4 de enero y los 9 goles de Pedro Bazán

 

Imagen de www.martiperarnau.com

 

El fútbol es un juego complejo, en el que no existe acción sin dificultad. De entre todas las que forman parte de su desarrollo, quizá la más llamativa es la que lleva a la consecución del gol.

No es fácil marcar goles. Y hoy, 4 de enero de 1948, se cumplen exactamente 70 años de uno de los hechos más insólitos de la historia del fútbol. Un episodio protagonizado por Pedro Bazán, jugador al que seguramente conocerán pocos (y me incluyo en el listado) y que, sin embargo, pasó a la historia un día en el que su equipo, el Málaga, venció por 9 a 2 al Hércules, siendo él el autor, atención, de los 9 tantos de su equipo.

Encontramos la anécdota en el número 62 de la revista Panenka, dedicado a la Segunda División.

 

Que te hartes a marcar

Tres, con remates después de un centro; uno, de oportunismo en un córner; otro, después de una falta; el sexto y el octavo, tras una acción colectiva; el séptimo, de penalti; el último, con un tiro cruzado. El día después de la hazaña, en la Hoja del Lunes de Málaga, destacaba un titular: “Bazán 9-2 Hércules”. Sevillano de La Algaba, Pedro Bazán había recalado en el Málaga en 1946 -previo paso por el Olímpica Jiennense- sin levantar demasiadas expectativas. Pero la forma como la historia lo acabaría recordando se estableció el 4 de enero de 1948, cuando marcó nueve goles en un solo encuentro ante el Hércules.

 

«El misterio del obelisco mágico», núm. 12 de «Los Futbolísimos», de Roberto Santiago y Enrique Lorenzo. SM Ediciones

 

 

Aeropuerto internacional Ezeiza, Plaza Recoleta, calle Corrientes, Puerto Madero, río de la Plata… ¿De dónde hablamos? De Buenos Aires, ciudad en la que transcurre la entrega número 12 de la serie “Los futbolísimos”. Bajo el título de “El misterio del obelisco mágico”, en esta aventura nos encontramos al equipo en la capital de Argentina, donde han sido invitados para participar en un torneo especial: el del Obelisco.

Organizado por el colegio de la Loma, uno de los colegios más prestigiosos de la ciudad, también han sido invitados otros equipos, como el Xuan Jung de China, y el Black Bull de Estados Unidos. Completa el torneo el equipo anfitrión, el del colegio, en el que juegan Helena con Hache y su hermanastra Rosita, que recordemos se fueron a vivir con su padre a la Argentina la Navidad anterior.

La historia transcurre en Semana Santa, lo que significa que hace más de tres meses que Paquete no ha visto a Helena. La invitación recibida significará un reencuentro esperado y especial, puesto que la nueva etapa de Helena con Hache y el nuevo equipo en el que milita la convertirán en rival de quienes hasta hace poco habían sido sus compañeros.

En la sinopsis leemos:

El equipo Soto Alto viaja a Buenos Aires para participar en el Torneo del Obelisco. Pero nada más llegar Helena les cuenta sus verdaderos planes: los Futbolísimos tienen que robar el trofeo para devolvérselo a su verdadero dueño. Y, además, tienen que jugar el partido. Pero ellos solo pueden pensar en una cosa: ¿volverá Helena con hache con ellos a España?

 

En esta nueva peripecia Los Futbolísimos vuelven a viajar, y van completando su atlas de aventuras internacionales, tras las vividas en Francia (“El misterio de la lluvia de meteoritos”) y Escocia (“El misterio del robo imposible”). En esta ocasión, y tal y como explica la sinopsis, el equipo se verá empujado a intentar robar el obelisco mágico, un misterioso objeto con unas cualidades muy especiales. En ese objetivo se verá especialmente envuelto Pakete, llevándolo a verse involucrado en un verdadero problema.

