30 de abril: partido en «Fuera de juego», de Miguel Ángel Ortiz

 

Hoy es 30 de abril, y en el calendario de la literatura futbolera eso significa que hay un importante partido de la Liga Regional Juvenil entre el Alcázar CD y el Nela FC. El partido está programado para las 12 horas, en el Estadio Jesús María Pereda. Aunque estos últimos datos -hora y campo- son simbólicos y orientativos.

El verdadero encuentra se juega en las páginas de «Fuera de juego«, primera novela de Miguel Ángel Ortiz, y una auténtica joya a la que siguió otra más, «La inmensa minoría«.

fuera de juego

 

Aquí tenéis un par de imágenes facilitadas por el propio autor del campo al que se hace referencia en el libro. Fotografías que conservan toda la esencia de los campos de fútbol de hace dos o tres décadas.

 

Campo Pereda

Campo Medina de Pomar

 

Aquí tenéis la referencia al día 30 de abril:

 

Pedro entró en el bar riéndose, mientras Gorka bordeaba los coches aparcados en batería. Al pasar por donde estaban sentados Koldo y Fichy, se quitó uno de los auriculares. Su voz sonó por encima del rumor de guitarras eléctricas.

– Paquetes.

Volvió a ponerse el auricular.

– Subnormal -rumió Koldo.

Cuando Gorka dobló la esquina, le vieron pararse frente a la esquela, en la esquina de Mari Tere. Se recolocó el auricular, mientras la miraba. Después tiró de los pantalones y giró la esquina.

Koldo y Fichu se acercaron hasta la puerta del bar. En el cartel, de fondo, aparecía la silueta de un futbolista corriendo. Encima, en letras mayúsculas, negras y puntiagudas, ponía:

18º PARTIDO LIGA REGIONAL JUVENIL

ALCÁZAR CD vs NELA FC

12:00 HORAS DOMINGO 30 DE ABRIL

ESTADIO JESÚS MARÍA PEREDA

La puerta del bar se abrió de golpe.

– Tú -le dijo Pedro a Koldo-, para dentro.

El bar estaba tranquilo: en una de las mesas redondas, dos mujeres jugaban a las cartas. Un hombre, que empuñaba una cerveza, leía el periódico deportivo en la barra y, en la mesa más cercana a la tarima, un viejo leía la televisión.

– ¿Ahora?

– Hay que preparar bocatas -dijo Pedro encendiendo lo que quedaba de purito.

– No hay ni chus.

Una nube gris se escapó entre los dientes de Pedro.

– Ni chus ni chusa. Coge el balón y para dentro.

– Lo tiene Salva.

– ¿Salva?

– Se lo he dejado.

– Pues venga -dijo Pedro entrando al bar-, al tajo.

– Ya voy -dijo Koldo sujetando la puerta.

Fichu esperó a que Pedro no le oyera.

– ¿No vas a decirle lo del balón?

– Todavía no. ¿Qué vas a hacer?

– Llamaré a Salva.

– Dile lo del equipo. Y a tu novia.

– No es mi novia.

Koldo sonrió.

– Agur. Luego estamos.

 

Y, para acabar, otra imagen que es un auténtico tesoro y que también me facilita el autor. Se trata de la foto de un cartel anunciando un partido entre los mismos equipos que aparecen en el libro, con todo el sabor y la estética de unos tiempos sentimentalmente cercanos para mi, pero cronológicamente ya lejanos.

En este caso, la fecha que aparece es la del 5 de marzo, pero nos vamos a permitir la licencia de considerar que no es más que un error de imprenta, que la que debía aparecer es la del 30 de abril.

Cartel

 

Por cierto, un 30 de abril que coincide con el aniversario del autor. Así que muchas felicidades, Miguel Ángel 😀

28 de abril, Simon Kuper y la tragedia de la selección de Zambia

 

Imagen de www.diariosdefutbol.com

Chabala, Muanza, Changue, Chomba, Kangua, Watiyakeni, Makinka, Mulenga, Mutale, Soko, Muila, Chansa, Muitua, Masuwa, Chikualakuala, Banda y Simamba.

¿Os dicen algo estos nombres? Reconozco que a mi, hasta ayer mismo, no me sonaban de nada. Pero gracias al calendario he conocido sus nombres y su historia. Un episodio triste y trágico, pues se trata de los nombres de los futbolistas de la selección de Zambia que fallecieron el 28 de abril de 1993 en un accidente de avión.

