“Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars”, de Ramon Usall. Ara Llibres

 

 

El vínculo entre la política y el fútbol es evidente, y son dos conceptos que ayudan a explicar la historia del último siglo y medio”. Tan ilustrativa frase pertenece a Ramon Usall, y sirve como perfecta puerta de entrada hacia su magnífico “Futbolítica. Històries de clubs políticamente singulars”, publicado por Ara Llibres.

Se trata de un completo recorrido por la historia de diversos clubes de fútbol, distribuidos a lo largo y ancho del planeta, en los que la política ha sido, de alguna manera, elemento clave de su identidad. Un total de 60 equipos de los cinco continentes con los que se podría elaborar un atlas sobre la influencia que la política ha tenido en el terreno del fútbol. O, dicho de otra manera, cómo se ha intentado utilizar el fútbol con intencionalidades políticas e ideológicas.

 

SINOPSIS

Pot un partit entre seleccions desencadenar una guerra? És el Barça l’únic club més que un club? Quins trets comuns uneixen equips com ara l’Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb i l’Ararat Erevan? I el Benfica, el Colo-Colo i l’Steaua de Bucarest? Podríem dir que el Reial Madrid té un passat republicà? No hi ha cap fet històric contemporani rellevant que no es pugui explicar a través d’un club de futbol. El simbolisme d’alguns clubs i seleccions és tan gran que una mirada acurada a la seva història ens permet reviure bona part dels esdeveniments que han marcat els darrers cent anys: les rebel·lions anticolonials i la lluita de classes, el nazisme i el comunisme, la Guerra Freda o la dels Balcans, els anhels de sobirania més recents…

Futbolítica és una lectura apassionant, farcida d’anècdotes i dades curioses, amb tota l’èpica pròpia de les grans gestes i dels grans partits, que ens convida a conèixer aquests actors polítics extraordinaris, representants de societats senceres, comunitats oprimides o minories rebels, que tot sovint han representat un paper crucial en el decurs de la nostra història. I ho han fet sempre mentre una pilota buscava una porteria i un gol decisiu.

(¿Puede un partido entre selecciones desencadenar una guerra? ¿Es el Barça el único club más que un club? ¿Qué características comunes unen a equipos como el Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb y el Ararat Erevan? ¿Y al Benfica, al Colo-Colo y el Steaua de Bucarest? ¿Se puede decir que el Real Madrid tiene un pasado republicano? No hay hecho histórico contemporáneo y relevante que no pueda explicarse a través de un club de fútbol. El simbolismo de algunos clubes y selecciones es tan grande que una mirada en detalle hacia su historia nos permite revivir gran parte de los acontecimientos que han marcado los últimos cien años: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría o la de los Balcanes, los anhelos de soberanía más recientes…

Futbolítica es una lectura apasionante, repleta de anécdotas y datos curiosos, con toda la épica propia de las grandes gestas y los grandes partidos, que nos invita a conocer a estos extraordinarios actores políticos, representantes de sociedades enteras, comunidades oprimidas o minorías rebeldes, que a menudo han jugado un papel crucial en el transcurso de nuestra historia. Y lo han hecho siempre mientras una pelota buscaba una portería y un gol decisivo).

 

El libro se organiza en 60 capítulos dedicados, cada uno de ellos, a un club, excepto en dos casos. En uno de ellos conocemos los diversos equipos de fútbol con los que estuvo vinculado el Che Guevara (Bouwer, Rosario Central, Independiente SC, Madureira EC y CSAD Che Guevara), mientras que en otro se habla de los Passive Resistents Soccer Club, equipos que llegó a fundar Ghandi durante su estancia en Sudáfrica, en aplicación de su filosofía de que el deporte podía ser utilizado con finalidades revolucionarias.

 

“Els partits que el Qarabag disputava com a local a l’estadi Imaret es jugaven soviet sota el soroll dels míssils, que, en ocasions, arribaren a impactar sobre el mateix terreny de joc”.

(“Los partidos que el Qarabag disputaba como local en el estadio Imaret se jugaban, a menudo, bajo el ruido de los misiles, que en ocasiones llegaban a impactar sobre el mismo terreno de juego”.

 

Imagen de www.theclinic.cl

El resto de apartados corresponden a equipos muy conocidos algunos (FC Barcelona, Real Madrid, Juventus o Bayern Munic, entre otros), aunque predominan los que no lo son tanto y, precisamente por ello, se convierten en auténticos descubrimientos, ya sea por los episodios históricos que han protagonizado o por las peculiares circunstancias en los que se han visto envueltos.

Algunos ejemplos son el caso del Christiania de Copenhage y su “Nunca fumarás solo”, del Qarabag FK de Azerbiyán, el denominado “Barça del Cáucaso”, del … minero y su origen en las recónditas minas de Colombia o del Racing Universitario de Argel, en cuyo equipo juvenil militó de portero el premio Nobel Albert Camus, (Ararat Erevan, Qarabat FC, Christiania, Mineros, Asocoiación Literaria… ).

También de ejemplos que son un reflejo del crisol de complejas sociedades, como el Al-Ahed SC del Líbano, o de equipos nacidos en un campo de refugiados de Jordania, como el Al-Wihdat SC palestino, o el Stroitel Pripyat, el equipo que se fundó en la ciudad de Chernóbil y que dejó de existir con motivo de la catástrofe nuclear de 1986.

 

“… però desencadenà alhora una onada de solidaritat i simpatia amb aquest peculiar grup de seguidors que consideraven que la fidelitat a la identitat obrera del barri era tan important com donar suport al seu club de futbol”.

(“… pero desencadenó, al mismo tiempo, una ola de solidaridad y simpatía con este peculiar grupo de seguidores que consideraba que la fidelidad a la identidad obrera del barrio era tan importante como apoyar a su club de fútbol”).

