El cómic “Dream Team” se convertirá en película

 

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Imagen de www.elperiodico.com

Dream Team“, el magnífico cómic escrito por Mario Torrecillas, ilustrado por Artur Laperla, y publicado por Reservoir Books en el 2014, será llevado a la gran pantalla. Será en Francia, con dirección de Julien Rappeneau (hijo de Jean-Paul Rappeneau, responsable de ‘Cyrano de Bergerac’) y se convertirá en el primer cómic español que es llevado al cine.

Se trata de una gran noticia que supone todo un reconocimiento a esta gran obra. Para quienes lo hemos leído y disfrutado (hablé de ella en este artículo) será una nueva oportunidad de regresar a esta emotiva historia. Y para quienes aún no lo hayan hecho será una oportunidad única para que esta joya regrese a la actualidad y consiga nuevos lectores.

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Dream Team” está protagonizado por Enzo, un niño de barrio con unas grandes habilidades futbolísticas. Tantas que un ojeador del Arsenal se acaba interesando en él. Al mismo tiempo, el pequeño Enzo debe lidiar con un padre problemático cuya vida va directa al precipicio. La situación llegará a  tal extremo que Enzo se propondrá como objetivo rescatar a su padre. ¿Cómo? Utilizando un arma del todo inesperada: la mentira.

 

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Una historia emocionante que es todo un canto a la esperanza. Protagonizada por personajes entrañables, llena de elementos para reflexionar y maravillosamente ilustrado, convirtiendo a “Dream Team” en un auténtico disfrute.

Aprovechad para leedlo.

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Recordando el Brasil-Italia del Mundial 82

 

Imagen de www.panenka.org

 

Hoy, 5 de julio, se cumplen 36 años de uno de los partidos más recordados de la historia de los mundiales: el Italia – Brasil del Mundial 82. Justo hace un año celebraba una actividad, en la Biblioteca Marta Mata de Cornellà, cuyo objetivo era el de comprobar de qué manera se transforma el fútbol en literatura. Aquel día estuve acompañado por Jorge Gamero, amigo, escritor y futbolero.

No pudo estar presencialmente Wilmar Cabrera, autor de “Los fantasmas de Sarrià visten de chándal“, novela en la que ese encuentro tiene un gran protagonismo, pero pudimos contextualizarlo gracias al vídeo de presentación que envió y que podéis ver en este enlace.

El calendario del Mundial de Rusia 2018 ha querido que hoy sea jornada de descanso. Aprovecho la ocasión para rememorar aquel 5 de julio y el artículo que publiqué.

Como complemento, os recomiendo el artículo publicado por Jairo Vicente en la web de la Revista Panenka,  bajo el título “Los seis días mágicos de Sarrià“, y en el que escribe sobre aquel partido:

A continuación, el artículo de hace un año:

 

 

Hoy, 5 de julio, se cumplen 35 años del memorable Brasil-Italia del Mundial 82 que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià. Un partido que recordaremos esta tarde en la Biblioteca Marta Mata de Cornellá, y que nos servirá también para hablar de fútbol y literatura.

Aquel encuentro generó artículos de prensa, crónicas, referencias en textos, algún relato e incluso una novela, “Los fantasmas de Sarriá visten de chándal”, escrita por Wilmar Cabrera, uno de los textos que tendrán un destacado papel en la sesión de esta tarde.

 

 

Otros ejemplos destacados de transformación de la vivencia de aquel partido en literatura son los que os dejo aquí. El primero corresponde a un fragmento de una de las crónicas escritas por Miguel Delibes, cuyo título es “Sobre el Mundial”, y que se encuentra recogida en “El otro fútbol”. El segundo es el artículo que Mario Vargas Llosapublicó con motivo de aquel legendario encuentro y cuyo título no puede ser más elocuente: “Un partido para la memoria”. El tercero es obra de Llorenç Bonet, y aparece en su libro “Camp de terra“. Y, por último, encontraréis otro fragmento del relato “Los antihéroes del 82” escrito por el periodista Ricard Torquemada.

Puro fútbol, pura literatura.

