La campaña “Zero insults a la grada” (“Cero insultos en la grada”), impulsada por la Federació Catalana de Futbol, arranca este fin de semana en los partidos de fútbol base de Cataluña para las categorías de alevines masculinos, y se aplicará también a las de fútbol 7 femenino, benjamines e infantiles de División de Honor y Preferente durante las próximas jornadas.
Como su propio nombre indica, el objetivo de la iniciativa es claro: erradicar los insultos de las gradas de los campos de fútbol y fomentar el respecto para todos los participantes. Se trata de una acertada y necesaria propuesta encaminada a terminar con esa lacra que cada fin de semana inunda las gradas de muchos campos de fútbol base, en los que quienes juegan no son profesionales ni grandes estrellas, sino niños.
Aunque durante los últimos años se han ido experimentando algunas mejoras en el comportamiento de los espectadores, todavía es posible asistir a bochornosos espectáculos en los que padres, madres, familiares y otros (supuestos) aficionados a este deporte se dedican a gritar, presionar, insultar e intimidar desde la grada. Una actitud en la que se olvida que lo que sucede sobre el terreno de juego no es más que un juego del que todos, jugadores y espectadores, deberíamos disfrutar. Y un comportamiento que en ocasiones se manifiesta con especial virulencia en el caso de los árbitros, que a menudo no son más que jóvenes contra los que auténticos energúmenos aprovechan el anonimato de las gradas para desahogar sus frustraciones.
La campaña, que complementa las ya existentes contra la violencia en el fútbol, se articula en torno a diversas acciones. Una de ellas consiste en atorgar al árbitro la potestad de detener el encuentro en el caso de que se estén lanzando insultos desde la grada. Otra de las acciones que podremos contemplar será el del saludo entre jugadores, árbitros y entrenadores al finalizar el encuentro.
“Zero insults a la grada” pretende, así, concienciar a todos aquellas personas que tienen relación con el mundo del fútbol, poniendo en marcha una acción educativa y pedagógica que cabe valorar muy positivamente y con la que seguro se conseguirán importantes avances en el mundo del fútbol.
La literatura sobre violencia en el mundo del fútbol es abundante. En el campo de los adultos, no hay más que recordar libros como «Tolerància zero. La violència en el futbol» y «El Mundo Ultra. Los radicales del fútbol español«, ambos de Carlos Viñas, o «Entre los vándalos«, de Bill Bufford, entre otros.
Y en esta misma línea podemos también encontrar un volumen muy adecuado para hacerlo saltar al terreno de juego conjuntamente con el inicio de la campaña «Zero insults a la grada«. Se trata de «Fora de joc» («Fuera de juego«), del que creo que tan solo existe versión en catalán.
La publicación es del 2008, escrita por Meritxell Margarit, ilustrada por Roger Tallada y editada por la Editorial Mediterránea. Pertenece a la colección «Tu que faries?» (“Tú qué harías?”), una serie de obras en formato cómic cuyo objetivo es el de fomentar la reflexión y el diálogo entre los jóvenes sobre temas de actualidad: dinero, inmigración y racismo, agresividad y violencia, drogas y alcohol, entre otros temas.
En el caso que nos ocupa, el tema central de «Fora de joc» es justamente el de la violencia en el fútbol, que es tratada a través de la historia de Àlex, jugador de un equipo infantil, que semana tras semana asiste avergonzado al comportamiento de unos padres que no paran de insultar desde la grada y que, además, manifiestan comportamientos racistas.
La descripción de diferentes situaciones ayuda a identificar a través de la lectura comportamientos que habría que eliminar, a la vez que ayuda a reflexionar sobre los motivos que impulsan a que en el mundo del deporte se observen determinadas actitudes. Una historia que intenta denunciar este tipo de hechos para destacar, al mismo tiempo, los beneficios y valores implícitos en la práctica del deporte, como el trabajo en equipo, la solidaridad, el esfuerzo o la perseverancia.