 

Imagen de www.eltemps.cat

Hay casos de marcado carácter revolucionario, especialmente en lo que hace referencia a los tiempos del colonialismo, y también los hay con una marcada conciencia social. Pero también abundan los casos de equipos que han sido utilizados por el poder del momento con finalidades propagandísticas, como por ejemplo el Colo-Colo por Pinochet, el Olt Scornicesti de Rumania por Ceacescu o la vinculación del Dinamo de Berlín alemán con la Stasi, policía política de la RDA hasta la caída del muro de Berlín.

Y, a la inversa, de equipos que han sido todo un ejemplo de lucha antifascista y de reivindicaciones sociales, como el Arsenal Kiev, el Rayo Vallecano o el actualmente de moda Sankt Pauli alemán. De aquí que el añadido “Historias de clubes políticamente singulares” al título no sea gratuito.

El libro, por todo ello, es una lectura no solo atractiva y amena, sino que nos aporta conocimientos de geografía, historia, política, economía, sociología y, por supuesto, fútbol. Una obra de gran interés que ayuda a entender el poder del fútbol, en tanto que ni tan solo el poder se mantiene al margen de su área de influencia, sino que es justamente todo lo contrario: intenta utilizarlo en su beneficio, sabiendo que su potencial dominador y propagandístico es muy poderoso. Por sus páginas desfilan personajes como Franco, Augusto Pinochet, el mariscal Tito o Ceacescu.

 

Imagen de www.elrestoesmio.blogspot.com

 

“El club és conegut popularmente amb el sobrenom d’El Ponchito per la tradicional vestimenta que llueix un futbolista al seu escut i que és la que identifica també la población quítxua de la Sierra Central”.

(“El club es popularmente conocido con el sobrenombre de El Ponchito por la tradicional vestimenta que luce un futbolista en su escudo, y que es la que identifica también la población quechua de la Sierra Central”).

 

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El conflicto entre Catalunya y España que actualmente protagoniza la actualidad hace que el libro adquiera un especial interés en tanto que recoge otros episodios de reivindicación nacionalista desde la perspectiva del fútbol. La actualidad obliga a recordar la afirmación de que “el Barça es el ejército simbólico de Catalunya” formulada por Manuel Vázquez Montalbán.

Además del club blaugrana, “Futbolítica” recoge otros muchos ejemplos de esta reivindicación identitaria y nacionalista: equipos como el Al-Wihdat (nacionalismo palestino), el Celtic de Glasgow (irlandés), el Júpiter barcelonés y su simbología independentista, el Club América (reivindicación mexicana en origen), el Dinamo de Zagreb (nacionalismo croata frente al imperio austrohúngaro), el Esperanza Deportiva Túnez, el Sporting Club de Bastia o el Mushuc Runa Sporting Club de Ecuador, uno de los principales exponentes de la reivindicación de la población indígena quechua., entre otros muchos casos más recogidos en las páginas del libro.

No faltan en el libro algunos interesantes descubrimientos sobre la presencia que el mundo cultural ha tenido en ocasiones en este territorio en el que fútbol y política se acaban mezclando. Desde el Académica de Coimbra, sección de fútbol de la Universidad de Coimbra al Club América mexicano, conocido en la década de los años 20 como los “Estudiantes”, también por su origen universitario, un club de quien fue gran seguidor Mario Moreno “Cantinflas”; del Levante, fundado por el intelectual Pepe Ballester al Racing de Argel, el equipo en el que llegó a militar Albert Camus; o de la Sociedad Obrera Gorki (cuyo nombre se debe al gran poeta) al Hakoah de Viena, fundado por el escritor Fritz Löhner y con un aficionado de excepción: Franz Kafka.

 

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Hakoah Viena en 1925. Imagen de www.es.wikipedia.org

 

Una obra que viene a complementar la que el mismo autor publicó en 2011 bajo el título de “Fútbol per la llibertat” y que significa una primera aproximación a este tema. Tal y como explicaba el autor en la frase que iniciaba este artículo, se trata de un completo repaso por la historia y algunos conflictos del siglo XX desde el punto de vista de la influencia de los clubes de fútbol, explicados de una forma muy amena e instructiva.

Si existiera una hipotética academia del “Fútbol y la literatura”, una de las materias sería “Política”, y para tal asignatura, este volumen sería uno de los libros de texto.

Podéis leer las primeras páginas en este enlace.

 

Imagen de @NTUHistory

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“Visca l’Europa!”, un cuento de Wilmar Cabrera donde juega el Alzheimer

 

Ayer fue el Día Internacional del Alzheimer, y publiqué este post en el que hablaba de la campaña impulsada desde la revista Líbero en el que el fútbol servía como terapia para combatir esta enfermedad.

Hoy, vale la pena recuperar el emotivo relato que el periodista y escritor Wilmar Cabrera publicó en el número 4 de la revista DeCabeza, hace dos años, y en el que el alzheimer tiene parte de protagonismo.

Aquí tenéis el relato:

 

VISCA L’EUROPA! SEMPRE ENDAVANT!

EL CLUB ESPORTIU EUROPA fue el culpable directo de que alquiláramos, con mi pareja, nuestro primer piso en Barcelona. Aterrizamos en la llamada “Ciudad Condal” en el otoño de 2008, para que Andreta hiciera un doctorado en la Universidad Pompeu Fabra. Y como la universidad y el estudio le tomaban todo el tiempo a ella, a mí me tocó buscar el piso para vivir.

