12 de diciembre: el día del fin del fútbol

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Hoy vuelve a ser 12 de diciembre.

El día en qué según la profecía que Patrick Cauviny y Enki Bilal dejaron escrita en “Fuera de juego” de Norma Editorial, el fútbol dejó de existir.

Así es como lo explica Stan Skavelicz, el protagonista de la obra:

“Como iba diciendo, los del Delta Work 3 me llamaron. Les costó bastante encontrarme, y lo comprendo. Hace veintitrés años y siete meses que colgué los auriculares y el micrófono al final de un partido de la copa A. En teoría, los mejores. El índice de escucha fue de 0,37. Inferior al de los reestrenos de las películas mudas que pasaban en el programa de la Old Movies Netword, entre las tres y las cinco de la tarde. A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo.

Fue el 12 de diciembre.

El mismo día en que el fútbol dejó de existir.” 

 


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30 de abril: partido en “Fuera de juego”, de Miguel Ángel Ortiz

 

Hoy es 30 de abril, y en el calendario de la literatura futbolera eso significa que hay un importante partido de la Liga Regional Juvenil entre el Alcázar CD y el Nela FC. El partido está programado para las 12 horas, en el Estadio Jesús María Pereda. Aunque estos últimos datos -hora y campo- son simbólicos y orientativos.

El verdadero encuentra se juega en las páginas de “Fuera de juego“, primera novela de Miguel Ángel Ortiz, y una auténtica joya a la que siguió otra más, “La inmensa minoría“.

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Aquí tenéis un par de imágenes facilitadas por el propio autor del campo al que se hace referencia en el libro. Fotografías que conservan toda la esencia de los campos de fútbol de hace dos o tres décadas.

 

Campo Pereda

Campo Medina de Pomar

 

Aquí tenéis la referencia al día 30 de abril:

 

Pedro entró en el bar riéndose, mientras Gorka bordeaba los coches aparcados en batería. Al pasar por donde estaban sentados Koldo y Fichy, se quitó uno de los auriculares. Su voz sonó por encima del rumor de guitarras eléctricas.

– Paquetes.

Volvió a ponerse el auricular.

– Subnormal -rumió Koldo.

Cuando Gorka dobló la esquina, le vieron pararse frente a la esquela, en la esquina de Mari Tere. Se recolocó el auricular, mientras la miraba. Después tiró de los pantalones y giró la esquina.

Koldo y Fichu se acercaron hasta la puerta del bar. En el cartel, de fondo, aparecía la silueta de un futbolista corriendo. Encima, en letras mayúsculas, negras y puntiagudas, ponía:

18º PARTIDO LIGA REGIONAL JUVENIL

ALCÁZAR CD vs NELA FC

12:00 HORAS DOMINGO 30 DE ABRIL

ESTADIO JESÚS MARÍA PEREDA

La puerta del bar se abrió de golpe.

– Tú -le dijo Pedro a Koldo-, para dentro.

El bar estaba tranquilo: en una de las mesas redondas, dos mujeres jugaban a las cartas. Un hombre, que empuñaba una cerveza, leía el periódico deportivo en la barra y, en la mesa más cercana a la tarima, un viejo leía la televisión.

– ¿Ahora?

– Hay que preparar bocatas -dijo Pedro encendiendo lo que quedaba de purito.

– No hay ni chus.

Una nube gris se escapó entre los dientes de Pedro.

– Ni chus ni chusa. Coge el balón y para dentro.

– Lo tiene Salva.

– ¿Salva?

– Se lo he dejado.

– Pues venga -dijo Pedro entrando al bar-, al tajo.

– Ya voy -dijo Koldo sujetando la puerta.

Fichu esperó a que Pedro no le oyera.

– ¿No vas a decirle lo del balón?

– Todavía no. ¿Qué vas a hacer?

– Llamaré a Salva.

– Dile lo del equipo. Y a tu novia.

– No es mi novia.

Koldo sonrió.

– Agur. Luego estamos.

