«El fantasma del Bernabéu», de Juan Pablo de Luca (2019)

“En el visor me pareció ver una nube rara que atravesaba la pared en dirección a un palco. Dejé el corredor y me dirigí hacia las plateas, quería confirmar si era el sitio de la selfie. Leí los carteles. Era ahí”.

Acabo de terminar El fantasma del Bernabéu, una de las obras que integran la denominada Saga Barbicano, del escritor argentino Juan Pablo de Luca. Tras la publicación en 2017 de Misión Tilcara, primera obra de la serie, que le sirvió para ganar el Premio Choque Vilca, nos encontramos con una nueva obra protagonizada por Juan Barbicano, un posible alter ego del autor en tanto que tienen edad y profesión similares.

En su página web, se define al autor como “creador de un personal estilo digresivo que fusiona literatura futbolera con la novela policial, no carente de ironía y humor”. Me parece que se trata de una definición muy acertada, puesto que justamente eso es lo que encontramos en esta atractiva, personal y absorbente novela.

SINOPSIS

“Señor Barbicano, comprendo su alegría, pero el River no ganó por Juanfer o Pity ¡Vosotros le debéis el triunfo al Fantasma del Bernabéu!”

Luego de “Misión Tilcara”, regresa Juan Barbicano y ser verá involucrado en una nueva aventura. Donde, una vez más, se combinan fútbol, misterio y argentinidad.

El planteamiento de inicio de la historia es muy sugerente, pues parte de la consideración de que en la final de la Copa Libertadores disputada en el 2018 en el estadio Santiago Bernabéu entre Boca Juniors y River Plate, la victoria no se decantó únicamente por motivos futbolísticos, sino por una misteriosa intervención paranormal. Y es que, el punto central de la trama, tiene que ver con la supuesta intervención de un fantasma que habita en el estadio madridista, y en su búsqueda y verificación de tal influencia se verá involucrado el protagonista de la historia, Juan Barbicano.

Barbicano, hincha de River, podrá viajar hasta Madrid para asistir a la final. Allí vive una de sus hijas, lo que convierte el viaje en un acontecimiento de felicidad completa. Pero tras el partido, después de revisar algunas de las fotos realizadas en el interior del estadio, descubrirá una enigmática y misteriosa presencia de aspecto difuminado. La investigación vinculada con esa enigmática sombra hará que Barbicano se vea envuelto en una aventura llena de suspense e intriga.

Imagen de www.marca.com

De todos modos, la alegría del Bernabéu fue, es y será única e imborrable. Quienes la pudimos vivir en el magnífico estadio o a 10.000 kilómetros, por radio o por televisión, no olvidaremos por el resto de nuestras vidas el “cañonazo” de Juanfer o la corrida de Pity«.

Partiendo de esos ingredientes principales, la historia va avanzando de una forma muy particular, mediante capítulos cortos de lenguaje directo en los que hay espacio para la “argentinidad”, especialmente con el recuerdo de la guerra de las Malvinas, para episodios vinculados con la vida personal del protagonista, pero también para tratar la historia de los clubes implicados en la trama y la de algunos de sus jugadores. Una historia que página a página te va atrapando y en la que no falta el trasfondo musical, que es todo un homenaje a aquel histórico partido y que también es una perfecta aproximación a la visión argentina del fútbol desde el mundo de la ficción.

Juan Barbicano es un carismático personaje al que uno se engancha desde el principio de la novela. Un enganche que estoy convencido se va a reforzar con la segunda novela de la saga: El último enganche.

“Boca Juniors y River Plate nacieron juntos.

De a poco se distanciaron, tanto en amor como geográficamente.

Llegaron a ser dos polos de una misma atracción, hasta consolidarse como el clásico o derby más importante del mundo”.

«La noche que Luis nos hizo hombres», de Ángel Silvelo Gabriel (Ediciones Seshat, 2022)

Hay personas con las que nos unen ciertos lazos identitarios. Son aquellas que explican cosas de su pasado que podríamos explicar nosotros mismos, y que cuando lo hacen tenemos la sensación de que, en el fondo, de quien están hablando es de nosotros. Ángel Silvelo, autor de La utopía del portero y de La noche que Luis nos hizo hombres, el magnífico libro que acabo de terminar, ocuparía un lugar preferente en ese grupo. Son muchas las cosas que nos unen: misma generación, similar infancia en barrios periféricos, el fútbol como religión y combustible de nuestros sueños de niños, vida de calle rodeado de balones y amigos, sueños de ser como aquellos que veíamos por televisión, conciencia de que el fútbol y vida son pareja indisoluble, y el uso de la escritura como intento de mantener a flote los recuerdos de ese período que poco a poco se nos van deshaciendo con el tiempo.

Los recuerdos y sus emociones. Los recuerdos y la luz que proyectan sobre nuestras vidas. Recuerdos como la raíz desde la que parte todo: el hombre, sus sentimientos, sus luchas y obsesiones. Y, también, el suspiro lastimero del no me acuerdo de lo que quisiera acordarme.

