27 de enero de 1994: Granada – Barbados y «Fútbol. La novela gráfica»

 

 

Hoy, 27 de enero, se cumplen 22 años de uno de los partidos más surrealistas, increíbles, curiosos y alucinantes que se recuerden. Curiosamente, a toda esa retahíla de calificativos hay que añadir otro: el de ‘desconocido’. Y es que, sorprendentemente, uno de los encuentros de fútbol más estrambóticos que jamás se hayan celebrado no es especialmente conocido. ¿La causa de ello? Seguramente, el nombre de los contendientes: Granada y Barbados.

El caso es que en la primera edición de la Copa del Caribe celebrada en 1994, el día 27 de enero tocó enfrentarse a las selecciones citadas. En la clasificación, ambos equipos estaban separados por un gol a favor de los de Granada, la cual cosa obligaba a Barbados a ganar el partido por una diferencia de al menos dos goles, para poder acceder a la fase final.

El problema –y aquí radica la causa del inesperado desenlace del partido- es que el torneo tenía dos reglas un tanto especiales. La primera, que ningún partido podía terminar en empate. En caso de que eso ocurriera, se disputaría una prórroga en la que se aplicaría el “gol de oro”. Es decir: el primero en marcar ganaba el partido.

La segunda regla era que ese “gol de oro” valdría doble. Quien marcara en la prórroga tras un 0 a 0 acabaría ganando por 2 a 0. Si era tras un 1 a 1, el resultado final sería de 3 a 1. Etc. Esa circunstancia, lo habéis adivinado, podía acabar repercutiendo en el global de goles a favor y en contra en la clasificación final.

El partido más bizarro de la historia del fútbol

El caso es que en el minuto 82 de partido Barbados ganaba por 2 a 0, lo que les permitía superar el gol de diferencia que Granada les llevaba. Pero hete aquí que un minuto después, en el 83, los granadinos marcaron el 2 a 1, lo que volvía a dar la clasificación a estos últimos. ¿Y qué sucedió entonces?

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Lo que ocurrió a partir de aquel momento es lo que se explica en innumerables páginas que podéis encontrar en la red. Aunque a mi, una de las que más me gusta es la que acabáis de leer, procedente de esa obra imprescindible para los amantes del fútbol y la literatura que es “Fútbol. La novela gráfica”, escrita por Santiago García, ilustrada por Pablo Ríos y publicada por Astiberri Ediciones.

Los mismos autores, vale la pena recordarlo, del cómic “El portero”, editado por la Fundación del Athletic de Bilbao con motivo de la edición del “Letras y fútbol” celebrado el pasado noviembre.

El Portero

Como decía, una historia alucinante que descubrí gracias a ese volumen, y en el que hice algún otro descubrimiento más del que ya os hablaré cuando llegue el momento. En este enlace tenéis un magnífico artículo sobre «Fútbol. La novela gráfica«.

Mientras tanto, disfrutar con una curiosa explicación de lo sucedido durante el Granada – Barbados de 1994.

24 de enero, las matemáticas y el millón de hinchas tolerantes

 


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El mundo ultra. Los radicales del fútbol español” (Temas de Hoy, 2005) y “Tolerància zero. La violència en el futbol”, (Angle Editorial, 2006), ambos de Carles Viñas, “Juego sucio. Fútbol y crimen organizado”,de Declan Hill (Alba, 2010), “Niños futbolistas”, de Juan Pablo Meneses (Blackie Books, 2013), “FIFA Mafia”, de Thomas Kistner (Córner, 2015), “Heysel”, de Armand Company (3i4 Edicions, 2015), “Hooligan”, relato de Jordi de Manuel, el monográfico sobre los radicales en el fútbol de la Revista Panenka

Son ejemplos de libros que se ocupan de la cara más oscura del fútbol, el reverso del espacio que nos ofrecen los focos, las profundidades de la fauna abisal que casi nunca emerge a la superficie. Este es el territorio de la explotación, de las apuestas ilegales, de las trampas y la corrupción. Y, por supuesto, de la violencia de los radicales.

Aunque el artículo de hoy esté regido por una visión tan catastrófica, no todo está perdido. Afortunadamente, la literatura futbolera no solo sirve para mostrarnos la parte más tenebrosa del universo futbolístico, sino que también puede venir en nuestro auxilio para proporcionarnos la solución a algunos de tan graves problemas. Por ejemplo, el de la violencia en las gradas.

