Futblog Capítulo 12: Miguel Ángel Ortiz y Belén Gopegui en “Letras y Fútbol”

 

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Como buen amante del fútbol y la literatura, hace tiempo que intento hacer una escapada a Bilbao y poder asistir a las jornadas Letras y Fútbol que organiza la Fundación del Athletic de Bilbao. Por unas razones u otras, nunca hasta ahora me había sido posible disfrutar in situ de las interesantes tertulias que en cada edición se organizan. Este año, sin embargo, la cosa cambiará. Como si de un regalo de Reyes anticipado se tratase, voy a poder cumplir mi deseo y, si no pasa nada, seré uno más de los asistentes a estos imprescindibles encuentros para los lectores futboleros.

Para redondear la jugada, el destino ha querido obsequiarme con un episodio paranormal que seguir llenando de combustible esta sección del blog. Aunque ya lo he explicado en más de una ocasión, no está de más insistir en que todos los austerianos episodios que por aquí voy contando son rigurosamente ciertos. Lo que cuento, por extraño y estrambótico que parezca, es real. No hay ni una gota de invención. (Ojalá la hubiera. Eso significaría que tengo capacidad inventiva, algo de lo que carezco por completo). Las cosas que hasta ahora he ido describiendo –insisto, aunque dudéis de su veracidad- se ciñen con exactitud a lo que me ha sucedido, y si lo que reflejan es más o menos acertado se debe, única y exclusivamente, a mis limitaciones como narrador.

O sea, que inspirándome en la advertencia de algunos libros y películas, afirmo que, en mi caso, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, sino realidad pura y dura.

 

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Real como lo que estoy a punto de explicar.

Volviendo al principio del artículo, a finales de noviembre me voy a Bilbao. Las jornadas “Letras y Fútbol” se desarrollan en días diferentes repartidos en dos semanas. Mientras no me toque la lotería no me puedo permitir el disfrutar de una quincena de vacaciones en noviembre. Por eso, me tengo que conformar con hacer una corta escapada de tan solo un par de días. Condicionado por esta limitación, mi decisión final fue que visitaré la capital vizcaína el lunes 27 y el martes 28 de noviembre, lo que me permitirá asistir a las sesiones programadas para esos días.

La del lunes lleva por título “Futbola eta Euskal Kultura“, y contará con la participación de Jon Maia, Gari, Juan Luis Zabala, e Iratxe Fresneda. En cuanto a la del martes, tiene como tema central el de “Fútbol, literatura y sociedad“, y tendrá como tertulianos a Miguel Ángel Ortiz, Belén Gopegui y Leire Palacios.

Esta segunda sesión, que es a la que asistiré, me interesa especialmente. De entrada, ya presenta una curiosidad, como lo es el hecho de que hace tiempo que Miguel Ángel (uno de los cracks del Fútbol Club de Lectura, y autor de “Fuera de juego” y “La inmensa minoría“) y yo intentamos quedar, pero por unas cosas u otras nunca conseguimos encontrar el momento, pese a vivir ambos en el entorno de Barcelona. Sin embargo, cosas de la vida, finalmente vamos a conseguir coincidir: en Bilbao.

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Pero existe otro episodio aún más extraño y paranormal. Conocí la existencia de un autor llamado Miguel Ángel Ortiz tras la publicación de “Fuera de juego“, su primera novela. Me pareció un gran libro, y publiqué un artículo en el blog explicando mis impresiones. Después, en el 2015, se publicó su segunda obra, “La inmensa minoría“, magnífica y más que merecedora de los reconocimientos que hasta el momento ha recibido. La novela está ambientada en el barrio de la Zona Franca, donde él estuvo viviendo durante un tiempo y en cuyo equipo -el Iberia– también llegó a jugar. En aquel barrio también vivió un histórico del Barça de las Cinco Copas, Eduardo Manchón, que es uno de los personajes al que se hace referencia en el libro.