En mi caso, también sentí la necesidad de explorar en mi memoria para que aquellos lejanos recuerdos no se perdieran como lágrimas en la lluvia, y también intenté hacerlo mediante la escritura. En mi caso utilicé el recurso de escribir una novela juvenil, La hermandad de los balones desaparecidos, que me sirvió como terapia y ejercicio de recuperación de un pasado que no quiero olvidar. En el suyo, percibo una potente y salvaje llamada de ese pasado que lucha por mantenerse presente, y lo hace a través de una escritura profunda y reflexiva que le permite ir desplegando el mapa de una experiencia vital que parte de un hecho concreto, el partido que el Atlético de Madrid perdió contra el Bayern de Munich en 1974, y que se acaba convirtiendo también en un magnífico homenaje a la figura de Luis Aragonés.

SINOPSIS

La noche que Luis nos hizo hombres es una novela que nos habla del fútbol como generador de ilusiones. Aquellas que un joven comparte con sus amigos en un barrio del extrarradio de Madrid a principios de los años setenta. El elemento aglutinador de todo ello es la figura de Luis Aragonés y sus hitos futbolísticos más importantes que van, desde la final de la Copa de Europa de 1974 que el Atlético de Madrid pierde frente al Bayern de Múnich, hasta la victoria de la selección española en la Eurocopa 2008 Austria-Suiza. Tras La utopía del portero, novela con la que ganó el Primer Premio de Novela Breve Carlos Matallanas 2019, su autor, Ángel Silvelo, vuelve a fijar su mirada en la relación entre el fútbol y la vida. Su protagonista lo hace a través del hombre que es y el niño que fue, en un claro enfrentamiento entre presente y pasado que no le deja indiferente, porque nunca somos conscientes de lo que ocurrirá cuando volvemos nuestra mirada sobre los recuerdos del pasado. Cuarenta años después, al protagonista sin nombre de esta historia, los campos de fútbol se le presentan como espacios fronterizos entre realidad y ficción en los que anclar sus sueños y borrar los errores de su vida…

«Estadio Heysel en Bruselas. Minuto 112 de partido. Final de la Copa de Europa de la temporada 1973-1974. El Atlético de Madrid se enfrenta al Bayern de Múnich. Falta de Hansen fuera del área sobre Becerra. Luis se dispone a disparar el golpe franco directo sobre la portería del mítico Sepp Maier. «Luis, Maier, gol. Gol de Luis Aragonés», se entiende que dice el narrador alemán del partido. El gol de Luis esta vez es en color. Y es narrado en alemán 40 años después de aquella fatídica noche para la afición rojiblanca. Hoy es de noche. Como aquel 15 de mayo de 1974. La noche que Luis nos hizo hombres. Mis recuerdos de aquel partido son difusos. En blanco y negro. Como los sueños de un niño que todavía no ha tenido unas botas de fútbol. Ni ha viajado al extranjero. Ni tampoco ha visto un partido de fútbol en color por televisión. Aquella noche descubrí qué se esconde detrás de una derrota: el silencio».

Como dice el protagonista de la novela: «El primer síntoma del fracaso es no volver a soñar con lo imposible tras una derrota.» Una frase que encuentra su eco en la mítica de Luis Aragonés: «…y ganar, y ganar y ganar, eso es el fútbol, señores».

Como ya sucedió con La utopía del portero, nos encontramos ante otra magnífica novela, que calificaría de autobiográfica, y que está en la línea y es un perfecto complemento de la anterior. En este caso, hay tres elementos en torno a los cuales se construye la obra: los recuerdos de infancia y adolescencia en los que el fútbol actúa como telón de fondo, el gran homenaje que se hace a la figura de Luis Aragonés, y las reflexiones sobre la vida que se van extrayendo a partir de los dos temas anteriores. Tres grandes ejes que se van entrelazando y combinando a través de los pensamientos del autor.

El deporte rey es un magnífico cauce donde se canalizan todos los sentimientos humanos. La ilusión y el miedo. La esperanza y la tristeza. El júbilo y la derrota. El fútbol es una prodigiosa máquina del tiempo. Donde los sueños se hacen realidad. Y a lo imposible se le brinda la oportunidad de llegar a ser. Especial. Importante. Legendario. Nada como el fútbol se muestra tan generoso con el devenir del tiempo. Y también con el olvido.

Todo va fluyendo con naturalidad, a partir de un inicio situado en el episodio del Atlético de Madrid de 1974, que sirve de detonante para toda la indagación en el pasado, convirtiéndose en la parte accesible del ovillo que hay que desenredar. Y a partir de aquí encontramos que la gran capacidad de introspección hace que el diálogo de pensamientos vaya encajando magníficamente las situaciones de cada uno de esos ámbitos. Se trata de un aspecto que me gusta mucho, esa capacidad para combinar la voz interior del narrador con la razón original de esos pensamientos. Y ver cómo van surgiendo reflexiones y enseñanzas a partir de recuerdos pasados.

Imagen de http://www.fcbayern.com Gol de Schwarzenbeck en el minuto 119

Como decía al principio, me resulta muy atractiva y me siento apelado por esa forma de proyectar la mirada sobre el pasado, en concreto sobre esa etapa tan decisiva e influyente como es la infancia y la adolescencia. Y también me siento cercano a esa utilización que hace de la literatura casi como salvavidas vital o recurso sustitutivo, algo que refuerza con el uso, muy acertado, de citas de temática futbolera extraídas de la obra de autores diversos. Camus, Javier Marías, Martin Amis, … incluso Neruda, tan poco aficionado al fútbol, ilustran con sus afirmaciones algunas de las ideas que encontramos en las páginas del libro.

