«La primera piedra», de Sergi Pàmies

 

 

Los coleccionistas de libros relacionados con el fútbol acostumbramos a utilizar tácticas diversas para localizar nuestras presas. Una de las más eficaces es recurrir a las herramientas de búsqueda que ofrecen los catálogos de las bibliotecas. Basta con introducir una palabra clave adecuada (fútbol, futbolista, balón, pelota, portero, partido, gol, etc.) o más directo aún, buscar ‘fútbol’ por materia, para recibir a cambio un listado de libros relacionados con nuestros intereses.

Otra herramienta indispensable para nuestra comunidad es, lo habéis adivinado, San Google, gracias a cuya existencia tenemos la posibilidad de acceder a lugares remotos, inexplorados, allende las fronteras del ciberespacio, y descubrir tesoros en formas de información, materiales desconocidos, botines de conocimiento a los que sería imposible acceder por otros medios.

Escribid ‘libros de fútbol‘, ‘literatura futbolera‘, ‘fútbol y literatura‘ o cualquier otra combinación del estilo en el cajón sagrado y de nuevo nuestro benefactor googleliano acudirá en vuestra ayuda para ofreceros una jugosa recompensa.

Aunque existen más opciones para localizar esas pequeñas presas en forma de literatura futbolera os hablaré de una tercera. Esta, por cierto, además de eficaz es una de mis preferidas. Lo más divertido de todo es que se trata de una caza y captura en dos fases.

Primera: rastreamos autores que hayan escrito alguna vez sobre fútbol, ya sea algún artículo en una revista o diario, algún libro, cualquier cosa servirá para detectar en el autor en cuestión una afición balompédica.

Segunda: indagamos entre la obra del susodicho (recurriendo de nuevo al supremo localizador) y, muy posiblemente, descubriremos alguna obra oculta, desconocida, en la que el fútbol será parte importante. Y cuando eso ocurre, no queda más que exclamar: Touché!

Viene toda esta fase de precalentamiento para explicar que hoy hablaré de «La primera piedra» (Anagrama) («La primera pedra«, Quaderns Crema), la primera novela de un prestigioso escritor de reconocida querencia futbolística, aficionado barcelonista, habitual en radio, televisión y prensa escrita, y de quien podéis leer cada semana la columna que escribe en La Vanguardia dedicada a describir aspectos relacionados con el entorno culé.

Estoy hablando de Sergi Pàmies, quien además fue premiado hace un par de años con el X Premio Vázquez Montalbán de Periodismo Deportivo, reconocimiento también otorgado, entre otros, a autores tan futboleros como Eduardo Galeano, Nick Hornby o Juan Villoro, entre otros (Aquí tenéis el discurso que pronunció tras recibir el premio).

Imagen de Víctor Salgado – Fundació FCB

El caso es que siendo como soy seguidor de sus escritos futboleros, gracias a alguno de los cuales (como «Literatura y fútbol«, de junio del año pasado) he descubierto «Manual de fútbol» de Juan Tallón, otro libro que reposa en mi lista de presas y al que espero poder acabar fichando, desconocía sin embargo que en su primera novela el fútbol tenía un gran peso, y que, además, su protagonista era un futbolista.

Y ahora, si me preguntáis a través de cuál de los métodos de caza al principio descritos llegué al descubrimiento de esta futbolera novela de Sergi Pàmies os diré, aunque me pese… ¡que no me acuerdo!

No recordar también tiene su parte positiva, pues demuestra la existencia de otra de las vías de descubrimiento de literatura futbolera más satisfactorias que existen: el puro azar, la simple casualidad o, dicho en el lenguaje de los partidillos callejeros entre infantes: de chiripa.

Y así, de pura chiripa, de rebote y como quien no quiere la cosa descubro (sin saber cómo) la existencia de una novela protagonizada por un futbolista. O mejor dicho, y tal y como explica la sinopsis del libro:

«La primera piedra» es la historia de un lampista que juega al fútbol y es amante de una mujer casada, y que asume su condición de suplente no solo en el ámbito deportivo sino también en el familiar, en el laboral y en el sentimental».

Escrita en 1990, es decir, hace 25 años nos encontramos ante una novela corta narrada en primera persona por un personaje que parece llevado por lo cotidiano, arrastrado por los sucesos que le envuelven sin que la mayoría de veces exista voluntad alguna por su parte. Como cuando se encuentra participando en un extraño grupo de mariachis empujado por su hermano, o atrapado en una extraña historia por culpa de un coche aparcado en doble fila, o angustiado tras perder de vista a su sobrino en el Salón de la Infancia.

«Los del equipo me han felicitado como se felicita a un suplente: con un cordial menosprecio. Faltaban cinco minutos para acabar el partido y, como había previsto el entrenador, ya teníamos bastante conformándonos con el empate. Pero yo no tenía nada que perder. Si pudiera, prohibiría los empates.»

Imagen de www.talaveralarealdeporte.com

Una especie de testigo de las cosas que describe todo cuanto le rodea y sucede con minuciosidad, con cierto aire impresionista que en determinados momentos me ha traído ecos, salvando las distancias, del Joseph Bloch de “El miedo del portero ante el penalty” de Peter Handke.

E incluso, en alguna de las situaciones descritas, me ha venido a la cabeza «¡Jo, qué noche!«, aquella extraña película de Martin Scorsese en la que un gris empleado, al finalizar su jornada laboral, se ve envuelto de manera involuntaria en una continua sucesión de extraños e involuntarios sucesos.

Pese a a esta especie de involuntariedad continua y permanente, no parece que el narrador de la historia sea un ser angustiado por la realidad. Simplemente acepta y navega por ese día a día en el que se ve inmerso, con naturalidad. Por decirlo de alguna manera, se trata de una suplencia vital aceptada de buen grado. Así mismo, hay una continua dosis de humor a lo largo de todas las páginas, y una entrañable ternura por parte del protagonista que lo acaba convirtiendo en alguien muy cercano.

– ¿Qué decisión debe tomar el árbitro si un jugador enciende un cigarrillo durante el partido?

– Amonestarlo por conducta incorrecta.

El rebaño de jugadores atraviesa el campo embarrado. Delante, el entrenador pregunta y cualquiera de nosotros responde. Correr, dicen, ayuda a pensar. Los pies me pesan cada vez más, como si el barro que piso fuera el mismo que me llena la cabeza de una crema resacosa con gusto a tequila. He hecho un gran esfuerzo para levantarme. Si hubiera sido titular -indiscutible o no- no habría venido. Pero para un suplente no asistir a un entrenamiento equivale a resignarse para siempre al banquillo.