Concerté una cita para ver uno en Can Baró. Un barrio cerca del Parc Güell, en la parte alta de la capital catalana. Donde la ciudad deja de ser Barcelona para pasar a llamarse ‘Barceloma’. De camino, en la intersección de las calles Camèlies y Sardenya, descubrí el Nou Sardenya, la cancha del Europa. En ese momento, sin ver todavía el piso, me dije a mí mismo: “Aquí viviremos. Si hay un estadio de fútbol cerca, está todo”.

Y así fue. Desde ese otoño, casi todos los domingos caminaba las cinco cuadras desde nuestro piso en calle Polònia hasta Sardenya, para ver los partidos de “Los escapulados”, sobrenombre con el que se conoce al club por llevar una “V” azul, a manera de escapulario, debajo del cuello de la camiseta blanca. Sí, como el Vélez Sarsfield de Argentina.

Con un estadio de dimensiones pequeñas, una tribuna principal de sombra, dos mínimas laterales y una de sol que siempre está vacía, mi lugar favorito para sentarme a ver el partido es el bar.

A ritmo de copa de cava, caña de cerveza y bocata de jamón, se puede hacer algo que no está permitido en el Camp Nou: mezclar fútbol con un poco de alcohol. Creo que fue en el cuarto o quinto partido al que asistí, cuando decidí hacerme hincha del Europa. Muy contrario a mis principios de que un seguidor nace y no se hace. Ser forofo de fútbol es algo dinástico, como una corona que se hereda, es un sentimiento y como tal no se puede crear artificialmente. Seguir una camiseta no da tiempo ni espacio para ser promiscuos. Sin embargo, como buen ser humano que se contradice a sí mismo, ese domingo decidí ser del Europa. ¡Coño!, uno como inmigrante tiene toda la razón para echar raíces e inventarse un sentimiento hacia un equipo. Y no necesariamente ese equipo tiene que ser el más grande de la ciudad, el que más gana o el que más socios tiene. Que no, que no.

 

Mi caso me confirmó que las relaciones a distancia no funcionan. Ni siquiera la que te une a tu club de origen. Habiendo dejado tras el Atlántico el azul y blanco del Millonarios de Bogotá, quedé huérfano de equipo. Entonces, como hincha que no puede estar sin club, me di a la tarea de llenar ese sentimiento. Al tiempo que recibía clases de catalán, en el Consorci Per a la Normalització Lingüística -el primer paso que todo inmigrante debe dar para integrarse a la cultura catalana-, me aprendí el himno del Europa.

En mi caso, quería integrarme al Europa, quería sentir al Europa como en su día sentí a Millonarios mismo. Así que con mi B1 de catalán, que no es otra cosa sino nivel elemental, todos los domingos en el Nou Sardenya cantaba con fuerza el himno de mi nuevo club. Un equipo del que ya comenzaba a estar orgulloso porque, con más de 100 años encima, había sido uno de los fundadores de la Liga en España. Alcanzó a jugar tres temporadas en Primera cuando sólo había diez equipos y apenas existía algo más allá de la Primera División. Además, disputó una final de la Copa del Rey, que perdió contra el Athletic por 1-0. Ahora está en la Tercera, algo así como la cuarta categoría de las nueve que tiene el campeonato español. Así, por qué no entonar con fuerza, cada domingo:

 Europa!  Europa!

Europa sempre endavant!

No tinguem por del que vindrà

El futur hem de guanyar!

Europa!  Europa!

Europa sempre endavant!

Que la nostra fe en la victòria

A tothom faci vibrar.

Portem amb orgull el blues escapulari,

Sentim els colors ben endintre del cor.

I que la nostra gran història

Poc a poc poguem retorbar.

Europa!  Europa!  Europa!

Endavant! Endavant!

 

Aprendido el himno, el paso siguiente fue conseguir una chaqueta de chándal o camiseta con la que me identificara con los demás hinchas en la tribuna. Así que visité una tienda deportiva que padecía la crisis económica, enfrente de los despachos del club, en la calle Secretari Coloma. Esport Match, tienda oficial de Givova, se llamaba, y tenía todo su stock en liquidación. Encontré una chaquetilla de chándal Umbro de la temporada 2000-2001, con el escudo en el pecho y en la espalda el C.E. EUROPA que se podía leer desde lejos, y que me daba un aire de hincha de toda la vida, un forofo vintage.

El domingo siguiente la lleve puesta. El equipo visitante era El Prat y como siempre me senté en una de las mesas de bar, al costado de la tribuna general. Chus, la encargada del bar, me sirvió bocata de Llom amb formatge, y un plato de ronyons a la planxa i patates.

Entonces un hombre viejo, con el pelo gris, de camisa blanca, pantalón y jersey negro, sobre el que relucía, a la altura del corazón, un pin del escudo del Europa, se acercó y me preguntó por qué no estaba jugando. No quise sacarlo de su propia historia. La que él mismo se había elucubrado en su cabeza. Así que le respondí que estaba lesionado. Un esguince de rodilla, le dije con ánimo de no seguir hablando.

-¡Qué lástima! -respondió-, el club necesita de tus goles. Recuerdo el que le anotaste al Manou, aquí mismo -me señaló el arco sur del campo-. La recibiste de espalda a la portería, fuera del área. Regateaste entre dos defensas, creo que eran Aleix y Dani. ¡Cómo pudiste pasar entre esos dos gegants de fiesta mayor! Chutaste de izquierda, tu pierna mala. Nada pudo hacer el portero. Fue tan bonita tu jugada, que Sacca se lanzó, pero no a atajar la pelota, sino para estar más cerca de ese golazo.

