Los argentinos siempre lo han tenido más que claro: fútbol y literatura son capaces de combinar y construir paredes ganadoras. Si a ese binomio se le añaden las bibliotecas, la triangulación es de gol.
Tal y como explica el programa, “las jornadas Literatura de la pelota, organizadas por la Biblioteca Nacional, se proponen abordar la articulación de distintas disciplinas del arte, como la literatura, el cine y la música, con uno de los nodos centrales de la identidad argentina: el fútbol. Las mesas de discusión, que integrarán escritores, jugadores, investigadores y periodistas, se aproximarán al análisis de las representaciones del fútbol, haciendo particular eje en la centralidad de la literatura y los diversos modos trabajados por ella: narrativa, poética, crónica y periodística.”
Aquí tenéis el programa de actividades que se desarrollarán durante estos días, lleno de interesantísimas propuestas protagonizadas por nombres ilustres del mundo del fútbol y la literatura.
Si alguien está interesado, con mucho gusto me dejo llevar hasta allí 🙂
Martes 27 de septiembre
Auditorio Jorge Luis Borges
19 hs. | Mesa de apertura
Eduardo Sacheri, Liliana Heker, Seba Domínguez,Martín Kohan.
Miércoles 28 de septiembre
Auditorio David Viñas
16:30 hs.| Formas del periodismo futbolero
Fabián Mauri y Pablo Cheb, de revista Un Caño, Juan Claudio Castro, de En Una Baldosay Alejandro Wall,de Tiempo Argentino.
17:30 hs. | Música en vivo
Hernán “Cucuza” Castiello junto con Bailongo orillero: Rodrigo Ruiz Díaz (guitarra), Juan francisco Sarady (guitarra) y Leandro Vilchez (guitarrón).
18 hs. | Receso
18:15 hs. | Orígenes del fútbol en la literatura argentina
Germán Ferrari, Julio Frydenberg, Rodrigo Daskal.
19:45 hs. | Crónica literaria de fútbol Ariel Scher, Andrés Burgo, Walter Vargas.
Jueves 29 de septiembre
Auditorio David Viñas
16:30 hs. | El estado actual del periodismo deportivo
“El libro que tiene entre sus manos no es una autobiografía ni pretende serlo, aunque sería absurdo negar su carácter autobiográfico”.
Así comienza “Torneo”, la magnífica obra de Miguel Pardeza publicada por la editorial Malpaso. Un libro cuyo género es difícil de definir, pues nos encontramos ante lo que podría ser un híbrido entre novela y autobiografía, pero también ante un libro de formación y autoconocimiento, tal y como el autor lo ha calificado en alguna entrevista.
Seguramente habrán sido muchos quienes hayan pensado que nos hayamos ante la típica publicación integrada por una sucesión de datos relativos a la carrera futbolística del autor. Nada más lejos de la realidad. Porque lo que Pardeza ha escrito y Malpaso nos ofrece es un libro de alta calidad literaria que hará disfrutar a los amantes de la buena literatura, denso y profundo, rico en matices, producto de alguien que domina los mecanismos de la escritura. Y si alguien se siente frenado a leerlo al descubrir el nombre del autor que no lo haga: que se olvide del exfutbolista. Aquí hay un escritor.
De hecho, casi podría decirse que lo que menos hay en “Torneo” es fútbol. En todo caso, el fútbol actúa como telón de fondo, como leit motiv para hacer subir al escenario los entresijos psicológicos de la persona que hay tras el escaparate del proyecto de triunfador.
Pardeza, miembro ilustre de la Quinta del Buitre y futbolista de reconocido prestigio, no ha invertido su tiempo de escritura en hacer un repaso por aquella época de triunfos y éxitos. Podía haberlo hecho, y haberse centrado en las peripecias de su época de profesional. El resultado, seguro, habría sido bien jugoso. Pero no.
Dejando de lado el uniforme de futbolista, Pardeza se pone uno de buzo para profundizar en el período temporal que transcurre desde su infancia y el descubrimiento de sus cualidades futbolísticas (a través del mítico programa de televisión “Torneo”, presentado por Daniel Vindel) y termina al poco de cumplir los 18 años.
“La inseguridad que todo ello introducía en mi vida cotidiana no paró de aumentar a medida que el tiempo difuminaba el recuerdo de la casa familiar y todo lo que ella significaba”.
Un viaje de formación que lo lleva desde la infancia de un sencillo pueblo hasta la entrada en la edad adulta en una gran ciudad como Madrid. Un análisis con más sombras y amargura que fastos de lujo, y en el que aún entremezclando realidad y ficción, no hay duda de que el autor muestra una gran valentía. Pues aun oculto entre las casi 300 páginas de esta magnífica narración, late un enorme trabajo de introspección y casi me atrevería a decir de strep-tease emocional.
SINOPSIS
En la sinopsis del libro podemos leer:
Torneoes un libro sobre fútbol y sobre la vida de quienes juegan al fútbol.
Torneo es un libro singular que combina los recuerdos de su autor, antaño futbolista profesional, con elementos de ficción que aparecen como proyecciones o desviaciones de sus recuerdos. El título de este libro, tomado de un programa de televisión de los años setenta, alude tanto a la lucha diaria por la existencia como al objetivo infantil de alcanzar la gloria futbolística tras abandonar la seguridad de la familia.