Uno de los protagonistas está realizando un trabajo para el instituto sobre el mítico delantero, alguien que simboliza la posibilidad de prosperar y salir de una vida difícil a través del fútbol. Por circunstancias de la vida he llegado a conocer personalmente a la viuda de Eduardo Manchón, ya que cada año se organiza en Coma-ruga, donde vivo, un torneo con el que se le sigue rindiendo homenaje.

 

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Recuerdo el efecto que me produjo leer, al poco de comenzar “La inmensa minoría“, la referencia a Eduardo Manchón y, precisamente, el torneo de Coma-ruga. Me pareció una más que curiosa coincidencia, y se convertía en un episodio a comentar con Miguel Ángel el día que tuviera la oportunidad de conocerlo personalmente. Eso sucedió, en concreto, una tarde de sábado de febrero de 2015. Se me presentó la posibilidad de desplazarme hasta Barcelona, y aproveché para acercarme hasta el lugar en el que, según había leído en una entrevista, trabajaba Miguel Ángel: la desaparecida librería La Formiga d’Or.

Situada en el corazón de la ciudad, en la que quizá sea una de las calles más transitadas y comerciales de Barcelona, La Formiga d’Or fue, durante años y ya desde joven, uno de los puntos de visita obligada cada vez que iba a dar una vuelta por el centro. Ahora, años después, volvía a entrar allí, esta vez con mis ejemplares de “Fuera de juego” y de “La inmensa minoría” bajo el brazo.

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El encuentro con Miguel Ángel fue muy agradable, y tuvimos el tiempo suficiente para hacer cuatro rápidos comentarios, hacernos un par de fotos y que me dedicara las dos novelas. Como él estaba trabajando y la librería estaba llena de compradores no tuvimos tiempo para más.

Nos despedimos sabiendo que de un modo u otro seguiríamos en contacto. Él siguió a sus menesteres, y yo aproveché para echar un vistazo entre libros. Recuerdo que lo primero que hice fue dirigirme hacia la sección de Deportes, por si encontraba alguno de temática futbolera. También miré los de gran formato, y no me fui sin antes pasar por la sección de libros infantiles y juveniles, de donde no pude resistir la tentación de comprar uno de la colección “El Barco de Vapor“.

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Desde aquel día he mantenido un contacto más o menos fluido con Miguel Ángel. Pero siempre, circunstancias mandan, de forma virtual. En más de una ocasión hemos intentado coincidir para vernos aunque fuera un rato, pero sus horarios laborales y los míos no son lo que se dice “especialmente sociales”. La figura de Eduardo Manchón también ha seguido estando presente, y de hecho tanto Roser (su viuda) como Josep Maldonado (quien fue uno de los mejores amigos del jugador y alma mater del torneo que se organiza cada año en su honor) fueron obsequiados con dos ejemplares de “La inmensa minoría” firmados por el autor. Incluso tenemos pendiente quedar con Roser para tomar un café con ella y hablar del artículo que no hace mucho escribió Miguel Ángel, en la sección Tiempo Extra de la revista Panenka, sobre la relación de Eduardo Manchón y la literatura, y en la documentación del cual puse un granito de arena.

 

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Como decía, la realidad es que no ha sido posible que nos volvamos a ver en Barcelona. Y ahora, cosas del destino, los astros se han alineado para que nos encontremos… en Bilbao. Pero si este hecho ya es de por sí sorprendente, existe otro que aún lo es más todavía. Ya he explicado al principio que la sesión en la que Miguel Ángel participa lleva por título el de “Fútbol y sociedad“, y que estará acompañado por una más que reconocida autora, a quien descubrí por su libro “La conquista del aire“.

Se trata de Belén Gopegui, varias veces premiada y también autora de varias obras para el público infantil y juvenil. Lo que seguramente muchos no sabrán es que aunque no se trata de una escritora reconocidamente futbolera, sí tiene, curiosamente, un libro de esta temática destinado al público más joven. Se trata de “El balonazo“, un volumen que viajará conmigo hasta Bilbao y que aprovecharé para que sea dedicado por su autora.