 

Y, para acabar, otra imagen que es un auténtico tesoro y que también me facilita el autor. Se trata de la foto de un cartel anunciando un partido entre los mismos equipos que aparecen en el libro, con todo el sabor y la estética de unos tiempos sentimentalmente cercanos para mi, pero cronológicamente ya lejanos.

En este caso, la fecha que aparece es la del 5 de marzo, pero nos vamos a permitir la licencia de considerar que no es más que un error de imprenta, que la que debía aparecer es la del 30 de abril.

Cartel

 

Por cierto, un 30 de abril que coincide con el aniversario del autor. Así que muchas felicidades, Miguel Ángel 😀

12 de diciembre: el día en que el fútbol dejó de existir

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Un 12 de diciembre, tal día como hoy, el fútbol dejó de existir.

Eso es lo que explica Stan Skavelicz, el narrador de “Fuera de juego“, de Patrick Cauvin y Enki Bilal, publicado por Norma Editorial.

“Como ida diciendo, los del Delta Work 3 me llamaron. Les costó bastante encontrarme, y lo comprendo. Hace veintitrés años y siete meses que colgué los auriculares y el micrófono al final de un partido de la copa A. En teoría, los mejores. El índice de escucha fue de 0,37. Inferior al de los reestrenos de las películas mudas que pasaban en el programa de la Old Movies Netword, entre las tres y las cinco de la tarde. A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo.

Fue el 12 de diciembre.

El mismo día en que el fútbol dejó de existir.” 

Imagen de www.universodecienciaficcion.blogspot.com

21 de octubre de 2015: “Regreso al futuro”. ¿Y el futuro del fútbol?

 

 

Ya ha llegado el día 21 de octubre de 2015, aquel día de un futuro lejano al que Marty McFly viajaba en un DeLorean desde “Regreso al futuro II“, segunda parte de la trilogía “Regreso al futuro” que fue filmada en 1989.

Durante los últimos días están siendo numerosos los artículos en los que se rememora aquella mítica serie de películas que tan bien ha soportado el paso del tiempo, y cuyo visionado, teniendo en cuenta que se trata de films de ciencia ficción, aguanta el tipo con una nota más que alta.

Imagen de www.cadenaser.com

Además de la efemérides y de la curiosidad de situarnos en la fecha a la que los protagonistas viajaban la película ha sido analizada desde puntos de vista relacionados con la visión que en aquel entonces se tenía del futuro. Dejar volar la imaginación y suponer cómo será el futuro es un juego al que todos nos hemos prestado. Cuando era niño, recuerdo que más de una vez fantaseaba con la llegada del año 2000. En más de una conversación, cuando el tema salía a relucir, había un acuerdo más que mayoritario en creer que nos alimentaríamos con pastillas y en que el transporte, mayoritariamente, se llevaría a cabo en… coches voladores.

El tiempo, finalmente, lo pone todo en su lugar, y las predicciones se hacen tan difíciles que sigue siendo un divertido juego el de suponer cómo será lo que vendrá. En el caso de “Regreso al futuro“, como decía, están siendo numerosos los reportajes en los que se analiza en qué acertó la película y en qué aspectos no lo hizo. Por ejemplo, en aquel cinematográfico 2015 los monopatines y los coches volaban. Error. En cambio, el acierto fue absoluto al predecir las videoconferencias, las gafas telefónicas o el cine en 3D.

Imagen de www.europapress.es

 

Vale. Pero, ¿y el fútbol? Habría estado bien que en la película hubiera aparecido alguna referencia al fútbol del año 2015, o que el DeLorean hubiera aparecido en medio de un Barça – Real Madrid, por ejemplo. Así habríamos visto qué visión debían tener por aquella época del fútbol del futuro.

