Johan Cruyff: fuente de fútbol y literatura

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Ayer se hizo pública una triste noticia: Johan Cruyff padece cáncer de pulmón. Tras los resultados de las pruebas de las últimas semanas el diagnóstico ha sido confirmado a través de un comunicado emitido por Cruyff Management. Pese a lo negativo de la información, parece que Cruyff está animado y dispuesto a afrontar la enfermedad, una dura situación que no le es desconocida, pues en 1991 fue intervenido a corazón abierto después de sufrir una insuficiencia coronaria en fase aguda.

Después de aquella intervención -muchos lo recordarán- dejó de fumar y protagonizó una conocida campaña de televisión contra el tabaco cuyo lema era: “En mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida, y en cambio, fumar casi me la quita«.

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A quien fue mi ídolo de infancia, quien me impresionó con su forma de jugar las pocas veces que en aquellos tiempos pude verlo por la televisión, a quien me hizo llorar tras la derrota de Holanda frente a Alemania en el Mundial de 1974, a quien me hizo descubrir regates, cambios de ritmo y jugadas cuya existencia desconocía, a quien tanto me ha hecho disfrutar con su valentía a la hora de ver, entender e interpretar el fútbol, a quien tanto le deben todos los aficionados al buen juego, al espectáculo, es de justicia dedicar el espacio de hoy del Fútbol Club de Lectura. Y para hacerlo, nada mejor que recordar lo que ha significado para el mundo del fútbol de la mano de tres grandes escritores.

Porque Johan Cruyff, además, ha sido una gran fuente de fútbol y literatura. Así que aquí van estos tres fragmentos de Eduardo Galeano (que nos ayuda a entender quién fue), Manuel Vázquez Montalbán (que nos ilustra sobre lo que significó) y de Juan Villoro (que nos muestra cuál fue su legado).

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Deseando que también pueda ganar este partido, aquí tenéis los textos.

LO QUE FUE:

 

“Cruyff”

“A la selección holandesa la llamaban la Naranja Mecánica, pero nada tenía de mecánico aquella obra de la imaginación, que desconcertaba a todos con sus cambios incesantes. Como la Máquina de River, también calumniada por el nombre, aquel fuego naranja iba y venía, empujado por un viento sabio que lo traía y lo llevaba: todos atacaban y todos defendían, desplegándose y replegándose vertiginosamente en abanico, y el adversario perdía las huellas ante un equipo donde cada uno era once.

         Un periodista brasileño lo llamó la desorganización organizada. Holanda tenía música, y el que llevaba la melodía de tantos sonidos simultáneos, evitando el bochinche y el desafine, era Johan Cruyff. Director de orquesta y músico de fila, Cruyff trabajaba más que ninguno.

         Este flaquito eléctrico había entrado al club Ajax cuado era niño: mientras su madre atendía la cantina del club, él recogía las pelotas que se iban afuera, limpiaba los zapatos de los jugadores, colocaba los banderines en las puntas del campo y hacía todo lo que le pidieran y nada de lo que le ordenaran. Quería jugar y no lo dejaban, por su físico demasiado débil y su carácter demasiado fuerte. Cuando lo dejaron, se quedó. Y siendo un muchacho debutó en la selección holandesa, jugó estupendamente, marcó un gol y desmayó al árbitro de un puñetazo.

         Después siguió siendo calentón, trabajador y talentoso. A lo largo de dos décadas ganó veintidós campeonatos, en Holanda y en España. Se retiró a los treinta y siete años, cuando acababa de convertir su último gol, en andas de la multitud que lo acompañó desde el estadio hasta su casa”.

Eduardo Galeano en “El fútbol a sol y sombra”, Siglo XXI, 2010

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EN LO QUE SE CONVIRTIÓ:

 

“He aquí un curioso caso de hegemonía deportiva basada fundamentalmente en la inteligencia. Hay jugadores escasamente inteligentes en la vida real, pero de una gran inteligencia futbolística en el espacio-territorio de su praxis, el campo de fútbol. Los hay incluso que tienen una inteligencia especial en una zona concreta de ese campo, como ocurre con los delanteros centro especialistas, ya sean del modelo delantero torpedo a lo Müller o Vieri, o del modelo ágil y estratégico como Rossi. Pero pocas veces un jugador es totalmente inteligente y juega tan perfectamente a partir de la alianza entre cerebro y musculatura de la ligereza como Johan Cruyff. Bien es cierto que no estaba solo, que encabezaba una brillante promoción de jugadores holandeses que se quedaron siempre a las puertas de la victoria final, ya fuera en los campeonatos de Europa de los setenta o en el mundial de Argentina de 1978; Cruyff alcanzó el aura de los grandes en unos tiempos en que el negocio todavía no estaba preparado para trasmitir el imaginario de la globalidad y la FIFA tampoco estaba aún capacitada para entronizar dioses mundiales que prestigiaran un negocio en crecimiento. Hubo que esperara a que naciera Maradona, nacimiento mítico como en las leyendas primeras, el de un niño nacido lumpen que alcanzará la condición todavía no de Dios, pero sí de la mano de Dios.