Torneo es el testimonio de una azarosa trayectoria humana y la recreación de sus voces: la del niño en un pequeño pueblo andaluz, la del joven que descubre la libertada en un Madrid con tintes dickensianos, la del adulto que, con la perspectiva de los años, nos relata su historia. Un libro apasionante y conmovedor.
En “Torneo”, lo que Miguel Pardeza nos ofrece es el viaje vital de un niño cuyas cualidades futbolísticas lo llevan a iniciar la aventura de intentar convertirse en profesional. Para ello, deberá abandonar la calidez y protección del entorno familiar y la sencilla vida de pueblo para lanzarse a la aventura de compartir pensión en una gran ciudad.
Una historia que podría ser aplicable a tantas y tantas promesas que se ven abocadas a dar por terminada la infancia ante la ilusión del triunfo. Una historia cuya superficie conocemos pero de la que hasta ahora desconocíamos la parte oculta del iceberg, la vivencia más íntima y personal de uno de esos jóvenes, la forma de enfrontarse a ese cambio en un momento en el que el carácter y la búsqueda de la identidad propias se encuentran en fase de formación.
“Yo solo quería dejarme llevar por los recuerdos, incluidos los falsos e inventados”.
Pardeza, de forma magistral, nos proporciona un retrato de ese interior, de esos conflictos que solo son visibles en lo más profundo de quien los padece. El retrato que nos ofrece es el de un joven con graves problemas para entender el funcionamiento del mundo que lo rodea, asfixiado ante la presión que ejerce el cumplir siempre las expectativas de lo que de él se espera.
De un joven con una ilusión –la de convertirse en futbolista profesional- que no se siente identificado con el combustible que mueve al resto de jóvenes, que no consigue identificarse con sus intereses, y cuya desorientación lo lleva a buscar un poco de sosiego y respuestas entre las páginas de los libros.
“A estas alturas sé que leer supuso un alivio impagable, pero al mismo tiempo uno de los motivos de mi exilio interior”.
“No creo que nunca pueda agradecer lo suficiente lo que los cómics de la factoría Marvel hicieron por mi provinciana educación preadolescente.
Leer “Torneo” es como deambular por la biblioteca sobre la que se sostienen los cimientos vitales del autor, un entramado, a menudo laberíntico, de pasillos y estanterías repletos de libros entrelazados por los hilos de la peripecia emocional del autor. Es difícil encontrar alguna página, algún suceso o algún momento descrito en el que no exista, de un modo u otro, algún vínculo a una lectura.
Existencialistas, místicos, filósofos, novelistas… el derroche de géneros y tipologías es continuo. Y si no fuera porque “Torneo” está firmado por alguien cuyo nombre es Miguel Pardeza, exfutbolista de reconocido prestigio, nadie diría que estamos ante una obra escrita por alguien que alcanzó la fama dando patadas a un balón.
El libro de Pardeza me ha resultado muy cercano, demasiado cercano en numerosos momentos. Y es que yo también atravesé una etapa en la que no acababa de sentirme cómodo en la cartografía que el mapa de la vida extendía ante mis pies. Y también busqué a menudo el refugio de los libros, picoteando aquí y allá, saltando de tema en temas, a veces sin que existiera un nexo común.
Pasaba de las lecturas de biología a la serie de libros de historia de Asimov. De los juegos matemáticos de Martin Gardner a las historietas de la Marvel. De los libros de historia (sí, de historia) de Isaac Asimov a sesudas obras científicas, con estaciones intermedias para leer a Capote o Stendhal.
Muchos pensarán que Pardeza es el típico ejemplo de la “excepción que confirma la regla”. Sea como sea, “Torneo” me ha parecido una grandísima obra literaria, en la que se habla más de la vida que de fútbol, en la que un autor valiente nos ofrece una prosa elegante y refinada, repleta de imágenes que vale la pena revisitar. Una obra que vale la pena paladear con calma, y que espero sirva para dejar la puerta abierta a continuar profundizando por el mismo camino en obras sucesivas.
En la página que Malpaso dedica al libro hay un apunte en el que explican, brevemente, la razón por la que han publicado el libro:
Y yo, a tal afirmación, tan solo añado: y porque es un pedazo de libro. Así que nada mejor que acabar con una de sus frases:
«Por eso acepto sin pesar que este libro pueda ser incomprendido por mi gremio y obviado por el literario, pero en mis días ha sido una constante moverme en dos mundos aparentemente enfrentados: el del balón y el de la cultura.
Un apunte sobre la edición
No quiero acabar sin hacer una referencia a la edición de Malpaso. Si lo del nombre de la editorial ya es de por sí sugerente, una evocación de parajes extraños y algo oníricos que actúa como un imán, la apariencia física de sus libros no hacen más que confirmar esa atracción. Un formato idóneo, con una encuadernación muy cuidada, tapa dura, original diseño de portada, y un acierto lo del color de los bordes de las páginas.
