Sale a la venta «Poesía y patadas», de Miguel Ángel Ortiz (Editorial Córner)

 

 

14 de febrero, Día de los Enamorados… incluyendo a los de la pareja fútbol y literatura. Un día ideal para regalar «Poesía y patadas«, de Miguel Ángel Ortiz, que justamente sale hoy a la venta, y que se convertirá en una de las obras de referencia en el mundo de lo futbolísticamente literario.

En la sinopsis podemos leer:

 

Un extraordinario relato para conmemorar los cien años de relación entre dos pasiones muy distintas pero cada día más inseparables: el fútbol y la literatura

 

En 1910, un lector escribió a Bohemia, una revista de arte solicitándoles que incluyesen el fútbol entre sus temas. Como respuesta, recibió una contundente negativa de sus editores: «La poesía y las patadas son incompatibles». Ocho años después, Horacio Quiroga publicó un cuento en otra revista, Atlántida. El cuento narraba la trágica muerte del futbolista que se había quitado la vida disparándose en el corazón. La literatura, por primera vez, se puso al servicio del fútbol. Y desde entonces hasta nuestros días, a lo largo de un siglo, cientos de escritores han demostrado que, en el fútbol, hay poesía y patadas.

Precisamente Poesía y patadas se titula el libro de Miguel Ángel Ortiz. Por sus páginas desfilan afamados novelistas como Camus, Pasolini, Nabokov, Delibes, Montalbán, Ray Loriga o Félix Romeo. Los ensayos periodísticos de Miquelarena o Hernández Coronado, el aguafuerte porteño de Roberto Artl, un artículo de García Márquez, son algunos ejemplos más, junto a Alberti, Celaya o Miguel Hernández capitaneando a muchos otros poetas que, año tras año, han cantado al balón.

 

Ya sabéis: si queréis demostrar vuestro amor y pasión en un día como el de hoy tenéis una magnífica forma de hacerlo con este libro 🙂

«Primera jugada», de Manuel Quinto. Edicions de la Magrana. Colección L’Esparver Jove

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Una de mis últimas adquisiciones para mi colección de jugadores de futbolín en portadas de libros fue “Primera jugada”, una novela juvenil escrita en 1997 por el periodista y escritor Manuel Quinto. Fue publicada por Edicions de La Magrana en su colección L’Esparver Jove, inicialmente en catalán, apareciendo la versión en castellano en el año 2000.

Primera jugada” se sitúa en ese equipo de obras de literatura futbolera que describen la llegada de jóvenes promesas a las categorías base de equipos profesionales. Algunos ejemplos son “7000 metres quadrats de gespa”, de Víctor Panicello, “El chaval de la cantera”, de Lluis Prats, “Benvinguts a la Masia”, de Pep Basora, o los de la serie “Academia de fútbol” de Tom Palmer.

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Se trata de obras que tienen como objetivo describir lo que sucede a jóvenes prometedores cuando se incorporan a las residencias de clubes profesionales y deben convivir con otros chicos. Compañerismo, recelos y rivalidad, frustración, éxitos y fracasos, esfuerzo por alcanzar un sueño… son algunos de los temas habituales que se tratan en este tipo de obras.

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Imagen de www.ovideo.com

 

Uno de los argumentos principales en casi todas ellas es la diferente procedencia de los chicos que de repente se encuentran conviviendo en un lugar nuevo, alejados de su entorno y sus familias. En “Primera jugada”, los tres protagonistas presentan orígenes bien diferentes. Santi procede de un barrio conflictivo, en el que la delincuencia forma parte del día a día de los jóvenes de allí. El fútbol le ofrece una oportunidad para escapar de un negro futuro, aunque para ello deberá ser capaz de romper con peligrosas amistades que pueden acabar arrastrándolo hacia el abismo de la marginación. Teo, por su parte, es un tímido chico que vive en una granja de un pequeño pueblo de la provincia de Soria. Y Marcel, es hijo de una buena familia aunque su mayor problema es la alargada sombra de su padre, que también llegó a ser futbolista profesional en el Barça.

Los tres compartirán habitación en La Masía. El objetivo, conseguir llegar a jugar algún día junto a los Guardiola, Chapi Ferrer, Sergi o Stoichkov (la novela está ambientada en la época de esos jugadores). Para conseguirlo, además de trabajar duro, deberán aprender a convivir con los conflictos que desde fuera les afectan a cada uno de ellos. Santi y su pasado. Marcel y las expectativas de su padre. Y Teo y su llegada a un mundo completamente desconocido para él.