La realidad, sin embargo, es que no hay ni rastro de fútbol en “Regreso al futuro“, razón por la cual nos podemos permitir la libertad de hacer dos cosas. Por un lado, fantasear con una posible opción, como la de este video:

 

 

Y, por otro lado, también podemos fantasear con otra opción, mucho más oscura y dramática como la que se plantea en “Fuera de juego” de Norma Editorial, el futurista còmic ilustrado por Enki Bilal y con guión de Patrick Cauvin en el que el fútbol, sencillamente, ha dejado de existir.

A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo. Fue el 12 de diciembre. El mismo día en que el fútbol dejó de existir.

Fuera de juego” fue escrito en 1988 (casualmente, un año antes que “Regreso al futuro II“), y constituye una estremecedora sucesión de secuencias en las que el fútbol de un futuro situado en una nueva era es el protagonista. Stan Skavelicz, un reportero y locutor retirado es contactado por una productora de documentales para que participe en un programa que tiene como objetivo el describir qué ocurrió con el fútbol y cuáles fueron las causas de su desaparición.

Quieren que tome parte en su emisión mensual. Van a hacer la tercera. Es una emisión necrofílica que se emite a las 18. Han hecho ya: “Cine-Muerte”, “Música-Muerte”. Ahora quieren hacer “Fútbol-Muerte”. 80 minutos para explicar cómo y por qué desaparecen los fenómenos de masas: El Cine, la Música, el Fútbol. Quieren que escoja toda la documentación y que proponga explicaciones… Es lo que decía al comienzo: me han escogido porque soy viejo; el último reportero que queda vivo.

Imagen de www.universodecienciaficción.blogspot.com

 

En el blog “Un universo de ficción” de Manuel Rodríguez Yagüe encontraréis un completo artículo dedicado a “Fuera de juego” del que os transcribo algunos párrafos que transmiten a la perfección lo que encontraréis en esta obra:

Pero en 1987 apareció una original obra que venía a llenar ese hueco firmada por dos europeos: el francés Patrick Cauvin y el yugoeslavo –ahora serbio- Enki Bilal. El proyecto combinó el talento de ambos profesionales de una forma inusual: Bilal dibuja una ilustración alrededor del tema del fútbol sin indicación alguna por parte del escritor, exclusivamente guiado por su imaginación; a partir de cada una de esas instantáneas gráficas y según lo el contenido de la escena le sugiera, Cauvin elaborará una breve historia. La colección de imágenes y textos forma una melancólica moviola de lo que podría ser un futuro para el “deporte rey”. Y no un futuro brillante.

 

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Cada “fotografía” nos remitirá a un personaje, un partido o un instante que el periodista considera clave dentro del proceso degenerativo del deporte hasta su definitiva desaparición: “fue en 075 cuando los estamentos dirigentes decidieron suprimir el balón. A partir de ese momento, el jugador, para marcar gol debía penetrar personalmente en la portería. El nombre de fútbol desapareció, el nuevo juego no tenía que ver nada con él. Debo ser uno de los últimos que recuerda todo aquello. ¡Es una lástima! Fue un hermoso deporte… “

 

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El ataque a los jugadores de élite con drogas paralizantes indetectables; la violencia en las gradasque acaba por prohibir la presencia de público en los partidos; la manipulación bioquímica y psicológica del rendimiento de los jugadores; la utilización de miembros injertados quirúrgicamente; siniestras maniobras para minar la autoestima sexual de los futbolistas; la introducción de jugadores femeninas en las ligas mayores; los partidos amañados por grandes corporaciones; la violencia contra los árbitros; la sustitución de los jugadores profesionales por soldados…Son historias tristes, contadas con nostalgia cariñosa. No hay recuerdos alegres en la crónica de la paulatina desaparición de algo. Las ilustraciones de Bilal, con su estilo agrietado, de cuerpos con aspecto pétreo, expresiones de soledad y alienación, metales chorreantes de óxido, estadios de hormigón claustrofóbico,.. refuerza esa sensación de decadencia, de decrepitud, de final inevitable.

 

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Una obra que no deja indiferente, que constituye otro tipo de aproximación al fútbol y la literatura, con unas ilustraciones de una poderosa plasticidad, contundentes, pétreas, con una textura, expresividad y colorido impactantes.