Imagen de www.jonav.obolog.es

La historia se lee de un tirón, y una vez comienzas a caminar junto al protagonista en su extraño deambular donde cualquier situación es un cúmulo de minuciosidad ya no puedes dejar de acompañarlo hasta el final. Y una novela en la que Sergi Pàmies demuestra lo cómodo que se encuentra a la hora de escribir sobre fútbol, abordándolo desde ángulos diversos en diferentes episodios de la historia.

 

«El misterio del portero fantasma», de Roberto Santiago, núm. 3 de «Los futbolísimos»

 

 

Con las matemáticas me pasa siempre lo mismo.

Abro el libro al principio de curso con la esperanza de que se año me gusten, como si pudiera encontrar algo distinto, y entonces me doy cuenta de que siguen siendo el mismo rollo de siempre.

Acabas las vacaciones de verano y comienzas un nuevo curso. Dejas atrás el tiempo de ocio y vuelves al de las rutinas y el colegio. Por suerte, regresar a las aulas también significa que es el momento de volver a los entrenamientos, de retomar el contacto con tus compañeros de equipo, de prepararse para comenzar una nueva liga…

Pero para “Los futbolísimos” este septiembre comienza de una forma un tanto extraña, y lo que debería ser un placentero inicio de temporada más se convierte en un problema al que deberán enfrentarse: se han convocado unas pruebas para que se apunten todos aquellos que quieran formar parte del equipo. ¿Qué significa eso? Pues que quizá alguien deberá dejar de formar parte del equipo de Los Futbolísimos.

 

 

De esta forma tan preocupante comienza «El misterio del portero fantasma«, la tercera aventura de “Los futbolísimos”, en la que encontramos una nueva dosis de emoción, compañerismo, misterio, fútbol y mucho más. Los integrantes del equipo del Soto Alto acudirán con preocupación a las pruebas convocadas para los nuevos jugadores. En cuanto comprueban que los nuevos jugadores que se han presetando son unos auténticos figuras el mundo se les caerá al suelo.

¿Podrán seguir todos juntos y jugando en el mismo equipo? En el primer número de la serie (“El misterio de los árbitros dormidos”) conocimos el juramento de «los futbolísimos«, mediante el cual siempre formarían parte del mismo equipo. Pero ahora, ¿qué pasará? ¿Y si los nuevos son mejores que ellos y alguno se ve obligado a dejar el equipo?

 

Nos pusimos en fila en el centro del campo, y cada vez que decían nuestro nombre, Alicia nos lanzaba un balón y salíamos corriendo. Empezaron con nosotros nueve, los de siempre.

Como ya nos conocían, no parecía que les interesara mucho.

Todos estaban deseando ver a los nuevos.

 

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Por si eso fuera poco, aparecen nuevos problemas que ponen a prueba la amistad de alguno de los miembros. Lo ocurrido en “El misterio de los siete goles en propia puerta” (el número dos de la serie) con el padre de Camuñas se unirá a la llegada de una familia china al pueblo, y todo ello acabará afectando a la relación entre Pakete y Camuñas.

Por otra parte, si en “El misterio de los siete goles en propia puerta” no se podía decir que la defensa de la portería fuera muy afortunada, en “El misterio del portero fantasma” sucede todo lo contrario, ya que nos encontramos ante una portería cerrada a cal y canto gracias a un jugador muy especial, Deng Wao, el hijo de la familia china que acaba de llegar al pueblo, un auténtico muro bajo palos aunque con con una forma de detener los balones un tanto especial y extraña.

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Y, para rematar la historia, en este número asistimos a un nuevo y emocionantísimo partido en el que los futbolísimos deberán enfrentarse contra un equipo fortísimo. Si recordáis lo sucedido en el número 2, durante el torneo internacional de Benidorm, en el que se tuvieron que enfrentar a equipos de categoría internacional (incluyendo al Cronos, el considerado mejor equipo infantil del mundo), ahora nos encontramos ante una situación parecida.

O peor aún, puesto que una derrota podría tener unas consecuencias gravísimas para el equipo.

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¡Ah! Y todo ello sin olvidar los ojos de Helena con hache, las miradas de Marilyn, y algún beso al principio de la historia, y muchas otras sorpresas que os harán disfrutar de un gran rato de aventuras, misterio, fútbol y lectura.

Incluso descubriréis un homenaje a la literatura de fútbol gracias a «Oda a Platko«, poesía que el gran poeta Rafael Alberti dedicó al portero del Barcelona tras verlo en un partido en 1928 contra la Real Sociedad y quedar impresionado con su actuación. Sin duda, si Alberti hubiera visto jugar también a Deng Wao le habría dedicado otra poesía 😀

«Los futbolísimos» tienen una página web propia, donde tenéis información sobre cada uno de los libros de la serie, los primeros capítulos, vídeos, etc.

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En el caso de «El misterio del portero fantasma» podéis leer las primeras páginas haciendo clic en este enlace.

Y aquí tenéis el booktrailer del libro:

 

 

ENLACES A LAS RESEÑAS PUBLICADAS

 

«Messi es un perro», de Hernán Casciari

 

 

Esta tarde, a las 19 horas, el Centre Excursionista de Catalunya (c/Paradís, 12 de Barcelona) acogerá el acto de presentación de «Messi es un perro y otros cuentos«, el último libro del escritor, weblogger, articulista, narrador y muchas cosas más Hernán Casciari.

La presentación de hoy se incluye en el circuito por diversas ciudades que Casciari hará hasta finales de año, y que servirá para ir leyendo algunos de sus relatos. Las entradas están agotadas desde hace bastantes días, pero tranquilos, no hace falta que me envidiéis: yo tampoco podré asistir.

Sí, claro que me habría hecho una ilusión terrible poder ir y conseguir un ejemplar firmado de ese «Messi es un perro«, pero desde el primer momento ya supe que me resultaría imposible hacerlo por culpa de una cruel conspiración que me persigue desde hace tiempo.

Una conspiración que consiste, básicamente, en una alianza secreta entre el gordo de la lotería de navidad y el de la primitiva, que se han emperrado (uso la palabra «emperrado» por empatía con el título del libro) en no elegirme para ser tocado con su fortuna obligándome, entre otras cosas, a ir a trabajar en tardes de viernes como la de hoy. Y, en consecuencia, a impedirme disfrutar de la que promete ser una gran tarde de fútbol y literatura.