Escuché atento su narración. Y me imaginé a mí mismo dentro del campo sintético del Nou Sardenya, festejando ese gol con mis compañeros. Le dije que el próximo que anotara, a mi regreso a los campos, lo celebraría con él en la tribuna. Puso cara de tristeza. Y al tratar de interpelarlo, me detuvo levantando su mano. Miró a lado y lado, agachó su cabeza para susurrarme en el oído que quizás no hubiera otra oportunidad. Por la lesión, se había enterado de que el club se quería deshacer de mis servicio a mitad de temporada. Pero seguro que con mi talento ya encontraría otro club, quizás hasta de Segunda B o incluso Segunda A… iba a decir más, pero llegaron dos personas, una señora y un pequeño.

“Jaume, te he dicho que no puedes salir de casa sin alguien que te acompañe”, dijo la señora, tomándolo del brazo derecho. El chico hizo lo mismo con el izquierdo y lo condujeron hacia la puerta. Antes de salir a la calle Camèlies, el chico se devolvió y pidió excusas. “Lo siento, mi avi padece de Alzheimer, disculpa cualquier tipo de molestia que te haya provocado”. Desde el umbral de la puerta, antes de salir del estadio, Jaume se giró, levantó su brazo y gritó: “Visca L’Europa! Sempre endavant!”.

Por Wílmar Cabrera

 

Fútbol para el Día Internacional del Alzheimer

 

 

En 2014, un estudio de la Fundació Salut i Envelliment (FSiE) de la Universidad Autónoma de Barcelona, promovido y financiado por la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos, descubrió que hablar de fútbol ayuda a las personas con Alzheimer y deterioro cognitivo estimulando su memoria, atención y estado de ánimo.

 

 

Fútbol vs Alzheimer es un proyecto que la revista Líbero puso en marcha en colaboración con la Fundació Salut i Envelliment, creado para apoyar esta línea de investigación y ayudar a todas las personas con esta enfermedad. Lo que hicieron fue enviar sus revistas al pasado para recuperar los recuerdos de los fans del fútbol.

Hoy, Día Internacional del Alzheimer, es una buena ocasión para recordar esta maravillosa iniciativa.

Más imágenes en el siguiente enlace: https://graffica.info/libero-futbol-vs-alzheimer/

 

“El misterio del día de los inocentes”, núm. 11 de “Los futbolísimos”, de Roberto Santiago y Enrique Lorenzo. SM Ediciones

 

11 - Misterio día inocentes

 

Se escucha un «Ooooooooooooooh» en la grada.

No he recibido ningún golpe.

¿Qué ha pasado?

Me giro.

Y lo que veo me deja atónito.

El defensa se ha tirado con tanta fuerza que…

Que…

 

El número 11 de la serie “Los futbolísimos” lleva por título “El misterio del Día de los Inocentes”. Estamos en las vacaciones de Navidad, concretamente en el día 28 de diciembre, a lo largo del cual transcurre de manera íntegra toda aventura. Una típica jornada invernal en la que no falta la nieve (incluso a la hora de jugar al fútbol), y que coincide con el cumpleaños de Esteban, padre de Pakete y jefe de la guardia urbana de Sevilla la Chica, pueblo en el que se desarrolla la historia.

El Día de los Inocentes, además de coincidir con el citado aniversario, es uno de los favoritos de Esteban, pues puede dar rienda suelta a su vena bromista y dedicarse a hacer bromas a lo largo de todo el día. Ese día, sin embargo, no estará protagonizado únicamente por las burlas habituales, sino por la existencia de un torneo de fútbol cuyo nombre es precisamente el del Día de los Inocentes.

 

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Hasta ahora, quienes lo disputaban eran los mejores equipos de la Liga Intercentros, una participación a la que las posiciones de cola de los Futbolísimos no tenían acceso. En cambio, en la edición de este año, y sin que pudieran esperarlo, serán ellos los elegidos para disputar tan difícil encuentro cuyo premio es muy especial: una copa de oro.

 

– ¡Increíble!

– Alucinante

Los entrenadores estaban entusiasmados.

Bajaron del coche con una sonrisa de oreja a oreja.

Danto botes.

– ¡Nos han invitado al Torneo del Día de los Inocentes! -exclamó Alicia.

 

SINOPSIS

Es el día de los inocentes. El día del cumpleaños de mi padre, y el peor día del año para mí. ¿Que por qué? Pues por varios motivos:Porque no me gustan las bromas. Porque tenemos que jugar un torneo con El Cerrillo, el equipo que juega más sucio de toda la Liga Intercentros, y nos van a machacar. Y porque me acabo de enterar de que el colegio tiene que vender el campo de fútbol para pagar sus deudas. Y si no podemos jugar al fútbol, ¿qué será de los Futbolísimos?

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El partido será de la máxima dificultad, puesto que deberán enfrentarse a los líderes de la liga, el Cerrillo, un equipo que se distingue, además, por la violencia que emplean a la hora de jugar tanto sus jugadores, sobre el terreno de juego, como los padres y aficionados en las gradas. Los Futbolísimos, al conocer la noticia, se lo tomarán casi a broma, conscientes de las prácticamente nulas posibilidades que a priori tienen obtener la victoria.

Pero, por si eso fuera poco, en esta historia existe otro elemento clave que agravará la dificultad del partido: está en juego la venta del terreno de juego. Alguien quiere comprarlo para construir un gran aparcamiento en él. Los Futbolísimos encontrarán así un estímulo para intentar enfrentarse a tan difíciles rivales. Si consiguen ganar el torneo, quizá puedan pagar todas las deudas del colegio con la copa de oro que hay como premio.

La historia, a partir de este planteamiento, se va desarrollando en paralelo a otras tramas, como la aparición de una hermanastra de Helena con hache, cuya presencia será de gran transcendencia. La intriga por el desarrollo y conclusión de toda la historia se complementa a la perfección con la aparición de otro importante elemento (acerca del cual hay que mantener el secreto) que servirá también para poder leer entre líneas en relación a algunos temas sobre los que también trata la historia, especialmente relacionados con valores como el compromiso, el papel de los padres en el fútbol, la importancia del equipo, etc.

