10 de noviembre: 8 años sin Robert Enke

 

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Hoy, 10 de noviembre, se cumplen 8 años de la “última salida al campo” de Robert Enke. Lo explica, mejor que nadie, Juan Villoro en “Balón dividido“.

Aquí tenéis un fragmento:

El 10 de noviembre de 2009, Robert Enke, portero de la selección alemana de fútbol, hizo su última salida al campo. Le dijo a su esposa que iba a entrenar, subió a su Mercedes 4×4 y se dirigió a un pequeño poblado cuyo nombre quizá le pareció significativo: Himmelreich, Reino del Cielo. Cerca de allí hay un descampado por el que corren las vías del tren. El guardameta dejó su cartera y sus llaves en el asiento del vehículo y no se molestó en cerrar la puerta. Caminó a la intemperie, como tantas veces lo había hecho para defender el arco del CZ Jena, el Borussia Mönchengladbach, el Benfica, el Barcelona, el Fenerbahçe, el Tenerife o el Hannover 96.

A doscientos metros de ahí, como a unas dos canchas de distancia, estaba enterrada su hija Lara, muerta a los dos años.

Un portero ejemplar, Albert Camus, dejó los terregales de Argelia para dedicarse a la literatura. Acostumbrado a ser fusilado en los penaltis, escribió un encendido ensayo contra la pena de muerte. Su primer aprendizaje moral ocurrió jugando al fútbol. Años después, escribiría: «No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio». Morir a plazos es la especialidad de los porteros. Sin embargo, muy pocos pasan de la muerte simbólica que representa un gol a la aniquilación de la propia vida. Enke fue más lejos que la mayoría de sus colegas. Su muerte, de por sí dolorosa, llegó con un enigma adicional: estaba en plenitud de su carrera y podía defender la portería de su país en el Mundial de Sudáfrica.

 

 

Y aquí tenéis un vídeo en el que Villoro habla de este magnífico libro publicado en el 2014, en el marco del Mundial de Brasil. Como siempre, una auténtica delicia escuchar al maestro.

 

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“Blade Runner” y la literatura futbolera

 

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Jordi Puntí, destacado jugador de este Fútbol Club de Lectura, habló de mí el pasado día 8 en su artículo “El futuro ya está aquí” publicado en El Periódico de Catalunya. Quizá lo hizo sin saberlo (o sí, ves a saber), pero lo importante es que lo hizo, y que quien lo sabe es quien debería saberlo: es decir, yo.

Como la temática de este blog es el fútbol y la literatura y no los jeroglíficos iré al grano y os explicaré lo que sucedió. El caso es que nada más comenzar el citado artículo hizo una alusión directa hacia mi persona, sí, sí, ya en la primera línea, justo cuando se refiere a los seguidores empedernidos de la película “Blade Runner”, de Ridley Scott, y entre los cuales me cuento.  Supongo que entendéis la inmensa emoción que en ese momento me embargó, pues no todos los días es uno objeto de la atención de un escritor. Me entendéis, ¿verdad?.

El caso es que en ese artículo explica Jordi Puntí que Roy Batty -uno de los protagonistas del film- nació, justamente, ese mismo día: el 8 de enero de 2016. Y que dentro de cuatro años (esa es la duración de los Nexus 6, generación de replicantes a la que Roy pertenece) su vida se extinguirá, perdiéndose igual que lo hacen las lágrimas en las gotas de lluvia.

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Y ahora, la pregunta es: ¿y qué pinta la fecha de caducidad de unos androides con aspecto humano en un blog sobre lecturas futboleras? ¿Acaso se está preparando una segunda parte de “Blade Runner” con escenas futbolísticas?

La respuesta a la segunda pregunta es ‘no’ (que yo sepa). En cuanto a la primera cuestión, la verdad es que existe una curiosa y cierta relación entre Blade Runner y la literatura futbolera.

Antes de continuar, tomaros un descanso y leed algo como dios manda. Así que disfrutar con el artículo de Puntí.

“El futuro ya está aquí”

JORDI PUNTÍ

El Periódico de Catalunya – Viernes, 8 de enero de 2016

Si usted es un seguidor empedernido de la película ‘Blade runner’, de Ridley Scott, quizá sepa que el 8 de enero del 2016 es un día importante: esta es la fecha de creación del replicante Roy Batty, el modelo de Nexus 6 programado para vivir cuatro años y que, tras rebelarse y volver a la Tierra, se convierte en un fugitivo. Dentro de cuatro años reales, pues, llegará ese momento culminante en el que Roy, a punto de morir, suelta el famoso monólogo de las lágrimas en la lluvia. Pero de momento ya tenemos la excusa perfecta para ver de nuevo la película.