Un libro que es un perfecto complemento para la campaña “Zero insults a la grada”, y que todos aquellos que tengan algún tipo de relación con el deporte de base deberían leer. Sería incluso recomendable poder hacer una edición para repartir durante algunas semanas a los asistentes a cualquier partido de fútbol base. Seguro que más de uno se vería reflejado en alguna de las situaciones descritas, y con un poco de suerte acabaría poniendo remedio a ello.
La campanya se acompanya con el hashtag: #zeroinsultsalagrada
Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.
Aquí hay un extracto:
Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 7.300 veces en 2015. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 6 viajes transportar tantas personas.
Hay fechas que se le graban a fuego a uno y se acaban recordando durante toda la vida. Por una razón u otra, determinadas combinaciones de día, mes y año se nos enganchan a la memoria como un defensa pegajoso, hasta convertirse en una especie de contraseña de nuestra caja fuerte vital.
Así, no acostumbramos a olvidar nunca el día de nuestro cumpleaños, ni el del aniversario de nuestros hijos, ni el de la madre, ni el de tu pareja (este, por si las moscas, mejor engancharlo también con un imán en la nevera), ni el día en qué el hombre llegó a la luna… bueno, de esta última tengo mis dudas (de la llegada, no de la fecha) … En fin, fechas y acontecimientos que no olvidamos y cuya visita esperamos año tras año.
Y entre esas fechas, una por encima de todas para los amantes del fútbol y la literatura: la del 19 de diciembre de 1971. Una casilla del calendario que además de señalar un día en la historia del fútbol da título al que se considera uno de los mejores relatos futboleros jamás escritos por una de las grandes figuras de la literatura futbolera: Roberto «el Negro» Fontanarrosa.
Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario esos días anteriores al partido. Y te digo esos días, desde semanas antes se venía hablando del partido, la ciudad era una caldera. Porque eso era lo que era la ciudad: una caldera.
“19 de diciembre de 1971” es un cuento del gran humorista y escritor argentino Roberto Fontanarrosa que fue publicado en 1982 en el libro “Nada del otro mundo”. El relato está inspirado en el partido de semifinales del Torneo Nacional de 1971 que los dos grandes rivales de la ciudad de Rosario (en la que nacieron Messi, Di Maria, Marcelo Bielsa o el Che Guevara, entre otros), Rosario Central y Newell’s Old Boys, disputaron en el Estadio Monumental de River Plate con victoria de los primeros por 1 a 0.
Un partido que ha pasado a la historia por muchas razones, una de las cuales el relato de Fontanarrosa, que incluye también la descripción de uno de los momentos claves en la historia del fútbol y de la literatura futbolera, como es la mítica Palomita de Poy.
El cuento, aunque es una historia de ficción, incluye elementos de total veracidad. La historia comienza durante los días previos al enfrentamiento entre ambos equipos, un partido, recordémoslo, de la máxima rivalidad e importancia, a la altura de un Barça-Madrid, para que nos entendamos.
Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con la camiseta de Newels clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja, que no manya nada de todo esto, tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de esos de Pilato, Pilato, sino gana Central en River no te desato. Después la vieja decía que habíamos ganado por ella. Pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale. Pero yo le decía que sí, para no desilusionarla a la pobre vieja.
Así, en cuanto tienen conocimiento de la existencia de un aficionado canaya –el viejo Casale– que jamás ha visto perder a su equipo (Rosario Central) deciden que hay que conseguir que acuda al campo sea como sea. El problema aparece en cuanto descubren que el viejo hace tiempo que tiene prohibido acercarse a un estadio de fútbol por prescripción médica, y que ni tan siquiera le está permitido escuchar los partidos por la radio.
Ante tal panorama, y ante la trascendental importancia que para ellos tiene el partido, el grupo de amigos se verá obligado a tomar una medida drástica. El viejo Casale debe estar presente sí o sí en el Monumental de River en Buenos Aires, sede del enfrentamiento. Si para ello es necesario arrastrarlo hasta allí, pues eso es lo que harán. Y eso es lo que ocurre: que secuestran al viejo Casale para llevarlo hasta el campo.