La trama se completa con la aparición de un curioso personaje, muy relacionado con el obelisco, de gran sabiduría y enriquecedoras reflexiones. El fútbol, por supuesto, está presente a lo largo de toda la aventura mediante el desarrollo del torneo. De hecho, el equipo vencedor será quien consiga el anhelado obelisco y el secreto que va implícito en él.

 

-El maestro Sosa es un hombre muy especial: pintor, escultor y mago.

-¿Mago? -pregunté.

-Sí, pero no como esos magos que salen en televisión haciendo trucos -continuó Rosita-. Un mago de verdad.

 

Nos encontramos, nuevamente, ante una nueva aventura de Los futbolísimos que se devora y mantiene en vilo al lector hasta el final, gracias a sus conseguidos e inesperados golpes de efecto. Como en todos los volúmenes de la colección, la combinación de misterio, aventura y fútbol se convierte en una mezcla perfecta que hace las delicias del público al que se dirige.

Y todo ello acompañado de unas ilustraciones magníficas que complementan y potencian lo que se explica en el texto.

Escuchen, amigos, con ardor mi canción,

que habla de esfuerzo, valía y pasión.

No solo canto de fútbol, de un torneo épico,

también de un hechicero y un trofeo mágico.

 

Podéis leer el primer capítulo desde este enlace.

Y aquí tenéis el booktráiler de este número:

 

ENLACES A LOS NÚMEROS ANTERIORES

  1. El misterio de los árbitros dormidos
  2. El misterio de los siete goles en propia puerta
  3. El misterio del portero fantasma
  4. El misterio del ojo de halcón
  5. El misterio del robo imposible
  6. El misterio del castillo embrujado
  7. El misterio del penalti invisible
  8. El misterio del Circo del Fuego
  9. El misterio de la lluvia de meteoritos
  10. El misterio del tesoro pirata
  11. El misterio del Día de los Inocentes

20 de diciembre y las misteriosas llamadas telefónicas a Jaime «el Tubo» Gómez

 

Seguramente, la máxima expresión de la relación entre fútbol y literatura sería la de un futbolista leyendo sobre el terreno de juego durante un partido. Por inverosímil que parezca, esta imagen no es inventada, sino que se produjo en la realidad. Sucedió el 24 de abril de 1955, durante un partido de la máxima rivalidad entre los equipos mexicanos de Chivas y Atlas.

En un momento determinado del partido, Jaime “Tubo” Gómez, el portero de Chivas, viendo que el partido estaba completamente encarrilado a favor de su equipo (a los 7 minutos ya ganaban por 3 a 0), decidió mofarse de los aficionados rivales que tenía justo detrás de su portería. Para ello, no se le ocurrió otra cosa que demostrarles lo aburrido que le estaba pareciendo el partido, y el escaso trabajo que le estaban dando sus rivales. Él mismo lo explicó de la siguiente manera:

“Cuando los gritos hirientes eran más insistentes, se me ocurrió hacerlos enojar con algo extraordinario para que no se les olvidara nunca. Y fue entonces que decidí pedirle una revista de historietas a un fanático de sol y me senté a leer recargado en un poste del marco. (…) Pero tan pronto me tomaron la fotografía para los periódicos, me levanté rápidamente y les hice el ademán a los ‘catrines’ de sombra numerada del Atlas, que estaban servidos. La bronca no se hizo esperar entre las Margaras y quisieron matarme, como luego me lo confesaron después algunos “amigos” rojinegros”.

 

El “Tubo” Gómez fue también el protagonista de otro peculiar episodio. Fue en un encuentro entre Chivas y Oro de la temporada 1962-1963, que serviría para decidir quien sería el campeón de ese torneo. Al final del encuentro, el “Tubo” subió a rematar de cabeza un córner que estuvo muy cerca de convertirse en el que habría significado gol de la victoria.