 

 

            ¿Qué Italia no realizó el mejor fútbol del Mundial? Eso por descontado. El esplendor, la brillantez y, en todo caso, el espectáculo, corrió a cargo del Brasil y, en ocasiones, de Francia y hasta de Polonia. Italia trenzó un fútbol rápido, eficaz y práctico; Brasil, vistoso, festivo, alegre, musical, tonificante. Brasil ha acertado al conjugar la fuerza y la filigrana, el malabarismo y la velocidad. Su fútbol es una fiesta. Para Brasil no rige ese socorrido principio de «sudar la camiseta». Su juego es eso, puro juego, un ejercicio de destreza, lúdico, simple y, sobre todo, asociado, todo lo contrario del fútbol laborioso, aplicado destajista que se le ha opuesto. Los cariocas constituyen un mundo aparte. Mientras Brasil juega, los demás trabajan”.

 

Miguel Delibes, en “El otro fútbol

 

 

 

Será un partido que recordaremos, del que hablaremos todavía cuando hayan pasado muchos años y sus principales protagonistas sean sólo nombres vinculados a la mitología del fútbol. Un partido que vimos con el corazón acelerado, en vilo, como algo electrizante y dramático y cuyos espectadores, tanto los abrumados con la derrota del Brasil como los exaltados con el triunfo de Italia, tendrán siempre por el más emocionante y el de mayor excelencia futbolística que ha visto este Mundial.

Estos son los contrastes y paradojas del balompié: Nada está escrito y la lógica se triza como un cristal. El mejor equipo de la Copa, el que partido a partido había venido exhibiendo el fútbol de calidad más elevada y consistente, cae derrotado, en un encuentro inolvidable, por una escuadra que, luego de unos comienzos mediocres y decepcionantes en la primera vuelta, había venido mejorando progresivamente hasta crecerse y demostrar que podía medirse con los más grandes de igual a igual y vencerIos.

Fui al Estadio de Sarriá con la seguridad de que los brasileños ganarían, pero, apenas ocupé mi lugar en la tribuna, y vi el estadio al tope, repartido entre esas dos barras animosas y multicolores, encrespadas de vítores, bocinas, bombos y banderas, tuve el pálpito de que algo sorprendente podría ocurrir. Estaba en el aire caliente y pegado en la expectativa de la gente, en la convicción rotunda de los hinchas de ambos bandos. Y en ese momento supe, con certeza total, que ganara quien ganara, el partido sería memorable.

Lo fue desde que se iniciaron las acciones y en esos primeros minutos, en que la pelota rodó por el centro de la cancha, entre los dos equipos fue evidente que se vería buen fútbol. Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el «match» con Argentina, Italia había salido, no a impedir que el adversario marcara goles, sino a marcarlos ella. No le quedaba otro remedio, por lo demás: el empate le bastaba a Brasil para clasificarse.

Sería una injusticia clamorosa decir que la escuadra de Enzo Bearzot ganó el partido porque la de Tele Santana jugó mal. Lo cierto es que, con excepción de algunas fallas de Serginho y de una cierta abulia de Waldir Peres —el portero es el más débil eslabón del equipo—, Brasil jugó magníficamente. Con la maestría y el pundonor de un campeón, luchando hasta el último instante por cerrar la ventaja que le sacó en tres ocasiones el once italiano. Lo consiguió por dos veces, merecidamente. Pero Italia anotó el tercer tanto y supo replegarse y resistir, con recursos de buena ley, hasta lograr esta clasificación que, más todavía que un triunfo sobre Brasil, significa la recuperación para Europa de un cetro futbolístico que se hallaba en América Latina.

El partido no tuvo un instante de abulia, anarquía o mediocridad. Las acciones se mantuvieron todo el tiempo en el nivel más alto, abundaron los tiros a los arcos, las jugadas inteligentes, las combinaciones primorosas y no hubo más brutalidad de la tolerable. No se puede hablar de un dominio de juego por alguno de los adversarios, pues, aunque, tal vez, la pelota estuvo más tiempo en el campo italiano –sobre todo en el segundo tiempo-, los contraataques de Italia fueron mucho más numerosos y más rápidos, y, también, lo más deslumbrante de la tarde.