(Hago un paréntesis para añadir que además de la de Belén, aprovecharé para aumentar mi colección de dedicatorias con la de Galder Reguera, responsable de las jornadas y autor de “Hijos del fútbol“).

Y ahora la sorpresa. ¿Recordáis cuando he explicado que el día que conocía a Miguel Ángel Ortiz acabé comprando un libro? ¿Recordáis el título? No, no podéis, porque no lo he dicho. Pero ahora os lo diré. El libro que compré aquella tarde fue… “El balonazo” de Belén Gopegui. Es decir, que hace dos años, cuando conocí personalmente a Miguel Ángel, también estuvo junto a nosotros Belén Gopegui a través de su libro. Y ahora, dos años después, esa extraña conjunción se volverá a producir, aunque en un lugar separado 600 km. del primero.

Y todo, gracias a la literatura futbolera.

¿Algún adjetivo para definir este episodio?

 

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“35 años del Brasil-Italia del Mundial 82” y Miguel Ángel Ortiz, el fútbol y la literatura

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Hace un par de días, el 11 de julio, se cumplieron 7 años del gol de Iniesta en la final del Mundial de Sudáfrica. Aquel campeonato, que supuso la primera Copa del Mundo para el equipo español, generó una gran cantidad de literatura futbolera.

Especialmente destacada es su presencia en la novela “La inmensa minoría“, de Miguel Ángel Ortiz Olivera, convirtiéndose en el telón de fondo ante el cual transcurre la narración. Esta combinación de fútbol y literatura no es nueva para Miguel Ángel, quien ya demostró sus posibilidades en “Fuera de juego“, su primera novela.

Su experiencia a la hora de convertir el fútbol en materia literaria  estaba muy en consonancia con uno de los objetivos de la sesión “35 años del Brasil-Italia del Mundial 82, y cómo el fútbol se transforma en literatura“. Por eso, y aunque no pudo estar presente, tuvimos el privilegio de conocer su opinión al respecto de la relación que existe entre fútbol y literatura ,gracias al video siguiente.

 

12 de diciembre: el día del fin del fútbol

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Hoy vuelve a ser 12 de diciembre.

El día en qué según la profecía que Patrick Cauviny y Enki Bilal dejaron escrita en “Fuera de juego” de Norma Editorial, el fútbol dejó de existir.

Así es como lo explica Stan Skavelicz, el protagonista de la obra:

“Como iba diciendo, los del Delta Work 3 me llamaron. Les costó bastante encontrarme, y lo comprendo. Hace veintitrés años y siete meses que colgué los auriculares y el micrófono al final de un partido de la copa A. En teoría, los mejores. El índice de escucha fue de 0,37. Inferior al de los reestrenos de las películas mudas que pasaban en el programa de la Old Movies Netword, entre las tres y las cinco de la tarde. A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo.

Fue el 12 de diciembre.

El mismo día en que el fútbol dejó de existir.” 

 


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30 de abril: partido en “Fuera de juego”, de Miguel Ángel Ortiz

 

Hoy es 30 de abril, y en el calendario de la literatura futbolera eso significa que hay un importante partido de la Liga Regional Juvenil entre el Alcázar CD y el Nela FC. El partido está programado para las 12 horas, en el Estadio Jesús María Pereda. Aunque estos últimos datos -hora y campo- son simbólicos y orientativos.

El verdadero encuentra se juega en las páginas de “Fuera de juego“, primera novela de Miguel Ángel Ortiz, y una auténtica joya a la que siguió otra más, “La inmensa minoría“.

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Aquí tenéis un par de imágenes facilitadas por el propio autor del campo al que se hace referencia en el libro. Fotografías que conservan toda la esencia de los campos de fútbol de hace dos o tres décadas.

 

Campo Pereda

Campo Medina de Pomar

 

Aquí tenéis la referencia al día 30 de abril:

 

Pedro entró en el bar riéndose, mientras Gorka bordeaba los coches aparcados en batería. Al pasar por donde estaban sentados Koldo y Fichy, se quitó uno de los auriculares. Su voz sonó por encima del rumor de guitarras eléctricas.

