreto Mark Brown

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Peter Debry y sus “Asesinatos en el estadio

 

Peter Debry - Asesinatos en el estadio

 

Algunos años después de “La novela deportiva” de la Editorial Molino, en 1950 concretamente, la Editorial Bruguera puso en marcha la Colección Servicio Secreto, de la que se publicaron más de 1500 números en formato bolsilibro y con periodicidad semanal hasta 1985. Uno de ellos, el número 46, corrió a cargo de Peter Debry, pseudónimo de Pedro Víctor Debrigade Dugy, y uno de los considerados padres de la novela negra española. El título del libro que apareció en la colección es “Asesinatos en el estadio”, con una impactante portada atribuida a Provensal, y acerca del cual publiqué este artículo.

Se trata de una historia ambientada en el fútbol norteamericano (peculiaridad presente en otras obras similares) y que contiene todos los ingredientes que se pueden esperar de este tipo de obras: fútbol, suspense, asesinatos, un héroe, acción… Entretenimiento puro y duro.

 

Colección Balas y Deporte. Editorial Jara (1951-1962)

En el libro “Bang, bang, estás muerto”, se hace referencia a una serie de colecciones de novela negra que triunfaron entre los años 1951 y 1962. Una de ellas llevaba por nombre el expresivo y directo “Balas y Deporte”, perteneciente a la Editorial Jara, editorial de posguerra ubicada en Madrid.

Balas y Deporte” incluía un llamativo título: “El gol de la traición”. Su autor fue Mompel Folch (pseudónimo de Francisco Faura Peñasco).

 

Mompel Folch - El gol de la traición

 

Colección Geyser. Editorial Domingo Savio

 

Federico Revilla - El idolo sin pies

 

En 1964, la editorial barcelonesa Domingo Savio comenzó la publicación de una colección en formato bolsilibro a la que puso por nombre Géyser. Según el blog “Bolsilibros. Novelas popular de kiosco” “estaba formada por novelas de bolsillo con diferentes temáticas, acontecimientos históricos, biografías de personajes célebres y también los últimos descubrimientos técnicos, incluyendo la simple novela de entretenimiento”.

El número 19 de la colección era eminentemente futbolístico. Llevaba por título “El ídolo sin pies”, estaba escrito por Federico Revilla y fue publicado en 1967. La cubierta estaba ilustrada por J. Blasco, tenía un total de 80 páginas y contenía ilustraciones a dos tintas de página completa de D. Bladé.

La colección incluía otro libro, titulado “Hazañas deportivas”, del que la única información que he podido conseguir es que, al parecer, contenía una relación de biografías de deportistas de disciplinas diversas.

 

Colección “Doble Juego”, Editorial Ceres

Sin duda, si nos referimos a la presencia del mundo futbolístico en las novelas populares tenemos que hablar de la colección “Doble juego”, impulsada por la Editorial Ceres y de la que se publicaron 86 números entre marzo de 1982 y noviembre de 1983. Es decir, casi un volumen por semana. Por la fecha en que salió al mercado podemos suponer que hubo un intento de aprovechar el tirón de la celebración del Mundial de España de 1982. Y, quizá también, intentar revitalizar un género que ya comenzaba a mostrar síntomas de declive ante el auge, entre otros, de la televisión.

La impulsora de “Doble Juego” fue Ediciones Ceres, una filial de Bruguera centrada en la temática deportiva desde la perspectiva de lo criminal, que es, justamente, lo que encontramos en las obras de esta colección. Los deportes tratados incluyen automovilismo, boxeo, hockey, tenis, karate, basquet, golf, fútbol americano o hípica, entre otros. En el caso del fútbol, hay nueve títulos dedicados a él:

 

Alex Simmons - El traspaso

Alan Parker - Drogas y gol

Lucky Marty - La gran jugada

Curtis Garland - ¡¡Penalty!!

Joseph Berna - El as italiano

Lem Ryan - Historia de un crack

Lem Ryan - La lesión

 

Thomas Lower - Tragedia en Wembley

Frank Caudett - Marcaje al hombre

 

Los “Asesinatos en el Mundial-74” de Curtis Garland

Termino con este repaso regresando a un autor que ya ha aparecido anteriormente. Se trata de Curtis Garland, pseudónimo de Juan Gallardo Muñoz, uno de los más prolíficos en el universo de la novela popular, con más de 2.000 libros publidados. Llegó a tratar prácticamente todos los géneros: policiaco, del oeste, ciencia-ficción, terror, aventuras, bélico, artes marciales… Como hemos visto, también participó con “¡Penalty!” en la Colección Doble Juego. Pero todavía existe al menos otro libro de temática futbolera: “Asesinato en el Mundial-74“:

 

Curtis Garland - Asesinato en el Mundial 74

 

Y hasta aquí el repaso con lo que he podido encontrar. Como antes indicaba, si conocéis alguna otra obra que pueda incluirse en este particular catálogo os estaré muy agradecido si me facilitáis su referencia.

