Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, Scott Manson de Phillip Kerr, el comisario Jaritos de Petros Márkaris, Félix Chacaltana de Santiago Roncagliolo, hasta Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle… ¿Sabéis qué tienen en común todos estos nombres? Dos cosas.
Primera (respuesta facilita): todos ellos son detectives o han tenido que convertirse en algún momento en investigadores para resolver algún caso.
Segunda (respuesta de nota): alguno de los casos en los que han tenido que intervenir ha estado relacionado con… el mundo del fútbol.
Y es que la literatura futbolera cumple muchas funciones sociales. Una de las más desconocidas es su capacidad para resolver grandes enigmas relacionados con el mundo del fútbol, turbios episodios que por una razón u otra han sido silenciados por las principales agencias de espías del planeta. Como la que ocupa el artículo de hoy, sucedida durante el Mundial de Sudáfrica de 2010.
Han pasado ya casi cinco años desde entonces, y muchos archivos y documentos han sido desclasificados. Lo que durante un tiempo fue un rumor no confirmado que circuló por los mentideros de las redacciones de los principales diarios del mundo, puede aflorar, por fin, a la superficie de la luz pública. Efectivamente. En el Mundial celebrado en Sudáfrica en el 2010 se produjo uno de los robos más extraordinarios de la historia de la humanidad: fue robada la Copa Jules Rimet, más comúnmente conocida como la Copa del Mundial de Fútbol.
Afortunadamente, la intervención de las principales agencias internacionales de investigación fue inmediata y unánime. Nadie protestó cuando se asignó la investigación del caso a uno de los grandes detectives de la literatura futbolera: el Inspector Cito, que rápidamente se desplazó hasta el lugar de los hechos en compañía de su ayudante: el Sargento Chin Mi Edo.
“Misterio en el Mundial de Fútbol”, escrito por Antonio G. Iturbe, ilustrado por Alex Omist y publicado por Edebé describe lo sucedido durante aquellos días, las pesquisas que se hubieron de realizar con la máxima discreción, mezclándose con el mayor de los disimulos entre las selecciones que se estaban disputando el campeonato.
“- ¿Cuál va a ser su método de investigación?
– Hay que poner en marcha las fases uno, dos y tres.
– ¿Y cuáles son?
– Primer plato, segundo plato y postre.
Un libro que forma parte de la colección de casos del Inspector Cito y Chin Mi Edo y que es un auténtico manual para los lectores más pequeños de cómo se realiza una investigación, cómo se van recopilando pistas, cómo es posible que se pueda robar la Copa del Mundo y cómo trabajan dos auténticos profesionales del mundo de los detectives.
La presentación de hoy se incluye en el circuito por diversas ciudades que Casciari hará hasta finales de año, y que servirá para ir leyendo algunos de sus relatos. Las entradas están agotadas desde hace bastantes días, pero tranquilos, no hace falta que me envidiéis: yo tampoco podré asistir.
Sí, claro que me habría hecho una ilusión terrible poder ir y conseguir un ejemplar firmado de ese «Messi es un perro«, pero desde el primer momento ya supe que me resultaría imposible hacerlo por culpa de una cruel conspiración que me persigue desde hace tiempo.
Una conspiración que consiste, básicamente, en una alianza secreta entre el gordo de la lotería de navidad y el de la primitiva, que se han emperrado (uso la palabra «emperrado» por empatía con el título del libro) en no elegirme para ser tocado con su fortuna obligándome, entre otras cosas, a ir a trabajar en tardes de viernes como la de hoy. Y, en consecuencia, a impedirme disfrutar de la que promete ser una gran tarde de fútbol y literatura.
En definitiva: que se frustra el fichaje de un ejemplar de «Messi es un perro» dedicado por su autor para el Fútbol Club de Lectura.
«Messi es un perro y otros cuentos» es el cuarto volumen de relatos de Hernán Casciari, y está formado por dieciocho relatos escritos entre los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Tal y como se explica en la web del autor (www.editorialorsai.com) no todos tienen que ver con el fútbol, pero los atraviesa la vergüenza del delantero que festeja el gol sin saber que, a sus espaldas, el juez de línea ha levantado el banderín.
El relato «Messi es un perro» fue escrito y publicado en su blog en abril de 2012 y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno. No era para menos. Comparar a Messi con un perro causaba de entrada un poderoso efecto sorpresa.
Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.
Para que os situéis en el contexto de este relato, comparto un fragmento de lo que se publicó sobre su éxito en el suplemento Verne de el diario El País:
La historia de cómo Messi es un perro se convirtió en viral “es absolutamente internet”, dice a Verne Casciari. En junio de 2012 el actor, también argentino, Norberto Jansenson leyó a cámara el cuento en un plano fijo de once minutos que lleva medio millón de reproducciones. Al año siguiente, alguien mezcló ese audio con jugadas de Messi (otros 2,7 millones de visitas). Después llegaron un sinfín de versiones, copias (esta, de más de 1,7 millones de reproducciones) y remixes en varios idiomas. La última resurrección, hace apenas dos meses, sucedió cuando el vídeo fue subido al Facebook de la web deportiva La Pelotona, donde está a punto de alcanzar los 7,5 millones de reproducciones y ha sido compartido más de 200.000 veces.
Así que esta tarde no me toca otra que conformarme con escuchar una y otra vez esa maravilla de relato, y ver una y otra vez esa combinación de voz e imágenes que os muestro a continuación.
Además, ahora que habéis visto el vídeo, os recomiendo que volváis a escuchar el relato de voz de su autor: aquí tenéis el enlace. Y, por supuesto, os invito a que os dejéis caer a menudo por su web, y su blog, donde tendréis la oportunidad de leer sus artículos. Como por ejemplo «Nunca me importó el fútbol«, una auténtica maravilla. Disfrutar.