En definitiva: que se frustra el fichaje de un ejemplar de «Messi es un perro» dedicado por su autor para el Fútbol Club de Lectura.

«Messi es un perro y otros cuentos» es el cuarto volumen de relatos de Hernán Casciari, y está formado por dieciocho relatos escritos entre los mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. Tal y como se explica en la web del autor (www.editorialorsai.com) no todos tienen que ver con el fútbol, pero los atraviesa la vergüenza del delantero que festeja el gol sin saber que, a sus espaldas, el juez de línea ha levantado el banderín.

El relato «Messi es un perro» fue escrito y publicado en su blog en abril de 2012 y rápidamente se convirtió en todo un fenómeno. No era para menos. Comparar a Messi con un perro causaba de entrada un poderoso efecto sorpresa.

Se lo ve como en trance, hipnotizado; solamente desea la pelota dentro del arco contrario, no le importa el deporte ni el resultado ni la legislación. Hay que mirarle bien los ojos para comprender esto: los pone estrábicos, como si le costara leer un subtítulo; enfoca el balón y no lo pierde de vista ni aunque lo apuñalen.

Para que os situéis en el contexto de este relato, comparto un fragmento de lo que se publicó sobre su éxito en el suplemento Verne de el diario El País:

La historia de cómo Messi es un perro se convirtió en viral “es absolutamente internet”, dice a Verne Casciari. En junio de 2012 el actor, también argentino, Norberto Jansenson leyó a cámara el cuento en un plano fijo de once minutos que lleva medio millón de reproducciones. Al año siguiente, alguien mezcló ese audio con jugadas de Messi (otros 2,7 millones de visitas). Después llegaron un sinfín de versiones, copias (esta, de más de 1,7 millones de reproducciones) y remixes en varios idiomas. La última resurrección, hace apenas dos meses, sucedió cuando el vídeo fue subido al Facebook de la web deportiva La Pelotona, donde está a punto de alcanzar los 7,5 millones de reproducciones y ha sido compartido más de 200.000 veces.

 

Imagen de www.arogeraldes.blogspot.com

 

Así que esta tarde no me toca otra que conformarme con escuchar una y otra vez esa maravilla de relato, y ver una y otra vez esa combinación de voz e imágenes que os muestro a continuación.

Además, ahora que habéis visto el vídeo, os recomiendo que volváis a escuchar el relato de voz de su autor: aquí tenéis el enlace. Y, por supuesto, os invito a que os dejéis caer a menudo por su web, y su blog, donde tendréis la oportunidad de leer sus artículos. Como por ejemplo «Nunca me importó el fútbol«, una auténtica maravilla. Disfrutar.

Y de ahora en adelante, cada vez que veais jugar a Messi, fijaros en sus ojos, en su mirada y recordar a Casciari.

27S, fútbol y elecciones

 

 

Catalunya celebra hoy, día 27 de septiembre, una jornada electoral especial. Pese a que la convocatoria está destinada a elegir los representantes al parlamento catalán, las reivindicaciones independentistas de los últimos años han hecho que las elecciones de hoy se planteen en clave plebiscitaria y que la lectura del resultado en las urnas se interprete como algo más allá que la simple distribución de escaños para los próximos cuatro años.

Desde que la convocatoria se hizo pública, la posibilidad de que estemos ante un referéndum que acabe por determinar la separación de Catalunya y España ha generado numerosos comentarios, lecturas e interpretaciones desde todos los ángulos posibles. En este escenario, hasta el fútbol ha tenido su dosis de protagonismo siendo incluso utilizado como arma electoral. Y así, una de las dudas estrella ha sido: si Catalunya se independiza de España, ¿cómo afectará esa situación a Liga española? Más concretamente, ¿qué ocurrirá con el Barça? ¿En qué campeonato jugará? ¿Desaparecerán los clásicos entre el  F.C. Barcelona y el Real Madrid? ¿Llegará el día en el que acabemos viendo un España-Catalunya de selecciones?

Imagen de www.libertaddigital.com

Mientras esas preguntas no tengan respuesta no nos queda más que elucubrar con lo que significaría para el fútbol una posible independencia de Catalunya. Y, para ello, nada mejor que acudir a la literatura sobre fútbol, ya que esas hipótesis (o parecidas) son las que encontramos en obras como “Orsai. Biografia d’un felí”, de Jordi de Manuel, y publicado por la Editorial Meteora el año 2012.

En la sinopsis del libro (que traduzco) leemos:

“Orsai” es una recopilación de relatos breves en clave de humor y sátira que tienen como hilo conductor un tema que apasiona a muchos jóvenes: el fútbol. Pero el fútbol, visto desde perspectivas diferentes, es tan solo el pretexto para unir una serie de pequeñas historias en las que predomina lo más humano de las personas. Con un lenguaje sencillo y un estilo ágil que lo hacen de fácil lectura y cercano a los jóvenes lectores, el autor nos hace reflexionar sobre toda una serie de aspectos de la vida y los valores de las personas: la amistad, el afecto, la integridad, el respeto a las diferencias de género o de opiniones y la importancia de elegir un camino en la vida. Prevalece, desde la ironía, una crítica social al mundo del fútbol: el desmesurado impacto mediático, la invasión a menudo involuntaria del fútbol en nuestras vidas o la ambición y el dinero que mueven intereses y cifras astronómicas.”

Orsai” está compuesto por 20 relatos repartidos en cuatro grandes apartados: “Astres”, “Lliga, Copa i Champions”, “Mundial”, i “… i Lliga de les Estrelles”. Y tres de esos relatos están protagonizados por una selección catalana como equipo de fútbol de una Catalunya independiente: “Son sobtada”, “Polska (hat-trick)” y “Clonació (Biografia d’un felí 3”. Como complemento, en la página web de la editorial se puede encontrar una útil e interesante Guía didáctica de lectura.

En “Son sobtada” (“Sueño repentino”) asistimos a una final de la Copa del Mundo disputada en Zanzíbar entre Brasil y Catalunya. El viento del nordeste, procedente de la isla vecina y rival de Pemba, provoca que hasta el estadio llegue una nube de moscas de la especie Morpheus somnolentus, la picada de las cuales provoca que todos los jugadores y espectadores se acaben durmiendo.