Si, hasta ahora, la figura de esa delantera italiana había sido Conti, el gran señor y maestro de este partido fue Paolo Rossi, otrora legendario y que, en la primera fase, había interpretado un rol bastante pobre. Hoy estuvo lleno de ideas, de ímpetu, veloz, efectivo, fulminante en los remates, escurridizo en el regateo, potente al patear y astuto al cabecear. Sin desmerecer a sus compañeros, que jugaron, todos, admirablemente, Rossi fue el alma de este cuadro que se agigantó de manera increíble en relación con sus actuaciones anteriores en el Mundial.

Con una misión muy clara a cuestas, la de permanecer adelantado en todo momento, a fin de sujetar, retrasados, a los defensas brasileños y servir de ariete en los contragolpes de su cuadro, Rossi cumplió su cometido de maravilla, pero no contento con ello fue, también, un esforzado que, de cuando en cuando, bajaba a buscar el pase hasta su propio terreno y desde allí ponía en movimiento a Graziani, Conti o Tardelli en ofensivas relampagueantes y demoledoras. Los tres goles que marcó, y que destellarán sin duda mucho tiempo con una luz celestial para los italianos y un fulgor de infierno para los brasileños aficionados al fútbol, son un premio justísimo y una demostración concreta del magistral partido que jugó el delantero italiano.

Los comentaristas registran los ataques y contraataques de la tarde, la estadística probará que el equilibrio reinó todo el tiempo y que, si Italia ganó, fue porque Brasil no tuvo nadie que contuviera a un Rossi y, en cambio, Italia tuvo a un Gentile que no anuló a Zico pero sí lo disminuyó considerablemente.

Y esta vez –a diferencia de lo que hizo en el marcaje a Maradona- con más elegancia y destreza que violencia. Pero también el desempeño de los guardametas fue un factor decisivo a la hora en el resultado. Después de Rossi, el otro monstruo italiano de la cancha fue Zoff, quien, a la postre, resultó más efectivo a la hora de contener la ofensiva brasileña que el célebre «catenaccio» defensivo de su cuadro. No falló ni dudó ni se puso nervioso una sola vez. Los goles que le metieron Sócrates y Falcao sólo eran atajables con ayuda divina. Pero, en cambio, le vimos parar casi milagrosamente dos mortíferos chutazos de Falcao, otros dos cabezazos de Sócrates, salir siempre con oportunidad y despejar hábilmente con los puños cuando las circunstancias eran críticas. Waldir Peres, por su parte, estuvo nervioso, inseguro y sobre todo apático. De los tres goles que encajó, uno al menos era evitable si hubiera mostrado mejores reflejos.

Y bueno, con el desenlace del partido de esta tarde, el Mundial cambia de tónica de composición y de color. Echaremos de menos a los brasileños, no sólo a su fútbol vistoso y creador, sino también a la alegría de esa «torcida» que encendía las tribunas y las calles de España con su música, sus bailes, su buen humor a prueba de todo (incluidas, esperamos, las derrotas), y por supuesto que nos apenará no ver más, en los partidos que faltan, esa cometa mágica que salía de la «torcida» y se paseaba a ritmo de samba sobre la cancha animando subrepticiamente a sus jugadores.

Pero ni siquiera los que esperábamos el triunfo de Brasil debemos ponernos tristes. El fútbol es el fútbol y esta tarde hemos visto que lo que más admiramos en el cuadro brasileño puede lucirlo Italia cuando quiere: ingenio y garra, imaginación y destreza, alegría y potencia. Toquemos madera para que en los partidos que le falta jugar, Italia sepa estar a la altura de esa responsabilidad que con tanta valentía y talento ha conquistado en esta tarde histórica.

Mario Vargas Llosa, artículo publicado en el diario ABC

 

 

 

“El meu primer orgasme no me’l dóna una dona sinó que és fruit d’un partit que em canvia la vida. Es disputa al ja desaparegut camp de l’Espanyol a l’avinguda de Sarrià, un Itàlia-Brasil. Tres a dos a favor dels italians amb aquella fabulosa tarda de l’ídol Paolo Rossi, partit hipnotitzant per la bellesa estètica de dos equips que representaven estils antagònics executats brillantment. Encara ara, al Youtube visualitzo durant les tardes d’investigació futbolística aquella obra mestra que era el Brasil tècnic i elegant enfront d’una Itàlia tàctica i disciplinada. Els colors de la samarreta de la canarinha i el sobri disseny blau i blanc de l’escuadra italiana s’entrellaçaven a la Barcelona mediterrània i solejada en un moment de bellesa estètica memorable.

