11 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Hoy, 11 de septiembre, se celebra la Diada Nacional de Catalunya, un día con el que se conmemora la caída de Barcelona en manos de las tropas borbónicas, durante la Guerra de Sucesión Española, el 11 de septiembre de 1714, tras catorce meses de sitio.

Se trata de un día con un marcado carácter político, como también lo tienen otros sucesos ocurridos en otros lugares del mundo y que también eligieron esa casilla del calendario. Los ejemplos más claros serían el atentado terrorista contra las torres gemelas de Nueva York del 11 de septiembre del 2001, o el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, en Chile, ocurrido el 11 de septiembre de 1973.

La importancia de esos hechos no podía quedar al margen del fútbol y la literatura, por lo que en un día tan especial como el de hoy vale la pena recuperar algunos ejemplos de cómo se pasea esa fecha por las páginas de nuestra particular biblioteca de libros de fútbol.

 

Manuel Vázquez Montalbán en

Fútbol. Una religión en busca de un Dios”. Editorial Debate, 2005

“No hay que ver, pues, a Núñez como un dictador a la vieja usanza, defendiendo como gato panza arriba su pedestal civil, sino como un profeta de una nueva cosmovisión barcelonista en la que la vinculación nacional será un simple paisaje emocional para el 11 de septiembre, ni un minuto más. El Barça del futuro podrá estar formado por jugadores apátridas que en estos momentos ya deben de estar incubándose en laboratorios holandeses de ingeniería genética, alimentados, eso sí, con sueros aromatizados con pan con tomate artificial para que el globalizado público del futuro perciba el olor a pan con tomate nada más salir los jugadores al césped y se sienta por ello zoológicamente ratificado.

 

 

Barça i política”, conversa entre Manel Serras i Ferran Ariño,

en “Amb blau sofert i amb grana intens”, Editorial Proa, 1999.

 

“Fent una ullada a la història ens trobem amb situacions de clara identificació del Barça amb el sentit de catalanitat. Per exemple el juny de 1925, quan Milans del Bosch, llavors capità general de Catalunya, va tancar les Corts durant sis mesos perquè s’havia xiulat l’himne espanyol, va haver-hi una resposta clara no solament dels socis, sinó de la societat catalana que va donar suport econòmic a l’entitat.

             Però era conseqüència d’una altra cosa. Llavors el Barça era un dels elements que reflectia aquella situació. I sort que era així. Però ara molta gent, sobretot la més jove, es pensa que el Barça era un element actiu polític. I per sí mateix no ho ha estat mai. En els butlletins interns del Barça s’explica que Pompeu Fabra va donar classes de català als socis, i es feia una referència habitual als 11 de setembre, i es convocava els socis a les manifestacions, però ningú s’escandalitzava per tot això. Era una entitat viva del país”.

 

 

«Juego sucio. Fútbol y crimen organizado«, Declan Hill. Alba, 2010

 

En este negocio, la gente habla. El flujo de información es un fenómeno poderoso y mensurable. La clientela habla de los corredores de apuestas que son de fiar y de los que no. Rivales que se detestan se pasan información sobre clientes que no pagan. El presupuesto elemental de muchos circuitos de apuestas ilegales es el de la «información perfecta»: alguien en algún lado sabe todo lo que hay que saber sobre determinado asunto. Debido a la facilidad con que se transmite la información , y a raíz de los atentados del 11 de septiembre, el Pentágono se planteó la posibilidad de crear un mercado de futuros basado en ataques terroristas e intentos de asesinato del presidente George W. Bush.

 

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«¿Quién mató a Kennedy«, en «Historias del calcio«,

Enric González, RBA 2007

 

“Abundan quienes creen que la llegada a la Luna fue un montaje, que el 11-S fue organizado desde Jerusalén y el Pentágono, que los socialistas españoles mantienen una relación perversa con unos polvos bóricos y que Elvis Presleys sigue vivo. En Italia, el país de la dietrología (la ciencia de lo que está detrás, oculto), esa tendencia a la fabulación posee una gracia especial por la distancia entre lo real (el país funciona de milagro) y lo fantástico (todo lo que ocurre forma parte de un plan maestro).

                La última gran teoría dietrológica italiana explica bajo una nueva luz lo que ha ocurrido en el calcio. Pensábamos que el director general de la Juventus, Luciano Moggi, había creado una trama de relaciones con los poderes federativos y arbitrales que le permitía manipular los resultados. Parecía que las conversaciones telefónicas intervenidas a Moggi y a otros dirigentes de su cuerda resultaban esclarededoras: pedían un árbitro así o asá, que amonestar a tal jugador o a tal otro, que pitara un penalti a favor de éste o aquél…, y el domingo siguiente salía todo clavado. El asunto se perfilaba bastante claro, dentro de la turbiedad.

 

 

«Fútbol contra el enemigo«, Simon Kuper. Editorial Contra, 2012

 

“A pesar de todo, muchos iraníes se aficionaron al fútbol gracias a ese Mundial. Ser aficionado al fútbol empezó a reemplazar a fumar cigarrillos como imagen icónica de la cultura juvenil occidental. Mientras caminaba por la ciudad iraní de Isfahán poco después de los ataques del 11 de septiembre, un estudiante iraní se acercó a un amigo mío británico y lo acribilló a preguntas:

                – ¿Eres inglés? ¿Sabes que, después de Israel y de los Estados Unidos, vosotros sois nuestros peores enemigos? ¿No crees que George Busch es el mayor terrorista del mundo por apoyar a Israel? ¿Tú qué opinas: en el Manchester United, Beckham debería jugar en la banda derecha o en el centro”?

 

“Después del 11 de septiembre de 2001, cuando el mundo conoció a Bin Laden, los fans del Arsenal crearon un nuevo cántico:

Se esconde cerca de Kabul,

es hincha del Arsenal,

Osama

¡Oh oh oh oh!

                Poco después de eso, Bin Laden demostró que él y sus seguidores aún tenían una visión del mundo propia de un fanático del fútbol. En diciembre de 2011, el departamento de Defensa de los Estados Unidos hizo público un vídeo suyo en el que recordaba los ataques del 11 de septiembre. En él, Bin Laden recuerda a un seguidor que, un año antes, le había dicho: «Te vi en un sueño, estabas jugando un partido de fútbol contra los Estados Unidos. ¿Y cuando nuestro equipo salió al campo, eran todos pilotos!». En el sueño los pilotos de Al Qaeda ganaban el partido”.

