Presentación de «Futbolítica» con Ramon Usall y Frederic Porta

 

Ayer por la tarde tuve la suerte de asistir a la presentación, en la librería Casa Usher, de “Futbolítica. Históries de clubs políticamente singulars”, una delicia de libro escrito por Ramon Usall y publicado por Ara Llibres acerca del cual ya publiqué esta reseña.

El acto contó también con la participación de Frederic Porta, uno de los referentes del periodismo deportivo. Además de lo que se puede encontrar en el interior del libro se habló de la estrecha relación que fútbol y política han mantenido desde sus inicios, y también pudimos conocer historias y anécdotas relativas a clubes por la mayoria desconocidos pero que han sido activos actores en episodios de marcado carácter reivindicativo.

 

 

Las cuestiones relativas a temas identitarios asociados a algunos clubes, o la disolución de esta en el caso de otros, también fueron tratados durante la presentación. Y, cómo no, la situación que actualmente se está viviendo en Catalunya, y el posicionamiento adoptado por algunos de sus clubes, proporcionó un marco idóneo para ejemplificar la actualidad de este libro.

En resumen, un auténtico placer escuchar a Ramon Usall y a Frederic Porta hablando sobre la influencia de lo político en lo futbolístico, y nada mejor que un libro como “Futbolítica” para profundizar en esta atractiva e interesante temática.

 

 

P.D. La presencia de Frederic Porta me obligaba a intentar conseguir una dedicatoria suya. Como no me fue posible llevar su último libro “Barça inédito. 800 historias de la historia”, publicado este mismo año junto a Manuel Tomás, aproveché para que me firmara el epílogo que escribe en “Quan no érem ni onze”, de Josep Bobé. Más vale eso que nada, ¿no? 😀

 

 

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«Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars», de Ramon Usall. Ara Llibres

 

 

El vínculo entre la política y el fútbol es evidente, y son dos conceptos que ayudan a explicar la historia del último siglo y medio”. Tan ilustrativa frase pertenece a Ramon Usall, y sirve como perfecta puerta de entrada hacia su magnífico “Futbolítica. Històries de clubs políticamente singulars”, publicado por Ara Llibres.

Se trata de un completo recorrido por la historia de diversos clubes de fútbol, distribuidos a lo largo y ancho del planeta, en los que la política ha sido, de alguna manera, elemento clave de su identidad. Un total de 60 equipos de los cinco continentes con los que se podría elaborar un atlas sobre la influencia que la política ha tenido en el terreno del fútbol. O, dicho de otra manera, cómo se ha intentado utilizar el fútbol con intencionalidades políticas e ideológicas.

 

SINOPSIS

Pot un partit entre seleccions desencadenar una guerra? És el Barça l’únic club més que un club? Quins trets comuns uneixen equips com ara l’Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb i l’Ararat Erevan? I el Benfica, el Colo-Colo i l’Steaua de Bucarest? Podríem dir que el Reial Madrid té un passat republicà? No hi ha cap fet històric contemporani rellevant que no es pugui explicar a través d’un club de futbol. El simbolisme d’alguns clubs i seleccions és tan gran que una mirada acurada a la seva història ens permet reviure bona part dels esdeveniments que han marcat els darrers cent anys: les rebel·lions anticolonials i la lluita de classes, el nazisme i el comunisme, la Guerra Freda o la dels Balcans, els anhels de sobirania més recents…

Futbolítica és una lectura apassionant, farcida d’anècdotes i dades curioses, amb tota l’èpica pròpia de les grans gestes i dels grans partits, que ens convida a conèixer aquests actors polítics extraordinaris, representants de societats senceres, comunitats oprimides o minories rebels, que tot sovint han representat un paper crucial en el decurs de la nostra història. I ho han fet sempre mentre una pilota buscava una porteria i un gol decisiu.

(¿Puede un partido entre selecciones desencadenar una guerra? ¿Es el Barça el único club más que un club? ¿Qué características comunes unen a equipos como el Athletic de Bilbao, el Dinamo de Zagreb y el Ararat Erevan? ¿Y al Benfica, al Colo-Colo y el Steaua de Bucarest? ¿Se puede decir que el Real Madrid tiene un pasado republicano? No hay hecho histórico contemporáneo y relevante que no pueda explicarse a través de un club de fútbol. El simbolismo de algunos clubes y selecciones es tan grande que una mirada en detalle hacia su historia nos permite revivir gran parte de los acontecimientos que han marcado los últimos cien años: las rebeliones anticoloniales y la lucha de clases, el nazismo y el comunismo, la Guerra Fría o la de los Balcanes, los anhelos de soberanía más recientes…

Futbolítica es una lectura apasionante, repleta de anécdotas y datos curiosos, con toda la épica propia de las grandes gestas y los grandes partidos, que nos invita a conocer a estos extraordinarios actores políticos, representantes de sociedades enteras, comunidades oprimidas o minorías rebeldes, que a menudo han jugado un papel crucial en el transcurso de nuestra historia. Y lo han hecho siempre mientras una pelota buscaba una portería y un gol decisivo).

 

El libro se organiza en 60 capítulos dedicados, cada uno de ellos, a un club, excepto en dos casos. En uno de ellos conocemos los diversos equipos de fútbol con los que estuvo vinculado el Che Guevara (Bouwer, Rosario Central, Independiente SC, Madureira EC y CSAD Che Guevara), mientras que en otro se habla de los Passive Resistents Soccer Club, equipos que llegó a fundar Ghandi durante su estancia en Sudáfrica, en aplicación de su filosofía de que el deporte podía ser utilizado con finalidades revolucionarias.

 

“Els partits que el Qarabag disputava com a local a l’estadi Imaret es jugaven soviet sota el soroll dels míssils, que, en ocasions, arribaren a impactar sobre el mateix terreny de joc”.

(“Los partidos que el Qarabag disputaba como local en el estadio Imaret se jugaban, a menudo, bajo el ruido de los misiles, que en ocasiones llegaban a impactar sobre el mismo terreno de juego”.

 

Imagen de www.theclinic.cl

El resto de apartados corresponden a equipos muy conocidos algunos (FC Barcelona, Real Madrid, Juventus o Bayern Munic, entre otros), aunque predominan los que no lo son tanto y, precisamente por ello, se convierten en auténticos descubrimientos, ya sea por los episodios históricos que han protagonizado o por las peculiares circunstancias en los que se han visto envueltos.

Algunos ejemplos son el caso del Qarabag FK de Azerbiyán -el club refugiado de una ciudad fantasma, también denominado “Barça del Cáucaso”-, del Cobresal -club minero fundado en pleno desierto de Atacama-, del Racing Universitario de Argel -en cuyo equipo juvenil militó de portero el premio Nobel Albert Camus– de la simbología armenia del Ararat Erevan, o del Christiania de Copenhage y su “Nunca fumarás solo”, entre muchos otros.

También de ejemplos que son un reflejo del crisol de complejas sociedades, como el Al-Ahed SC del Líbano, o de equipos nacidos en un campo de refugiados de Jordania, como el Al-Wihdat SC palestino, o el Stroitel Pripyat, el equipo que se fundó en la ciudad de Chernóbil y que dejó de existir con motivo de la catástrofe nuclear de 1986.

 

“… però desencadenà alhora una onada de solidaritat i simpatia amb aquest peculiar grup de seguidors que consideraven que la fidelitat a la identitat obrera del barri era tan important com donar suport al seu club de futbol”.

(“… pero desencadenó, al mismo tiempo, una ola de solidaridad y simpatía con este peculiar grupo de seguidores que consideraba que la fidelidad a la identidad obrera del barrio era tan importante como apoyar a su club de fútbol”).