Y de ahora en adelante, cada vez que veais jugar a Messi, fijaros en sus ojos, en su mirada y recordar a Casciari.
El miércoles se celebró el acto de presentación de la nueva edición del festival «Letras y Fútbol«, un evento en el que se unen fútbol, literatura, periodismo y cómic y que se celebrará en Bilbao del 2 al 6 de noviembre.
En la página de presentación del festival podemos leer:
La Fundación Athletic Club, en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia y la Sala BBK, presenta la sexta edición de “Letras y fútbol”. Se trata de un pequeño festival de literatura y fútbol cuyo objetivo es tender puentes entre el mundo de la cultura y el del balón, que este año se desarrollará entre el 2 y el 6 de noviembre.
El programa principal reunirá, como cada año, aparte de los más destacados literatos, periodistas y pensadores que de una manera u otra han abordado en su obra y vida la cuestión futbolística. El mismo, que se irá desvelando en detalle durante los próximos días, se abrirá el 2 de noviembre a las 19:30 horas en la Sala BBK con la obra de teatro en euskera “Jokoz Kanpo”, la última producción de la compañía Borobil Teatroa.
Se trata de una sátira sobre el mundo del fútbol base. Una comedia interpretada por Joseba Apaolaza, Asier Hormaza y Asier Sota. Tres actores que interpretan una docena de personajes que todos podremos identificar y que nos harán reflexionar sin parar de reír, sobre muchos comportamientos que se dan en el fútbol. Un espectáculo con texto original de Mikel Pagadizabal, Nagore Aramburu y Anartz Zuazua, con la colaboración de Arantxa Iturbe y la dirección de Anartz Zuazua.
El resto del programa será una serie de encuentros en la Biblioteca Foral de Bilbao con escritores, periodistas y creadores, que será desvelado poco a poco en los próximos días.
Paralelamente al programa principal, este año Letras y fútbol pondrá en marcha dos innovadoras acciones de promoción de la lectura. La primera de ellas, continúa con la estrategia del año anterior en la que se repitieron en Bilbao de manera gratuita 60.000 ejemplares de cuentos en los que el fútbol y la literatura convergían como temas.
Este año, serán dos cómics creados ex profeso para la ocasión, con una tirada total de 20.000 ejemplares. Los mismos, serán distribuidos en Bilbao la semana del 26 de noviembre, a través de un grupo de voluntarios de la Fundación Athletic Club.
Los cómics son “Diamanteak, urrea eta ikatza”, escrito por el bertsolari y guionista Unai Iturriaga y dibujado Alfonso Zapico (Premio Nacional de Cómic 2012), que colaboran por primera vez para tejer una historia que tiene al Athletic Club como escenario; y “El portero”, escrito por el prestigioso guionista Santiago García y dibujado por Pablo Ríos, que ya colaboraron en “Fútbol. La novela gráfica” y que en esta ocasión presentan una divertida historia metaliteraria en la que la figura del portero y ilustra la tensión existente en la creación de cómic entre el guionista y el dibujante.
La segunda de las acciones de promoción de la lectura será la denominada “Athletic Club de Lectura”, una innovadora iniciativa a través de la cual cualquier hincha o lector podrá proponer e intercambiar la lectura de un libro con siete personalidades del Athletic Club.
Partiendo del hecho de que la lectura, como el fútbol, es algo para compartir (ningún hincha lo es solo, y ningún lector termina un buen libro sin sentir las ganas de compartirlo con los que más quiere) Athletic Club de Lectura permitirá que cualquier aficionado y lector pueda proponer un libro que leer a siete personas relevantes del Athletic Club.
De todas las sugerencias recibidas, cada una de estas personas elegirá una, y se comprometerá a leer en el plazo de un mes el libro sugerido. Igualmente, el lector recibirá una sugerencia por parte del representante del Athletic Club y adquiere el mismo compromiso de lectura. Posteriormente, a partir de los libros sugeridos, la Fundación Athletic Club organizará una serie de clubes de lectura con las personalidades del Athletic Club y lectores de los libros sugeridos.
A través de esta página web se pueden enviar propuestas de lectura para: Josu Urrutia, Enersto Valverde, Carlos Gurpegui, Mikel Balenziaga, Ainhoa Tirapu, Jone Guarrotxena y Jose Angel Iribar. El plazo está abierto hasta el 23 de septiembre.
Cabe destacar finalmente, que “Letras y fútbol” se enmarca dentro de la innovadora y única en Europa apuesta del Athletic Club por la promoción de la cultura en el ámbito del deporte, que se completa con otras acciones como el Thinking Football Film Festival (que en 2016 celebrará su cuarta edición) o el BertsoDerbia.
En los últimos años, autores como Juan Villoro, Eduardo Galeano, Manuel Vilas, Enric González, Bill Buford, David Trueba, Jorge Valdano, Bernardo Atxaga, Sergi Pàmies, Ignacio Martínez de Pisón, Simon Kuper, Josep Ramoneda, Jordi Puntí, Kirmen Uribe, Ray Loriga, Hernán Casciari, Andrés Neuman, Amets Arzallus, Ander Izagirre, Martín Caparrós o Eduardo Sacheri han pasado por un festival que año a año se consolida como un referente en lo que a unir cultura y deporte se refiere.
El festival “Letras y fútbol”, está organizado por la Fundación Athletic Club, con la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia y la Sala BBK, y está apoyado por El Corte Inglés, Euskaltel, Viajes Barceló, el Hotel Meliá Bilbao y el Ministerio de Cultura, el festival Já La Risa de Bilbao, Metro Bilbao, la editorial Astiberri, y las revistas Líbero y Panenka a quienes los organizadores quieren agradecer su apoyo.