El cuento es una increíble explicación de todo ese proceso, desde los momentos previos a la preparación del viaje, de los intentos de convencer al Viejo Casale hasta la llegada al estadio. Y, por supuesto, la vivencia del partido y su desenlace final. Un partido histórico que estuvo marcado por otro hecho que todavía hoy es recordado.
El resultado del encuentro fue favorable al equipo de Rosario por 1 a 0, gracias al gol que Aldo Pedro Poy marcó casi al final del partido. El gol dispone de entrada propia en la wikipedia, y aquí tenéis un fragmento de lo que en ella se puede leer:
Promediaba el segundo tiempo del encuentro, cuando el lateral derecho uruguayo centralista, Jorge José González, envió un potente centro desde la derecha. Poy se zambulló «en palomita», ganándole al defensor rojinegro De Rienzo, e impactó el balón con la frente de su cabeza para vencer al arquero Carlos Fenoy marcar el 1 a 0 final.
Gracias a aquella victoria, Rosario Central consiguió clasificarse para la final del torneo argentino, del que se acabaría convirtiendo en campeón por primera vez en su historia.
La trascendencia de aquel gol ha sido tal que a día de hoy se sigue celebrando por parte de la afición “canaya”, y cada 19 de diciembre se sigue reuniendo para conmemorar aquella victoria. De hecho, incluso el protagonista del gol, Aldo Poy, sigue participando de la celebración reproduciendo la jugada para volver a imitar aquél cabezazo ante una portería, momento en que los aficionados vuelven a cantar el gol.
Incluso se hizo una petición al libro Guinness de los Récords en 1995 para que fuera considerado el gol más celebrado de la historia del fútbol. De momento, la propuesta no ha prosperado.
En este vídeo tenéis un resumen de la Palomita de Poy incluyendo algunas palabras del propio Roberto Fontanarrosa.
En este otro vídeo, encontraréis el reportaje que con motivo de la celebración de los 40 años de aquel gol realizó el canal de televisión Sports Center.
Y, por último, en este vídeo tenéis un montaje elaborado por un aficionado de Rosario Central que incluye la narración íntegra del relato por parte del actor y narrador argentino Alejandro Apo, como parte de su espectáculo «Y el fútbol contó un cuento«. Hay que decir, como anécdota, que casualmente hoy, 19 de diciembre, es su cumpleaños.
Aunque todavía abundan quienes proyectan una imagen negativa de todo lo que huela a fútbol, afortunadamente cada vez son menos los que mantienen esa opinión cuando se trata de hablar de literatura sobre fútbol. Pese a ello, haberlos haylos, y los seguirá habiendo, y justifican a veces su animadversión agarrándose a Jorge Luis Borges cuando decía que el fútbol es “una cosa estúpida de ingleses… Un deporte estéticamente feo: once jugadores contra once corriendo detrás de una pelota no son especialmente hermosos”.
Partiendo de esa premisa, la conclusión final es clara: ¿cómo va a surgir de una actividad tan despreciable algo que merezca la pena? Imposible. Todo lo que tenga que ver con el fútbol huele a azufre.
Aun teniendo parte de razón –en el planeta fútbol habitan muchas cosas que habría que exterminar- nunca se puede ser categórico, ni en el fútbol ni en nada. De la misma manera que no es oro todo lo que reluce, tampoco hay que quemar en la hoguera todo lo que tenga que ver con el denominado deporte rey. Y como muestra el botón de la literatura, a la que el fútbol ha servido de inspiración para grandes obras que no se pueden ignorar y que proporcionan grandes momentos de lectura.
“Per això triomfa, en el fons, el futbol; perquè és com la vida, i és com la vida perquè reproduïx a cada moment molts dels nostres somnis, frustracions, valors, històries i contradiccions diàries. Molt senzill: una carrera còsmica d’un barrilete còsmic en un Mundial són milions de carreres i somnis abocats en aquelles dos cames”.