 

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Imagen de www.ovideo.com

 

Pese al tiempo transcurrido desde su publicación (20 años que se notan, por ejemplo, en que todavía habían pesetas y las llamadas se hacían desde una cabina telefónica) “Primera jugada” es una lectura muy recomendable para jóvenes, ideal para ser trabajada, por ejemplo, en un club de lectura. Además de los habituales elementos futbolísticos (la evolución de los chicos como jugadores, la dureza de los entrenamientos, los partidos…), la trama se centra principalmente en la influencia de los condicionantes externos, y en la forma en que los tres protagonistas han de convivir con esos conflictos de forma que no interfieran en su evolución como futbolistas.

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Imagen de www.ovideo.com

 

De “Primera jugada” se llegó a realizar una película con guión del propio autor. Podéis ver el booktráiler aquí.

 

 

PRIMERA JUGADA from Ovideo on Vimeo.

Fragmento de transmisión radiofónica para el Día de la Radio

 

 

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Radio, por lo que vale la pena recuperar alguno de los fragmentos de las retransmisiones que podemos encontrar en el mundo del fútbol y la literatura.  En esta ocasión dejaremos descansar a Cachimoco Farfán, y recurriremos a Sue Elen Lockwood, de quien se cuenta que «como profesional de las ondas era extraordinaria, única, y sus oyentes coincidían en confesar que preferían seguir un partido de «soccer» en la voz de Sue Elen que asistir en directo al mismo: tal era, sí, la garra, la fuerza, la vibración y el énfasis, que la locutora sabía poner en cada jugada que narraba para sus fieles escuchas«.

Sue Elen Lockwood, ante el micrófono:

– Señoras y señores, vamos a interrumpir en este punto el relato que de los hechos deportivos y extradeportivos les estamos ofreciendo desde la ciudad de Montreal, desde la cancha del Manic, devolviendo la conexión a nuestros estudios centrales en Nueva York para bajar a nivel de hierba primero y a los vestuarios después, para así poderles informar posteriormente de las causas y alcance del desvanecimiento sufrido por Giorgio Antonutti. En cuanto dispongamos de noticias veraces al respecto interrumpiremos la emisión para trasladarles, con toda urgencia, aquello que hayamos podido recoger. Queda en el aire la promesa formal a toda la audiencia del Canal 2 FM de la JBC de tenerles puntualmente informados en la voz de Sue Elen Lockwood, la amiga del deporte y de todos ustedes, de los últimos acontecimientos que puedan producirse en el estadio del Manic Montreal, muy especialmente de aquellos que se relacionen con el estado físico del delantero centro del Empire Football York. Desde Montreal, Canadá… ¡les abandona momentáneamente Sue Ellen Lockwood! ¡Con el corazón en un puño y el ánimo sobrecogido, el hasta luego de esta su amiga, de ustedes, de los deportes en general y del «soccer» muy en particular! ¡Vuelvo dentro de unos minutos con noticias vivas acerca del estado de Giorgio Antonutti! ¡Desde Montreal, Canadá, buenas tardes y hasta dentro de unos instantes!

 

Fragmento de la transmisión radiofónica de Sue Ellen Lockwood, popular comentarista deportiva del Canal 2 FM de la JBC, del partido entre el Manic Montreal y el Empire Football York, correspondiente a la Soccer League 83. En “Marcaje al hombre”, de Frank Caudett, colección Doble Juego núm. 86. Bolsilibro de la Editorial Bruguera.

 

 

Padres, hijos, abuelos y nietos unidos por el fútbol

 

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Imagen de www.mundofutbolbase.es

 

Con mayor o menor protagonismo, en la literatura futbolera podemos encontrar con cierta frecuencia padres e hijos (o abuelos y nietos) que mantienen un vínculo especial gracias al fútbol. A continuación, algunos ejemplos:

En “Fiebre en las gradas” de Nick Hornby (Anagrama), el autor explica que ir al fútbol con su padre se convirtió en su actividad de los domingos. Y ahí nació su “fiebre”.