Imagen de www.ateniesi.it

Es así como hoy, 24 de enero, puede significar el final de los conflictos y la agresividad en los estadios, y el inicio de una nueva era de tolerancia, deportividad, diversión y fair play

La solución, es cierto, quizá esté cogida con pinzas. Pero ante la resolución de determinados problemas uno se agarra, si hace falta, a un clavo ardiendo. El caso es que la literatura futbolera nos ofrece un arma para combatir la conflictividad de los aficionados, mediante la invención de una grada un tanto especial: la “tribuna tolerancia”.

La salvación al enigma la encontramos en “Fútbol pensado”, un original libro cuyo autor es Edgardo Broner en el fútbol se convierte en acertijo, y en el que las rabonas, las bicicletas y las elásticas no se hacen con las piernas, sino con el cerebro.

Se trata de un libro en el que se proponen hasta 86 preguntas relacionadas con diferentes aspectos futbolísticos -reglamento, incidencias, curiosidades, etc.- y que son una original aproximación a este juego de una manera diferente. Una propuesta con la que además de aprender se mueve el balón… digo el cerebro, y permite que el juego -nunca mejor dicho- se siga desarrollando en las páginas de un libro.

Imagen de www.borussia.blogspot.com

Uno de los desafíos de ingenio que se plantean en el libro tiene que ver, justamente, con el asunto que tratamos. El planteamiento es el siguiente:

¿Quiénes de ustedes tienen un amigo hincha de Boca y otro de River capaces de ver un partido juntos, respetándose y sin insultar?”, preguntó comenzando su exposición el sociólogo y matemático Alonso Paz. Algunos dudaron, pero finalmente todos los presentes levantaron la mano.

“Si eso es cierto, entonces está resuelto el problema de la violencia en los estadios argentinos”, anunció entre las exclamaciones de asombro. “La propuesta es organizar superclásicos todos los días a partir del 5 de enero. El primer día habrá solo 2 espectadores, por ejemplo mis dos amigos. A cada uno se le darán 2 entradas para que inviten para el día siguiente a otros 2 amigos tolerantes. Ya irán 4 personas. Y se repetirá el mismo procedimiento cada día”, remató Paz.

“Esto es una burla, irrumpió indignado el dirigente Atilio Vendetutti. No nos vamos a pasar meses jugando partidos para 10 tipos”. El sociólogo lo miró fijo, tomó un sorbo de mate cocido y retrucó: “Antes de fin de enero necesitarán un estadio para un millón de espectadores”.

¿Qué día se jugaría el clásico para 65 mil hinchas tolerantes?

¿Qué día hará falta un estadio para un millón de hinchas tolerantes?

Imagen de www.mundodeportivo.com

Planteado el problema matemático, la solución se nos ofrece justamente hoy, 24 de enero, un día que podría convertirse en histórico si, tal y como describe la secuencia numérica que resuelve el problema, nos encontramos ante la fecha en la que la tolerancia habría invadido los estadios y las conciencias de los aficionados.

¿Y qué operaciones matemáticas nos conducen a tal conclusión? Veamos.

Si partimos de que la secuencia de espectadores (tolerantes, no lo olvidemos) que asistirá cada día al partido, comenzando el 5 de enero, es de 2, 4, 8, 16, 32, 64,… (es decir, 21, 22, 23, 24, 25, 26, …,) llegaremos al resultado de que el día 24 de enero, es decir, hoy, el número de espectadores será de 220 = 210 x 210 = 1.024 x 1.024 = ¡1.048.576!

¿Qué día hará falta un estadio para un millón de hinchas tolerantes? El 24 de enero. Tal día como día.

Una fecha idónea para comenzar a trabajar en la construcción tanto del edificio como del millón de hinchas tolerantes.

Futbol pensado Edgardo Broner

23 de enero, Matthias Sindelar y «Fuera de juego» de Fabrizio Silei. Barbara Fiore Editora

 

 

Es el día del partido.

Marcus y su padre entran en el estadio Prater, donde no cabe un alfiler, agarrados de la mano para no perderse.

En el palco de las autoridades, entre marchas y anuncios de la propaganda, se sienta, imponente, el jefe del deporte de la Alemania nazi.

La cámara filma cuanto ocurre el gran día para recuerdo de la posteridad. Naturalmente, los periódicos dan como favorita a Alemania.

El padre de Marcus lleva consigo la bandera rojiblanca del Wunderteam con el escudo austríaco del águila.