 

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Una historia en la que encontramos los ingredientes habituales de la serie y que se convierte, en mi opinión, en una de las más redondas de toda la serie, no solo por los temas tratados sino por la forma de combinarlos y acabarlos resolviendo.

A continuación, el booktráiler:

 

11 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Hoy, 11 de septiembre, se celebra la Diada Nacional de Catalunya, un día con el que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión Española, el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Se trata de un día con un marcado carácter político, como también lo tienen otros sucesos ocurridos en otros lugares del mundo y que también eligieron esa casilla del calendario. Los ejemplos más claros serían el atentado terrorista contra las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre del 2001, o el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973.

La importancia de esos hechos no podía quedar al margen del fútbol y la literatura, por lo que en un día tan especial como el de hoy vale la pena recuperar algunos ejemplos de cómo se pasea esa fecha por las páginas de nuestra particular biblioteca de libros de fútbol.

 

Manuel Vázquez Montalbán en

Fútbol. Una religión en busca de un Dios”. Editorial Debate, 2005

“No hay que ver, pues, a Núñez como un dictador a la vieja usanza, defendiendo como gato panza arriba su pedestal civil, sino como un profeta de una nueva cosmovisión barcelonista en la que la vinculación nacional será un simple paisaje emocional para el 11 de septiembre, ni un minuto más. El Barça del futuro podrá estar formado por jugadores apátridas que en estos momentos ya deben de estar incubándose en laboratorios holandeses de ingeniería genética, alimentados, eso sí, con sueros aromatizados con pan con tomate artificial para que el globalizado público del futuro perciba el olor a pan con tomate nada más salir los jugadores al césped y se sienta por ello zoológicamente ratificado.

 

 

Barça i política”, conversa entre Manel Serras i Ferran Ariño,

en “Amb blau sofert i amb grana intens”, Editorial Proa, 1999.

 

“Fent una ullada a la història ens trobem amb situacions de clara identificació del Barça amb el sentit de catalanitat. Per exemple el juny de 1925, quan Milans del Bosch, llavors capità general de Catalunya, va tancar les Corts durant sis mesos perquè s’havia xiulat l’himne espanyol, va haver-hi una resposta clara no solament dels socis, sinó de la societat catalana que va donar suport econòmic a l’entitat.

             Però era conseqüència d’una altra cosa. Llavors el Barça era un dels elements que reflectia aquella situació. I sort que era així. Però ara molta gent, sobretot la més jove, es pensa que el Barça era un element actiu polític. I per sí mateix no ho ha estat mai. En els butlletins interns del Barça s’explica que Pompeu Fabra va donar classes de català als socis, i es feia una referència habitual als 11 de setembre, i es convocava els socis a les manifestacions, però ningú s’escandalitzava per tot això. Era una entitat viva del país”.

 

 

Juego sucio. Fútbol y crimen organizado“, Declan Hill. Alba, 2010

 

En este negocio, la gente habla. El flujo de información es un fenómeno poderoso y mensurable. La clientela habla de los corredores de apuestas que son de fiar y de los que no. Rivales que se detestan se pasan información sobre clientes que no pagan. El presupuesto elemental de muchos circuitos de apuestas ilegales es el de la «información perfecta»: alguien en algún lado sabe todo lo que hay que saber sobre determinado asunto. Debido a la facilidad con que se transmite la información , y a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el Pentágono se planteó la posibilidad de crear un mercado de futuros basado en ataques terroristas e intentos de asesinato del presidente George W. Bush.

 

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“¿Quién mató a Kennedy“, en “Historias del calcio“,

Enric González, RBA 2007

 

“Abundan quienes creen que la llegada a la Luna fue un montaje, que el 11-S fue organizado desde Jerusalén y el Pentágono, que los socialistas españoles mantienen una relación perversa con unos polvos bóricos y que Elvis Presleys sigue vivo. En Italia, el país de la dietrología (la ciencia de lo que está detrás, oculto), esa tendencia a la fabulación posee una gracia especial por la distancia entre lo real (el país funciona de milagro) y lo fantástico (todo lo que ocurre forma parte de un plan maestro).

                La última gran teoría dietrológica italiana explica bajo una nueva luz lo que ha ocurrido en el calcio. Pensábamos que el director general de la Juventus, Luciano Moggi, había creado una trama de relaciones con los poderes federativos y arbitrales que le permitía manipular los resultados. Parecía que las conversaciones telefónicas intervenidas a Moggi y a otros dirigentes de su cuerda resultaban esclarededoras: pedían un árbitro así o asá, que amonestar a tal jugador o a tal otro, que pitara un penalti a favor de éste o aquél…, y el domingo siguiente salía todo clavado. El asunto se perfilaba bastante claro, dentro de la turbiedad.

 

 

Fútbol contra el enemigo“, Simon Kuper. Editorial Contra, 2012

 

“A pesar de todo, muchos iraníes se aficionaron al fútbol gracias a ese Mundial. Ser aficionado al fútbol empezó a reemplazar a fumar cigarrillos como imagen icónica de la cultura juvenil occidental. Mientras caminaba por la ciudad iraní de Isfahán poco después de los ataques del 11 de septiembre, un estudiante iraní se acercó a un amigo mío británico y lo acribilló a preguntas:

                – ¿Eres inglés? ¿Sabes que, después de Israel y de los Estados Unidos, vosotros sois nuestros peores enemigos? ¿No crees que George Busch es el mayor terrorista del mundo por apoyar a Israel? ¿Tú qué opinas: en el Manchester United, Beckham debería jugar en la banda derecha o en el centro”?