 

En “El sueño de París”, de Vicenç Villatoro y (Planeta), un padre intenta recuperar la perdida relación con su hijo adolescente haciendo un viaje para ver la final de la Champions que el Barça disputó en el 2006 en París (contra el Arsenal de Hornby, precisamente).

 

 

El protagonista de «Tres actos y dos partes«, de Giorgio Faletti, es Silvano Masoero, utilero de un equipo de segunda división en el que juega su hijo Roberto. Ambos se verán involucrados en un asunto de apuestas ilegales.

 

 

En “El ídolo sin pies”, de Federico Revilla, la relación de un padre y un hijo se traslada al terreno de juego, pues ambos son futbolistas de equipos diferentes que acaban disputando un partido como rivales.

 

 

Días de fútbol”, de Luis Aleixandre (Unaria Ediciones), es todo un homenaje a la inquebrantable relación entre un abuelo y su nieto con el Villarreal CF de fondo.

 

 

En “Heysel”, de Armand Company (Editorial 3 i 4), un padre y su hija Giussy viajan a Wembley para ver la infausta final de la Copa de Europa de 1985 entre la Juventus y el Liverpool con trágico final para ella.

 

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Independiente, mi viejo y yo”, es un emocionante relato de Eduardo Sacheri cuyo título lo dice todo, y que podemos encontrar en el volumen “Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol”.

 

 

En “La ciudad de la lluvia”, de Alfonso del Río (Destino), encontramos una poderosa vinculación emocional entre Alain Lara, uno de los protagonistas, y su abuelo, y en la que el Athletic Club es el nexo de unión entre ambos.

 

 

En el inicio del relato “El míster y Iron Maiden”, Manuel Rivas, un padre y su hijo discuten sobre las decisiones del entrenador mientras contemplan un partido de su equipo, el Deportivo de la Coruña.

 

 

También es un magnífico homenaje a esta relación el artículo de Lucas Sánchez GarridoPor qué sigo viendo fútbol”, publicado en la Revista Panenka.

 

Imagen de www.panenka.org

 

«Dream Team”, de MarioTorrecillas y Artur Laperla (Reservoir Books), es una maravilla de cómic en el que el pequeño Enzo, de glorioso futuro en el mundo del fútbol, hará todo lo que pueda para rescatar a su padre de la desastrosa vida que lleva.

 

 

Incluso en “Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre”, de Sergio Galarza (Candaya) encontramos alguna referencia a la especial vinculación que el narrador mantiene con su madre gracias al fútbol.

 

 

Y en el podio de este tipo de obras encontramos “Hijos del fútbol”, de Galder Reguera, imprescindible para entender cómo se contagia el virus de la afición por el fútbol de padres a hijos.

 

 

También podemos identificar ejemplos de este tipo de historias en la literatura infantil de tema futbolero. En “Demà anirem al camp, Joan!”, de Josep Maria Fonalleras y (Cruilla), un padre lleva a su hijo por primera vez a un estadio, el Camp Nou en este caso.

 

 

En “El mundial de fútbol más raro del mundo”, de Carlos Peramo (Edebé), el fútbol sirve de puente para conectar a nietos y abuelos,

 

 

Sentir los colores”, de Maria del Carmen de la Bandera (Editorial Casals) es una novela juvenil con gran importancia de la relación entre un abuelo y su nieto aficionados del Real Madrid.

 

 

Armando”, de Fernando Pérez Hernando, es un álbum de Takatuka en el que un padre enamorado del fútbol intenta transmitir su pasión regalando un balón de fútbol a su hijo. Aunque, en este caso, la reacción de este no será la esperada.

 

 

Y en la misma línea del anterior está “No me gusta el fútbol, ¿y qué?”, de Mikel Valverde y Andoni Egaña (Editorial La Galera), en el que otro padre tampoco consigue contagiar la afición por el fútbol a su hijo, más interesado en otras actividades.

 

 

Y acabo esta recopilación con unas viñetas del imprescindible “Fútbol. La novela gráfica”, de Pablo Ríos y Santiago García (Astiberri).