 

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Vicenç Villatoro en «Cuando nunca perdíamos. 15 miradas sobre el Barça«. Alfaguara, 2010

 

                Faltos de épica, hijos y nietos como mucho de una épica de derrotados, de perdedores de Ligas, como nos llamaba Félix de Azúa, entre el 11 de septiembre de 1714 y el 26 de enero de 1939, entre el anarquista de Terrassa y el señor de Terrassa, a los míos, a mi clase, a los que temíamos el lunes porque los castellanos de los carmelitanos eran del Madrid y se burlarían de nosotros y los catalanes de Can Culapi pensaban –entonces- que el fútbol era el opio del pueblo o el entretenimiento de los pobres, nos convernía que pasara finalmente lo que ha pasado, la entrada en la era no sé si llamarla mesiánica o messiánica. De Messi, claro. Pero esta era viene fundamentalmente de Guardiola. Messi triunfa en el Barça y no triunfa en la Argentina de manera paralela porque el molde es otro, el entorno es otro. Y el molde que ha triunfado en el Barça, que nos ha dado una era épica y una era messiánica, que nos ha hecho definitivamente y eternamente felices –lo seguidores siendo, en el recuerdo, incluso cuando se acabe, porque un día u otro se acabará, es lo que sentimos nuestro, como portadores de los valores de la clase media, de la gente del centro del campo, del centrocampismo inteligente y sobrio, que enlaza con lo que nos enseñaron nuestros abuelos y nuestros padres, no sobre el fútbol, sobre la vida.

 

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«Futbolítica«, Ramon Usall. Ara Llibres, 2017

 

“En aquell temps, el Júpiter, que havia adoptat un Escot d’alt simbolisme polític, ja que recollia la senyera i la coronava amb un estel Blau, emulant els primers antecedents de la bandera independentista catalana, que aparegué formalment en un document del Comitè Pro Catalunya amb data de l’11 de setembre de 1918, reforçà la seva identitat obrerista i catalanista fins al punt de forjar la llegenda, en aquells anys de pistolerisme, que els seus jugadors, molts d’ells vinculats al sindicalisme anarquista, aprofitaven les instal·lacions i els desplaçaments de l’equip per custodiar i traslladar armes, de vegades amagades dins de les pilotes de cuir, destinades a grups armats anarquistes com Los Solidarios”.

 

“De fet, Pinochet protagonista el cop d’estat contra Salvador Allende en un moment d’allò més dolç per al futbol xilè. Aquell tràgic 11 de setembre de 1973, quan els militars colpistes ocuparen el Palacio de la Moneda, el Colo-Colo feia ben poc que havia assolit la que fins aleshores havia estat la seva principal fita esportiva: arribar a la final de la Copa Libertadores. A més, la selecció xilena estava a punt de classificar-se per al Mundial del 1974, un objectiu que assolí ja amb Pinochet al poder i després que la Unió Soviètica es negués a jugar a l’estadi Nacional, convertit en camp de detenció i tortura d’opositors al règim durant els mesos immediatament posteriors al cop d’estat”.

 

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«La suela de mis zapatos», Gonzalo Suárez. Seix Barral, 2006

 

TESTAMENTO DE UN JUGADOR AZULGRANA

                Un martes 11 de septiembre del 62, la noche en la que un tal Eder Jofre retenía el título mundial de los gallos, ganando por K.O. a un tal Joe Medel, Eulogio Martínez, entonces delantero centro del Barça, se mostró muy explícito conmigo y me proporcionó, sin yo buscarlo, otro de los reportajes que, en su día, causaron sensación. Por supuesto, el delantero centro estaba muy enfadado. Pero su cólera, ahora, fuera de contexto, dista de equipararse a la de Aquiles. Es, más bien, la de un niño despechado. Y, en algunos aspectos, cargado de razón.

 

Cuando, ahora, muchos años después, releo estas líneas, me viene a la mente, sin que yo pueda evitarlo, la imagen de Eulogio Martínez atropellado por un coche, mientras reponía una rueda al suyo, precisamente en la Diagonal y probablemente muy cerca de donde, ese martes 11 de septiembre, estábamos cenando. La noticia de su muerte apenas ocupaba, en las páginas deportivas del periódico, un recuadro algo mayor que el pedazo del lenguado trinchado. Siento vértigo y me entristece comprobar, una vez más, la futilidad de la fama y de otros nimios asuntos que, en su día, han motivado nuestro interés o suscitado escándalo. Esto dicho, retomemos las palabras de Eulogio Martínez.

 

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«Todos tenemos nuestra cruz», por Raül Llimós, en «Relatos del Mundial»

 

Julio Salinas Fernández (Bilbao, 11-9-1962). 6 Ligas, 1 Copa de Europa, 3 Copas del rey, 1 Recopa, 1 Supercopa de Europa, 4 Supercopas de España; 19 temporadas como profesional (Athletic Club, At. Madrid, FC Barcelona, Deportivo, Sporting de Gijón, Yokohama Marinos y Alavés); 395 partidos en 1º División, 152 goles; 56 veces Internacional, 3 Mundiales (1986, 1990, 1994), 2 Eurocopas (1988, 1996), 23 goles con la selección. Cifras espectaculares, que resumen la carrera de un delantero que nunca dejó a nadie indiferente.

 

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«Futbolín», de Alessio Spataro. Punto de Lectura, 2016

 

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«Futbolistas de izquierdas», Quique Peinado. Léeme Libros, 2015

 

“Tras el bombardeo de La Moneda el 11 de septiembre de 1973, Colo Colo, casa de admiraciones reverentes hacia el futbolista comunista, vive un curioso proceso. Como otros equipos en Sudamérica, hace presidente de honor a Augusto Pinochet, como blindaje frente al previsible acoso por parte del régimen. Este movimiento se convierte ciertamente en algo habitual en la Sudamérica de las dictaduras militares: el Olimpia de Paraguay también nombra presidente de honor al general Alfredo Stroessner, en Uruguay la Junta apoya más que veladamente al Peñarol y en Ecuador, el ejército tiene su propio equipo, El Nacional. Caszely había salido de allí en el momento justo”.

 

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«Fin de siglo», de Enric González, en «Historias del calcio», RBA, 2007

 

“Hay quien dice que, en términos históricos, el siglo XX concluyó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. También se puede pensar que el siglo XXI comenzó el 11 de septiembre de 2001, con el primer ataque terrorista a gran escala. En esos mismos términos, quizás el siglo XX del calcio concluyó ayer, 22 de abril de 2007, con el decimoquinto scudetto del Inter”.

 

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«Messi no és perfecte«, por Xavi Torres,

en «Relats Solidaris de l’Esport«, 2015

 

“La ‘palomita’ no es va fer el 19 de desembre (a Poy no li anava bé), sinó l’11 de setembre de 2004, jornada de la Diada de Catalunya i que també ho va ser ‘canalla’. Quasi un miler de seguidors de Central vinguts d’arreu de Catalunya, Espanya i Europa van participar de la festassa que es va fer a Polinyà, al Vallès Occidental. I Aldo Pedro Poy, amb ells. Ja sabeu, semicercle davant de la porteria, pilota al punt just i rematada en ‘palomita’ de Poy a gol. I abraçades. I la bogeria. “És el dia que més a prop he estat de Rosario!”, s’escoltava entre els assistents. Un autèntic òrgan de premsa i difusió de Rosario Central.»

