13 de octubre: un día en el calendario del fútbol y la literatura

 

– 13 de octubre –

 

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-¿Qué tiene que ver la Liga con Blancanieves?

Al abrir en casa la caja de cartón Souto se quedó de piedra. Rematando una de las pilas de cromos estaba él mismo con la camiseta del Athletic: “Souto Menaya ‘Botas’. Nacido en San Baskardo, Getxo, el 13 de octubre de 1921. Jugó en el Getxo y el Arenas. Pasó al Athletic de Bilbao en 1942. Metió el gol del triunfo en la Final de Copa contra el Madrid de 1943″.

Con el cromo en la mano y afrontándolo con los ojos Souto pensó entonces que a su naufragio le añadían de propina una mueca de negro humor. “Es como tener delante la cara de un tonto. En su día pondrán el monigote en mi tumba”. 

En “Aquella edad inolvidable“, de Ramiro Pinilla. Tusquets Editores, 2012

“Misterio en el Mundial de Fútbol”

 

 

Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, Scott Manson de Phillip Kerr, el comisario Jaritos de Petros Márkaris, Félix Chacaltana de Santiago Roncagliolo, hasta Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle… ¿Sabéis qué tienen en común todos estos nombres? Dos cosas.

  • Primera (respuesta facilita): todos ellos son detectives o han tenido que convertirse en algún momento en investigadores para resolver algún caso.
  • Segunda (respuesta de nota): alguno de los casos en los que han tenido que intervenir ha estado relacionado con… el mundo del fútbol.

Y es que la literatura futbolera cumple muchas funciones sociales. Una de las más desconocidas es su capacidad para resolver grandes enigmas relacionados con el mundo del fútbol, turbios episodios que por una razón u otra han sido silenciados por las principales agencias de espías del planeta. Como la que ocupa el artículo de hoy, sucedida durante el Mundial de Sudáfrica de 2010.

Imagen de www.trigonomefutbol.webcindario.com

Han pasado ya casi cinco años desde entonces, y muchos archivos y documentos han sido desclasificados. Lo que durante un tiempo fue un rumor no confirmado que circuló por los mentideros de las redacciones de los principales diarios del mundo, puede aflorar, por fin, a la superficie de la luz pública. Efectivamente. En el Mundial celebrado en Sudáfrica en el 2010 se produjo uno de los robos más extraordinarios de la historia de la humanidad: fue robada la Copa Jules Rimet, más comúnmente conocida como la Copa del Mundial de Fútbol.

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Afortunadamente, la intervención de las principales agencias internacionales de investigación fue inmediata y unánime. Nadie protestó cuando se asignó la investigación del caso a uno de los grandes detectives de la literatura futbolera: el Inspector Cito, que rápidamente se desplazó hasta el lugar de los hechos en compañía de su ayudante: el Sargento Chin Mi Edo.

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Misterio en el Mundial de Fútbol”, escrito por Antonio G. Iturbe, ilustrado por Alex Omist y publicado por Edebé describe lo sucedido durante aquellos días, las pesquisas que se hubieron de realizar con la máxima discreción, mezclándose con el mayor de los disimulos entre las selecciones que se estaban disputando el campeonato.

“- ¿Cuál va a ser su método de investigación?

– Hay que poner en marcha las fases uno, dos y tres.

– ¿Y cuáles son?

– Primer plato, segundo plato y postre.

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Un libro que forma parte de la colección de casos del Inspector Cito y Chin Mi Edo y que es un auténtico manual para los lectores más pequeños de cómo se realiza una investigación, cómo se van recopilando pistas, cómo es posible que se pueda robar la Copa del Mundo y cómo trabajan dos auténticos profesionales del mundo de los detectives.

“RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable”, de Francesc Via. La Grada

 

 

La vida tiene cosas que sobrepasan lo comprensible. O dicho de otra manera: lo incomprensible es la materia con la que se escribe la vida. Paciencia, que ya me explico.

