Presentación «Letras y Fútbol 2017»

 

 

El martes se presentó la nueva edición de Letras y Fútbol, los encuentros de literatura y fútbol organizados por la Fundación Athletic Club y la Biblioteca Foral de Bizkaia. En el acto de presentación participó el escritor David Safier, quien conversó sobre literatura, fútbol y humor con la periodista Txani Rodríguez.

La edición de este año de «Letras y Fútbol» se desarrollará durante los días 20, 21, 27 y 28 de noviembre, y en sus diferentes sesiones participarán autores como Jonathan Wilson, Michael Calvin, Sid Lowe, Miqui Otero, Laura Fernández, Jon Maia, Juan Luis Zabala, Gari, Miguel Angel Ortiz o Belén Gopegui, que dialogarán sobre la relación entre el fútbol y las letras y, también, con la sociedad contemporánea, desde diferentes perspectivas y planteamientos.

 

 

Letras y Fútbol 2017 contará este año con el Athletic Club de Lectura, campaña de promoción de la Lectura que la Fundación pone en marcha anualmente desde hace ya tres años. Se trata de una iniciativa mediante la cual cualquier persona puede sugerir a través de la web Letras y Fútbol la lectura de un libro a jugadores y jugadoras del Athletic. De todas las sugerencias recibidas, cada jugador o jugadora elige una y a partir de esa elección, la Fundación organiza un club de lectura. Este año se añade la novedad de que el AC de Lectura se extiende durante toda la temporada, ya que los jugadores y jugadoras serán anunciados uno a uno en los próximos meses. El primero es Mikel Rico y ya se pueden hacer para él sugerencias de lectura en la web letrasyfutbol.com

Por último, con motivo de Letras y Fútbol, se editará el cuento “Replay”, escrito para la ocasión por David Safier en el centro del campo de San Mamés y del que se repartirán 20.000 ejemplares en Bilbao a partir del 13 de noviembre, en bibliotecas, librerías y otros espacios.

Presentación de la edición de Letras y Fútbol 2017

 

La Fundación Athletic Club presentará el próximo 10 de octubre en San Mamés VIP Área una nueva edición de Letras y fútbol. Será a las 19:30 horas, con una conversación con el escritor alemán David Safier (autor entre otros de “Maldito Karma”, “Jesús me quiere” y “Una familia feliz”) sobre literatura, fútbol y humor. La conversación será conducida por la periodista Txani Rodríguez. La entrada es libre hasta agotar aforo.

Letras y fútbol está organizado por la Fundación Athletic Club y la Biblioteca Foral de Bizkaia, y cuenta con el patrocinio principal de Euskaltel.

 

«Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars», de Ramon Usall. Ara Llibres

 

 

El vínculo entre la política y el fútbol es evidente, y son dos conceptos que ayudan a explicar la historia del último siglo y medio”. Tan ilustrativa frase pertenece a Ramon Usall, y sirve como perfecta puerta de entrada hacia su magnífico “Futbolítica. Històries de clubs políticamente singulars”, publicado por Ara Llibres.

Se trata de un completo recorrido por la historia de diversos clubes de fútbol, distribuidos a lo largo y ancho del planeta, en los que la política ha sido, de alguna manera, elemento clave de su identidad. Un total de 60 equipos de los cinco continentes con los que se podría elaborar un atlas sobre la influencia que la política ha tenido en el terreno del fútbol. O, dicho de otra manera, cómo se ha intentado utilizar el fútbol con intencionalidades políticas e ideológicas.

 

SINOPSIS

Pot un partit entre seleccions desencadenar una guerra? És el Barça l’únic club més que un club? Quins trets comuns uneixen equips com ara l’Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb i l’Ararat Erevan? I el Benfica, el Colo-Colo i l’Steaua de Bucarest? Podríem dir que el Reial Madrid té un passat republicà? No hi ha cap fet històric contemporani rellevant que no es pugui explicar a través d’un club de futbol. El simbolisme d’alguns clubs i seleccions és tan gran que una mirada acurada a la seva història ens permet reviure bona part dels esdeveniments que han marcat els darrers cent anys: les rebel·lions anticolonials i la lluita de classes, el nazisme i el comunisme, la Guerra Freda o la dels Balcans, els anhels de sobirania més recents…

Futbolítica és una lectura apassionant, farcida d’anècdotes i dades curioses, amb tota l’èpica pròpia de les grans gestes i dels grans partits, que ens convida a conèixer aquests actors polítics extraordinaris, representants de societats senceres, comunitats oprimides o minories rebels, que tot sovint han representat un paper crucial en el decurs de la nostra història. I ho han fet sempre mentre una pilota buscava una porteria i un gol decisiu.

(¿Puede un partido entre selecciones desencadenar una guerra? ¿Es el Barça el único club más que un club? ¿Qué características comunes unen a equipos como el Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb y el Ararat Erevan? ¿Y al Benfica, al Colo-Colo y el Steaua de Bucarest? ¿Se puede decir que el Real Madrid tiene un pasado republicano? No hay hecho histórico contemporáneo y relevante que no pueda explicarse a través de un club de fútbol. El simbolismo de algunos clubes y selecciones es tan grande que una mirada en detalle hacia su historia nos permite revivir gran parte de los acontecimientos que han marcado los últimos cien años: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría o la de los Balcanes, los anhelos de soberanía más recientes…

Futbolítica es una lectura apasionante, repleta de anécdotas y datos curiosos, con toda la épica propia de las grandes gestas y los grandes partidos, que nos invita a conocer a estos extraordinarios actores políticos, representantes de sociedades enteras, comunidades oprimidas o minorías rebeldes, que a menudo han jugado un papel crucial en el transcurso de nuestra historia. Y lo han hecho siempre mientras una pelota buscaba una portería y un gol decisivo).

 

El libro se organiza en 60 capítulos dedicados, cada uno de ellos, a un club, excepto en dos casos. En uno de ellos conocemos los diversos equipos de fútbol con los que estuvo vinculado el Che Guevara (Bouwer, Rosario Central, Independiente SC, Madureira EC y CSAD Che Guevara), mientras que en otro se habla de los Passive Resistents Soccer Club, equipos que llegó a fundar Ghandi durante su estancia en Sudáfrica, en aplicación de su filosofía de que el deporte podía ser utilizado con finalidades revolucionarias.

 

“Els partits que el Qarabag disputava com a local a l’estadi Imaret es jugaven soviet sota el soroll dels míssils, que, en ocasions, arribaren a impactar sobre el mateix terreny de joc”.

(“Los partidos que el Qarabag disputaba como local en el estadio Imaret se jugaban, a menudo, bajo el ruido de los misiles, que en ocasiones llegaban a impactar sobre el mismo terreno de juego”.

 

Imagen de www.theclinic.cl

El resto de apartados corresponden a equipos muy conocidos algunos (FC Barcelona, Real Madrid, Juventus o Bayern Munic, entre otros), aunque predominan los que no lo son tanto y, precisamente por ello, se convierten en auténticos descubrimientos, ya sea por los episodios históricos que han protagonizado o por las peculiares circunstancias en los que se han visto envueltos.

Algunos ejemplos son el caso del Qarabag FK de Azerbiyán -el club refugiado de una ciudad fantasma, también denominado “Barça del Cáucaso”-, del Cobresal -club minero fundado en pleno desierto de Atacama-, del Racing Universitario de Argel -en cuyo equipo juvenil militó de portero el premio Nobel Albert Camus– de la simbología armenia del Ararat Erevan, o del Christiania de Copenhage y su “Nunca fumarás solo”, entre muchos otros.

También de ejemplos que son un reflejo del crisol de complejas sociedades, como el Al-Ahed SC del Líbano, o de equipos nacidos en un campo de refugiados de Jordania, como el Al-Wihdat SC palestino, o el Stroitel Pripyat, el equipo que se fundó en la ciudad de Chernóbil y que dejó de existir con motivo de la catástrofe nuclear de 1986.

 

“… però desencadenà alhora una onada de solidaritat i simpatia amb aquest peculiar grup de seguidors que consideraven que la fidelitat a la identitat obrera del barri era tan important com donar suport al seu club de futbol”.

(“… pero desencadenó, al mismo tiempo, una ola de solidaridad y simpatía con este peculiar grupo de seguidores que consideraba que la fidelidad a la identidad obrera del barrio era tan importante como apoyar a su club de fútbol”).

 

Imagen de www.eltemps.cat

Hay casos de marcado carácter revolucionario, especialmente en lo que hace referencia a los tiempos del colonialismo, y también los hay con una marcada conciencia social. Pero también abundan los casos de equipos que han sido utilizados por el poder del momento con finalidades propagandísticas, como por ejemplo el Colo-Colo por Pinochet, el Olt Scornicesti de Rumania por Ceacescu o la vinculación del Dinamo de Berlín alemán con la Stasi, policía política de la RDA hasta la caída del muro de Berlín.

Y, a la inversa, de equipos que han sido todo un ejemplo de lucha antifascista y de reivindicaciones sociales, como el Arsenal Kiev, el Rayo Vallecano o el actualmente de moda Sankt Pauli alemán. De aquí que el añadido «Historias de clubes políticamente singulares» al título no sea gratuito.

El libro, por todo ello, es una lectura no solo atractiva y amena, sino que nos aporta conocimientos de geografía, historia, política, economía, sociología y, por supuesto, fútbol. Una obra de gran interés que ayuda a entender el poder del fútbol, en tanto que ni tan solo el poder se mantiene al margen de su área de influencia, sino que es justamente todo lo contrario: intenta utilizarlo en su beneficio, sabiendo que su potencial dominador y propagandístico es muy poderoso. Por sus páginas desfilan personajes como Franco, Augusto Pinochet, el mariscal Tito o Ceacescu.

 

Imagen de www.elrestoesmio.blogspot.com

 

“El club és conegut popularmente amb el sobrenom d’El Ponchito per la tradicional vestimenta que llueix un futbolista al seu escut i que és la que identifica també la población quítxua de la Sierra Central”.

(“El club es popularmente conocido con el sobrenombre de El Ponchito por la tradicional vestimenta que luce un futbolista en su escudo, y que es la que identifica también la población quechua de la Sierra Central”).

 

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El conflicto entre Catalunya y España que actualmente protagoniza la actualidad hace que el libro adquiera un especial interés en tanto que recoge otros episodios de reivindicación nacionalista desde la perspectiva del fútbol. La actualidad obliga a recordar la afirmación de que “el Barça es el ejército simbólico de Catalunya” formulada por Manuel Vázquez Montalbán.

Además del club blaugrana, “Futbolítica” recoge otros muchos ejemplos de esta reivindicación identitaria y nacionalista: equipos como el Al-Wihdat (nacionalismo palestino), el Celtic de Glasgow (irlandés), el Júpiter barcelonés y su simbología independentista, el Club América (reivindicación mexicana en origen), el Dinamo de Zagreb (nacionalismo croata frente al imperio austrohúngaro), el Esperanza Deportiva Túnez, el Sporting Club de Bastia o el Mushuc Runa Sporting Club de Ecuador, uno de los principales exponentes de la reivindicación de la población indígena quechua., entre otros muchos casos más recogidos en las páginas del libro.

No faltan en el libro algunos interesantes descubrimientos sobre la presencia que el mundo cultural ha tenido en ocasiones en este territorio en el que fútbol y política se acaban mezclando. Desde el Académica de Coimbra, sección de fútbol de la Universidad de Coimbra al Club América mexicano, conocido en la década de los años 20 como los “Estudiantes”, también por su origen universitario, un club de quien fue gran seguidor Mario Moreno “Cantinflas”; del Levante, fundado por el intelectual Pepe Ballester al Racing de Argel, el equipo en el que llegó a militar Albert Camus; o de la Sociedad Obrera Gorki (cuyo nombre se debe al gran poeta) al Hakoah de Viena, fundado por el escritor Fritz Löhner y con un aficionado de excepción: Franz Kafka.

 

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Hakoah Viena en 1925. Imagen de www.es.wikipedia.org

 

Una obra que viene a complementar la que el mismo autor publicó en 2011 bajo el título de “Fútbol per la llibertat” y que significa una primera aproximación a este tema. Tal y como explicaba el autor en la frase que iniciaba este artículo, se trata de un completo repaso por la historia y algunos conflictos del siglo XX desde el punto de vista de la influencia de los clubes de fútbol, explicados de una forma muy amena e instructiva.

Si existiera una hipotética academia del “Fútbol y la literatura”, una de las materias sería “Política”, y para tal asignatura, este volumen sería uno de los libros de texto.

Podéis leer las primeras páginas en este enlace.

 

Imagen de @NTUHistory

Fútbol para el Día Internacional del Alzheimer

 

 

En 2014, un estudio de la Fundació Salut i Envelliment (FSiE) de la Universidad Autónoma de Barcelona, promovido y financiado por la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos, descubrió que hablar de fútbol ayuda a las personas con Alzheimer y deterioro cognitivo estimulando su memoria, atención y estado de ánimo.

 

 

Fútbol vs Alzheimer es un proyecto que la revista Líbero puso en marcha en colaboración con la Fundació Salut i Envelliment, creado para apoyar esta línea de investigación y ayudar a todas las personas con esta enfermedad. Lo que hicieron fue enviar sus revistas al pasado para recuperar los recuerdos de los fans del fútbol.

Hoy, Día Internacional del Alzheimer, es una buena ocasión para recordar esta maravillosa iniciativa.

Más imágenes en el siguiente enlace: https://graffica.info/libero-futbol-vs-alzheimer/

 

11 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Hoy, 11 de septiembre, se celebra la Diada Nacional de Catalunya, un día con el que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión Española, el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Se trata de un día con un marcado carácter político, como también lo tienen otros sucesos ocurridos en otros lugares del mundo y que también eligieron esa casilla del calendario. Los ejemplos más claros serían el atentado terrorista contra las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre del 2001, o el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973.

La importancia de esos hechos no podía quedar al margen del fútbol y la literatura, por lo que en un día tan especial como el de hoy vale la pena recuperar algunos ejemplos de cómo se pasea esa fecha por las páginas de nuestra particular biblioteca de libros de fútbol.

 

Manuel Vázquez Montalbán en

Fútbol. Una religión en busca de un Dios”. Editorial Debate, 2005

“No hay que ver, pues, a Núñez como un dictador a la vieja usanza, defendiendo como gato panza arriba su pedestal civil, sino como un profeta de una nueva cosmovisión barcelonista en la que la vinculación nacional será un simple paisaje emocional para el 11 de septiembre, ni un minuto más. El Barça del futuro podrá estar formado por jugadores apátridas que en estos momentos ya deben de estar incubándose en laboratorios holandeses de ingeniería genética, alimentados, eso sí, con sueros aromatizados con pan con tomate artificial para que el globalizado público del futuro perciba el olor a pan con tomate nada más salir los jugadores al césped y se sienta por ello zoológicamente ratificado.

 

 

Barça i política”, conversa entre Manel Serras i Ferran Ariño,

en “Amb blau sofert i amb grana intens”, Editorial Proa, 1999.

 

“Fent una ullada a la història ens trobem amb situacions de clara identificació del Barça amb el sentit de catalanitat. Per exemple el juny de 1925, quan Milans del Bosch, llavors capità general de Catalunya, va tancar les Corts durant sis mesos perquè s’havia xiulat l’himne espanyol, va haver-hi una resposta clara no solament dels socis, sinó de la societat catalana que va donar suport econòmic a l’entitat.

             Però era conseqüència d’una altra cosa. Llavors el Barça era un dels elements que reflectia aquella situació. I sort que era així. Però ara molta gent, sobretot la més jove, es pensa que el Barça era un element actiu polític. I per sí mateix no ho ha estat mai. En els butlletins interns del Barça s’explica que Pompeu Fabra va donar classes de català als socis, i es feia una referència habitual als 11 de setembre, i es convocava els socis a les manifestacions, però ningú s’escandalitzava per tot això. Era una entitat viva del país”.

 

 

«Juego sucio. Fútbol y crimen organizado«, Declan Hill. Alba, 2010

 

En este negocio, la gente habla. El flujo de información es un fenómeno poderoso y mensurable. La clientela habla de los corredores de apuestas que son de fiar y de los que no. Rivales que se detestan se pasan información sobre clientes que no pagan. El presupuesto elemental de muchos circuitos de apuestas ilegales es el de la «información perfecta»: alguien en algún lado sabe todo lo que hay que saber sobre determinado asunto. Debido a la facilidad con que se transmite la información , y a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el Pentágono se planteó la posibilidad de crear un mercado de futuros basado en ataques terroristas e intentos de asesinato del presidente George W. Bush.

 

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«¿Quién mató a Kennedy«, en «Historias del calcio«,

Enric González, RBA 2007

 

“Abundan quienes creen que la llegada a la Luna fue un montaje, que el 11-S fue organizado desde Jerusalén y el Pentágono, que los socialistas españoles mantienen una relación perversa con unos polvos bóricos y que Elvis Presleys sigue vivo. En Italia, el país de la dietrología (la ciencia de lo que está detrás, oculto), esa tendencia a la fabulación posee una gracia especial por la distancia entre lo real (el país funciona de milagro) y lo fantástico (todo lo que ocurre forma parte de un plan maestro).

                La última gran teoría dietrológica italiana explica bajo una nueva luz lo que ha ocurrido en el calcio. Pensábamos que el director general de la Juventus, Luciano Moggi, había creado una trama de relaciones con los poderes federativos y arbitrales que le permitía manipular los resultados. Parecía que las conversaciones telefónicas intervenidas a Moggi y a otros dirigentes de su cuerda resultaban esclarededoras: pedían un árbitro así o asá, que amonestar a tal jugador o a tal otro, que pitara un penalti a favor de éste o aquél…, y el domingo siguiente salía todo clavado. El asunto se perfilaba bastante claro, dentro de la turbiedad.

 

 

«Fútbol contra el enemigo«, Simon Kuper. Editorial Contra, 2012

 

“A pesar de todo, muchos iraníes se aficionaron al fútbol gracias a ese Mundial. Ser aficionado al fútbol empezó a reemplazar a fumar cigarrillos como imagen icónica de la cultura juvenil occidental. Mientras caminaba por la ciudad iraní de Isfahán poco después de los ataques del 11 de septiembre, un estudiante iraní se acercó a un amigo mío británico y lo acribilló a preguntas:

                – ¿Eres inglés? ¿Sabes que, después de Israel y de los Estados Unidos, vosotros sois nuestros peores enemigos? ¿No crees que George Busch es el mayor terrorista del mundo por apoyar a Israel? ¿Tú qué opinas: en el Manchester United, Beckham debería jugar en la banda derecha o en el centro”?

 

“Después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo conoció a Bin Laden, los fans del Arsenal crearon un nuevo cántico:

Se esconde cerca de Kabul,

es hincha del Arsenal,

Osama

¡Oh oh oh oh!

                Poco después de eso, Bin Laden demostró que él y sus seguidores aún tenían una visión del mundo propia de un fanático del fútbol. En diciembre de 2011, el departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo público un vídeo suyo en el que recordaba los ataques del 11 de septiembre. En él, Bin Laden recuerda a un seguidor que, un año antes, le había dicho: «Te vi en un sueño, estabas jugando un partido de fútbol contra los Estados Unidos. ¿Y cuando nuestro equipo salió al campo, eran todos pilotos!». En el sueño los pilotos de Al Qaeda ganaban el partido”.

 

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Vicenç Villatoro en «Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça«. Alfaguara, 2010

 

                Faltos de épica, hijos y nietos como mucho de una épica de derrotados, de perdedores de Ligas, como nos llamaba Félix de Azúa, entre el 11 de septiembre de 1714 y el 26 de enero de 1939, entre el anarquista de Terrassa y el señor de Terrassa, a los míos, a mi clase, a los que temíamos el lunes porque los castellanos de los carmelitanos eran del Madrid y se burlarían de nosotros y los catalanes de Can Culapi pensaban –entonces- que el fútbol era el opio del pueblo o el entretenimiento de los pobres, nos convernía que pasara finalmente lo que ha pasado, la entrada en la era no sé si llamarla mesiánica o messiánica. De Messi, claro. Pero esta era viene fundamentalmente de Guardiola. Messi triunfa en el Barça y no triunfa en la Argentina de manera paralela porque el molde es otro, el entorno es otro. Y el molde que ha triunfado en el Barça, que nos ha dado una era épica y una era messiánica, que nos ha hecho definitivamente y eternamente felices –lo seguidores siendo, en el recuerdo, incluso cuando se acabe, porque un día u otro se acabará, es lo que sentimos nuestro, como portadores de los valores de la clase media, de la gente del centro del campo, del centrocampismo inteligente y sobrio, que enlaza con lo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres, no sobre el fútbol, sobre la vida.

 

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«Futbolítica«, Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

“En aquell temps, el Júpiter, que havia adoptat un Escot d’alt simbolisme polític, ja que recollia la senyera i la coronava amb un estel Blau, emulant els primers antecedents de la bandera independentista catalana, que aparegué formalment en un document del Comitè Pro Catalunya amb data de l’11 de setembre de 1918, reforçà la seva identitat obrerista i catalanista fins al punt de forjar la llegenda, en aquells anys de pistolerisme, que els seus jugadors, molts d’ells vinculats al sindicalisme anarquista, aprofitaven les instal·lacions i els desplaçaments de l’equip per custodiar i traslladar armes, de vegades amagades dins de les pilotes de cuir, destinades a grups armats anarquistes com Los Solidarios”.

 

“De fet, Pinochet protagonista el cop d’estat contra Salvador Allende en un moment d’allò més dolç per al futbol xilè. Aquell tràgic 11 de setembre de 1973, quan els militars colpistes ocuparen el Palacio de la Moneda, el Colo-Colo feia ben poc que havia assolit la que fins aleshores havia estat la seva principal fita esportiva: arribar a la final de la Copa Libertadores. A més, la selecció xilena estava a punt de classificar-se per al Mundial del 1974, un objectiu que assolí ja amb Pinochet al poder i després que la Unió Soviètica es negués a jugar a l’estadi Nacional, convertit en camp de detenció i tortura d’opositors al règim durant els mesos immediatament posteriors al cop d’estat”.

 

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«La suela de mis zapatos», Gonzalo Suárez. Seix Barral, 2006

 

TESTAMENTO DE UN JUGADOR AZULGRANA

                Un martes 11 de septiembre del 62, la noche en la que un tal Eder Jofre retenía el título mundial de los gallos, ganando por K.O. a un tal Joe Medel, Eulogio Martínez, entonces delantero centro del Barça, se mostró muy explícito conmigo y me proporcionó, sin yo buscarlo, otro de los reportajes que, en su día, causaron sensación. Por supuesto, el delantero centro estaba muy enfadado. Pero su cólera, ahora, fuera de contexto, dista de equipararse a la de Aquiles. Es, más bien, la de un niño despechado. Y, en algunos aspectos, cargado de razón.

 

Cuando, ahora, muchos años después, releo estas líneas, me viene a la mente, sin que yo pueda evitarlo, la imagen de Eulogio Martínez atropellado por un coche, mientras reponía una rueda al suyo, precisamente en la Diagonal y probablemente muy cerca de donde, ese martes 11 de septiembre, estábamos cenando. La noticia de su muerte apenas ocupaba, en las páginas deportivas del periódico, un recuadro algo mayor que el pedazo del lenguado trinchado. Siento vértigo y me entristece comprobar, una vez más, la futilidad de la fama y de otros nimios asuntos que, en su día, han motivado nuestro interés o suscitado escándalo. Esto dicho, retomemos las palabras de Eulogio Martínez.

 

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«Todos tenemos nuestra cruz», por Raül Llimós, en «Relatos del Mundial»

 

Julio Salinas Fernández (Bilbao, 11-9-1962). 6 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas del rey, 1 Recopa, 1 Supercopa de Europa, 4 Supercopas de España; 19 temporadas como profesional (Athletic Club, At. Madrid, FC Barcelona, Deportivo, Sporting de Gijón, Yokohama Marinos y Alavés); 395 partidos en 1º División, 152 goles; 56 veces Internacional, 3 Mundiales (1986, 1990, 1994), 2 Eurocopas (1988, 1996), 23 goles con la selección. Cifras espectaculares, que resumen la carrera de un delantero que nunca dejó a nadie indiferente.

 

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«Futbolín», de Alessio Spataro. Punto de Lectura, 2016

 

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«Futbolistas de izquierdas», Quique Peinado. Léeme Libros, 2015

 

“Tras el bombardeo de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, Colo Colo, casa de admiraciones reverentes hacia el futbolista comunista, vive un curioso proceso. Como otros equipos en Sudamérica, hace presidente de honor a Augusto Pinochet, como blindaje frente al previsible acoso por parte del régimen. Este movimiento se convierte ciertamente en algo habitual en la Sudamérica de las dictaduras militares: el Olimpia de Paraguay también nombra presidente de honor al general Alfredo Stroessner, en Uruguay la Junta apoya más que veladamente al Peñarol y en Ecuador, el ejército tiene su propio equipo, El Nacional. Caszely había salido de allí en el momento justo”.

 

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«Fin de siglo», de Enric González, en «Historias del calcio», RBA, 2007

 

“Hay quien dice que, en términos históricos, el siglo XX concluyó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. También se puede pensar que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el primer ataque terrorista a gran escala. En esos mismos términos, quizás el siglo XX del calcio concluyó ayer, 22 de abril de 2007, con el decimoquinto scudetto del Inter”.

 

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«Messi no és perfecte«, por Xavi Torres,

en «Relats Solidaris de l’Esport«, 2015

 

“La ‘palomita’ no es va fer el 19 de desembre (a Poy no li anava bé), sinó l’11 de setembre de 2004, jornada de la Diada de Catalunya i que també ho va ser ‘canalla’. Quasi un miler de seguidors de Central vinguts d’arreu de Catalunya, Espanya i Europa van participar de la festassa que es va fer a Polinyà, al Vallès Occidental. I Aldo Pedro Poy, amb ells. Ja sabeu, semicercle davant de la porteria, pilota al punt just i rematada en ‘palomita’ de Poy a gol. I abraçades. I la bogeria. “És el dia que més a prop he estat de Rosario!”, s’escoltava entre els assistents. Un autèntic òrgan de premsa i difusió de Rosario Central.»

 

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«Platón en Anfield», de Serafín Sánchez. Laertes, 2015

 

Agüero contra Racing. 11-09-2005. Otro pequeño hecho de puro músculo «made in» la tierra del potrero. Uno de esos jugadores que tanto recuerda a Maradona, Ortega y demás gambeteadotes tan bajitos como imparables. Por si fuera poco, el gol que más me gusta de Agüero lo hace en un partido de máxima rivalidad, jugando para Independiente contra Racing en el derbi de Avellaneda”.

 

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«Johan Cruyff 14. La autobiografía», Johan Cruyff. Planeta, 2016

 

“Hacía falta un entrenamiento mejor para crear el fútbol hábil y entretenido con el que siempre se ha asociado al Ajax. Todos teníamos que trabajar en ello manteniendo la paz en el club y siguiendo de cerca la evolución de todos los implicados, determinando quién podía hacerlo aún mejor y quién tenía que funcionar de otra manera. Y todos tenían que recordar que todo lo que hacían debía ser en interés del Ajax.

                Entretanto, yo dudaba cada vez más de las buenas intenciones del comisario Leo van Wijk. El 11 de septiembre de 2015, antes de la filtración del informe, Van Wijk, Ling y yo lo habíamos repasado juntos a fondo. Puesto que Leo había asentido de manera entusiasta con cada palabra del informe, Tscheu y yo nos quedamos perplejos cuando, cuatro días después, el consejo tomó medias que eran más o menos opuestas a lo que habíamos comentado con Van Wijk. Por ejemplo, Van der Sar había pedido que volviera Kinsbergen, porque tenía tanto trabajo que casi no le quedaba tiempo para su vida personal”.

 

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FutBlog Capítulo 8: 11 de agosto: fútbol, literatura y probabilidades matemáticas

Me he visto obligado a pensar en la relación que hay entre fútbol y matemáticas. Así, a bote pronto, se me han ocurrido tres ejemplos:

  1. En “El delantero centro fue asesinado al atardecer”, de Manuel Vázquez Montalbán, aparece una estrambótica táctica expresada en forma de fórmula matemática inventada por Gerardo Passani, el entrenador argentino del Barça de la novela.
  1. Fútbol pensado”, de Edgardo Broner, una obra en la que se plantean diferentes enigmas y acertijos relacionados con el mundo del fútbol y en el que no faltan algunos que son auténticos ejercicios matemáticos.

 

  1. Fútbol y matemáticas”, un libro que espero no tardar en conseguir y en el que se describe de qué manera intervienen las matemáticas en el mundo del fútbol.

 

 

Dicho esto, me dispongo a adentrarme en uno de los apartados que forman parte del universo matemático: el de las probabilidades. Comencemos con una sencilla pregunta de fácil respuesta. Si metemos en un bombo una bola con cada uno de los días del año, ¿cuál es la probabilidad de extraer la correspondiente a un día en concreto? 1 entre 365, ¿verdad?

Vale. Sigamos, pero hagámoslo ahora buscando esa relación con el mundo de la literatura futbolera. ¿Cuál es la probabilidad de que una fecha en concreto aparezca impresa en un libro sobre fútbol? Uff, difícil de calcular. Pero, en cualquier caso, no podemos decir que las probabilidades sean muchas. ¿Lo dejamos en pocas? Ok.

¿Y cuál es la probabilidad de que esa fecha en concreto aparezca en uno de los libros que tienes en tu casa? Pocas poquísimas, ¿no? De acuerdo. ¿Y cuál es la probabilidad de que la fecha en cuestión aparezca en el libro que estás leyendo? Bufff. Esto ya casi es más difícil que te toque la lotería. Pues ahora, vamos a rematar la jugada. ¿Cuál es la probabilidad de que tomes un libro, te pongas a leer, y que al cabo de unas páginas aparezca la fecha del día en que lo estás leyendo? O, para ser más exactos, ¿cuál es la probabilidad de que el día 11 de agosto te pongas a leer y acabes leyendo algo sucedido otro 11 de agosto?

¿Una entre un montón? ¿Una entre un montonazo? ¿Una entre mil millones? ¿Una entre un trillón?

Sea la que sea, me ha tocado a mí.

El fragmento aparece en el capítulo “El club georgià del KGB que va conquerir Europa”, dedicado al Dinamo Tbilisi, y forma parte de la obra “Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars”, escrito por Ramon Usall y publicado por Ara Llibres.

“L’11 d’agost de 2015 les mirades del món del futbol europeu s’adreçaren a una ciutat poc habituada a ser centre de totes les atencions futbolístiques. Tbilissi, situada al cor del Caucas, tot just on Europa esdevé ja Àsia, acollí la final continental de la Supercopa que el Barça guanyà in extremis al Sevilla. La capital del jove Estat de Geòrgia, independent des del 1991 i més aviat conegut pels conflictes que assolen el territori que no pas per les grans gestes esportives, havia aconseguit seduir la UEFA i acollir per primer cop a la història una final continental».

Y ahora, la pregunta definitiva: ¿a vosotros también os pasan estas cosas?

Imagen de www.elconfidencial.com

Más sobre Eduardo Manchón y la literatura

 

 

La playa de Coma-ruga acoge esta tarde del 5 de agosto una nueva edición del torneo en homenaje a Eduardo Manchón, uno de los integrantes de aquella mítica delantera que tuvo el Fútbol Club Barcelona durante los años 50, y que llegó a ser conocida como la de las “cinco copas”. Organizada por Josep Maldonado, quien fue gran amigo del jugador, y por la Penya Blaugrana de Coma-ruga, la de hoy será la edición número XX de este particular acontecimiento que cuenta con la participación de conocidos exjugadores del club blaugrana, así como otros conocidos y populares personajes.

Hace un par de años publiqué un artículo que titulé “Eduardo Manchón en la literatura”. En aquel texto recogí algunos fragmentos de diferentes obras en las que aparece el jugador, con especial protagonismo de “La inmensa minoría”, novela escrita por Miguel Ángel Ortiz y en la que uno de los personajes está realizando un trabajo precisamente sobre el jugador. Además, en aquel libro, se hace una referencia explícita al torneo de Coma-ruga, lo que me pareció una casualidad merecedora de ser publicada.

Debido a que conozco a Josep Maldonado y a Roser, viuda de Eduardo Manchón, tuve la oportunidad de informarlos de esa aparición en la novela, mostrándose ambos interesados en conseguir un ejemplar del libro. Gracias a la gentileza de Miguel Ángel, su autor, no tardaron en tener cada uno su volumen.

Con el tiempo, y por diferentes circunstancias, he podido ir reuniendo algún texto más en el que Eduardo Manchón aparecía de una forma u otra. Casi siempre en relación a referencias en los que se aludía a aquel equipo de las Cinco Copas desde un punto de vista histórico. Pero, un día, casualmente, descubrí un relato en el que aparecía escrito el nombre del jugador. Su autor era Julià de Jòdar, y aparecía en una de las ediciones de la campaña de promoción de la lectura “Lletres al camp”.

Tras aquel hallazgo llegó otro, también completamente azaroso aunque de una trascendencia que ignoraba. Tenía que ver, en este caso, con Paco Candel. Sabía que había estado muy vinculado al barrio de Can Tunis y las denominadas “casas baratas”, al pie de la montaña de Montjuic. Pero desconocía su relación con Eduardo Manchón. Y no solo eso: sino que fue gracias a la intervención del jugador que Candel consiguió publicar su primera novela.

Por eso, hoy cobra más sentido que nunca aquel artículo de hace dos años, y completarlo con otros fragmentos escritos en los que se habla de Eduardo Manchón, comenzando por el que seguramente es el texto en el que es citado y que más se recuerda: la canción “Temps era temps” de Joan Manuel Serrat:

Cançó “Temps era temps”, de Joan Manuel Serrat

Temps era temps

que vam sortir de l’ou

amb l’or a Moscú,

la pau al coll,

la flota al moll

i la llengua al cul,

amb els símbols arraconats,

l’aigua a la font,

les restriccions

i l’home del sac.

Temps era temps

que més que bons o dolents

eren els meus i han estat els únics.

Temps d’estraperlo i tramvies,

farinetes per sopar

i comuna i galliner a la galeria.

Temps d'»Una, Grande y Libre»,

«Metro Goldwyn Mayer»,

«Lo toma o lo deja»,

«Gomas y lavajes»

Quintero, León i Quiroga;

Panellets i penellons;

Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón.

Temps era temps

que d’hora i malament

ho vam saber tot:

qui eren els reis,

d’on vénen els nens

i què menja el llop.

Tot barrejat amb el Palé,

i la Formación del

Espíritu Nacional

i els primers divendres de mes.

Senyora Francis, m’entén?

amb aquests coneixements,

què es podia esperar de nosaltres?

Si encara no saben, senyora,

què serem quan siguem grans

els fills d’un temps,

els fills d’un país orfe.

Temps d'»Una, Grande y Libre»,

«Metro Goldwyn Mayer»,

«Lo toma o lo deja»,

«Gomas y lavajes»

Quintero, León i Quiroga;

Panellets i penellons;

Basora, César, Kubala, Moreno i Manchón.

 

 

La canción de Serrat se complementa a la perfección con el poema “Oración menor. Barça, año 1952”, escrito por Clara Janés (hija del editor y poeta Josep Janés, de quien hablaremos después). El poema está recogido en “Un balón envenenado. Poesía y fútbol”, el número 800 de la Colección Visor de Poesía. En ese poema, y aún sin ser citado, existe una referencia explícita a la delantera de la que formó parte Manchón:

 

Se oyen los nombres

rompiendo el mármol del silencio

y aparecen los dioses bien uniformados,

con aura de frescura.

 

Esos “nombres” a los que se refiere es la alineación: Ramallets; Martín, Biosca, Seguer; Gonçalvo, Bosch; Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón.

 

Si saltamos al terreno de la novela y la ficción toca hablar de “La inmensa minoría”, la magnífica obra de Miguel Ángel Ortiz de la que hablaba al principio, y en la que existen diversas referencias a Manchón:

 

“Decía eso y nos contaba la historia del Manchón.

Nos decía que había tenido que dejar su tierra para poder comer. Con nuestra edad, el Barça ya se había fijado en él, “asín que vais tarde, canijos”, nos decía, “Menos quejarse de que a nuestro campo no vienen los ojeadores, que él salió de Casa Antúnez, que así le llamaban a Can Tunis, y, de allí, al Iberia. ¡Ea! Que pasó de clavar los tacos en la tierra del Iberia a clavarlos en la yerba del Camp Nou. Ahí es na”.

Miraba por el retrovisor al Chusmari.

Tu iaio y el padre del Manchón, que era barraquero, se conocían de mucho, y lo guipó muchas veces jugando en los descampaos de la carretera del puerto, con pelotas hechas de trapos viejos de las gitanas. ¡Qué tiempos! Y vosotros sos quejáis, no sabéis lo que tenéis. El noi del barraquer, le llamaba tu iaio. El chaval de Can Tunis. Decían que corría como si le fuese la pestañí detrás… ¿Quién lo iba a decir? ¿Quién iba a decirle a aquel gachó que jugaría en el Barça de las cinco copas, ¿eh? Con el Basora, el Kubala, el Moreno, el Seguer, el César…

            Me gustaba oír aquella historia. Aunque el Manchón se fue del Barça después de ocho años, volvió a jugar en el Camp Nou con el Granada, marcó un gol, y el público le ovacionó. Entonces el Chusmari, que ya se la sabía de memoria, le decía que el gol era el de la honra, que el Barça ganó aquel partido por cuatro a uno y que otro gallo hubiera cantado si no hubiera ganado.

            Y no era por el parné, decía su padre, y nos salía con el rollo del amor que le tenía el Manchón a la ciudad y la ciudad a él. Nos decía que después del Barça solo jugó un año en el Granada y otro en el Depor y se volvió al Iberia, que en esos años andaba por tercera. Terminó retirándose en el Hospitalet. «Y eso que cuando volvió solo tenía veintiséis o veintisiete años, un chaval, que ahora a esa edad están en la cresta de la ola; pero ya estaba cascaíto: antes los defensas repartían estopa de lo lindo».

 

En otro momento de la novela descubrimos que Manchón también es el personaje central del trabajo de recerca del narrador:

 

“El Pista me llamó después de los exámenes, cuando ya estábamos metidos con el trabajo de recerca. Yo había elegido al Manchón como tema para el trabajo. Pensé que no me lo darían por válido, pero al tutor le gustó porque había sido una personalidad del barrio y me dio el visto bueno. Le hice muchas preguntas al padre del Chusmari y el Peludo me dejó buscar más información en su ordenador y pasarlo a limpio. Chanaba, la recerca; pero cada vez que pensaba que tendría que salir y explicarlo delante de la clase, empezaba a morderme las uñas y los pellejos.”

 

 

Y más adelante:

 

“¿Y tu hermano?, le pregunté. Hace la vida que no le veo.

Ya somos dos, dijo el Pista.

Dio una calada al canuto y se tumbó en la hierba.

¿Cómo llevas lo del Manchón?

Me da palo leerlo delante de todos.

No seas canguelos, nen. A ver si me lo leo un día de estos, tiene que chanar.

Son casi diez páginas.

¿Diez? Buah, entonces no sé si lo leeré.

 

Aprovecho, en este punto, para explicar un increíble episodio que es totalmente cierto en relación con la cita de la novela en la que se habla del torneo de Coma-ruga. Sucedió justo en una cena organizada el año pasado por Josep Maldonado, como muestra de agradecimiento hacia las diferentes entidades y personas que colaboran en la organización del torneo.

En aquella cena, a la que tuve el honor de ser invitado, se encontraba también Roser, la viuda de Eduardo Manchón. Hacia el final, ella explicó a los asistentes el aprecio que Eduardo tenía hacia el torneo que cada año se organizaba en Coma-ruga para homenajearlo, y contó que incluso llegó a saltarse sesiones de quimioterapia para poder asistir. Nada más terminar su explicación le expliqué que esa anécdota es una de las que aparecen reflejadas en “La inmensa minoría”. Conseguí entonces recuperar el párrafo y lo leí:

Me lo contó el Chusmari el día de la huelga general.

Ha salío en las noticias y to, me dijo. Vaya mala suerte, primo, la ha diñao justo cuando le iban a hacer el homenaje en el Camp Nou, los sesenta años de su debut… Me ha contao el papa que ese partío salió de la banqueta en la segunda parte, contra el Valencia, y enchufó un chicharrito y ganaron por dos a uno. ¿Sabes lo que han dicho también? Que hace dos meses dejó de ir a una sesión de quicio por ir a ver el torneo de fútbol playa que lleva su nombre. El payo pasó de la quicio y se pallá, a Coma-Ruga, creo, ¿qué me dices? Ea, que el fútbol le daba más vida que la quimio, primo.

Yo solo había visto alguna foto de Eduardo Manchón en sus años de futbolista. Si me imagina las palabras del Chusmari, veía a un señor mayor, pelo blanco y muchas arrugas alrededor de los ojos y la boca; lo veía sentado en los asientos de plástico de la grada, los ojos cerrados y la cara ligeramente inclinada hacia los rayos del sol mientras abajo, en la arena, se oían los golpes secos de los pies descalzos al balón.

Esa jornada salimos al campo con brazaletes de cinta aislante negra. Antes del partido, guardamos un minuto de silencio. Nos abrazamos, el árbitro consultó su reloj, pitó y cerré los ojos. Solo se oyeron algunas toses y los chillidos de un niño al que alguien le tapó la boca de golpe. El minuto en silencio se hizo largo, hasta llegué a pensar que no se acabaría nunca; pero el árbitro volvió a pitar, abrí los ojos y vi al Pista yendo hacia el balón, ajustándose el brazalete de capitán.

¡Hoy ganamos por Manchón!, nos chilló a todos. ¡Vamoooosss!

 

 

También en el campo de la ficción es el siguiente fragmento, correspondiente al relato “Ell volia ser Cruyff”, escrito por Julià de Jòdar para uno de los materiales elaborados para la campaña de promoción de la lectura “Lletres al camp”:

No ens cansarem amb els davanters. Basora era dretà. César feia uns salts i remenava el cul encara millor que Kubala, que ja és dir. I a Kubala l’havia vist fer un gol de pissarrí quan el Barça el passejava pels camps de Catalunya, que fins i tot sortia en una versió de la raspa: “La raspa la inventó, Kubala con el balón…”, etcètera. Moreno no tenia tanta nomenada com els altres, i el xicot, encara que no fos bon jugador, era molt ambiciós, i volia ser com els grans encara que no ho fos. Manchón, que era esquerrà, feia cara de ser un bon jan, i no com l’Egea, que era extrem esquerre de l’Espanyol, i deien que si insultava els defenses contraris per “desestabilitzar-los”. A la família del xicot ja hi havia un heroi que feia d’extrem esquerre, i en deien el Limones, que feia unes internades per la banda i posava la pilota amb tanta precisió al cap del Flores, anomenat el Rata. Ell no es veia capaç ni d’arribar-li als tacs de les botes.

 

Otro tipo de referencias son las que encontramos en “Fútbol, una religión en busca de un Dios”, publicado el 2005. En esa obra, Manuel Vázquez Montalbán atribuye a Eduardo Manchón una cuota de responsabilidad en el hecho de que el creador de Carvalho fuera del Barça. Siendo así, el título “Eduardo Manchón y la literatura” le vendría como anillo al dedo:

“Imposible olvidar que empieza la celebración del Centenario del Barcelona F. C., institución de la que me declaro partidario por los mismos motivos que Joan Manuel Serrat. Los dos somos de barrio y nos hicimos del Barça porque en las tiendas del país de nuestra infancia aparecían carteles en los que Samitier regateaba a un jugador, cualquiera, del Espanyol. Los dos nos hicimos del Barça por obra y gracia de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Y lo seguimos siendo porque el Barça era el ejército simbólico de una idea de catalanidad popular, laica, sin necesidad de peregrinar a otra montaña sagrada que no sea la grada del Camp de Les Corts o del Camp Nou”.

 

Y en el mismo libro hace una invitación al lector a comparar aquella mítica delantera de la que Manchón fue elemento destacado con la del equipo del año del Centenario:

“Qué importa un autoengaño más. Al fin y al cabo, Serrat canta del himno del Centenario y ahí está la delantera representativa, heredera de Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Recítenla de carrerilla: Figo, Giovanni, Anderson o Kluivert, Rivaldo y Zenden. No les invito a que reciten de carrerilla el resto del equipo para que no se echen a llorar, porque hay motivos más serios para las lágrimas: por ejemplo, la flexibilización del mercado de trabajo o que a Pinochet le haya salido un hijo con esa voz”.

 

 

Y una referencia más es la que encontramos cuando dice:

“Diez años después de que el franquismo pretendiera convertir el campo de Les Corts en un aparcamiento de tanques de ocupación, Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón desembarcaban en Dunkerque y abrían el segundo frente ansiado, respaldados por una retaguardia tan exquisita como disuasoria: Ramallets, Calvet, Biosca, Seguer, Gonzalvo III, Bosch, Aldecoa, Vila… El equipo de las Cinco Copas”.

 

Pero si existe un episodio en el que Eduardo Manchón tiene una influencia directa en el mundo de la literatura es su relación con Francisco Candel. Vecinos de barrio y compañeros de escuela, Paco Candel ha reconocido en multitud de ocasiones que si llegó a ver publicada su primera novela fue gracias a la intervención del futbolista, quien mantenía relación con Josep Janés (el padre de Clara, autora del poema del inicio de este artículo) poeta y editor y barcelonista declarado.

En una entrevista realizada por Xavier Caño y Eugenio Madueño, y publicada en el número 48 de la revista Grama en diciembre de 1972, podemos leer:

 

Entonces escribí una novela sobre los chicos que querían ser escritores. Así salió Hay una juventud que aguarda. La presenté también al Nadal, pero no lo ganó, no obstante conseguí dos votos, uno de Sebastián Juan Arbó y el otro de Ignacio Agustí. Juan Arbó me escribió una carta, que me decía que había descubierto en mi novela tal desespero, que si no ganaba dejaría de escribir, pero que no lo hiciera, porque tenía cualidades. Me dijo que fuera a ver al editor Janés, con aquella carta que él me había escrito. Yo fui a verlo y además le hablé de que tenía un gran amigo que se llamaba Eduardo Manchón, que era del Barcelona [Barça] que decía que lo conocía, porque sabía que al editor le gustaba mucho el fútbol.

 

En 1987, esa intervención continuaba estando bien presente en boca de Candel, como podemos leer en una entrevista concedida la revista Sant Andreu Expréss:

 

PACO CANDEL. MUCHO MÁS QUE «LA CELEBRIDAD DE LAS CASAS BARATAS DE CAN TUNIS»

– Me enorgullece que las entidades del barrio me nombren miembro honorífico, y que hablen de mí como “nuestro Candel”. El futbolista Manchón y yo somos hasta ahora las dos celebridades locales.

Precisamente fue su vecino Eduardo Manchón, legendario extremo izquierdo del F.C. Barcelona, la persona que le propició la publicación de su primera novela, algo que parecía inalcanzable para el joven escritor autodidacta y sin contactos. Tras un encuentro casual en el barrio, y el diálogo:

-Qué, Paco ¿Sigues dibujando?

-No, ahora escribo, he acabado una novela.

-¡Qué dices! ¿Cuándo la publicas?

-¡Huy! Eso…eso sabe Dios si lograré publicarla. No conozco a  nadie…

-Pues yo sí conozco a un editor. Se llama Janés y a veces baja a vernos al vestuario y nos regala libros. Le hablaré de ti.

Manchón cumplió su promesa y así entró Candel en el mundo editorial.

 

 

La novela es “Hay una juventud que aguarda”, publicada en 1956

Esa influencia fue incluso recordada en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Generalitat de Catalunya a Francisco Candel, el 3 de septiembre de 2003. Pere Baltà, presidente de la Fundació Candel, dijo:

 

Candel es féu popular quan encara era latent «aquella postguerra en què -com diu Julio Baños, amic d’infància i historiador del barri- per sobreviure, calia fer de tot». I va fer de quasi tot, fins que el «descobrí» l’editor Josep Janés, a qui arribà amb una carta de Sebastià Joan Arbó i la influència de l’Eduard Manchón, mític jugador barcelonista fill de Can Tunis.

 

Dos años después, en el 2005, Juan Cruz realizaba una entrevista al escritor para el diario El País en la que también aparece el nombre de Eduardo Manchón:

 

¿Ahí nace ‘Hay una juventud que aguarda’?

No. Tardé. Escribía relatos y cuentos, y un día me atreví con una novela larga, que se llamó Brisa en El Cerro, porque ocurría en un sanatorio de ese nombre. A veces me parecía soberbia y a veces más bien mala. A veces la comparaba con otras que leía, y entonces me confortaba. Y como el mundo está lleno de casualidades, a mí me llevó definitivamente a la literatura el futbolista del Barça Eduardo Manchón.

… el de la canción de Serrat…

Exacto. Pues Manchón había ido a la escuela conmigo. Me lo encontré en el barrio. «Paco, ¿todavía pintas?». Y le conté: «No, ahora escribo». Y me dice: «Oye, yo conozco un editor. Si quieres, te recomiendo». Ese editor era José Janés, al que le gustaba mucho el fútbol y el Barça, y que tras los partidos bajaba al vestuario no sólo para saludar a los futbolistas, sino para regalarles libros. Entonces fui a la casa de Manchón, y me los mostró: «Fíjate qué libros, no me los leo ni en broma». Allí estaban las obras de Proust encuadernadas en piel. Así que me recomendó a Janés y fui a ver al editor con Hay una juventud que aguarda. Y un día el hermano de Manchón, que vivía en mi mismo edificio, toca y me dice: «Oye, que dice mi hermano que te editan la novela». «Hombre, chaval, detállamelo más«. «¿A mí qué me dices? Yo sólo te doy el recado de mi hermano«. Y me fui a verle, en el vestíbulo del cine Bohème, al lado del cine Arenas. «Pues sí, que te editan la novela, chaval. ¿No te lo crees?». «¡Me cago en la leche! Pero, vamos por palmos. ¿Es el Janés?». «El mismo». Lo busqué en el listín. «Que dice Manchón que usted se interesa por mi novela». Le había hablado de ella Sebastián Juan Arbó, que había sido jurado del Premio Nadal al que yo se la mandé, y Janés le había hecho caso a él y a Manchón, y ahí estaba diciéndome que yo tenía talento de escritor, capaz de mostrar el desaliento de los jóvenes que querían salir adelante. Yo tenía entonces 28 años.

 

Por último, más recientemente, el año 2014 en concreto, Manchón continuaba apareciendo a la hora de hablar de la obra literaria de Francisco Candel. Con motivo del 50 aniversario de la publicación de “Los otros catalanes”, una de las obras más importantes del escritor, se celebraron una jornadas en las que, entre otras conclusiones, se recoge el siguiente fragmento:

 

Tornaveu no pot obviar una altra conclusió que ha sorgit en els debats. En estudiar els camins per on Candel arribà a l’èxit, sorgeixen les associacions de cultura popular del seu barri (Ateneu Popular i Centre Parroquial) que, amb algun mestre exemplar, n’encarrilen la formació, amics com el futbolista del Barça Eduard Manchon o l’escriptor Tomàs Salvador, entre d’altres, i els arriscats editors Josep Janés i Max Cahner, i la xarxa d’associacions i dinamitzadors culturals (algun llibreter) que promouen les presentacions dels seus llibres com a accions de la resistència cultural.

 

Para completar este reconocimiento vale la pena recordar el fragmento que podemos leer en la página web que el Museu d’Història de Catalunya tiene dedicada al escritor:

 

L’escriptor

 El 1947, degut a un llarg procés de recuperació de la tuberculosi, Candel escriu els primers esbossos de la novel·la que li donarà l’èxit, Donde la ciudad cambia su nombre. Al cap d’uns anys, i per mediació del futbolista del Barça Eduardo Manchón, l’original d’aquest llibre arriba per fi a mans de l’editor Josep Janés, dels primers que van obrir espais de llibertat editora extramurs del franquisme.

Para acabar, una última referencia a Eduardo Manchón. Se trata de su obituario, un texto que tenía guardado porque además de la referencia al futbolista y su calidad literaria incorpora también una referencia al torneo de Coma-ruga y el episodio de la quimioterapia. Escrito por Enric Bañeres, quien fue jefe de deportes de La Vanguardia, el destino ha querido que falleciera el martes de esta semana, hace apenas cuatro días. 