El pasado, visto desde el presente, es una interrupción vital que nos lleva hasta los recuerdos más profundos de la adolescencia y la niñez. Aquellos que nos han marcado para siempre sin que nos demos cuenta de ello hasta que ya es demasiado tarde.

La voz y forma de narrar es muy personal, con un tipo de escritura concéntrica, de ondas expansivas que se van abriendo y ampliando su campo de acción de a partir de un concepto o una idea. Y no falta un marcado componente poético que permite construir sugerentes imágenes, como por ejemplo:

Entonces es donde el fútbol sale preñado de vida y viceversa, ambos, trasatlánticos que navegan por las aguas del pasado. Aguas que no mojan pero sí lo dejan todo húmedo y oliendo a moho. Allí donde una vez creíamos que aquello que te protegía luego supimos que nos destruía sin más. Zarpazos de vida manchados de sangre y muerte perdidos en el agujero negro del mundo que marca nuestro tiempo y nuestras vidas.

Y, entre otras muchas coincidencias y pensamientos que también me invaden, uno sobre la visión actual del fútbol: “El fútbol ya no tiene sentido para mí. Al menos, el que tenía antes. Ahora al deporte rey lo recubre un manto que me resulta muy frío y alejado de aquello que soñé cuando era niño”.

Otra magnífica y recomendable novela de Ángel Silvelo que no solo he disfrutado, sino que me ha hecho pensar y me ha ayudado a poner voz a gran parte de mis recuerdos. Recuerdos que se alejan cada vez más en el tiempo pero que, a la vez, siento que va creciendo la necesidad de conservar. Y libros como este me reconfortan porque me ayudan a hacerlo.

Un rosco de literatura deportiva

El pasado miércoles cerramos la temporada de la sección de literatura deportiva del Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya. Después de 35 programas y más de 200 libros sobre deporte recomendados, hice una especie de resumen de una forma lúdica: simulando un rosco del Pasapalabra, en el que a cada letra le correspondía el título de una disciplina, de un autor o de un título de temática deportiva.

Si os apetece escuchar el audio, podéis hacerlo clicando aquí. Y aquí tenéis la relación de contenidos correspondientes a cada letra:

A de Atletismo

Pistorius. La sombra de la verdad, de John Carlin


B de Básquet

Mentalidad Mamba. Los secretos de mi éxito, de Kobe Bryant


C de Ciclismo

Plomo en los bolsillos, de Ander Izaguirre, y Contrarreloj de Eugenio Fuentes


D de Dribling

El regate, de Sergio Rodrigues


E de Esgrima

El maestro de esgrima, de Arturo Pérez-Reverte


F de Fútbol

El fútbol a sol y sombra de Eduardo Galeano, y Fiebre en las gradas de Nick Hornby


G de Gimnasia

El gran salto, de Gervasio Deferr


H de Historiador

El historiador en el estadio, de Toni Padilla


I de Iñurrategui

Hermanos Iñurrategui. Un latido en la montaña, de Ramón Olasagasti y César Llaguno


J de Jack y de Joyce

El combate del siglo, de Jack London y Del boxeo, de Joyce Carol Oates


K de Kathrine

La maratoniana. La carrera que revolucionó el deporte femenino, de Kathrine Switzer


L de Líbero (y Panenka)

Revistas Líbero y Panenka


M de Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón


N de Newey

Cómo hacer un coche, de Adrian Newey


O de Open y de Orantes

Open de André Agassi, y Orantes. De la barraca al podio, de Félix Sentmenat


P de Paralímpicos

Sin límites. Historias de superación de deportistas paralímpicos, de Ramón Chamorro


Q de Quidditch

Quidditch a través de los tiempos, de J. K. Rowling


R de Raticos y de Revancha

Raticos de Coronavirus. La Covid-19 explicada con fútbol, de Julián Cerón, y Revancha, de Kiko Amat


S de Sacheri

El funcionamiento general del mundo, de Eduardo Sacheri


T de Tenis

Los tenistas, Lars Gustafsson, y El tenis como experiencia religiosa y La broma infinita, David F. Wallace


U de Unzué

Una vida plena, de Juan Carlos Unzué


V de Vázquez

El delantero centro fue asesinado al atardecer, de Manuel Vázquez Montalbán, y El intruso de Daniel Vázquez Sallés


W de Waterpolo

Jesús Rollán eterno. Vida y muerte de una leyenda, de Francisco Ávila y Alberto Martínez


X de boXeo

El boxeador, de Rubén del Rincón y Manolo Carot


Y de ArroYo, IgnotofskY y MaYca

Dones de futbol de Natalia Arroyo, Mujeres en el deporte. 59 intrépidas deportistas que jugaron para ganar de Rachel Ignotofsky, y Yo también quiero jugar al fútbol de Natalia Arroyo


Z de Zweig

Novela de ajedrez de Stephan Zweig


40 años del Brasil-Italia del Mundial 82

Hace un par de semanas dediqué la sección de literatura deportiva del Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya, a recordar los 40 años de la inauguración del Mundial de España 82, y lo hice mencionando algunas obras en las que ese campeonato tiene un papel protagonista o actúa como telón de fondo (podéis escuchar el audio del programa clicando aquí).