 

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«Platón en Anfield», de Serafín Sánchez. Laertes, 2015

 

Agüero contra Racing. 11-09-2005. Otro pequeño hecho de puro músculo «made in» la tierra del potrero. Uno de esos jugadores que tanto recuerda a Maradona, Ortega y demás gambeteadotes tan bajitos como imparables. Por si fuera poco, el gol que más me gusta de Agüero lo hace en un partido de máxima rivalidad, jugando para Independiente contra Racing en el derbi de Avellaneda”.

 

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«Johan Cruyff 14. La autobiografía», Johan Cruyff. Planeta, 2016

 

“Hacía falta un entrenamiento mejor para crear el fútbol hábil y entretenido con el que siempre se ha asociado al Ajax. Todos teníamos que trabajar en ello manteniendo la paz en el club y siguiendo de cerca la evolución de todos los implicados, determinando quién podía hacerlo aún mejor y quién tenía que funcionar de otra manera. Y todos tenían que recordar que todo lo que hacían debía ser en interés del Ajax.

                Entretanto, yo dudaba cada vez más de las buenas intenciones del comisario Leo van Wijk. El 11 de septiembre de 2015, antes de la filtración del informe, Van Wijk, Ling y yo lo habíamos repasado juntos a fondo. Puesto que Leo había asentido de manera entusiasta con cada palabra del informe, Tscheu y yo nos quedamos perplejos cuando, cuatro días después, el consejo tomó medias que eran más o menos opuestas a lo que habíamos comentado con Van Wijk. Por ejemplo, Van der Sar había pedido que volviera Kinsbergen, porque tenía tanto trabajo que casi no le quedaba tiempo para su vida personal”.

 

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2 de septiembre en el fútbol y la literatura

 

Imagen de www.isecsports.wordpress.com

Los primeros días de septiembre acostumbran a ir asociados a los inicios de las principales competiciones. El fútbol va arrancando, poco a poco, intentando dejar atrás el parentesis vacacional de julio y agosto. Aparentemente, la primera semana del nuevo mes todavía se desplaza al ralentí, como si tuviera que hacer esfuerzos para abandonar el sopor estival. Sin embargo, el 2 de septiembre es un día con una importante representación en el calendario del fútbol y la literatura, y en el que, curiosamente, coinciden varios debuts.

A continuación, algunos ejemplos:

 

Épica y lírica del fútbol”, de Julián García Candau

Pelé nació en una familia modesta y alcanzó la gloria deportiva y la riqueza. Su padre era un humilde zapatero de Treis Coraçoes que como futbolista militó en el Atlético Mineiro y fue conocido como Dondinho. Pelé jugó primero en el equipo juvenil del Bauru Atlético y poco antes de cumplir los dieciséis años fichó por el Santos. Su debú en el Santos fue el 2 de septiembre de 1956 y lo hizo al sustituir a el ecchi. Fue en Sao André en un partido amistoso contra el Corinthians.

 

 

 

Del Olimpo al barro, la lucha continua”, de Agustín Benito,

enRelatos solidarios del deporte

 

                A pocos kilómetros de Lezama, Joaquín Caparrós dirigía al Athletic. El entrenador sevillano buscaba un lateral izquierdo que pudiera competir o cubrir la ausencias de Asier del horno y se fijó en Koikili, un pequeño lateral muy bravo que nunca se daba por vencido. Fue un fichaje inesperado, un capricho del técnico andaluz para muchos. Caparrós le mostró el camino y el jugador lo recorrió con la cabeza bien alta. Se apoderó de la banda izquierda y cerró el paso a muchos delanteros, e incluso lo intentó con Leo Messi.

                Espartaco, así lo llamaban sus compañeros del Sestao River, debutó con el Athletic en el Camp Nou contra el Barça de Ronaldinho, Deco, Iniesta, Henry… y de Messi. Aquel 2 de septiembre de 2009 su misión fue detener al astro argentino y salió airoso del primer combate, aunque fue expulsado. Inconvenientes del oficio.

 

Julián Lucendo”, por Fabián Ortiz, en36 historias solidarias del deporte”, pág. 85/86

                Entonces, el árbitro pita y la crónica de aquel Valladolid – Barça del 2 de septiembre de 1989 correspondiente a la primera jornada de la Liga de Primera División dirá que el Barcelona llevó el peso del partido y que dispuso de algunas ocasiones de gol para adelantarse en el marcador e incluso ganar el partido, pero resulta que el equipo castellano hizo el primer gol y después otro, y todo se fue al traste y Cruyff me cambió por el Nano Soler y caímos por un 2 a 0. Mire usted, señor periodista, el fútbol es así, unas veces se gana y otras se pierde, y, si las fuerzas están muy igualadas, se empata.

 

 

Fútbol es fútbol, por Quim Monzó, en La Vanguardia del 21/11/2015 

Hace unos días leí la entrevista que Sergi López-Egea hizo a Ramon Maria Calderé, exjugador del FC Barcelona y ahora secretario técnico del Sant Andreu, ese equipo que arrastra la cruz de tener que soportar que cada vez más locutores de deportes lo pronuncien San Andreu, como si la te no existiese. En la entrevista, que nace de un repaso a los recuerdos de los futbolistas de los duelos con el Real Madrid, Calderé explica su debut como jugador del primer equipo azulgrana, el 2 de septiembre de 1984, en un partido en el Bernabeu que ganó el Barça por 0 a 3. Calderé marcó el tercer gol, de cabeza: “Mi abuelo estaba ingresado en el hospital de Reus y fui a verlo unos días antes de viajar a Madrid. Quería darle una alegría y se lo prometí: ‘Abuelo, marcaré un gol en el Bernabéu para ti’. (…) Centró Víctor y yo rematé de cabeza. Fue increíble. Debut en el Bernabéu con victoria y gol. Mi abuelo tuvo una inmensa alegría”.

 

 

Jóvenes promesas”, Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                – A ver, a ver… Somos dieciséis equipos, ¿no? O sea, que después del primer partido quedaremos ocho.

                Argüello aplaudió:

                -¡Quedaremos, bien dicho, quedaremos!; eso es ser positivo, ¡sí, señor!

                – Y después del segundo partido –continuó Pichichi- quedaremos cuatro, o sea, una semifinal, que se dice en Bilbao.

                Zamora asintió:

                -Eso es. Y los dos que ganen, juegan la final, el día 2 de septiembre.