Manuel Vázquez Montalbán en “Fútbol. Una religión en busca de un dios”,

Editorial Debate, 2005 

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LO QUE NOS DEJÓ:

 

“Como tantos innovadores, Cruyff no siempre es capaz de argumentar sus intuiciones. Ama el fútbol ofensivo y en permanente rotación; sin embargo, el modo de lograr este incesante oleaje no es para él cuestión de método. En la orilla del campo, chupa una paleta y mira el juego como un cuadro de expresionismo abstracto. De pronto, se le ocurre un color y llama al suplente más inesperado. A punta de goles demostró que su audacia es productiva. Bajo su tutela, el Barcelona conquistó cuatro ligas consecutivas y subió los 32 escalones que separaban el césped de Wembley de la Copa Europea de Clubes.

         Cruyff encontró en Guardiola a un cómplice inmejorable. La obsesión de ataque del holandés es tan marcada que comienza en el área de su equipo. El primero que toca el balón debe diseñar un lance al frente. Guardiola no tenía especial talento para las misiones canónicas del fútbol. Cruyff lo convirtió en el máximo estratega desde abajo. Al asignarle el número 4, que en la vieja nomenclatura definía a un central, no pensó en sus dones para el marcaje sino en su capacidad para entender que todo gol empieza de muy lejos. Compararlo con Beckenbauer resulta un tanto exagerado (el señorío del Kaiser era tal que no daba pases: absolvía la pelota); de cualquier forma, Guardiola posee la misma visión panorámica del juego. Su inteligencia aclara y reparte. Con justeza, Jorge Valdano dijo que se trataba del mejor entrenador con el balón en los pies. La precisa arquitectura del Dream Team requería de un dibujante al fondo del terreno. Partido tras partido, el 4 soñado por Cruyff transformó el fútbol en una asombrosa aventura del orden.”

Juan Villoro, en “Dios es redondo”, Ed. Anagrama, 2006

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Y para acabar, una selección de jugadas de Cruyff en este vídeo.

21 de octubre de 2015: «Regreso al futuro». ¿Y el futuro del fútbol?

 

 

Ya ha llegado el día 21 de octubre de 2015, aquel día de un futuro lejano al que Marty McFly viajaba en un DeLorean desde «Regreso al futuro II«, segunda parte de la trilogía «Regreso al futuro» que fue filmada en 1989.

Durante los últimos días están siendo numerosos los artículos en los que se rememora aquella mítica serie de películas que tan bien ha soportado el paso del tiempo, y cuyo visionado, teniendo en cuenta que se trata de films de ciencia ficción, aguanta el tipo con una nota más que alta.

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Además de la efemérides y de la curiosidad de situarnos en la fecha a la que los protagonistas viajaban la película ha sido analizada desde puntos de vista relacionados con la visión que en aquel entonces se tenía del futuro. Dejar volar la imaginación y suponer cómo será el futuro es un juego al que todos nos hemos prestado. Cuando era niño, recuerdo que más de una vez fantaseaba con la llegada del año 2000. En más de una conversación, cuando el tema salía a relucir, había un acuerdo más que mayoritario en creer que nos alimentaríamos con pastillas y en que el transporte, mayoritariamente, se llevaría a cabo en… coches voladores.

El tiempo, finalmente, lo pone todo en su lugar, y las predicciones se hacen tan difíciles que sigue siendo un divertido juego el de suponer cómo será lo que vendrá. En el caso de «Regreso al futuro«, como decía, están siendo numerosos los reportajes en los que se analiza en qué acertó la película y en qué aspectos no lo hizo. Por ejemplo, en aquel cinematográfico 2015 los monopatines y los coches volaban. Error. En cambio, el acierto fue absoluto al predecir las videoconferencias, las gafas telefónicas o el cine en 3D.

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Vale. Pero, ¿y el fútbol? Habría estado bien que en la película hubiera aparecido alguna referencia al fútbol del año 2015, o que el DeLorean hubiera aparecido en medio de un Barça – Real Madrid, por ejemplo. Así habríamos visto qué visión debían tener por aquella época del fútbol del futuro.

La realidad, sin embargo, es que no hay ni rastro de fútbol en «Regreso al futuro«, razón por la cual nos podemos permitir la libertad de hacer dos cosas. Por un lado, fantasear con una posible opción, como la de este video:

 

 

Y, por otro lado, también podemos fantasear con otra opción, mucho más oscura y dramática como la que se plantea en «Fuera de juego» de Norma Editorial, el futurista còmic ilustrado por Enki Bilal y con guión de Patrick Cauvin en el que el fútbol, sencillamente, ha dejado de existir.

