Arsenal – Leicester City o Nick Hornby – Julian Barnes

 

Arsenal - Leicester

 

Tras el duelo futbolístico-literario de ayer entre el Valencia y el Espanyol, hoy tenemos la oportunidad de disfrutar de un nuevo enfrentamiento en el que la literatura forma parte de la alineación.

Se trata del partido correspondiente a la jornada 26 de la Premier League que disputaran sobre el césped del Emirates Stadium el Arsenal y el Leicester City. O dicho de otra manera, entre el equipo de Nick Hornby y el de Julian Barnes, dos de los más destacados escritores británicos.

Tanto uno como otro han convertido su pasión futbolera en material de alguna de sus libros. Hornby, gunner hasta la médula, es el autor de una de las obras imprescindibles para los amantes del fútbol y la literatura, un libro en el que reconoce que su pasión por el fútbol no es ni una vía de escapa ni un entretenimiento, sino toda una forma de ver y estar en el mundo.

Se trata de “Fiebre en las gradas”, el “relato autobiográfico de la tumultuosa relación del autor con el fútbol y con su equipo, el Arsenal londinense, durante más de veinte temporadas”. La obra es un repaso por los momentos más importantes de su vida siempre vinculados al devenir de su equipo, y cualquier acontecimiento destacable del que tiene recuerdo es vinculado automáticamente a algún partido.

En sus páginas encontramos dos referencias a enfrentamientos con el Leicester. La primera corresponde al 2 de abril de 1977, un partido que Hornby asocia al hecho de que aquel año “me enamoré perdidamente, hasta el punto de que me daban retortijones, de una chica muy guapa, vivaracha y lista, que estudiaba para dedicarse a la enseñanza”.

Aquella chica fue “la primera de mis novias que fue conmigo a Highbury”. También pudo ser, quizá, la responsable de que en el partido de aquel año contra el Leicester, el Arsenal acabara ganando tras varias jornadas sin hacerlo:

“La promesa de renovación que vivimos con el arranque de la temporada se había volatilizado; a decir verdad, el Arsenal acababa de batir el récord histórico del club en lo referente a una larga racha de derrotas: habían conseguido perder consecutivamente contra el Manchester City, el Middlesbrough, el West Ham, el Everton, el Ipswich, el West Brom y el Queens Park Rangers. En cambio, la presencia de esa chica encandiló al equipo al igual que me había encandilado a mí, y marcamos tres tantos en la primera media hora de partido. El primero lo hizo Graham Rix la tarde en que debutaba; David O’Leary, que quizás marcó como mucho otra media docena de goles a lo largo de la década siguiente, metió dos en menos de diez minutos. Una vez más, el Arsenal tuvo muy en cuenta su costumbre de hacer las cosas más raras que se pueda imaginar. Tanto, que el partido, y no sólo la ocasión, terminaría por ser memorable para mí.”

Imagen de www.futboltelevisionretro.blogspot.com

La siguiente referencia a un Arsenal–Leicester corresponde a un partido celebrado casi doce años más tarde, el 31 de agosto de 1985, una época marcada por los terribles sucesos de Heysel. En relación con aquel partido, Hornby explica:

“Una de mis alumnas italianas, una joven que tenía en Turín un abono de temporada para ir a los partidos de la Juve, se enteró no sé cómo de que me entusiasmaba el fútbol, y me pidió permiso para ir conmigo a Highbury a ver el partido contra el Leicester. Aunque estuviera muy a gusto con ella, aunque no se presente muy a menudo la ocasión de charlas con una mujer y además del continente europeo sobre las diferencias que hay entre su obsesión y la mía, dudé mucho hasta decir que sí.”

La causa de que Hornby dudara en aceptar la invitación era el nivel futbolístico de su equipo:

“Fue más bien porque me daba vergüenza todo el tinglado: la calidad inexistente, lamentable del fútbol que jugaba el Arsenal, el estadio medio vacío, el público tranquilo y desinteresado”.

Pero finalmente aceptó a ir con ella al estadio:

“Una vez allí, dijo que se lo había pasado bien, e incluso añadió que la Juventus también era un desastre a principio de temporada (el Arsenal marcó en el primer cuarto de hora y dedicó el resto del partido a especular y mantener a raya a un decepcionante Leicester). Yo no me tomé la molestia de decirle que nunca habíamos hecho un fútbol mejor que ése”.

Imagen de www.telegraph.co.uk

En cuanto a Julian Barnes hace le dediqué un artículo en relación a la referencia al fútbol que aparece en su relato “El sueño”, perteneciente a su obra “Una historia del mundo en diez capítulos y medio”. Entre otras cosas, explicaba allí que se trata de un autor del que no imaginaba que fuera especialmente aficionado al fútbol, pero que, sin embargo, las referencias de ese relato me habían convencido de lo contrario.