Venían de ganar por 3 a 0 a Islas Mauricio en un partido de clasificación para la Copa África, y se dirigían hacia Dakar, donde jugarían el siguiente partido frente a Senegal, en este caso correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 1994 de Estados Unidos. Una clasificación que era todo un sueño para la que se estaba revelando como una brillante generación de futbolistas. Un sueño que quedó truncado por culpa de un trágico accidente de avión.

Encontraréis información sobre el trágico suceso en este artículo que publicó el diario El País, y en este otro de la página Diarios de Fútbol.

Y también aparece una referencia al accidente en el fragmento que tenéis a continuación, correspondiente al libro «Fútbol contra el enemigo«, de Simon Kuper y Contra Editorial, y en el que se recuerda aquel triste 28 de abril.

            Etiopía fue una de las veintisiete selecciones africanas que pudo disputar todos los partidos de la fase de clasificación para el Mundial de Estados Unidos. Su primer partido fue contra Marruecos en campo contrario. Los etíopes volaron vía Roma, donde sus cinco mejores jugadores solicitaron asilo político. Solo quedaban ocho jugadores para disputar el partido, por lo que tuvieron que echar mano, para completar el once inicial, del portero suplente, del segundo entrenador y de un amigo. En el descanso, dos de los «fichajes» de última hora no podían con su alma y Marruecos ganaba ya por 5 a 0. Al empezar la segunda parte, tres jugadores etíopes más se rindieron y, con solo seis jugadores sobre el terreno de juego, el árbitro decidió dar por concluido el encuentro. Etiopía no se clasificó para el Mundial.

            Pero lo que le pasó a Zambia por falta de presupuesto fue muchísimo peor. Y es que los integrantes de su selección murieron cuando el avión en el que viajaban a Senegal para disputar un partido clasificatorio se estrelló en el Atlántico el 28 de abril de 1993, cerca de la costa de Gabón. El avión que se suponía que tenía que cubrir 4.800 kilómetros desde Lusaka hasta Dakar, no era más que un pequeño avión militar diseñado para cubrir trayectos cortos. La Federación de Fútbol de Zambia no había podido costearse un avión de línea regular. Cuando se conoció la tragedia, la indignación en Zambia fue mayúscula y las cosas empeoraron cuando los ministros responsables de las investigaciones se trasladaron a Gabón en el potentísimo Douglas DC-8 presidencial. «Jamás en la vida se lo perdonaré a la Federación», declaró Albert Bwalya, quien no había sido seleccionado por discrepancias económicas.

            Pero la falta de presupuesto no fue, como me explicó Burkhard Ziese, un alemán que había entrenado a Ghana, la única causa de la tragedia: «Ten en cuenta que volar en aviones militares no deja de ser más lucrativo tanto para dirigentes como para jugadores. Como no tienes que pasar el control de la aduana, puedes comprar gran cantidad de jabón, perfumes, ginebra y whisky de alta gama a precio muy bajo, y ganar algo vendiéndolo en Ghana».

 

Fragmento de “África (en pocas palabras”, en “Fútbol contra el enemigo”, de Simón Kuper. Contra Editorial, 2012

 

Imagen de www.bbc.co.uk

27 de abril, la Virgen de Montserrat… y el fútbol

 

Hoy es 27 de abril, el día de la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña. Así que lo que procede es felicitar a todas las Montserrat.

Vale, pero ¿qué tiene que ver el santoral con el fútbol y la literatura? Pues bastante. Y si no, leed el siguiente fragmento de Ramon Solsona.

Virgen Montserrat Barça

 

“Los Ramallets, Olivella, Rodri, Gracia, etcétera, son la edad de oro de mi memoria futbolística. Una tarde de 1957, una bandada de palomas me había marcado el camino de la fe azulgrana, pero yo no lo había sabido interpretar. Hizo falta que la Virgen de Montserrat enmendara la falta de diligencia de mis padres. Por eso lanzo desde aquí una seria advertencia a los papás jóvenes: si no queréis que vuestros hijos vayan por el mal camino, enseñadles a ser del Barça desde la cuna. Y rezad a la Virgen de Montserrat, que no os fallará nunca. Acordaos de que en 2011 el Barça y el Madrid se enfrentaron cuatro veces con dieciocho días de diferencia y que el mismo 27 de abril, la festividad de la patrona de Cataluña, el Barcelona ganó por 0-2 en el Bernabéu más purulento que se recuerda. Acordaos de que así encauzamos las semifinales de la Champions y que finalmente ganamos al Manchester United en la final de Wembley. La gente se lanzó a la calle para celebrarlo y en medio de las enseñas azulgranas y las banderas catalanas entreví alguna imagen de la Virgen de Montserrat. No me extrañó en absoluto”.

