«L’últim defensa» de Jordi Agut. Stonberg Editorial

 

Coberta L'últim defensa

 

La bota de un futbolista pisando un balón sobre el césped en penumbra, un estadio que se intuye bajo una capa de niebla, un fondo negro con tres agujeros de bala, un proyectil de fuego que sale disparado, y un título en poderosas letras rojas.

Así es, más o menos, la contundente portada de “L’últim defensa” (“El último defensa”) la primera novela del periodista Jordi Agut, que muy pronto podréis encontrar en las librerías publicada por la Editorial Stonberg.

Si a veces una imagen vale más que mil palabras hay que decir que otras veces, esa imagen, además, nos ayuda a identificar ante qué nos encontramos. En este caso, si debemos juzgar a partir de lo que la portada de “L’últim defensa” nos está mostrando la respuesta está clara: novela negra y futbolera. El propio autor, en su blog, ya avanza que la portada del libro describe bastante fielmente lo que sucede en el interior: fútbol y balas, como símbolo de los crímenes que se comenten.

En cuanto al argumento, nos sitúa en abril del 2016.

La Europa futbolística se prepara para poner el punto final a las ligas estatales y a los diferentes campeonatso de clubes antes de afrontar la Eurocopa de Francia del mes de junio. Un vagabundo aparece entonces asesinado en Zagreb, junto al estadio Maksimir, tras la disputa de un partido entre el Dinamo y el Rijeka. Aunque aparece una acción aislada, la reivindicación de sus autores deja claro que están a punto de comenzar tres días de muerte.

George Mitchell, un agente británico trasladado a la sede central de la Interpol de Lyon, cuyo pasado reciente está marcado por el fracaso en su lucha contra las apuestas en el fútbol, se verá inmerso en una investigación que pasará por once ciudades europeas. Se trata de aquellas en las que un desconocido grupo terrorista amenaza con atentar. El fin de semana se convertirá en una persecución entre las policías de medio continente, que intentarán evitar que se produzcan más víctimas, y los delincuentes, siempre un paso por delante.

L’últim defensa” hace un recorrido por momentos culminantes de la historia de la Eurocopa como pretexto para resolver un caso que no solo afecta al fútbol internacional, sino que amenaza con desenterrar los fantasmas del protagonista.

Se trata, sin duda, de un argumento que promete una gran propuesta para los amantes de la novela negra y del fútbol, y que viene a sumarse a otras obras del género como “El delantero centro fue asesinado al atardecer» de Manuel Vázquez Montalbán, “Mercado de invierno” de Phillip Kerr. o incluso «L’espasa d’Al·là» de Jordi Calvet. Además, el libro viene acompañado con un prólogo del periodista Francesc Garriga, a quien precisamente escucho muchas noches, puesto que es el actual presentador del programa deportivo de Catalunya Ràdio “El Club de la Mitjanit”.

Imagen de www.lamitadmas1.net

De momento, habrá que esperar aún unos días para poder leerla. La presentación oficial de la novela está programada para el próximo 11 de diciembre en la Biblioteca del Casino de Manresa.

Sin duda, una novela cuya publicación es una gran noticia para los amantes del fútbol y la literatura. Así que tomar nota, ahora que llegan las navidades y hay que ir pensando en los libros que les pedimos a los Reyes Magos.

Letras y fútbol: Athletic Club de Lectura

 


Letras y fútbol - copia

 

Los afortunados que estos días se encuentren en Bilbao tienen una cita con la sexta edición de «Letras y fútbol«, una serie de encuentros organizados por la Fundación del Athletic Club de Bilbao en los que todo el protagonismo lo tiene el fútbol y la literatura.

A partir de hoy lunes y hasta el próximo viernes la Sala Rekalde de Bilbao reunirá a escritores, artistas, periodistas y otros creadores que de una manera u otra han establecido en algún momento puentes entre el balón y el mundo de la cultura.

 

Letras y fútbol - 2 - copia

 

Se trata de una interesantísima propuesta que dará comienzo esta tarde con «Jokoz Campo«, la última producción de la compañía Borobil Teatroa, una sátira sobre el mundo del fútbol base interpretada por tres actores (Joseba Apaolaza, Asier Hormaza y Asier Sota) que hacen reflexionar, sin parar de reír, sobre muchos comportamientos que se dan en este deporte.

El texto original es de Mikel Pagadizabal, Nagore Aramburu y Anartz Zuazua, con la colaboración de Arantxa Iturbe y la dirección de Anartz Zuazua.

Imagen de www.donostiakultura.com

 

Y a partir de mañana, más propuestas.

 

PROGRAMA 2 NOVIEMBRE - copia

«Pantera negra», de Joan Gols i Camp (alter ego de Jordi de Manuel). Proa, 2004

 

 

Un día, el escritor Jordi de Manuel recibe un misterioso sobre de parte de un tal Joan Gols i Camp. En su interior, un disquete con un único archivo en el que el autor explica que un día, tras ser el afortunado acertante de una quiniela, decide dejarlo todo para dedicarse a su pasión, el fútbol, pero haciéndolo de una manera especial: conociendo sus escenarios y a sus protagonistas.

Tras una experiencia mística en el campo del Athletic de Bilbao (en la Catedral, como no podía ser de otra manera) decide escribir el libro que tenemos entre las manos. Se trata de una obra dividida en once fábulas y cuya estructura nos permite leerla como si estuviéramos leyendo un auténtico partido de fútbol: ‘Avantmatx’ (previa del partido), ‘Escalfament’ (calentamiento), ‘Primera part’, ‘Mitja part (Descans)’, ‘Segona part’ (segunda parte), ‘Pròrroga i penals’ (prórroga y penaltis) y ‘Bany i massatge’ (baño y masaje).