Llorenç Bonet en “Camp de terra

 

 

“El fútbol ha sido y será siempre mi compañero de viaje vital. Mi primer recuerdo de un partido completo es del Yugoslavia-España de finales del 1977, seguramente por el impacto de aquel gol tan valioso como extraño de Rubén Cano a centro imposible de Cardeñosa; mi primera redacción futbolística escolar y mi primera explosión de euforia en la niñez fue de la final de la Recopa de Basilea; mi primer enamoramiento, de Maradona; y mis primeras lágrimas alrededor del fútbol, luego llegaron muchas más, fueron con la eliminación de Brasil contra Italia en el Mundial de España de 1982. Vi aquel partido con mi padre, sentados en dos sillas de apartamento alquilado, en el comedor, en una televisión pequeña con antenas en blanco y negro”.

Ricard Torquemada en “Los antihéroes del 82

 

 

 

Bélgica-Japón, o Eric Castel-Capitan Tsubasa y una biblioteca futbolera

 

Imagen de www.libero.pe


El partido de octavos de final que ayer disputaron las selecciones de Bélgica y Japón será recordado, seguramente, como uno de los más atractivos del Mundial. No lo solo por la calidad futbolística que ambos equipos mostraron, sino por los inesperados y emocionantes vaivenes que fue dando el resultado.

A los veinte minutos de la segunda mitad Japon se había puesto por delante en el marcador con un 0 a 2. Poco después, tras el desconcierto que esos goles provocaron, los belgas se pusieron mano a la obra hasta conseguir empatar el encuentro. Y, como broche final, un épico y extraordinario gol en el último minuto dio la victoria a los diablo rojos, poniendo la guinda final al gran espectáculo futbolístico que unos y otros nos habían ofrecido.

Particularmente habría preferido que el desenlace final se hubiera producido en el último minuto de la prórroga. Eso habría significado más minutos de disfrute. La sensación al acabar, en cualquier caso, fue agridulce en cierto modo, pues creo que ambos merecían haber ganado. O, al menos, ninguno de los dos merecía marchar del Mundial tras haber regalado 90 minutos de espectáculo puro. Pero el fútbol es así. Y episodios como el de ayer son los responsables de que nos guste tanto.

 

Además de lo meramente futbolístico, el partido presentaba otro atractivo periférico: la relación de ambos países con los cómics de temática futbolera. Así, podríamos decir que también se enfrentaban “Eric Castel”, del belga Raymond Reading y “Capitan Tsubasa”, del japonés Yōichi Takahashi. Jugué con esa idea en un tweet, y Santiago García, autor junto a Pablo Ríos de la imprescindible “Fútbol. La novela gráfica”, lo definió a la perfección:

 

Curiosamente, el partido de ayer, en tanto que exponente de la relación entre fútbol y literatura (o fútbol y cómics, para ser más exactos) se celebró en Rostov, una ciudad con una atmósfera especialmente literaria durante estos días de Mundial. Y es que desde su Biblioteca pública ha puesto en marcha una interesantísima acción en la que el fútbol es el protagonista. Han dedicado un espacio a mostrar libros con esta temática, además de montar una exposición de obras artísticas relacionadas con el deporte e, incluso, colocar una pantalla gigante en el interior del edificio para poder seguir los partidos.

Clic en la imagen para ver el vídeo con la noticia:

“Todo Messi. Ejercicios de estilo”, de Jordi Puntí. Editorial Anagrama

 

 

 

“¿Será Rusia el lugar de la gloria máxima? ¿Veremos a la Pulga en Moscú, el 15 de julio a las seis de la tarde, a punto para jugar la final del Mundial? Quizá deberíamos evitar este tipo de preguntas, porque la historia de Messi con la selección de Argentina ha sido a menudo una historia de ansiedad y frustración”

 

El pasado 9 de abril, es decir, hace poco más de dos meses, tuve la oportunidad de escaparme hasta la Casa del Libro para asistir a la presentación del nuevo libro de Jordi Puntí, “Todo Messi. Ejercicios de estilo”, publicado por Anagrama. A diferencia de esas biografías que se escriben sobre futbolistas que todavía se encuentran en los inicios de su carrera, nos encontramos ante una obra con un planteamiento totalmente diferente. Además, está dedicada a alguien que se encuentra en plena madurez profesional, acerca del cual hay mucho por escribir y contar, y, sobre todo, por descifrar e interpretar.