 

Fragmento de «Memorias de un niño redimido«, de Ramon Solsona, en «Cuando nunca perdíamos«, Alfaguara, 2011

Ramallets Olivella Gracia

Imagen de www.futbol.as.com

11 de abril: de «Los Futbolísimos» a «El portero» pasando por un Australia-Samoa

 

 

Hoy, día 11 de abril, se cumplen 15 años de la mayor victoria de una selección internacional de fútbol en un partido oficial. Sucedió en el International Sports Stadium de Coffs Harbour (Australia), en un partido de clasificación para el Mundial de Fútbol de 2002.

¿Los equipos? Australia y Samoa. ¿El resultado? 31 a 0.

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Un marcador tan impactante que incluso tiene su espacio entre las páginas de la literatura infantil. Lo encontramos en “El misterio de los siete goles en propia puerta”, número 2 de “Los futbolísimos” de Roberto Santiago y Enrique Lorenzo. Este es el fragmento en el que se recuerda aquel episodio y aquel día:

El 11 de abril de 2001, la selección de fútbol de Australia ganó por 31 a 0 a la selección de la Samoa norteamericana.

Repito: 31 a 0.

Mientras desayunábamos, pasaron imágenes de aquel partido en un canal de deportes.

Los comentaristas del canal se preguntaban si el Cronos superaría esta diferencia de goles contra el Soto Alto.

O sea, que la duda no estaba en quien ganaría, sino por cuántos goles ganaría el Cronos”.

Y por si no tenéis suficiente, encontramos otra referencia a tan abultado resultado en el cómic «El portero«, de Santiago García y Pablo Ríos, (autores de esa maravilla que es «Fútbol, la novela gráfica«) editado con motivo de la última edición de las jornadas «Letras y fútbol» organizadas por la Fundación del Athletic de Bilbao.

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6 de abril, la muerte de Julio César Benítez y Ramon Besa

 

Imagen de www.cseguralap.blogspot.com

Hoy, día 6 de abril, se cumplen 48 años del inesperado fallecimiento del uruguayo Julio César Benítez Amodeo , uno de los jugadores más destacados y queridos poa la afición del F.C. Barcelona de la época. Defensa de gran poderío físico, su misteriosa y repentina muerte con tan solo 27 años fue todo un shock para el barcelonismo y el fútbol en general, e incluso todavía hoy día conserva un cierto halo de misterio.

Benítez era todo un ídolo entre muchos aficionados. Y muy especialmente para uno, Ramon Besa, quien hace referencia a aquel 6 de abril y la pérdida del jugador en su aportación al libro «Cuando nunca perdíamos«.

¿Por qué se murió Benítez?

A mí nadie pudo consolarme aquel día, 6 de abril de 1968, fecha en la que murió Julio César Benítez, mi ídolo. Yo estaba convencido de que era un jugador inmortal, el único capa de recortar el campo hasta rebanar la pelota a Paco Gento para después poner el mejor centro del partido o transformar la falta más escorada. No me convencieron de su fallecimiento porque nadie supo explicarme qué mal tenía ni qué le había ocurrido, salvo que se había tomado un plato de mejillones en mal estado, ni por qué ocurrió en vísperas de un partido contra el Madrid. Me pareció un misterio entonces tan indescifrable como el de los Reyes Magos. Así que jugué a favor de inventario y alimenté la leyenda de que sucesos como el de Benítez sólo le ocurrían al Barça, porque era «més que un club«, tal y como me había contado mi tío, un señor de Barcelona que cada verano pasaba por mi casa de Perafita y me llevaba como regalo unos cuantos tebeos y un par de libros.