Polska (hat-trick)” nos sitúa en un escenario en el que el mundial se celebra en Catalunya, llegando a la final Alemania y Polonia. Los polacos (gentilicio con el que también se hace referencia a los catalanes de modo despectivo) se muestran sorprendidos y admirados al ver que el público catalán los anima constantemente. Gracias a tres goles de Kandinsky, Polonia acaba ganando tras remontar un 0-2. El público catalán considerará entonces el triunfo polaco como propio.

Y el tercero de los relatos en los que la independencia de Catalunya se traslada al fútbol es “Clonació (Biografia d’un felí 3)” (“Clonación. Biografía de un felino 3”). Nos encontramos de nuevo en una nueva final de la Copa del Mundo entre Catalunya y Brasil, años después de la celebrada en Zanzíbar que aparecía en el relato “Son sobtada” (“Sueño repentino”).

Pantera Negra (que es el apodo de un genial portero con libro propio, «Pantera negra«, firmado por el extraño Joan Gols i Camp) observa desde la tribuna cómo su clon detiene el penalti decisivo al otro clon, Pelecinho. Y como la pelota rebota en el poste y le toca la oreja el clon Pantera Negra 02 decide abandonar el fútbol a los dieciocho años.

Una lectura muy recomendable y apropiada para un día electoral como el de hoy, en el que quien sabe si algunas de las ficciones que aparecen descritas se acaban convirtiendo algún día en realidad.

Y para terminar, aquí tenéis el vídeo de la presentación del libro realizada por Jordi Fernando de la editorial Meteora en la Librería Laie y en el marco de la Setmana Petita del Llibre en Català de 2012.

Ignacio Martínez de Pisón, Premio Nacional de Narrativa 2015

 

Ignacio Martínez de Pisón

 

Ignacio Martínez de Pisón ha sido galardonado con el Premio Nacional de Narrativa 2015 por su obra «La buena reputación«.

 

Se trata de una magnífica oportunidad para acercarse tanto a esta novela como al resto de su obra. Y también para recordar que se trata de un autor que también ha puesto su granito de arena a la hora de vincular fútbol y literatura, como en el relato «El fin de los buenos tiempos«.

Y ya puestos, aprovechemos también para recuperar una entrevista del año 2011 publicada en El País en la que hablaba de su afición al fútbol con alguna referencia también a la literatura futbolera.

¡Enhorabuena!

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«La fábrica de nata», núm. 1 de la serie «Fanculés» de La Galera Editorial

 

 

¿Sabíais que todos los aplausos que se han oído en el Camp Nou están guardados en un misterioso local llamado la Plas-plaspateca? ¿Sabíais que existen unos diminutos seres que se dedican a recoger todos los fanchivaches que encuentran desperdigados por el estadio? ¿Sabíais que el batido de césped es una de las bebidas más originales que se consumen en el Camp Nou?

Pues todo esto y muchas cosas más son las que los pequeños lectores podrán descubrir gracias a las historias de los Fanculés.

Y es que el Fútbol Club de Lectura amplía su nómina de jugadores con un fichaje muy especial, el de unos extraños y originales duendecillos que habitan en el Camp Nou y a los que nadie puede ver pues son tan pequeños que nadie sabe de su existencia. Se trata de los Fanculés, ocultos habitantes del interior del estadio blaugrana, del que conocen hasta el último rincón, y en el que viven extraordinarias e intrépidas aventuras que encantarán a los lectores a partir de 8 años.

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La serie de los “Fanculés” está editada por la editorial La Galera, existiendo versión en catalán y en español. Los autores de los textos son Carles Sala y Eloi Sala, mientras que las ilustraciones, todas en color, son obra de José Labari. Se trata de un material elaborado en colaboración con el F. C. Barcelona, siendo producto oficial del club.

Los personajes principales de los Fanculés son Fantrépido (el fanculé más intrépido y aventurero), Fantina (la mejor amiga de Fantrépido), Fanmanitas (hermano de Fantina y el más mañoso de todos), Fankú y Fanbala (padres de Fantina y Fanmanitas), Fansabio (el más viejo y sabio de todos los fanculés) y el Topo Pataplaf (un crac cavando galerías por debajo del campo).

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Pero los Fanculés también tienen enemigos, los villanos de la historia, unos seres que odian a los fanculés y que no dejan de provocar problemas. El principal de ellos es la Ratata Comenata (rata extraordinariamente gigantesca y sucia), Babas (un ayudante de Ratata muy cretino y baboso), y Repuggato (un gato repugnante que ayuda a Ratata).

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Además de los Fanculés y el entorno de Ratata también desfilan otros personajes por las páginas de los libros de la serie, como Fanolis (un fanculé hipersensible), las tres fancotillas (Fanprimera, Fansegunda y Fantercera, las fanculés más chafarderas del Camp Nou) y Bumbum (un elegante escarabajo que toca la mandolina).

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A todos ellos los encontramos protagonizando el número 1 de la serie, una aventura que llega por título “La fábrica de nata” y que nos sirve para conocer a los personajes y el tipo de peripecias que encontraremos en los libros de la serie.

En “La fábrica de nata” (cuyas primeras páginas podéis leer en este enlace) descubrimos como un día, en medio de un entrenamiento en el Camp Nou, aterriza de golpe un topo caído del cielo. Se trata de Pataplaf, a quien Fantina conseguirá apartar del campo antes de que nadie lo descubra.

De repente, una pelota enorme cayó justo a su lado, haciendo saltar cientos de briznas de césped. Y, cuando aún no se había recuperado del susto, una segunda pelota le pasó silbando por encima de la cabeza”.

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Gracias a Fantina, el Topo Pataplaf hará un recorrido por diferentes zonas del Camp Nou para conocer al resto de fanculés. Pero justo cuando parece que todo es paz y armonía en el entorno de estos curiosos seres entrarán en acción los villanos de la historia, la Ratata Comenata y sus ayudantes, una gigantesca y sucia rata que no soporta ni a los Fanculés ni los aplausos del Camp Nou.

Comenzará entonces una aventura en la que habrá que evitar a toda cosa que la Ratata acabe convirtiendo el campo en un inmenso depósito de nata agria, su gran debilidad.

“- ¡Es nata agria! –exclamó con una mueca de asco.

 – Esto me da muy mala espina… -murmuró Fantina-. ¡Tenemos que avisar a Fansabio!”