Hoy, 5 de julio, se cumplen exactamente 40 años del considerado uno de los mejores partidos de la historia del fútbol, el Italia 3 – Brasil 2 que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià. Aquel partido provocó, como se suele decir, ríos de tinta, pero vale la pena destacar especialmente dos libros: Los fantasmas de Sarrià visten de chándal, de Wilmar Cabrera (2014), y El partido, de Pietro Trellini (2022).

Y, siguiendo con los aniversarios, hoy se cumplen exactamente 5 años de la actividad que en compañía del amigo y escritor Jorge Gamero desarrollamos en la Biblioteca Marta Mata de Cornellà bajo el título de El Brasil-Italia de 1982 y cómo se transforma el fútbol en literatura.

Blade Runner y el fútbol

El pasado 25 de junio se cumplieron 40 años del estreno de una de mis películas favoritas: Blade Runner, de Ridley Scott. Como homenaje, dediqué la sección de literatura deportiva del Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya, del pasado miércoles, a citar algunos ejemplos de la influencia que la película ha ejercido en la literatura y el periodismo deportivo. Porque, pese a tratarse de un film que nada tiene que ver con el deporte, haberlas haylas.

Como introducción, comentar que Blade Runner está inspirada en la novela de ciencia ficción ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, escrita por Philip K. Dick, uno de los grandes del género, en 1968.

Como decía al principio, la película no tiene nada que ver con el mundo del deporte, aunque sí aparecen dos momentos más o menos deportivos. El primero de ellos tiene que ver con la partida de ajedrez que dos de los personajes, el ingeniero J. F. Sebastian y Tyrell, responsable de la corporación del mismo nombre, están jugando.

Mientras que el segundo momento se produce durante la persecución final, cuando el replicante Roy Batty acusa de «comportamiento antideportivo» a Deckard, su perseguidor, interpretado por Harrison Ford.

Pero si hay dos elementos que han dejado una profunda influencia tanto en la literatrua como en el periodismo deportivo han sido, por un lado, el título de la novela, el citado ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y, por otro, el monólogo de la inolvidable escena final:

«Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

Pues bien. A continuación veremos algunos ejemplos de utilización de este tipo de referencias a la película, al título del libro o al monólogo final.

Referencias a la película

Comenzamos por la que encontramos en la novela El delantero centro fue asesinado al atardecer, de Manuel Vázquez Montalbán, una obra imprescindible para los amantes de la novela negra y de la literatura futbolera. Allí, sin que el título de la película sea nombrado, aparece el siguiente fragmento:

“Recordó de pronto una película de ciencia ficción que había visto hacía algún tiempo, entre tinieblas de una ciudad contaminada los héroes se persiguen y se matan, una batalla entre hombres y robots de apariencia humana…”

Y otro ejemplo es el que aparece en la novela Blai Grana, de Alfred Picó (no confundir con Alfred Rodríguez Picó), en el que leemos:

– La Plaça Catalunya està igual –es va queixar l’Arnau.

– No del tot –el vaig corregir-. Mira amunt. La plaça té sostre. En el futur deu ploure molt, com a la pel·lícula Blade Runner.

Referencias al título de la novela

Como decía al principio, Blade Runner está inspirada en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, un título que ha sido aprovechado y utilizado en numerosos textos. Por ejemplo, en un interesante artículo escrito en el 2015 por el jurista José Luis Pérez Triviño, en el que además de hacer numerosas referencias a la película habla de los problemas de tipo jurídico que se plantearían en el supuesto de que, un día, humanos y androides disputasen un partido. Y el título que pone a su texto es: ¿Sueñan los androides con jugar al fútbol?

Y en la misma línea tenemos un relato corto firmado por Antonio Valderrama. Situado en un futuro año 2199, en el que androides y robots están a punto de disputar un partido, encontramos el atractivo título de Sueñan los androides con gambetas mecánicas.

Imagen de www.elpais.com

Referencias al monólogo final

En cuanto a las referencias al monólogo del final de la películas, encontramos una en El intruso, de Daniel Vázquez Sallés, hijo de Manuel Vázquez Montalbán, que como su padre quiso rendir un homenaje al film. Y, también como su padre, lo hizo sin citar el título.

«Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán… en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir». Con todos ustedes, el presidente Roy Batty –susurró Memé con la boca pequeña, un rumor que sonó a ruido e interrumpió el discurso presidencial”.

En Las cuatro torres, novela escrita por Leandro Pérez en 2014, una novela de suspense muy recomendable, también encontramos un homenaje a la película y su escena final:

“La memoria, caprichosa y volátil, le recordaba el monólogo del replicante de Blade Runner: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

Y otra alusión al fragmento final la encontramos en el interesantísimo ensayo Los 7 pecados capitales del fútbol, de José Manuel Campillo, una obra llena de referencias literarias, cinematográficas y de muchos otros ámbitos. En uno de sus apartados, mientras habla de fenotipos y memes, dice:

«El filosofo Soren Kierkegaard es un meme, el cumpleaños de Parchís es otro y el balón de Mikasa, también lo es. Algunos pasarán a la posteridad, pero otros “se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia».