“Como al minuto 20 del segundo tiempo Manuel Tavares ‘Neco’ nos anotó el gol, enseguida le hablé a Isidoro Díaz para decirle que si persistía el 1-0 a favor del Oro iba a subirme a rematar de cabeza en un tiro de esquina, y le pedí que centrara al manchón de penalty, que era donde iba aparecer por sorpresa”.

En su obra «Los once de la tribu», Juan Villoro hace una referencia a ese hecho y a una misteriosa costumbre que se inició a partir de entonces y que se fue repitiendo cada 20 de diciembre:

«El tiempo del fútbol es un factor tan subjetivo que no existen las «jugadas efímeras». Hay un testigo eterno para cada lance. En un artículo excepcional, «La noche que pudo cambiar la historia» (Umbral, verano-otoño, 1992), Jaime Tubo Gómez narra la célebre jugada en que abandonó la portería del Guadalajara para subir a rematar al área del Oro, y agrega una anécdota que revela el temple de los aficionados: cada 20 de diciembre, durante muchos años, una voz anónima le habló por teléfono para felicitarlo por su arriesgado cabezazo».

 

 

 

Aquí tenéis un vídeo en el que se hace un recorrido por su historia:

 

19 de diciembre: Roberto Fontanarrosa y la maravillosa unión entre fútbol y literatura

 

Y llegó un nuevo 19 de diciembre, una fecha que debería ser incorporada al santoral como de San Roberto Fontanarrosa, y celebrarse en todo el mundo conmemorando la maravillosa unión entre fútbol y literatura.

Hoy, 46 años después de aquel 19 de diciembre de 1971, de aquel Rosario Central – Newells, de aquella final entre canayas y leprosos, de aquella palomita de Poy, es el momento de recordar, una vez más, lo que aquel día significó para los enfermos que pretendemos seguir disfrutando del fútbol a través de los libros.

Para ello, recupero este artículo de hace un par de años.

 

 

Imagen de www.chismundo.com

 

Hay fechas que se le graban a fuego a uno y se acaban recordando durante toda la vida. Por una razón u otra, determinadas combinaciones de día, mes y año se nos enganchan a la memoria como un defensa pegajoso, hasta convertirse en una especie de contraseña de nuestra caja fuerte vital.

Así, no acostumbramos a olvidar nunca el día de nuestro cumpleaños, ni el del aniversario de nuestros hijos, ni el de la madre, ni el de tu pareja (este, por si las moscas, mejor engancharlo también con un imán en la nevera), ni el día en qué el hombre llegó a la luna… bueno, de esta última tengo mis dudas (de la llegada, no de la fecha) … En fin, fechas y acontecimientos que no olvidamos y cuya visita esperamos año tras año.

Y entre esas fechas, una por encima de todas para los amantes del fútbol y la literatura: la del 19 de diciembre de 1971. Una casilla del calendario que además de señalar un día en la historia del fútbol da título al que se considera uno de los mejores relatos futboleros jamás escritos por una de las grandes figuras de la literatura futbolera: Roberto «el Negro» Fontanarrosa.

  

Imagen de www.arogeraldes.blogspot.com

 

Una fecha, un partido, un cuento

Yo no sé si vos te acordás lo que era Rosario esos días anteriores al partido. Y te digo esos días, desde semanas antes se venía hablando del partido, la ciudad era una caldera. Porque eso era lo que era la ciudad: una caldera.

 

19 de diciembre de 1971” es un cuento del gran humorista y escritor argentino Roberto Fontanarrosa que fue publicado en 1982 en el libro “Nada del otro mundo”. El relato está inspirado en el partido de semifinales del Torneo Nacional de 1971 que los dos grandes rivales de la ciudad de Rosario (en la que nacieron Messi, Di Maria, Marcelo Bielsa o el Che Guevara, entre otros), Rosario Central y Newell’s Old Boys, disputaron en el Estadio Monumental de River Plate con victoria de los primeros por 1 a 0.