El caso es que se trata de un seguidor del Leicester, un club que protagoniza parte de los sueños del protagonista del relato. Una de las referencias al fútbol y al Leicester que aparecen en el relato es la siguiente:

“Abrí el periódico que Brigitta había tenido el detalle de poner en mi bandeja y casi derramo el té. Bueno, lo derramé, sólo que esas cosas ya no le preocupan a uno. Era noticia de primera plana. Bueno, lo habría sido, ¿no? El Leicester City había ganado la Copa. En serio, ¡el Leicester City había ganado la Copa! No se lo habrían creído, ¿verdad? Bueno, puede que ustedes se lo creyeran, si no entienden nada de fútbol. Pero yo sé unas cuantas cosas sobre fútbol, y he apoyado al Leicester City toda mi vida, y yo no me lo hubiera creído, ésa es la cuestión. No me malinterpreten, no estoy criticando a mi equipo. Es un buen equipo, muy bueno a veces, pero nunca gana las grandes competiciones. Campeones de Segunda División, tantas veces como quieran, oh, sí, pero nunca han ganado la Primera División. Subcampeones, una vez, sí, sin problemas. Respecto a la Copa…, es un hecho innegable, que en todo el tiempo en que yo he sido hincha del Leicester City (ni antes de eso tampoco) nunca han ganado la Copa. Tuvieron un buen historial de llegar a la final en los años de posguerra… y un historial igualmente bueno de no llevarse el trofeo. 1949, 1961, 1963, 1969, ésos fueron los años negros, y una o dos de esas derrotas fueron, en mi opinión, especialmente cuestión de mala suerte, de hecho yo señalaría… De acuerdo de acuerdo, ya veo que no les interesa el fútbol. No importa siempre y cuando entiendan el dato fundamental: el Leicester City nunca había ganado nada que valiera la pena y ahora se había alzado con la Copa posprimera vez en la historia del club. Y además el partido debió de ser la mar de emocionante, según el periódico: el City ganó por 5 a 4 en la prórroga después de ir perdiendo nada menos que cuatro veces. ¡Qué actuación! ¡Qué mezcla de destreza y puro carácter! Me sentía orgulloso de los muchachos. Brigitta me conseguiría el vídeo al día siguiente, estaba seguro de que podría. Mientras tanto, bebí un poco champán con el desayuno que tomé de cena.”

Así que, como podéis ver, el partido de hoy también se disputará en el terreno de juego delimitado por las páginas de los libros.

Se suele decir ante estas situaciones: que gane el mejor. Y yo añadiría: leed a los dos.

Imagen de www.arsenal.com

El partido de la jornada: Valencia de Rafa Lahuerta – Español de Pepe Albert de Paco

Valencia - Espanyol

 

Hay partidos que teniendo lugar sobre el terreno de juego de un estadio se extienden también a las páginas de los libros.

Un ejemplo es el de hoy, en el que se enfrentan dos equipos, Valencia y Español, y del que también estarán muy atentos y jugarán a su manera dos escritores que no solo son seguidores de esos clubes, sino que han escrito libros sobre su afición.

Y así saltaran hoy al campo, por partida doble, el once che, representado por Rafa Lahuerta y su “La balada del Bar Torino”, y el equipo de los pericos, capitaneado por Pepe Albert de Paco y su “Libre directo”. Dos equipos, dos aficiones, dos autores, dos libros que además han compartido rectángulo de juego literario combinando entre sí:

“Me gusta estar solo en estas tardes de invierno. Escucho Nostalgia de Bell Ville, la canción de La Gran Esperanza Blanca que inmortaliza el debut de Kempes en Valencia. No espero milagros. Son las 18:35 del sábado 25 de enero de 2014. En un rato me iré a Mestalla para sufrir el Valencia-Espanyol. Cada vez que jugamos contra el Espanyol pienso en Libre directo, el libro de mi buen amigo José María Albert de Paco. Es una joya poco común. Un texto indispensable para cualquier futbolero.”

Fragmento de «La balada del Bar Torino», de Rafa Lahuerta

Imagen de www.listas.20minutos.es

Y aquí un fragmento de «Libre directo» en el que se hace referencia a un Valencia-Español de hace unos años, siendo el entrenador del equipo perico Javier Clemente (quien vuelve a aparecer en las quinielas de futuribles para el equipo blanquiazul).

«El Español emerge de las arenas movedizas arrancando un punto en Valencia. Por lo que leo, ha sido un partido brusco, amargo, un partido ceñido al guión de hierro que acostumbra a escribir Clemente. El Español ha pretendido defender el gol temprano e inopinado de Marc Bertran (tremendo zapatazo desde el lateral del área) y, al final, ha encajado el empate. Suele suceder; rara es la defensa que aguante sesenta minutos las escaramuzas del rival sin que el diablo, acaso en el lapso de un bostezo, traicione su pacto envilecido.»

Imagen de www.dailymail.co.uk

Fútbol y literatura en estado puro. Un auténtico partidazo para el Fútbol Club de Lectura.

Aquí tenéis el booktráiler de «La Balada del Bar Torino«:

Julian Barnes, «El sueño» y el Leicester City

 

 

Una vez más, me veo navegando en un episodio paranormal. El causante, en esta ocasión, es uno de esos escritores que durante unos años seguí y cuya obra siempre me ha parecido más que interesante: Julian Barnes.

En 1983, el número 7 de la revista Granta publicó un artículo en el que hablaba de una nueva generación de autores británicos, de un “Dream Team” de las letras inglesas integrado por Martin Amis, Ian McEwan, Hanif Kureishi, Salman Rushdie y Kazuo Ishiguro.

Y como capitán de tan poderosa escuadra el citado Barnes, en relación con quien, como decía, os quiero explicar uno de esos extraños episodios que tan a menudo me suceden, que tanto gustaría a Paul Auster y en el que el azar, la casualidad o la simple chiripa es el gran protagonista.