Un volumen con un permanente poso de melancolía tanto en el texto como en las imágenes, original, lleno de soledad, nostalgia y que consigue transmitir a la perfección la idea del legado de un pasado desaparecido que esperemos no sea más que una obra de ficción y que jamás debamos considerar nuestro particular “Regreso al futuro“.

De momento, me autoemplazo a regresar a este artículo el 21 de octubre de 2045 para ver cómo están las cosas. ¿Alguien tiene un DeLorean para prestarme?

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FiCHA TÉCNICA

  • Formato: Cartoné
  • Tamaño: 29,5 x 22
  • Páginas: 32Color
  • ISBN: 978-84-679-1655-3
  • PVP: 16,00 €

Y para acabar, un breve vídeo en el que se muestra a Enki Bilal dibujando y pintando en su taller, y en el que se puede ver alguna imagen futbolera.

 

 

“La sala d’estar és un camp de futbol”, Josep Maria Fonalleras. Ara Llibres

 

 

Javier Marías, gran aficionado al fútbol y autor de “Salvajes y sentimentales”, una obra imprescindible para los amantes de la literatura futbolera, decía que “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Y una magnífica y emotiva recuperación de la infancia con retazos de fútbol como telón de fondo es lo que encontramos en “La sala d’estar és un camp de futbol”, de Josep Maria Fonalleras, publicada por Ara Llibres.

Últimamente pienso a menudo en mi infancia, e intento recuperar recuerdos de aquella época ya lejana que con el paso del tiempo va dejando en mi memoria un poso de paisaje casi idílico. Una infancia en la que como en tantos y tantos otros niños el fútbol en la calle, en el patio del colegio, con porterías improvisadas, en cualquier rincón y bajo cualquier excusa lo acababa invadiendo todo.

La manera més pràctica de saber si ha estat gol és comprovar-ho amb l’empremta que la pilota deixa a la paret. Ha d’haver plogut, és clar, i el terra encara ha d’estar moll, perquè, si no, al pati dels Maristes sempre hi ha discussions.

Los partidos interminables hasta que la noche caía y casi ya no se veía la pelota, las carreras detrás de una pelota con un bocadillo en la mano, los rasponazos en las rodillas, los marcadores infinitos, las colecciones de cromos y la admiración por los jugadores que veíamos tan inalcanzables, los encuentros improvisados en un pasillo…

 Imagen de www.eltravesser.cat

Una recuperación de ese fútbol de la infancia encontré en “Fuera de juego” y “La inmensa minoría”, dos magníficas obras de Miguel Ángel Ortiz y con las que tanto me identifiqué. Y algo muy parecido me ha ocurrido con el libro de Fonalleras, lleno de elementos, salvando las distancias, tan cercanos a mi niñez: los míticos madelman, el clásico Scaléxtric, el salvador Vicks Vaporub, las liturgias habituales en las familias de hace cuarenta años, el miedo al corte de digestión, las relaciones vecinales, y otros muchos elementos fácilmente reconocibles para quienes conocimos aquellos tiempos.

“En el joc, els jugadors que s’estan quiets, la gespa és  de color verd plàstic, molt lluent. El porter es pot moure amb una guia que el fa anar a dreta i esquerra, i els futbolistes, cadascú al seu lloc, tenen una molla als peus que els permet anar enrere per agafar impuls. És així com es fan les centrades i els xuts.

Como dice Vicenç Pagès Jordà en la reseña sobre el libro publicada en El Periódico de Catalunya y que podéis leer aquí, “Josep Maria Fonalleras no se limita a enumerar los recuerdos, pero tampoco aspira a agotarlos: con cuatro pinceladas le basta para dar fe de un tiempo y de un país.”

Y, claro está, el fútbol. “La sala d’estar és un camp de futbol” no es una novela “futbolera”, aunque, como no podía ser de otra manera, el fútbol va apareciendo de manera fragmentaria e intermitente. Pese a ello, su presencia se intuye en todo momento como parte del paisaje de la infancia del autor.