Hace unos quince días, exactamente el martes día 29 de septiembre, se celebró en la antigua Fábrica Damm el acto de presentación de “RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable“. Se trata de un libro cuyo autor es Francesc Via, editado por La Grada, y en el que se hace un recorrido por lo que fue la década de los 80 para el Espanyol mediante la combinación de texto y más de 150 fotografías de aquella época histórica.

Imagen de www.rcdespanyol.com

En relación con el libro, en la página web del RCD Espanyol se puede leer que “las fotografías son el hilo conductor de un relato basado en los recuerdos del autor de la década de los 80. A lo largo de las páginas, Via recupera situaciones y anécdotas poco conocidas por el gran público y recuerda las figuras de futbolistas tan importantes en nuestra historia como Rafa Marañón, John Lauridsen, N’Kono, Roberto Martínez, Molinos, Valverde, Pineda, Wuttke, o José Cano, Canito, entre otros”.

En esa década, uno de los episodios que forman parte de la historia del club es la final de la Copa de la UEFA que el Espanyol jugó contra el Bayer Leverkusen. Es aquella final de ida y vuelta, aún recordada, en la que los pericos ganaron el partido de ida en el antiguo estadio de Sarrià por 3 a 0 al Bayer Leverkusen, lo que hacía presagiar que acabarían ganando el trofeo.

Aquella noche, al abandonar el estadio, solo se respiraba optimismo por las calles que rodeaban el campo de Sarrià. ¿Quién iba a imaginar que los alemanes serían capaces de remontar aquel magnífico resultado? Nadie. Y sin embargo, es lo que consiguieron en el partido de vuelta, que acabó en un 3 a 0 favorable a los germanos y en derrota españolista en la tanda de penaltis. Un negro recuerdo en la historia de los pericos, similar a la final de la Copa de Europa de Sevilla de los culés en 1986.

El día del 3 a 0, el 4 de mayo de 1988, yo me encontraba en Sarrià viendo el partido. Recuerdo que fue una de esas noches futbolísticas en la que todo parece conjurarse para ofrecer un espectáculo único. La dimensión del encuentro, una final, tras una trayectoria impecable del Espanyol, que para llegar hasta allí había eliminado a Borussia, AC Milan, Inter de Milan, Viktovice y Brujas.

Un ambiente impresionante en las gradas, un gran partido sobre el terreno de juego… Todo un cúmulo de sensaciones que hacen que recuerde aquel día y aquel partido como uno de mis grandes momentos como aficionado al fútbol.

Imagen de www.europaenjuego.wordpress.com

De aquel partido en Sarrià conservo aún bastantes recuerdos. Y también recuerdo perfectamente cómo seguí el partido de vuelta por la televisión, desde ‘El Parchís‘, un bar que había en Castelldefels y que creo ya no existe.

Aunque no he tenido la oportunidad de ver el libro que se presentó el otro día en la antigua fábrica Damm y desconozco por completo su contenido, estoy seguro de que el recuerdo de aquel día, de aquella eliminatoria, tendrá su espacio en la publicación.

La presentación, como decía al principio, fue el martes día 29 de septiembre por la tarde. Y cosas, azares, casualidades o influencias austerianas de la vida, resulta que en esos precisos instantes yo me encontraba en el gol norte del Camp Nou viendo el partido de Champions que el Barça jugaba contra… el Bayer Leverkusen.

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¿Qué posibilidades hay de que una persona no asidua a campos de fútbol vea a lo largo de su vida dos partidos con el mismo equipo alemán, separados 27 años en el tiempo? Pocas, sin duda. Pero haberlas haylas. Y para muestra mi botón. Vi perder al Bayer Leverkusen por 3 a 0 en Sarriá en 1988, y también lo vi caer derrotado el otro día por 2 a 1 en el Camp Nou, mientras en un lugar no demasiado lejano, la antigua fàbrica Damm, se hablaba de un libro de fotografías en el que, probablemente, alguna de ellas habría sido tomada en aquel lejano día de 1988.

