Fútbol y literatura en el “Cubelles Noir. III Festival de Novela Negra del Garraf”

 

 

Del 23 al 26 de agosto se celebra el “Cubelles Noir, III Festival de Novela Negra del Garraf. Se trata de una interesante e imprescindible cita para los amantes del género negro, y en la que también tienen cabida los aficionados a la novela negra de temática futbolera.

 

 

Hace un tiempo publiqué este artículo con una selección de obras en las que el fútbol y lo negro iban de la mano. Pero si queréis profundizar en esta cuestión no os perdáis la sesión que han programado, en el marco del festival, para el próximo viernes 24 a las 17.30. Se trata de una mesa redonda sobre fútbol y literatura, moderada por Maria Talló, y en la que participarán Luis Gutiérrez Maluenda, Yoli García, Carlos Quilez y Jordi Agut Parrés, autor de la destacada y más que recomendable “L’últim defensa”, y cuya versión en castellano acaba de ser recientemente publicada bajo el título de “El último defensa”.

 

 

 

Así que ya sabéis: si andáis cerca de Cubelles durante estos día, no os perdáis esta interesante convocatoria.

 

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“La maldita vida futbolística de Wolfram Wuttke”, de José Miguel Gala

 

 

El paso del tiempo no perdona. Su demoledor efecto va arrastrando consigo gran parte de los rincones de la memoria, haciéndonos olvidar infinidad de recuerdos. Me pasa a menudo cuando intento recuperar nombres de futbolistas de los ochenta, aquellos que durante una época tuve bien presentes y cuya existencia se ha ido difuminando con el paso de los años.

Me pasa, por ejemplo, cuando pienso que el 4 de mayo de 1988 me invitaron a ir al estadio de Sarrià para ver el partido de ida de la final de la Copa de la UEFA que disputaron el Espanyol y el Bayer Leverkusen. Aquel fue un encuentro histórico e inolvidable, una gran noche de fútbol de la que conservo un gran recuerdo por la vivencia de aquellas horas: el trayecto hasta el campo, el ambiente en las gradas, la emoción y el buen juego sobre el terreno de juego… Los pericos vencieron por un contundente 3 a 0, un resultado que los alemanes, de manera inesperada, acabarían remontando en el partido de vuelta.

He consultado la alineación del Espanyol de aquel día, que entrenaba Javier Clemente: N’Kono, Job, Miguel Ángel, Gallart, Soler, Orejuela, Urquiaga, Iñaki, Valverde, Pichi Alonso, Losada. En el banquillo, Golobart y Lauridsen. Si no hubiera sido por la Wikipedia, tan solo habría sido capaz de recordar a cinco o seis de ellos. Y hasta que no la he leído no he podido volver a pensar en algunos de aquellos jugadores que había olvidado por completo.

 

 

Algo similar es lo que me ha pasado con un peculiar y talentoso jugador que jugó en el Espanyol entre el 1990 y el 1992. Un jugador de visible mostacho, cuerpo robusto, gran potencia física y buena capacidad técnica: Wolfram Wuttke. Era, como se solía decir en la época, el típico ‘panzer alemán’. Fue fichado por el club perico pese a todas las polémicas que rodeaban su vida personal, llena de excesos y no demasiado adecuada para un futbolista profesional. Pese a todo, Wuttke llegó a convertirse en el máximo goleador del equipo durante su primer año, además de ofrecer buenas dosis de fútbol. Haciendo clic en este enlace encontraréis un interesante artículo sobre su trayectoria.

 

Imagen de www.kaisermagazine.com

 

Hablo de Wuttke porque se acaba de publicar un pequeño e interesante libro sobre la tormentosa vida del alemán. Lleva por título “La maldita vida futbolística de Wolfram Wuttke”, y está escrito y autoeditado por José Miguel Gala. Su precio es de 8€ (7€ durante estos días) y se puede conseguir contactando directamente con el autor a través del correo electrónico librowolframwuttke@gmx.es

Una obra que tiene muy buena pinta para acercarse a la figura de alguien que teniéndolo todo para triunfar acaba cayendo en el lado oscuro.

 

 

 

30 de julio: Pickels, un perro con buen olfato… para el Mundial

 

 

Imagen de www.buendiario.com

 

La infinita capacidad de influencia del fútbol en cualquier esfera en la que pensemos nos lleva a poderlo relacionar hasta con el mundo canino. Así, a bote pronto, se me ocurren varios ejemplos. El primero, de tipo cinematográfico, hace referencia a las diversas películas en las que los perros han ejercido de futbolistas (encontraréis un artículo sobre esta cuestión en este artículo). El segundo ejemplo, de tipo literario, es el conocido relato “Messi es un perro”, de Hernan Casciari. Y el tercero tiene por nombre Pickles, seguramente el can más conocido en el ámbito futbolero internacional, pues fue quien encontró debajo de un coche la mismísima Copa Jules Rimet, robada a pocos meses del inicio del Mundial de Inglaterra de 1966.