A. Asunción, C. Fenollosa, A. Zahínos y A. Mateo en la introducción al libro.
¿Y cómo se curan las patologías relacionadas con las carencias futbolístico-literarias? Pues, justamente, recetando lecturas de libros relacionados con el tema causante de la alergia. Libros, como por ejemplo “Créixer sense Maradona” (“Crecer sin Maradona”), una obra cuyo efecto en los pacientes no sé si serviría para curar a todos los aquejados de esta extraña dolencia. Seguramente no, puesto que no hay medicamento 100% eficaz. Pero estoy convencido de que más de uno, al acabar el tratamiento, quedaría inmunizado de por vida.
Fotografía de los autores del libro extraída de la página de Facebook de «Créixer sense Maradona«
Y es que “Créixer sense Maradona” es un ejemplo más de lo que se puede conseguir cuando se quieren explicar cosas relacionadas con el fútbol y ofrecerlas en un libro. Escrito por Albert Asunción, Carles Fenollosa, Antonio Mateo y Alejandro Zahínos, con ilustraciones de Víctor Visa y publicado por la editorial Drassana, nos encontramos ante otra joya para dos tipos de aficionados: los que lo son a las buenas lecturas, y los que además de lectores son futboleros.
Tanto en un caso como en otro el libro se disfruta y hasta se acaba demasiado pronto (son 22 artículos en poco más de 100 páginas). Por suerte, se trata de textos de una altísima densidad literaria y futbolera, así que si además de apreciar la buena literatura eres también aficionado al fútbol entonces el placer será doble.
“Pero a Asunción, Mateo, Fenollosa y Zahínos acabes recitant-los com una davantera d’època quan comproves com, sense necessitat d’haver patit cap impacte Maradona, dominen en l’època dels Vine i els tuits tots els codis clàssics que té el futbol: el record del primer partit, l’equip estranger del qual et fas seguidor, l’ídol tan innegociable que arriba aconfondre’s amb l’escut, entrenadors amb un enginy que res ha d’envejar al dels dards de Shankly a l’Everton, l’inquietud historiogràfica, la influència sociològica en els abusos mercantils del futbol modern, la puresa del joc en els camps de poble i que ens conduïxen a Fontanarrosa”.
“I és que hi ha rics i hi ha pobres, gegants caiguts i monopolis, però tots tenen 90 minuts per a guanyar o perdre, per a canviar el resultat. Un segon per a conquistar la glòria. És llavors, quan la pilota corre, que el futbol esdevé irònic, poètic, cruel, satíric, bonhomiós, just o injust, però sempre guardià d’un as en la mànega. Perquè sempre hi ha una oportunitat. Mínima, irrisòria, estúpida oportunitat, que pot fer guanyar el més xicotet al més gran contra pronòstics d’aquells que no veieren arribar el Maracanazo caminant distret per la vorera”.
A. Asunción, C. Fenollosa, A. Zahínos y A. Mateo en la introducción al libro.
En la sinopsis del libro leemos:
“Créixer sense Maradona” és el relat polifònic d’una passió vehiculada pel futbol. Fenollosa, Asunción, Zahínos i Mateo –reciteu-los així, de carrera, amb soroll d’estadi de fons- s’expliquen la seua pròpia vida i la relació amb el temps, l’estètica, la política o els vells herois a través del vol d’una pilota. Per a això plantegen una col·lecció de peces magistrals a cavall entre la literatura i el periodisme, on s’ajunten l’aurèola laica de Guardiola, la barba de llenyater inversemblant de Baggio, els túnels laberíntics d’Aimar o les successives reencarnacions del València CF. És un llibre que fa olor a herba banyada i deixa marques de calç en la pell dels que es llancen, de genolls i amb els braços oberts, a la gesta de créixer. Sense Maradona”.