Imagen de www.theguardian.com

A medida que mis investigaciones sobre fútbol y literatura han ido avanzando, he descubierto que son numerosos los autores interesados por el mundillo futbolístico, a la vez que son cada vez más los que no se esconden y se atreven a escribir y hablar sobre ello. En el caso del listado anterior, puedo mencionar algunas aproximaciones al mundo del balón. Por ejemplo, la frase de Martin Amis:

“Sé cuál es el atractivo del fútbol. Es el único deporte que habitualmente se decide por un tanto, así que la presión en el momento es más intensa en fútbol que en cualquier otro deporte”.

Imagen de www.theguardian.com

O de Salman Rushdie:

“Vale, publicar un libro y lanzar una película está muy bien, pero que el Tottenham le gane 3-2 al Manchester United no tiene precio”.

Imagen de www.elcolombiano.com

En el caso de McEwan, leo en una entrevista relacionada con la aparición de su última novela, “La ley del menor”, una referencia a la visita a un estadio de fútbol.

Y en lo que a Kureishi respecta, conozco referencias al mundo del fútbol en una de sus obras cumbre, “El buda de los suburbios”, cuyo narrador, en un pasaje de la novela, explica:

“Durante un tiempo realmente quise ser el primer delantero centro indio que jugara para Inglaterra y la escuela me mandó al Millwall y al Crystal Palace para que me pusieran a prueba”.

Y poco después:

“Y no es que me encantaran los partidos en vivo. Había que estar ahí de pie, con ese frío y carámbanos en los huevos, y cada vez que un jugador estaba a punto de marcar un gol, el estadio entero daba un brinco al aire y lo único que se alcanzaba a ver eran gorros de lana.»

Imagen de www.lavoz.com.ar

En resumen, que como la mayoría de los ingleses el fútbol es un polo de atracción incluso para intelectuales del nivel de los citados.

Pero, ¿y Julian Barnes? ¿No habíamos comenzado hablando de él? ¿Tendrá algún tipo de relación con el fútbol?

Exquisito, elegante, erudito, intelectual, el más francés de los autores ingleses para algunos críticos (de hecho, sus padres eran profesores de francés y él creció siendo un apasionado de la cultura francesa), Barnes es una de esas figuras que me cuesta imaginar fuera del ámbito de la filología y la creación literaria, lejos del mundanal ruido, en un entorno de recogimiento creativo, llevando una vida metódica. Me cuesta visualizarlo siguiendo a un equipo de fútbol, apasionándose ante un partido, declarándose aficionado de algún club, repasando los diarios deportivos del lunes y los resultados de la jornada.

Sin embargo (vamos con las casualidad que os quería explicar) resulta que el gentleman Barnes es un gran aficionado al fútbol y seguidor de un equipo de la Premier League. ¿De cuál? Paciencia, que ahora os lo explico.

Imagen de www.elpais.com

El otro día, mientras ponía orden entre los libros de una estantería de casa, tropecé con los libros de Barnes que tengo. “El loro de Flaubert”, “Amor, etcétera”, “Hablando del asunto”… y “Una historia del mundo en diez capítulos y medio”. Cogí este último volumen e inmediatamente recordé cuanto me había gustado en su momento, uno de aquellos libros que te dejan una huella imborrable, pese a que el paso de los años (como ocurre con tantos y tantos otros) hace que olvides gran parte de su contenido.

El caso es que me puse a ojearlo y a hojearlo, hasta que en el rápido pasar de páginas me pareció haber visto una palabra: “fútbol”. Busqué más detenidamente y descubrí que la palabra aparecía en el último capítulo del libro, cuyo título es “El sueño”.

El sueño” es un relato que transcurre en el cielo. Un cielo al que va a parar el narrador, en el que nada es como se había imaginado y en el que, entre otras cosas, se puede conseguir todo lo que uno desee. Una historia, como tantas y tantas otras (por desgracia) que mi memoria no recordaba.

Y ahora, lo que nos ha traído hasta aquí. En el relato hay una serie de referencias al fútbol, puesto que el narrador es aficionado de un equipo de la Premier League. ¿Sabéis cuál? El Leicester City. Sí, el actual líder de la liga inglesa.

Imagen de www.leicestershirefa.com

Resulta que Julian Barnes es aficionado de ese equipo. De hecho nació en Leicester, y uno de los deseos del narrador del relato en cuestión es, justamente, que su equipo de siempre consiga algún triunfo. La referencia es esta:

