Fiebre en las gradas

A RAS DE HIERBA

1| FIEBRE DE FÚTBOL

A los odescargance años, Nick Hornby contrajo una enfermedad altamente contagiosa: la fiebre de fútbol. La patología se la transmitió su padre quien, en la desesperada búsqueda de un punto de unión con su hijo, le llevó al foco de infección: el estadio de Highbury.

Las manifestaciones de esta enfermedad difieren según las condiciones, edad y sexo del afectado; pero entre los síntomas más comunes se dan: retortijones los días de partido, nervios incontrolables, visiones de goles magistrales o jugadas míticas, sueños convulsos, colecciones de objetos inservibles —cromos, chapas, bufandas, camisetas—. Hay afectados a los que, en estadios más avanzados de la enfermedad, la fiebre de fútbol les hace olvidarse de todo lo demás: no importan ni la pareja ni la familia ni el trabajo; nada está por encima de su pasión.

Nick Hornby se cuenta entre estos pacientes graves, y es consciente de ello:…

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