– Paquetes.

Volvió a ponerse el auricular.

– Subnormal -rumió Koldo.

Cuando Gorka dobló la esquina, le vieron pararse frente a la esquela, en la esquina de Mari Tere. Se recolocó el auricular, mientras la miraba. Después tiró de los pantalones y giró la esquina.

Koldo y Fichu se acercaron hasta la puerta del bar. En el cartel, de fondo, aparecía la silueta de un futbolista corriendo. Encima, en letras mayúsculas, negras y puntiagudas, ponía:

18º PARTIDO LIGA REGIONAL JUVENIL

ALCÁZAR CD vs NELA FC

12:00 HORAS DOMINGO 30 DE ABRIL

ESTADIO JESÚS MARÍA PEREDA

La puerta del bar se abrió de golpe.

– Tú -le dijo Pedro a Koldo-, para dentro.

El bar estaba tranquilo: en una de las mesas redondas, dos mujeres jugaban a las cartas. Un hombre, que empuñaba una cerveza, leía el periódico deportivo en la barra y, en la mesa más cercana a la tarima, un viejo leía la televisión.

– ¿Ahora?

– Hay que preparar bocatas -dijo Pedro encendiendo lo que quedaba de purito.

– No hay ni chus.

Una nube gris se escapó entre los dientes de Pedro.

– Ni chus ni chusa. Coge el balón y para dentro.

– Lo tiene Salva.

– ¿Salva?

– Se lo he dejado.

– Pues venga -dijo Pedro entrando al bar-, al tajo.

– Ya voy -dijo Koldo sujetando la puerta.

Fichu esperó a que Pedro no le oyera.

– ¿No vas a decirle lo del balón?

– Todavía no. ¿Qué vas a hacer?

– Llamaré a Salva.

– Dile lo del equipo. Y a tu novia.

– No es mi novia.

Koldo sonrió.

– Agur. Luego estamos.

 

Y, para acabar, otra imagen que es un auténtico tesoro y que también me facilita el autor. Se trata de la foto de un cartel anunciando un partido entre los mismos equipos que aparecen en el libro, con todo el sabor y la estética de unos tiempos sentimentalmente cercanos para mi, pero cronológicamente ya lejanos.

En este caso, la fecha que aparece es la del 5 de marzo, pero nos vamos a permitir la licencia de considerar que no es más que un error de imprenta, que la que debía aparecer es la del 30 de abril.

Cartel

 

Por cierto, un 30 de abril que coincide con el aniversario del autor. Así que muchas felicidades, Miguel Ángel 😀

12 de diciembre: el día en que el fútbol dejó de existir

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Un 12 de diciembre, tal día como hoy, el fútbol dejó de existir.

Eso es lo que explica Stan Skavelicz, el narrador de “Fuera de juego“, de Patrick Cauvin y Enki Bilal, publicado por Norma Editorial.

“Como ida diciendo, los del Delta Work 3 me llamaron. Les costó bastante encontrarme, y lo comprendo. Hace veintitrés años y siete meses que colgué los auriculares y el micrófono al final de un partido de la copa A. En teoría, los mejores. El índice de escucha fue de 0,37. Inferior al de los reestrenos de las películas mudas que pasaban en el programa de la Old Movies Netword, entre las tres y las cinco de la tarde. A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo.

Fue el 12 de diciembre.

El mismo día en que el fútbol dejó de existir.” 

Imagen de www.universodecienciaficcion.blogspot.com

21 de octubre de 2015: “Regreso al futuro”. ¿Y el futuro del fútbol?

 

 

Ya ha llegado el día 21 de octubre de 2015, aquel día de un futuro lejano al que Marty McFly viajaba en un DeLorean desde “Regreso al futuro II“, segunda parte de la trilogía “Regreso al futuro” que fue filmada en 1989.

Durante los últimos días están siendo numerosos los artículos en los que se rememora aquella mítica serie de películas que tan bien ha soportado el paso del tiempo, y cuyo visionado, teniendo en cuenta que se trata de films de ciencia ficción, aguanta el tipo con una nota más que alta.