“Abrí el periódico que Brigitta había tenido el detalle de poner en mi bandeja y casi derramo el té. Bueno, lo derramé, sólo que esas cosas ya no le preocupan a uno. Era noticia de primera plana. Bueno, lo habría sido, ¿no? El Leicester City había ganado la Copa. En serio, ¡el Leicester City había ganado la Copa! No se lo habrían creído, ¿verdad? Bueno, puede que ustedes se lo creyeran, si no entienden nada de fútbol. Pero yo sé unas cuantas cosas sobre fútbol, y he apoyado al Leicester City toda mi vida, y yo no me lo hubiera creído, ésa es la cuestión. No me malinterpreten, no estoy criticando a mi equipo. Es un buen equipo, muy bueno a veces, pero nunca gana las grandes competiciones. Campeones de Segunda División, tantas veces como quieran, oh, sí, pero nunca han ganado la Primera División. Subcampeones, una vez, sí, sin problemas. Respecto a la Copa…, es un hecho innegable, que en todo el tiempo en que yo he sido hincha del Leicester City (ni antes de eso tampoco) nunca han ganado la Copa. Tuvieron un buen historial de llegar a la final en los años de posguerra… y un historial igualmente bueno de no llevarse el trofeo. 1949, 1961, 1963, 1969, ésos fueron los años negros, y una o dos de esas derrotas fueron, en mi opinión, especialmente cuestión de mala suerte, de hecho yo señalaría… De acuerdo de acuerdo, ya veo que no les interesa el fútbol. No importa siempre y cuando entiendan el dato fundamental: el Leicester City nunca había ganado nada que valiera la pena y ahora se había alzado con la Copa posprimera vez en la historia del club. Y además el partido debió de ser la mar de emocionante, según el periódico: el City ganó por 5 a 4 en la prórroga después de ir perdiendo nada menos que cuatro veces. ¡Qué actuación! ¡Qué mezcla de destreza y puro carácter! Me sentía orgulloso de los muchachos. Brigitta me conseguiría el vídeo al día siguiente, estaba seguro de que podría. Mientras tanto, bebí un poco champán con el desayuno que tomé de cena.»

Las referencias futbolísticas no acaban ahí, puesto que en el siguiente párrafo vuelve a aparecer la “soñada” gesta del Leicester, en forma de dos pinceladas separadas por unas pocas líneas:

“El Leicester City ganó la Copa, como creo haber dicho”.

“El entrenador nacional elegía a todo el equipo del Leicester City en bloque para representar a Inglaterra en la Copa del Mundo y volvían con el trofeo Jules Rimet (derrotando a Brasil 4 a 1 en una final memorable)”.

Imagen de www.thecomeback.com

 

El mundo del fútbol sigue presente un poco después, esta vez en relación a otro equipo:

“Conocí a Duncan Edwards y al resto de los jugadores del Manchester United que iban en el avión que se estrelló en Munich. También conocí a algunos jugadores de los primeros tiempos del Leicester City, la mayoría de cuyos nombres probablemente no les dirían nada”.

Y continua más adelante, ahora sobre futbolistas:

“Por ejemplo, conocí a todos los futbolistas que habían existido. Empecé por los famosos, luego los que yo admiraba aunque no fueran especialmente famosos, luego los corrientes, luego aquellos cuyos nombres recordaba sin recordar su aspecto ni su forma de jugar; finalmente pregunté por los únicos que aún no conocía, los jugadores antipáticos, aburridos o violentos a los que no admiraba en absoluto. No disfruté conociéndolos –eran tan antipáticos, aburridos y violentos fuera del terreno como en él- pero no quería quedarme sin futbolistas. Finalmente me quedé sin futbolistas. Pedí ver a Margaret otra vez.

         – He conocido a todos los futbolistas –le dije.

         – Me temo que tampoco sé mucho de fútbol.

Por si todo eso no fuera suficiente, unas líneas después regresa con una fantasía futbolera en la que marca un gol con su equipo:

“Dejé el tenis. Jugué con el Leicester City en la final de la Copa y me llevé una medalla de ganador (mi tercer gol, un potente cabezazo desde una distancia de doce metros, decidió el partido)”.

Y, ya al final del relato, una nueva referencia al histórico partido en el que su equipo ganó la Copa.

“Vi mi vídeo de la victoria del Leicester City por 5 a 4 en la final de la Copa, aunque no era lo mismo, sabiendo lo que sucedió”.

Así que, como podéis comprobar, no solo existe una afición de Julian Barnes por el mundo del fútbol. De hecho, he descubierto otra frase suya vinculada al fútbol:

“He estado jugueteando durante décadas con la idea de escribir sobre un linier de fútbol: un tío (ahora también puede ser una mujer) que es periférico, necesario y poco valorado”.

Leicester lider Premier League

Quien sabe si tendrá que cambiar el argumento de su posible historia y adaptarlo al deseo que manifestó hace más de treinta años en relación con su equipo. Vista la situación actual de la Premier League, la pregunta es: ¿se acabará cumpliendo “El sueño” de Julian Barnes?

Y la otra pregunta que me hago es: ¿Por qué después de años sin tocar ese libro regreso a él precisamente ahora, por pura casualidad, cuando el Leicester City va líder? Estos sucesos, ¿me ocurren solo a mi?

Imagen de www.doblecinco.mx

Dedicatoria de Santiago García y Pablo Ríos: dos auténticos cracks

 

Imagen de www.enunmomentillo.es

¿Recordáis a Gorm, aquel personaje de la serie Vickie el Vikingo? ¿Os acordáis de su frase más conocida? Os refresco la memoria:

¡Estoy entusiasma-do!

Y entusiasma-do me siento también yo después de convertirme en el afortunado poseedor de una dedicatoria personalizada de dos auténticos cracks: Santiago García y Pablo Ríos.

Autores de dos obras imprescindibles para los amantes de la literatura futbolera como son «Fútbol. La novela gráfica«, publicado por Astiberri Ediciones y «El portero«, editado desde la Fundación del Athletic de Bilbao con motivo de la última edición de «Letras y fútbol«.

El Portero

Un «portero vocacional» y un «goleador de raza».