 

Imagen de www.cinemania.elmundo.es

 

El periodista Jordi Costa, en su texto “La copa maldita”, uno de los que integran el libro “Relatos del Mundial”, explica la historia de tan extraño suceso, y también de la gran fama que Pickles, bien merecidamente, se ganó:

 

“¿Y Pickles? Pues fue condecorado y pudo lamer los platos de la cena inaugural del Mundial como premio. Vivió de cerca las exhibiciones del portugués Eusebio –la pantera negra-, y la cacería salvaje que sufrió el gran Pelé hasta que lo lesionaron y lo dejaron fuera de juego; a él y a Brasil, que llegaba como gran favorita y que no pasó de la primera fase”.

 

 

Imagen de www.diariopopular.com.ar

 

La recuperación de la copa provocó que las medidas de seguridad en torno a ella se llevaran al extremo el día de la ceremonia final. Y así, un día como hoy, el 30 de julio de 1966, se hizo entrega de ella al capitán de la selección inglesa, vencedora del campeonato… aunque por poco tiempo, por si las moscas.

El fragmento en el que Jordi Costa lo explica es el siguiente:

 

“Pero, ¿y la Copa Jules Rimet? Buena pregunta. Pues sí, aquel 30 de julio de 1966, después de la final, la Reina Isabel se la entregó a sir Bobby Moore, el capitán inglés. La policía tenía tanto miedo de volver a perderla que, una vez bajaron las míticas escaleras de Wembley, abordaron sutilmente a Nobby Stiles para cambiarle el trofeo auténtico por un duplicado encargado a toda prisa semanas antes por la Federación Inglesa, cuando el robo todavía no se había hecho público e intentaban enmascarar el ridículo con una copia”.

 

Olfato goleador u olfato de Pickels: cada uno ha aportado su granito de arena al mundo del fútbol.

 

Imagen de www.linternainformativa.com.mx

 

FutBlog capítulo 15: ¿Ha invocado la religión ‘maradoniana’ el espíritu futbolero de Gertrude Stein?

 

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Retomo mis episodios paranormales para el FutBlog. Hace unos días compré “En qué pensamos cuando pensamos en fútbol”, del filósofo británico Simon Crichtley y editado por Sexto Piso. Se trata de un ensayo filosófico en torno al fútbol cuyas primeras 50 páginas me tienen absolutamente absorbido por la brillantez de sus planteamientos.

En la portada aparece una fotografía de Steve Powell correspondiente al Argentina-Bélgica del Mundial 82. En la imagen se ve a Maradona con el balón en los pies, y seis rivales delante de él haciendo de muro de contención. Como hacía poco que había comprado “La Caja del Fútbol” de La Caja Books, me vino de inmediato a la cabeza uno de los libros que contiene: “Maradona en Humahuaca y otros goles con historia”, de Vicent Chilet.

Para rematar la jugada, eché un vistazo a un álbum infantil que tengo sobre la mesa, escrito por Fernando Pérez Hernando, publicado por la editorial Takatuka y cuyo título es “Armando”.

Maradona por triplicado”, pensé de inmediato.

 

Armando - Fernando Pérez Hernando - Takatuka

 

De la misma manera que cuando algo se multiplica por cero nos acordamos de los Simpson, cuando algo se multiplica por tres siempre recuerdo el verso “una rosa es una rosa es una rosa” de Gertrude Stein, una de las creadoras del cubismo literario. Por eso, hace un par de días publiqué el siguiente tweet:

 

Tweet Gertrude Stein y Maradona

 

Y ahora, en el time line de @poebooks, cuenta de Twitter de ‘Los libros no muerden’, leo que la poeta americana murió un 27 de julio como el de hoy, el correspondiente al año 1946.

 

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Como conclusión, se me ocurre una pregunta: ¿Será que tanta concentración maradoniana ha invocado al espíritu futbolero de Gertrude Stein?

Los palíndromos futboleros también juegan su Mundial

 

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Hace exactamente cinco años (el 26 de julio del 2013), publiqué este artículo en un blog que por aquel entonces tenía. El título del texto era “Fútbol, literatura y palíndromos”, un claro ejemplo de mi atracción hacia todo cuanto sirva para unir la esfera de las letras con la futbolística.