 

“Después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo conoció a Bin Laden, los fans del Arsenal crearon un nuevo cántico:

Se esconde cerca de Kabul,

es hincha del Arsenal,

Osama

¡Oh oh oh oh!

                Poco después de eso, Bin Laden demostró que él y sus seguidores aún tenían una visión del mundo propia de un fanático del fútbol. En diciembre de 2011, el departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo público un vídeo suyo en el que recordaba los ataques del 11 de septiembre. En él, Bin Laden recuerda a un seguidor que, un año antes, le había dicho: «Te vi en un sueño, estabas jugando un partido de fútbol contra los Estados Unidos. ¿Y cuando nuestro equipo salió al campo, eran todos pilotos!». En el sueño los pilotos de Al Qaeda ganaban el partido”.

 

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Vicenç Villatoro en “Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça“. Alfaguara, 2010

 

                Faltos de épica, hijos y nietos como mucho de una épica de derrotados, de perdedores de Ligas, como nos llamaba Félix de Azúa, entre el 11 de septiembre de 1714 y el 26 de enero de 1939, entre el anarquista de Terrassa y el señor de Terrassa, a los míos, a mi clase, a los que temíamos el lunes porque los castellanos de los carmelitanos eran del Madrid y se burlarían de nosotros y los catalanes de Can Culapi pensaban –entonces- que el fútbol era el opio del pueblo o el entretenimiento de los pobres, nos convernía que pasara finalmente lo que ha pasado, la entrada en la era no sé si llamarla mesiánica o messiánica. De Messi, claro. Pero esta era viene fundamentalmente de Guardiola. Messi triunfa en el Barça y no triunfa en la Argentina de manera paralela porque el molde es otro, el entorno es otro. Y el molde que ha triunfado en el Barça, que nos ha dado una era épica y una era messiánica, que nos ha hecho definitivamente y eternamente felices –lo seguidores siendo, en el recuerdo, incluso cuando se acabe, porque un día u otro se acabará, es lo que sentimos nuestro, como portadores de los valores de la clase media, de la gente del centro del campo, del centrocampismo inteligente y sobrio, que enlaza con lo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres, no sobre el fútbol, sobre la vida.

 

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Futbolítica“, Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

“En aquell temps, el Júpiter, que havia adoptat un Escot d’alt simbolisme polític, ja que recollia la senyera i la coronava amb un estel Blau, emulant els primers antecedents de la bandera independentista catalana, que aparegué formalment en un document del Comitè Pro Catalunya amb data de l’11 de setembre de 1918, reforçà la seva identitat obrerista i catalanista fins al punt de forjar la llegenda, en aquells anys de pistolerisme, que els seus jugadors, molts d’ells vinculats al sindicalisme anarquista, aprofitaven les instal·lacions i els desplaçaments de l’equip per custodiar i traslladar armes, de vegades amagades dins de les pilotes de cuir, destinades a grups armats anarquistes com Los Solidarios”.

 

“De fet, Pinochet protagonista el cop d’estat contra Salvador Allende en un moment d’allò més dolç per al futbol xilè. Aquell tràgic 11 de setembre de 1973, quan els militars colpistes ocuparen el Palacio de la Moneda, el Colo-Colo feia ben poc que havia assolit la que fins aleshores havia estat la seva principal fita esportiva: arribar a la final de la Copa Libertadores. A més, la selecció xilena estava a punt de classificar-se per al Mundial del 1974, un objectiu que assolí ja amb Pinochet al poder i després que la Unió Soviètica es negués a jugar a l’estadi Nacional, convertit en camp de detenció i tortura d’opositors al règim durant els mesos immediatament posteriors al cop d’estat”.

 

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“La suela de mis zapatos”, Gonzalo Suárez. Seix Barral, 2006

 

TESTAMENTO DE UN JUGADOR AZULGRANA

                Un martes 11 de septiembre del 62, la noche en la que un tal Eder Jofre retenía el título mundial de los gallos, ganando por K.O. a un tal Joe Medel, Eulogio Martínez, entonces delantero centro del Barça, se mostró muy explícito conmigo y me proporcionó, sin yo buscarlo, otro de los reportajes que, en su día, causaron sensación. Por supuesto, el delantero centro estaba muy enfadado. Pero su cólera, ahora, fuera de contexto, dista de equipararse a la de Aquiles. Es, más bien, la de un niño despechado. Y, en algunos aspectos, cargado de razón.

 

Cuando, ahora, muchos años después, releo estas líneas, me viene a la mente, sin que yo pueda evitarlo, la imagen de Eulogio Martínez atropellado por un coche, mientras reponía una rueda al suyo, precisamente en la Diagonal y probablemente muy cerca de donde, ese martes 11 de septiembre, estábamos cenando. La noticia de su muerte apenas ocupaba, en las páginas deportivas del periódico, un recuadro algo mayor que el pedazo del lenguado trinchado. Siento vértigo y me entristece comprobar, una vez más, la futilidad de la fama y de otros nimios asuntos que, en su día, han motivado nuestro interés o suscitado escándalo. Esto dicho, retomemos las palabras de Eulogio Martínez.

 

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“Todos tenemos nuestra cruz”, por Raül Llimós, en “Relatos del Mundial”

 

Julio Salinas Fernández (Bilbao, 11-9-1962). 6 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas del rey, 1 Recopa, 1 Supercopa de Europa, 4 Supercopas de España; 19 temporadas como profesional (Athletic Club, At. Madrid, FC Barcelona, Deportivo, Sporting de Gijón, Yokohama Marinos y Alavés); 395 partidos en 1º División, 152 goles; 56 veces Internacional, 3 Mundiales (1986, 1990, 1994), 2 Eurocopas (1988, 1996), 23 goles con la selección. Cifras espectaculares, que resumen la carrera de un delantero que nunca dejó a nadie indiferente.