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Dos auténticos fenómenos con un juego lleno de malabarismos y filigranas, de profundidad y vistosidad, y cuyos movimientos sobre el terreno de juego son un auténtico espectáculo para los buenos amantes del fútbol y la literatura.

Lo dicho, ¡que estoy entusiasma-do!

¡Muchas gracias, cracks!

 

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Doce meses, doce dorsales: con el número 2, ‘Febrero’

 

Imagen de www.eumd.es

 

Si el calendario fuera un equipo de fútbol, el número 2 lo llevaría el mes de febrero. Y febrero, en la literatura futbolera, juega más o menos así:

«Revelé todo, nuestro secreto de hermanos, en aquella edición de mediados de febrero de 1964 del Jornal dos Sports. El don para leer en las auras multicoloridas de compañeros y adversarios un mapa fluido de puntos flacos y fuertes que se movían por la cancha. La visión anticipada de la jugada por un escaso mas decisivo segundo en el que cabía el mundo entero. La preocupación de la mae-de-santo que diera a luz al prodigio al vislumbrar en la infancia del hijo, en un pueblito distante llamado Merequendu, los desafíos que le guardaba su grandioso futuro. Un furo que estaba escrito en las estrellas y que todo indicaba que incluiría el Mundial de Inglaterra, dentro de dos años, en el cual el hechizo decente de Peralvo sería un arma de grueso calibre en la tercera conquista consecutiva de la copa. Eso parecía cada vez más claro y sólo podía ser rebatido, concluía el texto en gran estilo, «por gente de poca visión, poca luz y poca fe».

Fragmento de «El regate«, de Sergio Rodrigues. Anagrama, 2014.

 

 

Imagen de www.mercafutbol.com

27 de enero de 1994: Granada – Barbados y «Fútbol. La novela gráfica»

 

 

Hoy, 27 de enero, se cumplen 22 años de uno de los partidos más surrealistas, increíbles, curiosos y alucinantes que se recuerden. Curiosamente, a toda esa retahíla de calificativos hay que añadir otro: el de ‘desconocido’. Y es que, sorprendentemente, uno de los encuentros de fútbol más estrambóticos que jamás se hayan celebrado no es especialmente conocido. ¿La causa de ello? Seguramente, el nombre de los contendientes: Granada y Barbados.

El caso es que en la primera edición de la Copa del Caribe celebrada en 1994, el día 27 de enero tocó enfrentarse a las selecciones citadas. En la clasificación, ambos equipos estaban separados por un gol a favor de los de Granada, la cual cosa obligaba a Barbados a ganar el partido por una diferencia de al menos dos goles, para poder acceder a la fase final.

El problema –y aquí radica la causa del inesperado desenlace del partido- es que el torneo tenía dos reglas un tanto especiales. La primera, que ningún partido podía terminar en empate. En caso de que eso ocurriera, se disputaría una prórroga en la que se aplicaría el “gol de oro”. Es decir: el primero en marcar ganaba el partido.

La segunda regla era que ese “gol de oro” valdría doble. Quien marcara en la prórroga tras un 0 a 0 acabaría ganando por 2 a 0. Si era tras un 1 a 1, el resultado final sería de 3 a 1. Etc. Esa circunstancia, lo habéis adivinado, podía acabar repercutiendo en el global de goles a favor y en contra en la clasificación final.

El partido más bizarro de la historia del fútbol

El caso es que en el minuto 82 de partido Barbados ganaba por 2 a 0, lo que les permitía superar el gol de diferencia que Granada les llevaba. Pero hete aquí que un minuto después, en el 83, los granadinos marcaron el 2 a 1, lo que volvía a dar la clasificación a estos últimos. ¿Y qué sucedió entonces?

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Lo que ocurrió a partir de aquel momento es lo que se explica en innumerables páginas que podéis encontrar en la red. Aunque a mi, una de las que más me gusta es la que acabáis de leer, procedente de esa obra imprescindible para los amantes del fútbol y la literatura que es “Fútbol. La novela gráfica”, escrita por Santiago García, ilustrada por Pablo Ríos y publicada por Astiberri Ediciones.

Los mismos autores, vale la pena recordarlo, del cómic “El portero”, editado por la Fundación del Athletic de Bilbao con motivo de la edición del “Letras y fútbol” celebrado el pasado noviembre.

El Portero

Como decía, una historia alucinante que descubrí gracias a ese volumen, y en el que hice algún otro descubrimiento más del que ya os hablaré cuando llegue el momento. En este enlace tenéis un magnífico artículo sobre «Fútbol. La novela gráfica«.

Mientras tanto, disfrutar con una curiosa explicación de lo sucedido durante el Granada – Barbados de 1994.

24 de enero, las matemáticas y el millón de hinchas tolerantes

 


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El mundo ultra. Los radicales del fútbol español” (Temas de Hoy, 2005) y “Tolerància zero. La violència en el futbol”, (Angle Editorial, 2006), ambos de Carles Viñas, “Juego sucio. Fútbol y crimen organizado”,de Declan Hill (Alba, 2010), “Niños futbolistas”, de Juan Pablo Meneses (Blackie Books, 2013), “FIFA Mafia”, de Thomas Kistner (Córner, 2015), “Heysel”, de Armand Company (3i4 Edicions, 2015), “Hooligan”, relato de Jordi de Manuel, el monográfico sobre los radicales en el fútbol de la Revista Panenka

Son ejemplos de libros que se ocupan de la cara más oscura del fútbol, el reverso del espacio que nos ofrecen los focos, las profundidades de la fauna abisal que casi nunca emerge a la superficie. Este es el territorio de la explotación, de las apuestas ilegales, de las trampas y la corrupción. Y, por supuesto, de la violencia de los radicales.