Hoy, 23 de enero, se cumplen 77 años de la prematura muerte de Matthias Sindelar (10 de febrero de 1903 – 23 de enero de 1939), con tan solo 35 años y en extrañas circunstancias. También llamado el “Mozart del fútbol” por su gran elegancia sobre el terreno de juego, está considerado el mejor futbolista austriaco de todos los tiempos, estando también su figura asociada al rechazo al nazismo, ante el que mostró su oposición en un histórico episodio desarrollado en un partido de fútbol.

Nacido en Viena, su trayectoria deportiva se inició en el Hertha, pasando posteriormente al Austria de Viena, donde ocupó la posición de delantero centro. Había comenzado a jugar al fútbol de joven en el barrio obrero al que su familia se trasladó en busca de una mejor vida, y ya en aquella época fue merecedor de otro curioso apodo: “Hombre de papel”, por su habilidad para colarse entre los defensas rivales.

Matthias Sindelar fue uno de los mejores jugadores de la Europa de los años 30, además de liderar uno de los grandes equipos de la historia del fútbol: el Wunderteam, pionero de lo que después se llamó “fútbol total”.

Aquella selección fue capaz de vencer a la alemana en dos ocasiones, siéndole birlado el Mundial de 1934 tras un parcial arbitraje contra Italia. Un equipo de un potencial extraordinario que además revolucionó el mundo del fútbol desde un punto de vista táctico gracias a la visión táctica de Hugo Meisl, su entrenador.

– Papá, ¿iremos al estadio este domingo?

– ¡Tú solo piensas en la pelota! –le reprocha su madre-. ¡En lugar de cabeza tienes un balón!

– No lo sé… -contesta el padre, indeciso-. Será el último partido… Después se acabó el Wunderteam, se acabó Austria… solo quedarán los nazis.

Aquel equipo, además de éxitos futbolísticos, vivió un histórico episodio de rechazo al nazismo con Sindelar de protagonista, un gesto de dignidad y valentía que es el eje central del álbum “Fuera de juego”. Escrito por Fabrizio Silei, con ilustraciones de Maurizio A. C. Quarello y publicado por Barbara Fiore Editora, se trata de un libro que describe aquel suceso.

Nos encontramos en 1938. Tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, se programa un amistoso entre las selecciones de los dos países como forma de bienvenida a la integración de los jugadores austriacos al equipo alemán. El partido se disputará el 3 de abril de 1938 en el Estadio Prater de Viena.

A través de un hijo y su padre, que asisten como espectadores al encuentro, seguimos el hilo de los acontecimientos, desde la ilusión del niño por ver a su ídolo hasta el gesto de oposición de oposición de Sindelar ante al régimen nazi. Una decisión cuyas consecuencias serán terribles para él.

Con unas ilustraciones de gran plasticidad y realismo “Fuera de juego” recorre aquellos trágicos días de la historia europea a través del gesto de valentía de uno de los grandes del fútbol europeo. Como leemos en la sinopsis, Sindelar se atrevió a decir “No” a “aquello que le parecía injusto, manifestando con sus goles y su actitud su rechazo a un régimen político basado en la destrucción de aquellos que pensaban diferente”.

Marcus hojea sus recortes sobre la gesta del Wunderteam, el equipo fantástico. Austria-Hungría: 8-2. ¡Qué día! Austria-Inglaterra: recuerda el magnífico gol marcado por Sindelar en esa ocasión.

Viena estalló como un río desbordado, llevando a hombros a su campeón, EL MÁS GRANDE DEL MUNDO.

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FICHA TÉCNICA

Título: Fuera de juego. Matthias Sindelar, un héroe de su tiempo

Autor: Fabrizio Silei

Ilustraciones: Maurizio A.C. Quarello

Editorial: Barbara Fiore, 2013

Formato: 31 cm., 40 páginas, ilustrado

Encontraréis un interesante artículo sobre el episodio descrito en el libro que fue publicado por el diario El País en este enlace.

Y también encontraréis numerosos vídeos sobre Matthias Sindelar y el Wunderteam en YouTube. Uno de ellos es el que podéis ver a continuación, y cuyo título no podía ser más adecuado para hablar del «Mozart del fútbol«: «Sindelar en Do mayor«.

18 de enero y «El milagro de Castel di Sangro», de Joe McGinniss. Contra Editorial

 

 

“En 1994 viajé a Italia persiguiendo una recién inaugurada pasión. La primera semana de diciembre, cogí un tren de Padua a Roma, donde cuatro después mi nuevo amigo Alexi Lalas iba a jugar al fútbol”.