“Dues hores després, quan duia llegida la primera part i el descans, vaig adornar-me, amb la certesa aclaparadora pròpia dels descobriments, que aquell document –aquell “partit”- era una càrrega de profunditat contra un fet que ens ha vingut imposat, un fenomen que s’immisceix sense permís a les nostres vides tan bon punt arribem al món.

(“Dos horas después, cuando llevaba leídas la primera parte y el descanso, me dí cuenta, con la abrumadora certeza propia de los descubrimientos, que aquel documento –aquel “partido”- era una carga de profundidad contra un hecho que nos ha sido impuesto, un fenómeno que se inmiscuye sin permiso en nuestras vidas nada más llegar al mundo”).

Jordi de Manuel en el “Prólogo”

Lev Yashin: imagen de www.lcdjuanfutbol.com

Esta es la futbolística estructura que encontramos en “Pantera Negra”, el libro que Jordi de Manuel decide hacer público con el material recibido de Joan Gols i Camp. Un libro publicado en el 2004 por la Editorial Proa y que fue premiado con el VII Premi Literari de Prosa de Ficció de l’Ajuntament de Sant Just Desvern. Once relatos que constituyen una magnífica aproximación a las posibilidades del fútbol como materia literaria.

Hay quien aún piensa que bajo la zona que con mayor intensidad iluminan los libros que hablan sobre fútbol tan solo encontraremos historias sobre partidos, sobre jugadores, sobre equipos y, en última instancia, sobre goles. Que más allá de las líneas que delimitan el terreno de juego de la literatura futbolera la atractiva alfombra del césped se queda sin semillas y ya no encontraremos más que aridez.

Por suerte, quienes hemos sido inoculados por el virus del fútbol y la literatura sabemos que eso no es así. Que el fútbol es un rico, complejo y variado universo en el que la creatividad literaria asoma cada vez más a menudo. Y la colección de relatos de “Pantera negra” es una demostración de ello, puesto que lo que va emergiendo entre sus páginas es una original aproximación a este mundo desde inesperadas y sorprendentes perspectivas.

“Per això vaig plantejar el text com una gran final, i el vaig dividir en les parts d’un partit. Vaig trobar que era la manera de retre un modest homenatge a les meves dues passions: el futbol i la literatura».

(Por eso planteé el texto como una gran final, y lo dividí en las partes de un partido. Me pareció que era la manera de rendir un modesto homenaje a mis dos pasiones: el fútbol y la literatura)

Joan Gols i Camp, en “Avantmatx” (“Previa del partido”)

Imagen de www.victorcalleporteros.blogspot.com

Tal y como podemos leer en la contraportada del libro, por las páginas de “Pantera negra” desfilan “señoras de la limpieza de los vestuarios, linieres y árbitros apalizados, jugadores acabados, abuelos de hooligans de nueve años, políticos rejuvenecidos, mossos d’esquadra encargados de la vigilancia de los estadios, entrenadores incomprendidos y amas de casa que están hasta el gorro de todo”. Por si fuera poco, también encontramos una historia llena de erotismo y sexo, los extraños negocios que se cuecen en las tribunas de los estadios e incluso un crimen en un vestuario.

Y todo ello con el nexo común del personaje que da título al libro, ‘Pantera Negra’, el portero de fútbol más genial de los últimos tiempos, quien actúa como vínculo de la mayoría de los relatos y a quien vamos encontrando como si estuviera practicando su juego preferido de la infancia: la xarranca (la rayuela).

Una xarranca, por cierto, que se convierte en la portada de “Orsai”, otra recopilación de relatos futboleros de Jordi de Manuel en los que también aparece el personaje de Pantera Negra.

“L’encontre estava a punt de començar. L’androide que feia d’àrbitre realitzava el sorteig de camp amb els capitans. Els encarregats de manteniment s’afanyaven a acoblar els liniers, dues petites esferes que corrien per uns rails paral·lels a cada banda del camp. Cada jutge de banda estava equipat amb un sistema de sensors fotoelèctrics que enviaven informació sense parar al cervell positrònic del col·legiat. La transmissió i el processament de dades es realitzava en nanosegons”.

(“El encuentro estaba a punto de comenzar. El androide que hacía de árbitro realizaba el sorteo de campo entre los capitanes. Los encargados del mantenimiento se apresuraban a acoplar los linieres, dos pequeñas esferas que corrían por unos raíles paralelos en cada lado del campo. Cada juez de banda estaba equipado con un sistema de sensores fotoeléctricos que enviaban sin cesar información al cerebro positrónico del colegiado. La transmisión y el procesamiento de datos se realizaba en nanosegundos”).

Fragmento de “Llotja” («Tribuna»).

Me gusta particularmente este juego de “paredes literarias” (de hecho, se trata de una de las secciones que hace tiempo introduje en este blog, y tengo pendiente de publicación un artículo al respecto), de combinaciones entre relatos, puesto que añaden matices y enriquecen la trama y permiten complementar el contenido.

Además, su autor demuestra un gran conocimiento de los entresijos del mundo del fútbol, especialmente del correspondiente a una época en la que existían unos gestos que hoy día han desaparecido, como la línea que dibujaban los porteros en su área al inicio de cada encuentro, un curioso ritual al que el cambio en las superficies (hierba artificial por tierra) ha hecho desaparecer por completo.

Portada Pantera negra

Así, mediante fugaces apariciones desde diferentes y múltiples perspectivas, Pantera Negra hace de palanca de una rica intertextualidad que llena de lectura de líneas de pase que generan continuas oportunidades de gol. En el relato “Crim al vestidor blanc-i-blau” (“Crimen en el vestuario blanquiazul”) aparece un personaje, Dariusz Kandinsky, cuyo nombre remite claramente al mundo del arte y, más en concreto, a la abstracción. Pero mi sensación es que “Pantera Negra” tiene más de cubista que de abstracto, por su intención de acercarse a situaciones con continuos puntos de conexión pero llegando hasta ellas desde puntos diferentes.