Nos encontramos ante las personales visiones que cuatro autores nos ofrecen de diferentes perspectivas relacionadas con este deporte. Un libro repleto de referencias a épocas míticas y otras que no lo son tanto, de percepciones de lo que el fútbol debería ser, de un pasado desaparecido, así como pinceladas literarias que demuestran, una vez más, que aunque el fútbol hay que verlo, a veces tengo la sensación de que, sobre todo, hay que explicarlo.
Una vez más, tenemos una obra en la que se manifiesta en todo su esplendor la potencia del fútbol como referente simbólico, como materia para el dibujo de los referentes de la infancia y la adolescencia. A poco que se tenga una cierta afición futbolera, gran parte del mapa de los recuerdos de cada uno va asociado a episodios, jugadores y clubes de su época más joven.
En mi caso lo son la final de Alemania 74, Cruyff, el mítico Brasil – Italia del 82, y, por supuesto, Maradona. Porque yo sí crecí con Maradona, con aquel Mundial de la mano de dios y de la victoria vengativa de la guerra de las Malvinas.
«Si entrava la xilena el mateix Madrid, però qui sap si també Chelsea o Barça, preguntarien per Manuel. Si la xilena anava fora, amb sort, el seu talentós intent acabaria en una bonica compilation de Youtube».
Fragmento de «La xilena de Fernandes«, de Albert Asunción
«Vaig presenciar una de les llums més boniques de Roma, quan baixaven des de l’estadi cap al sud cotxes, motos i furgonetes tocant el clàxon, amb la gent cridant, amb banderes i pancartes de la Roma que lluïen amb els últims rajos del sol».
Fragmento de «Es parlava de nosaltres«, de Albert Asunción
“Créixer sense Maradona”, sin embargo, es mucho más que ese girar en torno a un tiempo en el que el fútbol tenía unas características que han desaparecido en parte en el fútbol actual. Más de uno de los artículos habla de esa forma de entender este deporte tan simple y complejo a la vez, y hay referencias a jugadores que se dedicaban a jugar y a disfrutar del juego, en defensa de unos colores, un equipo y una idea, frente a la moderna mediatización de todo cuanto tiene que ver con la pelota.
Pese a estar escrito por cuatro autores valencianos, las referencias a otras geografías futboleras son continuas. Argentina se lleva la palma, pero también se pasa por Italia, o Inglaterra, y se habla, en el fondo, del fútbol y sus alrededores, porque el fútbol es tan extenso y hay tanta materia en su área de influencia que cuando se sabe apreciar se acaba convirtiendo en una auténtica delicatessen para el paladar lector.
Por eso es tan destacable este libro. Porque en el fondo es todo un ejemplo de que fútbol y literatura, una vez más, son una pareja sólida, llena de matices y perspectivas. En “Créixer sense Maradona” se nos ofrece una demostración más de que la gran literatura también sirve para explicar el fútbol, y que una y otro pueden embellecerse mutuamente.
«Si entrava la xilena el mateix Madrid, però qui sap si també Chelsea o Barça, preguntarien per Manuel. Si la xilena anava fora, amb sort, el seu talentós intent acabaria en una bonica compilation de Youtube».
Fragmento de «La xilena de Fernandes«, de Albert Asunción
«Racing es va sumir de nou en la seua rutina mediocre i els components de l’últim poema continuaren les seues carreres mediocres. Tots excepte Diego Milito».
Fragmento de «Passions i prínceps«, de Antonio Mateo
«En arribar a Londres per a buscar-me les garrofes, succionat per allò que en dèiem crisi i que hem acabat anomenant la puta vida, vaig traçar un croquis mental en el meu cap. Districtes amb xicotets escuts dels equips de futbol».
Fragmento de «Finestra amb vistes«, de Antonio Mateo
«S’ajoca a reflexionar sobre la vida o la mort, o el partit que té davant, amb les mans entre les cames, immòbils, i de sobte crida molt fort com si algun jugador poguera entendre des del camp el seu esgarrat ¡carajo, carajo!»