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¿Conseguirán los fanculés evitar que la Ratata Comenata se acabe saliendo con la suya? Una historia llena de emoción en la que el Camp Nou se convierte en uno de los principales protagonistas y que encantará a los primeros lectores, con una adecuada combinación de fantasía, aventura y acción que promete unos agradables ratos de lectura.

Hasta el momento se han publicado los cuatro primeros números de la serie:

  1. La fábrica de nata
  2. La princesa comenata
  3. Los espaguetis perdidos
  4. La pelota loca

FICHA TÉCNICA

  • Edad: a partir de 6 años
  • Género: Narrativa corta
  • Encuadernación: Cartoné
  • Medidas: 15,5 x 21,0 cm
  • Páginas:72

 

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Javier Marías, el fútbol y la recuperación semanal de la infancia

 

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Hoy, día 20 de septiembre, es el cumpleaños de uno de los grandes de la literatura contemporánea: Javier Marías.  Autor de gran prestigio y reconocimiento, con una producción de una calidad indiscutible, ganador de los premios más importantes (excepto el Nobel, para el que siempre suena), compositor de pequeñas joyas en forma de artículos semanales…

Por si todo lo anterior fuera poco, Javier Marías es un declarado aficionado al fútbol (seguidor del Real Madrid, no todo iba a ser perfecto :-D), y uno de los principales responsables de mi afición por la literatura futbolera.

 

Cómo ha cambiado todo, pensé. Hace sólo veinte años no había intelectual que se atreviera a confesar públicamente que le gustaba el fútbol.

Javier Marías en «Letras de fútbol«, artículo publicado en «Salvajes y sentimentales«

 

 

Y es que siempre que alguien me pregunta de dónde procede mi afición por este tipo de literatura no tengo que pensar demasiado para responder: seguramente, el libro “Salvajes y sentimentales” fue el que me introdujo de verdad en un mundo apasionante que unía dos de mis grandes aficiones, el fútbol y la lectura.

Si hago un esfuerzo de memoria puedo identificar unos primeras aproximaciones ya desde mi infancia, cuando me dedicaba a dibujar jugadas de fútbol en las páginas en blanco que separaban los capítulos de mis libros de “Los cinco” o “Los Hollister”.

Dibujos muy esquemáticos, en los que un par de jugadores hacían una pared y marcaban un golazo que se colaba por la escuadra de un escuálido portero que se estiraba sobre el papel. Aunque de forma inconsciente, creo que ese fue el germen inicial que se traduciría mucho tiempo después en la afición por los libros de fútbol.

Imagen de www.arteinfantil.tripod.com

Lejos de esos acercamientos infantiles, mi gusto por la lectura me llevó a disfrutar mucho con los artículos en prensa de Manuel Vázquez Montalbán, quizá uno de los primeros que me hizo ver que el fútbol se podía leer. Lo mismo ocurría con las crónicas de los partidos de Santiago Segurola, que me parecían auténticas piezas literarias que nada tenían que ver con las anodinas descripciones de partidos que se podían leer en algunos medios.

 

Pero, sin duda, el artículo que quizá ejerció de “¡Ábrete, Sésamo!” fue “La recuperación semanal de la infancia”, de Javier Marías, texto y frase que no me he cansado de repetir cada vez que tengo ocasión cuando alguien me pregunta acerca del fútbol. Aquella “recuperación semanal de la infancia”, en mi caso, supuso un regreso a aquellos momentos de soledad en los que dibujaba torpemente jugadas de fútbol en los espacios en blanco de un libro.

En la sinopsis del libro podemos leer:

La supuesta incompatibilidad entre las letras y el fútbol ya fue desmentida por algunos clásicos modernos: tanto Nabokov como Camus ocuparon puesto de portero en sus respectivas juventudes, y el segundo dijo que cuanto de importante sabía acerca de la moral humana lo había aprendido en el fútbol.
A ellos se une el novelista Javier Marías (que fue extremo izquierdo en la infancia) con esta colección de piezas futbolísticas en las que tampoco la moral está ausente. Escribir de este deporte es para él «un descanso», lo cual debe entenderse, según apunta Paul Ingendaay en su prólogo, como la oportunidad de abandonar las máscaras de la ficción e instalarse en un territorio en el que «las cosas están claras y el autor se siente seguro de sus pasiones y de sus recuerdos».
Para Marías el fútbol es «la recuperación semanal de la infancia»; y también es temor y temblor, dramaticidad y zozobra, una mezcla de sentimentalidad y salvajismo, una escuela de comportamiento y nostalgia, y la escenificación de la épica al alcance de todo el mundo.
Y vemos el fútbol como lo que seguramente es, en el fondo, para millones de aficionados: un interminable desfile de héroes, villanos, figurantes y gestas, un espectáculo que quizá merezca la pena tomarse en serio.

Imagen de www.arteinfantil.tripod.com

La recuperación semanal de la infancia” acabó formando parte de una joya como es “Salvajes y sentimentales”, un libro editado por Aguilar en el 2000 (la edición que yo tengo) y en el que se recoge una selección de artículos sobre fútbol escritos por Marías entre 1992 y el 2000, publicados mayoritariamente en El País o en el suplemento dominical El Semanal.

Y si el otro día hablaba de la presentación del festival «Letras y fútbol 2015» que se celebrará en noviembre en Bilbao, ahora es momento de volver a citar las palabras «letras» y «fútbol«, puesto que «Letras de fútbol» es el subtítulo del libro de Marías.

En el prólogo al libro se citan unas palabras del propio Marías publicadas en su libro Vida del fantasma, de 1995, en las que dice:

“Pocas cosas me han hecho tanta ilusión en los últimos años como que me pidieran escribir sobre fútbol de vez en cuando: un descanso.”

Imagen de www.javiermariasblog.wordpress.com

Afortunadamente, a lo largo de todos estos años esa afición futbolera suya se ha trasladado en numerosas ocasiones a textos y artículos, demostrando así que la combinación de fútbol y literatura puede ser muy fructífera, y que cuando esa unión nace de la mano de grandes autores como él, pueden dar a la luz auténticas joyas literarias.

Sirva pues este modesto artículo como muestra de homenaje y reconocimiento a quien tanto me ha hecho disfrutar con este tipo de literatura. Creo que es de justicia hacerlo, y más aún cuando uno conserva en su biblioteca una dedicatoria suya de hace muchos años en la que se hace referencia a la “caballerosidad impecable”.