“Mira que en veig de partits al llarg de l’any –arran de gespa-, però no m’acaba de fer el pes, aquest esport. El trobo poc organitzat, massa anàrquic: li manca ordre i disciplina. En canvi, al meu company, l’Arnau, li encantava. “

(“Mira que llego a ver partidos a lo largo del año –a pie de césped-, pero no me acaba de convencer, este deporte. Lo encuentro poco organizado, demasiado anárquico: le falta orden y disciplina. En cambio, a mi compañero Arnau, le encantaba”).

Fragmento de “Mosso”

Imagen de Ramón Masats

El personaje de Pantera Negra también me ha hecho pensar que quizá nos encontramos ante una especie de Bartleby futbolero, por su continuo preferir estar en un algún lugar diferente al de una portería de fútbol y haciendo algo distinto a intentar detener balones. Sin embargo, a Pantera negra lo encontramos en los diferentes escenarios que dibujan los relatos del libro, siempre en torno a un estadio de fútbol. Si pudiéramos preguntarle, seguramente respondería que “preferiría no estar en ellos”, cosa que afortunadamente no sucede, puesto que su presencia continua a lo largo de las páginas del libro nos permiten disfrutar de un auténtico festival de literatura futbolera.

Estamos, en definitiva, ante un catálogo de originales aproximaciones al mundo del fútbol, desde perspectivas diferentes a las habituales, demostrando que la galaxia balompié puede ser una gran fuente de material literario.

Imagen de www.interartive.org

También hay una interesante componente profética en muchos aspectos de los relatos a los que el tiempo parece haber ido dando la razón o, cuando menos, parece que la tendencia irá por lo que en algunos casos se describe. Me refiero, por ejemplo, a la referencia en algún relato a las plataformas digitales y su influencia en el aforo de los estadios, a las posibles introducciones de nuevas normas en los partidos, o la situación de algunos relatos en fechas futuras. Se percibe de esta manera en el libro (publicado el 2004) que el autor es alguien muy cercano al mundo de la ciencia ficción (hay una referencia a “Fundación” de Isaac Asimov) apareciendo incluso la SCCF en una de las historias.

“No em sap greu confessar que durant els meus viatges vaig llegir molt, ni m’avergonyeix reconèixer que vaig fruir més amb novel·les de lladres i serenos, amb relats eròtics i amb narracions futuristes de ciència-ficció que amb cap altra cosa (fins i tot vaig entrar a formar part de la SCCFF, la societat catalana de ciència-ficció i fantasia, un ens virtual de dimensió summament fractal).

(“No me cuesta confesar que durante mis viajes leí mucho, ni me averguenza reconocer que disfruté más con novelas de ladrones y serenos, con relatos eróticos y narraciones futuristas de ciencia ficción que con ninguna otra cosa (incluso entré a formar parte de la SCCFF, la sociedad catalana de ciencia ficción y fantasía, un ente virtual de dimensión sumamente fractal”).

Joan Gols i Camp en «Avantmatx«

 

Imagen de www.colgadosporelfutbol.com

“Un dels entrenadors havia demanat temps mort, una regla del bàsquet que havien plagiat feia temps per al futbol. Durant un parell de minuts els jugadors descansaven i mitjançant el xip de comunicació que tots duien implantat al clatell rebien instruccions dels tècnics (que es trobaven a uns quants metres per sobre d’ells a les cabines mòbils).”

(“Uno de los entrenadores había pedido tiempo muerto, una regla del básquet que habían plagiado hacía tiempo para el fútbol. Durante un par de minutos los jugadores descansaban y mediante el chip de comunicación que todos tenían implantado en la nuca recibían instrucciones de los técnicos (que se encontraban a unos cuantos metros por encima de ellos en las cabinas móviles”).

 

Imagen de www.dw.com

Y todo ello aderezado con continuos toques de humor y con una crítica velada al mundo del fumbol frente al del auténtico fútbol.

“- A tu el que t’agrada no és el futbol, Florenci, a tu el que et fascina és el fumbol. Si no hi hagués tele, ni públic, ni cervesa, ni ganchitos, ni diaris esportius, ni Futbolnotícies, ni àrbitres per insultar, ni travesses, ni derbis, ni xats a FutbolNet, ni discussions amb els companys de la feina, ni eterns rivals, ni cracks que després fan figa, ni declaracions intel·ligents de directius, entrenadors i jugadors –ironitzà-. Si no hi hagués tot això, Florenci, series incapaç de gaudir d’un bon partit de futbol. No saps res de res d’aquest esport, ja no el pots reconèixer sense la merda que l’envolta –l’acusà ella amb la vena del coll inflada”.

(“- A ti lo que te gusta no es el fútbol, Florencio, a ti lo que te fascina es el fumbol Si no hubiera tele, ni público, ni cerveza, ni ganchitos, ni diarios deportivos, ni Futbolnotícias, ni árbitros a los que insultar, ni quinielas, ni derbis, ni chats en FutbolNet, ni discusiones con los compañeros de trabajo, ni eternos rivales, ni cracks que después se derriten, ni declaraciones inteligentes de directivos, entrenadores y jugadores –ironizó-. Si no hubiera todo eso, Florencia, serías incapaz de disfrutar de un buen partido de fútbol. No sabes nada de nada de este deporte, ya no eres capaz de reconocerlo sin toda la mierda que lo envuelve –lo acusó ella con la vena del cuello hinchada.”).