La dimensión de este monólogo final la encontramos también en numerosos artículos deportivos, en los que se hace servir con finalidades diversas. Por ejemplo, en este artículo publicado en la Revista Líbero, Alberto Cabello escribe lo siguiente hablando del gran Mágico González:

“Yo he visto en el Carranza cosas que vosotros no creeríais, he visto vaselinas dentro del área, he visto desde la Puerta de Fondo Norte a un portero ir hasta el centro del campo a darle la mano después de marcarle un gol”.

O este otro fragmento de Sphera Sports, en el que se habla de la despedida del estadio Vicente Calderón:

«El cielo se abrió para recordarnos que este partido era una despedida, que el escenario de nuestros recuerdos echaba el cierre. Llegó para que todos sepan que en ese campo hemos visto cosas que no creeríais. Pero que nuestros recuerdos del querido Vicente Calderón nunca se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia, aunque sea su hora de morir».

Referencias al título de la novela y al monólogo final

Y llegamos al conjunto de mis referencias favoritas. Son las de gente tan apasionada como yo por esta película, y que no tienen suficiente con mencionar el título o el fragmento final, sino que necesitan citarlos a los dos. Veamos un par de ejemplos.

Manolo Piera, en un artículo dedicado al futuro del Hércules, además de incluir numerosas referencias explícitas al film, titula su texto con un descriptivo ¿Sueñan los androides con goles eléctricos?, además de añadir la siguiente alusión al monólogo final:

“… por si acaso, salgo de casa ensayando mi soliloquio camino del trabajo: «He visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar al Barça jugando con diez; mantener la categoría en la última jornada ganando en el Bernabéu. He visto a Kempes marcar un gol olímpico y relucir con su melena negra al viento más allá de las puertas del Rico Pérez».

Y un último ejemplo en el que se llega a comparar al Celta de Vigo con el modelo de androides de la película, los Nexus 6, cuando el periodista Armando Álvarez escribe un artículo titulado ¿Sueña el Celta con goles eléctricos?, incluyendo, también, la siguiente referencia final:

«Este Celta, o sea, es como el androide nexus de «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», la novela de Philip K. Dick en la que Ridley_Scott basó su «Blade Runner». Parecen vivos, ellos mismos creen estarlo, pero lo suyo no es más que un delirio artificial. ¿Ha visto Pepe Murcia cosas que no creeríamos? ¿Atacar naves en llamas más allá de Orión? ¿Ha visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser? ¿Se perderán en el tiempo todos esos momentos, como lágrimas en la lluvia? Y lo que es más importante: ¿Sueña el Celta con goles eléctricos?»

Imagen de www.as.com

Podéis escuchar el audio del programa haciendo clic aquí.

Literatura sobre atletismo

El miércoles, en la sección de literatura deportiva del Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya, hice algunas recomendaciones de obras en las que los protagonistas son corredores. Adjunto las portadas de los libros mencionados, así como las sinopsis de cada uno de ellos y en enlace al audio del programa, por si os apetece escucharlo.


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Correr, de Jean Echenoz (Anagrama, 2010)

En los Juegos Interaliados de Berlín, en 1946, al ver detrás del cartel de Checoslovaquia a un solo atleta desmañado, todo el mundo se ríe. Y cuando ese atleta, que no se ha percatado de que lo convocan para participar en su prueba, atraviesa el estadio como un loco gritando y agitando los brazos, los periodistas sacan veloces sus libretas. Pero después, cuando en los cinco mil metros y ya con una vuelta de ventaja acelera sin parar y cruza la meta en solitario, los ochenta mil espectadores estallan en un clamor.

El nombre de ese muchachote rubio que siempre sonríe no lo olvidarán nunca: Emil Zátopek. Su aire dócil y amable es una trampa: desde que descubrió que correr le gusta, ya nadie ha podido pararlo. El hecho es que siempre quiere saber hasta dónde se puede apurar. El estilo no le importa: corre como un excavador, la cara deformada por un rictus, sin aspirar a la elegancia. Es simplemente un motor excepcional sobre el que se han olvidado de montar la carrocería.

En pocos años y dos Olimpiadas, Emil se convierte en invencible. Nadie puede pararlo: ni siquiera el régimen checoslovaco, que en vano lo espía, limita sus traslados y distorsiona sus declaraciones. Emil corre, corre siempre. Corre contra su decadencia, y sonríe. Incluso en las minas de uranio adonde lo destierran porque ha apoyado a Dubček, y también mientras sigue con breves zancadas el camión que recoge la basura de Praga. Ni siquiera Moscú puede pararlo.

Como una película proyectada a cámara rápida, la nueva novela de Echenoz atraviesa cuarenta años de un destino excepcional y sin embargo misteriosamente parecido al nuestro, sobrevuela los golpes de mar de la Historia, nos apasiona y nos conmueve. Y nos regala una escritura extremadamente limpia, encrespada de esa impagable ironía que para Echenoz es sólo un pudoroso afecto.


La media distancia, de Alejandro Gándara (Alfaguara, 1984)

«Había vivido como había corrido, por la fuerza de la costumbre.»

Un hombre corre e intenta ordenar su vida entre zancada y zancada. Lo que empezó como un arrebato de niño se ha convertido para Charro en un brillante futuro.

Recién llegado a Madrid, tras fichar por un equipo de la capital, verá cómo la gloria del triunfo se funde con una realidad que comienza a deslizarse hacia el vacío.