 

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Así que aprovecho el día de hoy para felicitarlo por su cumpleaños y para recordar a uno de los grandes jugadores de esta plantilla integrada por escritores que han dedicado parte de su obra al fútbol.

Aparte de recomendaros la lectura de “Salvajes y sentimentales” (y, por supuesto, de toda la obra de Javier Marías), os invito a que os paséis por la web www.javiermarias.es para conocer todo lo que tiene que ver con su obra y por el blog www.javiermariasblog.wordpress.com, en el que encontraréis una recopilación de todos los artículos que va publicando.

Si estáis interesados especialmente en los que hacen referencia al fútbol no tenéis más que utilizar el buscador.

Y para terminar, aquí tenéis el artículo “La recuperación semanal de la infancia”.

“La recuperación semanal de la infancia”

 

            El escritor Guillermo Cabrera Infante detesta el fútbol. La escasa tradición cubana en este deporte podría justificarlo, pero sus más de veinticinco años en Inglaterra anulan tal explicación. Recuerdo su cólera y sus denuestos cuando ocurrió la tragedia de Heysel. Apartándose por una vez de Nabokov, que fue guardameta en su exilio de Cambridge y hasta el final de su vida gustó de ver partidos por televisión, no culpaba a los hinchas del Liverpool, sino al propio deporte: “Ese juego nefasto”, decía, “incita a la violencia porque es violento en sí mismo: se juega con los pies, y pocos movimientos hay tan feroces como el que supone dar una patada”. Es curioso que, en cambio, en Estados Unidos el fútbol no haya prosperado porque allí se lo considera demasiado lento y blando, una práctica propia de señoritas. Y en efecto, cuando estuve unos meses en la Universidad exclusivamente femenina de Wellesley College, el deporte preferido de las alumnas no era otro que el arte de Di Stéfano, para mi gran sorpresa. Claro que allí podía deberse a la influencia del propio Nabokov, que pasó por el lugar en los años cincuenta y quizá instauró la tradición.

            Lo que sí sé es que no hay deporte que más angustie, cuando es angustioso. Es más, en mi caso particular confesaré que es de las pocas cosas que me hacen reaccionar hoy en día de la misma manera –exacta- en que reaccionaba cuando tenía diez años y era un salvaje, la verdadera recuperación semanal de la infancia. Hace un mes llegué a asustarme: al carecer de descodificador en mi televisión, hube de seguir la última jornada de la Liga española por radio, como en la postguerra y aun después. Tal vez fue eso lo que me retrotrajo con demasiada vehemencia a los años más indómitos de mi niñez, pero lo cierto es que cuando, acabados los partidos, mi editor culé me llamó con el himno del Barça como música de fondo y dispuesto a hacer bromas de las que –siempre entre risas y sin asomo de ceño- nos gastamos doscientas a lo largo del mes, le anuncié muy serio que ya no podría publicar nunca más con él; y no sólo eso, sino que dudaba que volviera a pisar Barcelona (ciudad que me encanta y en la que viví) y desde luego no pondría jamás pie en Tenerife. Me salió el hooligan que todos los aficionados llevamos dentro.

            Por suerte todo se me pasó al cabo de unas horas –pero no menos-, porque el fútbol soporta una maldición que a la vez es la salvación de jugadores, entrenadores y forofos compungidos por una derrota. Se trata de una actividad en la que no basta con ganar, sino que hay que ganar siempre, en cada temporada, en cada torneo, en cada partido. Un escritor, un arquitecto, un músico pueden sestear un poco tras haber hecho una gran novela, un maravilloso edificio, un disco inolvidable. Pueden no hacer nada durante un tiempo o hacer algo menor. Entre los primeros, que son los que más conozco, los hay que han pasado a ser buenos por decreto y hasta el fin de sus días gracias a una sola obra estimable escrita cincuenta años atrás. En el fútbol, por el contrario, no caben el descanso ni el divertimento, de poco sirve tener un extraordinario palmarés histórico o haber conquistado un título el año anterior. No se considera nunca que ya se ha cumplido, sino que se exige (y los propios jugadores se lo exigen a sí mismos) ganar el siguiente encuentro también, como si se empezara desde cero siempre, analogía del resultado inicial de todo partido. A diferencia de otras actividades de la vida, en el deporte (pero sobre todo en el fútbol) no se acumula ni atesora nada, pese a las salas de trofeos y a las estadísticas cada vez más apreciadas. Haber sido ayer el mejor no cuenta ya hoy, no digamos mañana. La alegría pasada no puede hacer nada contra la angustia presente, aquí no existe la compensación del recuerdo, ni la satisfacción por lo ya alcanzado, ni por supuesto el agradecimiento del público por el contento procurado hace dos semanas. Tampoco, por tanto, existen durante mucho tiempo la pena ni la indignación, que de un día para otro pueden verse sustituidas por la euforia y la santificación. Quizá por eso el fútbol sea un deporte que incita a la violencia, como decía Cabrera: pero no por las patadas, sino por la angustia. A cambio hay que reconocer que tiene algo inapreciable y que no suele darse en los demás órdenes de la vida: incita al olvido, lo que equivale a decir que a lo que no incita nunca es al rencor, algo que se aprende sólo en la edad adulta.

Javier Marías (1992)

Imagen de www.todocoleccion.net

Festival «Letras y fútbol » 2015

 

 

El miércoles se celebró el acto de presentación de la nueva edición del festival «Letras y Fútbol«, un evento en el que se unen fútbol, literatura, periodismo y cómic y que se celebrará en Bilbao del 2 al 6 de noviembre.

En la página de presentación del festival podemos leer:

La Fundación Athletic Club, en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia y la Sala BBK, presenta la sexta edición de “Letras y fútbol”. Se trata de un pequeño festival de literatura y fútbol cuyo objetivo es tender puentes entre el mundo de la cultura y el del balón, que este año se desarrollará entre el 2 y el 6 de noviembre.

El programa principal reunirá, como cada año, aparte de los más destacados literatos, periodistas y pensadores que de una manera u otra han abordado en su obra y vida la cuestión futbolística. El mismo, que se irá desvelando en detalle durante los próximos días, se abrirá el 2 de noviembre a las 19:30 horas en la Sala BBK con la obra de teatro en euskera “Jokoz Kanpo”, la última producción de la compañía Borobil Teatroa.
Se trata de una sátira sobre el mundo del fútbol base. Una comedia interpretada por Joseba Apaolaza, Asier Hormaza y Asier Sota. Tres actores que interpretan una docena de personajes que todos podremos identificar y que nos harán reflexionar sin parar de reír, sobre muchos comportamientos que se dan en el fútbol. Un espectáculo con texto original de Mikel Pagadizabal, Nagore Aramburu y Anartz Zuazua, con la colaboración de Arantxa Iturbe y la dirección de Anartz Zuazua.