Pocos niños de aquella época deben haber sido ajenos al fútbol. De hecho, Fonalleras ha continuado cultivando esa afición, y podemos disfrutar con su serie de libros infantiles “Contes blaugrana”, una colección de seis libros publicados el año 2005 por la Fundació del Fútbol Club Barcelona y la Editorial Cruïlla, con motivo del Any del Llibre i la Lectura.

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En el episodio del programa Vía Llibre que podéis ver a continuación aparece una entrevista con Josep Maria Fonalleras. En la introducción, se habla de que lo que hace con este libro es actuar como un entomólogo, clasificando y pasando a analizar pequeñas impresiones de su infancia. Las correspondientes al fútbol nos lo muestran prácticamente en todas sus variedades, lo que demuestra el peso que debió tener en su infancia: los partidos con botones, las improvisadas pelotas de papel prensado, los partidos en el patio del colegio, el futbolín, las pruebas para entrar en un equipo…

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Una obra construida con recuerdos de infancia del autor sobre los que, tal y como él mismo define, actúa como un entomólogo, como si los observara a través de un microscopio. Un libro, en todo caso, con el que Josep Maria Fonalleras consigue completamente su objetivo de ofrecer un “canto vital” mediante la descripción de esos recuerdos de infancia.

En mi caso, ha sido un emotivo y revitalizante viaje hasta aquellos tiempos.

Imagen de www.ara.cat

Un último apunte “Austeriano”

Leo en el libro un episodio en el que se describe un concurso de aquellos tiempos que daban por la televisión los sábados por la mañana. La mecánica del juego consistía, más o menos, en que un grupo de cinco jóvenes, como si fuera un equipo de básquet, debía responder las preguntas que se le hacían.

Supongo que se refiere a “Cesta y puntos”, que estuvo en antena entre 1965 y 1971. Personalmente, cuando leí la referencia en el libro, creí que estaba siendo víctima de una de esas casualidades que tanto gustan a Paul Auster (y a mí, añado). Dejo aquí constancia de ello porque no puedo decir más, aunque espero y deseo poder un día explicar a qué me refiero. Cruzo los dedos.

Combinaciones literario-futbolísticas: “7000 metres quadrats de gespa” y “Fuera de juego”

 

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Si al fútbol se puede jugar leyendo, entonces habrá que aceptar que los libros pueden pasarse las palabras para construir jugadas literario-futbolísticas.

Un ejemplo es el que nos ofrecen los libros “7000 metres quadrats de gespa” y “Fuera de juego”, que dibujan la siguiente combinación literario-futbolística utilizando a Mozart como balón.

“En Carlos és un amant de la música de tota mena i sovint fa comparacions amb el futbol o amb l’esport en general. Un cop fins i tot ens va fer escoltar una mena de cançó de Mozart per mirar d’explicar-nos el que volia dir moure’s i actuar al camp amb harmonia”

 “7000 metres quadrats de gespa”, de Víctor Panicello (Estrella Polar, 2015)

-¡Soy el más fuerte, el mejor de todos! ¡Campeón de campeones! ¡Soy Cartavelina, el Mozart del fútbol! ¡Sí! ¡Soy Sindelar!

“Fuera de juego”, Fabrizio Silei (Barbara Fiore Editora, 2013)

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Imagen de www.barbarafioreeditora.com

“Fuera de juego”, de Miguel Ángel Ortíz Olivera. Editorial Caballo de Troya

 

 

Acabo “Fuera de juego”, escrito por Miguel Ángel Ortiz y editado por Caballo de Troya con la sensación de haber realizado un viaje en el tiempo hacia un lugar, el de la infancia, que me queda ya lejos, pero que sin embargo he revivido con intensidad durante las horas invertidas en devorar el libro.