“El futbol és així”, de Edicions Xandri: fútbol y género negro de la mano de un equipo de lujo

 

 

Seguramente, uno de los géneros más explorados y que mejor encajan con la literatura futbolera es el de la novela negra. La relación de artículos y estudios sobre esta materia, y, por supuesto, la relación de títulos, es abundante. Incluso diría que durante los últimos años no hay festival “noir” en el que no se incorpore una sección dedicada a obras de temática futbolera.

Si nos fijamos en la mayoría de publicaciones incluidas en este territorio descubriremos que la gran mayoría corresponden a novelas. Esto es así, probablemente, porque permite tomar algunas de las aristas propias del género (en el caso del fútbol, asuntos de corrupción, crímenes por razones diversas, apuestas ilegales, ambiciones desmesuradas, derivaciones políticas…) y desarrollarlos con la profundidad que la extensión de una novela permite. Como contrapartida, no abundan tanto los relatos de género negro, una tipología más adecuada a tratar otro catálogo de temas propios del mundo futbolístico.

Que la vinculación entre género negro de trasfondo futbolero y cuento no haya sido especialmente prolífica no significa que sean incompatibles. Y, para muestra, la reciente publicación de “El futbol és així“, una obra colectiva publicada por Ediciones Xandri, en la que once autores y periodistas participan con un relato de género negro.

 

 

Se trata de un once de lujo integrado por cinco periodistas (Xavier Torres, Frederic Porta, Josep Gimeno, Gemma Montero y Ruth Gumbau) y seis escritores y escritoras de novela negra: Irene Solanich, Joan Ramon Armadàs (estos dos actuando además como coordinadores de la obra), Xènia Armadàs, Ramona Solé, Aida Montoya y Salvador Balcells. Un variado y solvente equipo que consigue proporcionar al conjunto una gran variedad de registros y tramas.

La obra, escrita en catalán, es un magnífico catálogo de las posibilidades de explicar una historia negra y futbolera utilizando el formato del relato. Porque, además de la calidad de las historias, se trata de un libro que es una auténtica demostración de las variadas posibilidades que lo criminal ofrece a la hora de aproximarse literariamente al mundo del fútbol.

 

SINOPSIS (traducción)

El fútbol es un deporte que despierta pasiones en nuestro país. Ya sea a nivel profesional o en categorías inferiores, estamos acostumbrados a ver conflictos que va desde simples agresiones legales en un terreno de juego hasta crímenes y delitos de primer orden. Directivos de club en presión, estafas, terrorismo, seguidores violentos o rivalidades ancestrales son solo algunos ejemplos de lo que pasa en la vida real. Este libro pretende trasladar todo ese universo a la ficción. En su interior encontrarás 11 relatos con el fútbol y la novela negra como protagonistas.

 

Vale la pena destacar que el punto de partida del volumen fue de gran originalidad. Todos los relatos se estructuran a partir de un título y un subtítulo. Cada autor pudo escoger el subtítulo más adecuado a la historia que escribía, pero el título (que actuaba como punto de partida al que adaptar su historia) le vino impuesto tras un sorteo celebrado en un bar de Barcelona con dos cajas: una contenía el nombre del autor, mientras que en la otra estaban los títulos propuestos desde la editorial.

Los capítulos tienen nombres tan futbolísticos como: Més que un club (“Más que un club”), “Joc perillós (“Juego peligroso”, “Hooligan”, “Pena màxima”, “Derbi”, “Targeta vermella” (“Tarjeta roja), Mundial, “Fora de joc” (“Fuera de juego), “Som vermells i blancs” (Somos blanquirrojos”, “Meravellosa minoria” (“Maravillosa minoría”).

De ellos han surgido los relatos “10 córners”, “El delator”, “Contacte humà”, “Un tret al cap” (“Un disparo a la cabeza”), “La tria” (“La elección”), “Gol providencial”, “El turista”, “Estrellats”, “A triste de brutal história de uma injustiça”, “La fam de la bèstia (“El hambre de la bestia”) y “Montjuïc 25-5-98”.

Y entre los relatos encontramos argumentos vinculados a la compra de jugadores, episodios que se desarrollan en la Barcelona de los años 20, algún crimen que podríamos calificar de futurista, enigmáticas muertes de jugadores, situaciones dignas de bajos fondos mafiosos, goles capaces de salvar vidas, presencia de la amenaza yihadista, crímenes sospechosos, y muertes casi gore, historias de suspense en las que se cuela lo legendario e incluso relatos donde lo negro y lo futbolístico no impiden la aparición de lo emotivo.