MÁS INFORMACIÓN
Encontraréis más información, entrevistas y reseñas en la página que la web de la editorial tiene dedicada al libro:
Se suele decir que hay un exceso de fútbol en la sociedad, y que el reino del balón ha acabado por inundarlo todo. Sin duda, tal afirmación contiene una gran parte de verdad, y sería estúpido intentar defender la postura contraria. Con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con la cara oculta de esa opinión, con el significado que la acompaña entre líneas. Y ese complemento no es otro que considerar que tal situación es similar a la llegada del Apocalipsis, y que lo único que se consigue con ello es el de abocar a la sociedad a la idiotización más absoluta.
Hombre, es cierto que la sobredosis de fútbol tiene, en algunos casos, efectos perjudiciales. Pero tampoco nos engañemos: no creo que si el fútbol desapareciera de la faz de la tierra la gente sustituiría los estadios por bibliotecas, museos o auditorios de música.
De hecho, el fútbol es el responsable de la existencia de un gran número de productos culturales, como por ejemplo, una abundante producción literaria. Los aficionados al fútbol y la literatura (que haberlos haylos, pues no son disciplinas incompatibles, sino más bien complementarias) ya saben que grandes autores han utilizado el fútbol como materia de sus creaciones. O sea, que al menos, concedamos que el tsunami futbolero en el que navegamos ha sido el responsable de que algunos seamos capaces de combinar y disfrutar con dos de nuestras pasiones: el fútbol y la literatura.
Viene toda esta previa a cuento del libro que protagoniza este post. Se trata de “Educados para ganar”, escrito por el periodista Sique Rodríguez Gairí. El libro fue publicado en el 2011 por la editorial Ara Llibres. Se trata de una obra que justamente ofrece un enfoque que refuerza la idea de que el fútbol también tiene mucho de positivo para aportar, y que no todos los modelos a seguir son los que a veces nos quieren imponer. Así, “Educados para ganar” nos ofrece un acercamiento al entorno más íntimo y familiar de algunos de los jugadores más representativos del Barça de los últimos años.
La sinopsis del libro nos lo explica:
No hay ninguna relación más estrecha que la de un padre y un hijo. O de una madre y un hijo. Este libro nos presenta un retrato único y privilegiado de los jugadores del primer equipo del Barça, de la mano de su entorno más íntimo. Pleno de revelaciones y anécdotas, los padres, madres y hermanos de los jugadores del Barça han abierto las puertas de su casa al periodista Sique Rodríguez y nos han permitido conocer, un poco más de cerca, los ídolos del momento.
De la mano de sus padres, descubrimos cómo fue la llegada a Londres de un joven futbolista llamado Cesc Fábregas, como se tuvo que adaptar a la vida y a la comida inglesa, o cómo vivió los meses de incertidumbre y de críticas antes de su regreso al Barça. También descubriremos, por ejemplo, que Gerard Piqué estuvo en coma tres días cuando se cayó de un balcón persiguiendo una pelota cuando era pequeño, o cuál fue la reacción de Fontàs el día que recibió la llamada para ir a jugar en el Barça.
Un retrato único y privilegiado de los jugadores del primer equipo. Un libro que nos permitirá compartir y entender la historia más familiar de este Barça.
«Aquest és el Barça dels valors i amb aquest llibre busquem aprofundir en les arrels d’aquests valors»
Sique Rodríguez, fragmento de la «Introducción«
Pero en realidad, de lo que quiero hablar es de la edición que del libro de Sique Rodríguez se publicó en el 2014 por parte de la editorial La Mar de Fácil. Se trata de una edición realizada desde la Asociación Lectura Fácil, una entidad sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es el de facilitar el acceso a la lectura, la cultura y la información, con especial atención a las personas con dificultades lectoras.
Fue creada en el 2002, y el trabajo de todos estos años los ha permitido situarse entre los principales centros de información y referencia en lo que respecta a las acciones de Lectura Fácil.
El equipo de trabajo es interdisciplinario, estando integrado por profesionales de campos como la biblioteconomía, el periodismo, la enseñanza, la edición o el derecho, entre otras disciplinas, lo que permite que nos encontremos ante un proyecto de gran transversalidad.
La versión de «Educats per guanyar» publicada por La Mar de Fácil pertenece a Podium, una colección de la editorial sobre deporte y valores. Se trata de obras de no ficción protagonizadas por testimonios procedentes del mundo del deporte.
Cada uno de los títulos de esta colección permite conocer, de manera fácil y accesible, historias de superación personal y experiencias de éxito en el deporte profesional y amateur.
En el caso que nos ocupa, los protagonistas del libro son Leo Messi, Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Gerard Piqué, Cesc Fàbregas y Pedro Rodríguez. Sus historias personales son presentadas de una manera muy clara y comprensible gracias a la adaptación realizada por Elisabet Serra, con un formato de presentación que hacen la lectura muy cómoda, cumpliendo a la perfección con el objetivo que se propone la edición.
En este enlace podéis echar un vistazo a las primeras páginas del libro.
Este soy yo, demostrando que fútbol, libros, valores del deporte y bibliotecas pueden compartir terreno de juego 🙂
¿Qué es la Lectura Fácil?