Fragmento de «¿Un cuento o un relato«, de Ramon Besa,

en «Cuando nunca perdíamos«, Alfaguara 2011

Por cierto, viendo la foto que tiene Ramon Besa en su perfil de Twitter queda claro que su ídolo fue Benítez, ¿no? 😀

Ramon Besa y Benítez

Julio César Benítez y Ramon Besa

Doce meses, doce dorsales: con el número 4, abril

 

Si el calendario fuera un equipo de fútbol, el dorsal número 4 lo llevaría el mes de abril. Y así juega abril, más o menos, sobre el terreno de juego del fútbol y la literatura.

La foto de la pared es de abril de 1970, y me recuerda otro gol, en otra primavera, jamás recogido por ningún fotógrafo de prensa. Hace diez años los juveniles del Fremad de Amager serán los campeones de Copenhague, gracias a un gol al final del partido definitivo en el campo de presentación en el Sundby Idraetspark, donde unos pocos amigos, los directivos y los padres no ocupan mucho espacio. Estamos dos a dos, el partido es por la noche, sobre todo recuerdo la luz, extrañamente débil, transparente y semioscura igual a como son las noches de mayo, antes de que oscurezca de verdad. Precisamente bajo esta iluminación es como veo el gol, tal como lo logramos Franke y yo: tenemos saque libre, justo fuera del área de castigo contraria, un poco a la derecha de la portería, y yo me encargo; seguro de mí mismo, hago un gesto apremiante a los demás, esa clase de gesto que significa que yo y solo yo sé exactamente lo que hay que hacer. Los contrarios forman una barrera delante de mí para evitar un tiro directo a la portería, tal como yo había pensado quizá al principio, y de repente veo a Franke por su lado derecho formando barrera con ellos. Ha ocurrido mientras yo corría, durante el momento en que todo depende de mí, y sigo corriendo hacia el balón, como si fuera a chutar directamente. En cambio, cuando alcanzo el balón, lo elevo por encima de la barrera, de modo que llegue al suelo unos pocos metros por detrás; y en ese mismo instante Franke se dirige a recoger el balón allá donde deberá rebotar en el suelo, solo que nunca llega a hacerlo así, sino que, parando el balón en el aire con la pierna derecha, lo cruza y hace gol con la izquierda. Nadie se da cuenta de lo que ha pasado hasta que él levanta los brazos.

En «El ángel del fútbol«, de Hans Jorgen Nielsen, Ed. Salvat (1986)

Imagen de www.fodbolhistorik.dk

 

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28 de marzo, Miguel Hernández y el fútbol

 

 

Imagen de www.taringa.net

 

El 28 de marzo de 1942 moría Miguel Hernández, uno de los poetas más importantes de la cultura hispana. Tras ser detenido en 1939 por las autoridades franquistas, y de pasar por las cárceles de Sevilla, Madrid, Ocaña y Alicante, fue condenado a pena de muerte, sentencia que fue conmutada por la de treinta años de prisión. Poco a poco su salud se irá degradando, hasta acabar muriendo entre rejas con tan solo 31 años de edad.

Además de la importancia de su faceta poética, Miguel Hernández fue un gran aficionado al fútbol. Nacido en un entorno rural (su padre trabajaba con ganado), una de sus principales pasiones fue la de jugar al fútbol, llegando a jugar en un equipo creado por él mismo y cuyo nombre era “La Repartiora”. El poeta, que ocupaba la posición de extremo derecho en el equipo, recibió el apodo de “El Barbacha”, una especie de caracol de pequeño tamaño, por su forma de jugar lenta y pausada.

Imagen de www.tomandocafe04.blogspot.com

Su afición fue más allá de la simple participación en el juego, y llegó a escribir la letra del himno de su equipo, que debía cantarse con la música del pasodoble “Por la calle de Alcalá”:

Vencedora surgirá,
porque lo ha mandado el “Pá”,
la terrible y colosal Repartiora.
Por las calles marchará
y el buen vino beberá
porque siempre victoriosa surgirá.
En la tasca habrá de ver
la ilusión con que al vencer
mostrará siempre en su cara lisonjera.
Todo el mundo la verá
bulliciosa y “descará”
porque siempre surgirá.
Grande es la triunfal defensa,
el Rosendo y el Manolé,
Pepe, Paco y el Botella ,
todos formidables, saben convencer.
Ya la Repartiora
vence con gran poder,
mientras que el otro llora
por no poder vencer.
Salta ya Paná,
brilla el moscatel,
que el vinillo está
que parece miel.
Ya venció la Repartiora,
su canción cantando va.
Surge clara y triunfadora
con su voz sonora
ya casi “apagá”. 