No me digáis que la historia no es chula. Si pudiera, se la enviaba a Paul Auster para que escribiera un relato y luego lo ficharía para el Fútbol Club de Lectura. Por cierto, ¿alguien en la sala tiene su teléfono?

Y ya puestos a fantasear, fijaos en la foto de abajo, en el saludo de los capitanes antes de comenzar el encuentro. Fijaros en la difuminada grada del fondo. ¿Os imagináis que uno de los aficionados que integran ese borroso trocito de público fuera yo?

Imagen de www.elperiodico.com

 

“La primera piedra”, de Sergi Pàmies

 

 

Los coleccionistas de libros relacionados con el fútbol acostumbramos a utilizar tácticas diversas para localizar nuestras presas. Una de las más eficaces es recurrir a las herramientas de búsqueda que ofrecen los catálogos de las bibliotecas. Basta con introducir una palabra clave adecuada (fútbol, futbolista, balón, pelota, portero, partido, gol, etc.) o más directo aún, buscar ‘fútbol’ por materia, para recibir a cambio un listado de libros relacionados con nuestros intereses.

Otra herramienta indispensable para nuestra comunidad es, lo habéis adivinado, San Google, gracias a cuya existencia tenemos la posibilidad de acceder a lugares remotos, inexplorados, allende las fronteras del ciberespacio, y descubrir tesoros en formas de información, materiales desconocidos, botines de conocimiento a los que sería imposible acceder por otros medios.

Escribid ‘libros de fútbol‘, ‘literatura futbolera‘, ‘fútbol y literatura‘ o cualquier otra combinación del estilo en el cajón sagrado y de nuevo nuestro benefactor googleliano acudirá en vuestra ayuda para ofreceros una jugosa recompensa.

Aunque existen más opciones para localizar esas pequeñas presas en forma de literatura futbolera os hablaré de una tercera. Esta, por cierto, además de eficaz es una de mis preferidas. Lo más divertido de todo es que se trata de una caza y captura en dos fases.

Primera: rastreamos autores que hayan escrito alguna vez sobre fútbol, ya sea algún artículo en una revista o diario, algún libro, cualquier cosa servirá para detectar en el autor en cuestión una afición balompédica.

Segunda: indagamos entre la obra del susodicho (recurriendo de nuevo al supremo localizador) y, muy posiblemente, descubriremos alguna obra oculta, desconocida, en la que el fútbol será parte importante. Y cuando eso ocurre, no queda más que exclamar: Touché!

Viene toda esta fase de precalentamiento para explicar que hoy hablaré de “La primera piedra” (Anagrama) (“La primera pedra“, Quaderns Crema), la primera novela de un prestigioso escritor de reconocida querencia futbolística, aficionado barcelonista, habitual en radio, televisión y prensa escrita, y de quien podéis leer cada semana la columna que escribe en La Vanguardia dedicada a describir aspectos relacionados con el entorno culé.

Estoy hablando de Sergi Pàmies, quien además fue premiado hace un par de años con el X Premio Vázquez Montalbán de Periodismo Deportivo, reconocimiento también otorgado, entre otros, a autores tan futboleros como Eduardo Galeano, Nick Hornby o Juan Villoro, entre otros (Aquí tenéis el discurso que pronunció tras recibir el premio).

Imagen de Víctor Salgado – Fundació FCB

El caso es que siendo como soy seguidor de sus escritos futboleros, gracias a alguno de los cuales (como “Literatura y fútbol“, de junio del año pasado) he descubierto “Manual de fútbol” de Juan Tallón, otro libro que reposa en mi lista de presas y al que espero poder acabar fichando, desconocía sin embargo que en su primera novela el fútbol tenía un gran peso, y que, además, su protagonista era un futbolista.

Y ahora, si me preguntáis a través de cuál de los métodos de caza al principio descritos llegué al descubrimiento de esta futbolera novela de Sergi Pàmies os diré, aunque me pese… ¡que no me acuerdo!