El resto del programa será una serie de encuentros en la Biblioteca Foral de Bilbao con escritores, periodistas y creadores, que será desvelado poco a poco en los próximos días.

Paralelamente al programa principal, este año Letras y fútbol pondrá en marcha dos innovadoras acciones de promoción de la lectura. La primera de ellas, continúa con la estrategia del año anterior en la que se repitieron en Bilbao de manera gratuita 60.000 ejemplares de cuentos en los que el fútbol y la literatura convergían como temas.

Este año, serán dos cómics creados ex profeso para la ocasión, con una tirada total de 20.000 ejemplares. Los mismos, serán distribuidos en Bilbao la semana del 26 de noviembre, a través de un grupo de voluntarios de la Fundación Athletic Club.

Los cómics son “Diamanteak, urrea eta ikatza”, escrito por el bertsolari y guionista Unai Iturriaga y dibujado Alfonso Zapico (Premio Nacional de Cómic 2012), que colaboran por primera vez para tejer una historia que tiene al Athletic Club como escenario; y “El portero”, escrito por el prestigioso guionista Santiago García y dibujado por Pablo Ríos, que ya colaboraron en “Fútbol. La novela gráfica” y que en esta ocasión presentan una divertida historia metaliteraria en la que la figura del portero y ilustra la tensión existente en la creación de cómic entre el guionista y el dibujante.

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La segunda de las acciones de promoción de la lectura será la denominada “Athletic Club de Lectura”, una innovadora iniciativa a través de la cual cualquier hincha o lector podrá proponer e intercambiar la lectura de un libro con siete personalidades del Athletic Club.

Partiendo del hecho de que la lectura, como el fútbol, es algo para compartir (ningún hincha lo es solo, y ningún lector termina un buen libro sin sentir las ganas de compartirlo con los que más quiere) Athletic Club de Lectura permitirá que cualquier aficionado y lector pueda proponer un libro que leer a siete personas relevantes del Athletic Club.

De todas las sugerencias recibidas, cada una de estas personas elegirá una, y se comprometerá a leer en el plazo de un mes el libro sugerido. Igualmente, el lector recibirá una sugerencia por parte del representante del Athletic Club y adquiere el mismo compromiso de lectura. Posteriormente, a partir de los libros sugeridos, la Fundación Athletic Club organizará una serie de clubes de lectura con las personalidades del Athletic Club y lectores de los libros sugeridos.

A través de esta página web se pueden enviar propuestas de lectura para: Josu Urrutia, Enersto Valverde, Carlos Gurpegui, Mikel Balenziaga, Ainhoa Tirapu, Jone Guarrotxena y Jose Angel Iribar. El plazo está abierto hasta el 23 de septiembre.

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Cabe destacar finalmente, que “Letras y fútbol” se enmarca dentro de la innovadora y única en Europa apuesta del Athletic Club por la promoción de la cultura en el ámbito del deporte, que se completa con otras acciones como el Thinking Football Film Festival (que en 2016 celebrará su cuarta edición) o el BertsoDerbia.

En los últimos años, autores como Juan Villoro, Eduardo Galeano, Manuel Vilas, Enric González, Bill Buford, David Trueba, Jorge Valdano, Bernardo Atxaga, Sergi Pàmies, Ignacio Martínez de Pisón, Simon Kuper, Josep Ramoneda, Jordi Puntí, Kirmen Uribe, Ray Loriga, Hernán Casciari, Andrés Neuman, Amets Arzallus, Ander Izagirre, Martín Caparrós o Eduardo Sacheri han pasado por un festival que año a año se consolida como un referente en lo que a unir cultura y deporte se refiere.

El festival “Letras y fútbol”, está organizado por la Fundación Athletic Club, con la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia y la Sala BBK, y está apoyado por El Corte Inglés, Euskaltel, Viajes Barceló, el Hotel Meliá Bilbao y el Ministerio de Cultura, el festival Já La Risa de Bilbao, Metro Bilbao, la editorial Astiberri, y las revistas Líbero y Panenka a quienes los organizadores quieren agradecer su apoyo.

Presentación del festival 'Letras y fútbol'

Imagen del diario Deia

Vuelta al cole… también para «Los futbolísimos»

 

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Lunes 14 de septiembre. Hoy comienza un nuevo curso para miles de alumnos. Momento de estrenar mochilas, carteras, libretas, estuches y, sobre todo, de reencontrarse con compañeros a los que no se ha visto durante todo el verano.

Para aquellos que viven la vuelta al cole como el fin de los momentos de juego y de ocio, simplemente decirles que no están solos, y que la literatura futbolera les acompaña. Porque incluso «Los futbolísimos» viven su particular regreso a la escuela tras un verano de vacaciones.

Es lo que sucede al comienzo del número 3 de la serie, en «El misterio del portero fantasma«:

El primer día de colegio, todo el mundo se mira como si tuviera muchas cosas que contar.

– ¿Qué has hecho este verano?

– He estado en el pueblo con mis abuelos.

– Estás más gordo.

– Pues tú estás más flaco.

– Y tú mas alto.

– Pues tu no.

– Y así todo el mundo

 

 

Y, por supuesto, «Los futbolísimos» también tienen muchas cosas que explicarse sobre sus vacaciones:

 

Por allí estaban la mayoría de mis compañeros del equipo de fútbol, hablando sobre sus veranos.

Estaban Tomeo y Angustias, los dos defensas. Angustias se quejaba de las picaduras de los mosquitos, y Tomo contaba que había batido el récord mundial del pueblo de sus padres de comer helados de chocolate.

Marilyn, la capitana, le contaba a Anita, la portera suplente, que había ido a Colombia a ver  a sus tíos y sus abuelos.

Toni, la estrella del equipo, el chulito metegoles, le pegó una colleja a Ocho.

 

 

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Así que, para todos aquellos a los que les cueste arrancar con la llegada del nuevo curso, decirles que piensen en «Los futbolísimos«, que les podrán hacer buena compañía. Y, sobre todo, que piensen también que en cualquier momento puede suceder algo que convierta el nuevo curso en algo inolvidable:

Y entró alguien que iba a hacer que aquel principio de curso fuera el más increíble de nuestra vida.