En la sinopsis (“Aviso de lectura“, para ser más exactos) que acompaña al libro podemos leer:

De tanto repetir el tópico sobre el paraíso perdido de la infancia, seguramente todos nos lo hemos creído. Lo curioso es que apenas recordamos los conflictos, daños, amarguras, tristezas y pequeñas tragedias que también formaban parte de aquel paraíso. Porque la infancia es un estado de crecimiento y crecer nunca es sencillo: duele. Por eso esta novela duele. El dolorido sentir.

Historia de unos cuantos niños no tan niños y unas cuantas niñas no tan niñas que se están asomando a la adolescencia, a ese momento en que la inocencia comienza a diluirse en medio de una agitación continua de sombras, sospechas y temores. Ese momento en el que los padres muestran sus primeras grietas, la familia es cobijo pero es también molestia y los cuerpos propios y ajenos deletrean sus propias leyes y deseos. Jugar al fútbol como aprendizaje de la derrota. La vida que sale al encuentro, es decir, el miedo al fracaso, a no marcar ese gol que te salva de la mediocridad que te rodea, asusta y ahoga. La lentitud del crecer.

Una novela que podía haber sido una novela cursi y bonita para que los lectores y las lectoras proyectaran sobre ella sus propias inocencias perdidas. Podía haber sido pero no lo es. Porque ni hay ni hubo paraísos perdidos, ni las buenas novelas están escritas para la nostalgia o el consuelo.

 

Imagen de www.rafaelcondill.blogspot.com

Todos los comentarios y críticas a “Fuera de juego” que he podido leer remiten a una idea principal. Se trata de una obra en la que la infancia se presenta como espacio de tránsito, como abandono de una etapa de candidez e inocencia (la niñez) para aterrizar en las cercanías del complejo e ingrato mundo de los adultos. Y todo ello, a través de lo que los cuatro protagonistas (Koldo, Fichu, Salva y Noelia) viven durante un puente del mes de mayo en su barrio.

Koldo solía llamarle a las dos y cuarto pasadas, así tenían media hora larga para jugar en el patio. Antes de entrar a clase por la tarde, solían jugar un partido de fútbol con los chavales del comedor, a no ser que llegase una fiebre al pueblo como la de los cromos, las trompas o las chapas. A finales de abril se habían vuelto a poner de moda las canicas, pero ellos aún no las habían sacado de casa.

 

Imagen de www.tiemposdefuga.wordpress.com

El barrio. En alguno de los comentarios he leído que se trata de un libro muy en sintonía con la película “Barrio” de Fernando León de Aranoa. Le doy toda la razón, puesto que ese es justamente el escenario en el que se desenvuelve la trama. Un espacio de clases humildes que sobreviven con dificultad y en el que la comunidad aún conservaba la importancia que hoy día ha desaparecido.

Y un periodo temporal en el que todavía hablábamos en pesetas, los bares eran los centros de reunión social, la calle el espacio de juegos, y donde cromos, chapas, canicas y, sobre todo, el fútbol, formaban parte del día a día.

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Imagen de www.futbolfactory.es

Koldo, Fichu, Salva y Noelia se enfrentan a los conflictos con los adultos y su extraño y ajeno mundo, así como la realidad de la entrada en la adolescencia y el despertar de la atracción sexual. Niños que están a punto de dejar de serlo. Y todo, con la presencia constante del fútbol.

Las uñas mordidas de Koldo lo rascaban con suavidad. Entre los dedos, el cuero del balón brillaba como porcelana. En uno de los hexágonos, en letras puntiagudas del alfabeto griego, se leía el nombre del balón: Etrusco; y debajo del nombre, lo que le definía: Único. Las cabezas de los tres leones, perfiladas en fondo negro y unidas por una única melena, le daban un aire de batalla épica.

 

Imagen de www.es.wikipedia.org

Fútbol en la calle y en la escuela, cuando una portería se montaba con cualquier cosa, la pelota era el centro del mundo, los cromos de futbolistas eran como tesoros y las camisetas y las paredes de las habitaciones servían para recordar que había unos ídolos a los que imitar y seguir.