 

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“Futbolín”, de Alessio Spataro. Punto de Lectura, 2016

 

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“Futbolistas de izquierdas”, Quique Peinado. Léeme Libros, 2015

 

“Tras el bombardeo de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, Colo Colo, casa de admiraciones reverentes hacia el futbolista comunista, vive un curioso proceso. Como otros equipos en Sudamérica, hace presidente de honor a Augusto Pinochet, como blindaje frente al previsible acoso por parte del régimen. Este movimiento se convierte ciertamente en algo habitual en la Sudamérica de las dictaduras militares: el Olimpia de Paraguay también nombra presidente de honor al general Alfredo Stroessner, en Uruguay la Junta apoya más que veladamente al Peñarol y en Ecuador, el ejército tiene su propio equipo, El Nacional. Caszely había salido de allí en el momento justo”.

 

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“Fin de siglo”, de Enric González, en “Historias del calcio”, RBA, 2007

 

“Hay quien dice que, en términos históricos, el siglo XX concluyó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. También se puede pensar que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el primer ataque terrorista a gran escala. En esos mismos términos, quizás el siglo XX del calcio concluyó ayer, 22 de abril de 2007, con el decimoquinto scudetto del Inter”.

 

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Messi no és perfecte“, por Xavi Torres,

en “Relats Solidaris de l’Esport“, 2015

 

“La ‘palomita’ no es va fer el 19 de desembre (a Poy no li anava bé), sinó l’11 de setembre de 2004, jornada de la Diada de Catalunya i que també ho va ser ‘canalla’. Quasi un miler de seguidors de Central vinguts d’arreu de Catalunya, Espanya i Europa van participar de la festassa que es va fer a Polinyà, al Vallès Occidental. I Aldo Pedro Poy, amb ells. Ja sabeu, semicercle davant de la porteria, pilota al punt just i rematada en ‘palomita’ de Poy a gol. I abraçades. I la bogeria. “És el dia que més a prop he estat de Rosario!”, s’escoltava entre els assistents. Un autèntic òrgan de premsa i difusió de Rosario Central.”

 

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“Platón en Anfield”, de Serafín Sánchez. Laertes, 2015

 

Agüero contra Racing. 11-09-2005. Otro pequeño hecho de puro músculo «made in» la tierra del potrero. Uno de esos jugadores que tanto recuerda a Maradona, Ortega y demás gambeteadotes tan bajitos como imparables. Por si fuera poco, el gol que más me gusta de Agüero lo hace en un partido de máxima rivalidad, jugando para Independiente contra Racing en el derbi de Avellaneda”.

 

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“Johan Cruyff 14. La autobiografía”, Johan Cruyff. Planeta, 2016

 

“Hacía falta un entrenamiento mejor para crear el fútbol hábil y entretenido con el que siempre se ha asociado al Ajax. Todos teníamos que trabajar en ello manteniendo la paz en el club y siguiendo de cerca la evolución de todos los implicados, determinando quién podía hacerlo aún mejor y quién tenía que funcionar de otra manera. Y todos tenían que recordar que todo lo que hacían debía ser en interés del Ajax.

                Entretanto, yo dudaba cada vez más de las buenas intenciones del comisario Leo van Wijk. El 11 de septiembre de 2015, antes de la filtración del informe, Van Wijk, Ling y yo lo habíamos repasado juntos a fondo. Puesto que Leo había asentido de manera entusiasta con cada palabra del informe, Tscheu y yo nos quedamos perplejos cuando, cuatro días después, el consejo tomó medias que eran más o menos opuestas a lo que habíamos comentado con Van Wijk. Por ejemplo, Van der Sar había pedido que volviera Kinsbergen, porque tenía tanto trabajo que casi no le quedaba tiempo para su vida personal”.

 

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2 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Imagen de www.isecsports.wordpress.com

Los primeros días de septiembre acostumbran a ir asociados a los inicios de las principales competiciones. El fútbol va arrancando, poco a poco, intentando dejar atrás el parentesis vacacional de julio y agosto. Aparentemente, la primera semana del nuevo mes todavía se desplaza al ralentí, como si tuviera que hacer esfuerzos para abandonar el sopor estival. Sin embargo, el 2 de septiembre es un día con una importante representación en el calendario del fútbol y la literatura, y en el que, curiosamente, coinciden varios debuts.

A continuación, algunos ejemplos:

 

Épica y lírica del fútbol”, de Julián García Candau

Pelé nació en una familia modesta y alcanzó la gloria deportiva y la riqueza. Su padre era un humilde zapatero de Treis Coraçoes que como futbolista militó en el Atlético Mineiro y fue conocido como Dondinho. Pelé jugó primero en el equipo juvenil del Bauru Atlético y poco antes de cumplir los dieciséis años fichó por el Santos. Su debú en el Santos fue el 2 de septiembre de 1956 y lo hizo al sustituir a el ecchi. Fue en Sao André en un partido amistoso contra el Corinthians.

 

 

 

Del Olimpo al barro, la lucha continua”, de Agustín Benito,

enRelatos solidarios del deporte

 

                A pocos kilómetros de Lezama, Joaquín Caparrós dirigía al Athletic. El entrenador sevillano buscaba un lateral izquierdo que pudiera competir o cubrir la ausencias de Asier del horno y se fijó en Koikili, un pequeño lateral muy bravo que nunca se daba por vencido. Fue un fichaje inesperado, un capricho del técnico andaluz para muchos. Caparrós le mostró el camino y el jugador lo recorrió con la cabeza bien alta. Se apoderó de la banda izquierda y cerró el paso a muchos delanteros, e incluso lo intentó con Leo Messi.