Padres, hijos, abuelos, nietos… y el fútbol

 

«El ídolo sin pies», de Federico Revilla. Ediciones Domingo Savio, Colección Géyser (1966)

 

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Hace unas semanas publiqué una reseña sobre “Días de fútbol”, una novela de Luis Aleixandre, publicada por Unaria Ediciones, y en la que un abuelo y su nieto mantenían un fuerte vínculo emocional gracias a su pasión por el Villareal C. F. Aprovechando aquel artículo hacía referencia a la existencia de una interesante serie de obras de temática futbolera en las que la relación entre padres e hijos (o abuelos y nietos), con el fútbol de telón de fondo, era parte destacada de la historia.

En el campo del fútbol y la literatura son diversos los ámbitos en los que esa relación se mueve: el fútbol como canal para relacionarse con el hijo o nieto, la transmisión de una pasión, la implicación en asuntos de apuestas ilegales, alguna vivencia trágica, etc.

Sin embargo, no me había encontrado nunca con una historia en la que los dos protagonistas fueran un padre y su hijo, siendo ambos futbolistas en activo. Es lo que sucede en “El ídolo sin pies”, una novela escrita por Federico Revilla en 1966 en formato bolsilibro, y publicada por la Editorial Domingo Savio en su Colección Geyser. La portada es obra de Jesús Blasco Monterde, e incluye un par de ilustraciones de Domingo Bladé.

Todo comienza con una escena aparentemente intrascendente, aunque al final del libro se revelará como premonitoria. Javier Arabizu, una de las figuras y goleadores de la liga española, y destacado miembro de la selección nacional, se encuentra de vacaciones jugando con su hijo Toni en el jardín de su casa de veraneo. El chico, de 17 años, quiere ser futbolista como su padre, pero en lugar de marcando goles su intención es detenerlos y jugar de portero.

En el arranque de la novela, el padre está lanzando chuts al hijo, que aunque consigue dar muestras de su talento como guardameta no puede evitar que la calidad de su padre le supere en más de una ocasión. Al cabo de un rato, alguien llama a la puerta. Se trata de un periodista deportivo que quiere entrevistar al goleador. Entre otras cuestiones, le pregunta si ha pensado ya en su retirada, teniendo en cuenta que tiene ya 39 años. Arabizu, que se siente todavía un jugador de gran calidad, le responde que en absoluto, y que piensa seguir marcando muchos goles y siendo el ídolo de los aficionados. Justo entonces recibe un telegrama. Procede del Deportivo C.T., equipo que pretende ficharlo. Arabizu utiliza ese hecho ante el periodista para demostrar que todavía es un jugador valorado.

A partir de entonces la novela nos muestra la evolución futbolística de padre e hijo. El primero, poco a poco, se verá obligado a admitir que ya no es el mismo que era, y que su estado físico comienza a restarle facultades. El hijo, en el inicio de su carrera, comienza a hacer destacados partidos, haciendo que se hable de él como de un portero de prometedor futuro. Tanto es así, que acaba siendo fichado por uno de los equipos más importantes de la liga.

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La evolución y consolidación del hijo corre en paralelo con el ocaso y la decadencia del padre. Uno forma parte del líder de la liga, mientras que el otro cada vez juega menos y es más criticado. Aunque le pese, todos coinciden en que ya no es el mismo que fue. Incluso su hijo le dice que es mejor retirarse por decisión propia que ser retirado por los demás. Arabizu, sin embargo, no quiere abandonar como un fracasado, y espera disponer de una oportunidad para hacerlo como la vieja gloria que fue.

A medida que la novela avanza comenzamos a intuir lo que sucederá al final de la historia. El equipo del hijo y el del padre participan en la Copa, y ambos van superando eliminatorias, con mayor o menor dificultad, hasta encontrarse en la final. Toni es titular indiscutible, mientras que Arabizu hace ya muchos partidos que no sale del banquillo. Sin embargo, en el entrenamiento previo al partido decisivo, el delantero titular del equipo de la vieja gloria sufre una lesión, y el entrenador, pese a sus reticencias, no tiene más remedio que hacer alinear en el equipo titular a Arabizu.

El partido se desarrolla de manera muy igualada, pero rápidamente se demuestra que Arabizu no está en condiciones de jugar. En ese momento, hasta él mismo se da cuenta de ello, y se convence de que no está al mismo nivel que sus compañeros. Por eso, cuando su equipo hace alguna jugada, él intenta mantenerse al margen, no tocar la pelota por miedo a fallar. Aún así, todavía alberga la esperanza de disponer de una oportunidad, una chispa que le permita volver a demostrar a todo el mundo, aunque sea por última vez, que fue un gran jugador, y poderse retirar por la puerta grande, dejando en los aficionados el recuerdo que por su trayectoria cree que se merece.