«La nostra va ser una generació futbolística sense Déu omnipotent, inevitablement politeista: Zidane, Ronaldinho, Ronaldo. Nosaltres som els qui vam créixer sense Maradona. Però l’hereu feia temps que vagava pel món».
Fragmento de «Messi«, de Carles Fenollosa
«Així ens vam fer majors, i Aimar també́, encara que el seu rostre feia sospitar que guardava un quadre a casa amb un argentí que envellia de manera prematura».
Fragmento de «Aimar tanca el parèntesi«, de Àlex Zahinos
Y en “Créixer sense Maradona” también encontramos magníficos ejemplos de cómo las referencias procedentes de otras disciplinas pueden intercalarse en el discurso del fútbol, cómo se pueden relacionar en un mismo artículo a Ramon Llull, a Kapuscinski, a Eugeni d’Ors, a Eduardo Galeano, a Manuel Jabois, a Tirant lo Blanc y a Richard Wagner.
Un libro cuya lectura es una auténtica delicia y que nos ofrece un variado catálogo de temas. Un caleidoscopio lleno de visiones en los que encontramos referencias a jugadores, a equipos, a etapas históricas, a estadios míticos, a sentimientos pasados, a emociones permanentes, y todo ello con un estilo que no hace falta ser aficionado al fútbol para poder apreciar y disfrutar.
En una reseña sobre el libro firmada por Jaume Barber hay una frase que dice: «És una sort haver pogut créixer a la vora del futbol si tens un llibre així per explicar-te’l«.
Pues sí. Es una gran suerte que gracias al fútbol y la literatura podamos disfrutar de lecturas como esta.
Desde la Fundación del Atheletic Club de Bilbao, y como resumen de su gran iniciativa Letras y Fútbol, celebrada entre el 2 y el 6 de noviembre, han editado un vídeo con una recopilación de imágenes de las sesiones celebradas.
Cada vez que se acerca un Real Madrid-F.C.Barcelona (o un F.C. Barcelona-Real Madrid, que el orden de los factores no altera el producto) me acuerdo del gran Manuel Vázquez Montalbán. Y me acuerdo de él doblemente. Por los días previos, acerca de los cuales decía:
¿Qué he hecho yo para merecer esto? Cuando se acerca un encuentro entre el Barcelona y el Real Madrid intuyo que seré convocado para opinar asumiendo la representación de los barcelonistas, que es mucho asumir, y progresivamente me siento más desganado para cumplir el empeño; tal vez porque pertenezco, como algunos príncipes, al país de mi infancia: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón… ah, y Gonzalvo III, casi nada, y además era rubio en un país en el que todos los hombres eran morenos o en su defecto se ponían boina».
Montalbán, uno de los cracks de la literatura futbolera y autor de «El delantero centro fue asesinado al atardecer«, una de las joyas del género, dejó una abundante recopilación de artículos en los que el fútbol era el tema principal. Los podemos encontrar en «Fútbol. Una religión en busca de un dios«, con abundantes escritos sobre los enfrentamientos en Barça y Real Madrid, y con algunos capítulos titulados, por ejemplo, «Barça-Real Madrid: por los siglos de los siglos«.
Hoy, como decía, me he vuelto a acordar de sus artículos. Y a un par de horas de que el balón comience a rodar es buen momento para recordar al menos un fragmento de hace más de diez años que a los ojos de hoy parece casi de la prehistoria por lo que describe pero que es todo un placer por quien lo escribe:
«Una significación reduccionista de la esquizofrenia es el doble comportamiento, connotado literariamente en el mito del Doctor Jekyll y Míster Hyde, y se me ocurrió que el inmediato partido entre el Real Madrid y el Barcelona se plantea entre dos equipos esquizofrénicos o al borde de la esquizofrenia. Al Barça actual se le reprocha que pierde en las segundas partes lo que gana en las primeras, y al Real Madrid que ande a gatas den la Liga española y en cambio vuele como el águila, real naturalmente, en la Liga europea. El Barça presume de tridente atacante, Rivaldo, Saviola y Kluivert, pero hasta ahora ha funcionado mejor el tridente de contención y reserva espiritual, Puyo, Xavi y Luis Enrique, con el apoyo de Bonano, un portero que contempla los campos de fútbol como si fueran la pampa y husmeara el asado».