Escribí aquellas líneas porque me recordó algo que descubrí muchos años atrás y siempre me resultó muy curioso: los palíndromos. Fue, lo recuerdo perfectamente, gracias a una revista de pasatiempos llamada “Cacumen” que se publicaba en mis tiempos de juventud (el primer número apareció en 1983) y a la que estaba totalmente enganchado.

En aquella publicación descubrí gran cantidad de formas de jugar con lo números y las letras, siendo una de ellas, como decía, los palíndromos, esas extrañas palabras que se leen igual hacia delante que hacia atrás. Ejemplos sencillos son “radar”, “oso”, “allá” o “reconocer”. Y, por sorprendente que parezca, también existen las frases palindrómicas, siendo una de las más conocidas aquella que dice “dábale arroz a la zorra el abad”.

El artículo de hace cinco años y al que me refería al principio vino motivado por un tweet publicado por Màrius Serra, un auténtico maestro de los juegos de palabras y, sin duda, el Rey de los ‘Verbívoros’, en el que jugaba con el nombre del por aquel entonces entrenador del Barcelona: Tata Martino. El tweet era el siguiente:

 

Tweet Marius Serra

Tata, Tete, Tito, Toto y Tutu en dos líneas. Aquello me hizo recordar un texto escrito en el 2012 por Enrique Vila-Matas (otro de los grandes), en el que hablaba del sustituto de Pep Guardiola en el banquillo del Barça, y cuyo título era: “Acá solo Tito lo saca”. Exacto: un palíndromo creado tiempo atrás por Augusto Monterroso. Por cierto, en aquel texto Vila-Matas soltaba algunos más que servían para describir la situación del club azulgrana del momento.

El artículo de Vila-Matas terminaba con la siguiente frase: “Ya que expulsaron del estadio el humo del tabaco, al menos que entren los palíndromos”. Un texto en el que, como veis, fútbol y juegos de palabras también hacen buena pareja. Más de la que os podáis imaginar. Y es que el pasado sábado 21 de julio, Màrius Serra publicaba una columna en el diario La Vanguardia en la que hablaba de una sorprendente asociación cuya existencia me ha dejado atónito (o “Thunderstrack”, en versión AC/DC).

 

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Artículo de Màrius Serra publicado en La Vanguardia el pasado 21 de julio

 

Se trata de “Rever”, y el centro de su actividad gira en torno al mundo … del palíndromo, al que consideran un género literario. Sus actividades son múltiples, no limitándose a un único idioma. Una de las últimas ha sido la organización del III Campeonato Mundial de Palíndromos, cuyo tema central, aprovechando la celebración del Mundial de Rusia, ha sido el fútbol.

Algunos de los ejemplos de palíndromos presentados al concurso y citados por Màrius Serra en su artículo son:

 

¿Eso pasó? ¿Duda? Revisaré VAR. ¡Oh, ahora verá! ¡Sí, revisaré pose!”, del guatemalteco Rodrigo Marroquín Rojas

Lo goza, lo grita, / Loco latir, / Golazo, / Gol.”, del argentino Pablo Nemirovsky.

Oré con un uno-cero”, de Hernán Montfort

 

Os invito a que os deis una vuelta por la página de Rever y conozcáis todo lo que hay allí. Y, por supuesto, no os perdáis todas las creaciones que se han presentado al concurso de palíndromos de temática futbolística. Es de un nivel alucinante, y váis a disfrutar un montón.

 

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Imagen de Rodrigo Marroquín, ganador del Mundial de Palíndromos 2018, extraída de la página de Rever

 

Once autores para leer el Mundial

 

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Al poco de comenzar el Mundial de Rusia publiqué un tweet en el que venía a decir que este campeonato, más que verlo, lo estaba leyendo. Martín Caparrós, en su última crónica para “El Mundo Mundial”, la sección que ha ido publicando en la versión española del New York Times y en la que ha ido narrando sus vivencias futboleras durante el mes de competición, dice: “Yo me la pasé bien escribiendo esta columna, dentro de ciertos límites”. Y yo, añado, he disfrutado leyéndola. Pero no solo sus textos, sino todo cuanto se ha ido escribiendo y he tenido la posibilidad de seguir.

Dejando al margen las crónicas puramente periodísticas de los partidos que han ido publicando maestros como Ramon Besa o José Sámano (cito solo a dos, porque la lista sería interminable), han sido innumerables los textos, columnas o artículos que se han escrito por parte de autores que han utilizado al fútbol, en algún momento u otro, como materia de sus textos.