El desamor, las victorias a medias y las derrotas olvidadas forjarán en él la sensación de encontrarse en la mitad de todo y el inicio de nada. Charro tardará años en encontrar la paz de reconocerse en las distancias medias.


De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami (Tusquets, 2007)

Una brillante reflexión sobre la influencia del deporte en la vida y en la obra de uno de los escritores más prestigiosos y leídos de la literatura actual.

En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente correría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en esta carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Mientras habla de sus duros entrenamientos diarios y su afán de superación, de su pasión por la música o de los lugares a los que viaja, va dibujándose la idea de que, para Murakami, escribir y correr se han convertido en una actitud vital. Reflexivo y divertido, filosófico y lleno de anécdotas, este volumen nos adentra plenamente en el universo de un autor que ha deslumbrado a la crítica más exigente y hechizado a miles de lectores.


La corredora, de Carrie Snyder (Alfaguara, 2015)

Nadie parece recordar hoy la gesta de Aganetha en 1928, su medalla de oro para Canadá en los primeros Juegos Olímpicos en los que las mujeres pudieron participar en pruebas de larga distancia, hasta que llegan a visitarla al asilo dos jóvenes extraños que desean saber más sobre su carrera deportiva. «Aggie» regresa así a la granja donde fue criada y revive su infancia, su historia de amor y su lucha por convertirse en una mujer independiente a su llegada a la gran ciudad. Por su memoria pasan la devastadora Primera Guerra Mundial, la gripe española, los optimistas años veinte y la década terrible de los treinta. Pero a medida que se adentra en su memoria descubre que los jóvenes no son quienes aseguran.


Sombras en la meta, de Pascal Buniet (Mar Editor, 2018)

Novela enigma. Los investigadores perseguirán la sombra del deportista desaparecido durante la carrera Tenerife Bluetrail más allá de la meta para encontrar las claves del suceso.

En la meta de la famosa carrera Tenerife Bluetrail, los familiares y amigos de los 3000 participantes están pendientes de la llegada de los corredores. A Eduardo le esperan su mujer y su hija. Muchos deportistas han pasado la línea de meta, pero de él no hay noticias hasta que aparece la información del chip que llevaba; ha pitado en el control final, y su tiempo está registrado por la organización. Pero a pesar de ello, a Eduardo nadie le ha visto cruzar la meta, ha desaparecido. ¿Podría tener un pasado que ignoran sus seres más cercanos? En definitiva, ¿desaparición voluntaria o no?

La agente Elena Del Río, que además de haber sido amiga de la esposa del desaparecido y haber participado en la carrera, junto al inspector jefe Alejandro Valverde, se encargará de ese singular caso. La investigación los adentrará en el mundo del trail running, muchos corredores unidos por la pasión por ese deporte y la ilusión por llegar a la meta. Pero algunos llevan en la espalda, además de una mochila, un pasado. Los investigadores tendrán que perseguir implacablemente la sombra de Eduardo mucho más allá de la meta para encontrar la clave de esa extraña desaparición. La carrera va desde la playa al Parque Nacional del Teide, pero la solución del enigma está muy lejos, y faltan pistas. El autor francés Pascal Buniet continúa con Sombras en la meta un proyecto que inició con La verdadera historia de Gloria T., uniendo la apacible visión de Tenerife con los delitos más insospechados.


Correr hacia un sueño, de Giuseppe Catozzella (Grijalbo, 2014)

Somalia, años noventa. Samia es la más rápida del colegio. Más incluso que los chicos de su edad, a quienes reta a correr por las polvorientas calles de Mogadiscio. Con apenas ocho años, siente una verdadera pasión por el deporte y sueña con llegar a competir en los Juegos Olímpicos. Con este propósito, la pequeña entrena cada día junto a su amigo Alí recorriendo una ciudad inmersa en la pobreza, la represión contra las mujeres y la lucha de clanes. Pese a que el clima político en Somalia es cada vez más tenso y el deporte está prohibido, Samia jamás renuncia a su sueño. Quiere ser una campeona y decide arriesgarlo todo.


Zátopek, de Jean Novak y Jaromir 99 (Aloha! Editorial, 2020)

Esta es la historia de Emil Zátopek, uno de los mejores corredores de la Historia, desde sus humildes inicios hasta la gloria olímpica. Un tortuoso camino de superación en una época que determinará el futuro de su país, y en el que también encontrará a Dana Ingrova, atleta con la que compartirá vida y éxitos.

Zátopek se convirtió en un excepcional corredor llevando al límite sus capacidades físicas. Su victoria en los 10.000 metros y la segunda plaza en los 5.000 metros en las Olimpiadas de Londres de 1948, solo fueron el principio. Cuatro años después, las tres medallas de oro en Helsinki le convirtieron en una leyenda.

El guion de Jan Novák y el trazo personalísimo de Jaromír 99, nos trasladan a los momentos más importantes de la vida de Zátopek.

40 años del Mundial 82

El pasado miércoles, en el programa Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya, hice referencia a algunas obras relacionadas con el Mundial 82, del que el pasado sábado se cumplieron 40 años. A continuación encontraréis las portadas de las obras citadas así como la sinopsis de cada una de ellas. También incluyo el enlace al audio del programa, por si os apetece escucharlo.


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Gran Enciclopedia del Fútbol. Edición conmemorativa Mundial 82 (Océano, 1982)

Enciclopedia de fútbol integrada por 18 volúmenes editada con motivo de la celebración del Mundial de España de 1982.