Lunes 14 de septiembre. Hoy comienza un nuevo curso para miles de alumnos. Momento de estrenar mochilas, carteras, libretas, estuches y, sobre todo, de reencontrarse con compañeros a los que no se ha visto durante todo el verano.
Para aquellos que viven la vuelta al cole como el fin de los momentos de juego y de ocio, simplemente decirles que no están solos, y que la literatura futbolera les acompaña. Porque incluso «Los futbolísimos» viven su particular regreso a la escuela tras un verano de vacaciones.
El primer día de colegio, todo el mundo se mira como si tuviera muchas cosas que contar.
– ¿Qué has hecho este verano?
– He estado en el pueblo con mis abuelos.
– Estás más gordo.
– Pues tú estás más flaco.
– Y tú mas alto.
– Pues tu no.
– Y así todo el mundo
Y, por supuesto, «Los futbolísimos» también tienen muchas cosas que explicarse sobre sus vacaciones:
Por allí estaban la mayoría de mis compañeros del equipo de fútbol, hablando sobre sus veranos.
Estaban Tomeo y Angustias, los dos defensas. Angustias se quejaba de las picaduras de los mosquitos, y Tomo contaba que había batido el récord mundial del pueblo de sus padres de comer helados de chocolate.
Marilyn, la capitana, le contaba a Anita, la portera suplente, que había ido a Colombia a ver a sus tíos y sus abuelos.
Toni, la estrella del equipo, el chulito metegoles, le pegó una colleja a Ocho.
Así que, para todos aquellos a los que les cueste arrancar con la llegada del nuevo curso, decirles que piensen en «Los futbolísimos«, que les podrán hacer buena compañía. Y, sobre todo, que piensen también que en cualquier momento puede suceder algo que convierta el nuevo curso en algo inolvidable:
Y entró alguien que iba a hacer que aquel principio de curso fuera el más increíble de nuestra vida.
Hace unos días, en uno de esas austerianas carambolas del azar, me encontré en una librería con un amigo que actualmente vive en Brasil. Se trata de un episodio en el que fútbol y literatura tienen gran importancia, y cuya descripción dejo para otro artículo. Y lo que ahora haré será centrarme en una de las ramificaciones, un tanto poltergestianas, de ese encuentro.
El caso es que durante la conversación con ese amigo salieron a relucir algunos aspectos de su nueva vida brasileña, con menciones a algunas peculiaridades de Río de Janeiro y de Sao Paulo. Todavía con la charla presente en mi cabeza, ayer por la tarde recordé el texto de Jordi Puntí “Cuando era un neeskens”, que aparece en el libro “Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça”, una maravilla de recopilación a cargo de Antoni Munné en la que quince destacados escritores ofrecen su mirada sobre el Barça: Ramon Besa, Juan Bonilla, Juan Cruz, Josep Maria Fonalleras, José Antonio Garriga Vela, el citado Jordi Puntí (de quien publiqué este artículo), Daniel Samper, Màrius Serra, Jordi Soler, Ramon Solsona, Juan Gabriel Vásquez, Enrique Vila-Matas, Vicenç Villatoro, Juan Villoro y Pedro Zarraluki.
“Cuando era un neeskens”, pese al título, es un magnífico repaso por la presencia de futbolistas brasileños en el Barça, desde los pioneros hasta los más recientes (el texto está escrito el año 2011).
“Como Holanda no se había clasificado y no queríamos ir a favor de España, los primeros días nos sentimos algo huérfanos, pero pronto empezamos a enamorarnos de Brasil”.
Comencé a leer el relato, y no tardé en visualizar la imagen de Neeskens, aquel futbolista que siempre jugaba con una especie de calcetines blancos por fuera de las botas y cuya imagen era inconfundible. Un jugador al que llegué a ver en un partido en el Camp Nou (cosas de tener una edad), de quien destacaba por encima de todo su espíritu de lucha y que siempre chutaba los penaltis por el centro de la portería.
A medida que iba avanzando en la lectura el fútbol holandés fue siendo sustituido por el brasileño, hasta que apareció la ciudad de Sao Paulo.
“No me puedo quejar. Ahora mismo escribo estas líneas desde Sao Paulo, en Brasil, y estos días se respira fútbol”.
“¡Mira qué casualidad!”, me dije, tan proclive como soy a encontrar hilos invisibles hasta en la tipografía de los envases de detergentes.
Luego van apareciendo otros “ilustres” brasileños que llegaron a fichar por el Barça: Henrique, Keirrison, Rochemback, Aloisio, Giovanni, Sonny Anderson… Hasta que, ‘en un momento dado‘, como diría Johan Cruyff (cuñado de Neeskens, para más inri), los astros se conjuran para que la cronología del mundo real encaje con la cronología del mundo de la literatura futbolera.
“Los dos futbolistas, sin embargo, no fueron el revulsivo deseado por el Barça, porque la federación española de fútbol no les permitió que jugaran en competición oficial. Cuando repasamos los partidos de la época, leemos sus nombres en alineaciones del Barça B, que era el que jugaba partidos amistosos y de exhibición: el 13 de septiembre de 1931, dos meses después de su llegada, debutaron en un Atlético de Madrid – Barça que acabó en empate a dos”.
“¡Glups!”, pensé. “Si los partidos de fútbol se siguieran disputando los domingos el Atlético de Madrid – Barça se jugaría mañana, 13 de septiembre”.
Más que la coincidencia de fecha –que también- lo que alteró mi placentero momento de lectura futbolera fue el pronóstico de resultado. Así que fui corriendo a poner la radio para conocer el marcador del partido (debía estar a punto de terminar la primera parte), y lo que descubrí fue que el Atlético ganaba por 1 a 0.