 

Juan Tallón

Sin contar –como decía- todo lo que se me ha escapado pues es imposible para alguien con obligaciones laborales y familiares como yo estar pendiente de todo lo que se iba publicando, he conseguido elaborar una lista de 40 nombres que han dedicado alguna línea al último Mundial. En esa relación hay autores cuya aparición ha sido breve, con un par de artículos a lo sumo. Otros han sido más constantes, con una frecuencia de un artículo por día. Algunos han dedicado una columna a explicar lo que el Mundial significa para ellos, o se les ha pedido opinión sobre algún aspecto relacionado con lo futbolístico de manera tangencial.

Los más valientes se han lanzado a la aventura de escribir un “Diario del Mundial” (he estado siguiendo, dentro de este género, seis diarios), y algunos han ido teniendo apariciones que si no han llegado a ser periódicos si han sido más o menos frecuentes, llegando a escribir al menos cinco artículos durante el mes de campeonato.

Le futebol

 

Son, como decía, 40 nombres integrados, mayoritariamente, por escritores. O, cuando menos, por autores que han publicado alguna obra relacionada con el fútbol.

Ahora que el Mundial ha terminado, es habitual que se pregunte a los aficionados acerca de su once ideal. En mi caso, me atrevo a formar una selección con once de las plumas que he ido siguiendo. Elegir a unos u otros ha sido totalmente subjetivo, y me he ceñido a criterios en los que por encima de todo prevalece la frecuencia de sus textos. Como se suele decir, todo entrenador se siente triste cuando debe dejar fuera de la alineación a algunos jugadores, pero como solo pueden jugar once, acepto de antemano las críticas que los aficionados quieran formularme. Al fin y al cabo, para eso llevamos cada uno a un seleccionador dentro, ¿no?

 

cartas del mundial

 

Aquí va mi once:

Suárez

Padilla – Villoro – Caparrós – Zanón

Puntí – Marañón – Reguera

Agredano – Ríos – Tallón

 

Por dorsales sería:

  1. Gonzalo Suárez
  2. Toni Padilla
  3. Juan Villoro
  4. Carlos Zanón
  5. Martín Caparrós
  6. Carlos Marañón
  7. Antonio Agredano
  8. Jordi Puntí
  9. Pablo Ríos
  10. Galder Reguera
  11. Juan Tallón

 

Quedan de momento en el banquillo (aunque no tardarán en saltar al terreno de juego) Santiago Roncagliolo, Miqui Otero, Iñaki Gabilondo, Leila Guerreiro, Manuel Jabois, Sergi Pàmies, Juan Bautista Martínez, y tantos y tantos otros que me estoy planteando hacer tres equipos y montar un triangular.

 

Un auténtico equipazo, ¿no?

 

“La muerte y el hincha”, Galder Reguera. La Caja Books

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“Yo era el único que creía que el amor por nuestros colores era incompatible con cualquier otro, estuviéramos en segunda B o en tercera división, ganáramos o perdiéramos. Eso me lo enseñó mi padre”.

 

¿Cómo funciona el engranaje emocional de un aficionado al fútbol? ¿Cuál es el secreto de ese enigmático impulso que lo lleva a vincular su vida al seguimiento por un equipo? ¿Cómo es posible que un fenómeno como un partido de fútbol, en el que no somos más que meros espectadores de cuanto sucede, llegue a afectarnos tanto como lo hace? ¿Puede el deporte del balón condicionar nuestras vidas hasta el punto de acabar con ellas?

El mítico Bill Shankly decía: “Algunos creen que el fútbol es solo una cuestión de vida o muerte, pero es algo mucho más importante que eso”. Santiago Roncagliolo, por su parte, escribía hace unos días un artículo en el diario El País titulado “Fanáticos” en el que dice: “En el fondo, los hinchas son así. Cada uno se identifica con algo tan vago y general como unos colores, y está dispuesto a dar la vida por ellos. No existen explicaciones de por qué cada persona asiste a un estadio, se endeuda para viajar a un mundial, llora más por la derrota del equipo que por su propio divorcio”.

Y, casualmente, el periodista Màrius Carol escribía también hace unos días el artículo “Tributo al fútbol” en La Vanguardia, donde decía: “He vuelto a releer el relato de Camus antes de la final del Mundial para entender por qué nos gusta tanto este deporte, por qué es capaz de hacernos tan felices o tan desdichados el hecho de que un balón entre o no en la portería”.

Así pues, la pregunta está clara: ¿dónde está el límite entre la pasión por un equipo y la propia vida?