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Y esa oportunidad llega, en el momento que se convierte en el clímax de la historia. Javier Arabizu, con el marcador en empate a 1, recibe un balón desmarcado y avanza solo hacia el área rival, donde deberá enfrentarse en un mano a mano a su hijo Toni, quien inicia la salida para intentar evitar el gol. ¿El resultado? ¿Cómo resuelve el autor esta dramática situación?

Tengo un pequeño problema ante estas preguntas. Al no tratarse de un libro fácil de conseguir es difícil que podáis leerlo. En mi entorno, tan solo se encuentra en una biblioteca, pero debido a que se trata de una obra antigua está excluido de préstamo y únicamente se puede leer en la sala. Teniendo eso en cuenta, podría explicar cómo acaba la historia y no dejaros con la intriga. Pero, ¿y si alguien tiene la posibilidad de leerlo y le apetece hacerlo? ¿Le destrozo el final? Evidentemente, no puedo hacer eso. Así que si hay alguien por aquí que quiera conocer el desenlace de esa jugada final entre padre e hijo puede escribirme un privado y se lo cuento. Así dejamos todas las posibilidades abiertas.

En cualquier caso, me ha parecido una historia magníficamente construida, con un ritmo perfecto, que refleja un gran conocimiento del autor sobre el mundo del fútbol y que plantea dos interesantes dilemas. Por un lado, el de la vieja gloria que no encuentra el momento de retirarse, ávido como está del aplauso del público. Una situación que conlleva un grave riesgo: el de acabar convertido en alguien de quien no se recuerden sus logros, sino su etapa final arrastrándose por los campos sin estar en condiciones. La otra reflexión de interés es la que se plantea entre el padre y el hijo. ¿Hasta dónde llega la defensa de los propios colores? ¿A pasar por encima de tu hijo? ¿A ser cómplice de la humillación de tu padre?

El debate está abierto.

Comienza el Korner. Kultura & Futbol 2019

 

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Desde hoy, y hasta el próximo 10 de febrero, los amantes de la relación entre fútbol y cultura tienen una cita en Donosti para disfrutar con la segunda edición del Festival Korner: Kultura & Futbol.

Tal y como es presentado en su página web, «Korner pretende ser ese punto de intersección entre dos mundos que aparentemente discurren por separado: el fútbol y la cultura. El festival tiene como objetivo propiciar los más variados encuentros entre ambos y contemplarlos desde una perspectiva nueva.

En esta segunda edición, y con motivo de que se disputan en Anoeta los derbis masculino y femenino entre la Real Sociedad y el Athletic Club justamente en los fines de semana que abren y cierran el festival, Korner ha hecho del derbi el eje central de su programa.

Y es que los derbis son un momento álgido del fútbol. No hay seguramente partidos con mayor pasión. En los ellos la comunión entre equipo, club y afición alcanza uno de sus máximos, y el fútbol muestra entonces lo que siempre es: mucho más que fútbol».

 

Si accedéis a la página de la agenda de actividades podréis consultar la información complementaria de cada una de ellas.  También es posible descargar el programa completo.

 

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Agenda 2

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Tampoco os perdáis las diferentes secciones del festival, como el Canal Korner y su interesante Cuestionario Korner.  Por último, destacar que «a petición de Korner, tres escritores han creado sendos relatos en los que el fútbol, y más específicamente los derbis, son los protagonistas. En “Cogerse a las gashinas”, el escritor argentino Martín Caparrós se ha acercado a uno de los grandes derbis del fútbol mundial: Boca-River. “Futbola iraganean gertatzen da”, del donostiarra Aritz Gorrotxategi, y “Etxeberria decide”, del bilbaíno Galder Reguera, forman un derbi de papel, un Real-Athletic literario bajo el título común de Urdin-gorri. Los tres relatos se repartirán gratuitamente entre las personas que asistan a las actividades de Korner, así como en los centros culturales y bibliotecas de Donostia Kultura y en las tiendas de la Real Sociedad«.

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Un festival de gran atractivo que ayuda a potenciar y difundir la vertiente cultural del fútbol. Para quienes también entendemos el fútbol desde esa perspectiva, se trata de una cita imprescindible junto al Festival Letras y Fútbol que desde hace unos años organiza la Fundación del Athletic Club.