Un partido que ha pasado a la historia por muchas razones, una de las cuales el relato de Fontanarrosa, que incluye también la descripción de uno de los momentos claves en la historia del fútbol y de la literatura futbolera, como es la mítica Palomita de Poy.

El cuento, aunque es una historia de ficción, incluye elementos de total veracidad. La historia comienza durante los días previos al enfrentamiento entre ambos equipos, un partido, recordémoslo, de la máxima rivalidad e importancia, a la altura de un Barça-Madrid, para que nos entendamos.

En ese clima, un grupo de canayas” (así se llama a los aficionados de Rosario Central. Los de Newell’s son conocidos como “leprosos”) decide intentar intervenir en el resultado del partido, recurrir a lo que sea necesario para conseguir la victoria para su equipo, incluyendo la cábala y la superstición si hace falta.

Por supuesto que todas las brujas del barrio ya estaban laburando en la cosa y había muñecos con la camiseta de Newels clavados con alfileres, maldiciones pedidas por teléfono y hasta mi vieja, que no manya nada de todo esto, tenía un pañuelo atado desde hacía como diez días, de esos de Pilato, Pilato, sino gana Central en River no te desato. Después la vieja decía que habíamos ganado por ella. Pobre vieja, si hubiera sabido lo del viejo Casale. Pero yo le decía que sí, para no desilusionarla a la pobre vieja.

Así, en cuanto tienen conocimiento de la existencia de un aficionado canayael viejo Casale– que jamás ha visto perder a su equipo (Rosario Central) deciden que hay que conseguir que acuda al campo sea como sea. El problema aparece en cuanto descubren que el viejo hace tiempo que tiene prohibido acercarse a un estadio de fútbol por prescripción médica, y que ni tan siquiera le está permitido escuchar los partidos por la radio.

Ante tal panorama, y ante la trascendental importancia que para ellos tiene el partido, el grupo de amigos se verá obligado a tomar una medida drástica. El viejo Casale debe estar presente sí o sí en el Monumental de River en Buenos Aires, sede del enfrentamiento. Si para ello es necesario arrastrarlo hasta allí, pues eso es lo que harán. Y eso es lo que ocurre: que secuestran al viejo Casale para llevarlo hasta el campo.

El cuento es una increíble explicación de todo ese proceso, desde los momentos previos a la preparación del viaje, de los intentos de convencer al Viejo Casale hasta la llegada al estadio. Y, por supuesto, la vivencia del partido y su desenlace final. Un partido histórico que estuvo marcado por otro hecho que todavía hoy es recordado.

Imagen de www.lavoz.com.ar

El gol más festejado de la historia

El resultado del encuentro fue favorable al equipo de Rosario por 1 a 0, gracias al gol que Aldo Pedro Poy marcó casi al final del partido. El gol dispone de entrada propia en la wikipedia, y aquí tenéis un fragmento de lo que en ella se puede leer:

Promediaba el segundo tiempo del encuentro, cuando el lateral derecho uruguayo centralista, Jorge José González, envió un potente centro desde la derecha. Poy se zambulló «en palomita», ganándole al defensor rojinegro De Rienzo, e impactó el balón con la frente de su cabeza para vencer al arquero Carlos Fenoy marcar el 1 a 0 final.

Imagen de www.arogeraldes.blogspot.com

Gracias a aquella victoria, Rosario Central consiguió clasificarse para la final del torneo argentino, del que se acabaría convirtiendo en campeón por primera vez en su historia.

La trascendencia de aquel gol ha sido tal que a día de hoy se sigue celebrando por parte de la afición “canaya”, y cada 19 de diciembre se sigue reuniendo para conmemorar aquella victoria. De hecho, incluso el protagonista del gol, Aldo Poy, sigue participando de la celebración reproduciendo la jugada para volver a imitar aquél cabezazo ante una portería, momento en que los aficionados vuelven a cantar el gol.

