2 de noviembre: “El fantasista” y Cachimoco Farfán

 

 

 

Si existiera un aparato de radio capaz de sintonizar con el mundo de la ficción, hoy, 2 de noviembre, buscaría en su dial la emisora desde la que transmite los partidos Cachimoco Farfán, “el más rápido relator deportivo de Coya Sur, el más rápido relator de la pampa salitrera, fenilanina hidrolasa y la purga que me parió, el más rápido relator del mundo después del maestro Darío Verdugo”.

Cachimoco es uno de los estrambóticos personajes que deambulan por las páginas de “El fantasista”, una novela escrita por Hernán Rivera Letelier y publicada en el 2006. En la página que la wikipedia le dedica se explica que en ella “el autor aborda el mundo del fútbol amateur tomando como eje central a la rivalidad de dos equipos de oficinas salitreras en decadencia durante los inicios de la Dictadura Militar en Chile”.

El título del libro hace referencia al apodo de uno de sus protagonistas, Expedito González, el “Fantasista” que llega a salvar a Coya Sur, y a quien también denominan “el Mesías”. Le acompaña la Colorina, que padece amnesia, y deambulan por las páginas de la novela otros peculiares personajes como El Choche Maravilla, el “pata de diablo”, el “California” o el mismo Cachimoco Farfán, el comentarista de partidos que intercala en sus narraciones toda la terminología médica de que es capaz.

 

 

Hoy, como decía, es el día idóneo para deleitarse con la retransmisión de Cachimoco, puesto que a las cuatro de la tarde de este 2 de noviembre se celebrará el último partido entre las selecciones de María Elena y Coya Sur, el más famoso clásico salitrero de todos los tiempos.

Pero dejemos que sea Cachimoco quien nos narre la previa del partido:

 

¡Ya es casi mediodía en la pampa, señora, señor, enfermos míos; ya casi son las doce de este domingo 2 de noviembre y el calor aquí es infernal, los jotes están cayendo asados y las moscas llegan a chirriar en las calaminas ardientes; sí, amables radioescuchas, el azul del cielo llega a doler en los ojos de puro luminoso y el puto sol hemofílico del desierto está picando como sólo pica el puto sol hemofílico del desierto, y aquí me encuentro yo, Cachimoco Farfán, transmitiendo en onda corta y en onda larga para todos ustedes, llevándoles los instantes previos al último partido entre las selecciones de María Elena y Coya Sur, entre los Cometierra y los Comemuertos, el más famoso clásico salitrero de todos los tiempos, partido que está programado, si Dios no dispone otra cosa, para las cuatro de la tarde, hora en que, como todo el mundo sabe, comienzan a arreciar los más tierrosos vientos de la pampa, y aunque aún faltan cuatro horas y cinco minutos exactos, según el reloj de la pulpería, aunque aún falta todo ese tiempo para que el señor árbitro dé el pitazo inicial, ya vemos cómo desde el campamento comienza a llegar público a la cancha, comienzan a llegar en primer lugar los perros de siempre, los primeros niños y los primeros vendedores ambulantes…

 

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