Fragmento de «Fins al barret» («Hasta el gorro«)

Carlo Carrá - Partido de fútbol

«Partido de fútbol», de Carlo Carrà (1934). Imagen de http://arelarte.blogspot.mx/2010/07/arte-y-deporte-homenaje-al-futbol.html

 

Un partido, en resumen, que se devora y en el que el tiempo de juego transcurre volando, por lo que nada más escuchar el pitido final nos entran ganas de rebobinar para revivir de nuevo las mejores jugadas del encuentro, que son muchas.

Y es que, como explica Jordi de Manuel en el prólogo a “Pantera Negra”:

“… som en una immensa pilota, dins la xarxa d’una porteria de dimensions incommensurables)”.

(«…nos encontramos en una inmensa pelota, dentro de la red de una portería de dimensiones inconmensurables»).

IMG_20151022_135441 - copia

MÁS INFORMACIÓN

En los siguientes enlaces encontraréis más información sobre el autor y su obra literaria relacionada con el fútbol.

  • Entrevista en L’Illa dels Llibres tras la presentación de «Orsai«, otra colección de relatos con el fútbol como temática principal.
  • Una aproximación al extraño Joan Gols i Camp.
  • Página dedicada a «Pantera negra» en la web del autor con enlaces a las reseñas publicadas en diferentes diarios.

 

IMG_20151022_135314 - copia (2)

Fútbol, bibliotecas y el dorsal 796.332

 

 

Desde 1997, cada 24 de octubre se conmemora en España el Día de la Biblioteca, promovido por la Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil y apoyado por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, incendiada en 1992 durante el conflicto balcánico.

Para los amantes del fútbol y la literatura, estadios y bibliotecas son dos de los espacios en los que dar rienda suelta a sus pasiones. Cuando las luces se apagan, los vestuarios quedan vacíos y las gradas del campo se convierten en un desierto el colectivo de aficionados al fútbol que además son apasionados lectores tienen en la biblioteca un refugio seguro.

Publicación2

Es el lugar en el que pueden continuar alimentando su pasión futbolera, haciéndolo desde otra perspectiva, la de la lectura que explica, interpreta e imagina lo que ha sucedido sobre el terreno de juego.


Publicación3 Publicación4

Por eso, es justo homenajear desde un punto de vista futbolero a esos lugares hacia los que peregrinar en busca de alimento en forma de libros que tratan de lo que tanto nos apasiona. Y por eso, sería una gran idea que un día el universo futbolístico rindiera un merecido homenaje al mundo de las bibliotecas, un espacio en el que el fútbol tiene su propio dorsal: el 796.332.

DSC_1557 - copia

Ese número perteneciente a la Clasificación Decimal Universal, es el correspondiente al fútbol. Y cada vez que vayáis a una biblioteca buscando libros sobre fútbol lo que debéis hacer es buscar ese número mágico: esa combinación de cifras es la clave que abre la cueva de los tesoros, la caja fuerte de los libros sobre fútbol.

DSC_1550 - copia

Así que, ¿por qué no promover una campaña de fomento de la lectura desde el terreno de juego, desde las camisetas de los jugadores, y que un día saltaran al campo con el número 796.332 en la espalda? Es una propuesta que desde este modesto espacio lanzo a la UEFA, la FIFA, la Federación Española de Fútbol o a quien quiera recogerla.

Publicación1

En resumen, que podría decirse que las bibliotecas son el nexo de unión de las dos caras de la moneda formada por fútbol y literatura. Y si hablamos de fútbol, literatura, estadios y bibliotecas, tendremos que hacer referencia al Estadio Pascual Guerrero de Cali (Colombia), el primero de Latinoamérica que dispone de… una biblioteca pública de deporte.

Sí, sí. Habéis leído bien: un estadio de fútbol con una biblioteca en su interior.

Imagen de www.bibliotecanacional.gov.co

Imagen de www.bibliotecanacional.gov.co

En la página web de Periodismo sin Afán y también en la de la edición colombiana del diario El País podéis ampliar la información sobre este equipamiento.

Imagen de www.elpais.com

 

La obra fue impulsada desde el Ministerio de Cultura, la Fundación Carvajal y la Alcaldía de Cali. Dispone de un área de 650 metros cuadrados y está ubicada en el ala norte de la tribuna oriental del Estadio. Entre sus objetivos principales, como no podía ser de otra manera, está el de acercar a los amantes del deporte a la lectura, disponiendo de un fondo de 2.500 libros y revistas actualizadas y 7 millones de libros virtuales.

La biblioteca está dividida en dos espacios. El primero tiene una capacidad para 80 niños de hasta seis años de edad, existiendo unos nichos para que puedan leer con sus padres, cuatro ordenadores con acceso a Internet, cuatro televisores, un proyector y libros especializados en una estantería baja, además de balones de fútbol y bolas de golf y béisbol, entre otros objetos relacionados con el deporte.

Imagen de www.caliescribe.com

El otro espacio es el juvenil, con capacidad para 100 niños, con una sala de lectura, mesas para ordenadores y tres grandes espacios de estantes con libros relacionados con las diferentes disciplinas deportivas, donados por el Ministerio de Cultura y la FIFA.

Las dos áreas tienen pisos de vinilo antideslizante para que los niños puedan estar incluso en calcetines o descalzos, y su ambiente interior permanece con temperatura climatizada y aire acondicionado.

Y para terminar una curiosidad para que no os vayáis a dormir sin haber aprendido algo nuevo. ¿Sabéis porqué se llama este estadio Pascual Guerrero? Pues porque ese es el nombre de un señor que en el año 1935 cedió unos terrenos a cambio de que se construyera en ellos un estadio.

Y ahora, la buena: ¿sabéis cuál era la profesión de Pascual Guerrero? Poeta y escritor.

Una bonita historia para explicar en el Día de las Bibliotecas, ¿no os parece?

