“Papeles en el viento”, de Eduardo Sacheri. Editorial Alfaguara

 

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Hace un tiempo publiqué una reseña sobre el libro “Las manos“, de Miguel A. Zapata. En aquel artículo intentaba elogiar lo magnífica que me había parecido, además de recomendar encarecidamente su lectura. Y, también, añadía que Mario Parreño, su protagonista, acababa de ser incorporado de manera definitiva a mi panteón de personajes entrañables.

Hoy tengo otro personaje para añadir. Se trata de El Ruso, uno de los protagonistas de la maravillosa “Papeles en el viento“, de Eduardo Sacheri. Un auténtico goce de novela en la que el citado Ruso es uno de los protagonistas. En realidad, podría incorporar a mi particular listado de personajes inolvidables a los cuatro amigos en torno a los cuales gira toda la historia, pero el vitalismo, carácter y actitud ante la vida del Ruso han hecho que me rinda a sus pies.

Últimamente estoy de suerte, puesto que no hago más que tropezarme con lecturas más que recomendables. Además -recordatorio una vez más para los escépticos- son historias en las que el fútbol está por ahí, como telón de fondo, como territorio en el que los personajes se desenvuelven, o simplemente como excusa para que el mecanismo de la vida se ponga en funcionamiento.

Aunque ya lo he dicho, pero vale la pena ponerse pesado e insistir: “Papeles en el viento” es una novela extraordinaria. Publicada en el 2012, y origen de la película del mismo nombre, se trata de una conmovedora y vitalista historia protagonizada por personajes entrañables, y en la que no faltan el humor, el drama e incluso las sorpresas y giros inesperados.

El origen de la trama se sitúa en la muerte del Mono (Alejandro, su nombre real) que tuvo la posibilidad de llegar a convertirse en futbolista profesional pero se quedó a medio camino. Su fallecimiento deja un legado un tanto especial. Por un lado, una hija, actualmente a cargo de su exmujer. Y, por otro, el resultado de sus primeros pasos en el mundo de la representación de jugadores. En concreto, los derechos de Mario Juan Bautista Pittilanga, un delantero mediocre que se va arrastrando por las categorías inferiores del fútbol argentino y de quien el Mono compró sus derechos esperando que llegara a ser una figura del fútbol mundial.

 

SINOPSIS

Alejandro, «El Mono», ha muerto. Su hermano y sus amigos, un grupo de hierro desde la infancia, apenas se dan tiempo para el dolor. Les preocupa Guadalupe, la hija del Mono. Quieren darle todo el amor que sentían por su amigo y asegurarle un futuro. Pero en el banco no quedó un peso. El Mono invirtió todo el dinero que tenía en la compra de un jugador de fútbol, un muchacho que prometía pero se quedó en promesa. Ahora está a préstamo en un club zaparrastroso del Interior. Y los trescientos mil dólares que costó su pase, a punto de evaporarse.

¿Cómo vender a un delantero que no hace goles? ¿Cómo moverse en un mundo cuyas reglas se desconocen? ¿Cómo seguir siendo amigos si los fracasos van abriendo fisuras en las antiguas lealtades? Fernando, Mauricio y el Ruso, con las escasas herramientas que poseen, desplegarán una serie de estrategias nacidas del ingenio, la torpeza, el desconcierto o la inspiración, para conseguir su objetivo.

Eduardo Sacheri demuestra una vez más su capacidad para construir personajes entrañables y contar historias que llegan de inmediato al lector. Papeles en el viento es un canto a la amistad, y una prueba de que el amor y el humor pueden más que la melancolía. Una invitación a pensar sobre el poder de la vida para abrirse paso a través del dolor y poner otra vez en marcha la rueda de los días.