 

Imagen de www.letralia.com

Otro texto futbolero que escribió fue una canción jocosa que escribió y cuyo título era “Ni el Iberia ni los Yankes”. Tal y como podéis leer en este artículo, dedicado a la vertiente futbolera del poeta, en este texto “se burlaba de los dos principales rivales de La Repartiora: Los Yankes, equipo compuesto por jóvenes burgueses, y El Iberia, formado por mozos de la calle de La Acequia. La letra de la cancioncilla estaba adaptada a la música del chotis de “El Pichi”:

 

Nadie
desde ahora en adelante,
ni el “Iberia” ni los “Yankes”
ni con su líneas de ataque
hah de poder combatiros
ni el Orihuelal F. C.
¡Hurra!
Hurra los repartidores,
los mayores jugadores,
además de bebedores,
en Madrid como en Dolores,
en el campo ha visto usted.
Tráiganos ya,
para chutar
y “pa” marcar
el primer gol.
Nuestra delantera,
corta el bacalao.
Hay un medio centro
que no está jugaó.
Para hacerlo bien
hay un interior
que en combinación
marca el primer gol.
¡Anda que te zurzan
ese calcetín,
que por la rotura
te vas a salir!
Tú eres “Yankes”, para mí,
un suspiro en pantalón
y tú vas,
detrás de mí,
para chutar y marcar
el gol.
¡Anda que te zurzan
ese calcetín,
que por la rotura
te vas a salir!

 

Imagen de www.davidbecerramayor.blogspot.com

Pero sin duda, su principal aportación al mundo del fútbol y la literatura fue el poema “Elegía al guardameta”. Tal y como se explica en el artículo anteriormente citado, se trata de, “una composición inspirada en un accidente del entonces portero del Orihuela FC, Manuel Soler, Lolo, quien durante un partido se golpeó con el poste y se abrió una enorme brecha en la cabeza. El portero no murió como consecuencia de aquel testarazo, pero Miguel, en un meritorio ejercicio de inventiva, aderezó el suceso con la muerte para completar así el sentido trágico del poema.”

Aquí tenéis el poema:

ELEGÍA AL GUARDAMETA

A Lolo, sampedro joven en la portería del cielo de Orihuela.

Tu grillo, por tus labios promotores,
de plata compostura,
árbitro, domador de jugadores,
director de bravura,
¿no silbará la muerte por ventura?

En el alpiste verde de sosiego,
de tiza galonado,
para siempre quedó fuera del juego
sampedro, el apostado
en su puerta de cáñamo añudado.

Goles para enredar en sí, derrotas,
¿no la mundial moscarda?
que zumba por la punta de las botas,
ante su red aguarda
la portería aún, araña parda.

Entre las trabas que tendió la meta
de una esquina a otra esquina
por su sexo el balón, a su bragueta
asomado, se arruina,
su redondez airosamente orina.

Delación de las faltas, mensajeras
de colores, plurales,
amparador del aire en vivos cueros,
en tu campo, imparciales
agitaron de córner las señales.

Ante tu puerta se formó un tumulto
de breves pantalones
donde bailan los príapos su bulto
sin otros eslabones
que los de sus esclavas relaciones.

Combinada la brisa en su envoltura
bien, y mejor chutada,
la esfera terrenal de su figura
¡cómo! fue interceptada
por lo pez y fugaz de tu estirada.

Te sorprendió el fotógrafo el momento
más bello de tu historia
deportiva, tumbándote en el viento
para evitar victoria,
y un ventalle de palmas te aireó gloria.

Y te quedaste en la fotografía,
a un metro del alpiste,
con tu vida mejor en vilo, en vía
ya de tu muerte triste,
sin coger el balón que ya cogiste.

Fue un plongeón mortal. Con ¡cuánto! tino
y efecto, tu cabeza
dio al poste. Como un sexo femenino,
abrió la ligereza
del golpe una granada de tristeza.

Aplaudieron tu fin por tu jugada.
Tu gorra, sin visera,
de tu manida testa fue lanzada,
como oreja tercera,
al área que a tus pasos fue frontera.

Te arrancaron, cogido por la punta,
el cabello del guante,
si inofensiva garra, ya difunta,
zarpa que a lo elegante
corroboraba tu actitud rampante.

¡Ay fiera!, en tu jaulón medio de lino,
se eliminó tu vida.
Nunca más, eficaz como un camino,
harás una salida
interrumpiendo el baile apolonida.