 Biblioteca Estadio Pascual Guerrero - copia

Johan Cruyff: fuente de fútbol y literatura

Imagen de www.telegraph.com.uk

Ayer se hizo pública una triste noticia: Johan Cruyff padece cáncer de pulmón. Tras los resultados de las pruebas de las últimas semanas el diagnóstico ha sido confirmado a través de un comunicado emitido por Cruyff Management. Pese a lo negativo de la información, parece que Cruyff está animado y dispuesto a afrontar la enfermedad, una dura situación que no le es desconocida, pues en 1991 fue intervenido a corazón abierto después de sufrir una insuficiencia coronaria en fase aguda.

Después de aquella intervención -muchos lo recordarán- dejó de fumar y protagonizó una conocida campaña de televisión contra el tabaco cuyo lema era: “En mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida, y en cambio, fumar casi me la quita«.

Imagen de www.marca.com

A quien fue mi ídolo de infancia, quien me impresionó con su forma de jugar las pocas veces que en aquellos tiempos pude verlo por la televisión, a quien me hizo llorar tras la derrota de Holanda frente a Alemania en el Mundial de 1974, a quien me hizo descubrir regates, cambios de ritmo y jugadas cuya existencia desconocía, a quien tanto me ha hecho disfrutar con su valentía a la hora de ver, entender e interpretar el fútbol, a quien tanto le deben todos los aficionados al buen juego, al espectáculo, es de justicia dedicar el espacio de hoy del Fútbol Club de Lectura. Y para hacerlo, nada mejor que recordar lo que ha significado para el mundo del fútbol de la mano de tres grandes escritores.

Porque Johan Cruyff, además, ha sido una gran fuente de fútbol y literatura. Así que aquí van estos tres fragmentos de Eduardo Galeano (que nos ayuda a entender quién fue), Manuel Vázquez Montalbán (que nos ilustra sobre lo que significó) y de Juan Villoro (que nos muestra cuál fue su legado).

Imagen de www.bidami.com

Deseando que también pueda ganar este partido, aquí tenéis los textos.

LO QUE FUE:

 

“Cruyff”

“A la selección holandesa la llamaban la Naranja Mecánica, pero nada tenía de mecánico aquella obra de la imaginación, que desconcertaba a todos con sus cambios incesantes. Como la Máquina de River, también calumniada por el nombre, aquel fuego naranja iba y venía, empujado por un viento sabio que lo traía y lo llevaba: todos atacaban y todos defendían, desplegándose y replegándose vertiginosamente en abanico, y el adversario perdía las huellas ante un equipo donde cada uno era once.

         Un periodista brasileño lo llamó la desorganización organizada. Holanda tenía música, y el que llevaba la melodía de tantos sonidos simultáneos, evitando el bochinche y el desafine, era Johan Cruyff. Director de orquesta y músico de fila, Cruyff trabajaba más que ninguno.

         Este flaquito eléctrico había entrado al club Ajax cuado era niño: mientras su madre atendía la cantina del club, él recogía las pelotas que se iban afuera, limpiaba los zapatos de los jugadores, colocaba los banderines en las puntas del campo y hacía todo lo que le pidieran y nada de lo que le ordenaran. Quería jugar y no lo dejaban, por su físico demasiado débil y su carácter demasiado fuerte. Cuando lo dejaron, se quedó. Y siendo un muchacho debutó en la selección holandesa, jugó estupendamente, marcó un gol y desmayó al árbitro de un puñetazo.

         Después siguió siendo calentón, trabajador y talentoso. A lo largo de dos décadas ganó veintidós campeonatos, en Holanda y en España. Se retiró a los treinta y siete años, cuando acababa de convertir su último gol, en andas de la multitud que lo acompañó desde el estadio hasta su casa”.

Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”, Siglo XXI, 2010

Imagen de www.globovision.com

EN LO QUE SE CONVIRTIÓ:

 

“He aquí un curioso caso de hegemonía deportiva basada fundamentalmente en la inteligencia. Hay jugadores escasamente inteligentes en la vida real, pero de una gran inteligencia futbolística en el espacio-territorio de su praxis, el campo de fútbol. Los hay incluso que tienen una inteligencia especial en una zona concreta de ese campo, como ocurre con los delanteros centro especialistas, ya sean del modelo delantero torpedo a lo Müller o Vieri, o del modelo ágil y estratégico como Rossi. Pero pocas veces un jugador es totalmente inteligente y juega tan perfectamente a partir de la alianza entre cerebro y musculatura de la ligereza como Johan Cruyff. Bien es cierto que no estaba solo, que encabezaba una brillante promoción de jugadores holandeses que se quedaron siempre a las puertas de la victoria final, ya fuera en los campeonatos de Europa de los setenta o en el mundial de Argentina de 1978; Cruyff alcanzó el aura de los grandes en unos tiempos en que el negocio todavía no estaba preparado para trasmitir el imaginario de la globalidad y la FIFA tampoco estaba aún capacitada para entronizar dioses mundiales que prestigiaran un negocio en crecimiento. Hubo que esperara a que naciera Maradona, nacimiento mítico como en las leyendas primeras, el de un niño nacido lumpen que alcanzará la condición todavía no de Dios, pero sí de la mano de Dios.

Manuel Vázquez Montalbán en “Fútbol. Una religión en busca de un dios”,

Editorial Debate, 2005 

Imagen de www.deportes.elpais.com

LO QUE NOS DEJÓ:

 

“Como tantos innovadores, Cruyff no siempre es capaz de argumentar sus intuiciones. Ama el fútbol ofensivo y en permanente rotación; sin embargo, el modo de lograr este incesante oleaje no es para él cuestión de método. En la orilla del campo, chupa una paleta y mira el juego como un cuadro de expresionismo abstracto. De pronto, se le ocurre un color y llama al suplente más inesperado. A punta de goles demostró que su audacia es productiva. Bajo su tutela, el Barcelona conquistó cuatro ligas consecutivas y subió los 32 escalones que separaban el césped de Wembley de la Copa Europea de Clubes.