 

Película papeles en el viento

 

La muerte del Mono pondrá a prueba los lazos de amistad y el compromiso con el compañero desaparecido. Fernando, hermano del Mono y profesor de instituto; el Ruso, el mejor amigo del finado desde que eran niños y un apoyo incondicional hacia él a lo largo de toda su vida; y Mauricio, el triunfador de los cuatro, abogado que conduce un Audi y ha conseguido remontar el vuelo de la vida del barrio. Los tres harán lo posible por asegurar el futuro de Guadalupe, huérfana del Mono, y para ello intentarán hacer lo posible por recuperar la inversión que aquel hizo a la hora de comprar los derechos de Pittilanga.

La estructura de la novela va alternando presente y pasado, y las dos líneas van avanzando en paralelo. Una nos muestra los pasos que se van produciendo en el intento de rentabilizar a Pittilanga vendiéndolo a algún club europeo. La otra, nos enseña el momento en el que se conoce la enfermedad del Mono. Los diálogos son una maravilla, construidos a partir de un lenguaje natural, lleno de modismos argentinos que son una auténtica delicia y que hacen que el texto muestre una gran cercanía.

La forma de enfrentar la tesitura en la que se encuentran los amigos es digna de admirar, y uno envidia en algún momento de la lectura no formar parte de este grupito, que pese a los problemas personales que todos tienen en su día a día muestran una lealtad a prueba de bomba, seguramente gracias a una religión compartida: el fútbol.

 

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Lo del fútbol, en “Papeles en el viento“, es un ejemplo de lo que puede dar de sí como tema central. Eduardo Sacheri es uno de los grandes en este género. Sus relatos de temática futbolera son de lectura obligada, y es uno de los principales representantes de lo que supone la simbiosis entre fútbol y literatura, entre escritor y futbolero. “El fútbol, de la mano” o “La vida que pensamos” son sus obras más recientes de esta temática, pero en su bibliografía y el material de este tipo no es nuevo.

 

La vida que pensamos

 

Hincha declarado de Independiente, es uno de esos autores que consiguen transmitir la parte oculta que la mayoría no somos capaces de ver, lo que la punta del iceberg del fútbol, desde el punto de vista de la vivencia de las personas, insinúa pero somos incapaces de verbalizar. Por suerte, hay escritores como él que consiguen que no nos sintamos huérfanos de palabras que nos ayuden a entendernos a nosotros mismos.

Sacheri consigue con maestría meter en una coctelera fútbol, amistad, drama, comedia, emotividad y humanidad hasta conseguir elaborar una novela escandalosamente buena.

 

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Imagen de http://www.losandes.com.ar
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23 de diciembre de 1983 en “Papeles en el viento” de Eduardo Sacheri

 

 

Hace 34 años, exactamente el 23 de diciembre de 1983, el Club Atletico Independiente se proclamó campeón de la liga argentina tras derrotar por 2 a 0 a su principal rival, el Racing Club. Este, además, había descendido de categoría la jornada anterior.

El Mono, uno de los protagonistas de la novela “Papeles en el viento” de Eduardo Sacheri, recuerda perfectamente aquella fecha.

 

                – ¿Vos sabés, vos te das una idea de lo que yo lloré con esos dos campeonatos que estuvimos a punto de ganar y no ganamos en el 82 y el 83, Mauricio?

                – Me imagino, Mono.

                – Bueno. La cosa es que empieza el Metropolitano 83 y el Rojo vuelve a ser candidato. ¿Digo bien?

                – Decís bien.

                – Y, para colmo, Racing andaba como el culo, ese año.

                – Exacto, se terminó yendo al descenso en cancha nuestra.

                – ¡Ahí, ahí está! ¡A eso quiero llegar! ¿Te acordás de la fecha?

                – Veintitrés de diciembre de 1983.

                – ¿Ves que te la acordás como si fuera una fecha patria, Mauri?

                – Bueno, Mono. Convengamos que no es muy habitual que salgas campeón justo jugando un clásico, en tu cancha, y que Racing se vaya a la B ese día. Mejor dicho, la semana anterior, porque ya habían descendido.