 

Imagen de www.eltemps.cat

Hay casos de marcado carácter revolucionario, especialmente en lo que hace referencia a los tiempos del colonialismo, y también los hay con una marcada conciencia social. Pero también abundan los casos de equipos que han sido utilizados por el poder del momento con finalidades propagandísticas, como por ejemplo el Colo-Colo por Pinochet, el Olt Scornicesti de Rumania por Ceacescu o la vinculación del Dinamo de Berlín alemán con la Stasi, policía política de la RDA hasta la caída del muro de Berlín.

Y, a la inversa, de equipos que han sido todo un ejemplo de lucha antifascista y de reivindicaciones sociales, como el Arsenal Kiev, el Rayo Vallecano o el actualmente de moda Sankt Pauli alemán. De aquí que el añadido «Historias de clubes políticamente singulares» al título no sea gratuito.

El libro, por todo ello, es una lectura no solo atractiva y amena, sino que nos aporta conocimientos de geografía, historia, política, economía, sociología y, por supuesto, fútbol. Una obra de gran interés que ayuda a entender el poder del fútbol, en tanto que ni tan solo el poder se mantiene al margen de su área de influencia, sino que es justamente todo lo contrario: intenta utilizarlo en su beneficio, sabiendo que su potencial dominador y propagandístico es muy poderoso. Por sus páginas desfilan personajes como Franco, Augusto Pinochet, el mariscal Tito o Ceacescu.

 

Imagen de www.elrestoesmio.blogspot.com

 

“El club és conegut popularmente amb el sobrenom d’El Ponchito per la tradicional vestimenta que llueix un futbolista al seu escut i que és la que identifica també la población quítxua de la Sierra Central”.

(“El club es popularmente conocido con el sobrenombre de El Ponchito por la tradicional vestimenta que luce un futbolista en su escudo, y que es la que identifica también la población quechua de la Sierra Central”).

 

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El conflicto entre Catalunya y España que actualmente protagoniza la actualidad hace que el libro adquiera un especial interés en tanto que recoge otros episodios de reivindicación nacionalista desde la perspectiva del fútbol. La actualidad obliga a recordar la afirmación de que “el Barça es el ejército simbólico de Catalunya” formulada por Manuel Vázquez Montalbán.

Además del club blaugrana, “Futbolítica” recoge otros muchos ejemplos de esta reivindicación identitaria y nacionalista: equipos como el Al-Wihdat (nacionalismo palestino), el Celtic de Glasgow (irlandés), el Júpiter barcelonés y su simbología independentista, el Club América (reivindicación mexicana en origen), el Dinamo de Zagreb (nacionalismo croata frente al imperio austrohúngaro), el Esperanza Deportiva Túnez, el Sporting Club de Bastia o el Mushuc Runa Sporting Club de Ecuador, uno de los principales exponentes de la reivindicación de la población indígena quechua., entre otros muchos casos más recogidos en las páginas del libro.

No faltan en el libro algunos interesantes descubrimientos sobre la presencia que el mundo cultural ha tenido en ocasiones en este territorio en el que fútbol y política se acaban mezclando. Desde el Académica de Coimbra, sección de fútbol de la Universidad de Coimbra al Club América mexicano, conocido en la década de los años 20 como los “Estudiantes”, también por su origen universitario, un club de quien fue gran seguidor Mario Moreno “Cantinflas”; del Levante, fundado por el intelectual Pepe Ballester al Racing de Argel, el equipo en el que llegó a militar Albert Camus; o de la Sociedad Obrera Gorki (cuyo nombre se debe al gran poeta) al Hakoah de Viena, fundado por el escritor Fritz Löhner y con un aficionado de excepción: Franz Kafka.

 

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Hakoah Viena en 1925. Imagen de www.es.wikipedia.org

 

Una obra que viene a complementar la que el mismo autor publicó en 2011 bajo el título de “Fútbol per la llibertat” y que significa una primera aproximación a este tema. Tal y como explicaba el autor en la frase que iniciaba este artículo, se trata de un completo repaso por la historia y algunos conflictos del siglo XX desde el punto de vista de la influencia de los clubes de fútbol, explicados de una forma muy amena e instructiva.

Si existiera una hipotética academia del “Fútbol y la literatura”, una de las materias sería “Política”, y para tal asignatura, este volumen sería uno de los libros de texto.

Podéis leer las primeras páginas en este enlace.

 

Imagen de @NTUHistory

«Visca l’Europa!», un cuento de Wilmar Cabrera donde juega el Alzheimer

 

Ayer fue el Día Internacional del Alzheimer, y publiqué este post en el que hablaba de la campaña impulsada desde la revista Líbero en el que el fútbol servía como terapia para combatir esta enfermedad.

Hoy, vale la pena recuperar el emotivo relato que el periodista y escritor Wilmar Cabrera publicó en el número 4 de la revista DeCabeza, hace dos años, y en el que el alzheimer tiene parte de protagonismo.

Aquí tenéis el relato:

 

VISCA L’EUROPA! SEMPRE ENDAVANT!

EL CLUB ESPORTIU EUROPA fue el culpable directo de que alquiláramos, con mi pareja, nuestro primer piso en Barcelona. Aterrizamos en la llamada “Ciudad Condal” en el otoño de 2008, para que Andreta hiciera un doctorado en la Universidad Pompeu Fabra. Y como la universidad y el estudio le tomaban todo el tiempo a ella, a mí me tocó buscar el piso para vivir.

Concerté una cita para ver uno en Can Baró. Un barrio cerca del Parc Güell, en la parte alta de la capital catalana. Donde la ciudad deja de ser Barcelona para pasar a llamarse ‘Barceloma’. De camino, en la intersección de las calles Camèlies y Sardenya, descubrí el Nou Sardenya, la cancha del Europa. En ese momento, sin ver todavía el piso, me dije a mí mismo: “Aquí viviremos. Si hay un estadio de fútbol cerca, está todo”.

Y así fue. Desde ese otoño, casi todos los domingos caminaba las cinco cuadras desde nuestro piso en calle Polònia hasta Sardenya, para ver los partidos de “Los escapulados”, sobrenombre con el que se conoce al club por llevar una “V” azul, a manera de escapulario, debajo del cuello de la camiseta blanca. Sí, como el Vélez Sarsfield de Argentina.

Con un estadio de dimensiones pequeñas, una tribuna principal de sombra, dos mínimas laterales y una de sol que siempre está vacía, mi lugar favorito para sentarme a ver el partido es el bar.

A ritmo de copa de cava, caña de cerveza y bocata de jamón, se puede hacer algo que no está permitido en el Camp Nou: mezclar fútbol con un poco de alcohol. Creo que fue en el cuarto o quinto partido al que asistí, cuando decidí hacerme hincha del Europa. Muy contrario a mis principios de que un seguidor nace y no se hace. Ser forofo de fútbol es algo dinástico, como una corona que se hereda, es un sentimiento y como tal no se puede crear artificialmente. Seguir una camiseta no da tiempo ni espacio para ser promiscuos. Sin embargo, como buen ser humano que se contradice a sí mismo, ese domingo decidí ser del Europa. ¡Coño!, uno como inmigrante tiene toda la razón para echar raíces e inventarse un sentimiento hacia un equipo. Y no necesariamente ese equipo tiene que ser el más grande de la ciudad, el que más gana o el que más socios tiene. Que no, que no.

 

Mi caso me confirmó que las relaciones a distancia no funcionan. Ni siquiera la que te une a tu club de origen. Habiendo dejado tras el Atlántico el azul y blanco del Millonarios de Bogotá, quedé huérfano de equipo. Entonces, como hincha que no puede estar sin club, me di a la tarea de llenar ese sentimiento. Al tiempo que recibía clases de catalán, en el Consorci Per a la Normalització Lingüística -el primer paso que todo inmigrante debe dar para integrarse a la cultura catalana-, me aprendí el himno del Europa.

En mi caso, quería integrarme al Europa, quería sentir al Europa como en su día sentí a Millonarios mismo. Así que con mi B1 de catalán, que no es otra cosa sino nivel elemental, todos los domingos en el Nou Sardenya cantaba con fuerza el himno de mi nuevo club. Un equipo del que ya comenzaba a estar orgulloso porque, con más de 100 años encima, había sido uno de los fundadores de la Liga en España. Alcanzó a jugar tres temporadas en Primera cuando sólo había diez equipos y apenas existía algo más allá de la Primera División. Además, disputó una final de la Copa del Rey, que perdió contra el Athletic por 1-0. Ahora está en la Tercera, algo así como la cuarta categoría de las nueve que tiene el campeonato español. Así, por qué no entonar con fuerza, cada domingo:

 Europa!  Europa!

Europa sempre endavant!

No tinguem por del que vindrà

El futur hem de guanyar!

Europa!  Europa!

Europa sempre endavant!

Que la nostra fe en la victòria

A tothom faci vibrar.

Portem amb orgull el blues escapulari,

Sentim els colors ben endintre del cor.

I que la nostra gran història

Poc a poc poguem retorbar.

Europa!  Europa!  Europa!

Endavant! Endavant!

 

Aprendido el himno, el paso siguiente fue conseguir una chaqueta de chándal o camiseta con la que me identificara con los demás hinchas en la tribuna. Así que visité una tienda deportiva que padecía la crisis económica, enfrente de los despachos del club, en la calle Secretari Coloma. Esport Match, tienda oficial de Givova, se llamaba, y tenía todo su stock en liquidación. Encontré una chaquetilla de chándal Umbro de la temporada 2000-2001, con el escudo en el pecho y en la espalda el C.E. EUROPA que se podía leer desde lejos, y que me daba un aire de hincha de toda la vida, un forofo vintage.

El domingo siguiente la lleve puesta. El equipo visitante era El Prat y como siempre me senté en una de las mesas de bar, al costado de la tribuna general. Chus, la encargada del bar, me sirvió bocata de Llom amb formatge, y un plato de ronyons a la planxa i patates.

Entonces un hombre viejo, con el pelo gris, de camisa blanca, pantalón y jersey negro, sobre el que relucía, a la altura del corazón, un pin del escudo del Europa, se acercó y me preguntó por qué no estaba jugando. No quise sacarlo de su propia historia. La que él mismo se había elucubrado en su cabeza. Así que le respondí que estaba lesionado. Un esguince de rodilla, le dije con ánimo de no seguir hablando.

-¡Qué lástima! -respondió-, el club necesita de tus goles. Recuerdo el que le anotaste al Manou, aquí mismo -me señaló el arco sur del campo-. La recibiste de espalda a la portería, fuera del área. Regateaste entre dos defensas, creo que eran Aleix y Dani. ¡Cómo pudiste pasar entre esos dos gegants de fiesta mayor! Chutaste de izquierda, tu pierna mala. Nada pudo hacer el portero. Fue tan bonita tu jugada, que Sacca se lanzó, pero no a atajar la pelota, sino para estar más cerca de ese golazo.

Escuché atento su narración. Y me imaginé a mí mismo dentro del campo sintético del Nou Sardenya, festejando ese gol con mis compañeros. Le dije que el próximo que anotara, a mi regreso a los campos, lo celebraría con él en la tribuna. Puso cara de tristeza. Y al tratar de interpelarlo, me detuvo levantando su mano. Miró a lado y lado, agachó su cabeza para susurrarme en el oído que quizás no hubiera otra oportunidad. Por la lesión, se había enterado de que el club se quería deshacer de mis servicio a mitad de temporada. Pero seguro que con mi talento ya encontraría otro club, quizás hasta de Segunda B o incluso Segunda A… iba a decir más, pero llegaron dos personas, una señora y un pequeño.

“Jaume, te he dicho que no puedes salir de casa sin alguien que te acompañe”, dijo la señora, tomándolo del brazo derecho. El chico hizo lo mismo con el izquierdo y lo condujeron hacia la puerta. Antes de salir a la calle Camèlies, el chico se devolvió y pidió excusas. “Lo siento, mi avi padece de Alzheimer, disculpa cualquier tipo de molestia que te haya provocado”. Desde el umbral de la puerta, antes de salir del estadio, Jaume se giró, levantó su brazo y gritó: “Visca L’Europa! Sempre endavant!”.

Por Wílmar Cabrera

 

Fútbol para el Día Internacional del Alzheimer

 

 

En 2014, un estudio de la Fundació Salut i Envelliment (FSiE) de la Universidad Autónoma de Barcelona, promovido y financiado por la Federación Española de Asociaciones de Futbolistas Veteranos, descubrió que hablar de fútbol ayuda a las personas con Alzheimer y deterioro cognitivo estimulando su memoria, atención y estado de ánimo.

 

 

Fútbol vs Alzheimer es un proyecto que la revista Líbero puso en marcha en colaboración con la Fundació Salut i Envelliment, creado para apoyar esta línea de investigación y ayudar a todas las personas con esta enfermedad. Lo que hicieron fue enviar sus revistas al pasado para recuperar los recuerdos de los fans del fútbol.

Hoy, Día Internacional del Alzheimer, es una buena ocasión para recordar esta maravillosa iniciativa.

Más imágenes en el siguiente enlace: https://graffica.info/libero-futbol-vs-alzheimer/

 

11 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Hoy, 11 de septiembre, se celebra la Diada Nacional de Catalunya, un día con el que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión Española, el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Se trata de un día con un marcado carácter político, como también lo tienen otros sucesos ocurridos en otros lugares del mundo y que también eligieron esa casilla del calendario. Los ejemplos más claros serían el atentado terrorista contra las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre del 2001, o el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973.

La importancia de esos hechos no podía quedar al margen del fútbol y la literatura, por lo que en un día tan especial como el de hoy vale la pena recuperar algunos ejemplos de cómo se pasea esa fecha por las páginas de nuestra particular biblioteca de libros de fútbol.

 

Manuel Vázquez Montalbán en

Fútbol. Una religión en busca de un Dios”. Editorial Debate, 2005

“No hay que ver, pues, a Núñez como un dictador a la vieja usanza, defendiendo como gato panza arriba su pedestal civil, sino como un profeta de una nueva cosmovisión barcelonista en la que la vinculación nacional será un simple paisaje emocional para el 11 de septiembre, ni un minuto más. El Barça del futuro podrá estar formado por jugadores apátridas que en estos momentos ya deben de estar incubándose en laboratorios holandeses de ingeniería genética, alimentados, eso sí, con sueros aromatizados con pan con tomate artificial para que el globalizado público del futuro perciba el olor a pan con tomate nada más salir los jugadores al césped y se sienta por ello zoológicamente ratificado.

 

 

Barça i política”, conversa entre Manel Serras i Ferran Ariño,

en “Amb blau sofert i amb grana intens”, Editorial Proa, 1999.

 

“Fent una ullada a la història ens trobem amb situacions de clara identificació del Barça amb el sentit de catalanitat. Per exemple el juny de 1925, quan Milans del Bosch, llavors capità general de Catalunya, va tancar les Corts durant sis mesos perquè s’havia xiulat l’himne espanyol, va haver-hi una resposta clara no solament dels socis, sinó de la societat catalana que va donar suport econòmic a l’entitat.

             Però era conseqüència d’una altra cosa. Llavors el Barça era un dels elements que reflectia aquella situació. I sort que era així. Però ara molta gent, sobretot la més jove, es pensa que el Barça era un element actiu polític. I per sí mateix no ho ha estat mai. En els butlletins interns del Barça s’explica que Pompeu Fabra va donar classes de català als socis, i es feia una referència habitual als 11 de setembre, i es convocava els socis a les manifestacions, però ningú s’escandalitzava per tot això. Era una entitat viva del país”.

 

 

«Juego sucio. Fútbol y crimen organizado«, Declan Hill. Alba, 2010

 

En este negocio, la gente habla. El flujo de información es un fenómeno poderoso y mensurable. La clientela habla de los corredores de apuestas que son de fiar y de los que no. Rivales que se detestan se pasan información sobre clientes que no pagan. El presupuesto elemental de muchos circuitos de apuestas ilegales es el de la «información perfecta»: alguien en algún lado sabe todo lo que hay que saber sobre determinado asunto. Debido a la facilidad con que se transmite la información , y a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el Pentágono se planteó la posibilidad de crear un mercado de futuros basado en ataques terroristas e intentos de asesinato del presidente George W. Bush.

 

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«¿Quién mató a Kennedy«, en «Historias del calcio«,

Enric González, RBA 2007

 

“Abundan quienes creen que la llegada a la Luna fue un montaje, que el 11-S fue organizado desde Jerusalén y el Pentágono, que los socialistas españoles mantienen una relación perversa con unos polvos bóricos y que Elvis Presleys sigue vivo. En Italia, el país de la dietrología (la ciencia de lo que está detrás, oculto), esa tendencia a la fabulación posee una gracia especial por la distancia entre lo real (el país funciona de milagro) y lo fantástico (todo lo que ocurre forma parte de un plan maestro).

                La última gran teoría dietrológica italiana explica bajo una nueva luz lo que ha ocurrido en el calcio. Pensábamos que el director general de la Juventus, Luciano Moggi, había creado una trama de relaciones con los poderes federativos y arbitrales que le permitía manipular los resultados. Parecía que las conversaciones telefónicas intervenidas a Moggi y a otros dirigentes de su cuerda resultaban esclarededoras: pedían un árbitro así o asá, que amonestar a tal jugador o a tal otro, que pitara un penalti a favor de éste o aquél…, y el domingo siguiente salía todo clavado. El asunto se perfilaba bastante claro, dentro de la turbiedad.

 

 

«Fútbol contra el enemigo«, Simon Kuper. Editorial Contra, 2012

 

“A pesar de todo, muchos iraníes se aficionaron al fútbol gracias a ese Mundial. Ser aficionado al fútbol empezó a reemplazar a fumar cigarrillos como imagen icónica de la cultura juvenil occidental. Mientras caminaba por la ciudad iraní de Isfahán poco después de los ataques del 11 de septiembre, un estudiante iraní se acercó a un amigo mío británico y lo acribilló a preguntas:

                – ¿Eres inglés? ¿Sabes que, después de Israel y de los Estados Unidos, vosotros sois nuestros peores enemigos? ¿No crees que George Busch es el mayor terrorista del mundo por apoyar a Israel? ¿Tú qué opinas: en el Manchester United, Beckham debería jugar en la banda derecha o en el centro”?

 

“Después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo conoció a Bin Laden, los fans del Arsenal crearon un nuevo cántico:

Se esconde cerca de Kabul,

es hincha del Arsenal,

Osama

¡Oh oh oh oh!

                Poco después de eso, Bin Laden demostró que él y sus seguidores aún tenían una visión del mundo propia de un fanático del fútbol. En diciembre de 2011, el departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo público un vídeo suyo en el que recordaba los ataques del 11 de septiembre. En él, Bin Laden recuerda a un seguidor que, un año antes, le había dicho: «Te vi en un sueño, estabas jugando un partido de fútbol contra los Estados Unidos. ¿Y cuando nuestro equipo salió al campo, eran todos pilotos!». En el sueño los pilotos de Al Qaeda ganaban el partido”.

 

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Vicenç Villatoro en «Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça«. Alfaguara, 2010

 

                Faltos de épica, hijos y nietos como mucho de una épica de derrotados, de perdedores de Ligas, como nos llamaba Félix de Azúa, entre el 11 de septiembre de 1714 y el 26 de enero de 1939, entre el anarquista de Terrassa y el señor de Terrassa, a los míos, a mi clase, a los que temíamos el lunes porque los castellanos de los carmelitanos eran del Madrid y se burlarían de nosotros y los catalanes de Can Culapi pensaban –entonces- que el fútbol era el opio del pueblo o el entretenimiento de los pobres, nos convernía que pasara finalmente lo que ha pasado, la entrada en la era no sé si llamarla mesiánica o messiánica. De Messi, claro. Pero esta era viene fundamentalmente de Guardiola. Messi triunfa en el Barça y no triunfa en la Argentina de manera paralela porque el molde es otro, el entorno es otro. Y el molde que ha triunfado en el Barça, que nos ha dado una era épica y una era messiánica, que nos ha hecho definitivamente y eternamente felices –lo seguidores siendo, en el recuerdo, incluso cuando se acabe, porque un día u otro se acabará, es lo que sentimos nuestro, como portadores de los valores de la clase media, de la gente del centro del campo, del centrocampismo inteligente y sobrio, que enlaza con lo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres, no sobre el fútbol, sobre la vida.

 

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«Futbolítica«, Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

“En aquell temps, el Júpiter, que havia adoptat un Escot d’alt simbolisme polític, ja que recollia la senyera i la coronava amb un estel Blau, emulant els primers antecedents de la bandera independentista catalana, que aparegué formalment en un document del Comitè Pro Catalunya amb data de l’11 de setembre de 1918, reforçà la seva identitat obrerista i catalanista fins al punt de forjar la llegenda, en aquells anys de pistolerisme, que els seus jugadors, molts d’ells vinculats al sindicalisme anarquista, aprofitaven les instal·lacions i els desplaçaments de l’equip per custodiar i traslladar armes, de vegades amagades dins de les pilotes de cuir, destinades a grups armats anarquistes com Los Solidarios”.

 

“De fet, Pinochet protagonista el cop d’estat contra Salvador Allende en un moment d’allò més dolç per al futbol xilè. Aquell tràgic 11 de setembre de 1973, quan els militars colpistes ocuparen el Palacio de la Moneda, el Colo-Colo feia ben poc que havia assolit la que fins aleshores havia estat la seva principal fita esportiva: arribar a la final de la Copa Libertadores. A més, la selecció xilena estava a punt de classificar-se per al Mundial del 1974, un objectiu que assolí ja amb Pinochet al poder i després que la Unió Soviètica es negués a jugar a l’estadi Nacional, convertit en camp de detenció i tortura d’opositors al règim durant els mesos immediatament posteriors al cop d’estat”.

 

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«La suela de mis zapatos», Gonzalo Suárez. Seix Barral, 2006

 

TESTAMENTO DE UN JUGADOR AZULGRANA

                Un martes 11 de septiembre del 62, la noche en la que un tal Eder Jofre retenía el título mundial de los gallos, ganando por K.O. a un tal Joe Medel, Eulogio Martínez, entonces delantero centro del Barça, se mostró muy explícito conmigo y me proporcionó, sin yo buscarlo, otro de los reportajes que, en su día, causaron sensación. Por supuesto, el delantero centro estaba muy enfadado. Pero su cólera, ahora, fuera de contexto, dista de equipararse a la de Aquiles. Es, más bien, la de un niño despechado. Y, en algunos aspectos, cargado de razón.

 

Cuando, ahora, muchos años después, releo estas líneas, me viene a la mente, sin que yo pueda evitarlo, la imagen de Eulogio Martínez atropellado por un coche, mientras reponía una rueda al suyo, precisamente en la Diagonal y probablemente muy cerca de donde, ese martes 11 de septiembre, estábamos cenando. La noticia de su muerte apenas ocupaba, en las páginas deportivas del periódico, un recuadro algo mayor que el pedazo del lenguado trinchado. Siento vértigo y me entristece comprobar, una vez más, la futilidad de la fama y de otros nimios asuntos que, en su día, han motivado nuestro interés o suscitado escándalo. Esto dicho, retomemos las palabras de Eulogio Martínez.

 

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«Todos tenemos nuestra cruz», por Raül Llimós, en «Relatos del Mundial»

 

Julio Salinas Fernández (Bilbao, 11-9-1962). 6 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas del rey, 1 Recopa, 1 Supercopa de Europa, 4 Supercopas de España; 19 temporadas como profesional (Athletic Club, At. Madrid, FC Barcelona, Deportivo, Sporting de Gijón, Yokohama Marinos y Alavés); 395 partidos en 1º División, 152 goles; 56 veces Internacional, 3 Mundiales (1986, 1990, 1994), 2 Eurocopas (1988, 1996), 23 goles con la selección. Cifras espectaculares, que resumen la carrera de un delantero que nunca dejó a nadie indiferente.

 

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«Futbolín», de Alessio Spataro. Punto de Lectura, 2016

 

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«Futbolistas de izquierdas», Quique Peinado. Léeme Libros, 2015

 

“Tras el bombardeo de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, Colo Colo, casa de admiraciones reverentes hacia el futbolista comunista, vive un curioso proceso. Como otros equipos en Sudamérica, hace presidente de honor a Augusto Pinochet, como blindaje frente al previsible acoso por parte del régimen. Este movimiento se convierte ciertamente en algo habitual en la Sudamérica de las dictaduras militares: el Olimpia de Paraguay también nombra presidente de honor al general Alfredo Stroessner, en Uruguay la Junta apoya más que veladamente al Peñarol y en Ecuador, el ejército tiene su propio equipo, El Nacional. Caszely había salido de allí en el momento justo”.

 

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«Fin de siglo», de Enric González, en «Historias del calcio», RBA, 2007

 

“Hay quien dice que, en términos históricos, el siglo XX concluyó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. También se puede pensar que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el primer ataque terrorista a gran escala. En esos mismos términos, quizás el siglo XX del calcio concluyó ayer, 22 de abril de 2007, con el decimoquinto scudetto del Inter”.

 

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«Messi no és perfecte«, por Xavi Torres,

en «Relats Solidaris de l’Esport«, 2015

 

“La ‘palomita’ no es va fer el 19 de desembre (a Poy no li anava bé), sinó l’11 de setembre de 2004, jornada de la Diada de Catalunya i que també ho va ser ‘canalla’. Quasi un miler de seguidors de Central vinguts d’arreu de Catalunya, Espanya i Europa van participar de la festassa que es va fer a Polinyà, al Vallès Occidental. I Aldo Pedro Poy, amb ells. Ja sabeu, semicercle davant de la porteria, pilota al punt just i rematada en ‘palomita’ de Poy a gol. I abraçades. I la bogeria. “És el dia que més a prop he estat de Rosario!”, s’escoltava entre els assistents. Un autèntic òrgan de premsa i difusió de Rosario Central.»

 

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«Platón en Anfield», de Serafín Sánchez. Laertes, 2015

 

Agüero contra Racing. 11-09-2005. Otro pequeño hecho de puro músculo «made in» la tierra del potrero. Uno de esos jugadores que tanto recuerda a Maradona, Ortega y demás gambeteadotes tan bajitos como imparables. Por si fuera poco, el gol que más me gusta de Agüero lo hace en un partido de máxima rivalidad, jugando para Independiente contra Racing en el derbi de Avellaneda”.

 

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«Johan Cruyff 14. La autobiografía», Johan Cruyff. Planeta, 2016

 

“Hacía falta un entrenamiento mejor para crear el fútbol hábil y entretenido con el que siempre se ha asociado al Ajax. Todos teníamos que trabajar en ello manteniendo la paz en el club y siguiendo de cerca la evolución de todos los implicados, determinando quién podía hacerlo aún mejor y quién tenía que funcionar de otra manera. Y todos tenían que recordar que todo lo que hacían debía ser en interés del Ajax.

                Entretanto, yo dudaba cada vez más de las buenas intenciones del comisario Leo van Wijk. El 11 de septiembre de 2015, antes de la filtración del informe, Van Wijk, Ling y yo lo habíamos repasado juntos a fondo. Puesto que Leo había asentido de manera entusiasta con cada palabra del informe, Tscheu y yo nos quedamos perplejos cuando, cuatro días después, el consejo tomó medias que eran más o menos opuestas a lo que habíamos comentado con Van Wijk. Por ejemplo, Van der Sar había pedido que volviera Kinsbergen, porque tenía tanto trabajo que casi no le quedaba tiempo para su vida personal”.

 

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«Mercado de invierno», de Philip Kerr. RBA Serie Negra

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“El mercado de invierno es el periodo de cuatro semanas durante el cual la FIFA autoriza a los clubes europeos a fichar a un nuevo jugador a mitad de temporada”. Y “Mercado de invierno” es la primera de las novelas que Philip Kerr, uno de los autores de novela negra de más éxito y reconocimiento en la actualidad, ha querido dedicar al mundo del fútbol.

 

Confieso que nunca hasta ahora había leído a Philip Kerr, por lo que seguramente no diré más que obviedades que no aportarán nada a sus seguidores. Como tampoco soy un entendido en novela negra o policiaca (aunque sí se trata de un género con el que suelo disfrutar, sobre todo cuando está vinculada al fútbol) no creo que mi valoración sea especialmente significativa. Bueno, más o menos como sucede con el resto de reseñas que voy publicando en este blog, y que no dejan de ser las simples impresiones de un modesto aficionado a la literatura futbolera.

Dicho esto, y entrando en materia, comenzaré diciendo que «Mercado de invierno«, publicado el 2015 por RBA Seria Negra, me ha parecido un libro más que recomendable, que ofrece lo que promete -a quienes busquen una buena novela negra-, o incluso algo más –para los aficionados futboleros. Una lectura entretenida, dinámica, con la imprescindible intriga que este tipo de libros requiere. Y, como colofón, con el fútbol como temática principal y permanente. Estando ante uno de los autores más valorados del género la suma de ingredientes a combinar no podía dar como resultado más que un buen plato. O, mejor dicho, un buen partido.

Desde que se hizo pública la intención de Kerr de dedicar una trilogía de novelas negras al mundo del fútbol, decidí que esperaría a tener las tres para leerlas de tirón. “Mercado de invierno”, la primera de la serie, apareció en el 2015. “La mano de Dios”, la segunda (y de la que hablaré próximamente), fue publicada el 2016. Y ya solo falta la tercera, cuyo título será “Falso nueve” (si no me equivoco) y cuya publicación está prevista, creo, para finales de este 2017. Finalmente, mi paciencia no ha sido lo suficientemente sólida como para esperar algunos meses más y no me podido esperar más para zambullirme en esta interesante propuesta.

 

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SINOPSIS

«En el fútbol no se puede jugar bajo los focos sin que haya sombras». Scott Manson es el segundo entrenador del London City, un equipo de la liga inglesa. Carismático y amado por sus jugadores tanto como por la prensa y la directiva, conoce todos los entresijos del juego, dentro y fuera del campo. Como si no bastara con la alta competición, el director técnico del equipo aparece asesinado en el estadio del London City. Un crimen que parece conectado con mareantes cifras de dinero, la exigencia deportiva y las miserias humanas. Scott Manson deberá encargarse de descubrir al asesino.

Un thriller que contiene toda la pasión, la seducción y la corrupción del mundo del fútbol.

Magnates del Este, entrenadores fanáticos y futbolistas de primera juegan un fascinante partido a vida o muerte.

Mercado de invierno es el título inaugural de un nuevo ciclo dedicado a destapar el lado oscuro de la liga inglesa de fútbol a través de la figura de Scott Manson, entrenador del equipo del London City que se ve accidentalmente envuelto en la resolución de casos criminales. Antes del verano de 2015 aparecerá en el mercado anglosajón la segunda entrega, Hand of God, que arranca con la sospechosa muerte de un jugador del London City sobre el terreno de juego, en el transcurso un enfrentamiento contra un rival ateniense en una eliminatoria de la UEFA Champions League. Philip Kerr trabaja en estos momentos en una tercera novela de la serie, cuyo título provisional es False Nine (Falso nueve).

 

Los aficionados a la literatura futbolera debemos agradecer la aparición de esta serie. Que un autor de la dimensión de Philip Kerr dedique no una, sino tres novelas al mundo del fútbol es síntoma de las posibilidades del deporte rey como material literario. El género negro, además, y como ya hemos visto en otras obras, es un uniforme más que adecuado para tratar todo lo que lo rodea.

Aunque en este artículo hablaré únicamente de “Mercado de invierno”, el hecho de haber leído ya “La mano de Dios” me permite hacerme una composición de lugar más completa en relación con lo que la serie de libros nos ofrece. El protagonista es Scott Manson, segundo entrenador de un equipo ficticio de la Premier League, el London City, que verá alterado por completo su status tras el asesinato de Joao Zarco, primer entrenador, además de mentor y amigo. El suceso le llevará a partir de ese momento a ocupar la plaza de responsable del equipo y, al mismo tiempo, a encargarse de la investigación para descubrir qué es lo que ha sucedido.

Cabe decir que uno de los reclamos de la novela, cuando comenzó a hacerse público todo lo relativo a su publicación, fue el carácter especial del personaje de Joao Zarco: polémico, mediático, con defensores y detractores en el ambiente futbolístico, y de nacionalidad… portuguesa. Un origen que para los aficionados al fútbol tiene una clara vinculación con Mourinho, y uno de los elementos que sirvió como anzuelo promocional. De hecho, el diario La Vanguardia puso el título de «¿Quién ha matado a Mourinho?» para hablar de la novela.

 

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Scott Manson se nos presenta como alguien con cierto interés por los libros y la cultura, pero, al mismo tiempo, buen conocedor de todas las interioridades de un vestuario y la psicología de los jugadores profesionales –jóvenes y ricos-, de los juegos de poder de los magnates que adquieren clubes de fútbol, de las relaciones e intereses de agentes e intermediarios y, evidentemente, de las cuestiones más directamente relacionadas con el juego.

 

“Lo único que puedo decir sobre lo ocurrido es que, por muchos planes que hagas o por mucho que controles a tu equipo, la vida siempre manda la pelota al fondo de la red”.

 

Manson es un tipo inteligente, serio y comprometido. Capaz de desenvolverse en el complejo ambiente de los grandes magnates que han desembarcado en el mundo del fútbol convirtiéndolo en un territorio para los negocios, como es el caso de Viktor Sokolnikov, un multimillonario de origen ucraniano que es el actual propietario de su club.

Al mismo tiempo, es alguien curtido, un poco de vuelta de todo tras el período que pasó encerrado en prisión por un delito que no cometió. Un personaje interesante en tanto que ha leído a Aldous Huxley y le interesan más los libros que determinados programas de televisión. Pero, al mismo tiempo, y si la situación lo requiere, es capaz de navegar en los ambientes más corruptos y turbios.

 

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En “Mercado de invierno” se aprecia que Kerr ha pretendido ir más allá de revestir una trama de novela negra con un telón de fondo basado en el fútbol. Más bien, y esto me parece un acierto, ha intentado ir más allá, y aprovechar para elaborar un cuadro en el que aparezcan representados, ni siquiera a modo de pincelada, la gran variedad de temas que tienen que ver con este mundillo.

Así, encontramos desde lo propiamente derivado del mundo del balón, como cuestiones de tipo deportivo, jugadores y equipos históricos, referencias a las peculiaridades de los futbolistas, el entrenamiento e incluso la descripción de momentos puramente futbolísticos, hasta los aspectos más relacionados con todo lo que envuelve el mundo del fútbol: poder, lujo y riqueza, sentimiento de los aficionados, apuestas deportivas, etc. Es decir, que el autor va intercalando en la trama diferentes cuestiones que nos ayudan a comprender la gran complejidad de todo lo que tiene que ver con el deporte más seguido del planeta.

 

– Iría de buena gana, pero allí no te permiten leer, y ya sabes cómo soy con los libros. Me aburro mucho si no tengo algo para leer.

 

La novela sigue los requisitos del género, y así vemos como desde el comienzo se va alimentando la trama, sucediéndose los episodios, presentándose personajes, conociendo sucesos o esparciendo pistas que acabarán teniendo o no relación con la resolución final. Y todo ello, como decía, siendo intercaladas de forma muy fluida en la trama con todo lo que tiene que ver con el fútbol.

 

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La acción, en este sentido, se recrea en algunos momentos en la exposición de temas más futbolísticos que, por otro lado, son necesarios para comprender y dar verosimilitud al crimen que se ha producido. Kerr, en estos pasajes, demuestra un conocimiento del tema sobre el que está hablando, siendo capaz de aplicar el bisturí y mostrarse muy incisivo y crítico en algunas ocasiones.

Sobre todo en el primer tercio de la novela existe un mayor interés por construir el decorado para que el lector (entiendo que, sobre todo el no futbolero) pueda sentirse más o menos seguro sobre el terreno que pisa. Después, por decirlo de alguna manera, la acción comienza a acelerarse y a entrar directamente en la parte más propia de la investigación.

 

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Se nota, en este sentido, que Kerr, además de aficionado al fútbol, ha completado una profunda labor de documentación, pues abundan las referencias a jugadores reales, actuales y pasados, más que reconocibles por cualquier aficionado., Todo ello, eso sí, centrado en la Premier, aunque no faltan alguna que otra aparición de jugadores de otras ligas. Y también son más que interesantes las opiniones sobre el fútbol que pone en boca de Manson, el narrador en primera persona de la historia, que demuestran un cierto alejamiento de los tópicos al uso en algunas ocasiones.

 

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Me ha parecido muy interesante la continua referencia a la aparición de libros, obras de arte y otras cuestiones de tipo cultural. Parece como si el autor hubiera querido demostrar que el fútbol puede incluir algo más que la simple vida de lujo y aparente superficialidad presente en muchos de sus aspectos. Una colección de referencias literarias y artísticas que vuelve a aparecer, incluso reforzada, en el segundo volumen de la serie: “La mano de Dios”.

Una novela, en definitiva, de la que he leído alguna crítica no especialmente buena. Seguramente, no se trata de un libro que pasará a la historia del género, pero, desde mi modesto punto de vista, creo que gustará a los amantes de la novela negra a secas, y hará las delicias de los que, además, sean aficionados al fútbol.

 

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Para terminar, aquí tenéis una entrevista con el autor realizada en febrero de 2015 con motivo de la publicación de la novela.

«Las manos», de Miguel A. Zapata. Editorial Candaya

 

 

¿Y cómo es posible que solo yo, Torres y el ladrón de guante no precisamente blanco nos percatásemos de la tragedia sin que otros ojos, de los centenares de miles que se desparramaban por las calles del centro de Madrid, fueran capaces de hacerlo hasta un par de horas más tarde?

 

Para el poeta Antonio Deltoro “el fútbol es la venganza del pie sobre la mano”. Al fútbol se juega con los pies, y no hay extremidad más vinculada al fútbol que ellos. Las manos, en cambio, quedan restringidas al portero, el único jugador que –como explica Juan Villoro, si mal no recuerdo- parece empeñarse en ir en contra de la esencia del juego. Así que si hablamos de fútbol y anatomía, la de los pies será la primera imagen que visualicemos. Pero si hablamos de fútbol y manos, además de recurrir al guardameta, deberíamos también pensar en una extraordinaria novela cuyo título es justamente ese: “Las manos”.

Escrita por Miguel Á. Zapata y publicada por la Editorial Candaya en el 2014, “Las manos” es una de esas obras que contienen tanto material, en las que hay tanto por saborear, que en cuanto llegas al final te entran ganas de volverla a leer. No estamos ante una novela futbolística, aunque el fútbol, o mejor dicho, un episodio muy concreto relacionado con el mundo del fútbol, es la excusa para que toda la historia se ponga en funcionamiento.

SINOPSIS

En la sinopsis leemos:

“Las manos da testimonio de la disparatada odisea de Mario Parreño, un hombre casi común y a la deriva, obsesionado por recuperar la Copa del Mundo de Fútbol, que robaron unas manos sin nombre ni rostro durante el desfile triunfal de la selección española por las calles de Madrid. En un extraño viaje por un mundo en descomposición y en crisis aprenderá a afrontar su pasado sin encogerse de hombros como única respuesta y a arrinconar para siempre ese inquietante par de dados a los que confiaba cualquier decisión. Una desconcertante sucesión de personajes trazados desde el esperpento acompañarán a Mario Parreño en su singular metamorfosis de fracasado catatónico a héroe de pacotilla.

Atravesada de principio a fin por un humor cáustico y una imaginación exuberante, la primera novela de Miguel A. Zapata es una muy singular indagación en la necesidad contemporánea de mesías y griales, que corrobora los elogios recibidos por sus anteriores libros de microrrelatos y cuentos”.

 

Imagen de www.neogol.com

 

“Ha tejido su plan sin convicción de araña pero con determinación de costurera casi lisérgica”.

 

A partir del estrambótico episodio del robo de la Copa del Mundo, se inicia un viaje alucinado y alucinante que llevará al protagonista, Mario Parreño, a abandonar su cueva, su anodino día a día y su parálisis vital para emprender un recorrido que pasará por Madrid, Viena, Nueva York y una arrasada por el tsunami Yotsukura, en el Japón, para regresar de nuevo a su Madrid originario. Pero será ya un regreso en el que volverá transformado, como si el simbólico tsunami que padeció la costa japonesa simbolizara, también, una ola regeneradora para Mario Parreño.

En este increíble viaje el protagonista se irá cruzando con seres tan estrambóticos y extraños como su proyecto. Al mismo tiempo, nos encontramos ante una sucesión de personajes de fuerza arrolladora que al interponerse en el camino de Mario lo irán completando, lo irán (re)construyendo, en simbólica contraposición a los efectos que el viaje de ciudad en ciudad de la Copa va causando sobre ella.

 

“No tiene un solo libro de ficción en casa, aunque sí una biblioteca de libros de viajes y guías de todos los países del mundo”

 

La historia está explicada en tercera persona por un narrador omnisciente, hasta el punto de llegar a confundir si la novela nos explica lo que Mario Parreño experimenta o, por el contrario, lo que los ojos del narrador pretenden que contemplemos. Una forma de contar, en cualquier caso, que enriquece la historia, que amplia las perspectivas desde las que afrontarla, y para la que el autor utiliza todo tipo de recursos lingüísticos, narrativos y tipográficos.

Ese despliegue de herramientas hacen que “Las manos” sea un deslumbrante ejercicio en el que todo encaja a la perfección, y en el que el peligro de caer en lo artificioso y en la mera exhuberancia estilística es resuelto de forma brillante. Forma y contenido se fusionan de tal modo que una y otro construyen un todo sobresaliente.

 

Miguel A. Zapata

 

La novela está repleta de notas, añadidos, pensamientos y citas que se van intercalando a lo largo de la historia, con una capacidad creativa deslumbrante y una inagotable habilidad para la creación de imágenes. Además, y como al principio explicaba, el argumento de la historia es tan delirante que todavía tiene más mérito encontrar todo lo que “Las manos” nos ofrece.

Porque a lo largo de sus páginas encontramos espacio para la reflexión, observaciones sobre la contemporaneidad, pero también hay sitio para el humor, para el descubrimiento de personajes que pese a su extravagancia son de una solidez y una verosimilitud fuera de toda duda. Un elenco encabezado por ese Mario Parreño incapaz de tomar una decisión sin consultar un par de dados, amante de la música de jazz, enemigo de la literatura y el arte, y con un pasado en el que el fantasma de su padre sigue extendiendo su sombra hasta el presente.

 

“Lástima que Mario –poeta, filósofo y detective amateur a ratos, en trance de dejar de serlo- no sea capaz de quitarse la imagen de la Copa de la cabeza, la imagen de Ítaca, aunque sea mutilada”.

Como decía al comienzo, no estamos ante una novela futbolística. De hecho, las referencias de este tipo hacen referencia, mayoritariamente, al devenir de la Copa del Mundo. También hay espacio para otras de tipo futbolístico (alguna relacionada con “las manos”), pero no son las de mayor presencia. Sin embargo, es gracias a un hecho periférico relacionado con el fútbol, como es el robo de la Copa del Mundo, que ese objeto se acaba convirtiendo en el particular vellocino de oro tras el que Mario Parreño iniciará su particular y homérica odisea.

 

«Jasón y el vellocino de oro«, imagen de www.entregriegosyromanos.com

Un recorrido en busca de una Ítaca en la que invertirá varios meses, y que se acabará convirtiendo en un viaje de autoconocimiento y metamorfosis vital. Y todo ello sin que la historia flaquee en ningún momento o que el interés decaiga lo más mínimo. Lo que sucede, justamente, es todo lo contrario, convirtiéndose cada página en un nuevo estímulo que nos absorbe y nos incita a seguir avanzando.

Una historia, en definitiva, que -insisto- me ha parecido extraordinaria, y cuya atmósfera te envuelve desde la primera página con su aroma a veces onírico, a veces como una ensoñación. Y una novela que consigue que Mario Parreño, su protagonista, se incorpore por la puerta grande a mi particular galería de personajes literarios, esa que habitan, entre otros, el Ignatius J. Reilly de “La conjura de los necios”, o del Marco Stanley Fogg de “El palacio de la luna”.

Una maravilla que no tardaré en volver a leer.

 

MÁS INFORMACIÓN

En la página web de la editorial encontraréis numerosas reseñas, artículos y alguna entrevista con el autor. Os recomiendo que les echéis un vistazo.

 

Futblog Capítulo 7: Metallica, Shakira y la literatura futbolera

 

 

 

 

Hace varios días que no puedo dejar de tararear “Nothing else matters” de Metallica. En Youtube se pueden encontrar varias interpretaciones del grupo realizadas a lo largo de los años en diversos conciertos. También es posible ver y escuchar las versiones que de esa canción han hecho otros grupos (genial la de Steven’n Seagulls), incluyendo las de jóvenes artistas en el programa “La voz kids” de diferentes países.

Todas esas versiones son fantásticas. Y también lo es la que hizo Shakira en el concierto que dio en París en el 2011, si no me equivoco, y que podéis ver a continuación.

 

 

Esa versión, la de Shakira, fue la última que escuché anoche. Esta mañana, tras el correspondiente café, he continuado con la lectura de la novela que me tiene atrapado. Se trata de “Las manos”, de Miguel A. Zapata, publicada por la Editorial Candaya.

El libro explica la “…disparatada odisea de Mario Parreño, un hombre casi común y a la deriva, obsesionado por recuperar la Copa del Mundo de Fútbol, que robaron unas manos sin nombre ni rostro durante el desfile triunfal de la selección española por las calles de Madrid”.

En un momento de la lectura leo:

Le cuenta la cleptomanía de papá (…) con predilección por los objetos dorados”.

Y, un par de páginas más adelante:

«– Sí, una réplica de las manos de Sissi de oro… ¿en oro? Sí. La tengo sobre mesa pequeña junto a al cama. Todas noches la miro antes de dormir.«

Cuando llego al final del párrafo echo un vistazo al móvil y veo una notificación en twitter. La abro. ¿Sabéis lo que aparece en pantalla?

Ahí lo dejo.

Fútbol y literatura infantil según Georgina Esteva y Montse Buñuel

 

 

Soy de los que piensan que utilizar el fútbol como temática en los libros destinados al público infantil es una efectiva puerta de acceso hacia la lectura. Utilizar un tema de gran atractivo para los más pequeños, como es el caso de lo futbolístico, y convertirlo en el eje central de libros destinados a ellos, se convierte en una forma de incitarlos a leer al ofrecerles historias que pueden resultarles cercanas.

Por eso, para la sesión “35 años del Brasil-Italia del Mundial 82 y cómo se transforma el fútbol en literatura”, además de la opinión de autores de obras para el público adulto, me parecía interesante incluir también las de quienes han utilizado esta temática en libros para los más pequeños.

 

 

Uno de los ejemplos es el de Georgina Esteva y Montse Buñuel, autora e ilustradora, respectivamente, de “En Nicolau blanc-i-blau i el seu amic Quitu”, publicado por la Editorial Gregal, a quienes solicité que enviaran un vídeo en el que respondieran a las preguntas siguientes:

¿Hacen buena pareja fútbol y literatura?

¿Qué posibilidades ofrece el fútbol como temática para la literatura infantil?

Aquí tenéis el video con sus respuestas.

 

 

«La espada de Alá», de Jordi Calvet. Editorial Gregal

«De todos modos, qué mejor escenario para cometer su atentado que aquel gran estadio.»

“Ritmo trepidante”, “acción continua”, “no dejar respiro”… son expresiones que aunque puedan resultar tópicas no dejan de servir para describir lo que sucede con determinadas novelas. Un ejemplo de ello es “La espada de Alá”, escrita por Jordi Calvet y publicada por la Editorial Gregal, una de esas obras que te enganchan de tal manera que no puedes dejar de continuar devorando páginas.

En otros tiempos, el planteamiento de la historia quizá habría resultado más inverosímil: un terrorista yihadista se propone realizar un atentado en el Camp Nou durante un partido entre el Barça y el Real Madrid. La utilización del fútbol como escenario para cometer un hecho de estas características ya lo encontramos también en otra magnífica y trepidante novela, “L’últim defensa”, de Jordi Agut. Y, desgraciadamente, las multitudes que mueve un partido de fútbol han llevado a que durante los últimos años hayamos visto como esa posibilidad se convertía en algo real en territorio europeo, con el destacado caso del Stade de France, en noviembre de 2015, durante un Francia-Alemania.

Imagen de www.aztecadeportes.com

En “La espada de Alá”, esa posibilidad se acaba convirtiendo en uno de los momentos culminantes de la novela, llegándose a él tras una acción que avanza de manera continua alternando personajes y escenarios geográficos.

En la sinopsis leemos:

“Pol Sahan, hijo de uno de los capos de la mafia tailandesa, no ha encontrado su lugar en el mundo. Su padre es un expatriado catalán y su madre una tailandesa musulmana que ha renunciado a la fe para estar con su marido y tener una vida mejor. Él se siente desplazado hasta uqe encuentra el sentido de la vida al lado de sus hermanos musulmanes, con quienes escogerá el camino de la yihad. Este camino lo llevará a enfrentarse a su familia asesinando a algunos de sus miembros. Después de esa acción, pondrá rumbo a Barcelona para seguir el camino de odio y destrucción, con la misión de sembrar el pánico en la Ciudad Condal. Allí, pronto verá que el mayor daño que puede inglifir a los ciudadanos es preparar un atentado en uno de sus símbolos más relevantes: el Camp Nou. El momento escogido, un Barça-Real Madrid.

         Su padre recorrerá medio mundo para vengar los hechos de Bangkok. Junto con una de sus hijas, Monica Vallejo, repudiada por él hasta entonces, intentará dar caza al fugitivo. La chica, policía, tendrá que enfrentarse a un pasado turbio, a sus sentimientos, a sus miedos y a su propia moralidad.

         Una trepidante novela cargada de acción, intriga, emoción, ritmo y sentimientos opuestos, en la que los protagonistas se verán envueltos en situaciones límite persiguiendo sus hitos personales: la gloria, la venganza o la justicia. Cada cual los suyos”.

Portada de la edición en catalán

El eje central de la historia es la relación de poder en la estructura de negocios y poder que Johny Sahan, un catalán que marchó años a Tailandia, consiguió montar en Bangkok. Salas de masaje y otros negocios vinculados al mundo del sexo, organización de combates y apuestas, y otras actividades más o menos turbias le han permitido levantar todo un entramado de gran poder económico.

En esta jerarquía, sus dos hijos son claves, aunque la ambición de uno de ellos, Pol, le llevará a renegar de su familia e incluso a intentar destruir al imperio de su padre. Ese desarraigo hará que caiga en las manos de una organización yihadista, descubriendo a partir de entonces que su vocación será luchar contra los “infieles” y comenzar a plantear atentados que causen el mayor daño posible.

«Nadie conoce su identidad ni qué tiene que hacer. Da la impresión de que será algo muy sonado, y solo me lo han dicho a mí porque saben que puedo conseguirles armas».

Por otro lado, y como complemento de la trama, nos encontramos con Mónica Vallejo, mosso de esquadra que además es una hija repudiada por Johny Sahan, fruto de su primera esposa, y de quien no ha querido saber nada desde que nació. En cambio, ahora, la persecución que emprenderá el padre para frenar a Pol, y la que llevará a cabo Mónica para detenerlo harán que sus caminos coincidan y se vean obligados a encontrarse.

La acción va saltando de Bangkok a Barcelona, en una sucesión de capítulos cortos que hacen que la historia avance con gran dinamismo. El interés por conocer lo que sucederá a continuación no decae en ningún momento, en un crescendo continuo que se hace incluso más vertiginoso a medida que nos acercamos al final. Existe una componente, en este sentido, muy cinematográfica a lo largo de toda la historia, con muchas posibilidades si algún día alguien se interesara por convertirla en una película. El éxito estaría garantizado.

Imagen de www.quecrack.com

Además, la historia combina de forma eficaz los momentos de mayor acción con la evolución emocional de los personajes, que han de enfrentarse a algunas situaciones que se van desarrollando en paralelo a la trama. Y, al mismo tiempo, existe una amplia nómina de secundarios que complementan a la perfección la trama y ayudan a hacerla más sólida.

Aunque uno de los puntos culminantes de la historia es la posibilidad de un atentado en el Camp Nou durante uno de los partidos más mediáticos que se pueden celebrar, no es una novela en la que el fútbol sea el elemento más importante. De hecho, prácticamente todo el libro transcurre al margen de lo futbolístico, aunque sí se acaba convirtiendo en importante telón de fondo de la narración.

Por esa razón, se trata de una lectura más que recomendable también para los no aficionados al fútbol, especialmente para los amantes de esos thrillers que te acaban dejando sin aliento y de los que no puedes abandonar la lectura. Y todo ello rematado con una guinda final en forma de inesperado final.

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Imagen de www.ara.cat

MÁS INFORMACIÓN

En la página web que la editorial dedica al libro encontraréis diferentes reseñas y entrevistas con el autor.