A partir de aquel día ya no hubo más partidos. Después de todo, tuve bastante suerte, ya que dejé el oficio en el momento justo en el que no hubiera podido seguir ejerciéndolo. Fue el 12 de diciembre. El mismo día en que el fútbol dejó de existir.

«Fuera de juego» fue escrito en 1988 (casualmente, un año antes que «Regreso al futuro II«), y constituye una estremecedora sucesión de secuencias en las que el fútbol de un futuro situado en una nueva era es el protagonista. Stan Skavelicz, un reportero y locutor retirado es contactado por una productora de documentales para que participe en un programa que tiene como objetivo el describir qué ocurrió con el fútbol y cuáles fueron las causas de su desaparición.

Quieren que tome parte en su emisión mensual. Van a hacer la tercera. Es una emisión necrofílica que se emite a las 18. Han hecho ya: «Cine-Muerte», «Música-Muerte». Ahora quieren hacer «Fútbol-Muerte». 80 minutos para explicar cómo y por qué desaparecen los fenómenos de masas: El Cine, la Música, el Fútbol. Quieren que escoja toda la documentación y que proponga explicaciones… Es lo que decía al comienzo: me han escogido porque soy viejo; el último reportero que queda vivo.

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En el blog «Un universo de ficción» de Manuel Rodríguez Yagüe encontraréis un completo artículo dedicado a «Fuera de juego» del que os transcribo algunos párrafos que transmiten a la perfección lo que encontraréis en esta obra:

Pero en 1987 apareció una original obra que venía a llenar ese hueco firmada por dos europeos: el francés Patrick Cauvin y el yugoeslavo –ahora serbio- Enki Bilal. El proyecto combinó el talento de ambos profesionales de una forma inusual: Bilal dibuja una ilustración alrededor del tema del fútbol sin indicación alguna por parte del escritor, exclusivamente guiado por su imaginación; a partir de cada una de esas instantáneas gráficas y según lo el contenido de la escena le sugiera, Cauvin elaborará una breve historia. La colección de imágenes y textos forma una melancólica moviola de lo que podría ser un futuro para el “deporte rey”. Y no un futuro brillante.

 

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Cada “fotografía” nos remitirá a un personaje, un partido o un instante que el periodista considera clave dentro del proceso degenerativo del deporte hasta su definitiva desaparición: “fue en 075 cuando los estamentos dirigentes decidieron suprimir el balón. A partir de ese momento, el jugador, para marcar gol debía penetrar personalmente en la portería. El nombre de fútbol desapareció, el nuevo juego no tenía que ver nada con él. Debo ser uno de los últimos que recuerda todo aquello. ¡Es una lástima! Fue un hermoso deporte… “

 

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El ataque a los jugadores de élite con drogas paralizantes indetectables; la violencia en las gradasque acaba por prohibir la presencia de público en los partidos; la manipulación bioquímica y psicológica del rendimiento de los jugadores; la utilización de miembros injertados quirúrgicamente; siniestras maniobras para minar la autoestima sexual de los futbolistas; la introducción de jugadores femeninas en las ligas mayores; los partidos amañados por grandes corporaciones; la violencia contra los árbitros; la sustitución de los jugadores profesionales por soldados…Son historias tristes, contadas con nostalgia cariñosa. No hay recuerdos alegres en la crónica de la paulatina desaparición de algo. Las ilustraciones de Bilal, con su estilo agrietado, de cuerpos con aspecto pétreo, expresiones de soledad y alienación, metales chorreantes de óxido, estadios de hormigón claustrofóbico,.. refuerza esa sensación de decadencia, de decrepitud, de final inevitable.

 

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Una obra que no deja indiferente, que constituye otro tipo de aproximación al fútbol y la literatura, con unas ilustraciones de una poderosa plasticidad, contundentes, pétreas, con una textura, expresividad y colorido impactantes.

Un volumen con un permanente poso de melancolía tanto en el texto como en las imágenes, original, lleno de soledad, nostalgia y que consigue transmitir a la perfección la idea del legado de un pasado desaparecido que esperemos no sea más que una obra de ficción y que jamás debamos considerar nuestro particular «Regreso al futuro«.

De momento, me autoemplazo a regresar a este artículo el 21 de octubre de 2045 para ver cómo están las cosas. ¿Alguien tiene un DeLorean para prestarme?

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FiCHA TÉCNICA

  • Formato: Cartoné
  • Tamaño: 29,5 x 22
  • Páginas: 32Color
  • ISBN: 978-84-679-1655-3
  • PVP: 16,00 €

Y para acabar, un breve vídeo en el que se muestra a Enki Bilal dibujando y pintando en su taller, y en el que se puede ver alguna imagen futbolera.