 

Jóvenes promesas, de Juanjo Díaz Polo. Editorial Planeta

                La mañana del 2 de septiembre, Paco Bru estaba más preocupado que nunca. El partido era a las tres y a la hora de salir hacia el Stadion aún no veía un equipo claro. Exceptuando la portería, no tenía posibilidad de formar ninguna línea de garantías: detrás, Otero seguía mermado por el pie; Arrate no podía ni apoyarse en la rodilla izquierda; en medio, Belauste quedó descartado por una dolorosa distensión; la capacidad regenerativa de los dieciocho años de Samitier no era milagrosa y tampoco estaría para jugar, y delante, Acedo caminaba pero no podía correr y Patricia tenía la pierna rígida y de color nazareno.

 

«Niños futbolistas”, Juan Pablo Meneses

                En el mundo del fútbol todos se conocen. Aunque, en realidad, uno debería decir que todos se desconocen. A cada nombre de manager que le consulto, el agente FIFA me responde parecido. Ese es un sinvergüenza. Ese es un delincuente. A ese ni me lo nombres. Dice que le han «levantado» jugadores de sus narices. Hoy, la manera más fácil de captar a un jugador de otro representante es haciéndole regalos y esperando a que termine el contrato anual. Recuerda que a él le levantaron a uno regalándole una consola Nintendo Wii, y a otro regalándole un autor.

                Si quieres entrar en este negocio, debes saber que pueden levantarte a tu jugador. Y también debes saber que, finalmente, tengan siete, doce o diecisiete años, se trata igualmente de menores. Según la Convención sobre los Derechos del Niño, desde el 2 de septiembre de 1990 se entiende por tal «todo ser humano menor de dieciocho años de edad», salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad.

 

“Futbolítica”, Ramon Usall

                La primera decisión que se tomó en plena dictadura para restituir la memoria del Júpiter original llegó en 1959, cuando el club acordó volver a vestir los colores gris y grana que actualmente lo identifican y que la entidad ya había lucido durante los años 20. Quedaban así atrás los colores verdiblancos de la camiseta que lo habían identificado durante la Segunda República y el primer franquismo, unos colores que se sumaban, en la historia cromática del club, al blanco y al azul cielo que el Júpiter había vestido en su primera equipación.

                La gran restitución de la memoria del club no llegó, sin embargo, hasta mucho tiempo después del final de la dictadura franquista, cuando, en una asamblea celebrada en 1989, los socios acordaron restaurar el escudo original. Así pues, el 2 de septiembre de 1990, con el inicio de la temporada, el Júpiter volvía a lucir las cuatro barras y la estrella en el pecho de su camiseta. Era un acto de justicia que restituía a la entidad la estrella que había llevado por bandera y que había provocado la ciega represión de las dictaduras de Franco y de Primo de Rivera. Un acto de memoria que recuerda que este modesto pero ejemplar club había sido un fiel reflejo de la convulsa historia de Catalunya durante el siglo XX.

FutBlog Capítulo 8: 11 de agosto: fútbol, literatura y probabilidades matemáticas

Me he visto obligado a pensar en la relación que hay entre fútbol y matemáticas. Así, a bote pronto, se me han ocurrido tres ejemplos:

  1. En “El delantero centro fue asesinado al atardecer”, de Manuel Vázquez Montalbán, aparece una estrambótica táctica expresada en forma de fórmula matemática inventada por Gerardo Passani, el entrenador argentino del Barça de la novela.
  1. Fútbol pensado”, de Edgardo Broner, una obra en la que se plantean diferentes enigmas y acertijos relacionados con el mundo del fútbol y en el que no faltan algunos que son auténticos ejercicios matemáticos.

 

  1. Fútbol y matemáticas”, un libro que espero no tardar en conseguir y en el que se describe de qué manera intervienen las matemáticas en el mundo del fútbol.

 

 

Dicho esto, me dispongo a adentrarme en uno de los apartados que forman parte del universo matemático: el de las probabilidades. Comencemos con una sencilla pregunta de fácil respuesta. Si metemos en un bombo una bola con cada uno de los días del año, ¿cuál es la probabilidad de extraer la correspondiente a un día en concreto? 1 entre 365, ¿verdad?

Vale. Sigamos, pero hagámoslo ahora buscando esa relación con el mundo de la literatura futbolera. ¿Cuál es la probabilidad de que una fecha en concreto aparezca impresa en un libro sobre fútbol? Uff, difícil de calcular. Pero, en cualquier caso, no podemos decir que las probabilidades sean muchas. ¿Lo dejamos en pocas? Ok.

¿Y cuál es la probabilidad de que esa fecha en concreto aparezca en uno de los libros que tienes en tu casa? Pocas poquísimas, ¿no? De acuerdo. ¿Y cuál es la probabilidad de que la fecha en cuestión aparezca en el libro que estás leyendo? Bufff. Esto ya casi es más difícil que te toque la lotería. Pues ahora, vamos a rematar la jugada. ¿Cuál es la probabilidad de que tomes un libro, te pongas a leer, y que al cabo de unas páginas aparezca la fecha del día en que lo estás leyendo? O, para ser más exactos, ¿cuál es la probabilidad de que el día 11 de agosto te pongas a leer y acabes leyendo algo sucedido otro 11 de agosto?

¿Una entre un montón? ¿Una entre un montonazo? ¿Una entre mil millones? ¿Una entre un trillón?

Sea la que sea, me ha tocado a mí.

El fragmento aparece en el capítulo “El club georgià del KGB que va conquerir Europa”, dedicado al Dinamo Tbilisi, y forma parte de la obra “Futbolítica. Històries de clubs políticament singulars”, escrito por Ramon Usall y publicado por Ara Llibres.

“L’11 d’agost de 2015 les mirades del món del futbol europeu s’adreçaren a una ciutat poc habituada a ser centre de totes les atencions futbolístiques. Tbilissi, situada al cor del Caucas, tot just on Europa esdevé ja Àsia, acollí la final continental de la Supercopa que el Barça guanyà in extremis al Sevilla. La capital del jove Estat de Geòrgia, independent des del 1991 i més aviat conegut pels conflictes que assolen el territori que no pas per les grans gestes esportives, havia aconseguit seduir la UEFA i acollir per primer cop a la història una final continental».

Y ahora, la pregunta definitiva: ¿a vosotros también os pasan estas cosas?

Imagen de www.elconfidencial.com

5 de julio: 35 años del Brasil-Italia del Mundial 82

 

 

Hoy, 5 de julio, se cumplen 35 años del memorable Brasil-Italia del Mundial 82 que se disputó en el desaparecido estadio de Sarrià. Un partido que recordaremos esta tarde en la Biblioteca Marta Mata de Cornellá, y que nos servirá también para hablar de fútbol y literatura.

Aquel encuentro generó artículos de prensa, crónicas, referencias en textos, algún relato e incluso una novela, “Los fantasmas de Sarriá visten de chándal”, escrita por Wilmar Cabrera, uno de los textos que tendrán un destacado papel en la sesión de esta tarde.