 

Así comienza el prólogo de “El milagro de Castel di Sangro”, sin duda una de las mejores lecturas para saltar al terreno de juego del fútbol y la literatura. Escrita en 1999 por Joe McGinnis, y publicada a finales de 2014 por la Editorial Contra, se trata de un libro en el que se describe el nacimiento de una pasión que cambiaría la vida del autor.

En la sinopsis del libro leemos:

 

EL MILAGRO DE CASTEL DI SANGRO

UN CUENTO DE PASIÓN Y LOCURA
EN EL CORAZÓN DE ITALIA

Joe McGinniss

Durante el Mundial de fútbol de 1994 celebrado en EE. UU., en Joe McGinniss, contraviniendo la histórica desidia norteamericana hacia el fútbol, nació una pasión que cambiaría su vida. Descubrió las emociones exacerbadas que mueve este deporte, descubrió el calcio italiano y sucumbió ante la clase y el estilo de Roberto Baggio, que brilló y fracasó en aquel Mundial a partes iguales.
Poco después, siendo ya un converso al balompié en toda regla, supo de la gesta de un pequeño equipo de una población de apenas cinco mil habitantes perdida en medio de los agrestes Abruzos italianos. El Castel di Sangro Calcio hizo realidad una proeza inaudita: pasó en pocos años de las profundidades de la liga amateur —Campionato Promozione, Terza Categoria— a la Serie B de la liga profesional (el equivalente a la Segunda División española). El coraje, talento y arrojo de un equipo de jóvenes liderados por el aguerrido y brutal Osvaldo Jaconi logró un hito que pasaría a los anales de la historia del fútbol.
McGinniss quiso inmortalizar aquella increíble hazaña y se trasladó al pequeño y gélido pueblo para dar cuenta de la gloriosa temporada 1996-1997 del Castel di Sangro, que tendría que enfrentarse a algunos de los mejores combinados del fútbol italiano.
El milagro de Castel di Sangro es el retrato de esa temporada épica, y es probablemente uno de los libros que mejor ha capturado la pasión del fútbol. A partir de un retrato casi felliniano de los personajes —los jugadores, el entrenador, los habitantes del pueblo, la oscura organización que controla el equipo, con actividades paralelas propias de la mafia—, McGinniss construye un fresco coral memorable, teñido de alegría, desolación, misterio,
crimen, muerte y todo el drama que destila el fútbol en estado puro.

 

Imagen de www.klear.com

 

Cualquier día es bueno para introducirse entre las páginas de esta apasionante historia. Por ejemplo, hoy mismo, 18 de enero, y viajar en el tiempo hasta otro 18 de enero, el que encontramos reflejado en el libro de la siguiente manera:

Llegué de vuelta a Roma el 18 de enero, un sábado. Christian vino a buscarme al aeropuerto. La primera pregunta que le hice fue cómo. ¿Cómo aquel conjunto de mediocridades desconsoladas, abatidas, sin Lotti, se había transformado en un equipo capaz de vencer al Lecce, a la Salernitana y al Génova en dos semanas?

                – Es Pippo y Danilo, Joe. Ellos es la causa.

                – ¿Qué quieres decir?

                – Sus espíritu. Nos levantas a todos. Los jugadores dicen: «Tenemos ahora el recuerdos de Pippo y Danilo, y a esto debemos dar todo nuestro cuore», ¿no? «No podemos hacer el disonore de sus nombres.»

                – ¿Quieres decir que los han inspirado?

                – Inspirati, si. ¿Recuerdas cuando Giuseppe escribes «tenemos el jugador número doce ahora porque Joe es vuelto»? Bueno, no seas insulto, pero con Pippo y Danilo es la veritad, no las tonterías de Giuseppe. Y ahora tenemos no el jugador número doce, sino el número treces, Pippo y Danilo. Cada partido dedica a ellos, así que cada partido nosotros ganamos porque ispirano a nosotros desde paradiso.

                Esperé el guiño de Christian y su sonrisa irónica de complicidad, porque aquel joven no era un crédulo inocente. Pero no hubo nada parecido.

                – Somos i lazzarati, Joe –dijo con seriedad-. La muerte de Pippo y Danilo nos ha levantato de los muertos. ¿Crees que yo bromas? Espera, Joe. Mañana verás, en Pescara.

Un libro de lectura imprescindible, que fue uno de los once finalistas en la edición del año pasado del «Libro del año» de la Revista Panenka.