 

 

«La princesa comenata», número 2 de la serie «Fanculés» de La Galera Editorial

 

 

En el partido que el pasado sábado jugaron el F. C. Barcelona y el Rayo Vallecano un jugador destacó por encima del resto: Neymar da Silva Santos Junior, más conocido como Neymar. Al margen de los cuatro goles que marcó, lo que hizo sobre el césped del Camp Nou fue una auténtica demostración de control total del cuerpo, de coordinación absoluta de todos los músculos del cuerpo, de armonía de movimientos, de habilidad y excelencia técnica, de imaginación en el regate, de velocidad y rapidez mental… En fin, de todo lo que caracteriza a un auténtico crack mundial.

Por si todavía no lo habéis podido disfrutar, aquí tenéis un resumen de sus intervenciones.

 

Espectacular, ¿verdad? Pues todo lo que habéis visto, en realidad, fue posible gracias a unos diminutos seres a los que nadie ha visto, que viven en el Camp Nou, y que el sábado evitaron una auténtica catástrofe que nos habría dejado sin partido: los Fanculés.

Los lunes por la mañana acostumbran a ser los días más tranquilos en el Camp Nou. Después de la resaca futbolística del fin de semana, la calma inunda las gradas desde el Gol Norte hasta el Gol Sur, y el césped del campo, acariciado por la brisa, se balancea como si fuera un paraje perdido entre montañas inhóspitas.

 

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La semana comenzó con un lunes idéntico al de todas las semanas para los Fanculés. Fankú y Fanbala aprovechan la tranquilidad del Camp Nou para salir a buscar los «fanchivaches» que guardarán en el «fantrastero«. Fantrépido cruzará como siempre el campo con los aspersores en marcha y sin mojarse. Fanmanitas se dedicará a diseñar esos inventos, como la «fanherramienta multiusos» que tan útiles les resultan…

En fin, que todo transcurría con la máxima normalidad hasta que aparecieron «las tres fancotillas«, las fanculés más chafarderas del estadio y explicaron al resto que habían oído una conversación en tribuna que de ser cierta sería una auténtica catástrofe.

– ¿Y qué habéis escuchado? -quiso saber Fantrépido, intrigado.

– Mientras hacíamos la siesta… -explicó Fanprimera.

– Hemos oído que hoy llega una autoridad… -añadió Fansegunda.

– Hermana, prima o tía de la Ratata Comenata! -cridó la Fantercera.

– ¿Cómo? ¿De quién se trata? -preguntó Fanmanitas.

– ¡La Princesa Comenata! -gritaron las tres a la vez.

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Evidentemente, que la Ratata Comenata, principal enemigo de los Fanculés, recibiera la visita de la Princesa Comenata no podía significar nada bueno. ¿Qué estarían tramando? ¿Qué trampa estarían preparando? Ante la posibilidad de peligro a la vista, los Fanculés decidieron mantenerse alerta y estar listos para actuar ante lo que pudiera ocurrir.

Pero justo cuando empezaron a movilizarse para tenerlo todo a punto se vieron inmersos en un situación de peligro cuando aparecieron las aspiradoras que se dedican a la limpieza del estadio.

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«La princesa comenata» («La princesa menjanata«) es otra apasionante aventura de los Fanculés, magníficamente ilustrada y encuadernada, que los lectores a partir de 6 años disfrutarán muchísimo gracias a sus originales personajes y las peripecias en las que se ven inmersos.

FICHA TÉCNICA

Fanculés 2. La princesa Comenata

  • Carles Sala i Vila \ Eloi Sala i Vila \ Jose Labari (ilustr.)
  • Edad: a partir de 6 anys
  • Género: Narrativa corta
  • Encuadernación: Cartoné
  • Medidas: 15,5 x 21,0 cm
  • Páginas: 72
  • Idioma: Castellano
  • EAN: 9788424654252
  • PVP: 12,02/ 12,50€

 

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17 de octubre: el día de hoy en el terreno del fútbol y la literatura

 

17 de octubre

 

 

El truco funcionaba casi siempre pero un sábado, en un nocturno que jugamos en Villa Regina, un comedido se puso a contar los jugadores y descubrió que teníamos dos tipos con el número siete. Encima Jara estaba haciendo el mejor partido de su vida, se los apilaba a todos y nos servía los goles en bandeja de oro y todo el mundo empezó a fijarse en ese siete que a veces era él y a veces era otro, dos cabezas más alto. Ganamos cinco a tres, pero el Tribunal de Disciplina nos sacó los puntos y casi nos manda al descenso como castigo. Por un tiempo, el Míster paró la mano. Ahora creo que no lo hacía por tramposo sino porque le encantaba ver la pelota cerca de los arcos. Dejaba dos backs y los otros íbamos a buscar el gol. Así tuve a mi lado todo tipo de delanteros, improvisados y profesionales. Estaba el Tuerto López, que era zurdo y del lado derecho no veía nada. Abel Corinto, un buen cabeceador, tan veterano que refería anécdotas del 17 de octubre, cuando jugaba en Temperley y cruzó el Riachuelo para reclamar la libertad de Perón. Juan Cruz Mineo, que le contaba películas al referí para tenerlo distraído. El Lungo Suárez, que tarareaba tangos mientras llevaba la pelota. El Tincho Saldías, que solía abandonar los partidos antes del final porque odiaba que le quitaran la pelota. Si no recuerdo mal era el único jugador del equipo que tenía coche propio.