 

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2 de febrero: Día de la Marmota, y día en que el Necaxa ganó al Santos de Pelé

 

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Imagen de www.eluniversal.com.mx

 

Desde que Bill Murray quedó “Atrapado en el tiempo”, todo el mundo sabe que el día 2 de febrero es el “Día de la Marmota”. Se trata de una peculiar y popular celebración mediante la cual los granjeros de Estados Unidos intentan predecir cuando será el final del invierno.

A unos cuantos kilómetros de distancia existe otro colectivo para quien el día 2 de febrero es también motivo de celebración. Se trata de los aficionados del Club Necaxa mexicano, el equipo de Juan Villoro, quienes conservan en el recuerdo que un día como el de hoy, el 2 de febrero de 1961, su equipo consiguió vencer por 4 a 3 al todopoderoso Santos de Brasil en el que jugaba Pelé.

 

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Imagen de www.eluniversal.com.mx

 

Buscando por internet se pueden encontrar numerosas crónicas sobre ese encuentro, como por ejemplo esta publicada en el diario Excelsior. También Villoro, a la hora de explicar de donde proviene su afición por el Necaxa, hace una breve referencia a ese legendario partido en “Dios en redondo” :

Durante 57 años el Necaxa no fue campeón de liga, ha desaparecido dos veces del primer circuito (la última me tocó en la adolescencia: mi equipo fue sustituido por el Atlético Español y regresó años después con un sobrenombre distinto, los Rayos). Ahora el más gitano de los clubes juega en Aguascalientes, que para los aficionados del Distrito Federal es una especie de Patagonia. Y, sin embargo, esa es la escuadra que una noche le ganó al Santos con todo y Pelé; donde el Fu Manchú Reynoso conquistó su apodo de mago al desaparecer un balón en la cancha; donde Álex Aguinaga, un gladiador cansado que respiraba con la boca abierta, arrastró a los suyos a un título en el que ya nadie creía. Los necaxistas no hemos necesitado ver la iglesia sumergida en la presa para creer en ella. En los días de milagro ahí suenan las campanas.

 

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«Pelota en la(s) red(es) sociales», nuevo libro del escritor chileno José Antonio Lizana Arce

 

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Ediciones Ceacheí acaba de publicar el libroPelota en la(s) red(es) sociales”, del escritor chileno José Antonio Lizana, en el que se reúnen diversos artículos, fotos, frases y recortes de prensa sobre acontecimientos futbolísticos nacionales e internacionales de 2017 y 2018.

Según explica el autor, “en los ochenta mi padre traía el diario todos los días a casa y mis pequeñas manos se entintaban de felicidad con las páginas de La Tercera de la Hora, La Época y el Fortín Mapocho. Asimismo, la mesada que recibía para mis asuntos no me la gastaba en dulces ni helados, sino en las revistas Triunfo, Barrabases, Deporte Total o Minuto 90.

En un cuaderno pegaba los artículos que recortaba de esas publicaciones y también anotaba las estadísticas de los partidos y jugadores con sus respectivas fotografías. En los cambios de casa extravié ese material y quizás por eso es que con “Pelota en las (s) red (es) sociales” quise retornar a esa romántica época de coleccionista de datos e imágenes”, comenta el autor.

Después de los consecutivos logros de las Copas América 2015 y 2016, la pelota siguió rodando y en esta nueva publicación de Lizana se consignan algunos importantes sucesos como: el debut del VAR en el partido de Chile ante Camerún en la Copa Confederaciones, la despedida del fútbol de Nelson Acosta, la eliminación de Chile del Mundial de Rusia, la llegada de Reinaldo Rueda, la clasificación de la “Roja” femenina al Mundial de Francia 2019. Asimismo, se resalta el título mundial de Francia en Rusia 2018, Esteban Paredes como goleador chileno histórico de Copa Libertadores y por sexta vez del torneo criollo. También hay referencias del fichaje de Arturo Vidal en el Barcelona de España, de la despedida de David Pizarro del fútbol, del título de Palestino en Copa Chile, después de cuarenta años de sequía y de la final de Copa Libertadores que ungió a River como campeón de América en una turbulenta, extraña e inédita definición en España.