Imagen de www.cadenaser.com

Además de la efemérides y de la curiosidad de situarnos en la fecha a la que los protagonistas viajaban la película ha sido analizada desde puntos de vista relacionados con la visión que en aquel entonces se tenía del futuro. Dejar volar la imaginación y suponer cómo será el futuro es un juego al que todos nos hemos prestado. Cuando era niño, recuerdo que más de una vez fantaseaba con la llegada del año 2000. En más de una conversación, cuando el tema salía a relucir, había un acuerdo más que mayoritario en creer que nos alimentaríamos con pastillas y en que el transporte, mayoritariamente, se llevaría a cabo en… coches voladores.

El tiempo, finalmente, lo pone todo en su lugar, y las predicciones se hacen tan difíciles que sigue siendo un divertido juego el de suponer cómo será lo que vendrá. En el caso de “Regreso al futuro“, como decía, están siendo numerosos los reportajes en los que se analiza en qué acertó la película y en qué aspectos no lo hizo. Por ejemplo, en aquel cinematográfico 2015 los monopatines y los coches volaban. Error. En cambio, el acierto fue absoluto al predecir las videoconferencias, las gafas telefónicas o el cine en 3D.

Imagen de www.europapress.es

 

Vale. Pero, ¿y el fútbol? Habría estado bien que en la película hubiera aparecido alguna referencia al fútbol del año 2015, o que el DeLorean hubiera aparecido en medio de un Barça – Real Madrid, por ejemplo. Así habríamos visto qué visión debían tener por aquella época del fútbol del futuro.

La realidad, sin embargo, es que no hay ni rastro de fútbol en “Regreso al futuro“, razón por la cual nos podemos permitir la libertad de hacer dos cosas. Por un lado, fantasear con una posible opción, como la de este video:

 

 

Y, por otro lado, también podemos fantasear con otra opción, mucho más oscura y dramática como la que se plantea en “Fuera de juego” de Norma Editorial, el futurista còmic ilustrado por Enki Bilal y con guión de Patrick Cauvin en el que el fútbol, sencillamente, ha dejado de existir.

A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo. Fue el 12 de diciembre. El mismo día en que el fútbol dejó de existir.

Fuera de juego” fue escrito en 1988 (casualmente, un año antes que “Regreso al futuro II“), y constituye una estremecedora sucesión de secuencias en las que el fútbol de un futuro situado en una nueva era es el protagonista. Stan Skavelicz, un reportero y locutor retirado es contactado por una productora de documentales para que participe en un programa que tiene como objetivo el describir qué ocurrió con el fútbol y cuáles fueron las causas de su desaparición.

Quieren que tome parte en su emisión mensual. Van a hacer la tercera. Es una emisión necrofílica que se emite a las 18. Han hecho ya: “Cine-Muerte”, “Música-Muerte”. Ahora quieren hacer “Fútbol-Muerte”. 80 minutos para explicar cómo y por qué desaparecen los fenómenos de masas: El Cine, la Música, el Fútbol. Quieren que escoja toda la documentación y que proponga explicaciones… Es lo que decía al comienzo: me han escogido porque soy viejo; el último reportero que queda vivo.

Imagen de www.universodecienciaficción.blogspot.com

 

En el blog “Un universo de ficción” de Manuel Rodríguez Yagüe encontraréis un completo artículo dedicado a “Fuera de juego” del que os transcribo algunos párrafos que transmiten a la perfección lo que encontraréis en esta obra:

Pero en 1987 apareció una original obra que venía a llenar ese hueco firmada por dos europeos: el francés Patrick Cauvin y el yugoeslavo –ahora serbio- Enki Bilal. El proyecto combinó el talento de ambos profesionales de una forma inusual: Bilal dibuja una ilustración alrededor del tema del fútbol sin indicación alguna por parte del escritor, exclusivamente guiado por su imaginación; a partir de cada una de esas instantáneas gráficas y según lo el contenido de la escena le sugiera, Cauvin elaborará una breve historia. La colección de imágenes y textos forma una melancólica moviola de lo que podría ser un futuro para el “deporte rey”. Y no un futuro brillante.