 

 

Otros ejemplos destacados de transformación de la vivencia de aquel partido en literatura son los que os dejo aquí. El primero corresponde a un fragmento de una de las crónicas escritas por Miguel Delibes, cuyo título es “Sobre el Mundial”, y que se encuentra recogida en “El otro fútbol”. El segundo es el artículo que Mario Vargas Llosa publicó con motivo de aquel legendario encuentro y cuyo título no puede ser más elocuente: “Un partido para la memoria”. El tercero es obra de Llorenç Bonet, y aparece en su libro «Camp de terra«. Y, por último, encontraréis otro fragmento del relato «Los antihéroes del 82» escrito por el periodista Ricard Torquemada.

Puro fútbol, pura literatura.

 

 

            ¿Qué Italia no realizó el mejor fútbol del Mundial? Eso por descontado. El esplendor, la brillantez y, en todo caso, el espectáculo, corrió a cargo del Brasil y, en ocasiones, de Francia y hasta de Polonia. Italia trenzó un fútbol rápido, eficaz y práctico; Brasil, vistoso, festivo, alegre, musical, tonificante. Brasil ha acertado al conjugar la fuerza y la filigrana, el malabarismo y la velocidad. Su fútbol es una fiesta. Para Brasil no rige ese socorrido principio de «sudar la camiseta». Su juego es eso, puro juego, un ejercicio de destreza, lúdico, simple y, sobre todo, asociado, todo lo contrario del fútbol laborioso, aplicado destajista que se le ha opuesto. Los cariocas constituyen un mundo aparte. Mientras Brasil juega, los demás trabajan”.

 

Miguel Delibes, en «El otro fútbol«

 

 

 

Será un partido que recordaremos, del que hablaremos todavía cuando hayan pasado muchos años y sus principales protagonistas sean sólo nombres vinculados a la mitología del fútbol. Un partido que vimos con el corazón acelerado, en vilo, como algo electrizante y dramático y cuyos espectadores, tanto los abrumados con la derrota del Brasil como los exaltados con el triunfo de Italia, tendrán siempre por el más emocionante y el de mayor excelencia futbolística que ha visto este Mundial.

Estos son los contrastes y paradojas del balompié: Nada está escrito y la lógica se triza como un cristal. El mejor equipo de la Copa, el que partido a partido había venido exhibiendo el fútbol de calidad más elevada y consistente, cae derrotado, en un encuentro inolvidable, por una escuadra que, luego de unos comienzos mediocres y decepcionantes en la primera vuelta, había venido mejorando progresivamente hasta crecerse y demostrar que podía medirse con los más grandes de igual a igual y vencerIos.

Fui al Estadio de Sarriá con la seguridad de que los brasileños ganarían, pero, apenas ocupé mi lugar en la tribuna, y vi el estadio al tope, repartido entre esas dos barras animosas y multicolores, encrespadas de vítores, bocinas, bombos y banderas, tuve el pálpito de que algo sorprendente podría ocurrir. Estaba en el aire caliente y pegado en la expectativa de la gente, en la convicción rotunda de los hinchas de ambos bandos. Y en ese momento supe, con certeza total, que ganara quien ganara, el partido sería memorable.

Lo fue desde que se iniciaron las acciones y en esos primeros minutos, en que la pelota rodó por el centro de la cancha, entre los dos equipos fue evidente que se vería buen fútbol. Esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el «match» con Argentina, Italia había salido, no a impedir que el adversario marcara goles, sino a marcarlos ella. No le quedaba otro remedio, por lo demás: el empate le bastaba a Brasil para clasificarse.

Sería una injusticia clamorosa decir que la escuadra de Enzo Bearzot ganó el partido porque la de Tele Santana jugó mal. Lo cierto es que, con excepción de algunas fallas de Serginho y de una cierta abulia de Waldir Peres —el portero es el más débil eslabón del equipo—, Brasil jugó magníficamente. Con la maestría y el pundonor de un campeón, luchando hasta el último instante por cerrar la ventaja que le sacó en tres ocasiones el once italiano. Lo consiguió por dos veces, merecidamente. Pero Italia anotó el tercer tanto y supo replegarse y resistir, con recursos de buena ley, hasta lograr esta clasificación que, más todavía que un triunfo sobre Brasil, significa la recuperación para Europa de un cetro futbolístico que se hallaba en América Latina.

El partido no tuvo un instante de abulia, anarquía o mediocridad. Las acciones se mantuvieron todo el tiempo en el nivel más alto, abundaron los tiros a los arcos, las jugadas inteligentes, las combinaciones primorosas y no hubo más brutalidad de la tolerable. No se puede hablar de un dominio de juego por alguno de los adversarios, pues, aunque, tal vez, la pelota estuvo más tiempo en el campo italiano –sobre todo en el segundo tiempo-, los contraataques de Italia fueron mucho más numerosos y más rápidos, y, también, lo más deslumbrante de la tarde.

Si, hasta ahora, la figura de esa delantera italiana había sido Conti, el gran señor y maestro de este partido fue Paolo Rossi, otrora legendario y que, en la primera fase, había interpretado un rol bastante pobre. Hoy estuvo lleno de ideas, de ímpetu, veloz, efectivo, fulminante en los remates, escurridizo en el regateo, potente al patear y astuto al cabecear. Sin desmerecer a sus compañeros, que jugaron, todos, admirablemente, Rossi fue el alma de este cuadro que se agigantó de manera increíble en relación con sus actuaciones anteriores en el Mundial.

Con una misión muy clara a cuestas, la de permanecer adelantado en todo momento, a fin de sujetar, retrasados, a los defensas brasileños y servir de ariete en los contragolpes de su cuadro, Rossi cumplió su cometido de maravilla, pero no contento con ello fue, también, un esforzado que, de cuando en cuando, bajaba a buscar el pase hasta su propio terreno y desde allí ponía en movimiento a Graziani, Conti o Tardelli en ofensivas relampagueantes y demoledoras. Los tres goles que marcó, y que destellarán sin duda mucho tiempo con una luz celestial para los italianos y un fulgor de infierno para los brasileños aficionados al fútbol, son un premio justísimo y una demostración concreta del magistral partido que jugó el delantero italiano.

Los comentaristas registran los ataques y contraataques de la tarde, la estadística probará que el equilibrio reinó todo el tiempo y que, si Italia ganó, fue porque Brasil no tuvo nadie que contuviera a un Rossi y, en cambio, Italia tuvo a un Gentile que no anuló a Zico pero sí lo disminuyó considerablemente.

Y esta vez –a diferencia de lo que hizo en el marcaje a Maradona- con más elegancia y destreza que violencia. Pero también el desempeño de los guardametas fue un factor decisivo a la hora en el resultado. Después de Rossi, el otro monstruo italiano de la cancha fue Zoff, quien, a la postre, resultó más efectivo a la hora de contener la ofensiva brasileña que el célebre «catenaccio» defensivo de su cuadro. No falló ni dudó ni se puso nervioso una sola vez. Los goles que le metieron Sócrates y Falcao sólo eran atajables con ayuda divina. Pero, en cambio, le vimos parar casi milagrosamente dos mortíferos chutazos de Falcao, otros dos cabezazos de Sócrates, salir siempre con oportunidad y despejar hábilmente con los puños cuando las circunstancias eran críticas. Waldir Peres, por su parte, estuvo nervioso, inseguro y sobre todo apático. De los tres goles que encajó, uno al menos era evitable si hubiera mostrado mejores reflejos.