Acudí a la presentación convencido de que el libro actuaría como prólogo a un año especial para el argentino. Soy del grupo de los que piensan que el fútbol le debe un Mundial a Messi. Y este año parecía el idóneo para ello. Tan solo era necesario esperar un par de meses para comprobarlo. Y esa era la idea que no dejaba de rondarme mientras disfrutaba con las explicaciones del autor acerca del libro.

 

 

Sin embargo, al día siguiente se produjo un hecho inesperado. Tras ganar con contundencia en el partido de ida de cuartos de la Champions, la Roma remontó el resultado en el partido de vuelta eliminando al Barça de forma sorprendente. Aquello no fue un buen presagio. Un año en el que Messi tenía opciones de ganar Copa, Liga, Champions y Mundial comenzaba a torcerse. Los meses pasaron, el Barça acabó ganando Liga y Copa, pero la nefasta eliminación de la Champions acabó ensombreciendo lo conseguido. Aun así, todavía quedaba el Mundial.

 

“De hecho, lo que hace Messi es todo lo contrario: crea lenguaje, lo activa, nos despierta el sentido de la lengua, el ingenio, las asociaciones menos obvias, la poesía”

 

El Mundial, finalmente, está aquí. Y que lo siga estando, para los argentinos, depende de lo que suceda hoy, tras el desastroso inicio de su selección, con un Messi, hasta el momento, errático e irreconocible. Los problemas con el seleccionador, las graves carencias del equipo, o la incapacidad para organizar el juego en torno al mejor jugador de la historia, entre otras razones, han llevado a la albiceleste a una situación límite. Y Messi, injustamente, está en el punto de mira.

 

Imagen www.clarin.com

La situación, impensable tres meses atrás, hace que más de uno nos preguntemos: ¿qué debe estar pensando Messi? ¿cómo debe estar viviendo todo lo que está ocurriendo? Solo se puede responder a esas preguntas conociendo al personaje, algo, por otro lado, de gran dificultad ante la opacidad que desde siempre ha mostrado la Pulga. Pero, en cualquier caso, podemos hacer algunos intentos de aproximación, y para ello, nada mejor que recurrir al libro de Puntí.

 

SINOPSIS

Desde que Leo Messi llegó al F. C. Barcelona con trece años, su dimensión futbolística ha crecido hasta convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos. Los niños y niñas quieren ser Messi, su camiseta es la más vendida y los vídeos de sus goles y jugadas son los más vistos en YouTube. Leo Messi nos ha hecho felices muchas veces, y estos ejercicios de estilo son un intento de redondear y prolongar esa felicidad. Jordi Puntí captura en palabras la belleza en el juego, la voracidad, el genio y la obsesión de un futbolista que ha sido comparado con Mozart y Picasso.

Su figura está en el centro de cada uno de estos textos, de los primeros goles cuando era un niño en Rosario a la manera de chutar las faltas, de la rivalidad con Cristiano Ronaldo a la relación con sus compañeros del Barça, de sus récords y premios individuales a la facilidad para repetir goles históricos. Al mismo tiempo, Messi es un artista del siglo XXI y encarna las predicciones que Italo Calvino hacía para este milenio: ligereza, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad.

Con una prosa juguetona, sentimental y analítica, Puntí nos hace revivir el privilegio de ver jugar a Messi, pero también nos sitúa frente a las intrigas del futuro. ¿Será este 2018 su gran año con el Barça y con Argentina? Como dice el entrenador Jorge Sampaoli, «el fútbol le debe un Mundial». Y aún hay más interrogantes: ¿cómo será el fútbol cuando Messi se retire? ¿Cómo seremos nosotros después de Messi?

 

 

El libro parte de la propuesta de Italo Calvino en la que definía las características de la literatura del siglo XXI. Y, también, en los “Ejercicios de estilo” de Raymond Queneau. Pero, sobre todo, nace de la admiración por el argentino, de su consideración de “jugador favorito de todos los tiempos”.