No recordar también tiene su parte positiva, pues demuestra la existencia de otra de las vías de descubrimiento de literatura futbolera más satisfactorias que existen: el puro azar, la simple casualidad o, dicho en el lenguaje de los partidillos callejeros entre infantes: de chiripa.

Y así, de pura chiripa, de rebote y como quien no quiere la cosa descubro (sin saber cómo) la existencia de una novela protagonizada por un futbolista. O mejor dicho, y tal y como explica la sinopsis del libro:

La primera piedra” es la historia de un lampista que juega al fútbol y es amante de una mujer casada, y que asume su condición de suplente no solo en el ámbito deportivo sino también en el familiar, en el laboral y en el sentimental”.

Escrita en 1990, es decir, hace 25 años nos encontramos ante una novela corta narrada en primera persona por un personaje que parece llevado por lo cotidiano, arrastrado por los sucesos que le envuelven sin que la mayoría de veces exista voluntad alguna por su parte. Como cuando se encuentra participando en un extraño grupo de mariachis empujado por su hermano, o atrapado en una extraña historia por culpa de un coche aparcado en doble fila, o angustiado tras perder de vista a su sobrino en el Salón de la Infancia.

“Los del equipo me han felicitado como se felicita a un suplente: con un cordial menosprecio. Faltaban cinco minutos para acabar el partido y, como había previsto el entrenador, ya teníamos bastante conformándonos con el empate. Pero yo no tenía nada que perder. Si pudiera, prohibiría los empates.”

Imagen de www.talaveralarealdeporte.com

Una especie de testigo de las cosas que describe todo cuanto le rodea y sucede con minuciosidad, con cierto aire impresionista que en determinados momentos me ha traído ecos, salvando las distancias, del Joseph Bloch de “El miedo del portero ante el penalty” de Peter Handke.

E incluso, en alguna de las situaciones descritas, me ha venido a la cabeza “¡Jo, qué noche!“, aquella extraña película de Martin Scorsese en la que un gris empleado, al finalizar su jornada laboral, se ve envuelto de manera involuntaria en una continua sucesión de extraños e involuntarios sucesos.

Pese a a esta especie de involuntariedad continua y permanente, no parece que el narrador de la historia sea un ser angustiado por la realidad. Simplemente acepta y navega por ese día a día en el que se ve inmerso, con naturalidad. Por decirlo de alguna manera, se trata de una suplencia vital aceptada de buen grado. Así mismo, hay una continua dosis de humor a lo largo de todas las páginas, y una entrañable ternura por parte del protagonista que lo acaba convirtiendo en alguien muy cercano.

– ¿Qué decisión debe tomar el árbitro si un jugador enciende un cigarrillo durante el partido?

– Amonestarlo por conducta incorrecta.

El rebaño de jugadores atraviesa el campo embarrado. Delante, el entrenador pregunta y cualquiera de nosotros responde. Correr, dicen, ayuda a pensar. Los pies me pesan cada vez más, como si el barro que piso fuera el mismo que me llena la cabeza de una crema resacosa con gusto a tequila. He hecho un gran esfuerzo para levantarme. Si hubiera sido titular -indiscutible o no- no habría venido. Pero para un suplente no asistir a un entrenamiento equivale a resignarse para siempre al banquillo.

Imagen de www.jonav.obolog.es

La historia se lee de un tirón, y una vez comienzas a caminar junto al protagonista en su extraño deambular donde cualquier situación es un cúmulo de minuciosidad ya no puedes dejar de acompañarlo hasta el final. Y una novela en la que Sergi Pàmies demuestra lo cómodo que se encuentra a la hora de escribir sobre fútbol, abordándolo desde ángulos diversos en diferentes episodios de la historia.

 

“El misterio del portero fantasma”, de Roberto Santiago, núm. 3 de “Los futbolísimos”

 

 

Con las matemáticas me pasa siempre lo mismo.

Abro el libro al principio de curso con la esperanza de que se año me gusten, como si pudiera encontrar algo distinto, y entonces me doy cuenta de que siguen siendo el mismo rollo de siempre.