 

13 de septiembre de 1931 y «La invocación de Jordi Puntí»

 

Hace unos días, en uno de esas austerianas carambolas del azar, me encontré en una librería con un amigo que actualmente vive en Brasil. Se trata de un episodio en el que fútbol y literatura tienen gran importancia, y cuya descripción dejo para otro artículo. Y lo que ahora haré será centrarme en una de las ramificaciones, un tanto poltergestianas, de ese encuentro.

El caso es que durante la conversación con ese amigo salieron a relucir algunos aspectos de su nueva vida brasileña, con menciones a algunas peculiaridades de Río de Janeiro y de Sao Paulo. Todavía con la charla presente en mi cabeza, ayer por la tarde recordé el texto de Jordi PuntíCuando era un neeskens”, que aparece en el libro “Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça”, una maravilla de recopilación a cargo de Antoni Munné en la que quince destacados escritores ofrecen su mirada sobre el Barça: Ramon Besa, Juan Bonilla, Juan Cruz, Josep Maria Fonalleras, José Antonio Garriga Vela, el citado Jordi Puntí (de quien publiqué este artículo), Daniel Samper, Màrius Serra, Jordi Soler, Ramon Solsona, Juan Gabriel Vásquez, Enrique Vila-Matas, Vicenç Villatoro, Juan Villoro y Pedro Zarraluki.

Cuando era un neeskens”, pese al título, es un magnífico repaso por la presencia de futbolistas brasileños en el Barça, desde los pioneros hasta los más recientes (el texto está escrito el año 2011).

“Como Holanda no se había clasificado y no queríamos ir a favor de España, los primeros días nos sentimos algo huérfanos, pero pronto empezamos a enamorarnos de Brasil”.

Imagen de www.es.fancup.com

Comencé a leer el relato, y no tardé en visualizar la imagen de Neeskens, aquel futbolista que siempre jugaba con una especie de calcetines blancos por fuera de las botas y cuya imagen era inconfundible. Un jugador al que llegué a ver en un partido en el Camp Nou (cosas de tener una edad), de quien destacaba por encima de todo su espíritu de lucha y que siempre chutaba los penaltis por el centro de la portería.

Imagen de www.blaugranas.com

A medida que iba avanzando en la lectura el fútbol holandés fue siendo sustituido por el brasileño, hasta que apareció la ciudad de Sao Paulo.

“No me puedo quejar. Ahora mismo escribo estas líneas desde Sao Paulo, en Brasil, y estos días se respira fútbol”.

¡Mira qué casualidad!”, me dije, tan proclive como soy a encontrar hilos invisibles hasta en la tipografía de los envases de detergentes.

Luego van apareciendo otros “ilustres” brasileños que llegaron a fichar por el Barça: Henrique, Keirrison, Rochemback, Aloisio, Giovanni, Sonny Anderson… Hasta que, ‘en un momento dado‘, como diría Johan Cruyff (cuñado de Neeskens, para más inri), los astros se conjuran para que la cronología del mundo real encaje con la cronología del mundo de la literatura futbolera.

“Los dos futbolistas, sin embargo, no fueron el revulsivo deseado por el Barça, porque la federación española de fútbol no les permitió que jugaran en competición oficial. Cuando repasamos los partidos de la época, leemos sus nombres en alineaciones del Barça B, que era el que jugaba partidos amistosos y de exhibición: el 13 de septiembre de 1931, dos meses después de su llegada, debutaron en un Atlético de Madrid – Barça que acabó en empate a dos”.

Fausto dos Santos. Imagen de www.cihefe.es

¡Glups!”, pensé. “Si los partidos de fútbol se siguieran disputando los domingos el Atlético de Madrid – Barça se jugaría mañana, 13 de septiembre”.

Más que la coincidencia de fecha –que también- lo que alteró mi placentero momento de lectura futbolera fue el pronóstico de resultado. Así que fui corriendo a poner la radio para conocer el marcador del partido (debía estar a punto de terminar la primera parte), y lo que descubrí fue que el Atlético ganaba por 1 a 0.

¡Requeteglups!”, insistí. “Justamente acabo de leer lo siguiente”:

“El brasileño Dirceu juega en el Atlético de Madrid, pero es suplente. The Police publicarán un nuevo casete (sic, no tenía tocadiscos) que se llamará Ghost in the Machine, a ver si es tan bueno como todos los demás, apunté un día en que el Barça perdió con el Atlético 1-0 en el Vicente Calderón, y parece como si la mención de The Police consiguiese calmarme de la decepción por la derrota”.

Imagen de www.colchonero.com

Yo no sé si en el momento que Jordi Puntí describe The Police consiguió calmarlo. En mi caso, la posibilidad de que estuviera ante una premonición de resultado lo que consiguió fue alterarme. Y más tarde aún, cuando el Barça marcó el segundo gol, y el resultado pasó a ser de 1 a 2, no pude evitar que emergiera mi vena catastrofista y me convenciera de que me encontraba ante “La invocación de Puntí”, un suceso paranormal que provocaría que el partido acabase en 2 a 2.

Por suerte, el supuesto maleficio no llegó a materializarse, quedando en una simple jugarreta del mundo de las coincidencias. Así que, una vez confirmado que el resultado final era el que era (el 1 a 2 real, no el 2 a 2 escrito), el mismo Puntí se encargó de calmarme con el siguiente fragmento:

“También podría reducir todos aquellos estados de ánimo al estallido de felicidad de un gol: el eslalon larguísimo de Ronaldo entre jugadores del Compostela (y Robson con las manos en la cabeza, estupefacto); la chilena de Rivaldo desde el balcón del área contra el Valencia (y el alivio de entrar en la Champions a última hora); la cola de vaca de Romario el día del 5-0 al Madrid (y Alkorta, que la sigue buscando); el gol de medianoche de Ronaldinho contra el Sevill el día en que debutaba en el Camp Nou (y la sensación inmediata de que nos daría tardes de gloria).

 

Imagen del twitter de Jordi Puntí

 

P. D. ¿Os habéis fijado que el 13 de septiembre de 1931, es decir, el 13-9-1931 es capicúa? Es decir, ¿un palíndromo numérico? Yo no me quedo del todo tranquilo, y continúo pensando que el asunto tiene algo de brujería literario-futbolística.