Aunque el artículo de hoy esté regido por una visión tan catastrófica, no todo está perdido. Afortunadamente, la literatura futbolera no solo sirve para mostrarnos la parte más tenebrosa del universo futbolístico, sino que también puede venir en nuestro auxilio para proporcionarnos la solución a algunos de tan graves problemas. Por ejemplo, el de la violencia en las gradas.

Imagen de www.ateniesi.it

Es así como hoy, 24 de enero, puede significar el final de los conflictos y la agresividad en los estadios, y el inicio de una nueva era de tolerancia, deportividad, diversión y fair play

La solución, es cierto, quizá esté cogida con pinzas. Pero ante la resolución de determinados problemas uno se agarra, si hace falta, a un clavo ardiendo. El caso es que la literatura futbolera nos ofrece un arma para combatir la conflictividad de los aficionados, mediante la invención de una grada un tanto especial: la “tribuna tolerancia”.

La salvación al enigma la encontramos en “Fútbol pensado”, un original libro cuyo autor es Edgardo Broner en el fútbol se convierte en acertijo, y en el que las rabonas, las bicicletas y las elásticas no se hacen con las piernas, sino con el cerebro.

Se trata de un libro en el que se proponen hasta 86 preguntas relacionadas con diferentes aspectos futbolísticos -reglamento, incidencias, curiosidades, etc.- y que son una original aproximación a este juego de una manera diferente. Una propuesta con la que además de aprender se mueve el balón… digo el cerebro, y permite que el juego -nunca mejor dicho- se siga desarrollando en las páginas de un libro.

Imagen de www.borussia.blogspot.com

Uno de los desafíos de ingenio que se plantean en el libro tiene que ver, justamente, con el asunto que tratamos. El planteamiento es el siguiente:

¿Quiénes de ustedes tienen un amigo hincha de Boca y otro de River capaces de ver un partido juntos, respetándose y sin insultar?”, preguntó comenzando su exposición el sociólogo y matemático Alonso Paz. Algunos dudaron, pero finalmente todos los presentes levantaron la mano.

“Si eso es cierto, entonces está resuelto el problema de la violencia en los estadios argentinos”, anunció entre las exclamaciones de asombro. “La propuesta es organizar superclásicos todos los días a partir del 5 de enero. El primer día habrá solo 2 espectadores, por ejemplo mis dos amigos. A cada uno se le darán 2 entradas para que inviten para el día siguiente a otros 2 amigos tolerantes. Ya irán 4 personas. Y se repetirá el mismo procedimiento cada día”, remató Paz.

“Esto es una burla, irrumpió indignado el dirigente Atilio Vendetutti. No nos vamos a pasar meses jugando partidos para 10 tipos”. El sociólogo lo miró fijo, tomó un sorbo de mate cocido y retrucó: “Antes de fin de enero necesitarán un estadio para un millón de espectadores”.

¿Qué día se jugaría el clásico para 65 mil hinchas tolerantes?

¿Qué día hará falta un estadio para un millón de hinchas tolerantes?

Imagen de www.mundodeportivo.com

Planteado el problema matemático, la solución se nos ofrece justamente hoy, 24 de enero, un día que podría convertirse en histórico si, tal y como describe la secuencia numérica que resuelve el problema, nos encontramos ante la fecha en la que la tolerancia habría invadido los estadios y las conciencias de los aficionados.

¿Y qué operaciones matemáticas nos conducen a tal conclusión? Veamos.

Si partimos de que la secuencia de espectadores (tolerantes, no lo olvidemos) que asistirá cada día al partido, comenzando el 5 de enero, es de 2, 4, 8, 16, 32, 64,… (es decir, 21, 22, 23, 24, 25, 26, …,) llegaremos al resultado de que el día 24 de enero, es decir, hoy, el número de espectadores será de 220 = 210 x 210 = 1.024 x 1.024 = ¡1.048.576!

¿Qué día hará falta un estadio para un millón de hinchas tolerantes? El 24 de enero. Tal día como día.

Una fecha idónea para comenzar a trabajar en la construcción tanto del edificio como del millón de hinchas tolerantes.

Futbol pensado Edgardo Broner

23 de enero, Matthias Sindelar y «Fuera de juego» de Fabrizio Silei. Barbara Fiore Editora

 

 

Es el día del partido.

Marcus y su padre entran en el estadio Prater, donde no cabe un alfiler, agarrados de la mano para no perderse.

En el palco de las autoridades, entre marchas y anuncios de la propaganda, se sienta, imponente, el jefe del deporte de la Alemania nazi.

La cámara filma cuanto ocurre el gran día para recuerdo de la posteridad. Naturalmente, los periódicos dan como favorita a Alemania.

El padre de Marcus lleva consigo la bandera rojiblanca del Wunderteam con el escudo austríaco del águila.