Bajo la denominación de “Lectura Fácil” se incluyen libros, documentos administrativos y legales, textos informativos o páginas web que siguen las directrices internacionales del IFLA (International Federation of Library Associations and Institutions) y de Inclusion Europe en cuanto a lenguaje, contenido y forma.
La Lectura Fácil se dirige a todo el mundo, pero especialmente a las personas con dificultades lectoras transitorias (inmigrantes, personas de incorporación tardía al mundo de la lectura, escolarización deficiente…), o permanentes (trastornos del aprendizaje, diversidad funcional, senilidad…).
De esta manera, se intenta contribuir al derecho de acceso a la lectura y la información en condiciones de igualdad y, al mismo tiempo, se solucionan problemas derivados de muchos textos con excesos de tecnicismos, sintaxis complejas o presentaciones poco claras.
La Asociación de Lectura Fácil revisa todos los materiales destinados a estos colectivos y los validad con el logo LF.
Se puede estar al corriente de todas las acciones de la Asociación desde su página web. También disponen de Newsletter al cual suscribirse.
Una iniciativa y una editorial a tener muy en cuenta puesto que lleva a cabo una labor social importantísima. Además, en este caso, se consigue que fútbol, lectura, y valores del deporte formen parte del mismo equipo para ofrecernos un resultado ganador.
Para terminar, aquí tenéis el booktráiler del libro:
Anoche tuve el gran honor de conocer a Ignacio Martínez de Pisón, uno de los grandes de la literatura, Premio Nacional de Narrativa 2015 por la novela «La buena reputación» y… un gran futbolero.
Gran aficionado del Real Zaragoza, el Fútbol Club de Lectura ya tenía dedicada su novela corta (de temática futbolera) «El fin de los buenos tiempos«.
Hace unas semanas la literatura futbolera me transportaba a finales del siglo XIX. Hasta el año 1899, para ser exactos. Fue gracias a la magnífica “Quan no érem ni onze”, una novela documental escrita por Josep Bobé cuyo argumento gira en torno a la fundación del Fútbol Club Barcelona.
La literatura futbolera -y una afortunada coincidencia en mi calendario de lecturas- han querido que continúe viajando en el tiempo. En esta ocasión, hasta el año 1920, de la mano de la también magnífica “Jóvenes promesas”. Escrita por Juanjo Díaz Polo, y publicada por la editorial Planeta, se trata de una obra también ambientada en un pasado distante para nosotros y en la que podemos identificar varios puntos de contacto con la anterior.
Mientras que allí se habla de los primeros pasos de un club aquí nos hallamos ante el nacimiento de la primera selección española de fútbol. También en este caso el papel del cronista deportivo es clave en la historia, y, así mismo, nos encontramos ante contextos históricos con muchos puntos en común. En este sentido, algunos personajes de la época, protagonistas en aquella historia, se entrecruzan y son mencionados en algún pasaje de esta, como Hans Gamper.
Corre el año 1920 y el Comité Olímpico Español va a enviar por primera vez en su historia una selección de fútbol a un campeonato internacional. La tarea no será fácil: las diferentes federaciones regionales recelan unas de otras y cada una exige que sus jugadores tengan protagonismo. Pocos tienen fe en ese equipo, pero sobre el terreno de juego estarán los Zamora, Pichichi, Pagaza, Belauste o Samitier, componentes de un once de leyenda.
Inspirada en hechos reales, Jóvenes promesas se desarrolla en los inicios del fútbol y el olimpismo y narra, a través de la voz de Elena Díez, la idealista hija de un veterano cronista deportivo, la gesta histórica de un equipo inolvidable, en el que nadie creía, y que alcanzó la gloria.
Tal y como vemos en la sinopsis, la historia de “Jóvenes promesas” está narrada en primera persona. Elena Díez, una inteligente joven de ideas claras, acompaña a su padre, un reconocido y reputado cronista deportivo hasta Amberes, donde están a punto de comenzar los Juegos Olímpicos de 1920. El papel de Elena, sin embargo, pronto se convertirá en mucho más que una simple acompañante o testigo de todo cuanto sucedió durante aquellos días, ya que un irreversible problema de salud de su padre, que cada vez irá a más, la obligará a adoptar un papel inicialmente no previsto para ella.
Los ojos de Elena, sus vivencias y su voz será la pantalla a través de la que reviviremos un momento histórico. Además, su papel no se limitará al de simple narradora de todo cuanto observa y sucede, sino que será eje central de gran parte de los episodios que durante aquellos días ocurrirán. Así, Elena actuará como privilegiado testigo del entorno directo de la selección española desplazada hasta Amberes, pero también como personaje principal en alguno de los episodios protagonizados por algunos miembros de la expedición.
La novela, así, nos ofrece una radiografía de lo que sucedió durante el viaje, los momentos previos, la estancia del equipo en Bélgica y todo lo que allí aconteció y se generó. Así como el relato del desarrollo de los partidos que aquella selección disputó, con la descripción de las peculiaridades del fútbol de la época, muy diferente al que nosotros conocemos.
“Desde el primer día de los Juegos en Amberes, vivíamos inmersos en el reino del deporte, ajenos a todo lo demás. Como había dicho en sus discursos Coubertin, le sport est roi. Durante la Olimpiada se detenía el tiempo y todo parecía posible. La vida era juego, sin otra consecuencia que la de ganar o perder. El resto del mundo parecía algo irreal, lejano e insignificante.”