         Cruyff encontró en Guardiola a un cómplice inmejorable. La obsesión de ataque del holandés es tan marcada que comienza en el área de su equipo. El primero que toca el balón debe diseñar un lance al frente. Guardiola no tenía especial talento para las misiones canónicas del fútbol. Cruyff lo convirtió en el máximo estratega desde abajo. Al asignarle el número 4, que en la vieja nomenclatura definía a un central, no pensó en sus dones para el marcaje sino en su capacidad para entender que todo gol empieza de muy lejos. Compararlo con Beckenbauer resulta un tanto exagerado (el señorío del Kaiser era tal que no daba pases: absolvía la pelota); de cualquier forma, Guardiola posee la misma visión panorámica del juego. Su inteligencia aclara y reparte. Con justeza, Jorge Valdano dijo que se trataba del mejor entrenador con el balón en los pies. La precisa arquitectura del Dream Team requería de un dibujante al fondo del terreno. Partido tras partido, el 4 soñado por Cruyff transformó el fútbol en una asombrosa aventura del orden.”

Juan Villoro, en “Dios es redondo”, Ed. Anagrama, 2006

Imagen de www.palabradefutbolista.blogspot.com

Y para acabar, una selección de jugadas de Cruyff en este vídeo.

21 de octubre de 2015: «Regreso al futuro». ¿Y el futuro del fútbol?

 

 

Ya ha llegado el día 21 de octubre de 2015, aquel día de un futuro lejano al que Marty McFly viajaba en un DeLorean desde «Regreso al futuro II«, segunda parte de la trilogía «Regreso al futuro» que fue filmada en 1989.

Durante los últimos días están siendo numerosos los artículos en los que se rememora aquella mítica serie de películas que tan bien ha soportado el paso del tiempo, y cuyo visionado, teniendo en cuenta que se trata de films de ciencia ficción, aguanta el tipo con una nota más que alta.

Imagen de www.cadenaser.com

Además de la efemérides y de la curiosidad de situarnos en la fecha a la que los protagonistas viajaban la película ha sido analizada desde puntos de vista relacionados con la visión que en aquel entonces se tenía del futuro. Dejar volar la imaginación y suponer cómo será el futuro es un juego al que todos nos hemos prestado. Cuando era niño, recuerdo que más de una vez fantaseaba con la llegada del año 2000. En más de una conversación, cuando el tema salía a relucir, había un acuerdo más que mayoritario en creer que nos alimentaríamos con pastillas y en que el transporte, mayoritariamente, se llevaría a cabo en… coches voladores.

El tiempo, finalmente, lo pone todo en su lugar, y las predicciones se hacen tan difíciles que sigue siendo un divertido juego el de suponer cómo será lo que vendrá. En el caso de «Regreso al futuro«, como decía, están siendo numerosos los reportajes en los que se analiza en qué acertó la película y en qué aspectos no lo hizo. Por ejemplo, en aquel cinematográfico 2015 los monopatines y los coches volaban. Error. En cambio, el acierto fue absoluto al predecir las videoconferencias, las gafas telefónicas o el cine en 3D.

Imagen de www.europapress.es

 

Vale. Pero, ¿y el fútbol? Habría estado bien que en la película hubiera aparecido alguna referencia al fútbol del año 2015, o que el DeLorean hubiera aparecido en medio de un Barça – Real Madrid, por ejemplo. Así habríamos visto qué visión debían tener por aquella época del fútbol del futuro.

La realidad, sin embargo, es que no hay ni rastro de fútbol en «Regreso al futuro«, razón por la cual nos podemos permitir la libertad de hacer dos cosas. Por un lado, fantasear con una posible opción, como la de este video:

 

 

Y, por otro lado, también podemos fantasear con otra opción, mucho más oscura y dramática como la que se plantea en «Fuera de juego» de Norma Editorial, el futurista còmic ilustrado por Enki Bilal y con guión de Patrick Cauvin en el que el fútbol, sencillamente, ha dejado de existir.

A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo. Fue el 12 de diciembre. El mismo día en que el fútbol dejó de existir.

«Fuera de juego» fue escrito en 1988 (casualmente, un año antes que «Regreso al futuro II«), y constituye una estremecedora sucesión de secuencias en las que el fútbol de un futuro situado en una nueva era es el protagonista. Stan Skavelicz, un reportero y locutor retirado es contactado por una productora de documentales para que participe en un programa que tiene como objetivo el describir qué ocurrió con el fútbol y cuáles fueron las causas de su desaparición.

Quieren que tome parte en su emisión mensual. Van a hacer la tercera. Es una emisión necrofílica que se emite a las 18. Han hecho ya: «Cine-Muerte», «Música-Muerte». Ahora quieren hacer «Fútbol-Muerte». 80 minutos para explicar cómo y por qué desaparecen los fenómenos de masas: El Cine, la Música, el Fútbol. Quieren que escoja toda la documentación y que proponga explicaciones… Es lo que decía al comienzo: me han escogido porque soy viejo; el último reportero que queda vivo.

Imagen de www.universodecienciaficción.blogspot.com

 

En el blog «Un universo de ficción» de Manuel Rodríguez Yagüe encontraréis un completo artículo dedicado a «Fuera de juego» del que os transcribo algunos párrafos que transmiten a la perfección lo que encontraréis en esta obra:

Pero en 1987 apareció una original obra que venía a llenar ese hueco firmada por dos europeos: el francés Patrick Cauvin y el yugoeslavo –ahora serbio- Enki Bilal. El proyecto combinó el talento de ambos profesionales de una forma inusual: Bilal dibuja una ilustración alrededor del tema del fútbol sin indicación alguna por parte del escritor, exclusivamente guiado por su imaginación; a partir de cada una de esas instantáneas gráficas y según lo el contenido de la escena le sugiera, Cauvin elaborará una breve historia. La colección de imágenes y textos forma una melancólica moviola de lo que podría ser un futuro para el “deporte rey”. Y no un futuro brillante.