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15 de enero, y el ‘derbi de la calderilla’

 

Imagen de www.lavanguardia.com correspondiente a un derbi de 1929

 

Dejamos atrás la sobredosis de derbis entre Barça y Espanyol de los últimos días. Tres partidos que como acostumbra a suceder en encuentros de estas características suelen estar impregnados de más bronca y polémica que de juego.

Casualmente, en el número 47 de la revista Panenka, dedicado de forma monográfica a los radicales en el mundo del fútbol, encontramos un artículo firmado por Toni Padilla y cuyo título es “Hooligans en blanco y negro”. Se trata de un texto en el que se describe la situación en la Barcelona de los años 20, “ciudad de pistoleros y anarquistas que alumbró también los primeros grupos radicales: la Peña Ibérica, del Espanyol, y la Penya Ardévol, del Barça”.

En el texto aparece una fecha, la del 15 de enero de 1925. Es decir, que se cumplen hoy 91 años de uno de los episodios descritos en el artículo. Un momento inmejorable para que busquéis la revista y os leáis el texto.

El fragmento en el que se cita la fecha es el siguiente:

“Fue el famoso ‘derbi de la calderilla’, llamado así por la cantidad de monedas lanzadas. Fue un auténtico escándalo. Tanto, que el partido no se pudo acabar hasta el 15 de enero de 1925, sin público por orden de las autoridades militares. A partir de ese encuentro la presencia de miembros de la Guardia Civil se dobló cuando jugaban Barça y Espanyol, ya que los miembros de ambas peñas se buscaban. En los años 20, las agresiones a hinchas rivales empezaron a ser constantes”.

Panenka 47

Cuando hayáis acabado (y disfrutado) con la lectura del artículo continuáis con el resto de la revista, que hoy es viernes y tenemos todo un fin de semana de fútbol y literatura por delante.

Aquí tenéis el booktráiler del número 47 de la revista:

5 de enero y Eric Abidal

 

Aquella noche retrocedí en el tiempo hasta el 5 de enero de ese mismo año y me trasladé soñando a la Catedral. El Barça se jugaba el pase a semifinal de la Copa del Rey contra el Athletic. La primera imagen del sueño fue la del gol de Abidal en el minuto 74. Era su primer gol con el Barça. Lo celebró retrocediendo en el campo igual que yo acababa de hacer en el tiempo. Lo vi corriendo para atrás y sacando la lengua como si se burlara del peligro que lo había estado acechando durante todo el partido. Pero el enemigo que lo amenazaba en el sueño no era el Athletic de Bilbao, sino un tumor oculto en el hígado que pretendía derrotarlo. Una amenaza que él aún desconocía. Aquel partido representó mucho para Abidal. Después del enorme esfuerzo alcanzaba la recompensa. Me sentí plenamente identificado con él a lo largo del sueño, porque yo también había de enfrentarme a un enemigo invisible capaz de aniquilar a quien osara ponerse por delante. El sufrimiento también vale para vencer. La noche de San Mamés, al entrar Abidal en el vestuario, los compañeros le hicieron el pasillo. Nadie podía imaginar que al cabo de algunas jornadas iba a ser ingresado en el hospital para extirparle un tumor y que pocos meses después lo mantearían tras reaparecer en el partido de vuelta de la Champions contra el Real Madrid. ¿Será cierto que la vida es sueño?

Fragmento de «Cruce de vidas» de José Antonio Garriga Vela

En «Cuando nunca perdíamos«, Alfaguara, 2011.

Doce meses, doce dorsales: con el número 1, enero

 

Imagen de www.desdemiarea.com

 

Si el calendario fuera un equipo de fútbol, el número 1 lo llevaría el mes de enero. Y enero, en la literatura futbolera, juega más o menos así:

 

El partido que jugamos en campo del Villa, para cuartos de final de la Copa de la Liga en enero del 86, fue uno de los mejores que recuerdo: una fantástica hinchada en un estadio fenomenal, que no visitaba desde que era pequeño; un buen partido y un resultado razonable (1-1 tras una primera parte en la que marcó Charlie Nicholas y un comienzo de la segunda en el que dominamos por completo, con fallos garrafales en sendas ocasiones de Rix y de Quinn). También hubo aquella noche un interesante elemento histórico: el aire gélido de enero, al menos a nuestro alrededor, estaba cargado de humo de marihuana, y fue la primera vez en que de verdad comprendí que existía una cultura de gradería diferente de la mía, aunque sólo empezase a surgir por entonces.

Artículo «Hundido en la miseria» de Nick Hornby, sobre el partido Aston Villa – Arsenal del 22 de enero de 1986. En «Fiebre en las gradas«. Anagrama, 2008.