– Ronald Reng, autor entre otros libros de «Una vida demasiado corta«, biografía sobre el fallecido portero Robert Enke, galardonada en 2011 con el William Hill Sports Book Award, el premio de literatura deportiva más prestigioso del mundo.
– Martí Perarnau, autor entre otros de “Herr Pep”, sobre el primer año de Pep Guardiola en el Bayern de Múnich escrito desde el interior del vestuario.
– Javier Pérez de Albéniz, reconocido periodista en diversos medios y autor del blog El Descodificador.
Ya ha llegado el día 21 de octubre de 2015, aquel día de un futuro lejano al que Marty McFly viajaba en un DeLorean desde «Regreso al futuro II«, segunda parte de la trilogía «Regreso al futuro» que fue filmada en 1989.
Durante los últimos días están siendo numerosos los artículos en los que se rememora aquella mítica serie de películas que tan bien ha soportado el paso del tiempo, y cuyo visionado, teniendo en cuenta que se trata de films de ciencia ficción, aguanta el tipo con una nota más que alta.
Además de la efemérides y de la curiosidad de situarnos en la fecha a la que los protagonistas viajaban la película ha sido analizada desde puntos de vista relacionados con la visión que en aquel entonces se tenía del futuro. Dejar volar la imaginación y suponer cómo será el futuro es un juego al que todos nos hemos prestado. Cuando era niño, recuerdo que más de una vez fantaseaba con la llegada del año 2000. En más de una conversación, cuando el tema salía a relucir, había un acuerdo más que mayoritario en creer que nos alimentaríamos con pastillas y en que el transporte, mayoritariamente, se llevaría a cabo en… coches voladores.
El tiempo, finalmente, lo pone todo en su lugar, y las predicciones se hacen tan difíciles que sigue siendo un divertido juego el de suponer cómo será lo que vendrá. En el caso de «Regreso al futuro«, como decía, están siendo numerosos los reportajes en los que se analiza en qué acertó la película y en qué aspectos no lo hizo. Por ejemplo, en aquel cinematográfico 2015 los monopatines y los coches volaban. Error. En cambio, el acierto fue absoluto al predecir las videoconferencias, las gafas telefónicas o el cine en 3D.
Vale. Pero, ¿y el fútbol? Habría estado bien que en la película hubiera aparecido alguna referencia al fútbol del año 2015, o que el DeLorean hubiera aparecido en medio de un Barça – Real Madrid, por ejemplo. Así habríamos visto qué visión debían tener por aquella época del fútbol del futuro.
La realidad, sin embargo, es que no hay ni rastro de fútbol en «Regreso al futuro«, razón por la cual nos podemos permitir la libertad de hacer dos cosas. Por un lado, fantasear con una posible opción, como la de este video:
Y, por otro lado, también podemos fantasear con otra opción, mucho más oscura y dramática como la que se plantea en «Fuera de juego» de Norma Editorial, el futurista còmic ilustrado por Enki Bilal y con guión de Patrick Cauvin en el que el fútbol, sencillamente, ha dejado de existir.
A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo. Fue el 12 de diciembre. El mismo día en que el fútbol dejó de existir.
«Fuera de juego» fue escrito en 1988 (casualmente, un año antes que «Regreso al futuro II«), y constituye una estremecedora sucesión de secuencias en las que el fútbol de un futuro situado en una nueva era es el protagonista. Stan Skavelicz, un reportero y locutor retirado es contactado por una productora de documentales para que participe en un programa que tiene como objetivo el describir qué ocurrió con el fútbol y cuáles fueron las causas de su desaparición.