Fragmento del relato «Peregrino Fernández«, de Osvaldo Soriano, recogido en «Fútbol. Relatos épicos sobre un deporte que despierta pasiones«.

Osvaldo Soriano

Imagen de www.elortiba.org

«Lo peor de todo», de Ray Loriga. Editorial Debate

 

Lo peor de todo

 

“Lo peor de todo no son las horas perdidas, ni el tiempo por detrás y por delante, lo peor son esos espantosos crucifijos hechos con pinzas para la ropa”.

Así comienza “Lo peor de todo”, la primera novela de Ray Loriga, publicada por la editorial Debate en 1992. Un texto afilado, recibido con una bocanada de aire fresco en el panorama literario del momento, cortante, hipnótico, repleto de poderosas imágenes y cargado de simbolismo.

Narrada en primera persona por Elder Bastidas, nos encontramos ante una sucesión de retazos de recuerdos entremezclados con la realidad del protagonista, cuya vida transcurre entre una extraña y a veces absurda cotidianidad, una relación amorosa como única esperanza vital y un limitado círculo de relaciones en el que sus hermanos ocupan un espacio clave en su vida.

Lo peor de todo” es una novela que he perseguido para incluirla en el Fútbol Club de Lectura tras descubrirla gracias a un blog que os recomiendo, “A ras de hierba” de Miguel Ángel Ortiz, en el que el autor de “Fuera de juego” y “La inmensa minoría” va publicando reseñas sobre los libros de fútbol que lee.

Fue allí, tras leer su comentario sobre la novela de Ray Loriga, cuando descubrí que en esa ópera prima había una fuerte componente futbolera.

“En la novela de Loriga el fútbol ya no es contado, como había ocurrido antes, sino que es el fútbol el que cuenta. A través de él, la voz del protagonista encajará las piezas del rompecabezas de su vida o describirá a los personajes que le rodean. En definitiva, a través del fútbol contará la vida.”

Fragmento de Miguel Ángel Ortiz sobre “Lo peor de todo” «A ras de hierba«

 

La remembranza a base de pinceladas de momentos de la infancia nos muestra el paso por la escuela y las amistades de entonces, turbio escenario de filias y fobias. También asistimos al tránsito por la adolescencia y la entrada en una edad adulta desalentadora, llena de trabajos degradantes y sin aliciente. Y todo ello combinado con la tabla de salvación que el fútbol supone para el narrador.

“Claro que no todo era tan bueno, si no nadie se explicaría cómo fuimos capaces de perder treinta y cuatro partidos seguidos con resultados tan escandalosos que ni aún hoy me atrevo a recordar. En la zona oscura del equipo estaban los hermanos holandeses, dos tíos tan torpes como un elefante tratando de pelar una mandarina con guantes de boxeo. Por otro lado eran buena gente, pero lo uno no quita lo otro. Se puede ser un cielo en la vida y un pedazo de mierda en el campo, también se puede ser gloria bendita en el campo y un pedazo de mierda en la vida, pero esto último es mucho más perdonable”.

Un texto directo y contundente como los golpes de alguno de los personajes que aparece en la historia. Una prosa afilada, sin florituras, dura en ocasiones y afilada como una cuchilla de afeitar, con una poética atmósfera pese a la crudeza de algunas de las imágenes que se describen, y en la que continuamente flota un opresivo a la vez que melancólico ambiente, una especie de ensoñación continua que sobrevuela todas las páginas del texto.

“Cuando me expulsaron del colegio a ninguno de los dos se les ocurrió pegarme, ni nada por el estilo. Me llevaron al internado. Imagino que pensaron que era lo mejor para mí. Lo que a los demás les parece lo mejor para ti, al final no lo es. Ni lo mejor, ni lo segundo mejor siquiera”.

Imagen de www.opinoma.es

Lo peor de todo” es una historia en la que además de la corriente subterránea del fútbol encontramos muchos otros elementos que no dejan indiferente, convirtiéndose en una de esos libros a los que sabes que tarde o temprano acabarás regresando.

Lo peor de todo, normalmente, es que una novela que te atrapa te acabe soltando al llegar a su fin.

 

Podéis leer el inicio de la novela en este enlace. También podéis algunos comentarios sobre el libro, además del citado del blog «A ras de hierba«, en este enlace y en este otro.