 

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Cada “fotografía” nos remitirá a un personaje, un partido o un instante que el periodista considera clave dentro del proceso degenerativo del deporte hasta su definitiva desaparición: “fue en 075 cuando los estamentos dirigentes decidieron suprimir el balón. A partir de ese momento, el jugador, para marcar gol debía penetrar personalmente en la portería. El nombre de fútbol desapareció, el nuevo juego no tenía que ver nada con él. Debo ser uno de los últimos que recuerda todo aquello. ¡Es una lástima! Fue un hermoso deporte… “

 

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El ataque a los jugadores de élite con drogas paralizantes indetectables; la violencia en las gradasque acaba por prohibir la presencia de público en los partidos; la manipulación bioquímica y psicológica del rendimiento de los jugadores; la utilización de miembros injertados quirúrgicamente; siniestras maniobras para minar la autoestima sexual de los futbolistas; la introducción de jugadores femeninas en las ligas mayores; los partidos amañados por grandes corporaciones; la violencia contra los árbitros; la sustitución de los jugadores profesionales por soldados…Son historias tristes, contadas con nostalgia cariñosa. No hay recuerdos alegres en la crónica de la paulatina desaparición de algo. Las ilustraciones de Bilal, con su estilo agrietado, de cuerpos con aspecto pétreo, expresiones de soledad y alienación, metales chorreantes de óxido, estadios de hormigón claustrofóbico,.. refuerza esa sensación de decadencia, de decrepitud, de final inevitable.

 

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Una obra que no deja indiferente, que constituye otro tipo de aproximación al fútbol y la literatura, con unas ilustraciones de una poderosa plasticidad, contundentes, pétreas, con una textura, expresividad y colorido impactantes.

Un volumen con un permanente poso de melancolía tanto en el texto como en las imágenes, original, lleno de soledad, nostalgia y que consigue transmitir a la perfección la idea del legado de un pasado desaparecido que esperemos no sea más que una obra de ficción y que jamás debamos considerar nuestro particular “Regreso al futuro“.

De momento, me autoemplazo a regresar a este artículo el 21 de octubre de 2045 para ver cómo están las cosas. ¿Alguien tiene un DeLorean para prestarme?

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FiCHA TÉCNICA

  • Formato: Cartoné
  • Tamaño: 29,5 x 22
  • Páginas: 32Color
  • ISBN: 978-84-679-1655-3
  • PVP: 16,00 €

Y para acabar, un breve vídeo en el que se muestra a Enki Bilal dibujando y pintando en su taller, y en el que se puede ver alguna imagen futbolera.

 

 

“La sala d’estar és un camp de futbol”, Josep Maria Fonalleras. Ara Llibres

 

 

Javier Marías, gran aficionado al fútbol y autor de “Salvajes y sentimentales”, una obra imprescindible para los amantes de la literatura futbolera, decía que “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Y una magnífica y emotiva recuperación de la infancia con retazos de fútbol como telón de fondo es lo que encontramos en “La sala d’estar és un camp de futbol”, de Josep Maria Fonalleras, publicada por Ara Llibres.

Últimamente pienso a menudo en mi infancia, e intento recuperar recuerdos de aquella época ya lejana que con el paso del tiempo va dejando en mi memoria un poso de paisaje casi idílico. Una infancia en la que como en tantos y tantos otros niños el fútbol en la calle, en el patio del colegio, con porterías improvisadas, en cualquier rincón y bajo cualquier excusa lo acababa invadiendo todo.

La manera més pràctica de saber si ha estat gol és comprovar-ho amb l’empremta que la pilota deixa a la paret. Ha d’haver plogut, és clar, i el terra encara ha d’estar moll, perquè, si no, al pati dels Maristes sempre hi ha discussions.

