“Días de fútbol”, de Luis Aleixandre Giménez. Unaria Ediciones

 

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“Cada victoria de los amarillos desencadena, de forma irremediable, un viaje al pasado, hacia vivencias de mi infancia con mi abuelo como protagonista. Una evocación del ayer cargado de sentimientos dispares e intensos: afecto, ternura, tristeza y dolor arraigados en lo más profundo de mi corazón”.

 

 

Dice Juan Villoro que “un estadio es un buen sitio para tener un padre. El resto del mundo es un buen sitio para tener un hijo”.  Y “¿Quién no recuerda alguna anécdota futbolística vivida con su padre o con su abuelo? ¿Quién, cuando llega a la edad de ser padre o abuelo, no vive anécdotas similares junto a su hijo o su nieto?”, son preguntadas formuladas por Ignacio Martínez de Pisón.

Padres, hijos, abuelos, nietos… y fútbol. Uno de los temas que de tanto en tanto encontramos en el espacio del fútbol y la literatura es el de las relaciones paterno-filiales en las que existe, de fondo, la pasión y la afición por un club. Algunos ejemplo de ellos, a bote pronto:

Nick Hornby y su padre, una relación a través de las tardes de fútbol siguiendo al Arsenal que se describe en “Fiebre en las gradas”;

Vicenç Villatoro, en “El sueño de París”, relata el reencuentro de un padre con su hijo adolescente tras el viaje que realizan para ver la final de Champions que el Barça disputó en el 2006 en París (contra el Arsenal de Hornby, casualmente);

– “Heysel” de Armand Company, en el que un padre y su hija Giussy viajan a Wembley para ver infausta final de la Copa de Europa de 1985 entre la Juventus y el Liverpool con trágico final para ella;

– “Dream Team”, de Mario Torrecillas y Artur Laperla, un delicioso cómic en el que el pequeño Enzo, un niño con unas cualidades que apuntan a glorioso futuro en el mundo del fútbol, hará todo lo que pueda para rescatar a su padre de la desastrosa vida que lleva;

– incluso en “Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre”, de Sergio Galarza, encontramos una vinculación especial entre el narrador y, en este caso, su madre, gracias al fútbol.

Existen más ejemplos de la utilización de esta temática en la que el fútbol actúa como pegamento y nexo de unión entre miembros de una familia. “Independiente, mi viejo y yo”, de Eduardo Sacheri, sería uno de ellos. Y lo mismo sucede en el relato de Manuel RivasEl míster y Iron Maiden”, protagonizado por un padre y un hijo.

También podemos identificar ejemplos de este tipo de historias en la literatura infantil de tema futbolero. “Demà anirem al camp, Joan!”, de Josep Maria Fonalleras, centrado en describir la primera vez que un niño acude al estadio de su equipo, el Barcelona en este caso, “El mundial de fútbol más raro del mundo”, de Carlos Peramos, donde el fútbol sirve de puente para conectar a nietos y abuelos, o “Sentir los colores”, de Maria del Carmen de la Bandera, novela juvenil en la que un abuelo y su nieto son aficionados del Real Madrid son algunos ejemplos.

Y en el podio de este tipo de obras encontramos “Hijos del fútbol”, de Galder Reguera, un libro imprescindible para entender cómo se contagia el virus de la afición por el fútbol de padres a hijos, con el añadido de que en el caso del narrador la “infección” le fue transmitida por su abuelo.

 

 

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Imagen de www.laorquesta.mx

 

Las citadas son solo algunos ejemplos, como decía, de la acción que el fútbol a la hora de unir a los más grandes y a los más pequeños de la familia. Supongo que algo de aquello de que el “fútbol es la recuperación semanal de la infancia” debe haber en ello. Dando por buena tal afirmación, los adultos tenemos una puerta para regresar al tiempo en el que fuimos niños gracias al fútbol. Y por eso, quizá, la sociedad padres-hijos o abuelos-nietos sea tan habitual y, al mismo tiempo, tan prolífica como fuente de material literario.

A tan selecto y entrañable grupo viene a sumarse una delicia de obra escrita por Luis Aleixandre Giménez, publicada por la valenciana Editorial Unaria y que lleva por título: “Días de fútbol”. Se trata de una novela corta bilingüe (se puede leer tanto en valenciano como en español), y que en apenas 50 páginas ofrece un auténtico y emotivo homenaje a la relación entre abuelos y nietos gracias a la pasión por un club, en este caso, el Villarreal.

 

“Las relaciones con el sexo femenino no se me daban nada mal, pero lo que no cambió con el transcurso de los años fue la asistencia a los partidos de fútbol con mi abuelo”.

 

El libro está escrito en primera persona, y describe los años de relación entre el abuelo Pascual y su nieto Lorenzo, contados en relación a las temporadas del Villarreal que ambos compartieron. La primera, la 1990-1991, cuando el narrador cumplió los 11 años. La última, la 2017, con la desaparición de Pascual.

El arco temporal que se describe en el libro es de 26 años, en los que el equipo pasó por modestas categorías como la tercera división, y vivió grandes noches en competiciones europeas. Fuera como fuese, tanto en las victorias como en las derrotas, con éxitos o con frustraciones, como espectadores en el estadio la mayoría de veces o, cuando eso no era posible, siguiendo al equipo a través de la retransmisión de un sencillo transistor, algo se mantenía siempre invariable: el fútbol, para Pascual y Lorenzo, era algo que ambos debían siempre compartir juntos. Una lealtad y una fidelidad inquebrantables: hacia el club y hacia sí mismos.

La obra es una delicia de lectura pues refleja hasta qué punto puede llegar el vínculo afectivo entre nieto y abuelo. Sin duda, en la vida existen numerosos espacios en los que ambos pueden exteriorizar los sentimientos del uno hacia el otro. Pero seguramente el del fútbol sea uno en los que esa conexión se pueda manifestar de forma más intensa. Además, en este caso, el autor consigue que el lector se emocione ante determinadas situaciones vividas por el joven y el anciano sin caer en el recurso de buscar la lágrima fácil.

He sentido una envidia sana por los personajes de la historia. No tuve la suerte de conocer a mis abuelos. Como padre, he podido disfrutar de varias experiencias de tipo iniciático con mi hijo. Él, por su parte, tampoco ha tenido la oportunidad de vivirlas de manera tan intensa como sucede en “Días de fútbol”. Pero siempre nos queda la literatura, y poder comprender lo que debe ser una relación de ese tipo es más fácil gracias a obras como esta.

 

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Imagen de www.palabradefutbol.com

 

Aunque el club del que Pascual y Lorenzo son seguidores es el Villarreal, cualquier aficionado al fútbol que haya tenido la suerte de compartir pasión con su abuelo se sentirá identificado y encontrará en el libro las palabras para verbalizar el universo sentimental de este tipo de relaciones.

Días de fútbol” es, en definitiva, un maravilloso homenaje a la confluencia que se establece entre generaciones gracias al fútbol, y en la que las edades se difuminan cuando el objetivo es compartir la pasión por un equipo.

 

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Imagen de www.futbolbalear.es

 

Podéis leer un fragmento haciendo clic en este enlace.

Y el libro se puede adquirir a través de este enlace de la web de la editorial.

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