 

DSC_1545 - copia

Cada “fotografía” nos remitirá a un personaje, un partido o un instante que el periodista considera clave dentro del proceso degenerativo del deporte hasta su definitiva desaparición: “fue en 075 cuando los estamentos dirigentes decidieron suprimir el balón. A partir de ese momento, el jugador, para marcar gol debía penetrar personalmente en la portería. El nombre de fútbol desapareció, el nuevo juego no tenía que ver nada con él. Debo ser uno de los últimos que recuerda todo aquello. ¡Es una lástima! Fue un hermoso deporte… “

 

DSC_1546 - copia

 

 

El ataque a los jugadores de élite con drogas paralizantes indetectables; la violencia en las gradasque acaba por prohibir la presencia de público en los partidos; la manipulación bioquímica y psicológica del rendimiento de los jugadores; la utilización de miembros injertados quirúrgicamente; siniestras maniobras para minar la autoestima sexual de los futbolistas; la introducción de jugadores femeninas en las ligas mayores; los partidos amañados por grandes corporaciones; la violencia contra los árbitros; la sustitución de los jugadores profesionales por soldados…Son historias tristes, contadas con nostalgia cariñosa. No hay recuerdos alegres en la crónica de la paulatina desaparición de algo. Las ilustraciones de Bilal, con su estilo agrietado, de cuerpos con aspecto pétreo, expresiones de soledad y alienación, metales chorreantes de óxido, estadios de hormigón claustrofóbico,.. refuerza esa sensación de decadencia, de decrepitud, de final inevitable.

 

DSC_1547 - copia

 

Una obra que no deja indiferente, que constituye otro tipo de aproximación al fútbol y la literatura, con unas ilustraciones de una poderosa plasticidad, contundentes, pétreas, con una textura, expresividad y colorido impactantes.

Un volumen con un permanente poso de melancolía tanto en el texto como en las imágenes, original, lleno de soledad, nostalgia y que consigue transmitir a la perfección la idea del legado de un pasado desaparecido que esperemos no sea más que una obra de ficción y que jamás debamos considerar nuestro particular «Regreso al futuro«.

De momento, me autoemplazo a regresar a este artículo el 21 de octubre de 2045 para ver cómo están las cosas. ¿Alguien tiene un DeLorean para prestarme?

DSC_1548 - copia

FiCHA TÉCNICA

  • Formato: Cartoné
  • Tamaño: 29,5 x 22
  • Páginas: 32Color
  • ISBN: 978-84-679-1655-3
  • PVP: 16,00 €

Y para acabar, un breve vídeo en el que se muestra a Enki Bilal dibujando y pintando en su taller, y en el que se puede ver alguna imagen futbolera.

 

 

17 de octubre: el día de hoy en el terreno del fútbol y la literatura

 

17 de octubre

 

 

El truco funcionaba casi siempre pero un sábado, en un nocturno que jugamos en Villa Regina, un comedido se puso a contar los jugadores y descubrió que teníamos dos tipos con el número siete. Encima Jara estaba haciendo el mejor partido de su vida, se los apilaba a todos y nos servía los goles en bandeja de oro y todo el mundo empezó a fijarse en ese siete que a veces era él y a veces era otro, dos cabezas más alto. Ganamos cinco a tres, pero el Tribunal de Disciplina nos sacó los puntos y casi nos manda al descenso como castigo. Por un tiempo, el Míster paró la mano. Ahora creo que no lo hacía por tramposo sino porque le encantaba ver la pelota cerca de los arcos. Dejaba dos backs y los otros íbamos a buscar el gol. Así tuve a mi lado todo tipo de delanteros, improvisados y profesionales. Estaba el Tuerto López, que era zurdo y del lado derecho no veía nada. Abel Corinto, un buen cabeceador, tan veterano que refería anécdotas del 17 de octubre, cuando jugaba en Temperley y cruzó el Riachuelo para reclamar la libertad de Perón. Juan Cruz Mineo, que le contaba películas al referí para tenerlo distraído. El Lungo Suárez, que tarareaba tangos mientras llevaba la pelota. El Tincho Saldías, que solía abandonar los partidos antes del final porque odiaba que le quitaran la pelota. Si no recuerdo mal era el único jugador del equipo que tenía coche propio.

Fragmento del relato «Peregrino Fernández«, de Osvaldo Soriano, recogido en «Fútbol. Relatos épicos sobre un deporte que despierta pasiones«.

Osvaldo Soriano

Imagen de www.elortiba.org

«Lo peor de todo», de Ray Loriga. Editorial Debate

 

Lo peor de todo

 

“Lo peor de todo no son las horas perdidas, ni el tiempo por detrás y por delante, lo peor son esos espantosos crucifijos hechos con pinzas para la ropa”.

Así comienza “Lo peor de todo”, la primera novela de Ray Loriga, publicada por la editorial Debate en 1992. Un texto afilado, recibido con una bocanada de aire fresco en el panorama literario del momento, cortante, hipnótico, repleto de poderosas imágenes y cargado de simbolismo.

Narrada en primera persona por Elder Bastidas, nos encontramos ante una sucesión de retazos de recuerdos entremezclados con la realidad del protagonista, cuya vida transcurre entre una extraña y a veces absurda cotidianidad, una relación amorosa como única esperanza vital y un limitado círculo de relaciones en el que sus hermanos ocupan un espacio clave en su vida.