Artículos publicados por Mario Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa fue enviado por el diario El Gráfico de Perú a cubrir el Mundial 82. Escribió diversos artículos, que fueron también publicados en los diarios ABC y La Vanguardia.


El otro fútbol, por Miguel Delibes (Destino, 1982)

Recopilación de artículos de temas diversos que incluyen tres futbolísticos, y uno de ellos dedicado al Mundial 82.


Secuestro en el Mundial’82, de Basilio Rogado (Caralt Editor, 1982)

Tanto como una novela de acción trepidante y de emoción a raudales, esta obra es un canto conmovido y trágico al amor filial de un hombre duro.


Todas las miradas del mundo, de Miguel Mena (Suma de Letras, 2013)

Málaga, 1982. Campeonato Mundial de Fútbol. Un miembro de la delegación neozelandesa desaparece el mismo día en que el equipo austral aterriza en la Costa del Sol. El inspector Luis Mainar, un policía solitario y sentimental, a veces atormentado por su divorcio y la enfermedad de su hija, viajará hasta el sur con intención de buscarlo, el mismo viaje que emprende un comando de ETA para ejecutar un gran atentado.

Con pinceladas de novela negra, de crónica de la Transición y de relato emocional, Todas las miradas del mundo es una historia vibrante y conmovedora en la que confluyen el fútbol y la política internacional con terroristas iluminados, aficionados entusiastas, delincuentes de poca monta, jóvenes fascistas o enfermos de colza.

Un caleidoscopio de una época y un país que compaginaba la sonrisa de Naranjito con la rutina de los funerales.


Los fantasmas de Sarrià visten de chándal, de Wilmar Cabrera (Editorial Milenio, 2012)

Es verano y mientras en Sudáfrica se realiza el Mundial de Fútbol 2010, a cientos de kilómetros de allí, en Barcelona, tres inmigrantes disímiles, un exfutbolista argentino, un periodista colombiano y un gángster búlgaro, se toman la tarea de revivir el partido Italia-Brasil del Campeonato Mundial de España 1982. Lo hacen con el fin único de crear un ¿falso? tour que atraiga a los visitantes llegados a la Ciudad Condal. Un tour que recorra las calles y plazas que reemplazaron al estadio de Sarrià, entre el triángulo marcado por la avenida del mismo nombre, la General Mitre y la calle doctor Fleming. Los tres quieren aprovechar el flujo de turistas para venderles la ruta, la historia y simulados souvenirs -incluso hierba de un campo que ya no existe-. Sin embargo, su idea se ve truncada cuando intentan convencer al jardinero que cuidó el césped durante 43 años para ser el guía del recorrido. El viejo prefiere seguir en un geriátrico, en donde se recluyó, queriendo olvidarse del fútbol, tras la demolición del estadio en 1997.


El partido. Los mejores 90 minutos de la historia del fútbol Italia-Brasil 1982, de Piero Trellini (Destino, 2022)

Piero Trellini tenía solo doce años el 5 de julio de 1982, cuando Brasil e Italia se disputaron el pase a la semifinal del mundial de España. El resultado parecía decidido: los brasileños poseían la belleza en la técnica y la ejecución; las apuestas estaban con ellos. Para los italianos, sumidos en un silencio tácito de años y en una guerra con el mundo y consigo mismos, el reto era imposible. Y, sin embargo, tras ese día, el fútbol nunca volvió a ser lo mismo. Ganó un país que no se atrevía a soñar con una victoria.

Este libro es el relato de una pasión narrado con la pulcritud de un historiador, la curiosidad de un reportero y la pasión de un aficionado. En él cabe todo, desde los anteriores mundiales hasta las trayectorias políticas de los países implicados, desde las alineaciones hasta el análisis del minuto a minuto. Es una crónica apasionante con un elenco de personajes inolvidables (Rossi, Sócrates, Falcao, Junior, Conti, Tardelli, Zoff) del que quizá fue el mejor partido de fútbol de la historia. Pero no es solo una oda al juego, es también la recreación del ambiente político, social y económico de los años setenta y ochenta, una línea cronológica que trasciende el ensayo deportivo para entender lo que fuimos y nunca volveremos a ser.

Literatura y deportes inventados

El pasado miércoles, en la sección de literatura deportiva del programa Radioestadio Catalunya de Albert Arranz, en Onda Cero Catalunya, hice referencia a obras en las que aparecen juegos o deportes inventados.

Comparto las portadas de los libros citados, junto a las sinopsis de las editoriales y el enlace al audio del programa, por si os apetece escucharlo.



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Quidditch a través de los tiempos, de J. K. Rowling. (Salamandra Infantil y Juvenil, 2001)

Si alguna vez te has preguntado de dónde proviene la snitch dorada, cómo adquieren vida las bludgers o por qué los Wigtown Wanderers llevan un cuchillo de carnicero dibujado en el uniforme, entonces querrás leer Quidditch a través de los tiempos.

Los beneficios de la venta de este libro se destinarán a Comic Relief, que utilizará tu dinero para continuar salvando y mejorando vidas, un trabajo que es aún más importante y sorprendente que los tres segundos y medio que tardó Roderick Plumpton en capturar la snitch dorada en 1921.