“¡Requeteglups!”, insistí. “Justamente acabo de leer lo siguiente”:
“El brasileño Dirceu juega en el Atlético de Madrid, pero es suplente. The Police publicarán un nuevo casete (sic, no tenía tocadiscos) que se llamará Ghost in the Machine, a ver si es tan bueno como todos los demás, apunté un día en que el Barça perdió con el Atlético 1-0 en el Vicente Calderón, y parece como si la mención de The Police consiguiese calmarme de la decepción por la derrota”.
Yo no sé si en el momento que Jordi Puntí describe The Police consiguió calmarlo. En mi caso, la posibilidad de que estuviera ante una premonición de resultado lo que consiguió fue alterarme. Y más tarde aún, cuando el Barça marcó el segundo gol, y el resultado pasó a ser de 1 a 2, no pude evitar que emergiera mi vena catastrofista y me convenciera de que me encontraba ante “La invocación de Puntí”, un suceso paranormal que provocaría que el partido acabase en 2 a 2.
Por suerte, el supuesto maleficio no llegó a materializarse, quedando en una simple jugarreta del mundo de las coincidencias. Así que, una vez confirmado que el resultado final era el que era (el 1 a 2 real, no el 2 a 2 escrito), el mismo Puntí se encargó de calmarme con el siguiente fragmento:
“También podría reducir todos aquellos estados de ánimo al estallido de felicidad de un gol: el eslalon larguísimo de Ronaldo entre jugadores del Compostela (y Robson con las manos en la cabeza, estupefacto); la chilena de Rivaldo desde el balcón del área contra el Valencia (y el alivio de entrar en la Champions a última hora); la cola de vaca de Romario el día del 5-0 al Madrid (y Alkorta, que la sigue buscando); el gol de medianoche de Ronaldinho contra el Sevill el día en que debutaba en el Camp Nou (y la sensación inmediata de que nos daría tardes de gloria).
Imagen del twitter de Jordi Puntí
P. D. ¿Os habéis fijado que el 13 de septiembre de 1931, es decir, el 13-9-1931 es capicúa? Es decir, ¿un palíndromo numérico? Yo no me quedo del todo tranquilo, y continúo pensando que el asunto tiene algo de brujería literario-futbolística.
“De pie, empezando por la izquierda; Losada, Lareo, Santos, Ribó, Barrituabeña y Pelayo. Agachados, Semprún, Artúa, Wilson, Planas y Chamizo.
Un gran equipo”.
De este modo tan directo y contundente comienza “La alineación”, un magnífico relato futbolero que he disfrutado muchísimo y cuya lectura me ha resultado muy placentera de principio a fin. Se da la circunstancia, además, de que Jorge Gamero (Jordi Jiménez Gamero), su autor, es una amistad de juventud a la que había perdido el rastro hace muchos años y con quien, cosas de la vida, me reencuentro gracias al fútbol y la literatura.
Y aunque alguien pueda pensar que mi objetividad está condicionada por ese aprecio personal, os aseguro que cuando digo que el relato me ha parecido fantástico es porque lo pienso de verdad, y porque el poso que me deja es excelente.
La previa del partido
El texto forma parte de la obra “Las tres caras de la moneda”, y está publicado por la Editorial Gramática Parda. Como decía, hace ya mucho tiempo que perdí el rastro de Jordi, con quien compartí tiempos de instituto y afición por el fútbol. Tras unos 20 ó 30 años «sin noticias de Gamero«, hete aquí que el pasado julio se organizó un encuentro de fútbol de antiguos jugadores del Levante Las Planas, equipo en el que jugué a finales de los 80.
Si la memoria no me falla (que es lo más probable), acabados los tiempos de instituto todavía mantuve contacto durante un tiempo con Jordi a través de un primo suyo con el que compartí vestuario, y de tanto en tanto coincidíamos los tres, en los momentos post-entreno intersemanales… ¡berreando ante un micrófono!
El mencionado encuentro de viejas glorias del fútbol regional sirvió, básicamente, para redescubrir sensaciones corporales sepultadas bajo el peso de los años: agujetas, amagos de asfixia, tipologías variadas de lipotimias y taquicardias de diversa índole.
Como contrapartida, también sirvió para producir un importante cargamento de fotografías de recuerdo del acontecimiento, algunas de las cuales fueron a parar al Feisbuk, ese artefacto del demonio en el que, mira tú por dónde, no todo es negativo. Y fue así como en una de las imágenes publicadas apareció un comentario de un señor que firmaba como… Jordi Jiménez Gamero.
“¡Ostras!, me dije” -bueno, en realidad lo que dije no fue exactamente “ostras”-. ¡Cuánto tiempo!”.
Y fue así como se abrió la puerta a volver a tener noticias suyas, circunstancia que, para qué negarlo, me hizo bastante ilusión.
Veteranos del F. C. Levante Las Planas… el después
Más ilusión si cabe me hizo el conocer que su actividad profesional estaba directamente vinculada al mundo de los libros y la enseñanza. Intercambiamos un par de mensajes («hicimos unas paredes«, en el argot futbolístico-literario) y no tardó en hacer acto de presencia el binomio fútbol y literatura, siendo entonces cuando me dió a conocer la existencia de su relato «La alineación«.
«Pues habrá que ficharlo«, me dije.
Y comencé a iniciar gestiones antes de que el mercado de fichajes de verano se cerrara.
Mi equipo de ojeadores me informó que había un ejemplar de lo que buscaba en la Biblioteca de Cornellà, formando parte de la Colección Local, que es la destinada a los autores locales. Casualmente, el ejemplar que allí tenían estaba dedicado y firmado por el propio Jordi.