El paso del tiempo es implacable y al final la ciencia-ficción siempre se convierte en ciencia o en ficción. Nos dejamos engatusar por sus juegos, pero cuando el futuro se convierte en presente suele ser una mezcla entre fascinante y decepcionante. Hace unos meses llegamos al día clave de ‘Regreso al futuro’, de Robert Zemeckis, y muchos lo aprovecharon para convertirlo en una fiesta de la fantasía. El efecto de ‘Blade Runner’ es menos alegre: no tenemos replicantes, ni coches voladores, pero su escenografía era tan potente y verosímil que la realidad a menudo nos hace pensar en ella. Más allá de la intriga, hoy ‘Blade Runner’ es el caos de la hora punta en las megalópolis del siglo XXI, las pantallas gigantes que iluminan la noche eterna, la lluvia inesperada y persistente del cambio climático…

El paso del tiempo es implacable y al final la ciencia ficción siempre se convierte en ciencia o en ficción

En 1948, cuando George Orwell publicó ‘1984’, le debió parecer que invertir los números era suficiente para situar la distopía en un futuro lejano pero amenazador -no iba mal-. En 1968, cuando Stanley Kubrick adaptó un relato de Arthur C. Clarke y le puso ‘2001: una odisea del espacio’, el siglo XXI era un misterio donde los ordenadores podían tener personalidad. Cada vez es más arriesgado jugar con el futuro, porque ahora llega más rápido que antes para desmentir o, peor, confirmar las premoniciones. Es más seguro imaginarse el año 2540, como Aldous Huxley en ‘Un mundo feliz’, o como en esa canción pegadiza que Zager & Evans cantaban en los años 70: “En el 3535 no hará falta decir la verdad ni mentir, todo lo que pienses, hagas o digas estará en la pastilla que te hayas tomado hoy”.

Blade Runner y el fútbol

La literatura futbolera no solo sirve para conocer asuntos relacionados con el fútbol. Afortunadamente, en las páginas de cualquier lectura con el fútbol como tema central podemos encontrar mucho más que los simples devenires de un balón. Si el fútbol es un reflejo de la vida (“La vida no es sino un partido de fútbol”, decía Walter Scott) inspirarse en este deporte para llenar páginas y páginas no puede ser más que una fuente inagotable de contenidos.

Pero, además, con este tipo de libros también se aprenden otras muchas cosas, puesto que además de las alusiones puramente futbolísticas (un partido, un equipo, un gol…) en ellos encontramos también otro tipo referencias: a lugares, a sucesos históricos, a obras literarias, a personajes, a canciones… y a películas de cine.

Y entre las citas cinematográficas, ¿sabéis cuál es la película con la que más veces me he topado en este tipo de libros? Premio: con “Blade Runner“.

 A continuación, las pruebas.

“El delantero centro fue asesinado al atardecer”, de Manuel Vázquez Montalbán 

En “El delantero centro fue asesinado al atardecer“, del gran Manuel Vázquez Montalbán, encontramos una referencia directa a la película pese a que no llega a ser citada, una descripción que si no eres muy friqui (a lo Puntí) de la película posiblemente no consigas identificar. Es la siguiente:

“Luego, en la calle, el aire fresco del atardecer olía a gasolina y cubos de basura, aire estancado que no conseguía impedir del todo el resol del poniente. Recordó de pronto una película de ciencia ficción que había visto hacía algún tiempo, entre tinieblas de una ciudad contaminada los héroes se persiguen y se matan, una batalla entre hombres y robots de apariencia humana que de pronto termina con un viaje de huida del chico y la chica, hacia el sol, hacia el capo, de pronto de nuevo la luz, como si la ciudad fuera el fondo de un pozo. Pero tenía salida.”