 

“La literatura y el fútbol comparten pocas cosas, pero hay una que sin duda las hermana: la dificultad para acertar las predicciones sobre los escritores y los jugadores que marcarán el futuro”

 

Estructurado en una sucesión de capítulos cortos, cada uno de ellos nos alumbra algunos de los aspectos que forman parte de la identidad futbolística de Messi. Las aproximaciones se hacen desde diferentes ámbitos: el jugador, su influencia en el público y la prensa, su relación con Argentina y la selección, rivalidades, su legado en forma de goles y jugadas, la alargada y permanente sombra de Maradona

Pero también con algunas cuestiones más enigmáticas, como el simbolismo de sus tatuajes o su “reinvención” estética tras la Copa América. Y todo ello complementado con alguna jugosa anécdota del propio Puntí.

 

 

Capítulo a capítulo se acaba construyendo un puzzle que intenta ofrecer luz sobre las numerosas cuestiones que envuelven a Messi. Cada aspecto analizado es como la retirada de una cortina que nos permite conocer lo que se oculta en el interior de una estancia al fondo de la cual se adivina una nueva cortina que hay que descorrer. Y todo ello visto desde la experiencia personal y sentimental del autor, que nos habla en primera persona con un estilo en el que calidad literaria y cercanía combinan a la perfección, haciendo que la lectura de cada capítulo sea un auténtico disfrute.

Todo Messi” es, en el fondo, un homenaje al futbolista que tanto le ha dado como espectador, un intento de continuar disfrutando de lo que algún día se acabará fijando por escrito todos esos instantes y momentos. Recurro, una vez más, a la frase de Roy Batty en “Blade Runner”, porque pienso que el libro también sirve para eso, para aferrarnos a todos esos recuerdos que se perderán como lágrimas en la lluvia.

 

“Calvino perfilaba cinco conceptos que según él iban a definir el arte y la literatura del siglo XXI y valía la pena tener en cuenta: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad. Sin saberlo, también estaba hablando de Leo Messi”

 

El Argentina – Nigeria de esta tarde es un partido vital para el devenir argentino en el Mundial y, sobre todo, para Messi. Pase lo que pase, es imprescindible tener “Todo Messi” a mano.


Imagen de www.diezhn.com

Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia (II)

 






El pasado jueves, con motivo de la inauguración del Campeonato del Mundo, publiqué el artículo “Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia“. En él recogía algunas de las numerosas referencias publicadas en canales y medios diversos en las que , aprovechando el tirón del Mundial, se centraban en la relación entre fútbol y literatura.

Como la cosa ha ido a más (síntoma de la buena vitalidad del binomio que forman lo futbolero y lo literario) publico este nuevo artículo incorporando algunas referencias de gran interés.

 

 

Para comenzar, nada mejor que hacerlo con el artículo que el maestro Juan Villoro publicaba ayer en el suplemento Babelia del diario El País, bajo el título de “El fútbol es una novela“. Además de defender la importancia de la palabra en relación con el fútbol, ofrecía una selección de títulos para demostrarlo.

En el suplemento El Cultural del diario El Mundo podemos encontrar un listado de lecturas de este tipo: “El 11 ideal de libros de fútbol“. Y también se han ocupado sobre la relación entre fútbol y literatura en la revista “Qué leer“, con el artículo “Literatura (de) Mundial“.

 

 

En el primer artículo hacía referencia a algunos de los diarios que podíamos ir siguiendo durante estos días, como las “Cartas del Mundial” entre Galder Reguera y Carlos Marañón, o las crónicas de Martín Caparrós. Ahora toca añadir al listado los casos de Juan Tallón en Vanity Fair, los escritos que en la sección “Bar Mundial” irán alternando Miqui Otero y Jordi Puntí, o la columna que compartirán autores y periodistas como Sergi Pàmies, Xavier Aldekoa o Santiago Segurola, entre otros, en el diario La Vanguardia.

Tampoco os perdáis el diario del Mundial en viñetas que está haciendo Pablo Ríos. bajo el título “Le futebol“.

