Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia (II)

 






El pasado jueves, con motivo de la inauguración del Campeonato del Mundo, publiqué el artículo «Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia«. En él recogía algunas de las numerosas referencias publicadas en canales y medios diversos en las que , aprovechando el tirón del Mundial, se centraban en la relación entre fútbol y literatura.

Como la cosa ha ido a más (síntoma de la buena vitalidad del binomio que forman lo futbolero y lo literario) publico este nuevo artículo incorporando algunas referencias de gran interés.

 

 

Para comenzar, nada mejor que hacerlo con el artículo que el maestro Juan Villoro publicaba ayer en el suplemento Babelia del diario El País, bajo el título de «El fútbol es una novela«. Además de defender la importancia de la palabra en relación con el fútbol, ofrecía una selección de títulos para demostrarlo.

En el suplemento El Cultural del diario El Mundo podemos encontrar un listado de lecturas de este tipo: «El 11 ideal de libros de fútbol«. Y también se han ocupado sobre la relación entre fútbol y literatura en la revista «Qué leer«, con el artículo «Literatura (de) Mundial«.

 

 

En el primer artículo hacía referencia a algunos de los diarios que podíamos ir siguiendo durante estos días, como las «Cartas del Mundial» entre Galder Reguera y Carlos Marañón, o las crónicas de Martín Caparrós. Ahora toca añadir al listado los casos de Juan Tallón en Vanity Fair, los escritos que en la sección «Bar Mundial» irán alternando Miqui Otero y Jordi Puntí, o la columna que compartirán autores y periodistas como Sergi Pàmies, Xavier Aldekoa o Santiago Segurola, entre otros, en el diario La Vanguardia.

Tampoco os perdáis el diario del Mundial en viñetas que está haciendo Pablo Ríos. bajo el título «Le futebol«.

 

 

Por último, hasta en el catálogo de novedades de la FNAC para el verano hay una evidente presencia futbolera 🙂

 

Fútbol y literatura para el Mundial de Rusia 2018

Imagen de Angie Wang extraída de la web del New York Times en español

 

Una vez más, acudo al auxilio de uno de mis mantras favoritos: fútbol y literatura combinan a la perfección. Juan Villoro dice que “el fútbol no solo se ve, sino que necesita de palabras para ser entendido”. Cuando menos, es un inagotable generador de la necesidad de ser contado y explicado, sea en forma de artículo, crónica, libro o simple conversación de bar.

Si aceptamos que el fútbol tiene tal potencial, el mayor acontecimiento futbolístico del planeta, el Mundial, debe ser algo muy parecido a un tsunami de palabras. Para comprobarlo, tan solo necesitamos hacer una sencilla exploración por Internet, observar con atención los expositores de los quioscos y rebuscar un poco entre las novedades de las librerías. Sin ánimo de exhaustividad, en este artículo ofreceré algunos ejemplos de la gran cantidad de material legible que el Mundial ha generado antes de comenzar.

 

Comencemos -¡cómo no!- en Argentina, campeones del género, donde encontramos artículos como «En 2018 el Mundial de Fútbol también se palpitará en las librerías argentinas«, publicado por Télam (Agencia Nacional de Noticias de Bolívar), y en el que se hace un recorrido por las novedades en las que las  editoriales argentinas estaban trabajando. Otro artículo de este tipo es «Literatura Mundial: 11 libros sobre fútbol, con historias sobre Messi, Sampaoli y los viajes de Macaya«. O el publicado en abril por el diario La Nación bajo el título: «Mundial Rusia 2018: cuentos, memorias y confesiones, los libros también salen a la cancha«.

La cosa, por supuesto, no termina aquí, pues también procedente del país de Roberto Fontanarrosa y Eduardo Sacheri, entre muchos otros, nos llega «Un Mundial que se juega en los libros«. O «La literatura también mira al Mundial de Rusia«, del diario El Día.

 

Y dejamos los medios argentinos haciendo referencia a otro interesante artículo publicado en el diaro La Nación, dedicado, en este caso, a la literatura futbolera destinada a los más pequeños. El título es «Los chicos quieren fútbol: el Mundial, una excusa apasionante hasta para leer y releer«, y ofrece un listado de cuatro lecturas para que los lectores infantiles se vayan entrenando en el juego del fútbol con un libro en las manos. El texto viene a complementar el publicado hace unos días en el mismo medio con el título «¿Qué vas a leer con tu hijo esta noche? Cuentos para chicos sobre fútbol, pasión de multitudes«.