Y bueno, con el desenlace del partido de esta tarde, el Mundial cambia de tónica de composición y de color. Echaremos de menos a los brasileños, no sólo a su fútbol vistoso y creador, sino también a la alegría de esa «torcida» que encendía las tribunas y las calles de España con su música, sus bailes, su buen humor a prueba de todo (incluidas, esperamos, las derrotas), y por supuesto que nos apenará no ver más, en los partidos que faltan, esa cometa mágica que salía de la «torcida» y se paseaba a ritmo de samba sobre la cancha animando subrepticiamente a sus jugadores.

Pero ni siquiera los que esperábamos el triunfo de Brasil debemos ponernos tristes. El fútbol es el fútbol y esta tarde hemos visto que lo que más admiramos en el cuadro brasileño puede lucirlo Italia cuando quiere: ingenio y garra, imaginación y destreza, alegría y potencia. Toquemos madera para que en los partidos que le falta jugar, Italia sepa estar a la altura de esa responsabilidad que con tanta valentía y talento ha conquistado en esta tarde histórica.

Mario Vargas Llosa, artículo publicado en el diario ABC

 

 

 

“El meu primer orgasme no me’l dóna una dona sinó que és fruit d’un partit que em canvia la vida. Es disputa al ja desaparegut camp de l’Espanyol a l’avinguda de Sarrià, un Itàlia-Brasil. Tres a dos a favor dels italians amb aquella fabulosa tarda de l’ídol Paolo Rossi, partit hipnotitzant per la bellesa estètica de dos equips que representaven estils antagònics executats brillantment. Encara ara, al Youtube visualitzo durant les tardes d’investigació futbolística aquella obra mestra que era el Brasil tècnic i elegant enfront d’una Itàlia tàctica i disciplinada. Els colors de la samarreta de la canarinha i el sobri disseny blau i blanc de l’escuadra italiana s’entrellaçaven a la Barcelona mediterrània i solejada en un moment de bellesa estètica memorable.

Llorenç Bonet en «Camp de terra«

 

 

«El fútbol ha sido y será siempre mi compañero de viaje vital. Mi primer recuerdo de un partido completo es del Yugoslavia-España de finales del 1977, seguramente por el impacto de aquel gol tan valioso como extraño de Rubén Cano a centro imposible de Cardeñosa; mi primera redacción futbolística escolar y mi primera explosión de euforia en la niñez fue de la final de la Recopa de Basilea; mi primer enamoramiento, de Maradona; y mis primeras lágrimas alrededor del fútbol, luego llegaron muchas más, fueron con la eliminación de Brasil contra Italia en el Mundial de España de 1982. Vi aquel partido con mi padre, sentados en dos sillas de apartamento alquilado, en el comedor, en una televisión pequeña con antenas en blanco y negro».

Ricard Torquemada en «Los antihéroes del 82«

 

15 de mayo: 117 años del primer partido de la selección italiana

Italy_football_team_1910

Imagen de www.es.wikipedia.org

Hoy, 15 de mayo, se cumplen 117 años del primer partido jugado por la selección de fútbol de Italia. Encontramos una referencia a esa efemérides en «Los fantasmas de Sarrià visten de chándal«.

«El partido de Sarrià era el 397 en la historia de la Nazionale Italiana di Calcio. Selección que nació en 1898, pero que solo disputó su primer partido internacional el 15 de mayo de 1910. Aquel día, en Milán, la escuadra vestida con camiseta blanca venció a Francia 6-2. Los colores del pantalón y las medias eran diferentes. Dependían del equipo al que perteneciera el jugador, no por disposición ni política federativa sino porque no había. Solo se consiguió el dinero para comprar las camisetas más baratas, así que a los convocados, como en cualquier equipo de barrio, les tocó traer medias y pantalones desde sus clubes. Fue el primero de muchos partidos oficiales. La camiseta azul se estrenó en el tercer partido, un juego contra Hungría, el Día de Reyes de 1911, en el estadio Cívico Arena de Milán».

 

wilmar cabrera

23 de abril: Día del libro, los autores y las dedicatorias… futboleras

11 libros Sant Jordi

 

Ya tenemos aquí un nuevo 23 de abril. El gran día de la fiesta del libro. En Catalunya, además, celebramos también el día de la rosa. Y no se me ocurre mejor fiesta que esta, una celebración en la que las calles se inundan de libros y rosas.

Me he puesto a bucear en el blog para recuperar los artículos que he ido publicando con motivo de los anteriores Días del Libro. Se trata, en concreto, de los correspondientes al año 2015 y el 2016. Lo que he descubierto es que hace dos años hice una recopilación de once libros de temática futbolera para el público infantil y otros once para lectores adultos.

 sant jordi adultos

Un año después, es decir, el 2016, lo que hice fue reunir sobre el terreno de juego del fútbol y la literatura una selección de autores no solo declaradamente futboleros, sino que habían publicado alguna obra con esta temática.

Alineación escritores Sant Jordi 2016 - copia

Para la edición del Día del Libro de este año me he decidido a continuar explorando el hilo de los autores. El contacto con el escritor de una obra, sea de la temática que sea, siempre es grato y agradable. Y particularmente siempre me ha hecho especial ilusión el momento de conocer a alguno de ellos en persona, poder intercambiar algunas palabras sobre fútbol y literatura y conseguir su dedicatoria.

Por esa razón, he querido dedicar el artículo de este año a la modesta colección de dedicatorias que conservo como oro en paño en lugar destacado de mi biblioteca. Os invito a que las veáis, pero, sobre todo, a que leáis a sus autores.