Tal y como los coordinadores explican en el prólogo, “la crónica negra también se ha extendido hasta el mundo del fútbol, tal y como ‘lo ha hecho en cualquier ámbito de nuestro planeta. Y si la crónica llega hasta este deporte, ¿por qué no puede hacerlo el relato negro? Eso es lo que pretendemos demostrar con este libro: que 11 amantes y detractores del fútbol, 11 personas vinculadas de alguna manera al mundo del fútbol, la literatura negra y la escritura son capaces de crear un buen catálogo de crímenes futbolísticos”.

Cabe decir, en relación con esta explicación, que esta obra es la tercera incursión en el género negro puesta en marcha desde la editorial tras “Els crims nostrats” (2015) y “Terra de crims” (2017).

Una gran y recomendable obra que hará las delicias de los amantes del género negro, tanto si son aficionados al fútbol como si no lo son. Sería una gran noticia que apareciera la versión en castellano para que este auténtico equipazo pudiera llegar a un mayor número de lectores.

 

Imagen de www.elescriba.cat

“Asesinatos en el estadio”, de Peter Debry. Editorial Bruguera, 1951

 

 

A finales de los años 80 y principios de los 90 – es decir, allá por el pleistoceno – estuve trabajando en una empresa de servicios. Tenía un horario laboral de mañana y tarde, con un par de horas al mediodía para comer. Aunque en teoría me daba tiempo para desplazarme a casa, era habitual que acabara comiendo por algún bar de la zona. Si hacía eso era, unas veces, para volver antes a la oficina y adelantar trabajo atrasado. En otras, afortunadamente, la razón para quedarme era de tipo lúdico.

El caso es que uno de los compañeros con los que solía compartir mesa en aquellas ocasiones era muy aficionado a la lectura, y gran parte de nuestras de conversaciones giraban en torno a libros y autores. Recuerdo, por ejemplo, que era todo un experto en John Irving, autor que descubrí gracias a él.

Nuestro interés por la literatura hizo también que durante aquellos años compartiéramos una curiosa afición en nuestros mediodías. A unos cinco minutos de la zona en la que trabajábamos y por donde solíamos comer había un enorme centro comercial que incluía, además de las propias de productos alimenticios, secciones de mobiliario, electrodomésticos, ropa y, lo mejor de todo, una de libros y música. Aquella sección se convirtió en una especie de refugio por el que acostumbrábamos a deambular, tras nuestras comidas, al menos dos o tres veces por semana.

Una de las cosas más interesantes de aquel espacio era que además del correspondiente apartado de “Novedades” en libros y música, disponía también de una sección de “Ofertas” o “Liquidación” en la que podías encontrar auténticas perlas: los típicos libros de pasatiempos, de recopilaciones de partidas de ajedrez, de cuidados de animales, sobre plantas, biografías de músicos, tutoriales para aprender a tocar la guitarra, los signos del zodiaco… en fin, una variopinta oferta de publicaciones, en ocasiones, de lo más estrámbotico.

 

Imagen de www.todocoleccion.net

 

Recuerdo, especialmente, que en aquella época tenían allí un montón de volúmenes de la colección “Best seller. Serie negra” publicada por la Editorial Planeta entre 1985 y 1986. El precio (lo tengo grabado) era de 100 pesetas cada uno, e incluía títulos de autores como Patricia Highsmith, Raymond Chandler, Nicholas Blake , Manuel Vázquez MontalbánGraham Green, John Le Carré o Dashiell Hammett entre otros muchos maestros del género. El formato era el típico de las novelas populares que tan importantes fueron durante la segunda mitad del siglo XX, ediciones de bolsillo que hacían una gran labor al conseguir que la literatura fuera accesible para el gran público.

A mi me encantaban aquellos libritos, y era extraño que no acabara comprando un par o tres de ejemplares cada vez que hacíamos nuestra sobremesa en aquel lugar.

 

Viene todo esto a cuento del feliz descubrimiento que hice hace poco mientras navegaba por Internet. Se trata de la figura de Peter Debry, uno de los pseudónimos que utilizaba Pedro Víctor Debrygode Dugi (1913-1982). Se trata de uno de los grandes escritores de novela popular durante la época que va de los años 40 a los 70 del siglo XX. Escribió centenares de títulos (se dice que más de mil) de todos los géneros: desde el romántico a la ciencia-ficción pasando por el western, aunque destacó especialmente en la novela de aventuras y la de género policiaco.