Incluso se hizo una petición al libro Guinness de los Récords en 1995 para que fuera considerado el gol más celebrado de la historia del fútbol. De momento, la propuesta no ha prosperado.

Podéis leer el cuento íntegro en este enlace. Y escuchar la narración del gol en este otro.

En este vídeo tenéis un resumen de la Palomita de Poy incluyendo algunas palabras del propio Roberto Fontanarrosa.

En este otro vídeo, encontraréis el reportaje que con motivo de la celebración de los 40 años de aquel gol realizó el canal de televisión Sports Center.

Y, por último, en este vídeo tenéis un montaje elaborado por un aficionado de Rosario Central que incluye la narración íntegra del relato por parte del actor y narrador argentino Alejandro Apo, como parte de su espectáculo «Y el fútbol contó un cuento«. Hay que decir, como anécdota, que casualmente hoy, 19 de diciembre, es su cumpleaños.


 

13 de diciembre… y Cleo el Breve

En la mitología griega, Clío es la musa de la historia y la poesía heroica. Es hija de Zeus y Mnemósine, aunque la mayoría de los mortales seguramente asocian su nombre a un vehículo: el Renault Clío.

Desde que este modelo fue lanzado al mercado, cada vez que me cruzaba con uno, de quien en realidad me acordaba era de Cleo. ¿Os acordáis de Cleo? Fue un jugador brasileño que tuvo un brevísimo paso por el FC Barcelona. Pese a ello, tiene cierto protagonismo en la literatura futbolera, apareciendo al menos en dos de mis obras favoritas. Una de ellas es “Fútbol. La novela gráfica”, de Santiago García y Pablo Ríos, publicada por Astiberri.

 

20171212_230355 - còpia

 

Y la otra referencia es de Jordi Puntí, en su relato “Cuando era un Neeskens”, publicado en la recopilación “Cuando nunca perdíamos”. Una aparición que tal día como hoy, 13 de diciembre, vale la pena recordar:

“La peripecia azulgrana de Cleo empezó el 13 de diciembre de 1981 en San Mamés, en un Athletic-Barça, el día en que Goikoetxa lesionó a Schuster con una entrada terrible. La larga baja del centrocampista alemán permitió a la directiva traer a un nuevo jugador, a prueba durante tres meses, y el elegido fue Cleo. Tenía veintidós años y venía del Internacional de Porto Alegre. Su llegada, pues, se vivió como una epifanía extraña. Mal negocio, el de sustituto de una estrella lesionada”.

 

5 de diciembre: de la prohibición del fútbol femenino a los goles de Juanito

 

Imagen de www.historiasdeportias.wordpress.com

El 5 de diciembre, en la literatura futbolera, refleja dos caras opuestas del fútbol.

Por otro lado, describe un día lleno de goles. Son los que marcó Juanito y explicó Álex Grijelmo en el relato «El día en que Juanito no lloró de rabia sino de tristeza«, publicado en el libro «57 historias del deporte por una causa solidaria«:

 

Desde aquel partido en El Plantío contra el Baracaldo, le seguí siempre que pude. Vi en el Manzanares (aún no se llamaba Vicente Calderón) el mítico 0-3 del Burgos ante el Atlético el 5 de diciembre de 1976, cuando Juanito desbordó a Luiz Pereira y a Panadero Díaz para entregar sendos goles a Viteri y a Kresic como si fuera un mensajero que les llevase un paquete hasta la puerta de su casa. (El tercero lo marcó aquel gran uruguayo llamado Valdés, a pase de Ruiz Igartua). El público aún no sabía que ese año iban a ganar la Liga, y por eso se volvió hacia el palco, para preguntar por qué ese jugador estaba en el Burgos, primero cedido y luego transferido. Y Luis Aragonés, en el banquillo rojiblanco, pensaría sin duda que vaya desgracia que aquel muchacho de la cantera atlética, despachado en dirección a Burgos tras una lesión, se les escapara del todo: por la banda derecha y por los despachos. El Real Madrid andaba ultimando el acuerdo para el traspaso, que se anunciaría meses después. Malvendido por veintisiete millones de pesetas, biencomprado por la mitad de lo que valía.