Jordi Agut en «L’últim defensa«

Jordi Agut

jordi agut.png

 

Llorenç Bonet en «Camp de terra«

LlorençBonet

llorenç bonet

Wilmar Cabrera en

«Los fantasmas de Sarrià visten de chándal«

Wilmar Cabrera firma

wilmar cabrera

Vicent Dasí en «El millor dels 22«

Vicent Dasí

vicent dasi

Gerard van Gemert en «Lucha por la victoria«,

de la serie «Futbolmanía«

Gerard van Gemert

gerard van gemert

Andrés Iniesta en «La jugada de mi vida«

Andrés Iniesta

andres iniesta

Jordi de Manuel en «Lletres al camp«

Jordi de Manuel

Jordi de Manuel en «Orsai«

Jordi de Manuel Orsai

jordi de manuel orsai4

Joan Gols (Jordi de Manuel) en «Pantera negra«

Jordi de Manuel Pantera Negra

jordi de manuel pantera negra

Ignacio Martínez de Pisón,

relato «El fin de los buenos tiempos«

Ignacio Martínez Pisón Fin buenos tiempos

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Ignacio Martínez de Pisón,

en «El siglo del pensamiento mágico«

Ignacio Martínez de Pisón

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Miguel Ángel Ortíz Olivera en «Fuera de juego«

Miguel Ángel Ortiz - Fuera de juego

miguel angel ortiz fuera juego

Miguel Ángel Ortíz Olivera

en «La inmensa minoría«

Miguel Angel Ortiz - Inmensa minoría

miguel angel ortiz inmensa minoriva.jpg

Jaime Palomo Cousido,

en «El loco Higuita y el escorpión«,

de la serie «Gol o penalti«

Jaime Palomo

jaime palomo cousido

Víctor Panicello en

«7000 metres quadrats de gespa«

Víctor Panicello

victor panicello.jpg

Quique Peinado en «¡A las armas!«

Quique Peinado

quique peinado.jpg

Jordi Puntí en «Lletres al camp«

Jordi Puntí - Letres al camp

Jordi Puntí en «Cuando era un Neeskens«, relato publicado en «Cuando nunca perdíamos«

Jordi Puntí - Cuando nunca perdíamos

jordi punti

Pablo Ríos y Santiago García

en «Fútbol. La novela gráfica«

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Pablo Santiago Chiquero

en «Once goles y la vida mientras«

Pablo Santiago Chiquero

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Quien sabe si mañana, con un poco de suerte, consigo ampliar mi colección 🙂

«Un balón envenenado», de Luis García Montero y Jesús García Sánchez, para el 21 de marzo, Día Mundial de la Poesía

 

 

“Mis amigos poetas futboleros

a veces tienen lunes desastrosos.

Da igual que sean de liga o amistosos,

si pierden sus equipos andan fieros”.

Fragmento de “Mis amigos poetas futboleros”, de Daniel Rodríguez Moya

 

Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, una iniciativa aprobada por la Unesco en 1999 en París. Uno de sus objetivos es el de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y dar la oportunidad a las lenguas amenzadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas. El día, en Europa, se conoce como la “Primavera de los Poetas”, y significa la celebración de numerosos actos en los que la poesía es la protagonista absoluta.

No he sido capaz de encontrar si en alguna ocasión se ha realizado alguna acción especial desde el ámbito del fútbol para conmemorar este día. Por ejemplo, si algún club de fútbol celebró el Día Mundial de la Poesía organizando un recital poético, o repartiendo poemas entre los asistentes al partido de esa jornada. En cualquier caso, no sería nada extraño, puesto que la relación entre fútbol y poesía ha sido constante y fructífera a lo largo de la historia.

 

ÁRBITROS

Y tres señores de negro,

Un pito y dos banderines:

Alcancías de improperios.

Rafael Martínez Shaw

 

El año pasado, con motivo del 21 de marzo, publiqué este artículo en el que además del “Poema de fútbol” de Walter Saavedra y Claudio Cherep hacía también referencia a uno de los libros imprescindibles en la biblioteca de todo amante del fútbol y la literatura: “Épica y lírica del fútbol”, de Julián García Candau.

Se trata de un trabajo que ofrece una completísima recopilación de textos de autores de todas las épocas. Desde Rabelais a Shakespeare, pasando por Machado, Alberti, Miguel Hernández, Pemán, y muchísimos otros, el libro es un completo catálogo de poemas que constituye una magnífica muestra de la relación entre fútbol y poesía.

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Hoy, en este día tan especial, vale la pena volver a reivindicar el papel del fútbol como inspirador poética a través de otro libro “Un balón envenenado”, un volumen especial publicado en la Colección Visor de Poesía, en cuyo trasfondo encontramos el trabajo de dos grandes de la poesía: Luis García Montero y Jesús García Sánchez.

En la sinopsis podemos leer:

La colección Visor de Poesía tiene la costumbre de celebrar con un libro especial cada centena de títulos que alcanza su catálogo. Con motivo de la aparición del número 800 se presenta ahora “El balón envenenado”, una antología de poemas dedicados al fútbol. El lector encontrará aquí hermanados los nombres de Platko, Di Stefano, Pelé, Messi o el Niño Torres con Rafael Alberti, Miguel Hernández, Mario Benedetti, Mújica Laínez o Eduardo Galeano. Un partido de fútbol resume en 90 minutos muchas preguntas sobre la memoria, el futuro, la identidad, la suerte, la justicia, el yo y el nosotros. No es extraño que los poetas se hayan interesado por este deporte rey, sin duda el más republicano de todos, desde los años de la vanguardia hasta nuestros días. Como cualquiera de los grandes asuntos relacionados con la vida, el fútbol ha provocado himnos y elegías, sátiras y cultos a la personalidad, declaraciones de amor y de principios.

Lo que corre por las barras de los bares, las discusiones de autobús, los quioscos de prensa, las llamadas de teléfono, las alegrías y tristezas de la gente, no puede ser ajeno a la poesía. Del mismo modo, estamos convencidos de que la poesía sigue ocupando un lugar en la vida. Así lo demuestra un catálogo con 800 títulos, casi un partido con 800 goles. Gracias, lector, por tu compañía.

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Un balón envenenado” es una auténtica joya, una delicia de obra que pone a nuestro alcance una extraordinaria recopilación de poesías de temática futbolera, un atractivo catálogo con una completa diversidad de perspectivas y miradas.

“Elemental y recio, tu pasado

es la cruda tangente para el vuelo

de un litro de aire en cuero aprisionado…”

Fragmento de “Oda a Jacinto Quincoces”, de Federico Muelas

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Poemas escritos por autores que son declarados apasionados del fútbol y también por otros que no lo son. Homenajes a jugadores, a equipos, a estadios, a momentos vitales en los que el fútbol es el centro del mundo, a episodios históricos de la historia del fútbol, a la afición, al árbitro… En “Un balón envenenado” hay espacio para todas las caras del poliédrico universo fútbol.

Algunos ejemplos para que os hagáis una idea de lo que se reúne en este volumen. Autores de Chile, Nicaragua, Perú y España, entre otras nacionalidades. Apasionados de clubes como Nacional de Montevideo, el Manchester United, San Lorenzo, Boca Juniors Atlético de Madrid, Xeréz, Osasuna y algunos más.

Homenajes al fútbol callejero y al fútbol de la infancia, a la grada y a los estadios abandonados, a legendarios jugadores y a goles inolvidables… Versos de poetas, escritores e incluso cantantes. Palabras que se convierten en versos para ofrecernos inolvidables metáforas en torno al mundo del fútbol.

A todo ello cabe añadir un ensayo de presentación que es una auténtica reivindicación de lo que el fútbol ha significado y continúa significando desde un punto de vista social, pero también como parte inherente a la formación de nuestra identidad.