Cambiamos de medio y descubrimos que el diario «El ciudadano«, con ediciones en Chile y Venezuela, publicó también hace escasos días un reportaje de título bien ilustrativo: «Intelectualidad y literatura vs. Mundial de Fútbol«, en el que se recoge la opinión de algunos escritores sobre la relación que existe entre lo intelectual y el fútbol y proponen, al mismo tiempo, algunas lecturas de temática futbolera.

Más lecturas para el Mundial

A los artículos ya citados en los que se recogen las novedades editoriales de temática futbolera que se han ido publicando podemos añadir «Seis lecturas futboleras para el Mundial de Rusia«, publicado en la edición en español del New York Times, de título directo. O el también explícito «5 libros para leer durante el Mundial«, publicado por la revista Panenka hace apenas un par de días.

Y no podemos dejar de lado el ejemplo que esta influencia del mundial en el mundo editorial ha tenido en otros lugares como por ejemplo Perú, donde encontramos artículos y selecciones de libros centrados en el fútbol y la selección de aquel país como por ejemplo «Los 8 libros sobre la selección peruana que debes leer«, «Cuatro libros que todo peruano debe leer antes del Mundial«, «Literatura mundialista: las obras que retratan el camino de Perú a Rusia 2018«, o «Nuevos libros sobre Rusia 2018 que no te puedes perder«. Como se puede comprobar, el país de Santiago Roncagliolo compite en la champions de los interesados en el fútbol y la literatura.

 

 

En el caso español encontramos una interesante serie que durante las últimas semanas se ha ido publicando en el diario La Vanguardia. Se trata de la serie «Historias de los Mundiales«, escrita por Xavier G. Luque, que ha ofrecido un repaso por algunos de los aspectos más destacados de cada uno de los campeonatos del mundo que hasta el momento se han organizado.

 

 

Esta misma temática (la historia de los mundiales) pero con un formato completamente diferente es el que también podemos encontrar en la serie de interesantísimos ‘hilos’ que ha ido publicando en Twitter el doctor en Historia, profesor y escritor Ángel Iturriaga. Un magnífico ejemplo de las posibilidades del medio y, en especial, los ‘hilos’ como soporte narrativo.

 

 

De lectura obligatoria es también el intercambio epistolar que han iniciado Galder Reguera (responsable del Festival Letras y Fútbol que cada año organiza la Fundación del Athletic de Bilbao) y Carlos Marañón (periodista, director de Cinemanía y exfutbolista). Bajo el título de «Cartas del Mundial» ofrecen cada día una maravilla de lectura en la que el mundial es el paraguas que da cobijo al fútbol, pero también a otros muchos temas.

 

 

Y, también de seguimiento imprescindible, son las crónicas que Martín Caparrós irá publicando durante el desarrollo del Mundial en la edición en español del New York Times.

 

Por último, en este repaso por lo que en relación con la lectura ha generado hasta el momento el Mundial, vale la pena volver recordar la campaña que se puso en marcha desde Loqueleo, del Grupo Santillana, y en la que bajo el título “Se viene el Mundial” se ofrecían diferentes lecturas dirigidas a lectores infantiles de diferentes edades para ser trabajadas en las escuelas.

Y, en esta misma línea, es también interesante la campaña “Leer es un golazo”, en su doble vertiente. Por un lado, en tanto que iniciativa puesta en marcha en las bibliotecas argentinas para promover la lectura. Y, por otro, como iniciativa para vivir la pasión del Mundial de Rusia con las novelas del escritor uruguayo Daniel Baldi, destinadas al público infantil y juvenil.

 

 

 

Para terminar, regreso al material en papel para hacer algunas referencias más a revistas o suplementos que han dedicado sus últimos números al fútbol. La primera mención es para la revista Panenka, cuyo último número está dedicado al Mundial de Fútbol.

En cuanto a diarios, tenemos el suplemento Rusia 2018 editado por El País, en el que se incluyen textos, entre otros, de Juan Villoro, Javier Marías o Carlos Zanón. Y el de La Vanguardia, en el que bajo el título «La fiesta del Fútbol» encontramos una amplia información sobre el campeonato con textos de Santiago Segurola, Sergi Pàmies o John Carlin.

 

 

También acaba de salir al mercado el Especial Mundial de El Jueves, 92 páginas en las que el fútbol es el máximo protagonista. Y, para terminar este repaso, vale la pena citar otro ejemplo de la influencia del Campeonato del Mundo, puesto que la revista infantil Reporter Doc, que se edita en Catalunya, no ha podido evitar dedicar un número especial… al fútbol.

 

 

Así que ya sabéis: comienza el Mundial. Es tiempo de leer.

 

 

Tertúlia «Esport i política» en el ciclo «Literatura i esport» de la Librería La Carbonera

 

 

 

La Librería La Carbonera, situada en el barrio del Poble Sec de Barcelona, acogerá este domingo día 11, a las 12h., la última de las sesiones del ciclo “Literatura i Esport” que pusieron en marcha en abril. En total, habrán sido un total de tres tertulias en forma de vermut literario para hablar sobre literatura deportiva.

Cada una de las sesiones ha tenido como eje central un tema. El primero giró en torno de la “Psicología deportiva”, mientras que en el segundo se trató de “Literatura i esports”.

Para la sesión del próximo domingo el tema escogido es “Esport i política”, y consistirá en una mesa redonda en la que participarán Natxo Parra y Carles Viñas (autores de “Sankt Pauli. Otro fútbol es posible”), de Ramon Usall (autor de “Futbolítica” y de “Futbol per la llibertat”, y de Toni Padilla (responsable de la sección de deportes del Diari Ara y autor de “Atlas de una pasión esférica”).

Así que tomad nota. Si el domingo estáis por Barcelona y tenéis la posibilidad de acercaros hasta la Librería La Carbonara haced lo posible por no perderos una cita tan interesante.

 

Mortadelo y Filemón: «Mundial Italia 90»

 

 

El Mundial que se celebró en 1990 en Italia fue el segundo, tras el de México 86, en el que no hubo un álbum específico de Mortadelo y Filemón. Habían pasado ocho años desde el último que realizó Ibáñez dedicado a un mundial. Y si bien el de México 86 no llegó a hacerse por los problemas de la editorial Bruguera, lo que acabó desembocando en que fuera terminado por un equipo apócrifo, desconozco las causas por las que decidió no hacerlo sobre el Mundial 90.

En su lugar, existe una historieta corta de tan solo ocho páginas cuyo título es bien explícito: “El mundial de fútbol Italia 90”. Se trata de una aventura publicada el 6 de junio de 1990, realizada por Juan Manuel Muñoz, estrecho colaborador de Ibáñez, siendo este mismo el autor del guión de la aventura.

 

 

La sinopsis, tal como se describe en la página no oficial de Mortadelo y Filemón es la siguiente:

SINOPSIS

El Súper envía a Mortadelo y Filemón al Mundial de Fútbol de Italia formando parte del equipo nacional para proteger al delantero de atrás de la selección. Contarán con el último invento del profesor Bacterio: la «Schusterina». Aplicada en la cabeza de Mortadelo hará que cada vez que un objeto pase por encima de esta se active su cerebelo y sus neuronas se lancen sin más contra ese objeto, que en este caso será un balón. Aplicada en el pie de Filemón hará que salga disparado cada vez que algo pase rebotando por el suelo y le atice un chut mulero.

 

 

FUENTES:

La página no oficial de Mortadelo y Filemón

Corra, jefe, corra

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«Pase de Página»: programa resumen final de temporada

 

El pasado miércoles terminó la primera temporada de esa maravillosa aventura que se llama «Pase de Página«, un programa de radio dedicado a hablar de fútbol y cultura, dirigido por Jorge Molina, y en el que he tenido el gran honor de participar con una modesta aportación.

El último programa consistió en un especial con lo mejor de la temporada después de diecisiete entrevistas, diecisiete películas y series relacionadas con el fútbol, como los diecisiete textos elegidos, o las colaboraciones de Alfonso Morillas e Isaac Páez.

Haciendo clic en la imagen podréis escucharlo.

 

 

«Ser portero», por Josep Maria Fonalleras

 

Max Beckmann: «Jugadores de fútbol«

 

Sin duda, la de portero es la posición más extraña y controvertida de un equipo de fútbol. Un juego en el que el rey es el pie, incluye a un solitario y extraño personaje especializado en detener balones con las manos. Minoritario hasta en su propio equipo, en el que juega un uno contra diez, es, seguramente, la figura más expuesta a críticas tras cometer algún error después del árbitro.

De él decía Eduardo Galeano que “también lo llaman guardameta, golero, cancerbero o guardavallas, pero bien podría ser llamado mártir, paganini, penitente o payaso de las bofetadas”. Y, añadía: “el goleador hace alegrías y el guardameta, el aguafiestas, las deshace”.

Creo que era Antonio Deltoro quien hablaba del fútbol como «la venganza del pie sobre las manos«. Por eso, lo del portero es una auténtica extrañeza: intentando colar sus manos en el reino de los pies. De unos años a esta parte, la tendencia es a que los porteros se asemejen cada vez más, con su capacidad para jugar con los pies, a los jugadores. El introductor de esa línea fue Johan Cruyff, quizá buscando diluir a los porteros entre el resto de jugadores, de manera que su figura quedara cada vez más difuminada. Un acto de compasión, en definitiva, quizá para que las culpas pudieran repartirse mejor.

Hay que ser raro para ser portero. El objetivo de todos los niños, cuando aún lo son, es chutar la pelota, no detenerla con las manos. Nadie, cuando hay una pelota de por medio, quiere ser el portero. Esa querencia solo aparece, durante la infancia, por dos razones. Por incapacidad técnica para ocupar cualquier otra posición en el campo (de ahí que siempre, a los malos, se les envíe a la portería) o por exceso de personalidad y necesidad de diferenciarse del resto, de reivindicarse, mediante la vestimenta, los instrumentos para jugar y la función a cumplir. Ser portero de niño, de manera voluntaria, es un primer signo de afirmación identitario.

 

Carlo Carrá: «Partita di calcio» (1934)

 

La evolución de los porteros es curiosa durante los años de infancia. En mis tiempos de partidos interminables en la calle quien se ponía de portero no lo hacía por propia voluntad. El portero “no se ponía”. Al portero “lo ponían” los demás para que no molestara al resto del equipo ni entorpeciera el desarrollo del juego. Pero, más adelante, tan solo algunos años después, solo se podía poner de portero quien fuera realmente bueno, quien tuviera capacidad para mantener a cal y canto la portería. El portero, entonces, se volvía una más que cotizada pieza.

Quizá esa rareza es la misma que debe llevar inscrita en su código genético el creador. Será por eso, quizá, que Nabokov, Albert Camus o Ryszard Kapuscinki fueron porteros. O que Rafael Alberti consideró que quien merecía un poema era Platko, igual que Miguel Hernández escribió una «Elegía al guardameta«.

O que Eduardo Chillida escogió ser cancerbero, como también lo hicieron Gabriel García Márquez, o incluso Arthur Conan Doyle, primer portero del Portsmouth, o Gunter Grass, quien en el poema “Estadio de noche” hablaba del portero como de un “poeta solitario”.

Y quizá por esa rareza compartida escribió Umberto Saba un poema dedicado al portero. Y también, seguramente por eso, es la segunda vez que Josep Maria Fonalleras lo recuerda. La primera fue hace poco más de un año, en un artículo titulado “Saba y el portero”. Y la segunda ha sido hoy, con “Ser portero”.

Es este:

«Ser portero«

Josep Maria Fonalleras

Publicado en El Periódico el viernes 1 de junio de 2018

 

Umberto Saba tiene un poema precioso sobre la figura del portero de fútbol. Es un mundo aparte, el único especialista de verdad, el que se mantiene al margen del grupo. Saba se lo imagina mientras su equipo acaba de marcar un gol. Le llega una especie de perfume de la victoria, diluido, pero él no puede sino celebrar el triunfo solo, alejado del resto de compañeros que se juntan para conmemorar la hazaña. El portero, siempre melancólico, lo vive desde la lejanía. Hace tiempo, las agrias confesiones de Víctor Valdés («si ahora pudiera, no lo volvería a ser») me hicieron pensar en el portero de Saba, este espécimen singular, ausente.

Ahora he vuelto a rememorarlo, viendo la mágenes de Loris Kariusgenes de Loris Karius, el portero del Liverpool que regaló la última Champions en Madrid. Después de sus pifias, los monumentales errores del peor partido de su vida, el alemán se arrodilló en el césped, se hundió bajo la coraza de la camiseta y lloró. A solas. Nadie le fue a consolar. En los primeros minutos de la derrota, nadie le acogió ni le abrazó. Permaneció, en la humillación, tan solitario como en la alegría. Después, pidió perdón a la afición y desapareció. Su alma se desintegró. «Me gustaría que se pudiera ir hacia atrás en el tiempo”, dijo. Quería borrar la tragedia, pero le acompañará siempre, como un hado. Por eso Camus dijo que el fútbol le había enseñado todo lo que sabía sobre la vida. Porque era portero.

Gerardo Dottori: «Partita di calcio» (1928)

Mortadelo y Filemón: «Mundial 86»

 





Seguramente, el de México 86 es uno de los Mundiales más recordados por todos los aficionados al fútbol. Una de las razones principales es que fue el campeonato de Maradona, quien llevó a la selección de Argentina a convertirse en la campeona marcando dos de los goles más recordados de la historia del fútbol, ambos contra Inglaterra: uno, el considerado uno de los mejores jamás visto, tras dejar sentados a varios rivales ingleses. Y el otro, el inducido por la que él mismo señaló como “la mano de dios”.

Mortadelo y Filemón, tras las experiencias en el Mundial de 1978 y el de España en 1982 (repartidos en tres álbumes), no faltaron a su cita cuatrienal. Aunque, en esta ocasión, su participación se vio interrumpida por el cierre de la editorial Bruguera en 1986.

 

 

Tal y como aparece en la Wikipedia, se trata de una de las historias apócrifas de la pareja de detectives, pues fue serializada por el denominado Bruguera Equip con un guión de Jesús de Cos. Fue la última historieta larga de Mortadelo y Filemón serializada por la Editorial Bruguera, apareciendo las primeras 32 páginas en los números 275 a 277 de la revista Mortadelo, quedando interrumpida la aventura por el cierre de la editorial. El final de la historieta pudo leerse al año siguiente en los números 1 y 2 de la nueva revista Súper Mortadelo, de Ediciones B, con el título “El superpatadón”.

 

SINOPSIS

La organización rival de la T.I.A., la A.B.U.E.L.A, ha decidido sembrar el caos en el mundial de México 86 infiltrando una lista con partidos controvertidos como el de los racistas de África del Sur contra Bélgica (con jugadores negros falsos de la A.B.U.E.L.A) o USA contra URSS (quienes llevan sus tanques y misiles al campo de juego). Mortadelo y Filemón deben evitar que la violencia campe a sus anchas en los partidos.​

 

 

 

La historieta sigue la línea de las habituales de Ibáñez: sucesión de gags con las disparatadas peripecias de los agentes, poco duchos en materia futbolística, y una marcada crítica a los fastos de los dirigentes. Además, en esta ocasión, se hace también referencia a las disputas entre países por problemas raciales, como el enfrentamiento entre Bélgica y África de Abajo, que acaba con un escandaloso empate… a heridos. Y, así mismo, a la histórica animadversión entre países como Irandia e Irakundia (fácilmente identificables) o entre USA y la URSS.

 

 

Y, por supuesto, no falta alguna viñeta espectacular que es todo un homenaje a la “concordia entre aficiones”.

 

FUENTES:

Wikipedia

La página no oficial de Mortadelo y Filemón

Página Mortadelo y Algo más

Lo mejor de Mortadelo y Filemón

Javier Marías, la Final de la Champions y Laurie Cunningham

 




 

El fútbol es la recuperación semanal de la infancia”. Esta simple pero contundente frase es, seguramente, una de las más repetidas, conocidas y acertadas a la hora de intentar describir lo que significa el fútbol y porqué nos sentimos tan atraídos hacia él. Fue formulada por Javier Marías, futbolero y madridista declarado y autor de “Salvajes y sentimentales. Letras de fútbol”, una de las obras de cabecera de todo amante de la relación entre fútbol y literatura. El libro recoge gran parte de los artículos que en relación con el fútbol ha ido escribiendo a lo largo de los años. Bueno, en realidad es mucho más que un simple recopilatorio: es un claro de ejemplo de cómo convertir lo futbolístico en literario. Y es, por ello, uno de los culpables de mi afición a emparejar el mundo de la lectura con el del balón.

Hace unos meses (el lunes 18 de septiembre de 2017, para ser más exactos), con motivo de la presentación de “Berta Isla”, su última novela, Marías visitó Barcelona. Tras alguna que otra peripecia que algún día explicaré conseguí abordarlo durante un par de minutos a la entrada de la Biblioteca Jaume Fuster, en la que se celebraría el acto. Fueron unos breves instantes que me permitieron conseguir, además de la dedicatoria de su última novela, dos cosas más. La primera, que también firmara mi edición de “Salvajes y sentimentales” del año 2000, la primera que se publicó, antes de la que apareció ampliada de 2010. Un ejemplar, por otro lado, que recuerdo perfectamente adquirí hace ya casi 20 años en Bilbao.

Años después, pienso que no se me ocurre mejor lugar para haber comprado aquel libro, cuyo título se acompaña de un «Letras de fútbol«, muy similar al “Letras y fútbol” que da nombre al festival sobre fútbol y literatura que cada año se organiza allí por parte de la Fundación del Athletic Club.

 

 

La segunda cosa que conseguí en mi breve momento con Marías fue que me respondiera a una pregunta: “¿Para cuándo un libro futbolero u otra recopilación de artículos?”. Tras unos breves instantes de silencio valorativo, su escueta respuesta fue que últimamente escribía poco sobre fútbol, y que no era algo que contemplara como proyecto. La verdad es que habría preferido que me hubiera dejado la puerta abierta a algún tipo de ilusión, un “bueno, ya veremos”, o “quizá más adelante”. Pero lo cierto es que no hubo nada de eso.

Ciertamente, Marías escribe últimamente poco sobre fútbol. Siguen siendo habituales sus artículos cada vez que se acerca un clásico, en los que ofrece su visión con su “corazón tan blanco”. El último texto de este tipo, si no me equivoco, fue “Desdibujado”, publicado en El País en diciembre de 2017. Fuera de eso, tan solo aparece de tanto en tanto alguna referencia suelta en sus artículos. Excepto la semana pasada, cuando la temática futbolera regresó a su sección La Zona Fantasma de El País Semanal con el artículo “También por el pie de Cunningham”.

Laurie Cunningham –lo explica Marías en su texto- “fue el segundo futbolista negro en jugar para la selección inglesa a cualquier nivel, y el primer británico que el Madrid había fichado en toda su historia”. Fue un jugador atlético y de gran elegancia, al que solo quienes tenemos una cierta edad recordaremos, y que dejó una imborrable huella en el Camp Nou en un partido que los merengues ganaron por 0 a 2, siendo ovacionado por el público culé al abandonar el campo.

Recordar a Cunningham le sirve a Marías para recordar, a su vez, la final de Copa de Europa de 1981 entre el Real Madrid y el Liverpool. En el artículo expresaba el deseo de que su equipo ganara la final de ayer para resarcirse de aquella de hace ya 37 años y, también, en recuerdo del malogrado jugador inglés.

 

Imagen de www.theindependent.com

 

Bueno, el Madrid venció anoche, así que los deseos de Marías se acabaron cumpliendo.

Y aunque soy barcelonista, no me queda más que dar la enhorabuena a los madridistas por la victoria conseguida y decir que por un momento también yo me acordé de Laurie Cunningham.

Os dejo el artículo.

 

LA ZONA FANTASMA. 20 de mayo de 2018

‘También por el pie de Cunningham’

 

Ya se sabe que la memoria es sólo a medias gobernable, y cualquier detalle convoca recuerdos desterrados hacía décadas. En el momento en que supe que la Final de la Copa de Europa de este año, el próximo sábado, iba a ser Real Madrid-Liverpool, me he visto transportado a 1981, que es cuando se disputó el mismo partido, con el mismo título en juego, en el Parque de los Príncipes parisino. Si lo tengo grabado no es porque esa fuera una de las tres finales perdidas por el Madrid, de las quince a que ha llegado (serán dieciséis ahora). Las derrotas dejan tanta huella como las victorias, si no más, de igual manera que duran más las tristezas que las alegrías, los fracasos que los éxitos, las ofensas que los halagos. Es, sobre todo, porque en los preliminares, si no me equivoco, hice la única entrevista de mi vida, y por eso me sentí aún más involucrado y concernido. A título muy personal, además de como madridista.

Tenía por entonces una novia estadounidense que llevaba años viviendo en Madrid. Había sido trapecista del circo Ringling Brothers en su país, y ahora ejercía de modelo y empezaba a hacerlo también de fotógrafa. La verdad es que no teníamos mucho que ver. Era una de esas personas que no le ven sentido a estarse quietas, por lo general condición indispensable para leer libros. También era bastante calamitosa en la vida cotidiana: siendo bondadosa y encantadora, atraía los problemas como un imán (y algún desastre de vez en cuando). Yo procuraba ayudarla a salir de ellos, en la medida de mis posibilidades. Vivía con una gata blanca contagiada del carácter de su dueña, y por su culpa (de la gata) estuve a punto de perder mi amistad con Don Álvaro Pombo. Pero esa es otra historia. Aquel verano CB (esas eran y son sus iniciales) lo iba a pasar en su ciudad natal, Seattle, y se le ocurrió hacer en España una serie de entrevistas con personajes de aquí que se pudieran ofrecer y vender allí. Apenas había entonces españoles conocidos en los Estados Unidos. Creo que consiguió un encuentro con Antonio Gades, y, aunque nuestro fútbol no es popular en América, le sugerí probar con el extremo del Real Madrid Laurie Cunningham. Si el equipo se coronaba campeón y Cunningham destacaba… Cunningham fue el segundo futbolista negro en jugar para la selección inglesa a cualquier nivel, y el primer británico que el Madrid había fichado en toda su historia. Ese tipo de detalles podrían hacerlo atractivo en los Estados Unidos. Pero CB no entendía nada de fútbol, así que pueden imaginarse a quién le tocaba hablar con el gran e intermitente extremo izquierda. No tengo ni idea de cómo, logré contactar con él y me citó, me parece, en el gimnasio en que se recuperaba de una lesión que lo había tenido de baja bastante tiempo. Al menos tenía todo el rato un pie descalzo; me suena que lo habían operado de la rotura de un dedo. Grabé sus declaraciones en inglés (como casi todos los jugadores británicos —véanse hoy Bale y antes Beckham—, era incapaz de aprender lenguas), luego las transcribí y se las entregué a CB, que ya partía en breve. Cunningham dejó, sobre todo, una actuación espectacular en el Camp Nou, que lo ovacionó pese a haber marcado un gol o dos y haber traído de cabeza a la defensa blaugrana. No fue tan memorable su participación en aquella Final, en la que saltó al campo con Camacho, Del Bosque, Stielike, Santillana, Juanito y unos cuantos más con menos poso.

Así que el Madrid-Liverpool lo vi deseando no sólo que el Madrid ganara, como he deseado siempre salvo en alguna ocasión con Mourinho al frente, sino que Cunningham triunfara a lo grande, por él y por mi novia, que en ese caso quizá podría vender la entrevista. No fue así. En el minuto 82 el Liverpool sacó de banda (¡de banda!), un defensa nuestro se despistó y el lateral izquierdo Alan Kennedy metió el gol único y definitivo, uno de los poquísimos de su carrera. El Madrid era el perdedor. Cunningham brilló a ratos, pero andaba mermado. En 1983 o quizá 1984 el club lo dejó ir, y en 1989, a los treinta y tres años, se mató en un accidente de coche en Madrid, adonde había vuelto para jugar en Segunda con el Rayo Vallecano.

Llevo aguardando el resarcimiento de aquella derrota aciaga desde 1981, me doy cuenta ahora con sorpresa. Lo más probable es que ningún futbolista actual del Madrid sepa quién fue Cunningham, ni siquiera Zidane seguramente. Pero tengo el pálpito —es puro deseo— de que el próximo sábado ganarán su tercera Final consecutiva, impulsados por otros motivos. Pero, si así sucede, yo se lo agradeceré doblemente, porque no podré evitar pensar en el pobre Laurie Cunningham, que me cayó bien, que no tuvo suerte con las lesiones y además murió muy joven dejando viuda y un hijo españoles. Y me acordaré vagamente de la mañana en que lo entrevisté en un gimnasio con su pie descalzo, para ayudar a la novia de entonces, algo calamitosa y encantadora.

JAVIER MARÍAS

El País Semanal, 20 de mayo de 2018

 

 

 

Fútbol y literatura en las aulas con el proyecto de Loqueleo Argentina «Se viene el Mundial»

 

 

Loqueleo, el proyecto de literatura infantil y juvenil del Grupo Santillana, ha puesto en marcha, desde su delegación argentina, una interesante y acertada iniciativa bajo el título “Se viene el Mundial”.

Aprovechando la celebración del Mundial de Fútbol que dará comienzo en pocos días, se ha elaborado una selección de lecturas en las que el fútbol es uno de los temas presentes y adecuados a los diferentes grupos de edad escolar, desde los 6 hasta los 12 años.

Como complemento -y este es uno de los puntos fuertes de la iniciativa-, la relación de lecturas se acompaña de diferentes actividades complementarias para que los alumnas las puedan trabajar en el aula, proporcionando una magnífica herramienta al profesorado.

Podéis consultar las reseñas de los libros y las actividades que los acompañan haciendo click en este enlace.

La relación de lecturas (solo disponibles en Sudamérica, si no estoy equivocado) es la siguiente:

 

Desde 6 años

“¡Ay, cuánto me quiero!”, de Mauricio Paredes. Ilustraciones de Verónica Laymuns

 

Desde 8 años

“El anotador”, de Juan Sabia. Ilustraciones: O’Kif-MG

 

Ruperto y los extraterrestres”, de Roy Berocay. Ilustraciones: Daniel Soulier

 

Diminuto y el gol de oro”, de Liliana Cinetto. Ilustraciones: O’Kif-MG

 

La Superliga”, Antología. Ilustraciones: Augusto Spagnaro

 

Desde 10 años

Pateando lunas”, Roy Berocay. Ilustraciones: Daniel Soulier

 

El héroe y otros cuentos”, de Ricardo Mariño. Ilustraciones: Fortín

 

Te espero en Sofía”, de Diego Paszkowki. Ilustraciones: mEy!

 

Alma y Frin”, de Luis Pescetti. Ilustraciones: Lucía Mancilla Prieto

 

 

Mi mundial”, de Daniel Baldi. Ilustraciones: Gerardo Fernández Sánchez

 

El muro”, de Daniel Baldi. Ilustraciones: Gerardo Fernández Sánchez

 

Desde 12 años

 

El caso del futbolista enmascarado”, de Carlos Schlaen. Ilustraciones: Carlos Schlaen

 

 

Siempre he defendido que los libros de temática futbolística pueden ser una magnífica puerta de acceso hacia la lectura. Con este proyecto, creo que Loqueleo acierta de pleno, y estoy convencido de que será un gran éxito.

De momento, la iniciativa solo se pone en marcha en el ámbito argentino, por lo que espero que algún día pueda dar el salto y extenderse también hasta esta orilla. Estoy convencido de que sería un auténtico golazo.

 

 

 

«Victorias y derrotas, la historia a través del balón»: un atractivo proyecto

Victorias y derrotas, la historia a través del balón” es un interesante proyecto de crowfunding que nace en 2014 de la mano de Victor G. Muñiz. Su finalidad es la de presentar de manera didáctica y visual diversos puntos de la historia en los que el fútbol adquirió una relevancia socio-política de severa importancia en forma de novela gráfica.

El resultado final será una extensa novela gráfica de alrededor de 180 páginas, con 12 capítulos más extras, en los que cada capítulo estará centrado en un hecho histórico en el que el fútbol ha sido testigo primordial.

 

 

El proyecto es interesante por diferentes motivos, uno de los cuales es su vertiente pedagógica, en tanto que contempla su posible utilización por el profesorado y el alumnado, por lo que se incluyen textos didácticos con cada uno de los episodios, escenarios virtuales de aprendizaje o herramientas descargables vía web, entre otros elementos.

Dirigido en principio a escuelas, bibliotecas, archivos y otras entidades educativas, también está pensado como una novela gráfica que resulte atractiva a historiadores y aficionados al fútbol.

Se trata de una propuesta que me parece muy interesante y que creo merece salir adelante. A ver si entre todos lo conseguimos. Todavía quedan 29 días.

 

 

Tenéis toda la información y la forma de colaborar en esta iniciativa en la siguiente página web: http://www.goteo.org/project/victorias-y-derrotas-la-historia-a-traves-del-balo

Aquí tenéis el booktrailer en el que aparece el equipo de personas implicadas en “Victorias y derrotas, la historia a través del balón”.