Todo ello, basado en hechos reales, puesto que uno de los objetivos del autor era el de escribir “una novela históricamente impecable”. Y esa fidelidad histórica combinada con la ficción que construye se fusionan de tal manera que la lectura te arrastra sin parar. El interés no decae en ningún momento, sino todo lo contrario: los 25 capítulos y el epílogo que la estructuran son una constante insinuación a ir más allá y continuar avanzando hasta el final.
Como sucede en “Quan no érem ni onze” que al principio mencionaba, en “Jóvenes promesas” nos encontramos en un contexto histórico que nos puede parecer lejano, pero que es clave para comprender la importancia que el deporte en general y el fútbol en particular ha ido adquiriendo durante el último siglo. Y es que la novela transcurre en un momento en el que la esperanza depositada sobre los Juegos Olímpicos de Amberes es máxima, tras los desastres de la guerra de unos años antes.
Así, no solo llegaremos a conocer de qué manera vivió aquel equipo su participación en los juegos, sino que lo haremos entrando hasta en los vestuarios, y conociendo los entresijos de lo que en aquella época rodeaba a un equipo de fútbol. A diferencia de lo que actualmente sucede, donde los jugadores son prácticamente inaccesibles, en aquella época la convivencia con los periodistas deportivos era muy estrecha, un hábito que la novela nos muestra convirtiéndonos en testigos privilegiados.
Aquella selección estaba integrada por nombres míticos y legendarios, como es el caso de Ricardo Zamora, Samitier o Pichichi entre otros, todos ellos bajo las órdenes de otra importante figura de la época, Paco Bru, el seleccionador (en este artículo de Miguel Ángel Ortiz podréis conocer cosas muy interesantes sobre él). Y ellos son algunos de los protagonistas de la historia, de manera que se produce una humanización de estos personajes, a quienes percibimos como lo que en aquel entonces eran, un grupo de jóvenes deportistas a punto de asistir a un momento histórico.
“Los jugadores elegidos para el primer equipo ya no sorprendían a casi nadie. Días antes, Isidro me había adelantado, con un guiño de complicidad, el once de gala que se iba perfilando en la mente de Bru. El utillero les había puesto mote a todos y su alineación sonaba a la siguiente manera:
– Dragón en el goal; de backs, Acero y el Grúa; en medio, Langosta, Camioncito y el Fino, y de forguares –así llamaba a los delanteros-, Pantera, Metralleta, Cañón, Zorro y Anguila. Es un once fetén, señorita. Colosal.
Sonreí al recordarlo, porque, más que un equipo, su alineación me parecía la partida de bandoleros del Tempranillo. Pero Isidro acertó en todo, los jugadores de los que hablaba entonces formaban el equipo de probables: Zamora de portero; Otero y Arrate en la defensa; Samitier, Belauste y Eguiazábal en el centro, y de forwards o delanteros, Pagaza, Sesúmaga, Patricio, Pichichi y Acedo. Al verlos moverse en el campo, los apodos de Isidro les sentaban como guantes”.
Se trata de elementos centrales de la trama –en especial, Ricardo Zamora-, que encajan a la perfección con la descripción del contexto histórico y el resto de subtramas de la novela para construir una novela que atrapa desde el principio. Y quizá sea justamente ese el gran mérito del libro: el transportarnos hasta 1920, introducirnos en el centro del grupo y hacernos revivir aquellos días sin perder de vista la realidad histórica. Y todo con el gancho de las novelas que no puedes dejar de leer en cuanto las comienzas.
Los Juegos Olímpicos de Río que ocupan las portadas durante estos días son un marco idóneo para leer “Jóvenes promesas”. Aunque estén separadas por casi un siglo en el tiempo, nos ayudará a aproximarnos a lo que fueron los primeros pasos del olimpismo, a conocer cómo era el fútbol de la época (lleno de curiosidades y tan diferente al de ahora, como por ejemplo el caso de los linieres o la dureza con que se empleaban los jugadores).
Una delicia de libro que se lee de un tirón y en el que bajo el paraguas de las peripecias de aquel equipo de fútbol van emergiendo otros muchos temas que encajan a la perfección como piezas de un puzzle. Y así no faltan una historia de amor, los entresijos políticos y diplomáticos de la época, las rivalidades y desconfianzas entre jugadores según su procedencia autonómica, las ambiciones y rivalidades personales, la amistad y el sentimiento de grupo, o la importancia del periodismo deportivo de la época.
Una de esas novelas, en definitiva, que en cuanto las acabas te entran ganas de volverla a comenzar, por todo lo que te ha enseñado y todo lo que te ha hecho disfrutar.
Hoy, 10 de agosto, se celebra la octava edición del Día de la Biblioteca en twitter. Se trata de una iniciativa en la que participa la comunidad bibliotecaria hispanohablante y que tiene como principal objetivo el de posicionar el mundo de las bibliotecas convirtiendo el hashtag #biblioteca entre las tendencias de Twitter. Para ello, se anima a quien quiera colaborar con esta interesante propuesta a tuitear sobre las bibliotecas añadiendo el citado hashtag.
Como no podía ser de otra manera, el Fútbol Club de Lectura también quiere aportar su granito de arena (o su granito de hashtag) a este proyecto. De hecho, en la pizarra de nuestro particular equipo siempre tenemos escrito el siguiente silogismo:
Si «fútbol y literatura” tienen vínculos estrechos,
Y si literatura y bibliotecas son una sólida pareja,
Luego «fútbol y bibliotecas» pueden combinar a la perfección.
La fórmula, más o menos, es esa. Y para demostrarlo, nada mejor que algunos ejemplos de ello en un día tan señalado como el de hoy.
DORSAL O TOPOGRÁFICO
Sin duda, la principal relación entre bibliotecas y fútbol es la que encontramos con el dorsal 796.332, que es el topográfico correspondiente a los libros de fútbol de no ficción. Ahí, en las estanterías señaladas con ese número, encontraréis los libros futboleros en cualquier biblioteca.
#biblioteca EN LA FICCIÓN FUTBOLÍSTICA
Fútbol y literatura también combinan (cada vez más, afortunadamente) en el mundo de la ficción, siendo abundantes las novelas en las que lo futbolístico se convierte en tema central. Y ahí, entre las páginas de algunas de esas obras, podemos descubrir que también tiene cabida “biblioteca”. Como muestra, un botón:
“Al día siguiente de su publicación, el Koeman me visitó en la biblioteca. El éxito del primer número me había hecho recibir un alud de ofrecimientos para escribir por parte de los internos, y yo trataba de hacer un esquema con los contenidos del segundo número. Lo vi emocionado”.
Estanterías, libros, frases, autores… Y ¿qué tal una biblioteca en un estadio? Sí, sí, en el interior de un estadio. Eso es lo que encontramos en Colombia, en la Biblioteca Pública Municipal del Deporte y la Recreación, situada, por sorprendente de parezca, en el interior de un estadio de fútbol: el Pascual Guerrero de Cali.
Por lo que parece, y tal y como hasta ahora hemos visto, parece que la relación entre «fútbol» y «#biblioteca» es más estrecha de lo que a priori pudiera parecer, ¿no? Ya puestos a fantasear, sería la bomba que incluso existiera un equipo de fútbol nacido en un entorno bibliotecario. Bueno, un momento. ¿Y si en lugar de fantasear consultamos con la realidad?
Sí, sí. De nuevo, la sorpresa, y es que ese supuesto equipo ya existió. Me refiero al equipo de la Biblioteca Ameghino, también conocido como «la Biblio«, una sorprendente iniciativa que fue capaz de demostrar el poder aglutinador de una #biblioteca. y de quien llegó a ser seguidor, entre otros, el gran Osvaldo Soriano. Podéis leer su increíble historia en este artículo.
¿BIBLIOTECAS O ESTADIOS? ¡BIBLIOTECAS Y ESTADIOS!
Como podéis ver, “#biblioteca y fútbol” no son territorios alejados entre sí. Sirva como demostración este artículo, con el que espero aportar también mi granito de arena para convertir en realidad las palabras de Filemón Pi en las que, también, hace referencia a las bibliotecas.
El descubrimiento de un secreto oculto durante muchos años, un viaje en el tiempo hasta los orígenes del Foot-Ball Club Barcelona y de la introducción de este novedoso deporte en la ciudad, una minuciosa y casi detectivesca investigación de sorprendentes revelaciones, la Barcelona de finales del XIX y principios del XX en continua transformación…
Son algunos de los ejes principales de la apasionante “Quan no érem ni onze”, una novela documental que intenta aportar luz sobre uno de los episodios más desconocidos de la historia del Barça: los días de su fundación y sus primeros pasos.
Escrita por Josep Bobé y publicada por la Editorial Gregal, “Quan no érem ni onze” es una obra en la que pese a las numerosas referencias históricas y documentales que incluye mantiene en todo momento el interés y la expectativa ante la resolución de determinados episodios sobre los que, hasta ahora, existía muy poca información.
De hecho, existen momentos a lo largo de la lectura en que se llega a olvidar que lo que se explica no es ficción, sino historia rigurosa, lo que da muestra del magnífico trabajo de novelado que se ha hecho con un material que perfectamente podría haberse convertido en ensayo.
«Tasca detectivesca, la de Bobé, mirant de resseguir la gènesi d’aquesta passió de tants, el Barça, que també és la seva».
En la sinopsis que encontramos en la contraportada del libro se explica lo siguiente:
L’Ona, amb motiu de la restauració d’un pis familiar, troba un manuscrit de l’Eloi Junqueras, el seu rebesavi, periodista d’esports en actiu des de finals del segle XIX fins al 1938.
Aquests textos porten com a títol Apunts diaris del Foot-Ball Club Barcelona i en ells narra la història del club, una crònica dels orígens d’aquest esport a la ciutat amb esment especial al període 1899-1900, el primer del Futbol Club Barcelona.
El diari de l’Eloi Junqueras posa de manifest l’amistat que l’unia amb el primer president del club, Walter Wild, fet que li va permetre esdevenir el cronista principal d’aquell temps i deixar constància en els seus escrits de dates i fets fins ara desconeguts del públic en general.
A través de l’obra, el lector també podrà descobrir el neguit d’una ciutat, Barcelona, que enderroca les muralles que la tenallaven, comenta la construcció d’infraestructures pròpies d’una metròpoli i fa tot el possible per atraure estrangers a la ciutat. Una memòria de Barcelona que s’hauria de preservar.
Tal y como el autor ha explicado en alguna entrevista, el origen de la novela se sitúa en un “almuerzo con Frederic Porta. Llevé el libro de Maluquer (publicado con motivo de las bodas de oro del Fútbol Club Barcelona), el de 1949. Coincidimos en que apenas decía nada de la fundación. Y como el club nunca ha tenido la voluntad de escribir, explicar o revisar su propia historia, me animé a hacerlo”.
El inicio de la historia se sitúa en Ona, hija del narrador, quien descubre, durante la restauración de un piso familiar, un manuscrito escrito por Eloi Junqueras, su bisabuelo. Se trata de una especie de diario en el que va recogiendo todo lo que acontece durante el año 1899 en torno a la fundación del Foot-Ball Barcelona.
Junqueras, de quien los protagonistas de la historia desconocían su faceta de cronista deportivo, acompaña sus textos de numerosa documentación de prensa de la época, un material que se convierte en todo un tesoro que habrá que ordenar, descifrar e interpretar.
– Què en saps del naixement del Barça? –em preguntà, mentre agafava una d’aquelles gambes de Palamós que havíem demanat i es disposava a xuclar-li el cap, sens dubte la part més saborosa de la gamba.
– Ben poca cosa, si t’haig de ser sincer. Conec alguns detalls de la història del club, però mai no m’he fixat gaire en els seus orígens. Que va ser fundat per un grup d’estrangers al 1899 i poca cosa més.
A partir de ese momento, padre e hija irán conociendo aspectos absolutamente desconocidos sobre la historia del club, e incluso descubrirán que a lo largo de la historia se han dado por supuestas ciertas cuestiones que en realidad no lo eran.
La novela va alternando los capítulos relativos a la investigación con los correspondientes al diario escrito por Eloi Junqueras, complementándose el relato con numerosas noticias y crónicas periodísticas de la época de gran interés.
El libro, además de todo lo que hace referencia a la fundación del Barça es un auténtico manual de historia para conocer cómo fue la introducción del fútbol en la ciudad de Barcelona, qué influencia tuvieron las corrientes higienistas tan en boga en la Europa de la época, de qué manera fueron apareciendo los diferentes clubes, qué tipo de personas y a qué entorno social pertenecían sus primeros practicantes, y cuáles fueron los primeros campos en los que se jugaron partidos.
Así mismo, conoceremos datos interesantísimos sobre los primeros fundadores, y también qué influencia tuvo el hecho de que personajes clave del momento –como Hans Gamper o Walter Wild entre otros- fueran de nacionalidad extranjera y de religión protestante.
Y, cómo no, además del necesario rigor informativo para la historia que se explica, la lectura de los escritos que en la época iban apareciendo en los periódicos a medida que el fútbol iba ganando en importancia e interés es toda una delicia.
Todo ello manteniendo el interés y la intriga que podríamos encontrar en cualquier libro de ficción cuyo argumento gire en torno a la persecución de un enigma. En este caso, “Quan no érem ni onze” va desvelando algunos elementos sorprendentes (podría citar dos en concreto, pero, evidentemente, no puedo hacerlo), y conserva viva la expectativa del lector hasta el final, en espera de nuevas revelaciones.
Una obra imprescindible para quien desee conocer qué sucedió en aquella época, algo que aprenderá mientras se sumerge en una lectura que se devora y no decae en ningún momento. Un libro que enganchará a los aficionados barcelonistas, a los interesados en conocer cómo fue la expansión del fútbol tras su introducción, a los amantes de los libros sobre la Barcelona de finales del XIX y, en definitiva, a quienes consideran que la historia, cuando está bien explicada, es una auténtica novela que merece la pena ser contada y leída.
En este enlace, correspondiente a la ficha del libro de la web de la editorial, se puede encontrar una extensa relación de artículos, noticias y entrevistas con el autor en relación con la publicación de la novela.
Hoy, 17 de junio, se cumplen 46 años de una de las jugadas más míticas y recordadas de la historia del fútbol. Sucedió en el partido de semifinales del Mundial de 1970 que se disputó en México que enfrentó a Brasil y a Uruguay. Un encuentro que finalizó con el resultado de 3 a 1 a favor de los cariocas, lo que les permitió «vengarse» del maracanazo de unos años antes.
Aquel fue el mundial de Pelé. Y en aquel partido se produjo un «no gol» a cargo de Pelé que ha sido más recordado que muchos otros de los goles marcados en los mundiales.
«El regate» de Sérgio Rodrigues (Anagrama, 2014) es una novela que además de poner el listón de la literatura sobre fútbol muy alto, otorga un gran protagonismo a la jugada de Pelé.