Quieren que tome parte en su emisión mensual. Van a hacer la tercera. Es una emisión necrofílica que se emite a las 18. Han hecho ya: «Cine-Muerte», «Música-Muerte». Ahora quieren hacer «Fútbol-Muerte». 80 minutos para explicar cómo y por qué desaparecen los fenómenos de masas: El Cine, la Música, el Fútbol. Quieren que escoja toda la documentación y que proponga explicaciones… Es lo que decía al comienzo: me han escogido porque soy viejo; el último reportero que queda vivo.
En el blog «Un universo de ficción» de Manuel Rodríguez Yagüe encontraréis un completo artículo dedicado a «Fuera de juego» del que os transcribo algunos párrafos que transmiten a la perfección lo que encontraréis en esta obra:
Pero en 1987 apareció una original obra que venía a llenar ese hueco firmada por dos europeos: el francés Patrick Cauvin y el yugoeslavo –ahora serbio- Enki Bilal. El proyecto combinó el talento de ambos profesionales de una forma inusual: Bilal dibuja una ilustración alrededor del tema del fútbol sin indicación alguna por parte del escritor, exclusivamente guiado por su imaginación; a partir de cada una de esas instantáneas gráficas y según lo el contenido de la escena le sugiera, Cauvin elaborará una breve historia. La colección de imágenes y textos forma una melancólica moviola de lo que podría ser un futuro para el “deporte rey”. Y no un futuro brillante.
Cada “fotografía” nos remitirá a un personaje, un partido o un instante que el periodista considera clave dentro del proceso degenerativo del deporte hasta su definitiva desaparición: “fue en 075 cuando los estamentos dirigentes decidieron suprimir el balón. A partir de ese momento, el jugador, para marcar gol debía penetrar personalmente en la portería. El nombre de fútbol desapareció, el nuevo juego no tenía que ver nada con él. Debo ser uno de los últimos que recuerda todo aquello. ¡Es una lástima! Fue un hermoso deporte… “
El ataque a los jugadores de élite con drogas paralizantes indetectables; la violencia en las gradasque acaba por prohibir la presencia de público en los partidos; la manipulación bioquímica y psicológica del rendimiento de los jugadores; la utilización de miembros injertados quirúrgicamente; siniestras maniobras para minar la autoestima sexual de los futbolistas; la introducción de jugadores femeninas en las ligas mayores; los partidos amañados por grandes corporaciones; la violencia contra los árbitros; la sustitución de los jugadores profesionales por soldados…Son historias tristes, contadas con nostalgia cariñosa. No hay recuerdos alegres en la crónica de la paulatina desaparición de algo. Las ilustraciones de Bilal, con su estilo agrietado, de cuerpos con aspecto pétreo, expresiones de soledad y alienación, metales chorreantes de óxido, estadios de hormigón claustrofóbico,.. refuerza esa sensación de decadencia, de decrepitud, de final inevitable.
Una obra que no deja indiferente, que constituye otro tipo de aproximación al fútbol y la literatura, con unas ilustraciones de una poderosa plasticidad, contundentes, pétreas, con una textura, expresividad y colorido impactantes.
Un volumen con un permanente poso de melancolía tanto en el texto como en las imágenes, original, lleno de soledad, nostalgia y que consigue transmitir a la perfección la idea del legado de un pasado desaparecido que esperemos no sea más que una obra de ficción y que jamás debamos considerar nuestro particular «Regreso al futuro«.
De momento, me autoemplazo a regresar a este artículo el 21 de octubre de 2045 para ver cómo están las cosas. ¿Alguien tiene un DeLorean para prestarme?
FiCHA TÉCNICA
Formato: Cartoné
Tamaño: 29,5 x 22
Páginas: 32Color
ISBN: 978-84-679-1655-3
PVP: 16,00 €
Y para acabar, un breve vídeo en el que se muestra a Enki Bilal dibujando y pintando en su taller, y en el que se puede ver alguna imagen futbolera.
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