 

 

Por último, hasta en el catálogo de novedades de la FNAC para el verano hay una evidente presencia futbolera 🙂

 

Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia 2018

Imagen de Angie Wang extraída de la web del New York Times en español

 

Una vez más, acudo al auxilio de uno de mis mantras favoritos: fútbol y literatura combinan a la perfección. Juan Villoro dice que “el fútbol no solo se ve, sino que necesita de palabras para ser entendido”. Cuando menos, es un inagotable generador de la necesidad de ser contado y explicado, sea en forma de artículo, crónica, libro o simple conversación de bar.

Si aceptamos que el fútbol tiene tal potencial, el mayor acontecimiento futbolístico del planeta, el Mundial, debe ser algo muy parecido a un tsunami de palabras. Para comprobarlo, tan solo necesitamos hacer una sencilla exploración por Internet, observar con atención los expositores de los quioscos y rebuscar un poco entre las novedades de las librerías. Sin ánimo de exhaustividad, en este artículo ofreceré algunos ejemplos de la gran cantidad de material legible que el Mundial ha generado antes de comenzar.

 

Comencemos -¡cómo no!- en Argentina, campeones del género, donde encontramos artículos como “En 2018 el Mundial de Fútbol también se palpitará en las librerías argentinas“, publicado por Télam (Agencia Nacional de Noticias de Bolívar), y en el que se hace un recorrido por las novedades en las que las  editoriales argentinas estaban trabajando. Otro artículo de este tipo es “Literatura Mundial: 11 libros sobre fútbol, con historias sobre Messi, Sampaoli y los viajes de Macaya“. O el publicado en abril por el diario La Nación bajo el título: “Mundial Rusia 2018: cuentos, memorias y confesiones, los libros también salen a la cancha“.

La cosa, por supuesto, no termina aquí, pues también procedente del país de Roberto Fontanarrosa y Eduardo Sacheri, entre muchos otros, nos llega “Un Mundial que se juega en los libros“. O “La literatura también mira al Mundial de Rusia“, del diario El Día.

 

Y dejamos los medios argentinos haciendo referencia a otro interesante artículo publicado en el diaro La Nación, dedicado, en este caso, a la literatura futbolera destinada a los más pequeños. El título es “Los chicos quieren fútbol: el Mundial, una excusa apasionante hasta para leer y releer“, y ofrece un listado de cuatro lecturas para que los lectores infantiles se vayan entrenando en el juego del fútbol con un libro en las manos. El texto viene a complementar el publicado hace unos días en el mismo medio con el título “¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche? Cuentos para chicos sobre fútbol, pasión de multitudes“.

Cambiamos de medio y descubrimos que el diario “El ciudadano“, con ediciones en Chile y Venezuela, publicó también hace escasos días un reportaje de título bien ilustrativo: “Intelectualidad y literatura vs. Mundial de Fútbol“, en el que se recoge la opinión de algunos escritores sobre la relación que existe entre lo intelectual y el fútbol y proponen, al mismo tiempo, algunas lecturas de temática futbolera.

Más lecturas para el Mundial

A los artículos ya citados en los que se recogen las novedades editoriales de temática futbolera que se han ido publicando podemos añadir “Seis lecturas futboleras para el Mundial de Rusia“, publicado en la edición en español del New York Times, de título directo. O el también explícito “5 libros para leer durante el Mundial“, publicado por la revista Panenka hace apenas un par de días.

Y no podemos dejar de lado el ejemplo que esta influencia del mundial en el mundo editorial ha tenido en otros lugares como por ejemplo Perú, donde encontramos artículos y selecciones de libros centrados en el fútbol y la selección de aquel país como por ejemplo “Los 8 libros sobre la selección peruana que debes leer“,Cuatro libros que todo peruano debe leer antes del Mundial“, “Literatura mundialista: las obras que retratan el camino de Perú a Rusia 2018“, o “Nuevos libros sobre Rusia 2018 que no te puedes perder“. Como se puede comprobar, el país de Santiago Roncagliolo compite en la champions de los interesados en el fútbol y la literatura.

 

 

En el caso español encontramos una interesante serie que durante las últimas semanas se ha ido publicando en el diario La Vanguardia. Se trata de la serie “Historias de los Mundiales“, escrita por Xavier G. Luque, que ha ofrecido un repaso por algunos de los aspectos más destacados de cada uno de los campeonatos del mundo que hasta el momento se han organizado.