 

 

Pero, por otro, encontramos la decisión tomada por la federación inglesa también un 5 de diciembre, pero de 1921, haciendo lo posible para impedir que las mujeres pudieran jugar al fútbol.

Lo podemos leer en «Atlas de una pasión esférica«, la reciente obra de Toni Padilla, con ilustraciones de Pep Boatella y publicado por Geoplaneta:

La derrota no afectó a la popularidad de las chicas de Dick, Kerr & Co. Delante de más de cincuenta y cinco mil hinchas, vencieron a un combinado del resto del Reino Unido por 9-1. La prensa se llenó de fotos suyas trabajando en la cadena de montaje. Salieron cromos con sus imágenes y las entrevistaron. Eran sencillamente perfectas: mujeres que habían trabajado duro fabricando las balas para los soldados y con la energía suficiente para jugar partidos los fines de semana, con los que ganaban un dinero que destinaban a causas benéficas. Con la paz, también ellas pudieron vivir mejor y se organizó una gira por Francia, para devolver la visita a las francesas. Se jugaron cuatro partidos, como en Inglaterra. Tres acabaron en empate. El Dick, Kerr’s Ladies FC ganó el último.

                Pero, el 5 de diciembre de 1921, la federación inglesa emitió una circular que prohibía a los equipos ceder sus campos para partidos de fútbol femenino. En el comunicado se afirmaba que «el fútbol no es apropiado para las mujeres». Detrás se ocultaba la obsesión por no perder el monopolio de este deporte. Frankland siguió luchando por su equipo y en 1922 se las llevó de gira por Estados Unidos. Disputaron nueve partidos y perdieron tres, un buen resultado teniendo en cuenta que jugaron contra equipos masculinos.

 

 

 

 

Fútbol + Literatura = Letras y Fútbol en Bilbao

20171127_215343

 

20171128_120712

 

Durante los últimos días la combinación de fútbol y literatura se podía respirar por diferentes lugares de Bilbao: en calles y bares, en las inmediaciones de San Mamés, en las librerías, y, por supuesto, en sus bibliotecas. El motivo de ello eran los encuentros «Letras y fútbol«, organizados un año más desde la Fundación del Athletic Club y, seguramente, la mejor iniciativa para difundir la relación que el mundo del fútbol y el de la literatura mantienen entre sí, un vínculo cada vez más intenso y aceptado por diferentes sectores del ámbito de la cultura.

