“RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable”, de Francesc Via. La Grada

 

 

La vida tiene cosas que sobrepasan lo comprensible. O dicho de otra manera: lo incomprensible es la materia con la que se escribe la vida. Paciencia, que ya me explico.

Hace unos quince días, exactamente el martes día 29 de septiembre, se celebró en la antigua Fábrica Damm el acto de presentación de “RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable“. Se trata de un libro cuyo autor es Francesc Via, editado por La Grada, y en el que se hace un recorrido por lo que fue la década de los 80 para el Espanyol mediante la combinación de texto y más de 150 fotografías de aquella época histórica.

Imagen de www.rcdespanyol.com

En relación con el libro, en la página web del RCD Espanyol se puede leer que “las fotografías son el hilo conductor de un relato basado en los recuerdos del autor de la década de los 80. A lo largo de las páginas, Via recupera situaciones y anécdotas poco conocidas por el gran público y recuerda las figuras de futbolistas tan importantes en nuestra historia como Rafa Marañón, John Lauridsen, N’Kono, Roberto Martínez, Molinos, Valverde, Pineda, Wuttke, o José Cano, Canito, entre otros”.

En esa década, uno de los episodios que forman parte de la historia del club es la final de la Copa de la UEFA que el Espanyol jugó contra el Bayer Leverkusen. Es aquella final de ida y vuelta, aún recordada, en la que los pericos ganaron el partido de ida en el antiguo estadio de Sarrià por 3 a 0 al Bayer Leverkusen, lo que hacía presagiar que acabarían ganando el trofeo.

Aquella noche, al abandonar el estadio, solo se respiraba optimismo por las calles que rodeaban el campo de Sarrià. ¿Quién iba a imaginar que los alemanes serían capaces de remontar aquel magnífico resultado? Nadie. Y sin embargo, es lo que consiguieron en el partido de vuelta, que acabó en un 3 a 0 favorable a los germanos y en derrota españolista en la tanda de penaltis. Un negro recuerdo en la historia de los pericos, similar a la final de la Copa de Europa de Sevilla de los culés en 1986.

El día del 3 a 0, el 4 de mayo de 1988, yo me encontraba en Sarrià viendo el partido. Recuerdo que fue una de esas noches futbolísticas en la que todo parece conjurarse para ofrecer un espectáculo único. La dimensión del encuentro, una final, tras una trayectoria impecable del Espanyol, que para llegar hasta allí había eliminado a Borussia, AC Milan, Inter de Milan, Viktovice y Brujas.

Un ambiente impresionante en las gradas, un gran partido sobre el terreno de juego… Todo un cúmulo de sensaciones que hacen que recuerde aquel día y aquel partido como uno de mis grandes momentos como aficionado al fútbol.

Imagen de www.europaenjuego.wordpress.com

De aquel partido en Sarrià conservo aún bastantes recuerdos. Y también recuerdo perfectamente cómo seguí el partido de vuelta por la televisión, desde ‘El Parchís‘, un bar que había en Castelldefels y que creo ya no existe.

Aunque no he tenido la oportunidad de ver el libro que se presentó el otro día en la antigua fábrica Damm y desconozco por completo su contenido, estoy seguro de que el recuerdo de aquel día, de aquella eliminatoria, tendrá su espacio en la publicación.

La presentación, como decía al principio, fue el martes día 29 de septiembre por la tarde. Y cosas, azares, casualidades o influencias austerianas de la vida, resulta que en esos precisos instantes yo me encontraba en el gol norte del Camp Nou viendo el partido de Champions que el Barça jugaba contra… el Bayer Leverkusen.

DSC_1391 - copia

¿Qué posibilidades hay de que una persona no asidua a campos de fútbol vea a lo largo de su vida dos partidos con el mismo equipo alemán, separados 27 años en el tiempo? Pocas, sin duda. Pero haberlas haylas. Y para muestra mi botón. Vi perder al Bayer Leverkusen por 3 a 0 en Sarriá en 1988, y también lo vi caer derrotado el otro día por 2 a 1 en el Camp Nou, mientras en un lugar no demasiado lejano, la antigua fàbrica Damm, se hablaba de un libro de fotografías en el que, probablemente, alguna de ellas habría sido tomada en aquel lejano día de 1988.

No me digáis que la historia no es chula. Si pudiera, se la enviaba a Paul Auster para que escribiera un relato y luego lo ficharía para el Fútbol Club de Lectura. Por cierto, ¿alguien en la sala tiene su teléfono?

Y ya puestos a fantasear, fijaos en la foto de abajo, en el saludo de los capitanes antes de comenzar el encuentro. Fijaros en la difuminada grada del fondo. ¿Os imagináis que uno de los aficionados que integran ese borroso trocito de público fuera yo?

Imagen de www.elperiodico.com

 

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