Hoy, 23 de enero, se cumplen 77 años de la prematura muerte de Matthias Sindelar (10 de febrero de 1903 – 23 de enero de 1939), con tan solo 35 años y en extrañas circunstancias. También llamado el “Mozart del fútbol” por su gran elegancia sobre el terreno de juego, está considerado el mejor futbolista austriaco de todos los tiempos, estando también su figura asociada al rechazo al nazismo, ante el que mostró su oposición en un histórico episodio desarrollado en un partido de fútbol.

Nacido en Viena, su trayectoria deportiva se inició en el Hertha, pasando posteriormente al Austria de Viena, donde ocupó la posición de delantero centro. Había comenzado a jugar al fútbol de joven en el barrio obrero al que su familia se trasladó en busca de una mejor vida, y ya en aquella época fue merecedor de otro curioso apodo: “Hombre de papel”, por su habilidad para colarse entre los defensas rivales.

Matthias Sindelar fue uno de los mejores jugadores de la Europa de los años 30, además de liderar uno de los grandes equipos de la historia del fútbol: el Wunderteam, pionero de lo que después se llamó “fútbol total”.

Aquella selección fue capaz de vencer a la alemana en dos ocasiones, siéndole birlado el Mundial de 1934 tras un parcial arbitraje contra Italia. Un equipo de un potencial extraordinario que además revolucionó el mundo del fútbol desde un punto de vista táctico gracias a la visión táctica de Hugo Meisl, su entrenador.

– Papá, ¿iremos al estadio este domingo?

– ¡Tú solo piensas en la pelota! –le reprocha su madre-. ¡En lugar de cabeza tienes un balón!

– No lo sé… -contesta el padre, indeciso-. Será el último partido… Después se acabó el Wunderteam, se acabó Austria… solo quedarán los nazis.

Aquel equipo, además de éxitos futbolísticos, vivió un histórico episodio de rechazo al nazismo con Sindelar de protagonista, un gesto de dignidad y valentía que es el eje central del álbum “Fuera de juego”. Escrito por Fabrizio Silei, con ilustraciones de Maurizio A. C. Quarello y publicado por Barbara Fiore Editora, se trata de un libro que describe aquel suceso.

Nos encontramos en 1938. Tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, se programa un amistoso entre las selecciones de los dos países como forma de bienvenida a la integración de los jugadores austriacos al equipo alemán. El partido se disputará el 3 de abril de 1938 en el Estadio Prater de Viena.

A través de un hijo y su padre, que asisten como espectadores al encuentro, seguimos el hilo de los acontecimientos, desde la ilusión del niño por ver a su ídolo hasta el gesto de oposición de oposición de Sindelar ante al régimen nazi. Una decisión cuyas consecuencias serán terribles para él.

Con unas ilustraciones de gran plasticidad y realismo “Fuera de juego” recorre aquellos trágicos días de la historia europea a través del gesto de valentía de uno de los grandes del fútbol europeo. Como leemos en la sinopsis, Sindelar se atrevió a decir “No” a “aquello que le parecía injusto, manifestando con sus goles y su actitud su rechazo a un régimen político basado en la destrucción de aquellos que pensaban diferente”.

Marcus hojea sus recortes sobre la gesta del Wunderteam, el equipo fantástico. Austria-Hungría: 8-2. ¡Qué día! Austria-Inglaterra: recuerda el magnífico gol marcado por Sindelar en esa ocasión.

Viena estalló como un río desbordado, llevando a hombros a su campeón, EL MÁS GRANDE DEL MUNDO.

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FICHA TÉCNICA

Título: Fuera de juego. Matthias Sindelar, un héroe de su tiempo

Autor: Fabrizio Silei

Ilustraciones: Maurizio A.C. Quarello

Editorial: Barbara Fiore, 2013

Formato: 31 cm., 40 páginas, ilustrado

Encontraréis un interesante artículo sobre el episodio descrito en el libro que fue publicado por el diario El País en este enlace.

Y también encontraréis numerosos vídeos sobre Matthias Sindelar y el Wunderteam en YouTube. Uno de ellos es el que podéis ver a continuación, y cuyo título no podía ser más adecuado para hablar del «Mozart del fútbol«: «Sindelar en Do mayor«.

18 de enero y «El milagro de Castel di Sangro», de Joe McGinniss. Contra Editorial

 

 

“En 1994 viajé a Italia persiguiendo una recién inaugurada pasión. La primera semana de diciembre, cogí un tren de Padua a Roma, donde cuatro después mi nuevo amigo Alexi Lalas iba a jugar al fútbol”.

 

Así comienza el prólogo de “El milagro de Castel di Sangro”, sin duda una de las mejores lecturas para saltar al terreno de juego del fútbol y la literatura. Escrita en 1999 por Joe McGinnis, y publicada a finales de 2014 por la Editorial Contra, se trata de un libro en el que se describe el nacimiento de una pasión que cambiaría la vida del autor.