 

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Ese planteamiento de fondo es el que encontramos en “La muerte y el hincha”, una novela corta de Galder Reguera que se incluye en esa maravilla que es “La Caja del Fútbol”, la atractiva y original propuesta editorial de La Caja Books. La caja en cuestión incluye también “La religión esférica” de Enrique Carretero y “Maradona en Humahuaca y otros goles con historia”, de Vicent Chilet.

 

“Qué sabían ellos, si su fútbol era de oro, de oro y brillantes y plástico y estadios llenos y focos que deslumbran. Qué sabían”

 

La muerte y el hincha” es una novela corta que se acaba devorando en un suspiro, casi como una obra de intriga pues las macabras coincidencias que van afectando a los protagonistas nos van arrastrando hasta la resolución de la historia. Pero es mucho más que eso, pues también plantea una acertada y profunda reflexión sobre lo que significa ser un aficionado al fútbol. Galder Reguera demuestra una vez más su habilidad a la hora de abordar lo futbolístico desde diferentes perspectivas.

Ya lo hizo con la maravillosa e imprescindible “Hijos del fútbol”, donde aplicaba el microscopio para descifrar cómo funciona la transmisión de la afición futbolera de padres a hijos. Y lo vuelve a hacer ahora, con una invitación indirecta a situarnos en el lugar de los protagonistas y terminar preguntándonos qué haríamos nosotros en su lugar.

SINOPSIS

 

Maka, Ariel, Mikel y Sergio son cuatro amigos unidos por una pasión: el fútbol. Cada uno es hincha de un equipo distinto. El día en que su club juega la final de la Copa del Rey, Maka aparece muerto en su cama. La desolación por la coincidencia de la muerte del hincha con la final de su equipo deja paso al miedo cuando lo mismo sucede con Ariel. El día en que su equipo disputa la ansiada final, muere. Quedan Sergio y Mikel. El destino enfrentará a sus clubes en una semifinal. ¿Celebrarán los goles de sus equipos, aunque la victoria tal vez suponga morir? ¿Desearán la derrota del club al que aman?

Galder Reguera ha escrito una conmovedora reflexión en torno a la figura del aficionado y el sentido último de la adhesión irracional a unos colores. Maka y su abnegada visión de la vida, donde la normalidad no se celebra. Ariel, hijo de intelectuales argentinos, con su pasión oculta en el armario. Mikel y su sensación de que el fútbol tritura a los héroes anónimos de la grada. Sergio y los recuerdos de un padre que ya no está. La muerte no se comprende, mascullan. Pero, ¿y la vida?

 

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Aquí hay aficionados al fútbol. Los parámetros que rigen a unos u otros, acaban siendo en el fondo los mismos, tanto si tu equipo es uno de los grandes, habituados a disputar finales a menudo como si es uno de los que se ven obligados a arrastrarse por el infierno de la segunda B. La afición, cuando es sincera, es vivida de la misma manera por unos y otros. Bueno, decir “vivida” en este caso puede sonar a sarcasmo, pues habría que decir, más bien, “muerta”.

A medida que las muertes de los protagonistas se van sucediendo la inevitable pregunta va cobrando cada vez más fuerza. ¿Qué importa más, la propia vida o la victoria de tu equipo? Este, como decía, es uno de los grandes temas de la novela, pero no faltan otros igual de interesantes en tanto que ayudan a comprender el significado de la condición de aficionado al fútbol.

 

“¿Unos niños jugaban con un balón, los bancos de la plaza como porterías? Qué bonita es la vida a veces, Maka.”

 

Así, hay referencias a la forma de vivir las victorias y las derrotas en función del tipo de equipo a quien uno siga (habituales a disputar finales o a “hundirse en las profundidades del fútbol de barro de la segunda B), al desprestigio que lo futbolístico ha tenido desde la esfera de lo intelectual (cada vez menor, afortunadamente), o a la transmisión de la afición por el fútbol que se produce entre padres e hijos, entre otros.

 

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Se trata, en definitiva, de una novela que cualquier aficionado al fútbol debería leer. Por un lado, porque se trata de una original trama que te acaba enganchando desde la primera frase:

 

“Tenían que hacerlo. Sabían que nadie lo comprendería. Sospechaban que era delito. Pero lo sentían como una obligación”.

Y, por otro, porque es una de esas lecturas que no abundan y que son muy necesarias para que todos aquellos que nos declaramos futboleros nos formulemos preguntas acerca de nuestra afición. Reflexionar sobre aquello que somos y hacemos siempre es sano.

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