Los partidos interminables hasta que la noche caía y casi ya no se veía la pelota, las carreras detrás de una pelota con un bocadillo en la mano, los rasponazos en las rodillas, los marcadores infinitos, las colecciones de cromos y la admiración por los jugadores que veíamos tan inalcanzables, los encuentros improvisados en un pasillo…

 Imagen de www.eltravesser.cat

Una recuperación de ese fútbol de la infancia encontré en “Fuera de juego” y “La inmensa minoría”, dos magníficas obras de Miguel Ángel Ortiz y con las que tanto me identifiqué. Y algo muy parecido me ha ocurrido con el libro de Fonalleras, lleno de elementos, salvando las distancias, tan cercanos a mi niñez: los míticos madelman, el clásico Scaléxtric, el salvador Vicks Vaporub, las liturgias habituales en las familias de hace cuarenta años, el miedo al corte de digestión, las relaciones vecinales, y otros muchos elementos fácilmente reconocibles para quienes conocimos aquellos tiempos.

“En el joc, els jugadors que s’estan quiets, la gespa és  de color verd plàstic, molt lluent. El porter es pot moure amb una guia que el fa anar a dreta i esquerra, i els futbolistes, cadascú al seu lloc, tenen una molla als peus que els permet anar enrere per agafar impuls. És així com es fan les centrades i els xuts.

Como dice Vicenç Pagès Jordà en la reseña sobre el libro publicada en El Periódico de Catalunya y que podéis leer aquí, “Josep Maria Fonalleras no se limita a enumerar los recuerdos, pero tampoco aspira a agotarlos: con cuatro pinceladas le basta para dar fe de un tiempo y de un país.”

Y, claro está, el fútbol. “La sala d’estar és un camp de futbol” no es una novela “futbolera”, aunque, como no podía ser de otra manera, el fútbol va apareciendo de manera fragmentaria e intermitente. Pese a ello, su presencia se intuye en todo momento como parte del paisaje de la infancia del autor.

Pocos niños de aquella época deben haber sido ajenos al fútbol. De hecho, Fonalleras ha continuado cultivando esa afición, y podemos disfrutar con su serie de libros infantiles “Contes blaugrana”, una colección de seis libros publicados el año 2005 por la Fundació del Fútbol Club Barcelona y la Editorial Cruïlla, con motivo del Any del Llibre i la Lectura.

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En el episodio del programa Vía Llibre que podéis ver a continuación aparece una entrevista con Josep Maria Fonalleras. En la introducción, se habla de que lo que hace con este libro es actuar como un entomólogo, clasificando y pasando a analizar pequeñas impresiones de su infancia. Las correspondientes al fútbol nos lo muestran prácticamente en todas sus variedades, lo que demuestra el peso que debió tener en su infancia: los partidos con botones, las improvisadas pelotas de papel prensado, los partidos en el patio del colegio, el futbolín, las pruebas para entrar en un equipo…

http://www.ccma.cat/video/embed/5515169

Una obra construida con recuerdos de infancia del autor sobre los que, tal y como él mismo define, actúa como un entomólogo, como si los observara a través de un microscopio. Un libro, en todo caso, con el que Josep Maria Fonalleras consigue completamente su objetivo de ofrecer un “canto vital” mediante la descripción de esos recuerdos de infancia.

En mi caso, ha sido un emotivo y revitalizante viaje hasta aquellos tiempos.

Imagen de www.ara.cat

Un último apunte “Austeriano”

Leo en el libro un episodio en el que se describe un concurso de aquellos tiempos que daban por la televisión los sábados por la mañana. La mecánica del juego consistía, más o menos, en que un grupo de cinco jóvenes, como si fuera un equipo de básquet, debía responder las preguntas que se le hacían.

Supongo que se refiere a “Cesta y puntos”, que estuvo en antena entre 1965 y 1971. Personalmente, cuando leí la referencia en el libro, creí que estaba siendo víctima de una de esas casualidades que tanto gustan a Paul Auster (y a mí, añado). Dejo aquí constancia de ello porque no puedo decir más, aunque espero y deseo poder un día explicar a qué me refiero. Cruzo los dedos.