“… la verdadera verdad de las cosas

es que nosotros éramos gente de acción

a nuestros ojos el mundo se reducía

al tamaño de una pelota de fútbol

y patearla era nuestro delirio

nuestra razón de ser adolescentes…”

Fragmento de “Los profesores”, de Nicanor Parra

El libro ideal para leer en días como hoy, de reivindicación poética, pero también para llevarlos en el bolsillo de la chaqueta e ir echándole un vistazo de tanto en tanto, a medida que el partido transcurre, para disfrutar de lo que vemos sobre el “tapete verde del azar” explicado a través de los ojos y las palabras de los poetas.

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Imagen de www.ladiestradegerrard.wordpress.com/futbol-vintage-2/

100 años de TBO y fútbol, 100 años de fuTBOl

El TBO, una de las publicaciones de mayor impacto emocional para varias generaciones, cumple 100 años. Hace un par de semanas, Javier Pérez Andújar escribía un artículo especial con motivo de esta conmemoración en El Periódico de Catalunya. El texto comenzaba así:

«El próximo 17 de marzo, pero otros estudiosos aseguran que fue el día 11, hará 100 años que el primer número del semanario TBO salió de un pequeño taller litográfico de la calle de Enric Granados. Su legado cultural abarca todo el siglo XX y llega hasta el nuestro. En primer lugar, ha contribuido a un oficio, el de dibujante, que en más de una ocasión ha puesto a Barcelona en la cresta de la ola. Y por supuesto ha formado y entretenido a generaciones de lectores. Además ha nutrido el imaginario colectivo con personajes, como la familia Ulises, y con secciones, como Los grandes inventos del TBO o De todo un poco, que acabaron siendo parte de la vida y del lenguaje cotidianos, y trascendieron mucho más allá de nuestra ciudad, donde había empezado todo esto.»

 

A lo largo de todos estos años el TBO ha sido un completo retrato sociológico de la sociedad y las diferentes épocas por las que atravesaba. Y entre los temas tratados, como no podía ser de otra manera, también ha habido una importante presencia del fútbol.

Por esa razón, hoy, 17 de marzo, es un día idóneo para recordar algunas de las portadas que la publicación dedicó a este deporte, y con las que tan agradables ratos pasamos muchos de nosotros.







13 de marzo:

 

 

El calendario del fútbol y la literatura es un inagotable manantial de curiosidades. Veamos.

Ayer, 12 de marzo, el Barça caía derrotado por 2-1 en el campo del Deportivo de La Coruña en un encuentro que puede resultar «importantísimo» para el desenlace de la Liga.

«Importantísimo» también era como calificaba Johan Cruyff el partido que el Barça tenía que jugar en la temporada 1993-1994, también por estas fechas, contra el mismo equipo, por aquel entonces llamado con total merecimiento “Superdepor”.

En aquella ocasión, el partido debía disputarse en el Camp Nou, siendo el resultado final de FC Barcelona 2 – Deportivo 0.

Como consecuencia de aquel encuentro el dibujante e historietista de La Vanguardia Enrique Ventura publicaba la siguiente viñeta, exactamente el 13 de marzo de 1993, hace hoy exactamente 24 años. Una ilustración que ha formado parte de la exposición «Gols de tinta«.

Aquel año Barça y Depor acabaron la liga ocupando los dos primeros puestos, resultando el equipo blaugrana ganador por gol average.

Ayer, David venció a Goliat.

 

 

10 de marzo: 18 años del partido homenaje al Dream Team

 

Todavía con la resaca del histórico partido del miércoles, que será sin duda una poderosa fuente de inspiración literaria, llegamos a otro de los días que forman parte de la historia barcelonista: el 10 de marzo. Ese día de 1999 el Dream Team de Cruyff pudo recibir el homenaje que merecía en el Camp Nou. Un equipo único que también fue un manantial para el fútbol y la literatura, incluso cuando su época había quedado ya atrás. Por ejemplo, a la hora de poder agradecer y reconocer los increíbles momentos de placer futbolístico que fueron capaces de ofrecer a los buenos aficionados al fútbol.

En “Johan Cruyff 14. La autobiografía”, el artífice de aquel equipo hace una referencia al día del homenaje:

“Una de las cláusulas de mi contrato decía que yo tenía derecho a dos partidos benéficos, pero el presidente del club, Josep Lluís Núñez, se negó. Los tribunales dictaminaron en mi favor, pero con la exigencia de que los dos encuentros tenían que organizarse inmediatamente después de la sentencia. Tarea casi imposible, pero se acabó llevando a cabo. Primero en Barcelona el 10 de marzo y, después, el 6 de abril en Ámsterdam. Fueron dos noches inolvidables.

            En el Camp Nou cien mil espectadores pudieron, por fin, mostrar su reconocimiento por el Dream Team de principios de la década de 1990. Algo que los jugadores merecían de sobra. Durante años, Núñez había intentado borrar cualquier recuerdo de aquella época fantástica, pero durante el primer partido benéfico los fans demostraron con su alegría lo que realmente pensaban. No me ha sucedido muchas veces, pero entonces, sobre todo después del pitido final, sentí «gallina de piel» por todo el cuerpo. En particular, cuando los jugadores me rodearon en el círculo central y pude dar las gracias al público en nombre de todos nosotros. En ese momento no pensé en nada y antes de darme cuenta empecé a cantar el himno del club y todo el estadio se unió al canto. Un momento fantástico, pero lo mejor de todo fue, naturalmente, que por fin se hacía justicia”.

 

El texto de Johan Cruyff nos muestra la visión de aquel momento desde el césped. Pero la literatura futbolera nos permite aproximarnos también a la perspectiva de aquella noche desde la grada. Es la que encontramos en el último libro de Sergi Pàmies, “Confesiones de un culé defectuoso”:

“Micrófono en mano, y con el Camp Nou a punto de reventar, Cruyff caminó sobre el césped y dijo: «Solo Dios sabe cuánto tiempo hemos tenido que esperar este momento fantástico. En nombre de todos, y del equipo y el mío, solo deseo una cosa: disfrútatelo, y hasta después del partido». Era el 10 de marzo de 1999, el año del centenario, y una de las noches más intensa y extrañamente barcelonistas que recuerdo. Digo «intensamente» porque, con muy poco tiempo para convocar el partido, se consiguió que 98.000 culés llenaran el Camp Nou. No eran los socios habituales, sino que había que comprar la entrada, y eso movilizó a la parte del barcelonismo que no suele ir al campo. En este caso la motivación de la convocatoria no era competitiva: se trata de un partido de homenaje al Dream Team.”

Dos aproximaciones a un mismo día en el calendario del fútbol y la literatura, con dos particulares referencias al personal vocabulario de Cruyff: “gallina de piel” y “disfrútatelo”.

Genio y figura.