En la sinopsis del libro leemos:

 

EL MILAGRO DE CASTEL DI SANGRO

UN CUENTO DE PASIÓN Y LOCURA
EN EL CORAZÓN DE ITALIA

Joe McGinniss

Durante el Mundial de fútbol de 1994 celebrado en EE. UU., en Joe McGinniss, contraviniendo la histórica desidia norteamericana hacia el fútbol, nació una pasión que cambiaría su vida. Descubrió las emociones exacerbadas que mueve este deporte, descubrió el calcio italiano y sucumbió ante la clase y el estilo de Roberto Baggio, que brilló y fracasó en aquel Mundial a partes iguales.
Poco después, siendo ya un converso al balompié en toda regla, supo de la gesta de un pequeño equipo de una población de apenas cinco mil habitantes perdida en medio de los agrestes Abruzos italianos. El Castel di Sangro Calcio hizo realidad una proeza inaudita: pasó en pocos años de las profundidades de la liga amateur —Campionato Promozione, Terza Categoria— a la Serie B de la liga profesional (el equivalente a la Segunda División española). El coraje, talento y arrojo de un equipo de jóvenes liderados por el aguerrido y brutal Osvaldo Jaconi logró un hito que pasaría a los anales de la historia del fútbol.
McGinniss quiso inmortalizar aquella increíble hazaña y se trasladó al pequeño y gélido pueblo para dar cuenta de la gloriosa temporada 1996-1997 del Castel di Sangro, que tendría que enfrentarse a algunos de los mejores combinados del fútbol italiano.
El milagro de Castel di Sangro es el retrato de esa temporada épica, y es probablemente uno de los libros que mejor ha capturado la pasión del fútbol. A partir de un retrato casi felliniano de los personajes —los jugadores, el entrenador, los habitantes del pueblo, la oscura organización que controla el equipo, con actividades paralelas propias de la mafia—, McGinniss construye un fresco coral memorable, teñido de alegría, desolación, misterio,
crimen, muerte y todo el drama que destila el fútbol en estado puro.

 

Imagen de www.klear.com

 

Cualquier día es bueno para introducirse entre las páginas de esta apasionante historia. Por ejemplo, hoy mismo, 18 de enero, y viajar en el tiempo hasta otro 18 de enero, el que encontramos reflejado en el libro de la siguiente manera:

Llegué de vuelta a Roma el 18 de enero, un sábado. Christian vino a buscarme al aeropuerto. La primera pregunta que le hice fue cómo. ¿Cómo aquel conjunto de mediocridades desconsoladas, abatidas, sin Lotti, se había transformado en un equipo capaz de vencer al Lecce, a la Salernitana y al Génova en dos semanas?

                – Es Pippo y Danilo, Joe. Ellos es la causa.

                – ¿Qué quieres decir?

                – Sus espíritu. Nos levantas a todos. Los jugadores dicen: «Tenemos ahora el recuerdos de Pippo y Danilo, y a esto debemos dar todo nuestro cuore», ¿no? «No podemos hacer el disonore de sus nombres.»

                – ¿Quieres decir que los han inspirado?

                – Inspirati, si. ¿Recuerdas cuando Giuseppe escribes «tenemos el jugador número doce ahora porque Joe es vuelto»? Bueno, no seas insulto, pero con Pippo y Danilo es la veritad, no las tonterías de Giuseppe. Y ahora tenemos no el jugador número doce, sino el número treces, Pippo y Danilo. Cada partido dedica a ellos, así que cada partido nosotros ganamos porque ispirano a nosotros desde paradiso.

                Esperé el guiño de Christian y su sonrisa irónica de complicidad, porque aquel joven no era un crédulo inocente. Pero no hubo nada parecido.

                – Somos i lazzarati, Joe –dijo con seriedad-. La muerte de Pippo y Danilo nos ha levantato de los muertos. ¿Crees que yo bromas? Espera, Joe. Mañana verás, en Pescara.

Un libro de lectura imprescindible, que fue uno de los once finalistas en la edición del año pasado del «Libro del año» de la Revista Panenka.

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15 de enero, y el ‘derbi de la calderilla’

 

Imagen de www.lavanguardia.com correspondiente a un derbi de 1929

 

Dejamos atrás la sobredosis de derbis entre Barça y Espanyol de los últimos días. Tres partidos que como acostumbra a suceder en encuentros de estas características suelen estar impregnados de más bronca y polémica que de juego.

Casualmente, en el número 47 de la revista Panenka, dedicado de forma monográfica a los radicales en el mundo del fútbol, encontramos un artículo firmado por Toni Padilla y cuyo título es “Hooligans en blanco y negro”. Se trata de un texto en el que se describe la situación en la Barcelona de los años 20, “ciudad de pistoleros y anarquistas que alumbró también los primeros grupos radicales: la Peña Ibérica, del Espanyol, y la Penya Ardévol, del Barça”.

En el texto aparece una fecha, la del 15 de enero de 1925. Es decir, que se cumplen hoy 91 años de uno de los episodios descritos en el artículo. Un momento inmejorable para que busquéis la revista y os leáis el texto.

El fragmento en el que se cita la fecha es el siguiente:

“Fue el famoso ‘derbi de la calderilla’, llamado así por la cantidad de monedas lanzadas. Fue un auténtico escándalo. Tanto, que el partido no se pudo acabar hasta el 15 de enero de 1925, sin público por orden de las autoridades militares. A partir de ese encuentro la presencia de miembros de la Guardia Civil se dobló cuando jugaban Barça y Espanyol, ya que los miembros de ambas peñas se buscaban. En los años 20, las agresiones a hinchas rivales empezaron a ser constantes”.

Panenka 47

Cuando hayáis acabado (y disfrutado) con la lectura del artículo continuáis con el resto de la revista, que hoy es viernes y tenemos todo un fin de semana de fútbol y literatura por delante.

Aquí tenéis el booktráiler del número 47 de la revista: