7 de agosto y las «Jóvenes Promesas» de las Olimpiadas de 1920

 

1336056317_extras_mosaico_noticia_1_g_0

Imagen de www.marca.com

 

El 7 de agosto de 1920, papá y yo tomamos el tren en la estación del Norte, dejando atrás Madrid y sus calores. Como habría dicho mamá, el viento había soplado y nos llevaba camino de una Olimpiada en la que el deporte debía ser el único protagonista. Siguiendo su ejemplo, me propuse disfrutar de la experiencia, sin cuestionarme ni un instante si las cosas podían haber sido de otra manera.

Fragmento de «Jóvenes promesas» de Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta, 2016.

 

portadalibro

Deja un comentario