«La alineación»
Siempre me ha parecido que las alineaciones de los equipos de fútbol tienen un componente de musicalidad muy atractivo. Once nombres que unidos, enlazados y dichos de carrerilla se convierten en una agradable melodía. Por esa razón, el inicio de «La alineación» se convierte en la mejor forma de comenzar el partido, de olvidarse de lo superfluo y de poner el balón en movimiento.
«Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón«, cantaba Joan Manuel Serrat en homenaje al Barça de las Cinco Copas, incorporando ese framento de alineación a su inolvidable canción «Temps era temps«. «Arkonada, Celayeta, Kortabarría, Alonso, Gorriz, Olaizola, Idigoras, Diego, Satrustegui, Zamora y Lopez Ufarte» llegamos a memorizar muchos a principios de los 80 cuando los donostiarras ganaron la Liga.
Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón
Y también me gustaba recordar las alineaciones de uno de los partidos que forman parte de mi educación futbolística, aquel inolvidable Brasil-Italia del Mundial 82 que se disputó en Sarrià y en el que las formaciones fueron:
Brasil: Waldir Peres; Leandro, Oscar, Luizinho, Junior, Socrates, Serginho, Zico, Eder y Falcao.
Sumo ahora a esos particulares estribillos el que nos ofrece «La alineación«, en cuya estructura encontramos justamente eso: la descripción pormenorizada de los jugadores de un equipo. Jugador a jugador, comenzando por el portero, vamos conociendo uno a uno a todos sus futbolistas.
De cada uno de ellos tenemos una breve pero perfecta radiografía de sus principales características como jugador, de aquello que desde un punto de vista futbolístico lo diferencia del resto. Contundencia defensiva, astucia sobre el terreno de juego, elegancia técnica, capacidad goleadora…
Un variado muestrario de peculiaridades propias de los equipos de fútbol, perfectamente repartidas y que demuestran el conocimiento de Jordi sobre la materia y que lo que sucede en un terreno de juego no le es ajeno.
«Su única pierna, una izquierda prodigiosa, le valía por dos. En un partido contra el Atlétic Club de Bilbao se le contabilizaron veinte centros, y ese día, el buen cancerbero vasco Carmelo, encajó cinco goles. En otro partido contra el Sevilla hizo un gol subiendo el solo toda la banda desde su posición de latersl izquierdo. Tenía además una recuperación increíble. Si llegaba en jugada hasta el ataque y el portero contrario lo despejaba rápido de un patadón, en muchas ocasiones tenía tiempo de volver al corte y abortar el ataque contrario.»
Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza. Imagen de www.deia.com
En la descripción de los integrantes de «La alineación» se intercalan también episodios de partidos contra equipos de primera división que permiten profundizar en su conocimiento.
Así mismo, se describen anécdotas vividas en partidos en los que también intervienen jugadores míticos que permiten situar la historia en la década de los cincuenta: Gento, Stanley Matthews, Czibor, Carmelo, Garay, Kubala, Biosca, Zarra, Panizo, Gainza, Di Stefano, Luis Suárez, Eusebio, Eizaguirre…
«En primera división jugó siete temporadas con nosotros y tres más con el Atlético de Madrid. Recuerdo especialmente un partido contra el Fútbol Club Barcelona en nuestro campo. Empatamos uno a uno pero él hizo un partido de manual, para recordar. No sólo empujó el juego de nuestro ataque sino que anuló prácticamente al gran Kubala y se encaró en un par de ocasiones con Biosca».
De la misma manera, la enumeración de equipos y estadios que salpican el texto informan también de una cierta cultura futbolística propia de los que ya tenemos cierta edad.
Los más jóvenes han crecido con otros referentes, mucho más visuales, mientras que los nuestros, que eran más radiofónicos, conservan ecos míticos al recordar las voces que hablan de gol en El Molinón, el Sadar o el Sardinero. Y así, en el texto, se hacen fugaces visitas a Anoeta, San Mamés, Mestalla o el citado Sadar de Pamplona.
Haciendo un símil con un equipo de fútbol, diría que «La alineación» es un conjunto sólido y compacto, bien trabajado en todas sus líneas, sin fisuras, muy equilibrado. En él todo está muy bien proporcionado, con mucha solvencia en todas sus zonas, ocupando con gran sentido del juego todas las zonas del campo.
Una seriedad como conjunto que se complementa con los detalles delicatessen de algunas de sus jugadas, con una interesante variedad de registros y filigranas que le permite adaptar su táctica y mostrarse resolutivo ante todo tipo de rivales, circunstancias y lectores. Una propuesta futbolísitico-literaria rica en matices, llena de elegancia y con un variado catálogo de detalles propios del fútbol escrito.
Una lectura, además, que tiene un remate letal en tanto que va avanzando hasta llegar al interior del área y sorprender con un disparo inesperado que coge totalmente desprevenido a quien lo recibe para acabar convirtiéndose en un gol por toda la escuadra.
Este dribling final del narrador me ha hecho recordar un relato de Rafael Azcona titulado «Gol«, que también os recomiendo y que podéis encontrar en la recopilación «Cuentos de fútbol 2» de Alfaguara.
En las dos historias hay un sorprendente desenlace final, que nos habla de una común tipología de personajes, muy propia del mundo del fútbol. Pero como no puedo explicar nada sobre los motivos que me llevan a vincular a ambos jugadores sin desvelar el misterio os invito a que lo descubráis por vosotros mismos leyendo y disfrutando las dos historias.
Para aquellos que todavía piensan que fútbol y literatura no forman buena pareja, fijaros en esta historia: un partido de fútbol ha sido el hilo conductor hacia una narración literaria en la que el fútbol es protagonista.