Lo que ves en la imagen liberada por última vez, la definitiva, es lo siguiente: mientras el tal Ancheta que iba a perder el tren se desploma en el césped, la pelota chutada por Pelé pasa rozando el poste derecho de Uruguay. Saque de meta, hecho consumado, el crack de cracks sale chupando un hielo que recogió por ahí con expresión levemente contrariada pero serena.
El viejo detiene el video. Coloca el control remoto en el brazo del sofá, te mira a los ojos otra vez y dice, lo que pasó aquí, Neto, fue simple: Pelé desafió a Dios y perdió. Imagínate que no hubiera perdido. Si no hubiera perdido, la humanidad nunca más habría dormido tranquila. Pelé desafió a Dios y perdió, pero qué desafío soberbio. Ese gol que no hizo no es sólo el mayor momento de la historia de Pelé, es también el mayor momento de la historia del fútbol. ¿Entiendes eso? ¿La intervención de lo sobrenatural, el relámpago de eternidad que cayó a la izquierda de las cabinas de radio y televisión del simpático estadio Jalisco, el 17 de junio de 1970? Puedo asegurarte que eso fue lo que sucedió, yo estaba allí y lo sé, y si fue algo más no me sorprendería, pero, como mínimo, eso fue lo que sucedió y lo que la cinta de video nos permite ver y rever para siempre, ¿entendiste? Una cosa tremenda, Tiziu.
Hace unas semanas se celebró la Feria del Libro de Varsovia (Polonia), que tuvo a la literatura catalana como invitada especial. Entre otros autores catalanes, hasta la capital polaca se desplazaron autores como Sebastián Alzamora, Blanca Busquets, Jaume Cabré, Jenn Díaz, Rafael Nadal, Marc Pastor, Jordi Puntí, Care Santos, Màrius Serra y Jordi Sierra i Fabra.
Lo más destacado del asunto es que gracias a uno de los asistentes, la escritora Jenn Díaz, descubro que la Feria se celebró en el estadio Nacional de la ciudad, construido el 2012 para albergar la Eurocopa que aquel año se celebró allí. El ambiente de fútbol y literatura no se acaba aquí, puesto que a la delegación de las letras catalanas se sumó una el apoyo del Fútbol Club Barcelona, así como una mesa redonda sobre fútbol y literatura o la proyección de un documental sobre el presidente azulgrana José Suñol, asesinado en 1936, como parte del programa de actividades sobre «Deporte y cultura» de la feria.
A partir de ahora, a la pregunta ¿cuál es el hábitat natural de los libros? habrá que añadir a las tradicionales «biblioteca» y «librería» una nueva respuesta: el estadio de fútbol.
Aquí tenéis el artículo que el pasado martes escribió Jenn Díaz (para quien la vinculación entre fútbol y literatura no es ajena) en El Periódico de Cataluña, bajo el título , precisamente, de «Literatura y Fútbol«.
Hace unas semanas estuve en Polonia. El Institut Ramon Llull nos llevó a diez escritores con obra catalana a Varsovia, a la feria del libro, que se hacía en un estadio de fútbol. La primera vez que fui a una feria fue en Turín: los editores en italiano de mi primer libro me llevaron para que pudiera firmar algunos ejemplares en la caseta y para presentar ‘Belfondo’. Nada relevante en mi trayectoria: libros firmados a conocidos de los editores y menos de 10 personas en el acto.
Lo primero que me impresionó de la feria de Varsovia es que se haga en un campo de fútbol. En cuanto llegas a otro país empiezas, sin poder remediarlo, a hacer comparaciones y a preguntarte cómo lo haríamos en casa. No, dudo mucho que una feria pudiera hacerse en un estadio de fútbol. Para empezar, la luz del estadio de Varsovia no tiene nada que ver con la luz del único campo de fútbol que he visto: el Camp Nou. Pero el problema no creo que sea la luz, sino la idea, que a menudo se repele, de unir fútbol y literatura.
Lo segundo que me impresionó de la feria de Varsovia, o quizá del público polaco en general, fue cómo se fueron acercando a los nueve autores catalanes -mi libro aún no se ha publicado- para que les firmaran sus ejemplares. Me sorprendió porque aquí, en una presentación o en algunas de las firmas de Sant Jordi, hay menos gente haciendo cola para que les firmes que en Polonia. Lo viví con asombro: allí, claro, éramos el autor extranjero, la literatura invitada. Y no solo fueron fantásticamente las firmas, también los actos.
Y esa es la tercera cosa que me impresionó de la feria de Varsovia: el público para nuestras mesas redondas. Y en particular, los lectores que acudían a ver al maestro: Jaume Cabré. Sí, lo vi con mis propios ojos: colas larguísimas como las de blogueros el día del libro, todo un teatro para él solo lleno de personas atentas (y muchos jóvenes) a sus palabras.
La última noche celebré la victoria del Barça en la Copa del Rey allí, en un bar de deportes, con Marc Pastor y Rafel Nadal. Tuvimos que llegar a la prórroga y sufrir, pero acabamos bien la noche. Al volver a casa, fútbol y literatura se unieron sin remilgos: no llenaremos estadios de libros, no tendremos un teatro lleno de gente para nosotros… no valdrán tanto nuestros títulos sin Champions.
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