 

 

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Imagen de www.desmotivaciones.es

17 de octubre: el día de hoy en el terreno del fútbol y la literatura

 

17 de octubre

 

 

El truco funcionaba casi siempre pero un sábado, en un nocturno que jugamos en Villa Regina, un comedido se puso a contar los jugadores y descubrió que teníamos dos tipos con el número siete. Encima Jara estaba haciendo el mejor partido de su vida, se los apilaba a todos y nos servía los goles en bandeja de oro y todo el mundo empezó a fijarse en ese siete que a veces era él y a veces era otro, dos cabezas más alto. Ganamos cinco a tres, pero el Tribunal de Disciplina nos sacó los puntos y casi nos manda al descenso como castigo. Por un tiempo, el Míster paró la mano. Ahora creo que no lo hacía por tramposo sino porque le encantaba ver la pelota cerca de los arcos. Dejaba dos backs y los otros íbamos a buscar el gol. Así tuve a mi lado todo tipo de delanteros, improvisados y profesionales. Estaba el Tuerto López, que era zurdo y del lado derecho no veía nada. Abel Corinto, un buen cabeceador, tan veterano que refería anécdotas del 17 de octubre, cuando jugaba en Temperley y cruzó el Riachuelo para reclamar la libertad de Perón. Juan Cruz Mineo, que le contaba películas al referí para tenerlo distraído. El Lungo Suárez, que tarareaba tangos mientras llevaba la pelota. El Tincho Saldías, que solía abandonar los partidos antes del final porque odiaba que le quitaran la pelota. Si no recuerdo mal era el único jugador del equipo que tenía coche propio.

Fragmento del relato «Peregrino Fernández«, de Osvaldo Soriano, recogido en «Fútbol. Relatos épicos sobre un deporte que despierta pasiones«.

Osvaldo Soriano

Imagen de www.elortiba.org

14 de octubre: el día de hoy en el terreno de juego del fútbol y la literatura

 

14 de octubre

 

 

EL DÍA DE LA GRADUACIÓN

ARSENAL – IPSWICH

14 de octubre de 1972

 

Imagen de www.collectsoccer.com

 

Cuando cumplí quince años ya no era tan bajito: a decir verdad, en mi curso había unos cuantos chavales bastante más bajos que yo. En muchos aspectos fue todo un alivio, aunque implicó un problema que me atormentó por espacio de unas semanas: si de veras quería conservar un mínimo respeto por parte de los demás, ya no podía posponer el paso del Recinto de los Escolares al Fondo Norte, la gradería cubierta que se halla tras una de las porterías y que alberga a los hinchas más escandalosos y más bestias del Arsenal.

Había planeado mi debut con todo esmero. Durante parte de la temporada, había pasado más tiempo contemplando aquella alarmante masa de ruidosa humanida que se situaba a mi derecha que dedicado a contemplar lo que sucedía en el campo, delante de mis narices. Intentaba calcular exactamente adónde podía dirigirme, qué partes me convenía evitar. El partido contra el Ipswich se me antojó la oportunidad ideal: era poco anada probable que los hinchas del Ipswich se propusieran «tomar al asalto» el Fondo Norte, y el público apenas llegaría a los treinta mil, más o menos la mitad del aforo del estadio. Había llegado el momento de abandonar para siempre a los Escolares».

 

Fragmento de «El día de la graduación. Arsenal – Ipswich. 14 de octubre de 1972«, en «Fiebre en las gradas«, de Nick Hornby.

Imagen de www.ebay.ie

 

13 de octubre: un día en el calendario del fútbol y la literatura

 

– 13 de octubre –

 

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Imagen de www.elperiodico.com

 

-¿Qué tiene que ver la Liga con Blancanieves?

Al abrir en casa la caja de cartón Souto se quedó de piedra. Rematando una de las pilas de cromos estaba él mismo con la camiseta del Athletic: «Souto Menaya ‘Botas’. Nacido en San Baskardo, Getxo, el 13 de octubre de 1921. Jugó en el Getxo y el Arenas. Pasó al Athletic de Bilbao en 1942. Metió el gol del triunfo en la Final de Copa contra el Madrid de 1943″.

Con el cromo en la mano y afrontándolo con los ojos Souto pensó entonces que a su naufragio le añadían de propina una mueca de negro humor. «Es como tener delante la cara de un tonto. En su día pondrán el monigote en mi tumba». 

En «Aquella edad inolvidable«, de Ramiro Pinilla. Tusquets Editores, 2012