Lo peor de todo” es una novela que he perseguido para incluirla en el Fútbol Club de Lectura tras descubrirla gracias a un blog que os recomiendo, “A ras de hierba” de Miguel Ángel Ortiz, en el que el autor de “Fuera de juego” y “La inmensa minoría” va publicando reseñas sobre los libros de fútbol que lee.

Fue allí, tras leer su comentario sobre la novela de Ray Loriga, cuando descubrí que en esa ópera prima había una fuerte componente futbolera.

“En la novela de Loriga el fútbol ya no es contado, como había ocurrido antes, sino que es el fútbol el que cuenta. A través de él, la voz del protagonista encajará las piezas del rompecabezas de su vida o describirá a los personajes que le rodean. En definitiva, a través del fútbol contará la vida.”

Fragmento de Miguel Ángel Ortiz sobre “Lo peor de todo” «A ras de hierba«

 

La remembranza a base de pinceladas de momentos de la infancia nos muestra el paso por la escuela y las amistades de entonces, turbio escenario de filias y fobias. También asistimos al tránsito por la adolescencia y la entrada en una edad adulta desalentadora, llena de trabajos degradantes y sin aliciente. Y todo ello combinado con la tabla de salvación que el fútbol supone para el narrador.

“Claro que no todo era tan bueno, si no nadie se explicaría cómo fuimos capaces de perder treinta y cuatro partidos seguidos con resultados tan escandalosos que ni aún hoy me atrevo a recordar. En la zona oscura del equipo estaban los hermanos holandeses, dos tíos tan torpes como un elefante tratando de pelar una mandarina con guantes de boxeo. Por otro lado eran buena gente, pero lo uno no quita lo otro. Se puede ser un cielo en la vida y un pedazo de mierda en el campo, también se puede ser gloria bendita en el campo y un pedazo de mierda en la vida, pero esto último es mucho más perdonable”.

Un texto directo y contundente como los golpes de alguno de los personajes que aparece en la historia. Una prosa afilada, sin florituras, dura en ocasiones y afilada como una cuchilla de afeitar, con una poética atmósfera pese a la crudeza de algunas de las imágenes que se describen, y en la que continuamente flota un opresivo a la vez que melancólico ambiente, una especie de ensoñación continua que sobrevuela todas las páginas del texto.

“Cuando me expulsaron del colegio a ninguno de los dos se les ocurrió pegarme, ni nada por el estilo. Me llevaron al internado. Imagino que pensaron que era lo mejor para mí. Lo que a los demás les parece lo mejor para ti, al final no lo es. Ni lo mejor, ni lo segundo mejor siquiera”.

Imagen de www.opinoma.es

Lo peor de todo” es una historia en la que además de la corriente subterránea del fútbol encontramos muchos otros elementos que no dejan indiferente, convirtiéndose en una de esos libros a los que sabes que tarde o temprano acabarás regresando.

Lo peor de todo, normalmente, es que una novela que te atrapa te acabe soltando al llegar a su fin.

 

Podéis leer el inicio de la novela en este enlace. También podéis algunos comentarios sobre el libro, además del citado del blog «A ras de hierba«, en este enlace y en este otro.

 

Imagen de www.elcultural.es

 

14 de octubre: el día de hoy en el terreno de juego del fútbol y la literatura

 

14 de octubre

 

 

EL DÍA DE LA GRADUACIÓN

ARSENAL – IPSWICH

14 de octubre de 1972

 

Imagen de www.collectsoccer.com

 

Cuando cumplí quince años ya no era tan bajito: a decir verdad, en mi curso había unos cuantos chavales bastante más bajos que yo. En muchos aspectos fue todo un alivio, aunque implicó un problema que me atormentó por espacio de unas semanas: si de veras quería conservar un mínimo respeto por parte de los demás, ya no podía posponer el paso del Recinto de los Escolares al Fondo Norte, la gradería cubierta que se halla tras una de las porterías y que alberga a los hinchas más escandalosos y más bestias del Arsenal.

Había planeado mi debut con todo esmero. Durante parte de la temporada, había pasado más tiempo contemplando aquella alarmante masa de ruidosa humanida que se situaba a mi derecha que dedicado a contemplar lo que sucedía en el campo, delante de mis narices. Intentaba calcular exactamente adónde podía dirigirme, qué partes me convenía evitar. El partido contra el Ipswich se me antojó la oportunidad ideal: era poco anada probable que los hinchas del Ipswich se propusieran «tomar al asalto» el Fondo Norte, y el público apenas llegaría a los treinta mil, más o menos la mitad del aforo del estadio. Había llegado el momento de abandonar para siempre a los Escolares».

 

Fragmento de «El día de la graduación. Arsenal – Ipswich. 14 de octubre de 1972«, en «Fiebre en las gradas«, de Nick Hornby.

Imagen de www.ebay.ie

 

13 de octubre: un día en el calendario del fútbol y la literatura

 

– 13 de octubre –

 

010 - 13 de octubre - Aquella edad inolvidable - Ramiro Pinilla - copia - copia

Imagen de www.elperiodico.com

 

-¿Qué tiene que ver la Liga con Blancanieves?

Al abrir en casa la caja de cartón Souto se quedó de piedra. Rematando una de las pilas de cromos estaba él mismo con la camiseta del Athletic: «Souto Menaya ‘Botas’. Nacido en San Baskardo, Getxo, el 13 de octubre de 1921. Jugó en el Getxo y el Arenas. Pasó al Athletic de Bilbao en 1942. Metió el gol del triunfo en la Final de Copa contra el Madrid de 1943″.

Con el cromo en la mano y afrontándolo con los ojos Souto pensó entonces que a su naufragio le añadían de propina una mueca de negro humor. «Es como tener delante la cara de un tonto. En su día pondrán el monigote en mi tumba». 

En «Aquella edad inolvidable«, de Ramiro Pinilla. Tusquets Editores, 2012