 

 

Esta misma temática (la historia de los mundiales) pero con un formato completamente diferente es el que también podemos encontrar en la serie de interesantísimos ‘hilos’ que ha ido publicando en Twitter el doctor en Historia, profesor y escritor Ángel Iturriaga. Un magnífico ejemplo de las posibilidades del medio y, en especial, los ‘hilos’ como soporte narrativo.

 

 

De lectura obligatoria es también el intercambio epistolar que han iniciado Galder Reguera (responsable del Festival Letras y Fútbol que cada año organiza la Fundación del Athletic de Bilbao) y Carlos Marañón (periodista, director de Cinemanía y exfutbolista). Bajo el título de “Cartas del Mundial” ofrecen cada día una maravilla de lectura en la que el mundial es el paraguas que da cobijo al fútbol, pero también a otros muchos temas.

 

 

Y, también de seguimiento imprescindible, son las crónicas que Martín Caparrós irá publicando durante el desarrollo del Mundial en la edición en español del New York Times.

 

Por último, en este repaso por lo que en relación con la lectura ha generado hasta el momento el Mundial, vale la pena volver recordar la campaña que se puso en marcha desde Loqueleo, del Grupo Santillana, y en la que bajo el título “Se viene el Mundial” se ofrecían diferentes lecturas dirigidas a lectores infantiles de diferentes edades para ser trabajadas en las escuelas.

Y, en esta misma línea, es también interesante la campaña “Leer es un golazo”, en su doble vertiente. Por un lado, en tanto que iniciativa puesta en marcha en las bibliotecas argentinas para promover la lectura. Y, por otro, como iniciativa para vivir la pasión del Mundial de Rusia con las novelas del escritor uruguayo Daniel Baldi, destinadas al público infantil y juvenil.

 

 

 

Para terminar, regreso al material en papel para hacer algunas referencias más a revistas o suplementos que han dedicado sus últimos números al fútbol. La primera mención es para la revista Panenka, cuyo último número está dedicado al Mundial de Fútbol.

En cuanto a diarios, tenemos el suplemento Rusia 2018 editado por El País, en el que se incluyen textos, entre otros, de Juan Villoro, Javier Marías o Carlos Zanón. Y el de La Vanguardia, en el que bajo el título “La fiesta del Fútbol” encontramos una amplia información sobre el campeonato con textos de Santiago Segurola, Sergi Pàmies o John Carlin.

 

 

También acaba de salir al mercado el Especial Mundial de El Jueves, 92 páginas en las que el fútbol es el máximo protagonista. Y, para terminar este repaso, vale la pena citar otro ejemplo de la influencia del Campeonato del Mundo, puesto que la revista infantil Reporter Doc, que se edita en Catalunya, no ha podido evitar dedicar un número especial… al fútbol.

 

 

Así que ya sabéis: comienza el Mundial. Es tiempo de leer.

 

 

Tertúlia “Esport i política” en el ciclo “Literatura i esport” de la Librería La Carbonera

 

 

 

La Librería La Carbonera, situada en el barrio del Poble Sec de Barcelona, acogerá este domingo día 11, a las 12h., la última de las sesiones del ciclo “Literatura i Esport” que pusieron en marcha en abril. En total, habrán sido un total de tres tertulias en forma de vermut literario para hablar sobre literatura deportiva.

Cada una de las sesiones ha tenido como eje central un tema. El primero giró en torno de la “Psicología deportiva”, mientras que en el segundo se trató de “Literatura i esports”.

Para la sesión del próximo domingo el tema escogido es “Esport i política”, y consistirá en una mesa redonda en la que participarán Natxo Parra y Carles Viñas (autores de “Sankt Pauli. Otro fútbol es posible”), de Ramon Usall (autor de “Futbolítica” y de “Futbol per la llibertat”, y de Toni Padilla (responsable de la sección de deportes del Diari Ara y autor de “Atlas de una pasión esférica”).

Así que tomad nota. Si el domingo estáis por Barcelona y tenéis la posibilidad de acercaros hasta la Librería La Carbonara haced lo posible por no perderos una cita tan interesante.