 

Imagen de www.elcultural.es

 

«El misterio del ojo de halcón», número 4 de «Los futbolísimos», de Roberto Santiago

 

 

¿Te imaginas que una mañana de diciembre, coincidiendo con las fiestas de Navidad, comienzan a aparecer pintadas anónimas por las paredes explicando secretos de gente a la que conoces?

¿Te imaginas que alguna de esas pintadas tiene que ver con jugadores de tu equipo?

¿Te imaginas que alguna de esas pintadas hable de un beso de la chica que te gusta?

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Pues ahora imagina, además, que todo eso sucede justo cuando está a punto de celebrarse el torneo de fútbol más importante que se ha disputado jamás en tu pueblo, en el que además de enfrentarte a equipos de un nivel muy superior deberás hacerlo con cambios en el reglamento que complican el juego.

Como puedes comprobar, una situación muy complicada.

Pero eso, más o menos, es a lo que deben enfrentarse «Los Futbolísimos» en el número 4 de la serie: «El misterio del ojo de halcón» («El misteri de l’ull de falcó», Editorial Cruïlla), una nueva aventura llena de aventuras, suspense, intriga y … fútbol.

 

«En aquel momento, sin embargo, sucedió una cosa.

Una cosa completamente inesperada.

Y, finalmente, todos callamos.

Lo que pasó es que en la puerta de la escuela había un montón de gente.

Todos miraban una cosa.

Una pintada enorme que había en la fachada.

Una pintada gigante hecha con pintura roja».

 


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La aparición de estas misteriosas pintadas pondrán en peligro la estabilidad del pueblo. De repente, comienzan a aparecer secretos muy personales de algunos de sus habitantes, y nadie parece estar a salvo de que en cualquier momento se aireen aspectos de su vida privada.

Lo que eso demuestra es que hay alguien que conoce muy bien todo lo que allí sucede. Pero la pregunta es: ¿quién? ¿Quién puede tener un conocimiento tan profundo y conocer tantas interioridades de sus habitantes? Y tanto o más importante: ¿por qué?

Lo más misterioso de todo es que las pintadas explican cosas de gente muy diversa: de algunos miembros del equipo de los Futbolísimos, de algún empresario del pueblo, hasta cosas que nadie podía imaginar del … ¡jefe de policía!

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Un auténtico misterio que los Futbolísimos deberán apresurarse en resolver si no quieren que la cosa vaya a mayores. Y todo ello deberán hacerlo intentando conservar la máxima concentración de cara a los importantísimos partidos que tienen por delante.

 

«¿Quien podía haber hecho las pintadas?

Es decir, ¿quien podía saber estas cosas?

¿Y a quien podía interesar explicarlas en público?

Sin duda, era necesario convocar una reunión urgente de los Futbolísimos.

Antes, sin embargo, debíamos acabar el partido contra el Barça». 

 

¿Recordáis contra qué equipos se tuvieron que enfrentar en «El misterio de los siete goles en propia puerta«, cuando participaron en el torneo de Benidorm? Pues ahora es más o menos lo mismo, solo que con otros equipos – F.C. Barcelona y Real Madrid, ni más ni menos- y en otro lugar: ¡su propio pueblo!

Y por si todo eso no fuera suficiente lío para el grupo resulta que se quieren introducir unas nuevas normas en el reglamento: habrá tiempo de posesión, no se permitirá el campo atrás y, la más importante: se introduce el «ojo de halcón» en el juego.

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Una historia que os mantendrá intrigados hasta el final, en la que volverá a ponerse en juego la solidez del grupo y en la que los Futbolísimos deberán volver a dar lo máximo de sí mismos como equipo para realizar el mejor papel posible en el torneo.

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Aquí tenéis el booktrailer del libro:

Para terminar, aquí tenéis un vídeo correspondiente a la presentación del libro que se hizo en la librería Kirikú de Madrid el día 23 de abril de 2014, y que contó con la participación de Roberto Santiago, el autor de la serie.

 

Presentación del Libro «Los Futbolísimos: El Misterio del Ojo de Halcón» from David Cortázar on Vimeo.

 

RESEÑAS DE LOS NÚMEROS ANTERIORES

  1. «El misterio de los árbitros dormidos«
  2. «El misterio de los siete goles en propia puerta«
  3. «El misterio del portero fantasma«

14 de octubre: el día de hoy en el terreno de juego del fútbol y la literatura

 

14 de octubre

 

 

EL DÍA DE LA GRADUACIÓN

ARSENAL – IPSWICH

14 de octubre de 1972

 

Imagen de www.collectsoccer.com

 

Cuando cumplí quince años ya no era tan bajito: a decir verdad, en mi curso había unos cuantos chavales bastante más bajos que yo. En muchos aspectos fue todo un alivio, aunque implicó un problema que me atormentó por espacio de unas semanas: si de veras quería conservar un mínimo respeto por parte de los demás, ya no podía posponer el paso del Recinto de los Escolares al Fondo Norte, la gradería cubierta que se halla tras una de las porterías y que alberga a los hinchas más escandalosos y más bestias del Arsenal.