Además, Lizana agrega: Estos son tiempos vertiginosos donde corremos para un lado y para el otro, a veces sin saber para donde vamos; tiempos donde los índices de lectura son bajos en adultos y jóvenes. La excusa es que no queda tiempo para leer. Por todo eso, y consciente de que el celular ha cobrado exagerada relevancia, quise volver al formato de bolsillo tan común en la época de nuestros padres y abuelos; evocando a mis anteriores libros, esta vez no quise rayar la cancha, mojar la camiseta o pisar la pelota, sino meter la “Pelota en la(s) red(es) sociales…”

 Una obra que los aficionados chilenos al fútbol y la literatura no deberían perderse.

 

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Fútbol y literatura en los «no lugares» de un estadio

 

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Hace unos años, el antropólogo Marc Augé acuñó el concepto de “no lugar” para referirse a espacios transitorios de escasa importancia en comparación con otros que sí podemos calificar como “lugares”. La diferencia entre ambos tipos es que en estos últimos tenemos experiencias vitales, mientras que por los “no lugares” nos limitamos a pasar sin mayor vínculo. Ejemplos de “no lugares” serían los aeropuertos o las autopistas.

¿Y un estadio de fútbol? Los estadios de fútbol, evidentemente, no pueden ser calificados de “no lugares”. Seguramente se trata de uno de los espacios ciudadanos en los que se producen más vivencias de tipo personal. En todo caso, sí se da la circunstancia de que algunos de sus espacios podrían, en mi opinión, considerarse “no lugares”, en tanto se trata de zonas de puro tránsito que ni tan siquiera acostumbran a tener contacto (ni visual) con el espacio sagrado que conforman la grada y el césped. Pienso, por ejemplo, en los pasillos y escaleras, o en el entramado de vigas y muros que sostienen la estructura. Incluso en la cubierta o techos de las tribunas.

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Esos “no lugares”, sin embargo, dejan de serlo en la literatura futbolera e incluso el cine. El pasado sábado, por ejemplo, vi en la televisión la película “La última jugada”, en la que malos y buenos acaban enfrentándose, entre otros espacios, en la tribuna del estadio del West Ham, mientras el estadio está lleno de espectadores viendo un partido de su equipo contra el Dinamo de Kiev.

En el caso del fútbol y la literatura, conozco al menos tres momentos en los que esos “no lugares” se convierten en el escenario de alguno de los momentos de la trama. El primero lo encontramos en “Asesinato en el Mundial 74”, un Bolsilibro de la Editorial Bruguera, publicado en 1974 en la Colección Servicio Secreto y cuyo autor es Curtis Garland. En uno de los pasajes del libro leemos:

—¡Eh, Jean Jacques, no te espero! ¡Sigo hacia la tribuna!

El agitó su brazo, dando por bueno lo que ella decía, sin volverse siquiera.

Saddie corrió a lo largo de los interminables corredores de cemento y hierro, el esqueleto frío de un ardiente y estruendoso recinto deportivo.

Estaba sola. Completamente sola, perdida, extraña y como abandonada, en aquel amasijo laberíntico de cemento, de barrotes, de escalones, de puertas, de vigas y columnas rígidas, tremendamente grises…

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El segundo ejemplo corresponde a “La ciudad de la lluvia”, una maravilla de novela escrita por Alfonso del Río y publicada este 2018 por la Editorial Destino. Uno de los protagonistas del libro es un jugador del Athletic de Bilbao, y también sucede algún episodio de la historia en el estadio de San Mamés (adapto y elimino algunas cosas para no dar toda la información):

– ¡Joder! Hay alguien en el arco. ¿Lo ves?

– Ya se colgó un aficionado en un Athletic -Real Sociedad en el cincuenta y dos -apuntó mientras miraba hacia donde le indicaba-. Oye, tienes razón. Está caminando sobre la tejavana del estadio, debajo del arco…

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Y, por último, un tercer ejemplo es el que encontramos en “Sangre en el estadio”, una de las historietas de la serie del “Inspector Dan”, en la que el malo de la película se acaba precipitando desde las alturas del estadio.