20171128_110358

20171128_131341

 20171128_120723
Hace años que tenía ganas de asistir a alguna de las sesiones que en el marco de estas jornadas se celebran. Pero, desgraciadamente, nunca me era posible por unas razones u otras. Por suerte, este mes de noviembre se ha producido la necesaria conjunción astral que me ha permitido asistir a una de las tertulias. Ha sido una escapada relámpago, de apenas dos días, corta pero intensa, y más que suficiente para dejarme con las ganas de más. Así que, el año próximo, volveremos a intentarlo, porque la propuesta vale la pena.
«Maldito karma» es el título de la primera novela del novelista alemán David Safier, precisamente uno de los protagonistas de la edición de este año de los encuentros «Letras y Fútbol«, puesto que lo sentaron en el centro del estadio de San Mamés con una máquina de escribir y le encargaron que escribiera un relato futbolero.
El resultado fue editado en formato de librito y repartido por diferentes lugares de la ciudad. Nada más llegar a Bilbao al mediodía me acordé de Safier y su «Maldito karma«, pero en sentido contrario. El sencillo hotel en el que he estado alojado estos dos días presenta una fotografía histórica de Bilbao en cada una de sus habitaciones. Y a mi me tocó dormir junto a una imagen del viejo estadio de San Mamés. «Buena señal«, me dije.
Por la tarde, el «buen karma» se confirmó gracias a un encuentro fortuito. Fue al entrar en la FNAC, algo que no estaba previsto, puesto que los planes eran ir a tomar un café con un amigo al que hace años que no veo. Habíamos quedado en encontrarnos en un bar de la zona centro, pero poco antes de la hora acordada me llamó para aplazar nuestra cita hasta el día siguiente al encontrarse enfermo.
Recibí la llamada justo cuando estaba por la zona de la librería, por lo que al tener más tiempo disponible decidí, cómo no, entrar a curiosear. Lo primero que encontré, justo en la zona de la entrada, fue una pequeña exposición con libros y publicaciones relacionadas con el Athletic de Bilbao.
20171128_181929
También allí había ejemplares del cuento de David Safier para que la gente los cogiera, un cartel anunciando las jornadas «Letras y Fútbol» y, sorpresa, un tipo cuyo aspecto físico me resultaba conocido: era Galder Reguera, gerente de la Fundación del Athletic, organizadora de los encuentros y autor del recientemente publicado «Hijos del fútbol«, una lectura imprescindible para los amantes del fútbol y la literatura.
20171128_115100
Tras presentarme pudimos conversar un par de minutos (él estaba justo a punto de marchar a la sesión de aquel día) y quedamos en vernos al día siguiente, en la sesión a la que yo tenía previsto asistir. La agradable coincidencia me hizo pensar de nuevo en Safier. «Parece que el karma se está empeñando en ser más bendito que maldito«, pensé.
20171127_211325
20171128_120717
20171128_120653
El día siguiente, martes 28 de noviembre, pude por fin acercarme hasta la magnífica Biblioteca Foral de Bizkaia, lugar en el que se han ido desarrollando todas las sesiones. El lugar destinado para ello era la sala noble de la biblioteca un espacio al que el adjetivo «noble» le va que ni pintado. A las 19 horas comenzó la tertulia, bajo el título «Fútbol, sociedad y literatura«.
20171128_190155
20171128_192647
 20171128_190849
20171128_201825
Moderada por Leire Palacios, contaba con la participación de Miguel Ángel Ortiz y Belén Gopegui, dos personas protagonistas de uno de esos sucesos paranormales que me suelen suceder y que expliqué aquí. Una más que interesante conversación sobre diferentes cuestiones en los que fútbol y literatura acaban interactuando, con especial importancia en el trabajo del escritor.
Y, al terminar la sesión, tuve el gran honor de poder acompañar a los protagonistas y compartir un más que agradable rato de conversación con los protagonistas y con Galder Reguera, un par de horas de aislamiento del mundanal ruido en el que todo giró en torno a nuestras dos grandes pasiones: el fútbol y la literatura. Un auténtico privilegio y todo un placer.
IMG-20171129-WA0016
IMG-20171129-WA0015
Galder Reguera
Espero que el año que viene el karma continúe siendo un aliado mío y poder, así, volver a disfrutar de nuevo de los encuentros «Letras y Fútbol«.
20171128_183928
20171128_202322

«El balonazo», de Belén Gopegui. Colección El Barco de Vapor. SM Ediciones

 

 

Hace unos días escribía un artículo en el que explicaba cómo llegó a mis manos un inesperado libro de  Belén Gopegui. a quien conocía por novelas como “La conquista del aire”. El libro al que me refiero es “El balonazo”, inesperado descubrimiento en tanto que desconocía la faceta futbolera de la escritora.

Se trata de un libro que  encaja perfectamente en lo que debería ser una propuesta de lecturas para esa franja de edad tan importante como la de los 11-12 años. Desconozco si alguna escuela lo utiliza ya como parte de su plan lector -estoy convencido de que sí-, pero por si acaso algún profesor o prefosora lee este blog en busca de recomendaciones de lecturas infantiles que se apunte esta.