P.D. Solo he encontrado un pero en la solidez de esta «Alineación«, y es que Pichardo no haya salido de titular 😀
Para terminar, aquí tenéis el vídeo de la presentación del libro «Las tres caras de la moneda«, en la que también estuvo presente Luis Landero, uno de los grandes de las letras y autor de la inolvidable «Juegos de la edad tardía«. Entre el minuto 46 y el 47.17 Jordi habla de «La alineación» y da su opinión sobre la relación entre literatura y fútbol.
Esta noche se inaugura oficialmente el campeonato de Liga 2015-2016. Será con el partido que disputarán a las 20.30 el Málaga y el Sevilla en el estadio de la Rosaleda. Tras los escarceos de los últimos días en forma de partidos de pretemporada, supercopas y previas de la Champions, llega por fin la competición de verdad, la vuelta a la rutina futbolística, o, como dice Javier Marías, “la recuperación semanal de la infancia”.
El inicio de liga es síntoma también de que las vacaciones de verano llegan a su fin. Y el regreso de la competición liguera también significa, para muchos, el final de un síndrome de abstinencia de dos meses que muchos sobrevuelan como pueden. Los años en que hay Olimpiadas, Mundial o Eurocopa el “mono” es más fácil de superar. Pero cuando el verano se convierte en un desierto sin balompié, la situación, para muchos, se vuelve insoportable.
Así las cosas, ¿os imagináis lo que sería que el fútbol desapareciera de nuestras vidas? ¿Que la competición, los equipos, los jugadores dejaran de existir sin remedio? Este inquietante escenario es el que describe Fulgencio Argüelles en su relato “Cuando los balones se volvieron invisibles”, una historia apocalíptica en la que un país acaba sumido en la mayor de las ruinas y destrucciones como consecuencia de la desaparición del fútbol.
El relato es uno de los que componen la recopilación «Cuentos de fútbol 1«, una selección de relatos futboleros realizada por Jorge Valdano -que además de escribir el prólogo participa también con un relato- y publicado por la Editorial Alfaguara en 1995. La propuesta tuvo continuidad poco tiempo después, ya que en 1998 la misma editorial lanzó al mercado «Cuentos de fútbol 2«, siendo el seleccionador, de nuevo, Jorge Valdano.
Héctor Guerrero, antiguo futbolista famoso, es el protagonista de la historia. A través de sus recuerdos, desde la miseria de su habitación, conocemos un pasado en el que el fútbol se acabó convirtiendo en una religión que acabó por invadir todos los espacios de la vida pública: la política, la economía, la educación, el deporte. Todo giraba en torno al fútbol.
“El fútbol llegó a convertirse en la religión de un país ajeno a su propia ruina. Los partidos de la liga se repartieron a lo largo de toda la semana, con el fin de que todos los días, y no sólo el domingo, fueran jornadas de fútbol”.
Hasta que la catástrofe llegó, la economía del país –sustentada en el único pilar del fútbol- entró en quiebra, la sociedad entró en una crisis como nunca se había conocido en la historia de la humanidad, y el orden social saltó por los aires hecho añicos. Pobreza, miseria, destrucción. Todo por culpa del fútbol, aquella religión que se había convertido en el núcleo central de la vida del país y que tras un paranormal episodio había llevado el apocalipsis hasta las vidas de sus habitantes.
“Y por último se establecía la pena de muerte para todo aquel que manifestara públicamente, de palabra o de obra, cualquier tipo de apoyo, consideración o referencia a la plaga del fútbol o a cualquier recuerdo, objeto o teoría que con aquel juego diabólico tuviera algo que ver”.
“Las voluntades se solidificaron en un solo objetivo: el fútbol de cada día; y todas las órbitas de la realidad confluyeron en ese objetivo hasta invadir bárbaramente las personalidades de la misma manera que lo hacen las pestes, el hambre o el frío”.
Una historia inquietante que es una magnífica metáfora de lo que puede llegar a suceder cuando los fanatismos y las creencias obsesivas se convierten en eje vital y se llevan hasta el extremo.
Podéis escuchar el cuento haciendo clic aquí. Se trata de un audio de La radio en colectivo que dedicó el programa del 7 de marzo de 2013 a relatos deportivos. Se leyeron varios, incluyendo «Cuando los balones se volvieron invisibles» a partir del minuto 31 y 25 segundos.
De momento, disfrutemos del inicio de una nueva liga y dejemos que el fútbol desaparezca tan solo en la ficción.
El Athletic de Bilbao se proclamó el lunes campeón de la Supercopa de España tras empatar a uno con el Barça en el Camp Nou. Fue un partido claramente condicionado por el resultado del partido de ida en San Mamés, donde los leones ganaron por 4 a 0, lo que les permitió viajar a Barcelona con una más que considerable ventaja que hacía casi imposible que les arrebataran el título. Pese a ello, los blaugrana afrontaron el partido con la intención de luchar por conseguir «una remontada bestial” y no renunciar a nada.
Pese a los esfuerzos y voluntad del F. C. Barcelona, el título acabó volando hacia Bilbao, circunstancia que impedirá al conjunto culer ganar los seis títulos en juego, una proeza para la que tenían muchos números y que se evaporó al perder la Supercopa.
Lo más curioso del caso es que incluso estando en disposición de ganar cinco títulos en un solo curso –cinco títulos, que se dice pronto-, y pese a haber culminado hace apenas dos meses un triplete (Copa, Liga y Champions, que también se dice pronto), ya se oyen comentarios de tono catastrofista, como si un apocalipsis hubiera llegado al club blaugrana, como si nos encontráramos ante el final de un ciclo o como si el perder la Supercopa fuera un síntoma de que ha llegado “el fin de los buenos tiempos” a Barcelona.