“Las cuatro torres”, de Leandro Pérez. Planeta, 2014

Una novela negra, futbolera y sentimental. Y además, muy bien escrita“. Esto es lo que afirma Arturo Pérez-Reverte sobre esta obra sobre la que publiqué este artículo. Entre sus páginas, hacia la mitad del texto, encontramos lo siguiente:

“En cuanto llegó al estudio, Torca cogió un bolígrafo para anotar todo lo que recordaba del disco duro. Un cuarto de hora más tarde miró el papel. Sólo había puesto la fecha. Madrid, 31 de octubre de 2011. Y no se había quedado en blanco, pero no sabía por dónde empezar. La memoria, caprichosa y volátil, le recordaba el monólogo del replicando de Blade Runner: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.

 

 “Los once de la tribu”, de Juan Villoro

Juan Villoro es otro de los cracks de la literatura futbolística. Es el autor de dos obras imprescindibles para los amantes de este tipo de lecturas: “Dios es redondo“, y la más reciente “Balón dividido“. Así mismo, entre su producción encontramos otra obra cuyo título no deja dudas ante su tendencia futbolera: “Los once de la tribu“.

Publicado en 1995, se trata de una recopilación de artículos en la que tienen cabida tanto crónicas futbolísticas como de otros aspectos relativos a la cultura de masas, como el rock o el arte.

Sin ser una obra totalmente futbolera, tanto la portada como algunos de los artículos interiores sí lo son. Y aunque no sea precisamente en estos dónde aparece, también entre las páginas del libro encontramos dos referencias a “Blade Runner“.

La primera de ellas es en el artículo “Los quince minutos de Andy Warhol“:

“El siglo XX inventó a las celebridades, es decir, a las personas famosas por ser famosas. Andy Warhol captó a la perfección su carácter superficial y se convirtió en el pintor de Corte de quienes disponían de más de siete cifras en el banco. Como Goya al retratar a los Borbones de hiperquijada, no dejó de criticar a sus acaudalados modelos. Las caras en serie, pintadas con dos o tres ayudantes, transformaron a los célebres del planeta en fantasmas de sí mismos, figuras creadas por una inteligencia artificial, como los replicantes de Blade Runner”.

Y la segunda en la crónica “Las piedras tienen la edad del fuego

“Empieza a oscurecer y los fotógrafos buscan un último ángulo del escenario diseñado por Mark Fisher, una fantasía metálica, presidida por una cobra de treinta metros que si no estuviera tan pulida podría decorar algún rincón de Blade Runner”.

Dos referencias más en un libro titulado “Los once de la tribu” con la silueta de un futbolista conduciendo un balón. Sirven, ¿no?

 

La sintonía del programa “Fútbol de primera”

Y por si todavía quedan dudas sobre la vinculación entre “Blade Runner” y el fútbol recordaros que en la televisión argentina existía un programa, “Fútbol de primera“, cuya sintonía musical era, adivina adivinanza, una de las canciones más conocidas de la banda sonora de la película.

 

CONCLUSIONES

Como podéis ver, la relación entre “Blade Runner“, el fútbol y la literatura futbolera es estrecha. Que tres autores del nivel de los descritos acudan a la misma película para incorporarla a sus obras no puede ser casualidad. Por eso, y a modo de conclusión, solo me resta acabar este artículo con tres observaciones finales.

  1. Blade Runner” está parcialmente inspirada en la novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?“, escrita en 1968 por Philip K. Dick. La pregunta es: si el autor hubiera sido futbolero, habría cambiado el título a “¿Sueñan los futbolistas con balones eléctricos?“.

2. Además de la de Roy Batty en la escena final, la película está repleta de frases inolvidables. Una de ellas tiene lugar cuando Roy va a visitar a su creador para intentar que le ayude a alargar su longevidad. Un momento de gran intensidad en el que la respuesta del ‘dios de la biotecnología, el responsable de la Tyrell Corporation, es:

“La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con mucha intensidad, Roy.”

Una magnífica frase aplicable a muchos ámbitos y situaciones de la vida excepto a uno: la longevidad en el rendimiento de Leo Messi, para quien el paso de los años no parece ser inversamente proporcional al brillo de su juego.

3. Para terminar, si Roy Batty fuera un replicante construido con el objeto de jugar a un fútbol futurista (como podría ser el que se describe en “Fuera de juego”, de Enki Bilal), quizá la frase final de la película habría quedado de la siguiente manera:

 

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar defensas cerradas más allá del punto de penalti. He visto rabonas, bicicletas y elásticas brillar en la hierba cerca de la portería de los mejores guardametas. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”.