Peter Debry es el principal de los pseudónimos que utilizó para firmar sus obras, aunque también utilizó muchos otros como Arnaldo Visconti, P. V. Debrigaw, Arnold Briggs, Geo Marvik, Peter Briggs, V. Debrigaw, y Vic Peterson. Encontraréis una introducción a tan apasionante personaje en la entrada que tiene en la Wikipedia, y, muy especialmente, en el blog “Peter Debry, padre de la novela negra” , en el que encontraréis un amplísimo análisis de su obra.

 

Pedro Víctor Debrigode (“Peter Debry”)

 

Si hablo de Peter Debry es, como podéis imaginar, porque entre su extensísima producción era difícil que no hubiera algo relacionado con el fútbol. Y efectivamente, lo hay. Se trata de una novela de género negro titulada “Asesinatos en el estadio”. Fue publicada en 1951, siendo el número 46 de la colección Servicio Secreto de la Editorial Bruguera. En el citado blog se indica que la portada es (presumiblemente) de Provensal, mientras que las ilustraciones interiores son obra de Macabich.

SINOPSIS

Tras el mundial de Brasil de 1950, Estados Unidos, que ha participado con dignidad, vive una pasión por este deporte creándose las primeras ligas potentes y obteniendo el favor del público. Jim Vespa es un atlético muchacho que vive en Atlantic City y que además de inventor ocasional, se dedica a probar automóviles. Un día recibe un encargo del millonario Henry Cardigan: convertirse en conductor del autobús del equipo de fútbol de Atlantic City; él acepta encantado y a ello ayuda no sólo su pasión por el equipo sino el hecho de que la propuesta venga de Burt Burlington, un pintoresco octogenario naturista que ejerce de hombre de confianza de Cardigan.

 

La historia es impecable desde el punto de vista de este tipo de novelas de consumo rápido. La historia está ambientada en Atlantic City, con presencia de equipos como el del Atlantic y el de Princeton, y la trama gira en torno a un asunto relacionado con apuestas vinculadas a resultados de partidos de fútbol. A partir de aquí, la acción se va desarrollando con la participación de una femme fatale de encantos irresistibles, una banda de gángsters, un multimillonario, una cándida aunque enigmática joven y un humilde protagonista que se acabará viendo envuelto en un peligroso asunto.

 

La existencia transcurría plácidamente para Jim Vespa, cuyas dos principales pasiones eran la fotografía y el fútbol. Pero poco podía imaginar que, debido a que el equipo de los Estados Unidos había sido la sorpresa en los Campeonatos Mundiales de Río Janeiro, y a que a él le gustase apretar un disparador fotográfico, iba a verse envuelto en una serie de dramáticos acontecimientos.

 

Además de los elementos clásicos del género también hay espacio para la presencia de un peculiar y sorprendente individuo que defiende el naturismo y otros curiosos hábitos para conseguir un vida saludable, así como algunas otras curiosidades relacionadas con la ocupación del protagonista, quien además de probador de coches es inventor. De hecho, en la historia se describe una de sus creaciones. Se trata de algo relacionado con el fútbol, de utilidad para los entrenadores, y que leído hoy, en una novela escrita en 1951, me parece totalmente revolucionario.

Por si fuera poco, hasta los nombres de los personajes me parecen atractivos: Jim Vespa, Henry Cardigan, Bart Burlington, Bárbara Lombard… y Sterling Zarco.

(Nota: Zarco es también uno de los personajes de “Mercado de invierno” de Philip Kerr. Dos Zarcos en dos novelas negras de temática futbolera).

 

 

Con todos esos ingredientes Peter Debry construye una novela que se devora de un tirón. El ritmo es trepidante, y contiene numerosos momentos de acción. Es un tipo de escritura muy visual en ocasiones, como si las frases estuvieran dibujando viñetas de cómic. Y esto sucede tanto a la hora de describir peleas como descripciones de tipo futbolístico.

A lo largo de la narración se describen con detalle momentos de partidos, jugadas y goles. También es útil para hacerse una idea de cómo era el fútbol en los Estados Unidos de los años 50, muy diferente, evidentemente, al actual, y en el que un miembro del cuerpo técnico podía llegar a sustituir a un jugador por lesión.

 

—Hombre, si nos pusiéramos a discutir quién es más gandul, si un mecánico o un futbolista, no creo que saliera yo peor que tú. Lo que quiero decirte, Tim, es que esta vampiresa no es trigo limpio; no es la mujer que te conviene.

 

Leída hoy, lo cierto es que “Asesinatos en el estadio” es una magnífica novela negra que aguanta perfectamente el tipo, y que ofrece lo que los aficionados a las obras de este género buscan: una atmósfera especial, unos personajes atractivos, y una trama original y bien trabada que no se desvela hasta el último momento.

Un más que agradable y hasta sorprendente descubrimiento.