Inflamado en amor por los balones,
sin mano que lo imante,
no implicarás su viento a tus riñones,
como un seno ambulante
escapado a los senos de tu amante.

Ya no pones obstáculos de mano
al ímpetu, a la bota
en los que el gol avanza. Pide en vano,
tu equipo en la derrota,
tus bien brincados saques de pelota.

A los penaltys que tan bien parabas
acechando tu acierto,
nadie más que la red le pone trabas,
porque nadie ha cubierto
el sitio, vivo, que has dejado, muerto.

El marcador, al número al contrario,
le acumula en la frente
su sangre negra. Y ve el extraordinario,
el sampedro suplente,
vacío que dejó tu estilo ausente.

 

Imagen de www.manuelmazon.wordpress.com del equipo de La Repartiora.
Miguel Hernández es el segundo por la derecha de los agachados

23 de marzo y Eric Castel

 

Uno de los artículos del último número de la revista Líbero está dedicado al mítico Eric Castel, personaje de cómic que protagonizó diferentes historias futboleras durante los años 70 defendiendo las camisetas del Inter de Milán, el París Saint-Germain y, sobre todo, del FC Barcelona.

La autoría de las historietas corresponde a Raymond Reding y Françoise Hugues, siendo la primera de ellas de 1974, aprovechando la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol de Alemania de aquel año.

En aquel episodio, un agente lleva a Eric Castel a fichar por el Barcelona Amateur, en una época en la que Johann Cruyff jugaba en el primer equipo. Al cabo de poco tiempo Castel dejará el Barcelona para marchar al Inter de Milán, pero tras un amistoso contra el club catalán volverá a ser fichado para sustituir a Cruyff.

Publicada inicialmente por Bruguera, fue también posteriormente editada por Grijalbo y, desde el 2008, por Norma Editorial, pudiéndose encontrar actualmente un pack con todos los volúmenes publicados.

Imagen de www.todocoleccion.net

En el citado artículo de la revista Líbero se hace un interesante recorrido por la historia de este personaje indispensable en la relación entre fútbol y cómic. Pablo Ríos, uno de los expertos en esta materia -y autor de la imprescindible novela gráfica “Fútbol” junto a Santiago García, habla también en el artículo justamente de esta vinculación entre las dos disciplinas.

Yo, que tengo una edad, tengo un más que grato recuerdo de aquellos cómics que pude leer durante mi infancia, y que ahora, al releerlos, me traen muy buenos recuerdos. Es cierto, como se explica en el artículo, que la obra ha envejecido desde un punto de vista estético. Pero, sin embargo, “Eric Castel sigue atrayendo a aquellos lectores que lo leyeron en su infancia”.

Imagen de www.zonambuloz.info

Efectivamente, es un cómic que pertenece a una tradición distinta”, explica Ríos. “Su modelo se ha visto ampliamente superado por el manga, pero queda en el recuerdo nostálgico de los aficionados cuarentones y treintañeros porque Eric Castel es Lineker, es Butragueño y nuestro álbum de cromos”.

Y como cualquier día es bueno para la nostalgia, nada mejor que buscar tal día como hoy, 23 de marzo, en el que podemos encontrar una vinculación con Eric Castel gracias al libro «Un món en blau i grana. El Barça d’Eric Castel«. Escrito por Ramon Usall y publicado por Pagès Editors el año 2004, se trata de una obra centrada en la relación entre el personaje y el club.

 

Aquí tenéis el fragmento (traducido del catalán) en el que Eric Castel y 23 de marzo coinciden, y en el que también encontramos una interesante referencia a otra conocida serie de cómics futboleros: «Capitán Tsubasa» (sí, sí, los de Oliver y Benji):