Como siempre, el tiempo dará y quitará razones. Por mi parte, lo único que puedo decir, es que «El fin de los buenos tiempos» que conozco con certeza es el relato largo (o novela corta) de temática futbolera y escrito por uno de los autores más premiados y reconocidos de nuestro panorama literario: Ignacio Martínez de Pisón.
Además de una de las historias del libro, «El fin de los buenos tiempos» es el título del volumen en el que se incluyen dos narraciones más: «Siempre hay un perro al acecho» y «La ley de la gravedad«, teniendo las tres como tema común el de las relaciones familiares, tal y como podemos leer en la contraportada:
«Unas vacaciones con un desenlace inesperado, un equipo de fútbol de provincias humilde pero ambicioso, un reencuentro con el pasado en la ciudad de juventud: tres escenarios, tres familias, tres viajes que sumergen al lector en los vínculos emocionales que rigen las relaciones entre los personajes. Los protagonistas de los relatos que componen este volumen están marcados por secretos silenciados, por acusaciones reveladoras, por el amor y el implacable paso del tiempo».
Portada de la edición de Booket
Como antes decía, en la historia que da título al libro el fútbol tiene un destacado protagonismo. Narrada en primera persona por el profesor de gimnasia del instituto, conocemos la exitosa situación que atraviesa el equipo local, el C. F. San Simeón, una modesta formación integrada por muchachos a los que el profesor conoce bien.
Quico, Romero, Tonín, Fernando, Izco, Abelardo, Prieto, Luis Miguel, Zapata, Bellido y Aníbal, jugadores del equipo, han conseguido dibujar una trayectoria impecable durante las últimas jornadas. Así, el optimismo ha llegado hasta los aficionados locales, que sueñan con revivir una época ya mítica, dieciocho años atrás, en la que el club alcanzó unos octavos de final en los que acabó cayendo heroicamente ante el Valencia.
«Los resultados de cada jornada habían ido poco a poco alimentando el optimismo de los seguidores, y al final todo el mundo parecía de acuerdo en que estábamos asistiendo a la resurrección del equipo».
La placidez con la que los acontecimientos se van desarrollando queda interrumpida cuando Sánchez Moreno, el entrenador del equipo, sufre un accidente de automóvil que lo obliga a estar casi seis meses de baja. Se hace necesaria entonces una sustitución rápida e inmediata, la búsqueda de un nuevo director técnico que mantenga el buen rumbo del equipo.
El elegido será Silvestre, el único futbolista salido del pueblo que llegó a triunfar en primera división, el candidato más idóneo para tomar las riendas del equipo según todas las opiniones. Pero su llegada traerá consigo también el conflicto que forma parte del núcleo del relato.
«Silvestre había sido el interior izquierdo de la gloriosa alineación y acaso el único futbolista local que había triunfado en equipos mayores. Yo lo recordaba como jugador del Racing de Santander y el Español de Barcelona: me acordaba de su destreza en el regate, de su zurda portentosa, de cierto gol que le había metido al Celta en un partido televisado. Concluida su carrera deportiva, había entrenado a un par de equipos modestos. Luego le había perdido la pista».
A lo largo de la narración se van entrelazando las consecuencias de la llegada de Silvestre, no solo para el equipo sino para alguno de sus jugadores, como Bellido, uno de los protagonistas de la historia. Y también para María, madre del jugador y guardiana de un secreto familiar que amenaza con salir a flote. Así, a lo largo de las páginas la incertidumbre, el desasosiego, la intuición de que todo puede estallar por los aires en cualquier momento es permanente.
El relato, de esta manera, se lee con la sensación permanente de que la aparente estabilidad de los personajes y el equipo es de una fragilidad máxima, planeando hasta la última página la incertidumbre sobre lo que podrá acabar sucediendo.
Una lectura en la que hay mucho más de lo que se ve, llena de sugerencias y recovecos y en la que conflicto familiar y trasfondo futbolístico construyen un relato que todo amante del fútbol y la literatura no debería perderse.
NOTA: Además de disfrutar del relato, he tenido la gran suerte de conseguir una dedicatoria del autor, que es la que podéis ver al principio de este artículo 😀
P.D. Las imágenes que ilustran este post son imágenes antiguas de fútbol que he buscado en internet y que no aparecen en el libro.
Será cosa de la edad, de un episodio de coincidencias austerianas, del sofocante calor de este verano o de la influencia del condensador de fluzo, pero el caso es que llevo un tiempo sumido en una especie de eterno retorno, o de regreso al pasado siendo la literatura sobre fútbol motor principal de tan curioso flashback.
Me sucedió con “Fuera de juego”, de Miguel Ángel Ortiz, que me transportó por los emotivos senderos de la infancia y las patadas a un balón (Mikasa, para más inri) por las calles. Repetí con “La inmensa minoría”, del mismo autor, en el que el revival se hizo aún más consistente al ser escenario principal del libro un barrio –la Zona Franca- que conozco, y su equipo de fútbol –el Iberia– contra el que he jugado y con el que, incluso, tengo algún episodio emocional que algún día explicaré.
Y mi particular “regreso al pasado” se reforzó hace apenas un mes, con un reencuentro de antiguos jugadores del Levante Las Planas, club en el que estuve durante cuatro años de grandes éxitos (cuatro ascensos consecutivos, para llegar de Segunda Regional a Primera Catalana) y que dejé para marchar al Gavá, el último equipo en el que jugué antes de dejar el fútbol.
Mi currículum futbolístico, ya que estamos, se completa con mi paso por la U. D. Cornellá, club en el que estuve desde los 12 hasta los 22 años, aproximadamente, y que dejé para fichar por el citado Levante Las Planas en la temporada 1987-1988.