Acabas las vacaciones de verano y comienzas un nuevo curso. Dejas atrás el tiempo de ocio y vuelves al de las rutinas y el colegio. Por suerte, regresar a las aulas también significa que es el momento de volver a los entrenamientos, de retomar el contacto con tus compañeros de equipo, de prepararse para comenzar una nueva liga…

Pero para “Los futbolísimos” este septiembre comienza de una forma un tanto extraña, y lo que debería ser un placentero inicio de temporada más se convierte en un problema al que deberán enfrentarse: se han convocado unas pruebas para que se apunten todos aquellos que quieran formar parte del equipo. ¿Qué significa eso? Pues que quizá alguien deberá dejar de formar parte del equipo de Los Futbolísimos.

 

 

De esta forma tan preocupante comienza “El misterio del portero fantasma“, la tercera aventura de “Los futbolísimos”, en la que encontramos una nueva dosis de emoción, compañerismo, misterio, fútbol y mucho más. Los integrantes del equipo del Soto Alto acudirán con preocupación a las pruebas convocadas para los nuevos jugadores. En cuanto comprueban que los nuevos jugadores que se han presetando son unos auténticos figuras el mundo se les caerá al suelo.

¿Podrán seguir todos juntos y jugando en el mismo equipo? En el primer número de la serie (“El misterio de los árbitros dormidos”) conocimos el juramento de “los futbolísimos“, mediante el cual siempre formarían parte del mismo equipo. Pero ahora, ¿qué pasará? ¿Y si los nuevos son mejores que ellos y alguno se ve obligado a dejar el equipo?

 

Nos pusimos en fila en el centro del campo, y cada vez que decían nuestro nombre, Alicia nos lanzaba un balón y salíamos corriendo. Empezaron con nosotros nueve, los de siempre.

Como ya nos conocían, no parecía que les interesara mucho.

Todos estaban deseando ver a los nuevos.

 

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Por si eso fuera poco, aparecen nuevos problemas que ponen a prueba la amistad de alguno de los miembros. Lo ocurrido en “El misterio de los siete goles en propia puerta” (el número dos de la serie) con el padre de Camuñas se unirá a la llegada de una familia china al pueblo, y todo ello acabará afectando a la relación entre Pakete y Camuñas.

Por otra parte, si en “El misterio de los siete goles en propia puerta” no se podía decir que la defensa de la portería fuera muy afortunada, en “El misterio del portero fantasma” sucede todo lo contrario, ya que nos encontramos ante una portería cerrada a cal y canto gracias a un jugador muy especial, Deng Wao, el hijo de la familia china que acaba de llegar al pueblo, un auténtico muro bajo palos aunque con con una forma de detener los balones un tanto especial y extraña.

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Y, para rematar la historia, en este número asistimos a un nuevo y emocionantísimo partido en el que los futbolísimos deberán enfrentarse contra un equipo fortísimo. Si recordáis lo sucedido en el número 2, durante el torneo internacional de Benidorm, en el que se tuvieron que enfrentar a equipos de categoría internacional (incluyendo al Cronos, el considerado mejor equipo infantil del mundo), ahora nos encontramos ante una situación parecida.

O peor aún, puesto que una derrota podría tener unas consecuencias gravísimas para el equipo.

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¡Ah! Y todo ello sin olvidar los ojos de Helena con hache, las miradas de Marilyn, y algún beso al principio de la historia, y muchas otras sorpresas que os harán disfrutar de un gran rato de aventuras, misterio, fútbol y lectura.

Incluso descubriréis un homenaje a la literatura de fútbol gracias a “Oda a Platko“, poesía que el gran poeta Rafael Alberti dedicó al portero del Barcelona tras verlo en un partido en 1928 contra la Real Sociedad y quedar impresionado con su actuación. Sin duda, si Alberti hubiera visto jugar también a Deng Wao le habría dedicado otra poesía 😀

Los futbolísimos” tienen una página web propia, donde tenéis información sobre cada uno de los libros de la serie, los primeros capítulos, vídeos, etc.