Salvando las diferencias de estilo, existe un rasgo común entre las historias de Eric Castel y las del Capitán Tsubasa: la voluntad de sus creadores de mantenerse fieles a la realidad. Hemos repasado el caso de Eric Castel, pero también es interesante citar el de Tsubasa, ya que su dibujante, Yoichi Takahashi, realizó, el febrero de 2004, una intensa visita al FC Barcelona (durante la cual se entrevistó, entre otros, con el presidente del club, su entrenador y diversos jugadores) y a la capital catalana con la intención de inspirarse para sus próximas aventuras. El realismo de Takahashi queda reflejado en la fisonomía de los jugadores barcelonistas (que reproduce, con nombres similares, a los integrantes de la actual plantilla azulgrana) y en la reproducción de diversos lugares barceloneses, aunque con un estilo más austero, más propio del manga, que el que había caracterizado los dibujos de Reding, profundamente detallistas. Su realismo llega hasta el punto de reproducir, durante un ficticio Barça-Madrid, la bronca que el Camp Nou dedicó a Luis Figo (Fago, en el cómic japonés) durante el lanzamiento de un córner. Conviene también destacar que Takahashi recogió en su cómic lo que sucedió en la previa del partido Barça-Rácing de Santander disputado en el Camp Nou el 23 de marzo de 2003, justo después del inicio de la agresión norteamericana y británica contra Irak, durante el cual los jugadores barcelonistas exhibieron una pancarta y una camiseta con el lema “El Barça per la pau”. El hecho de que el dibujante japonés recogiera la reivindicación pacifista que hizo el club azulgrana evidencia su voluntad de mantenerse fiel a la realidad.

Imagen de www.somiseremblaugranas.com

Para acabar, indicar que el año pasado se puso en marcha una iniciativa por parte de unos aficionados de Eric Castel solicitando al FC Barcelona la realización de algún tipo de reconocimiento para tan emotivo y simbólico personaje. Se puso en marcha una recogida de firmas a través de Change.org (este es el enlace), y hubo cierta repercusión en los medios de comunicación, como podéis ver en este artículo y en este otro.

También se estuvo trabajando en la elaboración de un documental sobre Eric Castel cuya situación actual desconozco. Aquí tenéis el tráiler:

EL RETORN D’ERIC CASTEL / THE RETURN OF ERIC CASTEL (Demo d’animació) from Uri Garcia on Vimeo.

Doce meses, doce dorsales: con el número 3, ‘marzo’

 

 

Si el calendario fuera un equipo de fútbol, el número 3 lo llevaría el mes de marzo. Y marzo, en la literatura futbolera, juega más o menos así:

«El encuentro de Peralvo con Pelé tuvo como escenario de apropiada grandeza el Maracaná, un domingo de principios de marzo de 1964. Vasco y Santos abrirían el Torneo Stanley Rous, bautizado así para hacerle la pelota, explícitamente, al entonces presidente de la FIFA. Pelé jugó de blanco, Peralvo con la segunda camiseta del Vasco, negra con franja blanca. Los cronistas de radio dijeron que el mayor templo del fútbol recibía en una tarde gloriosa el número significativo de ochenta mil espectadores. Entrevistado antes del partido, reafirmé a las multitudes, que pegaban los oídos a sus radios de pila, que íbamos a presenciar un momento histórico, el encuentro de dos genios del fútbol que, rivales ahora, pronto estarían hermanados bajo el manto dorado de la selección para ir a buscar a Inglaterra el tricampeonato mundial que era nuestro por derecho.»

Fragmento de “El regate“, de Sergio Rodrigues. Anagrama, 2014.

 

Doce meses, doce dorsales: con el número 2, ‘Febrero’

 

Imagen de www.eumd.es

 

Si el calendario fuera un equipo de fútbol, el número 2 lo llevaría el mes de febrero. Y febrero, en la literatura futbolera, juega más o menos así:

«Revelé todo, nuestro secreto de hermanos, en aquella edición de mediados de febrero de 1964 del Jornal dos Sports. El don para leer en las auras multicoloridas de compañeros y adversarios un mapa fluido de puntos flacos y fuertes que se movían por la cancha. La visión anticipada de la jugada por un escaso mas decisivo segundo en el que cabía el mundo entero. La preocupación de la mae-de-santo que diera a luz al prodigio al vislumbrar en la infancia del hijo, en un pueblito distante llamado Merequendu, los desafíos que le guardaba su grandioso futuro. Un furo que estaba escrito en las estrellas y que todo indicaba que incluiría el Mundial de Inglaterra, dentro de dos años, en el cual el hechizo decente de Peralvo sería un arma de grueso calibre en la tercera conquista consecutiva de la copa. Eso parecía cada vez más claro y sólo podía ser rebatido, concluía el texto en gran estilo, «por gente de poca visión, poca luz y poca fe».

Fragmento de «El regate«, de Sergio Rodrigues. Anagrama, 2014.

 

 

Imagen de www.mercafutbol.com