                Espartaco, así lo llamaban sus compañeros del Sestao River, debutó con el Athletic en el Camp Nou contra el Barça de Ronaldinho, Deco, Iniesta, Henry… y de Messi. Aquel 2 de septiembre de 2009 su misión fue detener al astro argentino y salió airoso del primer combate, aunque fue expulsado. Inconvenientes del oficio.

 

Julián Lucendo”, por Fabián Ortiz, en36 historias solidarias del deporte”, pág. 85/86

                Entonces, el árbitro pita y la crónica de aquel Valladolid – Barça del 2 de septiembre de 1989 correspondiente a la primera jornada de la Liga de Primera División dirá que el Barcelona llevó el peso del partido y que dispuso de algunas ocasiones de gol para adelantarse en el marcador e incluso ganar el partido, pero resulta que el equipo castellano hizo el primer gol y después otro, y todo se fue al traste y Cruyff me cambió por el Nano Soler y caímos por un 2 a 0. Mire usted, señor periodista, el fútbol es así, unas veces se gana y otras se pierde, y, si las fuerzas están muy igualadas, se empata.

 

 

Fútbol es fútbol, por Quim Monzó, en La Vanguardia del 21/11/2015 

Hace unos días leí la entrevista que Sergi López-Egea hizo a Ramon Maria Calderé, exjugador del FC Barcelona y ahora secretario técnico del Sant Andreu, ese equipo que arrastra la cruz de tener que soportar que cada vez más locutores de deportes lo pronuncien San Andreu, como si la te no existiese. En la entrevista, que nace de un repaso a los recuerdos de los futbolistas de los duelos con el Real Madrid, Calderé explica su debut como jugador del primer equipo azulgrana, el 2 de septiembre de 1984, en un partido en el Bernabeu que ganó el Barça por 0 a 3. Calderé marcó el tercer gol, de cabeza: “Mi abuelo estaba ingresado en el hospital de Reus y fui a verlo unos días antes de viajar a Madrid. Quería darle una alegría y se lo prometí: ‘Abuelo, marcaré un gol en el Bernabéu para ti’. (…) Centró Víctor y yo rematé de cabeza. Fue increíble. Debut en el Bernabéu con victoria y gol. Mi abuelo tuvo una inmensa alegría”.

 

 

Jóvenes promesas”, Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                – A ver, a ver… Somos dieciséis equipos, ¿no? O sea, que después del primer partido quedaremos ocho.

                Argüello aplaudió:

                -¡Quedaremos, bien dicho, quedaremos!; eso es ser positivo, ¡sí, señor!

                – Y después del segundo partido –continuó Pichichi- quedaremos cuatro, o sea, una semifinal, que se dice en Bilbao.

                Zamora asintió:

                -Eso es. Y los dos que ganen, juegan la final, el día 2 de septiembre.

 

Jóvenes promesas, de Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                La mañana del 2 de septiembre, Paco Bru estaba más preocupado que nunca. El partido era a las tres y a la hora de salir hacia el Stadion aún no veía un equipo claro. Exceptuando la portería, no tenía posibilidad de formar ninguna línea de garantías: detrás, Otero seguía mermado por el pie; Arrate no podía ni apoyarse en la rodilla izquierda; en medio, Belauste quedó descartado por una dolorosa distensión; la capacidad regenerativa de los dieciocho años de Samitier no era milagrosa y tampoco estaría para jugar, y delante, Acedo caminaba pero no podía correr y Patricia tenía la pierna rígida y de color nazareno.

 

Niños futbolistas”, Juan Pablo Meneses

                En el mundo del fútbol todos se conocen. Aunque, en realidad, uno debería decir que todos se desconocen. A cada nombre de manager que le consulto, el agente FIFA me responde parecido. Ese es un sinvergüenza. Ese es un delincuente. A ese ni me lo nombres. Dice que le han «levantado» jugadores de sus narices. Hoy, la manera más fácil de captar a un jugador de otro representante es haciéndole regalos y esperando a que termine el contrato anual. Recuerda que a él le levantaron a uno regalándole una consola Nintendo Wii, y a otro regalándole un autor.

                Si quieres entrar en este negocio, debes saber que pueden levantarte a tu jugador. Y también debes saber que, finalmente, tengan siete, doce o diecisiete años, se trata igualmente de menores. Según la Convención sobre los Derechos del Niño, desde el 2 de septiembre de 1990 se entiende por tal «todo ser humano menor de dieciocho años de edad», salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.

 

“Futbolítica”, Ramon Usall

                La primera decisión que se tomó en plena dictadura para restituir la memoria del Júpiter original llegó en 1959, cuando el club acordó volver a vestir los colores gris y grana que actualmente lo identifican y que la entidad ya había lucido durante los años 20. Quedaban así atrás los colores verdiblancos de la camiseta que lo habían identificado durante la Segunda República y el primer franquismo, unos colores que se sumaban, en la historia cromática del club, al blanco y al azul cielo que el Júpiter había vestido en su primera equipación.

                La gran restitución de la memoria del club no llegó, sin embargo, hasta mucho tiempo después del final de la dictadura franquista, cuando, en una asamblea celebrada en 1989, los socios acordaron restaurar el escudo original. Así pues, el 2 de septiembre de 1990, con el inicio de la temporada, el Júpiter volvía a lucir las cuatro barras y la estrella en el pecho de su camiseta. Era un acto de justicia que restituía a la entidad la estrella que había llevado por bandera y que había provocado la ciega represión de las dictaduras de Franco y de Primo de Rivera. Un acto de memoria que recuerda que este modesto pero ejemplar club había sido un fiel reflejo de la convulsa historia de Catalunya durante el siglo XX.