A este compendio de batallitas del abuelo Cebolleta se añade ahora un nuevo episodio que, desde ya lo advierto, me ha tocado la fibra. Se trata de “Camp de terra”, de Llorenç Bonet, un libro que hará las delicias de todos aquellos para quienes el fútbol amateur, de categorías regionales, en campos de tierra formaron parte de sus vidas.
El libro es la conversión física del blog «Camp de Terra«, cuya existencia desconocía, y en el cual su autor iba publicando pinceladas de aquellos maravillosos años en los que formar parte de un equipo, vivir la experiencia de habitar vestuarios con arañas en las esquinas, de conocer que había un ingenio propio de Leonardo da Vinci para pintar las líneas del campo y otros tantos y tantos matices de aquellos tiempos eran lo propio de una época ya desaparecida.
Què seria de les categories de futbol amateurs sense els utillers?
Són persones especials, peculiars, estranyes fins i tot, de difícil definició i complexa personalitat, que formem part d’aquesta faràndula folklòrica que és el futbol.
Han après a conviure sota el trist paraigües de la mofa i el menyspreu amb total naturalitat, cosa que diu molt de com de bèsties som les persones.
I si el futbol en tota la seva infinita dimensió és un munt d’històries irracionals, i un conjunt de sentiments contraposats capaços de fer perdre el senderi inclús a gent de coneixement, no és d’estranyar que hom no entengui que una simple pilota pugui afectar tant en el comportament de les persones que estimen aquest esport.
“Camp de terra” es un libro sobre fútbol pero desde una perspectiva más centrada en la periferia del juego que en los partidos en sí. Entre sus páginas tienen cabida artículos para los utilleros -¡qué personajes tan entrañables!-, los entrenadores en los que la experiencia pesaba mucho más que los conocimientos, para el compañerismo, para las ilusiones y las decepciones… en fin, para todo lo que en realidad es el fútbol a estos niveles: una auténtica escuela de vida.
En él tienen cabida desde las fiestas y resacas de juventud de los jóvenes futbolistas, hasta los episodios amorosos propios de la edad, el homenaje a esos personajes que tanto han hecho por la educación deportiva en los pueblos pequeños, e incluso hay espacio para la música, no solo por el episodio histórico de ver a New Order (¡New Order!) actuar en Mollerussa, sino porque el libro se complementa con un CD con 5 canciones compuestas por Jordi Besora, inspiradas en episodios del libro, y que permiten hablar de un libro que se puede escuchar o de un disco que se puede leer.
Se trata de un libro caleidoscópico, que se puede abrir por cualquier capítulo y observar la vivencia que nos muestra, porque en el fondo todo el libro es un magnífico compendio de experiencias vitales, muy bien descritas, con toques de humor, de alguien que ha conocido muy bien aquello de lo que habla, alguien que ha deambulado por los “Camps de terra” que describe y que conoce a la perfección todos los rincones del terreno de juego.
Som tot l’equip dins el vestuari, el nostre temple, lloc hermètic i innaccessible per a la resta de la gent, espai ple de rituals i codis de conductes que fomenten la convivència i un misteriós secretisme de confidències que els jugadors guardem amb la mà al cor. La comunió de sentiments ajuntats en un espai reduït.
Para acabar, aquí tenéis el booktráiler del libro.
UN ÚLTIMO APUNTE
Por cierto. Aunque es dífícil, no es imposible que autor y servidor nos hayamos visto las caras en algún campo de fútbol. Algunos de los equipos en los que ha militado –Lleida, Tàrrega, Artesa de Segre– son equipos contra los que me he enfrentado. Así que, ¿quién sabe? ¿Os imagináis que eso hubiera sucedido realmente?
En cualquier caso, y por si tal suposición fuera cierta, me queda el consuelo de pensar que ambos éramos jugadores técnicos, cariñosos con la pelota, de los que nunca daban palos sino que, habitualmente, los recibían, por lo que nuestro hipotético enfrentamiento, si alguna vez pasó, seguro que fue deportivo y civilizado 😀
SINOPSIS
Camp de terra és un recull d’histories reals vinculades al futbol de casa, amateur, de carrer i de poble, on hi ha una mica d’història, nostalgia, territori, diversió, èxits, fracassos, reflexions i amor, explicats en primera persona.
Camp de terra explica de forma cronològica els sentiments que viu un jugador de futbol a partir de les experiències. També és un homenatge als personatges que formen la familia del futbol amateur i la seva cara més desconeguda.
El llibre s’acompanya d’un disc amb cinc temes creats per Jordi Besora, relacionats directament amb els textos del llibre. Es podria dir que és un llibre que es pot escoltar i un disc que es pot llegir.
EL AUTOR
Llorenç Bonet i Gómez (1973, El Poal, Pla d’Urgell) és empresari de la construcció i fundador de l’entitat de gestió esportiva “La toca football sports”. Està vinculat al futbol lleidatà, com a jugador o entrenador, i ha passat pels molts clubs, entre els quals el C.F. Poal, C.F. J. Mollerussa, C.F. La Pobla de Segur, C.E. Artesa de Segre, C.F. Balaguer, Club Lleida esportiu, o U.E. Tàrrega. També ha realitzat Campus de futbol formatius. També es dedica a la promoció cultural, com a impulsor i director de la revista Revers Magazine i fundador de l’empresa “Vincles Accions Culturals”. Vinculat al món de la música, ha organizat festivals i el Club de música electrònica i indie “Souclub”. Ocasionalment fa de DJ, escriu com a blocaire i ha produït videoclips.
PRIMERAS PÁGINAS
Podéis leer las primeras páginas del libro haciendo clic en este enlace, lo que os permitirá haceros una idea muy clara de lo que encontréis en “Camp de terra”.
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