España-Malta, y el 12 a 1 en “Once goles y la vida mientras”

 

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Imagen de www.rtve.es

Esta noche, la selección española juega un partido para la fase clasificatoria de la Eurocopa 2020 en Malta. Seguramente, se trata de uno de los encuentros más recordados del fútbol español. Y es que hace ya 36 años, el 21 de diciembre de 1983 para ser exactos, el conjunto español se jugaba la clasificación para la Eurocopa de 1984. Para ello, debía vencer a su rival de aquel día por una diferencia de once goles, ni más ni menos. Once, que se dice rápido, y que por débil que fueran los malteses se veía como una misión imposible.

Sin embargo, lo que sucedió sobre el terreno de juego del Benito Villamarín de Sevilla ha quedado para la historia, puesto que España acabó venciendo por… 12 a 1. Desde aquel episodio se han sucedido las interpretaciones sobre cómo fue posible conseguir semejante marcador, y no faltaron las que acusaron a John Bonello, el portero maltés, de haberse dejado sobornar para encajar cuantos goles fueran necesarios (por cierto, esta noche, el guardameta de la portería de Malta será su hijo).

Sea como fuere, el caso es que los locales consiguieron su objetivo, y eso pese a que tras adelantarse en el marcador, la selección de Malta llegó a empatar a 1. Pero, a partir de ahí, se produjo un carrusel de goles que nadie podía imaginar. Mucho menos aún tras la poca confianza que existía en la escuadra española después del pobre papel realizado un año antes, durante el Mundial del 82.

El partido, como no podía ser de otra manera, hizo correr ríos de tinta. E incluso años después ha sido objeto de recuerdo por parte de la literatura futbolera. En el conjunto de relatos “Once goles y la vida mientras“, escrito por Pablo Santiago Chiquero, y publicado por la editorial Maclein y Parker en el 2016.

En tan recomendable volumen uno de los capítulos está dedicado precisamente al último gol de ese partido. Su título, “¡Gol de Señor, gol de Señor!“, y aquí tenéis un fragmento:

 

Como es habitual en los locos andariegos, Juan parecía más joven de lo que era y tenía su propio y obsesivo espectáculo con el que divertir a los viandantes y ganarse el derecho a una moneda. El suyo estaba centrado en el España-Malta de 1983, el famoso 12 a 1 con el que España consiguió la clasificación para la Eurocopa. Se sabía perfectamente la narración original de cada uno de los goles, incluido el gol de Malta, e imitaba tan bien la voz y el tono de José Ángel de la Casa que resultaba asombroso que una voz tan noble pudiera salir de aquel cuerpo maltratado por la vida en la calle. Y si se le dejaba, la cosa iba para largo.

 

 

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