Me parece una de esas lecturas que además de ofrecer la parte de placer que todo libro debería proporcionar, añade una importante cantidad de temas de actualidad, cercanos al tipo de lectores al que se dirige y que invitan a reflexionar y trabajar en torno de esas cuestiones. Una perfecta combinación que ofrece placer por la lectura + reflexión sobre lo que se explica, y el fútbol como marco de la historia.

 

 

SINOPSIS

Es mentira: no se ven las estrellas cuando te dan un balonazo, y lo importante no es participar, porque todo el mundo quiere ganar, y lo que pasa en los libros nunca ocurre en realidad. Por eso, Daniel está harto. Y quiere jugar bien al fútbol para ganar la final, y que por una vez los piratas sean los buenos y se saltan con la suya.

Una novela que propone una reflexión sobre la verdad y la mentira, sobre lo justo y lo injusto, y sobre el poder de la amistad.

 

El balonazo” fue publicado por Ediciones SM en el 2008, en la serie naranja (la destinada a los mayores de 8 años) de su colección “El barco de vapor”. Mi único pero en este sentido es que aunque no veo problema en que el libro pueda ser leído a partir de esta edad, creo que es más adecuada para lectores un poco mayores, a partir de 10 años, los correspondientes a la serie roja de la misma colección.

 

 

La historia parte de un supuesto muy simple pero a partir del cual se puede extraer mucho jugo. Daniel es un niño normal y corriente, aficionado al fútbol, deporte que practica en el equipo de su colegio. El equipo, por cierto, lleva el nombre de “Carmen Laforet”: otro ejemplo de la unión entre fútbol y literatura.

Daniel y sus compañeros se ven inmersos en plena competición. El protagonista es un habitual del banquillo, un rol que no parece importarle demasiado y que no impide que su implicación con el equipo sea máxima. El resto de jugadores son los que podríamos encontrar en cualquier grupo. Es decir, que nos encontramos ante niños y niñas completamente normales, lo que permite una completa identificación con los personajes a la hora de la lectura.

 

 

Además de la línea futbolística, existe otro eje central en la historia. Daniel conoce un día a un joven mantero, de nombre Maxama, con quien entabla una cierta relación. El joven ha tenido que salir huyendo de la policía en alguna ocasión con sus dvd ante los ojos de Daniel. Procede del Senegal, y está intentando conseguir el dinero necesario para marchar a París, donde vive un primo suyo que puede conseguirle un trabajo.

El encuentro con Maxama hará que Daniel tope con una realidad muy diferente a la que los libros acostumbran a describir. Tal y como el protagonista explica al comienzo de la historia, “empezaba a estar muy harto de los libros”, pues “nada de lo que explican es verdad”. En el mundo de la ficción, todo acaba siempre bien. Pero, ¿qué ocurre en la vida real?

Esta cuestión es una de las que sobrevuelan toda la historia. Porque la vida real es muy diferente a lo que acostumbramos a leer en esos cuentos que siempre terminan bien. El dilema se acabará de completar en cuanto Daniel deba enfrentarse a lo que es o no es justo, y de qué forma debe uno enfrentarse a problemáticas tan actuales como la de la inmigración, el pirateo, el top manta, etc.

 

 

Y todo ello, con otros temas de trasfondo de gran importancia, como por ejemplo el sentimiento de amistad, la importancia del trabajo en equipo, las preguntas respecto a lo que está bien o está mal, las consecuencias de determinadas mentiras, y otras muchas reflexiones de gran interés que hacen de este libro un ejemplo de lo que debería ser no una lectura obligatoria, sino una lectura recomendada.

Y todo ello complementado con unas atractivas ilustraciones obra de Oriol Vidal.

 

 

MÁS INFORMACIÓN

Podéis leer el primer capítulo en este enlace. Y encontraréis una propuesta de actividades complementarias relacionadas con el libro en este otro.