El Atlético Invisible, de Terry Pratchett (Plaza Janés, 2004)

Ante los drásticos recortes que amenazan su estilo de vida, los magos de la Universidad Invisible de Ankh-Morpork se ven obligados a doblegarse a la voluntad de Vetinari, el tirano benévolo de la ciudad, y a reanudar la tradición futbolera de su institución. Pero cuidado… ¡No podrán recurrir a la magia! Por suerte, cuentan con la ayuda de cuatro trabajadores: Trev, un simpático gamberro que lleva el fútbol en la sangre; Juliet, una hermosísima chica algo pánfila, pero de buen corazón, cuyo debut como modelo revolucionará la moda; Glenda, la imprescindible cocinera de noche; y el señor Huebo, cuyos orígenes son un misterio para todos, incluso para él mismo.

Al acercase el día del gran partido sus vidas cambiarán para siempre, mientras que el juego que tanto fervor despierta entre sus conciudadanos quedará sutil pero inconfundiblemente transformado.

¡Oééé, oé, oé, oééééé…!


Los juegos del hambre, de Suzanne Collins (RBA, 2009)

En una oscura versión del futuro próximo, doce chicos y doce chicas se ven obligados a participar en un reality show llamado Los Juegos del Hambre. Solo hay una regla: matar o morir. Cuando Katniss Everdeen, una joven de dieciseis años se presenta voluntaria para ocupar el lugar de su hermana en los Juegos, los entiende como una condena a muerte. Sin embargo, katniss ya ha visto la muerte de cerca y la supervivencia forma parte de naturaleza. Una de las sagas más exitosas de todos los tiempos reunida en un atractivo estuche para coleccionistas. Incluye los libros: Los juegos del hambre, En llamas, Sinsajo y Balada de pájaros cantores y serpientes.


Frío Ecuador, de Enki Bilal (Norma Editorial, 2003)

Punto final a la serie que consagró a Bilal a nivel mundial. FRÍO ECUADOR fue declarado libro del año en Francia en 1992, y ahora se reedita en cartoné para los amantes de este autor y sus fantasticas y sugerentes historias. En este caso,Alcide Nikopol viaja por el mundo gracias a sus habilidades como deportista de élite,siempre acompañado por el altivo y cruel Horus. Mientras, su hijo Niko, de su misma edad, le sigue la pista.


Béisbol en acción‘ de Paul Auster (en «A salto de mata«, Anagrama, 1998)

Paul Auster es un escritor que siempre se ha implicado en su literatura, ya fuesen ensayos o novelas. Baste recordar que en Ciudad de cristal, el primer volumen de la mítica Trilogía de Nueva York, la identidad del escritor era un enigma más de la novela: Quinn, el supuesto autor del libro, es tomado por un detective llamado Paul Auster, y decide asumir la identidad de éste.

En A salto de mata, la narración autobiográfica que inicia este volumen, se cuenta la historia del joven escritor Paul Auster, sus años de entrada en la literatura y en la vida, hasta poco después de los treinta años y de la muerte de su padre, límite que marca el inicio de sus obras más personales y definitivas. Pero este conmovedor y a ratos también picaresco y divertido relato de las peripecias de un joven empeñado en sobrevivir sin traicionar su más profundo deseo, es también un lúcido, penetrante escrito sobre el dinero, tema bastante inusual en la literatura contemporánea. Para los padres de Auster, el dinero «siempre tenía la última palabra». El dinero hablaba, y si uno seguía sus argumentos, aprendería el lenguaje de la vida…

Pero el rompecabezas de los años tempranos de un escritor se organiza con distintas piezas, y tras esta iluminadora narración autobiográfica, el escritor propone a sus lectores tres obras de teatro en un acto, escritas en esta época de dura supervivencia; un juego de cartas basado en el béisbol, diseñado en la adolescencia y que años después pasa a ser otro desesperado intento de ganar dinero (y tiempo) para escribir, y Jugada de presión, una novela policíaca, escrita también con la misma intención, y que aunque no produjo ningún beneficio, si afinó su prodigioso oficio de escritor.

Cada una de las partes de este libro opera finalmente como un fragmento de la novela de la vida de Auster, confirmando aquello de que el estilo hace al hombre, y así podemos ver ya en aquellas obras tempranas los personajes, los giros, las líneas maestras de toda la literatura de los años que vendrían, de ese gran proyecto de «obra total» que, en una suerte de azaroso determinismo, van constituyendo cada uno de los libros y ahora también las películas de Paul Auster.


Juego de croquet‘ en «Alicia en el País de las Maravillas«, de Lewis Carroll

Escrito en 1865, «Alicia en el País de las Maravillas» es una obra que con el correr del tiempo se ha liberado de su estrecho ámbito original, vinculado a la literatura juvenil, para convertirse en un clásico de la literatura. Popularizado por las decenas de versiones que de él se han llevado a cabo, el relato que el reverendo Charles Dodgson, verdadero nombre de Lewis Carroll, escribiera para la niña Alicia Liddell, de diez años, es un delicioso entramado de situaciones verosímiles y absurdas, metamorfosis insólitas de seres y ambientes, juegos con el lenguaje y con la lógica y asociaciones oníricas que hacen de él un libro inolvidable que habría de tener una secuela equiparable, cuando no superior, en «Alicia a través del espejo».