 

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«La lesión», de Lem Ryan. Bruguera Bolsilibros. Colección Doble Juego núm. 62

 

 

 

Un espectáculo lamentable, que jamás debería haberse producido en un deporte tan noble como el fútbol, tenía lugar en el estadio, ante las cámaras de televisión que transmitían el encuentro. Un espectáculo que derramó sangre, sin motivo alguno que lo justiciase, que provocó heridos…

 

 

El pasado jueves, con motivo de la inauguración de la nueva edición de BCNegra, se celebró una interesante tertulia bajo el título “Novela negra y Bolsilibros, un extenso legado. amplio legado. ¿Qué representaron las novelas de quiosco de los bolsilibros y cuál fue su legado?”. En ella participaron autores y especialistas en este tipo de publicaciones, siendo uno de ellos Lem Ryan, pseudónimo de Francisco Javier Gómez, y un destacado escritor de obras de este tipo.

Tal y como recogí en este artículo, Lem Ryan tiene, al menos, dos “bolsilibros” de temática futbolística. Uno de ellos es “La lesión”, publicado en 1983 con el número 62 de la Colección Doble Juego de Bruguera Bolsilibros. Mientras que el otro es “Historia de un crack”, publicado en la misma colección con el número 68 y también el mismo año.

En “La lesión” (cuya portada es de Antonio Bernal) nos encontramos una historia protagonizada por Brian Crawford, destacado futbolista del Britain Sports Club. La novela comienza con el desarrollo de un partido entre su equipo (que se juega el acercarse a los puestos de cabeza de la clasificación) y el Conquerers (equipo que lucha por evitar el descenso). Conocemos de donde procede el título de la obra desde la primera página. Después, mediante un salto atrás en el tiempo, se nos desvela el desarrollo de la historia.

 

 

El citado partido termina con victoria del Britain por 1 a 3. Nada más terminar el encuentro se produce una invasión de campo por parte del público. Uno de los aficionados, aprovechando la confusión y el tumulto generados, apuñala en la pierna a Brian lesionándolo gravemente. Tras ser operado, los médicos le diagnostican que será muy difícil que pueda volver a jugar al fútbol.

Brian decidirá entonces retomar los estudios de psicología que abandonó por el fútbol. Se matriculará para ello en la universidad de Cambridge, donde conocerá a Bertrand Hawick, quien se convertirá en compañero y amigo, y a Rosemary Cunningam, atractiva estudiante con algunas zonas oscuras. Brian y ella iniciarán una relación que servirá para que él se proponga recuperarse de su lesión y volver a jugar al fútbol al máximo nivel.

Su vida, sus sueños, sus ilusiones… convertidas en pedazos por culpa de un loco que utilizó el fútbol para desahogar sus ansias de violencia, causándole un daño irreparable.

 

Pero, tanto en su relación con Rose como en su propia recuperación deberá enfrentarse a la oposición de William Falsworth, pretendiente de la chica y, además, líder del equipo tanto de la facultad en la que estudian como de la selección de fútbol de la universidad de Cambridge. Falsworth hará todo lo posible para que Brian no sea admitido en el equipo, evitando, así, que su recuperación siga progresando. Y, cuando no puede evitar que Brian juegue algún partido, intentará por todos los medios que no sea con resultado satisfactorio.

Al mismo tiempo se interpondrá en la relación con Rosemary, con quien mantiene una extraña relación que provoque que ella acabe dejando a Brian por una razón que no se desvela hasta el final de la historia.

Si jugaba bien, si veía que seguía siendo el mismo con un balón en los pies, muchas cosas cambiarían. Igual que cambiaron aquel día maldito en su memoria, cuando un afilado trozo de metal estuvo a punto de acabar con su vida. Pero, para ello, debía demostrar que continuaba siendo el mejor.

 

Como en la mayoría de este tipo de obras, “La lesión” ofrece entretenimiento desde el principio. Nada más entrar en la obra el lector se ve arrastrado página a página hasta conocer el desenlace final. Quizá en este caso los elementos de “género negro” no sean tan abundantes como en otras novelas, limitándose aquí a cierto tipo de actividades de uno de los personajes. No falta alguna escena tórrida, y son abundantes las descripciones de tipo futbolístico, incluyendo algunas reflexiones en torno a lo que envuelve este deporte.

 

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Imagen de la tertulia del jueves extraída del twitter de Ralph Barby

 

Podéis leer un artículo sobre la exposición inaugurada también el pasado jueves y dedicada a la novela pupular en este enlace.