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En el caso de “El misterio del portero fantasma” podéis leer las primeras páginas haciendo clic en este enlace.

Y aquí tenéis el booktrailer del libro:

 

 

ENLACES A LAS RESEÑAS PUBLICADAS

 

“Messi es un perro”, de Hernán Casciari

 

 

Esta tarde, a las 19 horas, el Centre Excursionista de Catalunya (c/Paradís, 12 de Barcelona) acogerá el acto de presentación de “Messi es un perro y otros cuentos“, el último libro del escritor, weblogger, articulista, narrador y muchas cosas más Hernán Casciari.

La presentación de hoy se incluye en el circuito por diversas ciudades que Casciari hará hasta finales de año, y que servirá para ir leyendo algunos de sus relatos. Las entradas están agotadas desde hace bastantes días, pero tranquilos, no hace falta que me envidiéis: yo tampoco podré asistir.

Sí, claro que me habría hecho una ilusión terrible poder ir y conseguir un ejemplar firmado de ese “Messi es un perro“, pero desde el primer momento ya supe que me resultaría imposible hacerlo por culpa de una cruel conspiración que me persigue desde hace tiempo.

Una conspiración que consiste, básicamente, en una alianza secreta entre el gordo de la lotería de navidad y el de la primitiva, que se han emperrado (uso la palabra “emperrado” por empatía con el título del libro) en no elegirme para ser tocado con su fortuna obligándome, entre otras cosas, a ir a trabajar en tardes de viernes como la de hoy. Y, en consecuencia, a impedirme disfrutar de la que promete ser una gran tarde de fútbol y literatura.

En definitiva: que se frustra el fichaje de un ejemplar de “Messi es un perro” dedicado por su autor para el Fútbol Club de Lectura.

Messi es un perro y otros cuentos” es el cuarto volumen de relatos de Hernán Casciari, y está formado por dieciocho relatos escritos entre los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Tal y como se explica en la web del autor (www.editorialorsai.com) no todos tienen que ver con el fútbol, pero los atraviesa la vergüenza del delantero que festeja el gol sin saber que, a sus espaldas, el juez de línea ha levantado el banderín.

El relato “Messi es un perro” fue escrito y publicado en su blog en abril de 2012 y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno. No era para menos. Comparar a Messi con un perro causaba de entrada un poderoso efecto sorpresa.

Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.

Para que os situéis en el contexto de este relato, comparto un fragmento de lo que se publicó sobre su éxito en el suplemento Verne de el diario El País:

La historia de cómo Messi es un perro se convirtió en viral “es absolutamente internet”, dice a Verne Casciari. En junio de 2012 el actor, también argentino, Norberto Jansenson leyó a cámara el cuento en un plano fijo de once minutos que lleva medio millón de reproducciones. Al año siguiente, alguien mezcló ese audio con jugadas de Messi (otros 2,7 millones de visitas). Después llegaron un sinfín de versiones, copias (esta, de más de 1,7 millones de reproducciones) y remixes en varios idiomas. La última resurrección, hace apenas dos meses, sucedió cuando el vídeo fue subido al Facebook de la web deportiva La Pelotona, donde está a punto de alcanzar los 7,5 millones de reproducciones y ha sido compartido más de 200.000 veces.

 

Imagen de www.arogeraldes.blogspot.com

 

Así que esta tarde no me toca otra que conformarme con escuchar una y otra vez esa maravilla de relato, y ver una y otra vez esa combinación de voz e imágenes que os muestro a continuación.

Además, ahora que habéis visto el vídeo, os recomiendo que volváis a escuchar el relato de voz de su autor: aquí tenéis el enlace. Y, por supuesto, os invito a que os dejéis caer a menudo por su web, y su blog, donde tendréis la oportunidad de leer sus artículos. Como por ejemplo “Nunca me importó el fútbol“, una auténtica maravilla. Disfrutar.

Y de ahora en adelante, cada vez que veais jugar a Messi, fijaros en sus ojos, en su mirada y recordar a Casciari.