 

«Las manos», de Miguel A. Zapata. Editorial Candaya

 

 

¿Y cómo es posible que solo yo, Torres y el ladrón de guante no precisamente blanco nos percatásemos de la tragedia sin que otros ojos, de los centenares de miles que se desparramaban por las calles del centro de Madrid, fueran capaces de hacerlo hasta un par de horas más tarde?

 

Para el poeta Antonio Deltoro “el fútbol es la venganza del pie sobre la mano”. Al fútbol se juega con los pies, y no hay extremidad más vinculada al fútbol que ellos. Las manos, en cambio, quedan restringidas al portero, el único jugador que –como explica Juan Villoro, si mal no recuerdo- parece empeñarse en ir en contra de la esencia del juego. Así que si hablamos de fútbol y anatomía, la de los pies será la primera imagen que visualicemos. Pero si hablamos de fútbol y manos, además de recurrir al guardameta, deberíamos también pensar en una extraordinaria novela cuyo título es justamente ese: “Las manos”.

Escrita por Miguel Á. Zapata y publicada por la Editorial Candaya en el 2014, “Las manos” es una de esas obras que contienen tanto material, en las que hay tanto por saborear, que en cuanto llegas al final te entran ganas de volverla a leer. No estamos ante una novela futbolística, aunque el fútbol, o mejor dicho, un episodio muy concreto relacionado con el mundo del fútbol, es la excusa para que toda la historia se ponga en funcionamiento.

SINOPSIS

En la sinopsis leemos:

“Las manos da testimonio de la disparatada odisea de Mario Parreño, un hombre casi común y a la deriva, obsesionado por recuperar la Copa del Mundo de Fútbol, que robaron unas manos sin nombre ni rostro durante el desfile triunfal de la selección española por las calles de Madrid. En un extraño viaje por un mundo en descomposición y en crisis aprenderá a afrontar su pasado sin encogerse de hombros como única respuesta y a arrinconar para siempre ese inquietante par de dados a los que confiaba cualquier decisión. Una desconcertante sucesión de personajes trazados desde el esperpento acompañarán a Mario Parreño en su singular metamorfosis de fracasado catatónico a héroe de pacotilla.

Atravesada de principio a fin por un humor cáustico y una imaginación exuberante, la primera novela de Miguel A. Zapata es una muy singular indagación en la necesidad contemporánea de mesías y griales, que corrobora los elogios recibidos por sus anteriores libros de microrrelatos y cuentos”.

 

Imagen de www.neogol.com

 

“Ha tejido su plan sin convicción de araña pero con determinación de costurera casi lisérgica”.

 

A partir del estrambótico episodio del robo de la Copa del Mundo, se inicia un viaje alucinado y alucinante que llevará al protagonista, Mario Parreño, a abandonar su cueva, su anodino día a día y su parálisis vital para emprender un recorrido que pasará por Madrid, Viena, Nueva York y una arrasada por el tsunami Yotsukura, en el Japón, para regresar de nuevo a su Madrid originario. Pero será ya un regreso en el que volverá transformado, como si el simbólico tsunami que padeció la costa japonesa simbolizara, también, una ola regeneradora para Mario Parreño.

En este increíble viaje el protagonista se irá cruzando con seres tan estrambóticos y extraños como su proyecto. Al mismo tiempo, nos encontramos ante una sucesión de personajes de fuerza arrolladora que al interponerse en el camino de Mario lo irán completando, lo irán (re)construyendo, en simbólica contraposición a los efectos que el viaje de ciudad en ciudad de la Copa va causando sobre ella.

 

“No tiene un solo libro de ficción en casa, aunque sí una biblioteca de libros de viajes y guías de todos los países del mundo”

 

La historia está explicada en tercera persona por un narrador omnisciente, hasta el punto de llegar a confundir si la novela nos explica lo que Mario Parreño experimenta o, por el contrario, lo que los ojos del narrador pretenden que contemplemos. Una forma de contar, en cualquier caso, que enriquece la historia, que amplia las perspectivas desde las que afrontarla, y para la que el autor utiliza todo tipo de recursos lingüísticos, narrativos y tipográficos.

Ese despliegue de herramientas hacen que “Las manos” sea un deslumbrante ejercicio en el que todo encaja a la perfección, y en el que el peligro de caer en lo artificioso y en la mera exhuberancia estilística es resuelto de forma brillante. Forma y contenido se fusionan de tal modo que una y otro construyen un todo sobresaliente.

 

Miguel A. Zapata

 

La novela está repleta de notas, añadidos, pensamientos y citas que se van intercalando a lo largo de la historia, con una capacidad creativa deslumbrante y una inagotable habilidad para la creación de imágenes. Además, y como al principio explicaba, el argumento de la historia es tan delirante que todavía tiene más mérito encontrar todo lo que “Las manos” nos ofrece.

Porque a lo largo de sus páginas encontramos espacio para la reflexión, observaciones sobre la contemporaneidad, pero también hay sitio para el humor, para el descubrimiento de personajes que pese a su extravagancia son de una solidez y una verosimilitud fuera de toda duda. Un elenco encabezado por ese Mario Parreño incapaz de tomar una decisión sin consultar un par de dados, amante de la música de jazz, enemigo de la literatura y el arte, y con un pasado en el que el fantasma de su padre sigue extendiendo su sombra hasta el presente.

 

“Lástima que Mario –poeta, filósofo y detective amateur a ratos, en trance de dejar de serlo- no sea capaz de quitarse la imagen de la Copa de la cabeza, la imagen de Ítaca, aunque sea mutilada”.

Como decía al comienzo, no estamos ante una novela futbolística. De hecho, las referencias de este tipo hacen referencia, mayoritariamente, al devenir de la Copa del Mundo. También hay espacio para otras de tipo futbolístico (alguna relacionada con “las manos”), pero no son las de mayor presencia. Sin embargo, es gracias a un hecho periférico relacionado con el fútbol, como es el robo de la Copa del Mundo, que ese objeto se acaba convirtiendo en el particular vellocino de oro tras el que Mario Parreño iniciará su particular y homérica odisea.

 

«Jasón y el vellocino de oro«, imagen de www.entregriegosyromanos.com

Un recorrido en busca de una Ítaca en la que invertirá varios meses, y que se acabará convirtiendo en un viaje de autoconocimiento y metamorfosis vital. Y todo ello sin que la historia flaquee en ningún momento o que el interés decaiga lo más mínimo. Lo que sucede, justamente, es todo lo contrario, convirtiéndose cada página en un nuevo estímulo que nos absorbe y nos incita a seguir avanzando.

Una historia, en definitiva, que -insisto- me ha parecido extraordinaria, y cuya atmósfera te envuelve desde la primera página con su aroma a veces onírico, a veces como una ensoñación. Y una novela que consigue que Mario Parreño, su protagonista, se incorpore por la puerta grande a mi particular galería de personajes literarios, esa que habitan, entre otros, el Ignatius J. Reilly de “La conjura de los necios”, o del Marco Stanley Fogg de “El palacio de la luna”.

Una maravilla que no tardaré en volver a leer.

 

MÁS INFORMACIÓN

En la página web de la editorial encontraréis numerosas reseñas, artículos y alguna entrevista con el autor. Os recomiendo que les echéis un vistazo.

 

Roberto Santiago, «Los futbolísimos», y el fútbol en la literatura infantil

 

Publico hoy el último de los videos en los que diferentes autores explican cuál es su opinión sobre la relación entre fútbol y literatura.

El de hoy corresponde a Roberto Santiago, un auténtico crack del Fútbol Club de Lectura. Gracias a su exitosa serie “Los futbolísimos”, de la que se acaba de publicar el número 11 (“El misterio del día de los inocentes”) se ha puesto de manifiesto que la utilización del fútbol es una magnífica puerta de acceso hacia la lectura en libros destinados al público infantil.

 

Pero dejemos que sea él mismo quien lo explique.