Imagen de www.pipagozalves.blogspot.com

Fútbol en el bar, en el mundo de los adultos, donde los parroquianos se reúnen para seguir las andanzas de sus equipos. Fútbol que empieza a ir en serio cuando los jóvenes son capaces de intergrarse en un equipo y sueñan con encontrar una salida profesional y abandonar la vida de penurias que les espera si no consiguen huir del barrio.

Y fútbol en forma de mitos y leyendas a los que todo niño le gustaría imitar: desde Julio Salinas, que veranea en el pueblo pasando por los jugadores del Real Madrid de la temporada 94-95, a los del Athletic y, por encima de todos, Chus Pereda, el futbolista más importante del pueblo y todo un mito.

Imagen de www.mundodeportivo.com

Un libro que me ha llevado a revivir numerosos momentos de mi infancia (agradables y dolorosos), como el miedo a que un zambombazo en la cristalera de un bar nos llevara a perder la pelota, las horas infinitas haciendo eliminatorias en las que podían llegar a participar más de diez jugadores y que se hacían eternas si quedabas eliminado de los primeros, los partidos interminables hasta que la noche hacía casi invisible balón, jugadores y terreno de juego.

O el dolor por la pérdida de un balón nuevo que llevabas esperando meses y que después, en un abrir y cerrar de ojos, desaparecía engullido por la enorme mandíbula de un colector de aguas residuales (me pasó, lo juro, y un día explicaré cómo sucedió).

 

Fuera de juego” es, en resumen, una magnífica obra que tocando muchas teclas lo hace de una manera fluida y natural, con un desarrollo ágil basado en los diálogos constantes,  y, sobre todo, cercana. Muy cercana para los que tenemos una edad y sabemos lo que es una canica de batería, un balón Mikasa, un balón Etrusco y hemos sentido alguna vez el pánico a que se nos cuele el balón, alguien amenace con rajarlo y nuestro mundo desaparezca con su pérdida.

Ahora, a esperar a que caiga en mis manos “La inmensa minoría“, que por lo que he leído se convertirá también en un gran fichaje para el Fútbol Club de Lectura.

 

EL AUTOR

Miguel Ángel Ortiz Olivera nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 1982. De padre burgalés y madre uruguaya, vivió en Medina de Pomar hasta que se trasladó a Salamanca para realizar los estudios universitarios.

Tras licenciarse en filología inglesa, se mudó a Barcelona para trabajar de recepcionista en un hotel. Ha colaborado como redactor en la revista Trisense y en la edición digital de Eldiego. Actualmente trabaja en una librería de Barcelona, y se acaba de publicar su segunda novela: “La inmensa minoría“, una obra en la que también es el fútbol el elemento que vertebra la trama.

Imagen de www.abc.es

 

CRÍTICAS

A continuación dejo una serie de enlaces en los que se pueden leer reseñas y comentarios sobre el libro.

 

Y para terminar, otro ejemplo de lo que el libro nos ofrece:

Al fondo de la calle, se veía la fuente de la plaza de Somavilla, los elefantes de mármol escupiendo agua al sol de la tarde. La sombra del busto de Juan de Salazar, que presidía la plaza, temblaba sobre el agua de la fuente. Algunas tardes, ellos jugaban al fútbol en la plaza, aunque había un cartel de prohibido jugar al balón colgado de los soportales. Los partidos en la plaza eran más emocionantes que los del barrio. Allí jugaban con todos, a veces con los mayores. La plaza estaba rodeada de bares y un balonazo a las ventanas de un bar terminaba con el partido. El camarero salía jurando que les iba a confiscar el balón, mientras ellos se escondían en los soportales, tras las columnas. Esperaban escondidos a que el camarero entrase en el bar para reanudar los partido, hasta que oían el motor del Patrol de los guardiaciviles y el partido se terminaba por esa tarde.

 

Imagen de www.incoade.wordpress.com