Había planeado mi debut con todo esmero. Durante parte de la temporada, había pasado más tiempo contemplando aquella alarmante masa de ruidosa humanida que se situaba a mi derecha que dedicado a contemplar lo que sucedía en el campo, delante de mis narices. Intentaba calcular exactamente adónde podía dirigirme, qué partes me convenía evitar. El partido contra el Ipswich se me antojó la oportunidad ideal: era poco anada probable que los hinchas del Ipswich se propusieran «tomar al asalto» el Fondo Norte, y el público apenas llegaría a los treinta mil, más o menos la mitad del aforo del estadio. Había llegado el momento de abandonar para siempre a los Escolares».

 

Fragmento de «El día de la graduación. Arsenal – Ipswich. 14 de octubre de 1972«, en «Fiebre en las gradas«, de Nick Hornby.

Imagen de www.ebay.ie

 

13 de octubre: un día en el calendario del fútbol y la literatura

 

– 13 de octubre –

 

010 - 13 de octubre - Aquella edad inolvidable - Ramiro Pinilla - copia - copia

Imagen de www.elperiodico.com

 

-¿Qué tiene que ver la Liga con Blancanieves?

Al abrir en casa la caja de cartón Souto se quedó de piedra. Rematando una de las pilas de cromos estaba él mismo con la camiseta del Athletic: «Souto Menaya ‘Botas’. Nacido en San Baskardo, Getxo, el 13 de octubre de 1921. Jugó en el Getxo y el Arenas. Pasó al Athletic de Bilbao en 1942. Metió el gol del triunfo en la Final de Copa contra el Madrid de 1943″.

Con el cromo en la mano y afrontándolo con los ojos Souto pensó entonces que a su naufragio le añadían de propina una mueca de negro humor. «Es como tener delante la cara de un tonto. En su día pondrán el monigote en mi tumba». 

En «Aquella edad inolvidable«, de Ramiro Pinilla. Tusquets Editores, 2012

«Misterio en el Mundial de Fútbol»

 

 

Pepe Carvalho de Vázquez Montalbán, Scott Manson de Phillip Kerr, el comisario Jaritos de Petros Márkaris, Félix Chacaltana de Santiago Roncagliolo, hasta Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle… ¿Sabéis qué tienen en común todos estos nombres? Dos cosas.

  • Primera (respuesta facilita): todos ellos son detectives o han tenido que convertirse en algún momento en investigadores para resolver algún caso.
  • Segunda (respuesta de nota): alguno de los casos en los que han tenido que intervenir ha estado relacionado con… el mundo del fútbol.

Y es que la literatura futbolera cumple muchas funciones sociales. Una de las más desconocidas es su capacidad para resolver grandes enigmas relacionados con el mundo del fútbol, turbios episodios que por una razón u otra han sido silenciados por las principales agencias de espías del planeta. Como la que ocupa el artículo de hoy, sucedida durante el Mundial de Sudáfrica de 2010.

Imagen de www.trigonomefutbol.webcindario.com

Han pasado ya casi cinco años desde entonces, y muchos archivos y documentos han sido desclasificados. Lo que durante un tiempo fue un rumor no confirmado que circuló por los mentideros de las redacciones de los principales diarios del mundo, puede aflorar, por fin, a la superficie de la luz pública. Efectivamente. En el Mundial celebrado en Sudáfrica en el 2010 se produjo uno de los robos más extraordinarios de la historia de la humanidad: fue robada la Copa Jules Rimet, más comúnmente conocida como la Copa del Mundial de Fútbol.

Imagen de www.izmatopia.wordpress.com

Afortunadamente, la intervención de las principales agencias internacionales de investigación fue inmediata y unánime. Nadie protestó cuando se asignó la investigación del caso a uno de los grandes detectives de la literatura futbolera: el Inspector Cito, que rápidamente se desplazó hasta el lugar de los hechos en compañía de su ayudante: el Sargento Chin Mi Edo.

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Misterio en el Mundial de Fútbol”, escrito por Antonio G. Iturbe, ilustrado por Alex Omist y publicado por Edebé describe lo sucedido durante aquellos días, las pesquisas que se hubieron de realizar con la máxima discreción, mezclándose con el mayor de los disimulos entre las selecciones que se estaban disputando el campeonato.

“- ¿Cuál va a ser su método de investigación?

– Hay que poner en marcha las fases uno, dos y tres.

– ¿Y cuáles son?

– Primer plato, segundo plato y postre.

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Un libro que forma parte de la colección de casos del Inspector Cito y Chin Mi Edo y que es un auténtico manual para los lectores más pequeños de cómo se realiza una investigación, cómo se van recopilando pistas, cómo es posible que se pueda robar la Copa del Mundo y cómo trabajan dos auténticos profesionales del mundo de los detectives.

«RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable», de Francesc Via. La Grada

 

 

La vida tiene cosas que sobrepasan lo comprensible. O dicho de otra manera: lo incomprensible es la materia con la que se escribe la vida. Paciencia, que ya me explico.

Hace unos quince días, exactamente el martes día 29 de septiembre, se celebró en la antigua Fábrica Damm el acto de presentación de «RCDE 80’s. Estampas de una década inolvidable«. Se trata de un libro cuyo autor es Francesc Via, editado por La Grada, y en el que se hace un recorrido por lo que fue la década de los 80 para el Espanyol mediante la combinación de texto y más de 150 fotografías de aquella época histórica.

Imagen de www.rcdespanyol.com

En relación con el libro, en la página web del RCD Espanyol se puede leer que “las fotografías son el hilo conductor de un relato basado en los recuerdos del autor de la década de los 80. A lo largo de las páginas, Via recupera situaciones y anécdotas poco conocidas por el gran público y recuerda las figuras de futbolistas tan importantes en nuestra historia como Rafa Marañón, John Lauridsen, N’Kono, Roberto Martínez, Molinos, Valverde, Pineda, Wuttke, o José Cano, Canito, entre otros”.

En esa década, uno de los episodios que forman parte de la historia del club es la final de la Copa de la UEFA que el Espanyol jugó contra el Bayer Leverkusen. Es aquella final de ida y vuelta, aún recordada, en la que los pericos ganaron el partido de ida en el antiguo estadio de Sarrià por 3 a 0 al Bayer Leverkusen, lo que hacía presagiar que acabarían ganando el trofeo.

Aquella noche, al abandonar el estadio, solo se respiraba optimismo por las calles que rodeaban el campo de Sarrià. ¿Quién iba a imaginar que los alemanes serían capaces de remontar aquel magnífico resultado? Nadie. Y sin embargo, es lo que consiguieron en el partido de vuelta, que acabó en un 3 a 0 favorable a los germanos y en derrota españolista en la tanda de penaltis. Un negro recuerdo en la historia de los pericos, similar a la final de la Copa de Europa de Sevilla de los culés en 1986.

El día del 3 a 0, el 4 de mayo de 1988, yo me encontraba en Sarrià viendo el partido. Recuerdo que fue una de esas noches futbolísticas en la que todo parece conjurarse para ofrecer un espectáculo único. La dimensión del encuentro, una final, tras una trayectoria impecable del Espanyol, que para llegar hasta allí había eliminado a Borussia, AC Milan, Inter de Milan, Viktovice y Brujas.

Un ambiente impresionante en las gradas, un gran partido sobre el terreno de juego… Todo un cúmulo de sensaciones que hacen que recuerde aquel día y aquel partido como uno de mis grandes momentos como aficionado al fútbol.

Imagen de www.europaenjuego.wordpress.com

De aquel partido en Sarrià conservo aún bastantes recuerdos. Y también recuerdo perfectamente cómo seguí el partido de vuelta por la televisión, desde ‘El Parchís‘, un bar que había en Castelldefels y que creo ya no existe.

Aunque no he tenido la oportunidad de ver el libro que se presentó el otro día en la antigua fábrica Damm y desconozco por completo su contenido, estoy seguro de que el recuerdo de aquel día, de aquella eliminatoria, tendrá su espacio en la publicación.

La presentación, como decía al principio, fue el martes día 29 de septiembre por la tarde. Y cosas, azares, casualidades o influencias austerianas de la vida, resulta que en esos precisos instantes yo me encontraba en el gol norte del Camp Nou viendo el partido de Champions que el Barça jugaba contra… el Bayer Leverkusen.

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¿Qué posibilidades hay de que una persona no asidua a campos de fútbol vea a lo largo de su vida dos partidos con el mismo equipo alemán, separados 27 años en el tiempo? Pocas, sin duda. Pero haberlas haylas. Y para muestra mi botón. Vi perder al Bayer Leverkusen por 3 a 0 en Sarriá en 1988, y también lo vi caer derrotado el otro día por 2 a 1 en el Camp Nou, mientras en un lugar no demasiado lejano, la antigua fàbrica Damm, se hablaba de un libro de fotografías en el que, probablemente, alguna de ellas habría sido tomada en aquel lejano día de 1988.

No me digáis que la historia no es chula. Si pudiera, se la enviaba a Paul Auster para que escribiera un relato y luego lo ficharía para el Fútbol Club de Lectura. Por cierto, ¿alguien en la sala tiene su teléfono?

Y ya puestos a fantasear, fijaos en la foto de abajo, en el saludo de los capitanes antes de comenzar el encuentro. Fijaros en la difuminada grada del fondo. ¿Os imagináis que uno de los aficionados que integran ese borroso trocito de público fuera yo?

Imagen de www.elperiodico.com